Archive | Biblia RSS feed for this section

Inventan nuevo software que analiza palabras de la Biblia e indica quién es su autor

29 Jul

Inventan nuevo software que analiza palabras de la Biblia e indica quién es su autor
“La idea general es que si tenemos cualquier tipo de documento, puede ser la Biblia, una carta o un anónimo en internet, podemos analizarlo y aprender todo tipo de cosas sobre el que los escribió con sólo analizar el tipo de palabras empleadas”, explicó Koppel a EFE.
Estados Unidos | Jueves 21 de Julio, 2011 | Por Nínro Ruíz Peña |

(NoticiaCristiana.com).


Un nuevo software desarrollado por un equipo israelí, permite identificar distintos estilos lingüísticos en la Biblia, en línea con las teorías de investigadores que diferencian a múltiples autores en la escritura del sagrado libro.
Durante siglos, los estudiosos de la Biblia han tratado de identificar la mano de varios escritores entre los libros del “divino” documento, siendo sus métodos generalmente rebatidos por los teólogos y tachados en muchas ocasiones de subjetivos.

Sin embargo, un equipo multidisciplinar israelí, integrado por ingenieros, lingüistas y estudiosos de la Biblia y encabezado por el profesor de Informática y Lingüística Moshé Koppel, de la Universidad de Bar Ilán, próxima a Tel Aviv, ha sometido el texto a una prueba empírica que ha demostrado ser exitosa si se tienen en cuenta las corrientes de autoría de consenso.
“La idea general es que si tenemos cualquier tipo de documento, puede ser la Biblia, una carta o un anónimo en internet, podemos analizarlo y aprender todo tipo de cosas sobre el que los escribió con sólo analizar el tipo de palabras empleadas”, explicó Koppel a EFE.
El programa, que forma parte de un campo de especialización de la inteligencia artificial conocido como “atribución de autoría”, analiza el estilo y la selección de palabras para diferenciar partes de un mismo texto presumiblemente escritas por diferentes autores.
Los investigadores mesclaron versículos de dos libros enteros del Antiguo Testamento y el programa logró separarlos correctamente. “Cogimos los libros de Ezequiel y Jeremías. Los introdujimos en el programa y le pedimos, sin ningún tipo de información ni pistas, que los dividiera de nuevo en dos libros de la mejor manera posible y funcionó”, refirió Koppel.
El informático arguye que una de las maneras de diferenciar la autoría de textos es a través del tipo de palabras empleadas, según una técnica conocida como “clustering” (agrupación). En uno de los libros el escritor emplea la palabra hebrea “makel” para designar un “palo”, mientras que en el otro se utiliza “maté” para el mismo concepto.
En otra prueba fue con Job y Proverbios, y el resultado fue una separación que se acercaba al cien por cien.
La investigación, presentada recientemente en un encuentro de la Asociación de Lingüística Informática en Oregón (EEUU), abre un importante potencial para los estudios de la Biblia, pues el método arroja luz sobre el mejor resultado posible de división por autor.
De momento, el software sólo ha sido desarrollado para la lengua hebrea, aunque sus inventores no descartan posibles aplicaciones en el futuro en otros idiomas que permitan analizar textos en la lengua de Shakespeare o Cervantes.
Sobre la polémica que ha despertado el análisis de uno de los textos más sagrados del mundo, Koppel prefiere no entrar en el debate de quién o quiénes fueron los autores de la Biblia.

La Biblia frente a la brutalidad del Congo

6 Feb

La Biblia frente a la brutalidad del Congo
Publicado el 27 November 2010. Tags: ABS, Biblia, proyectos, SBC, SBU
En la República Democrática del Congo (RDC), la guerra está arrasando el corazón y el alma de su gente. La American Bible Society (ABS), y la Sociedad Bíblica del Congo (SBC) están capacitando a las mujeres de la EDC con ayuda, esperanza y salud.
Flora, de 27 años, criaba cabras y trabajaba en la RDC. Un día, escuchó disparos de armas de fuego y corrió hacia unos matorrales en busca de cobijo. En ese lugar, los soldados la capturaron y violaron. Aquella experiencia la marcó profundamente. Pero Flora cree en el poder de Dios para ayudarla y fortalecerla.


«Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación» (Salmos 68.19)
Desde el aire, la RDC destella brillos de verde jungla y tierra. Las planicies se convierten en sabana, y se alzan imponentes las montañas con sus picos congelados. El Río Congo, con sus innumerables tributarios, enlaza el país en un cuadro de tranquilidad.
Pero desde el piso, emerge una realidad enteramente diferente. Facciones de guerrilla intentan explotar los ricos recursos minerales de la RDC, y matan rutinariamente a hombres, mujeres y niños, robando la tierra y el alma de su gente.
Desde la guerra, que empezó en agosto de 1998, casi 5.5 millones de congoleses han perdido sus vidas en el segundo conflicto bélico más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial. Alrededor de 45.000 personas mueren cada mes, constituyendo los niños el 47 % de ese número. Aproximadamente 1.5 millones de personas están en constante huída, abandonando sus hogares, iglesias, escuelas y villas que son quemados hasta sus cimientos. Las enfermedades, como la malaria, neumonía y la desnutrición son galopantes, siendo resultado directo del conflicto.
Matar es rutinario. También los crímenes sexuales contra mujeres y niños. En el noreste de la RDC, la prevalencia de las violaciones y otros delitos sexuales son consideradas como las peores del mundo.
La situación es desoladora, compleja y ampliamente ignorada por el mundo occidental. Pero eso debe cambiar y la ABS se ha comprometido a que tanto la RDC como los países africanos que la rodean sean uno de sus focos geográficos para los próximos cinco años.
«Somos responsables y por lo tanto se nos pedirán cuentas de lo que hemos hecho en la tarea que Dios ha puesto delante de nosotros», dice Robert L. Briggs, vicepresidente ejecutivo de los ministerios globales de Escritura de la ABS. Briggs agrega que «no podemos desentendernos de este lugar donde el poder y la promesa de Dios deben ser conocidas». Citando el Salmo 68, Briggs continua: «El Señor es el Padre de los que no tiene padres, y el protector de las viudas. Él provee por los que están pasando por necesidades y libra a su pueblo de la muerte.»
La ABS ha tomado claramente el mensaje de este Salmo y lo ha colocado en su corazón.
La belleza natural de la RDC, es exuberante. La RDC es también rica en minerales, como cobalto, cobre, diamantes, tantalio, etc. La explotación de esos minerales se constituyó en el corazón del conflicto que ya ha cobrado tantas víctimas.
La RDC recaló en la ABS


Dos años atrás, la ABS tuvo su primera experiencia de la brutalidad en la RDC, cuando uno de sus empleados, Bagudekia Alobeyo, pidió a sus colegas que oren por su familia en Dungu, RDC. Los rebeldes ugandeses habían llevado a cabo un brutal ataque contra civiles en aquella región. La gente era asesinada, las mujeres eran violadas, y los niños eran utilizados como esclavos sexuales de soldados y mineros. La villa fue totalmente incendiada, y aquellos que lograron escapar, como la familia de Alobeyo, fueron obligados a vivir en la selva.
Después de mucha oración, planificación y contribuciones de mucha gente, la ABS ayudó a Alobeyo a rescatar a su familia; un piloto rescató a toda su familia, y los llevó a Ariwara, cerca de la frontera con Uganda.
Aunque parecía una escena de una película de acción, el rescate llevó la brutalidad de la RDC a la sede de la ABS. Una vez que esto sucedió, ya no hubo vuelta atrás.
Briggs describe las inmensas necesidades en la RDC. Primero, hay una profunda escasez de Biblias. Las congregaciones puede tener una sola Biblia, y los líderes de la Iglesia acostumbran a compartir una Biblia con otros pastores. En una región dominada por la violencia y la brutalidad, tener acceso a la palabra de Dios es una necesidad absoluta.
Segundo, la gente escapa para resguardar sus vidas de los ataques de la milicia. Consecuentemente, necesitan comida y cobijo, así como Escrituras, para sostenerlos y darles ánimo.
Tercero, mujeres y niños están siendo extorsionados y usados como armas de Guerra. Briggs dice: «La violación y brutalidad sexual sin precedentes obliga a las mujeres y a los niños a vivir con cicatrices físicas y emocionales que no pueden sanarse de la noche a la mañana. Los líderes de las iglesias están tratando de ayudar a las mujeres y los niños pero necesitan aprender a aconsejarlos apropiadamente. Se necesitan Biblias, más cuidado, más consuelo para que estas personas puedan recuperar sus vidas nuevamente.» El alcance del problema es enorme y sus raíces muy profundas.
En respuesta a esta crisis, la ABS ha lanzado dos programas. Uno es para provisión de Escrituras, otro para provisión de alimentos.
La ABS y la SB del Congo trabajan juntas
La SB de la RDC y la Iglesia Evangélica de África Central llevan ayuda y la Palabra de Dios a 2.500 refugiados que viven en un asentamiento en Dungu. El esfuerzo incluye Biblias, comida para un mes y elementos de higiene.
Otro proyecto ofrece escrituras a sobrevivientes de violaciones. El programa involucró a pastores, las mismas víctimas y sus familias, con una duración de tres años en la región de Goma.
Janette, de 21 años de edad, era una comerciante que vendía vegetales para vivir. Un día, un grupo de atacantes la persiguieron hasta que finalmente la violaron. Cuando pudo escapar, se reunió con su esposo, herida tanto en el cuerpo como en el espíritu. En vez de rechazarla, el esposo de Janette, Äôs, la cobijó y le buscó un lugar para tratarla. Desde entonces, se han mudado a una villa más segura, y Janette encontró en Dios la fuerza que necesitaba.


