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Deja Que Dios Te Defienda

1 Ene

Deja Que Dios Te Defienda

Publicado orginalmente por: Oliver | El día: 31 Dec, 2008 
Pastor Jose Antonio Putzu – http://www.cashluna.org
El Señor desea ejercer su justicia en tu vida, solamente debes permitírselo
Jose Antonio Putzu Provocaciones
Estamos expuestos al ataque de otros y seguro también en algún momento atacamos a alguien. Vivimos en un mundo donde las personas buscan sus propios intereses y tienen una actitud defensiva. Lo triste es que […]

Pastor Jose Antonio Putzu – http://www.cashluna.org

El Señor desea ejercer su justicia en tu vida, solamente debes permitírselo

Jose Antonio Putzu Provocaciones

Estamos expuestos al ataque de otros y seguro también en algún momento atacamos a alguien. Vivimos en un mundo donde las personas buscan sus propios intereses y tienen una actitud defensiva. Lo triste es que aún conociendo la Palabra, pensamos injustamente que Dios no cuida de nosotros y dudamos de su protección. Lo cuestionamos diciéndole: “¿No te das cuenta de lo que pasa en mi casa, en mi trabajo; tienes o no cuidado de mi, no ves la injusticia de la que soy objeto? Diariamente somos blanco de la provocación e injusticia. Parece que el ministerio de algunos es molestar. Hay ataques de todo tipo, incluso unos más que ataques parecen asaltos. Estas situaciones prueban nuestro corazón, tolerancia y paciencia.

Lucas 18: 2 nos cuenta: diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

El Señor desea intervenir a nuestro favor. Nos ama, pero debe ser justo y castigar el mal. A veces pensamos que por ser cristianos no tendremos enemigos, pero nos equivocamos porque hay personas mal intencionadas y atentas a nuestro proceder. Aunque no parezca, El Señor se da cuenta y obra con justicia. Probablemente no tan rápido como quisiéramos, pero el tiempo es de Dios y Él sabe cuándo y cómo actuará. No cuestiones el juicio del Señor. Dios no hace justicia, Él es la justicia.

La ley del talión no funciona

En Mate5:38 leemos: Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.

La Palabra nos enseña lo contrario de lo que aprendimos en casa. Un tío me decía: “No te dejes, devuelve lo que te hagan”. Yo fui un buscapleitos, aún debo pedir perdón a las personas que lastimé. Cuando me convertí, recibí muchas lecciones de humildad de mi líder. Él es una persona suave y de carácter dulce que me insistía sobre el valor de ejercitar la tolerancia. Un día me encontré con uno de mis antiguos adversarios y me dije: “esta es mi oportunidad, cuando me pegue en una mejilla, le pongo la otra y luego me desquito. Cumplo con la Biblia y también con mi deseo de justicia”. Por supuesto estaba equivocado y no obré de esa forma. El mensaje del Señor es: “no te resistas a lo que el prójimo quiere hacer de ti”. Parece una gran injusticia pero es lo correcto. Si quieren robarte, debes dar lo que te piden y más. Si te obligan a hacer algo, ejecútalo doblemente. Me sucedió que siempre le daba dinero a un inválido, aunque luego veía cómo se paraba de la silla de ruedas, la doblaba y se iba. Nos educan para cuidar y guardar lo que tenemos, no para dar. Dios quiere que aceptemos el ministerio de la humildad.

De tal palo tal astilla

Leamos en Mateo 5:43-45: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Esto es impactante. Significa que si te dices hijo de Dios debes imitarle, aunque sientas como si te bautizaran en jugo de limón. Dios saca justicia de la injusticia. Jesús es ejemplo vivo. Se dejó hacer de todo y te pide que seas como Él.

Mate5: 46 prosigue: Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?

La justicia de Dios es cuestión de recompensas. Su mensaje es “déjate, que yo te recompensaré”. Dios es padre amoroso, no se burla de tu desgracia. Cuando hayas hecho mal, aguántate porque recibirás castigo. Pero si eres objeto de injusticia serás recompensado.

Romanos 2:17-19 dice: He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas.