El centro del conflicto

Establecida como una colonia de Bélgica en 1908, la RDC —anteriormente llamada Zaire— ha sufrido de inestabilidad política y social por más de 50 años. Los líderes iban y venían; regímenes corruptos se han derrumbado, solo para ser reemplazados por grupos rebeldes tanto o más corruptos que los anteriores. En 2006, la RDC sostuvo su primera elección democrática y libre en más de 40 años. Pero este gobierno no tiene el poder para detener la violencia.
El oriente de la RDC es rico en minerales, y es en la explotación de esos recursos donde descansa el corazón del conflicto. La RDC es el productor más grande de cobalto, así como de cobre y diamantes. Otros materiales valiosos abundan en sus ricas tierras.
La explotación ilícita de esos recursos ha caracterizado el conflicto desde que comenzó.
Aunque los medios y distintas organizaciones han documentado el problema, no se ha tomado ninguna acción efectiva para detener la explotación. Los intereses económicos que involucran a compañías europeas, asiáticas y norteamericanas no permiten detener el conflicto. La respuesta internacional al conflicto ha sido tibia, diálogos de paz y conversaciones se han ido desarrollando con los años pero sin ningún resultado valedero.
En el proceso, las vidas y las esperanzas de millones han sido destruidas.
A principios de 2010, una delegación de la ABS fue hasta la RDC para evaluar la situación y decidir cuáles eran los mejores pasos a seguir. El sufrimiento y el abandono de niños y mujeres son profundos y generalizados. La situación, en algunos lugares, es caótica y la violencia, inusitada.
Pero el grupo fue testigo de «gozo abundante», dijo John Walter, director de las campañas nacionales de la ABS. Se refería, a un servicio religioso con más de 1.500 congoleses abarrotados en una pequeña iglesia donde escuchaban sus palabras con entusiasmo. Los cantos, acompañados con una pequeña armónica, pronto ahogaron las voces de John y del pastor. Las alabanzas se oían desde los alrededores.
Su gozo era «extraordinario», dijo Walter, a pesar de su profunda pobreza y necesidad, la gente alababa a Dios con fe y entusiasmo. Había gozo y esperanza a pesar de las circunstancias.
Este evento empujó ciertamente el entusiasmo de la ABS. Briggs, que fue parte de la delegación, les prometió a los líderes de la iglesia de la RDC que la ABS no ignoraría el pedido de los congoleses. «Vamos a hacer todo lo que podamos para ayudar.»
La promesa final fue: «No los olvidaremos».

Un filólogo cataloga de novela negra la historia de Caín y Abel

15 Oct

Un filólogo cataloga de novela negra la historia de Caín y Abel
Chamosa, explica que el asesinato de Abel por parte de Caín, donde Dios actúa de juez tras interrogar y condenar al malhechor es una novela negra porque se caracteriza por poseer los elementos literarios …
España | Miércoles 13 de Octubre, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña |

(NoticiaCristiana.com).


José Luis Chamosa, catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de León, catalogó el relato bíblico de Caín y Abel como la primera narración que reúne los elementos de una novela negra.
Según la Agencia EFE, Chamosa, explica que el asesinato de Abel por parte de Caín, en la que Dios actúa de juez tras interrogar y condenar al malhechor es novela negra porque se caracteriza por poseer los elementos literarios de dicho género, en especial por la presencia de un asesinato.