Recuerda que hay cosas que dependen de ti pero hay otras que no. Una vez yo estaba parado frente a todos en la iglesia y un hombre se me acercó muy afectado. Me pidió perdón porque dijo que yo le caía mal y tenía que liberarse de ese sentimiento que oprimía su corazón. Yo no le conocía y no comprendí su actitud, no dependía de mí, aún así, le di el perdón que me solicitaba. Hay que buscar la paz del espíritu. La vida es muy corta para complicarla, en tranquila convivencia se encuentra la felicidad. No tomes la venganza en tus manos. Defendernos es caer en pecado y negar nuestra condición de hijos de Dios. Una mujer de baja estatura al salir de la iglesia escuchó a un hombre que le preguntó: “¿adónde va enana?” Ella enojada le respondió: “qué le importa”. Luego, con mucha pena reconoció el carro de la persona y comprendió que había escuchado mal. Realmente le habían preguntado: “¿adónde va hermana?” Cuando intentas defenderte es muy probable que te equivoques.

Titanes en el ring

Santiago 1:19-20 nos comparte: Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Al afrontar un problema, cállate y escucha. Si quieres que Dios no se meta en tu problema, enójate. Quien se enoja pierde. Dios se aleja de aquellos que actúan con ira. Si no hay tranquilidad tampoco hay justicia. La vida es como un ring de boxeo. Dios es tu couch y te aconseja: “cuando te den el primer golpe quédate tirado, no vuelvas por otro, porque cuando estés tirado sólo debes extender tu mano y yo te defenderé”. Si actúas de esta forma, pobre de tu adversario, porque pelearse con Dios es duro de verdad. Recuerda la lucha libre, dos a tres caídas con límite de tiempo. Alégrate porque tu compañero de equipo es Dios. Si quieres terminar rápido la pelea, quédate tirado, no te defiendas. Si te roban, dalo todo porque Dios perseguirá los ladrones. Esa es la fórmula, trabaja en equipo con El Señor. Él corre más rápido y pega más duro; en definitiva, hace justicia.

Mi abuelita, una anciana dulce y cariñosa, me enseñó sobre la justicia. Un día que mi hermana y mi tía se peleaban, mi abuelita con el chicote les pegó a las dos. Cuando me burlé de mi tía, a mí también me cayó. De esa forma aprendí claramente que hay castigo para aquel que se porta mal.

Activa la justicia de Dios

Lo primero es ser obediente y no poner resistencia a lo que otros quieren hacerte, demuestra tolerancia. Luego pídele al Señor que intervenga y haga su justicia.

Isaías 58:6-8 ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

La promesa del Señor es maravillosa. Hay dos presencias que nos acompañan, la justicia va delante y la gloria detrás. Eso significa que por las mañanas cuando te levantes, la justicia de Dios ya estará despierta junto a ti y te dará paso. Al entrar a tu oficina te abrirá la puerta, y te precederá para darte el lugar que mereces. Además, detrás de ti tendrás la protección de su gloria y poder. Por lo tanto, cuando pases por un momento de injusticia pídele al Señor que tome el control. Él quiere justificarte, reconócelo como tu Dios y Salvador y responde justamente a todo su amor. Entrégale tu ser, dale cuenta de tus actos para que su justicia obre en tu vida.

Visto

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PROSIGO A LA META

1 Ene

PROSIGO A LA META

Posted: 01 Jan 2009 09:35 AM CST

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Una cosa hago: olvidando lo que queda atrás…prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Yo sé a quién he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. El que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús.

Fil. 3:13,14 Jn.17:24 II Ti.1:12 Fil.1:6 I Co.9:24,25 He.12:1,2

El chiste

1 Ene

El chiste

Un soldado entre en la oficina del oficial de la compañía y dice:
– Mi capitán, necesito un permiso de una semana.
– ¿Me puede explicar el motivo, soldado?
– Bueno… Verá usted…
¡Es que me caso mañana y me gustaría acompañar a mi mujer en su viaje de novios!

Benedicto XVI pide de nuevo que termine la violencia en Tierra Santa

1 Ene

Benedicto XVI pide de nuevo que termine la violencia en Tierra Santa

Muestra su cercanía especial a los fieles de la parroquia de Gaza

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 1 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa dedicó el final de la homilía de hoy, Jornada Mundial de la Paz, a mostrar su cercanía a los cristianos de Tierra Santa y a implorar la paz para esta zona, ante la situación de violencia que vive la zona en las últimas semanas.

En referencia al tema de la jornada de hoy, “Combatir la pobreza, construir la paz”, al que dedicó su reflexión principal en la homilía de hoy, el Papa explicó que “combatir y vencer la pobreza” es necesario para “construir la verdadera paz”.

El Papa deploró “la intensa violencia desatada en la franja de Gaza, en respuesta a otra violencia”, y afirmó que “también la violencia, también el odio y la desconfianza son formas de pobreza -quizás más tremendas- que combatir”.

El pontífice mostró su convencimiento del “profundo deseo de vivir en paz que sube al corazón de la gran mayoría de las poblaciones israelí y palestina, una vez más puestas en peligro por la intensa violencia”.

En este sentido, expresó “también la fundada esperanza de que, con la sabia y previsora contribución de todos, no será imposible escucharse, salir al encuentro mutuo y dar respuestas concretas a la difundida aspiración a vivir en paz, en seguridad y dignidad”.

En particular, tuvo un especial recuerdo de “los pastores de esas Iglesias, que en estos tristes días, han hecho oír su voz”, a sus “queridísimos fieles”, y especialmente “a los de la pequeña pero ferviente parroquia de Gaza”.

Junto a ellos, el Papa quiso “poner a los pies de María las preocupaciones por el presente y los temores por el futuro”, y pidió la intercesión de la Virgen para que “obtenga de Dios el don de la paz para Tierra Santa y para toda la humanidad”.

Esta nueva intervención en favor de la paz en Oriente Medio se suma al llamamiento, efectuado durante el rezo del Ángelus el pasado domingo 28 de diciembre, para que la comunidad internacional intervenga para favorecer el diálogo entre palestinos e israelíes.

El Papa pidió “que no se deje de intentar ninguna vía para ayudar a los israelíes y los palestinos a salir de este callejón oscuro y a no resignarse a la lógica perversa del enfrentamiento y de la violencia”.

[Por Inma Álvarez]

Resoluciones para el Nuevo Año (I)

1 Ene

Resoluciones para el Nuevo Año (I)

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Para mí- la semana entre el 24 y el 31 de diciembre es diferente… especial. Es una semana en la que nos vemos forzados a ver hacia atrás y evaluar el año que está por terminar, pero que a la vez estamos obligados a ver hacia adelante y hacer algunas resoluciones para el próximo año. Estoy seguro que a ti también te pasa… hay una mezcla de sentimientos… alegría por tus victorias logradas y frustración por aquellas en las que te propusiste crecer y no lo lograste (al menos como a ti te hubiera gustado). ¡Bienvenido a la vida!

Quiero recordarte algunos elementos sencillos que pueden ayudarte a la hora de decidir cuales serán tus resoluciones para el nuevo año:

 

1. Resuélvete a crecer en lo que eres. Las decisiones sobre lo que haces (o debes dejar de hacer) son importantes… pero mucho más importante es crecer en tu carácter. ¿Eres maduro? ¿eres constante? ¿eres disciplinado? ¿eres afable? ¿eres positivo/optimista?… créeme, ese tipo de cambios son infinitamente más necesarios que cosas como «dejar de comer papas fritas» o «levantarte más temprano todos los días».

 

2. Resuélvete a continuar lo que has dejado a medio andar. Si eres un ser humano normal (lo que sea que eso quiera decir) habrás dejado algunas resoluciones inconclusas en el 2008. Bueno, comienza por ellas… uno de los males de nuestro mundo es el deseo de «probar cosas nuevas» sin haber terminado lo que ya comenzaste. La vida es un proyecto a largo plazo… en la que triunfan aquellos que son corredores de maratón y están enfocados en unas pocas cosas (para mi gusto, enfocados sólo en una). No cometas el error de «reinventar la rueda» en tus resoluciones. Ahhhh! una cosa más… no tengas temor de no ser creativo u original. Lo que resolviste el año pasado (y no cumpliste) es aún válido para la vida. Eso me lleva al siguiente punto…

 

3. No tomes demasiadas resoluciones. Si te decides a cambiar 107 puntos de tu carácter, dejar 43 hábitos y sustituirlos con 61 nuevos… y piensas dar 9 pasos en cada cambio… no llegarás demasiado lejos. Nadie puede «cambiar todo» de la noche a la mañana. De hecho, pienso que uno de los engaños del diablo para desanimarnos es pintarnos un paisaje taaaan complicado y taaaaan lleno de problemas que se vuelve imposible incluso saber por dónde comenzar. ¡No! no caigas en esa trampa. Escoge las pocas resoluciones que debes tomar… se específico. Recuerda que los pensamientos difusos nos llevan a acciones difusas. Y que «en río revuelto»…