Wikipedia en español cita que la novela negra es, como la definió Raymond Chandler en su libro El simple arte de matar, la novela del mundo profesional del crimen. Debe su nombre a dos factores: a que originalmente fue publicada en la revista Black Mask de Estados Unidos y en la colección Série Noire francesa, así como a los ambientes “oscuros” que logra.
El término se asocia a un tipo de novela policíaca en la que la resolución del misterio no es el objetivo principal; que es habitualmente muy violenta y las divisiones entre el bien y el mal están bastante difuminadas. La mayor parte de sus protagonistas son individuos derrotados, en decadencia, que buscan encontrar la verdad (o por lo menos algún atisbo de ella).
Precisamente, es a partir de este hecho, la muerte, sobre el que estriba el argumento de las grandes obras de este género, encuadradas en una realidad social que algunas definen con precisión, compuestas por una o varias tramas y sustentadas por una serie de personajes de toda clase social.
Detrás de algunas, se incluye una profunda reflexión sobre la naturaleza humana y sobre cómo cualquiera, ante una situación extrema, puede dejar de ser dueño de sus actos, de las consecuencias y la intensidad de los mismos y llegar a matar, ha explicado Chamosa en referencia al trasfondo de las obras de la escritora británica P.D. James (1920).
El profesor titular de Filología Inglesa de la Universidad de Vigo, Martín Urdiales, ha disertado sobre los relatos del escritor estadounidense Edgar Allah Poe (1809-1849) y Guy de Maupassant (1850-1893), los cuales se estructuran muchas veces a partir de estas formas frecuentes, entre los que se encuentra la confesión del criminal narrada en primera persona o la descripción de los hechos por parte de los investigadores.

Fiabilidad de la Biblia parte 4

25 Sep

OTROS TESTIMONIOS DEL SIGLO II

Tenemos otros testimonios más tardíos, pero también muy valiosos respecto al valor de los evangelios en la iglesia y al reconocimiento de que eran documentos fidedignos. En el siglo II la iglesia podía tener dudas respecto a algún escrito para aceptarlo en el canon, pero prácticamente todo el Nuevo Testamento, tal como lo conocemos nosotros hoy en día, era aceptado con unanimidad; y, lo más importante, sobre los evangelios no había ninguna duda: las dudas sólo las tenían aquellos que pretendían seguir precisamente lo que los evangelios, base de la iglesia, no contenía.

Hay que destacar los siguientes testimonios:
1 – Marción. Tenemos el testimonio de aquellos que no seguían toda la enseñanza de los apóstoles. Un caso ejemplar es el de Marción, quien en el año 140 publicó una lista de libros que él consideraba como canónicos, excluyendo algunos y modificando otros. Aceptó una versión expurgada de Lucas y de las epístolas de Pablo, rechazando por entero el Antiguo Testamento. Esta expurgación parece implicar una reacción contra los libros del Nuevo Testamento que eran aceptados por la iglesia.
Probablemente una reacción contra Marción la constituyan los llamados prólogos antirnarcionitas a los evangelios, especialmente a los de Lucas y Juan.
2 – Valentino. También sabemos que la mayoría de los libros del Nuevo Testamento eran aceptados por la iglesia por documentos de grupos disidentes como los valentinianos y los gnósticos en general. El Evangelio de la Verdad, probablemente del mismo Valentino, da testimonio de los libros del Nuevo Testamento aceptados por la iglesia. Tenemos, pues, a través del propio testimonio de un disidente de la iglesia, una fuerte evidencia de que alrededor del año 140 probablemente ya había un canon del Nuevo Testamento, aceptado como autoridad, que correspondería con bastante fidelidad al que tenemos nosotros40.
3 – Justino Mártir, a mediados del siglo II, escribe en su Primera Apología (67) que en el culto cristiano se leían textos de las memorias de los apóstoles que son, según él mismo ha dicho en el capítulo anterior, los evangelios. Es el primer autor que inequívocamente sabemos que nombra a los evangelios con este nombre. Es interesante que el uso del término está en un contexto de polémica con Marción. En seis ocasiones utiliza la expresión «escrito está» al citar los evangelios. Además, Justino contiene numerosas referencias textuales al Nuevo Testamento.
4 – Taciano. Eusebio en su Historia eclesiástica (iv, xxix, vi) hace referencia a Taciano, según él líder de los encratitas, para decir que compuso una especie de versión o combinación de los cuatro evangelios en uno solo, el Diatessaron (que significa «a través de cuatro»), lo cual es confirmado por noticias posteriores. Según estas noticias, sobre el año 170, los cuatro evangelios ya circulaban, al menos en Siria, como evangelios canónicos.
5 – El Canon de Muratori (hacia finales de siglo II), que recibe su nombre por el descubridor de una copia de ese canon del siglo VII o VIII, fue publicado en 1740. Parece ser una respuesta contraria a la mutilación de Marción y a las desviaciones de los gnósticos, especialmente la de los evangelios.
El texto implica una aceptación de los cuatro evangelios como una totalidad.
6 — Ireneo de Lyon. Es en Ireneo, obispo de Lyon sobre el año 180, donde encontramos una formulación explícita de los cuatro evangelios como algo natural y admitido por la iglesia, del mismo modo que hay cuatro vientos o cuatro puntos cardinales (Contra los herejes, iii, 11,8).

Podríamos citar más ejemplos. Pero lo importante es que ya en el siglo 11 se muestra como algo evidente que la iglesia cristiana aceptaba la mayoría de los libros que hoy componen nuestro nuevo Nuevo Testamento; sólo había algunas discrepancias respecto a algunas cartas y al Apocalipsis. Pero los cuatro evangelios y las cartas de Pablo eran aceptadas umversalmente, a excepción de grupos disidentes.

David Galcera, ¿Hay alguien ahi?, ed. Clie, pag. 257-259

Fiabilidad de la Biblia parte 3

22 Sep

3. EL TESTIMONIO DE LOS PADRES APOSTÓLICOS

Los Padres Apostólicos que escribieron entre finales del primer siglo y la primera mitad del segundo hacen numerosas referencias directas o indirectas al Nuevo Testamento; con ellas casi podríamos reconstruir los dichos de Jesús, confirmando así sus hechos y enseñanzas más importantes. Además, estas referencias sugieren ya el uso de los evangelios como documentos escritos que circulaban en las iglesias durante el siglo 1. Algunas de las aportaciones más importantes para nuestro interés son las siguientes:

a. Clemente (murió ca. 102 d.C.). Es, tal vez, el Clemente que Pablo menciona en su Carta a los filipenses (4:3). La carta de Clemente A los Corintios, escrita sobre el año 96, es la única que es aceptada como genuina, y en ella se relata el martirio de Pedro y de Pablo. Pero lo más importante es que Clemente da detalles de la vida de Jesús y de su resurrección (24). Y en ella se citan fuentes de la tradición común de los evangelios sinópticos, así como los Hechos de los apóstoles, Romanos, 1″ Corintios, Efesios, 1″Pedro, Hebreos, Tito y probablemente algunas otras de otros libros del NT. También hace referencias a las enseñanzas recogidas en los evangelios (13,46). Al referirse a materiales que proceden de Cristo o de los apóstoles no utiliza, sin embargo, el término «Escritura» como sí hace con los textos del AT, pero se refiere a dichos de Cristo con la expresión «el Señor dijo».

b. La Epístola de Bernabé, alrededor del año 100 o en los primeros años del siglo H, trata el problema de la tendencia judaizante. En ella hay contenidas referencias acerca de Jesús y su misión, y se hace mención explícita a que le dieron a beber vinagre y hiél. Bernabé hace referencia en su caita a algún material acerca de Cristo (4:14), como en Mateo 22:14 («muchos son los llamados, pero pocos los escogidos») con la expresión típica para referirse al Antiguo Testamento: «como está escrito».

c. La Didaché es un manual de la iglesia escrito hacia fines del siglo I. Hace numerosas referencias al «Sermón del Monte» y al «Padre Nuestro» y da otras instrucciones basadas en los evangelios. Estas informaciones son valiosísimas, puesto que nos muestran que la iglesia primitiva, a 70 años de la crucifixión, creía que los relatos de los evangelios eran descripciones exactas de la vida del Jesús histórico. En dos ocasiones utiliza la expresión «como lo tenéis en el evangelio» (15:3,4) para referirse a enseñanzas de Jesús contenidas en Mateo, expresión que parece implicar el uso de documentos escritos.

d. Papías (ca. 60 ó 70-130 ó 140 d.C.). Fue obispo de Hierápolls, en Frigia y, según Ireneo, fue oyente de Juan y compañero de Policatpo. En sus Exposiciones de Oráculos del Señor se conservan unos comentarios respecto a la formación de los evangelios de Marcos y Mateo (Historia Eclesiástica III; xxxix:14-16). Sus referencias a estos evangelios por nombre del autor son la primera mención específica de cualquiera de ellos. Ignacio (murió ca. 117). Fue obispo de la iglesia de Antioquía. En el camino hacia el martirio en Roma escribió seis cartas a las iglesias y una a Policarpo. La tradición lo considera discípulo de Pedro, Pablo y Juan. En su obra da abundantes detalles históricos respecto a la existencia histórica de Cristo. No menciona a ningún evangelio por nombre ni utiliza el término «Escritura», pero conoce y usa los materiales contenidos en ellos. Encontramos numerosas referencias a libros como Mateo, Juan, Romanos, 1a y 2″ de Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, 1″ y 2″ Timoteo, Tito y posibles alusiones a libros como Marcos, Lucas, Hechos, Colosenses, 1″ Tesalonicenses, Filemón, Hebreos y J” Pedro. En su Carta a Esmirna 1,1 hay una referencia al bautismo de Jesús («bautizado por Juan para que se cumpliera en Él toda justicia») que todo indica que se trata de una cita literal de Mateo 3:15.