 

4. Encuentra a alguien a quien rendir cuentas. Este es uno de los puntos más importantes… y más pasados por alto en Latinoamérica (creo que en realidad, en todo el mundo). Creemos que si conservamos nuestros cambios como algo privado e íntimo (incluso secreto) lograremos en nuestras fuerzas y con nuestra disciplina las metas propuestas. ¡No! Eso es poner al lobo a cuidar a las gallinas…. habla con alguien de tu confianza (tu pareja, tu mentor, tu amigo, tus padres…) pídele ayuda… hagan un plan y pon tú un sistema en el que le des cuentas regularmente.

por JContreras

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Permaneciendo hijos de Aquel que nos amó

1 Ene

Permaneciendo hijos de Aquel que nos amó

Por Antonio Vélez 

www.cristianosunidos.com

      La orfandad se lleva en el corazón; porque nadie debería sentirse huérfano o abandonado cuando el mismísimo creador de los cielos y la tierra y el que nos formó en el vientre de nuestras madres es quien permanece Padre amante y cuidadoso de los hijos de Su corazón y fruto de Su anhelo. El Altísimo ha abierto camino delante de la humanidad para reclamar los derechos de ser hijos y nos habla directamente al corazón y al entendimiento en Su preciosa palabra para que entendamos los beneficios del reino y huyamos de los engaños del mundo. Nuestro Padre eterno nos dirige a seguir Sus mandamientos para que los pongamos por obra una vez que entendemos salvación tan grande. Estos estatutos y decretos son dados “para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados” (Deuteronomio 6:2). Y segura es la promesa de que si amamos a Dios de todo corazón, y con toda el alma, y con todas nuestras fuerzas, nunca seremos llamados huérfanos porque nuestro Padre en los cielos estará atento a nuestras carencias, deseos y necesidades en la tierra. 

      En estos tiempos de crisis ambiental y económica de escalas globales, el permanecer consientes de nuestra posición en el plan y corazón de Dios son esenciales para vivir en victoria a pesar de las crisis, y de apreciar los beneficios de la obediencia aun cuando perdiendo la perspectiva eterna nos desesperamos y preocupamos por la sobrevivencia y el crecimiento del pecado en el mundo. El fruto de la obediencia a la palabra de Dios se revela cuando en medio de la tribulación y la prueba nuestra fe permanece inamovible y nuestra confianza en la mano de Dios nunca merma. Y entonces reconoces Sus promesas cuando El te pone en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies” (Deuteronomio 6:10-11). Y ah que gozo tan tremendo cuando somos testigos de Su fidelidad, y cómo se hincha el corazón de agradecimiento por Su infinita misericordia y fidelidad. Y es en ese momento cuando levantamos un altar en medio del camino, una nueva porción de nuestro testimonio, para nunca olvidar que Dios nos sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre, con mano poderosa, y nos puso en medio de Su voluntad, la cual es la tierra prometida.  

      Cada día de nuestra vida se presenta la oportunidad para decidir entre el bien y el mal, de permanecer en la voluntad de nuestro Padre celestial o de ser presas de nuestra propia concupiscencia y buscar atajos a nuestro destino o caer en trampas al seguir los procedimientos del mundo. ¿Te mantendrás fuerte en medio de la prueba o cederás tus derechos de hijo por unas migajas de placer o soluciones momentáneas y parciales? De qué manera tan poderosa y con qué gracia nuestro Padre nos encamina en nuestro diario devenir cuando dice “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella” (Deuteronomio 30:15-16). Y por fe y experiencia conocemos que el escoger el bien y el seguir la verdad, y el vivir vidas agradables a Dios, inspirados en los hechos y palabras de Cristo y en el consejo y consuelo del Espíritu Santo es el camino a la vida plena, abundante en el espíritu, inmersa en una paz que sobrepasa todo entendimiento, y llena de gozo. Y con contentamiento proclamamos que las oportunidades de pelear la buena batalla de la fe y de ver con los ojos espirituales los ejércitos de Dios operando en nuestro favor hacen digno todo esfuerzo y toda prueba y provee nuestras vidas con una actitud militante y humilde al mismo tiempo.