e. Policarpo (ca. 69-155). Fue discípulo de Juan. Era presbítero prin¬cipal de la iglesia de Esmirna y fue el maestro de Ireneo de Lyon. En su Carta a los filipenses (120 aprox.) se hace eco de escritos del NT unas 60 veces, incluyendo los evangelios sinópticos. Introduce dichos de Jesús con la fórmula «El Señor dijo».

f. Pastor de Hermas, escrito que también demuestra conocimiento de las enseñanzas de los evangelios y de varias epístolas, aunque no se refiera a ellas corno «Escritura».

Después de esta rápida panorámica, vemos cómo los cristianos de unas décadas posteriores a los apóstoles, algunos incluso contemporáneos de sus últimos días, demuestran un conocimiento perfecto de las enseñanzas, dichos y obras de Jesús tal como están en nuestros evangelios. Aunque en pocas ocasiones se refieren a ellos como citas, tal como lo haríamos nosotros hoy según los modelos convencionales, es evidente que conocían todo lo concerniente a Cristo y que difícilmente podrían hacerlo sin documentos escritos: las numerosas referencias son en muchas ocasiones prácticamente literales, y la conciencia de ser palabra sagrada se muestra con expresiones que quieren poner de manifiesto ese caracter. Con todas estas referencias podríamos reconstruir gran parte del NT, especialmente de los evangelios.

fuente bibl:

David Galcera, ¿Hay alguien ahi?, ed. Clie, pag. 255-257

Fiabilidad de la Biblia parte 2

21 Sep
2. LA FIABILIDAD DE SU TRANSMISIÓN
2.1. ANÁLISIS COMPARATIVO
Pero, ¿podemos tener confianza en que nos han llegado fielmente las copias, ya que carecemos de los originales? Si aplicamos al Nuevo Testamento los mismos criterios que a otros libros, nos damos rápidamente cuenta de que su transmisión es mucho más segura que la de cualquier otro libro jamás escrito. Hemos visto que las dos primeras copias enteras que tenemos del Nuevo Testamento están a una distancia de unos 300 años de cuándo se escribió en el siglo I. Ya que los evangelios pretenden ser historia, consideremos los documentos que conservamos de otros libros históricos:
— Las Guerras de las Calías de Julio César, escrita en el siglo I a.C. conserva algunos manuscritos, pero sólo unos pocos bien conservados, y el más antiguo es de 900 años posterior a la escritura de la obra.
– De los 142 libros de la Historia de Roma de Livio (59a.C.-17d.C.) sólo sobreviven 35; nos son conocidos por unos 20 manuscritos, sólo uno de los cuáles (que contiene fragmentos de los libros iii-vi) está próximo al original al ser del siglo IV.
— De los 14 libros de la Historia de Tácito (vivió entre el siglo I y II d.C.) sólo cuatro y medio han llegado hasta nosotros. Y de los dieciséis libros de los Anales, sólo tenemos 10 enteros   y otros dos en parte. El texto de estas dos obras depende enteramente de dos manuscritos, uno del siglo IX y otro del siglo XI.
— La Historia de Tucídides (s. V a.C.) depende de ocho manuscritos  —el más temprano de los cuales es del 900 d.C. aprox.— y de algunos pedazos de papiro de principios de la era cristiana. Algo similar sucede con el otro gran historiador griego de la antigüedad, Herodoto (488 aprox.-428 a.C.).
Podemos afirmar con seguridad, pues, que los evangelios, y el Nuevo Testamento en general, son mucho más fiables que cualquier otro libro que goza de aceptación de autenticidad sin discusión. Las dos versiones enteras más antiguas que conservamos están a muy poca distancia del original, en comparación con la gran mayoría de obras que poseemos de la antigüedad. El Nuevo Testamento supera, además, a cualquier otro libro en el número de manuscritos existentes, lo cual nos permite precisamente someter a prueba su exactitud. Los manuscritos en griego que contienen el Nuevo Testamento entero o en parte rondan los 5000, mientras que, por ejemplo, la obra más grande de la literatura clásica, la Iliada de Hornero, sólo contiene cerca de 650 manuscritos.
Al margen de los manuscritos griegos, también tenemos otro tipo de documentos, ya que el Nuevo Testamento, y la Biblia en general, fueron traducidas a diversas lenguas a medida que el cristianismo avanzaba a velocidad vertiginosa. Y son también muy importantes porque algunas de estas versiones se remontan a fechas bastante tempranas. Entre ellas cabe destacar la versión antigua siriaca, resultado de la expansión del cristianismo por Siria y Mesopotamia. Esta versión se originó ya en el siglo II, como está atestiguado por la versión siriaca sinaítica y la siriaca curetoniana. Del siglo II es también El Diatessaron de Taciano, que es un intento de hacer una narración única a partir de los cuatro evangelios. Ya en el siglo V tenemos la llamada versión Peshitta, o versión siriaca común, de la cual tenemos 243 manuscritos, y que sigue la versión antigua.
Conforme la lengua griega empezó a quedar relegada a los círculos cultos, la lengua natural del imperio, el latín, se fue imponiendo y fue necesario hacer traducciones a esta lengua. No tenemos ningún manuscrito entero de una versión completa en latín. Pero muchas partes del Antiguo y del Nuevo Testamento pueden ser reconstruidas mediante las citas de los primeros padres de la iglesia. Se cree que esta traducción circuló en el norte de África sobre el año 250. De los fragmentos que han quedado se puede deducir que existieron dos versiones: la africana y la europea. En el siglo IV, Jerónimo llevó a cabo la revisión del texto latino dando lugar a la versión latina conocida como Vulgata, versión que llegó a ser proclamada la oficial de la Iglesia Católica en el concilio de Trento’ en 1546. Sólo en Europa tenemos unos 8.000 manuscritos de esta versión.
Otra versión importante es la copta en Egipto (la versión sahídiea es de entorno al año 200). Otras menos importantes son la armenia, la geórgica, la etíope, la gótica y la arábiga.
Finalmente, a todo lo dicho también podemos añadir los manuscritos cursivos -o en minúsculas- que van del siglo IX al XVI, de los cuales tenemos 2.500 documentos, entre los que hay 800 que contienen el texto de los Evangelios y 46 el Nuevo Testamento completo. También podemos hacer referencia a los leccionarios usados en los servicios litúrgicos de la iglesia que contenían porciones, entre otros, de los evangelios: tenemos, según algunos eruditos, más de 2.000; el más antiguo es el Romano, que se sima en el siglo V. Todo ello sin olvidar que tenemos tantas referencias en los escritores cristianos de la antigüedad como para reconstruir casi por entero el Nuevo Testamento.

2.2. EL CUIDADO DE LA TRANSMISIÓN

Este gran número de manuscritos nos habla del empeño que los cristianos pusieron en velar por la conservación y la transmisión de lo que creían el mensaje divino. Y, lo más importante, la comparación de tan gran número de documentos permite, sin duda, desarrollar un minucioso estudio crítico; y éste nos lleva a la conclusión de que la coincidencia de los documentos es tan alta que no puede caber ninguna duda sobre la fiabilidad de su transmisión por los copistas. Cualquier otro documento literario o histórico de la antigüedad quisiera para sí estas condiciones que poseen los evangelios y el Nuevo Testamento en general. Cabe preguntarse qué ánimo está detrás de esta postura de sospecha sobre ellos. Como dice F.F. Bruce, «si el Nuevo Testamento fuera una colección de escritos seculares, su autenticidad sería considerada generalmente más allá de toda duda. Es un dato curioso que los historiadores han estado más dispuestos a confiar en los registros del Nuevo Testamento que muchos teólogos»

Pero si esto no fuera suficiente, podemos añadir una serie de razones que nos muestran el esmero con que los copistas transmitieron los escritos del Nuevo Testamento. Philip W. Comfort, -experto en documentos griegos del NT, nos ofrece seis razones:

1. La mayoría de los escritores del NT    eran judíos que creían que el Antiguo Testamento (AT) era la Palabra inspirada por Dios.

Es lógico pensar que los escribas cristianos de origen judío emularían las prácticas tan precisas y concisas de los escribas judíos del AT.

2. La mayoría de las primeras copias de varios libros del NT fueron realizadas por escribas que debían considerar que estaban copiando un  texto  sagrado. Desde los inicios, los evangelios fueron considerados palabra autoritativa, revestida de la misma autoridad que los libros del AT.

3. La mayoría de los libros del NT son obras de literatura, especialmente los evangelios y los Hechos de los Apóstoles, Es evidente que los primeros en hacer copias de estos libros tendrían en cuenta también este aspecto, mostrando esmero en preservar el texto original.

4. Todos los papiros, sin excepción, muestran que los primeros cristianos que hicieron copias del texto usaban abreviaturas especiales para designar los títulos divinos {nomina sacra). Esto nos habla del esmero, el respecto y la uniformidad, a la hora de copiar y transmitir los textos.