      

      Solo la experiencia de ser padres nos permite entender un poco del gran amor de Dios para sus hijos. Porque las palabras sabias del padre a su hijo fluyen también del corazón de Dios, y lo mejor del hombre (mujer) aflora cuando ejercemos la paternidad (maternidad). Las mismas palabras a las que Dios nos encomienda para poseer la tierra prometida son las que el padre temeroso de Dios repite a su hijo cuando dice “Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.  Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios. Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal” (Proverbios 4:20-27). No existe entonces mayor herencia de un padre a su hijo que el haberle encaminado en el camino a la vida eterna y en el buscar la sabiduría y la rectitud en la vida, con Dios como la fuente de todo lo que es bueno y santo y con Jesucristo como el único camino y puente entre Dios y los hombres. El padre que ha entendido el plan de Dios y aceptado la salvación a través de Jesucristo no se cansa de transmitir a su hijo el tesoro mas grande para una vida plena, abundante, y agradable a Dios: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas (todos tus planes, deseos, anhelos, visiones) os serán añadidas” (Mateo 6:33).  

      Y de la misma manera en que Dios nos da el libre albedrío para escoger ser hijos o no, y nos recibe con los brazos abiertos aun cuando concientemente nos hemos apartado de su protección y arrepentidos clamamos por misericordia y reconciliación, así el padre debe estar preparado para el momento en que sus hijos dejan la casa paterna y empiezan su caminar adulto. El padre que dio consejo a su hijo y que persistió en inculcar los estatutos y decretos de Dios, y que sembró semillas de vida en el corazón del hijo, debe confiar que la palabra de Dios nunca regresa vacía y que su hijo esta dotado con protección sobrenatural para vencer el mundo. Y aun el día que el hijo decide desechar su herencia espiritual y apartarse para probar los caminos de esclavitud, la paz de Dios debe embargar el corazón del padre pues solo un tonto y ciego cambiaría el lugar de hijo por el de esclavo más allá de sus fuerzas. Como en la historia del hijo prodigo, el cual “volviendo en sí, dijo: !Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado” (Lucas 15:17-24). ¿Acaso no somos tú y yo reflejados en la historia del hijo pródigo? Cuando vivíamos de acuerdo a nuestra propia sabiduría y sumergidos en nuestro pecado cavamos gran hoyo bajo nuestros pies, y entonces volteamos al cielo y buscamos el rostro y perdón de nuestro Padre celestial, y con mano amorosa y poderosa nos rescató sin pedir nada a cambio, confiando en que Su amor seria suficiente para cambiarnos de adentro hacia afuera y que Su perdón nos haría nuevas criaturas dotadas de nuevas porciones de Su amor, fe, gracia, y misericordia. Todo creyente reconoce la tremenda fiesta que nuestro Padre celestial organizó por nuestro regreso a casa. No existe amor más grande. El nos dio nueva vida cuando estábamos muertos y nos dio propósito cuando estábamos perdidos. 

      Dejamos de estar perdidos cuando somos provistos de un gran propósito en nuestra vida, cuando encontramos la verdadera razón de estar vivos. Un hijo de Dios entiende que el mayor acontecimiento de esta vida es cuando asumimos el papel de hijos de Aquel que nos amó tanto que dio a su único hijo para salvación y redención de la humanidad. El voltear los ojos al cielo y clamar al Altísimo es el parteaguas en nuestra existencia. Entender el poder del evangelio para mantener nuestro estatus de hijos y para transformar otras vidas requiere valor y coraje para vivir vidas contracorriente del caudal que el mundo ofrece para distracción y destrucción de nuestro llamado. “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16-17). La palabra de Dios nos es esencial para mantenernos firmes en la libertad que nos ha sido otorgada. Sin el conocimiento de la palabra de Dios nunca dejamos de ser niños, y aunque habitamos en la casa del Padre no diferimos mucho del esclavo pues desconocemos los atributos de nuestra herencia y carecemos del poder para avanzar en el reino. “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:6-7). Y habrá muchos obstáculos en el camino, muchas voces susurrando el volver atrás, muchas nubes de duda, pero es exactamente en esos instantes cuando entendemos que Dios conoce nuestras limitaciones y que cada vez que nos rendimos a Su voluntad Dios provee la salida y el crecimiento a nuestra vida espiritual. “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1). 