5. Otro elemento distintivo que nos muestra la uniformidad de la transmisión de los textos consiste en el uso del códex por todos los primeros cristianos. Este uso fue exclusivo del cristianismo hasta fines del siglo II y supuso una ruptura con la manera de hacer del judaismo.

6. La mayoría de los primeras papiros del NT fueron producidos con sumo cuidado  por escribas profesionales y educados. Los paleógrafos han comprobado que muchos de los primeros papiros del NT no fueron escritos de forma libre, sino con un determinado estilo, en este caso llamado «mano documentaría reformada». Muy probablemente estos escribas recibieran un sueldo por su trabajo, y es probable que hubiera algún centro que regulara esa actividad, tal como sucedía en la escuela de Alejandría.

fuente bibl:

David Galcera, ¿Hay alguien ahi?, ed. Clie, pag. 252-255

Fiabilidad de la Biblia parte 1

21 Sep

Para hablar de este tema y,en general, de la confianza que nos merecen los evangelios, tenemos que referirnos, obligatoriamente a los documentos que tenemos del Nuevo Testamento. El interés de este tema radica en saber hasta qué punto estos documentos nos garantizan que los contenidos de los evangelios no son el fruto de un proceso de invención o de corrupción a través de los años.

1. MANUSCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO
En primer lugar, es interesante tener presente que ninguna obra de la antigüedad está tan bien testimoniada como los escritos evangélicos y, en general, el Nuevo Testamento, tanto en su totalidad como en fragmentos conservados; existen cerca de unos 5300 manuscritos del NT que lo contienen en parte o en su totalidad. También hay que notar como estos documentos nos ayudan a certificar que, como mínimo, en la primera mitad del siglo II, los evangelios y los escritos del NT ya circulaban por las iglesias cristianas.
Destaquemos cuáles son las más antiguas copias del Nuevo Testamento en su totalidad:
– El Códex Vaticanus y el Códex Sinaítico son las copias enteras del Nuevo Testamento completo más tempranas que tenemos. Pertenecen a una fecha alrededor del año 350. Pero, a pesar de la importancia de estos documentos por su dimensión, hay otros más importantes para la cuestión que nos ocupa.
Tenemos muchas copias de papiro de libros del NT, que podemos datar en siglos anteriores. Los más importantes son:

— Chester Beatty Biblical Papyri, cuya existencia se hizo pública en 1931, consiste de porciones de 11 códices de papiro, tres de los cuales contienen la mayoría de los escritos del NT. Uno de estos documentos contiene los 4 evangelios y los Hechos de los Apóstoles. Este documento pertenece a la primera mitad del siglo III.

— Fragments of an unknown Cospel and other Early Christiani Papyri. Fragmentos de papiros, fechados alrededor del año 150, y publicados por H.I. Bell y T.C. Skeat (1935) Algunos han considerado su contenido como un quinto evangelio, otros como una paráfrasis de algunos de los pasajes del los evangelios. Contiene tres hojas de material que pueden fechase a finales del siglo I o en la primera década del siguiente.
Encontramos comentarios respecto a asuntos tratados en los evangelios y una porción del evangelio de Juan, concretamente del capítulo 5, comenzando con la recomendación: «Escudriñad las Escrituras».
— Papiro John Rylands: hay un trozo de un códex en la John Rylands Library, Manchester, que en base a la paleografía podemos fechar alrededor del año 130 y que contiene un fragmento del capítulo 18 y los versos 31-33, 37-38 del cuarto evangelio. Este dato nos muestra que el cuarto evangelio, escrito en Éfeso entre el 80 y el 100 d.C., estaba circulando en Egipto unos cuarenta años después si, como creen los expertos, este documento es originario de Egipto.
– Papiro Bodmer II, cuyo su descubrimiento fue anunciado por la Bodmer Library de Genova en 1956, es posterior al documento anterior, pero está mejor conservado: puede datarse entre el año 150 y el año 200. Contiene los primeros 14 capítulos del evangelio de Juan con una laguna de 22 versículos y considerables porciones de los últimos siete capítulos.
— Papiros de Qumran. Un hallazgo muy importante, anunciado por el padre O’Callaghan, es el de un pequeño fragmento del evangelio de Marcos procedente de la cueva 7 de Qumran. Antes de su identificación el documento había sido fechado en torno al 50-75 d.C. Posteriormente, el mismo O’Callaghan ha podido identificar dos fragmentos más en los que también aparecen fragmentos del mismo evangelio. Sin embargo, dado el tamaño tan pequeño de los documentos, ni su valor ni su identificación es admitida por todos los expertos.

David Galcera, ¿Hay alguien ahi?, ed. Clie, pag. 249-251

continúa….