      La santidad no consiste en ser perfectos sino en no cesar de intentarlo. Cada vez que le damos la espalda al pecado escalamos un peldaño más en la santidad a la que somos llamados. Y cuando fallamos, lo primero que debemos recordar es que no hay condenación par el que está en Jesús, y prontos al arrepentimiento continuamos con la mirada puesta en la meta. “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1:13-16). Para permanecer hijos de Aquel que nos amó debemos cenar en Su mesa y degustar de Sus banquetes, del alimento espiritual que nos dará el vigor necesario para resistir al mundo. “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2: 1-3).  

      Y el mundo seguirá diciéndonos que la clave del éxito esta fundada en el egoísmo y en el materialismo, e incontables puertas se abrirán aquí y allá con grandes luces de colores para atraernos y para invitarnos a que crucemos sus umbrales, engañados por su apariencia de buen camino, pero sabemos con certeza que solo si establecemos todo lo que hacemos en el fundamento verdadero e inamovible de Jesucristo, Su obra redentora, Sus enseñanzas y Sus promesas caminaremos en terreno sólido, dibujado por Dios delante de nuestros pies, y alcanzaremos la meta. “Acercándoos a El, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:4-5). El sendero va a ser estrecho a todo lo largo, y aunque nuestros ojos vean alrededor la multitud de caminos y puertas debemos mantenernos firmes y a buen ritmo, sin desviarnos ni a diestra ni a siniestra. Porque tal es el caminar del hijo, que de entre el caos de voces y ruidos distingue la voz de su Padre que con hilos de amor y lámpara a sus pies lo atrae a El para celebración y comunión eterna. Tal es el destino de los hijos del Dios Altísimo, de Jehová de los ejércitos, del Alfa y Omega, que remando contracorriente y navegando en aguas turbulentas tengamos a bien recordar quienes somos en Cristo. Y que tan solo mencionar Su nombre calmará las aguas y dará serenidad a nuestros ojos para ver la realidad tal cual es y entonces esforzarnos por amar a amigos y enemigos así como el nos amó y trabajar por que más se añadan como hijos y reciban las promesas del Padre. Y como hijos del Dios eterno, no estamos solos; juntos constituimos una familia que avanza a su destino y que es la luz del mundo que mantiene a margen el dominio absoluto de la oscuridad. Entonces, permaneciendo hijos de Aquel que nos amó, es menester recordar cada día que “somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable; nosotros que en otro tiempo no éramos pueblo, pero que ahora somos pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíamos alcanzado misericordia, pero ahora hemos alcanzado misericordia” (1 Pedro 2:9-10). 

Que el Dios Altísimo, nuestro Padre Celestial, y Aquel que nos amó desde la fundación del mundo nos de la ligereza de pies para huir de las falsa puertas y caminos, y nos de la fortaleza y el coraje para permanecer en El y caminar con El hasta el bienaventurado día en que estemos con El por siempre y para siempre. En el precioso y poderoso nombre de nuestro Redentor y Salvador Jesucristo. Amen.

Israel mata en Gaza a Nizar Rayan, uno de los principales líderes de Hamás

1 Ene

Israel mata en Gaza a Nizar Rayan, uno de los principales líderes de Hamás

Video
1/1/2009 
Itongadol/EFE.-
El Ejército israelí mató hoy a Nizar Rayan, uno de los principales líderes de Hamás, en un bombardeo aéreo contra su vivienda en el campo de refugiados de Yabalia, en el norte de Gaza, informaron fuentes médicas y el movimiento islamista.

Su mujer y ocho hijos también murieron en el ataque, según fuentes médicas.

El Ejército no ha confirmado ni desmentido el bombardeo.

El canal 10 de la televisión israelí muestra imágenes de palestinos revolviendo entre los escombros y arremolinados en torno a la casa destruida.

Rayan era el dirigente más importante de Hamás en el área norte de Gaza y se encargaba de coordinar las ramas política -el partido-y militar de Hamás, las Brigadas de Ezedín Al-Kasam.

Enmarcado en la línea dura del movimiento, el dirigente asesinado hoy había abogado en los últimos días por retomar los atentados suicidas en Israel en respuesta al bombardeo masivo israelí en Gaza, que ha causado en seis días más de 400 muertos y 2.000 heridos.

Rayan es la víctima de mayor rango de la ofensiva israelí ‘Plomo fundido’, en la que la Fuerza Aérea israelí ha bombardeado cientos de objetivos vinculados a Hamás, como ministerios, viviendas de activistas, comisarías, mezquitas, la sede de una ONG y edificios de la Universidad Islámica.