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CRISTO HA GANADO LA BATALLA POR USTED

10 Jun

David Wilkerson Today

THURSDAY, JUNE 10, 2010

CRISTO HA GANADO LA BATALLA POR USTED

Durante los últimos meses, he leído muchas cartas tristes, lamentables de
creyentes que aún siguen atados a hábitos pecaminosos. Multitudes de
cristianos escriben: “No puedo dejar de apostar…Estoy en las garras de la
adicción al alcohol…Estoy siendo infiel a mi pareja y no puedo cortar con
ello…Soy un esclavo de la pornografía”. Carta tras carta estas personas
están diciendo lo mismo: “Amo a Jesús y he rogado a Dios que me libere. He
orado, llorado y buscado consejo de Dios. Pero simplemente no puedo desatarme.
¿Qué puedo hacer?

He pasado mucho tiempo buscando al Señor, pidiéndole sabiduría para saber
cómo responder a estos creyentes. Mi oración es: “Señor, tú conoces la
vida de tus hijos. Muchos son santos devotos, llenos del Espíritu Santo, aun
así, no obtienen tu victoria. No conocen la libertad. ¿Qué está
sucediendo?”

En cierto punto, estudié los pasajes bíblicos que contenían las promesas de
Dios a su pueblo. Recordé que el Señor nos ofrece librarnos de la caída,
presentarnos sin faltas y justificarnos por fe, santificarnos por fe,
guardarnos en santidad por fe. Su promesa es que nuestro viejo hombre sea
crucificado por fe, y que seamos trasladados a su reino por fe.

La única cosa en común a todas estas promesas es esta frase: “por fe”. De
hecho, todos estos aspectos son asuntos de fe, según la palabra de Dios.
Entonces, llegué a la única conclusión clara respecto a estos problemas de
lucha de dichos cristianos: en algún lugar en lo más profundo de su atadura,
hay incredulidad. Todo se simplifica a una sencilla falta de fe.

¿Está usted luchando para obtener la victoria por su fuerza de voluntad?
¿Está usted peleando la batalla en su vieja naturaleza? Pablo señala:
“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es
contada por justicia” (Romanos 4:4-5).

Su victoria no debe venir a través de llorar o luchar, sino a través de la fe
de que Jesucristo ha ganado la batalla por usted.

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). De hecho Pablo
dice que sólo hay una condición unida a las promesas de Dios: “…
permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del
evangelio que habéis oído” (Colosenses 1:23).

Cristo lo rindió todo a su Padre, para poder un Hijo totalmente obediente. Y
nosotros también debemos ser así. Debemos ser completamente dependientes del
Padre, tal como Cristo lo fue.

Fe y la Falsamente llamada Ciencia

21 May

Fe y la Falsamente llamada Ciencia
14 MAYO 2010

by Armando Valdez

El apóstol Pablo cerró su primera epístola a Timoteo, exhortando al joven pastor a custodiar el depósito de la verdad que se le había confiado, “evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia” (1 Timoteo 6:20 – 21). En la versión Reina Valera, el famoso texto habla de “la falsamente llamada ciencia”.

A lo largo de la historia humana, todo tipo de ideas especulativas han sido falsamente etiquetadas como “ciencia” y por error se han aceptado como ciencia verdadera y confiable por personas por lo demás brillantes. Los dogmas ahora desacreditados de las viejas teorías científicas son numerosas-y en algunos casos irrisorios. Estos incluyen alquimia (la creencia medieval de que la base de otros metales pueden ser transmutados en oro), la frenología (la creencia victoriana que la forma de un cráneo refleja los rasgos del carácter y la capacidad mental); la astrología (la creencia pagana de que el destino humano está determinado por los movimientos de los cuerpos celestes), y la abiogénesis (la creencia amplia que los organismos vivos se generan espontáneamente por la descomposición de sustancias orgánicas). Todas esas falsas creencias se consideran creíbles como “ciencia” de las principales mentes de su época.

Considere sólo una de esas abiogénesis. Conocida popularmente como la “generación espontánea”, esta idea ha estado durante mucho tiempo, y sigue siendo, una de las expresiones arquetipos de “la falsamente llamada ciencia.” También es una de los más persistentes de todas las ficciones demostrables pseudocientíficas. La idea de que los áfidos surgen naturalmente del rocío sobre las hojas de las plantas, el moho se genera automáticamente por el envejecimiento del pan, y los gusanos son espontáneamente nacidos de la carne podrida son más o menos consideradas evidentes por sí mismas por la mayoría de las más brillantes inteligencias de la humanidad (como Alexander Ross, véase más adelante ) de los tiempos de Aristóteles hasta 1861, cuando Louis Pasteur demostró de manera concluyente que la materia no viviente no puede generar la vida por si misma.

[Nota: Alexander Ross, un escritor e intelectual escocés de principios del siglo XVII, criticó duramente a Sir Thomas Browne por cuestionar el dogma de la generación espontánea. Bajo el título “Los ratones y otras alimañas criados de de putrefacción, incluso en cuerpos humanos”, escribió: “el duda que los ratones pueden ser procreados de la putrefacción. Así el dudaba que los gusanos se generaran en el queso y de la madera; o estiércol si escarabajos y avispas de las vacas, o si las mariposas, langostas, saltamontes, mariscos, caracoles, anguilas, y semejantes, pueden procrearse de la materia en sustancias putrefactas, lo cual den forma de esa criatura a la que están por el poder formativo dispuesto. Cuestionar esto, es cuestionar la Razón, el Sentido, y la Experiencia: Si duda de esto, dejen que vaya a Egipto, y allí encontrara los campos enjambran con ratones engendrados del barro del Nilo”. Microcosmi Arcana, (Londres: Newcomb, 1652), libro 2, capítulo 10, 156.]

Es una de las grandes ironías de la historia científica de que la primera edición de Charles Darwin El origen de las especies fue publicado exactamente dos años antes de que los famosos experimentos de Pasteur demostraran que la vida no puede surgir espontáneamente de la materia no viva. La publicación del libro de Darwin marcó la apoteosis de la teoría de la evolución, y se basaba en el supuesto básico de que bajo las circunstancias adecuadas, la vida puede surgir por sí sola de la materia no viviente. En otras palabras, dos años antes de que la abiogénesis fuese desacreditada científicamente, fue canonizada en efecto como el dogma central de la creencia secular moderna sobre los orígenes de la vida. El descubrimiento de que las pulgas no por arte de magia se forman a partir de la descomposición de la caspa en las espaldas de los perros sucios no disuade a la mayoría en el mundo científico de abrazar la teoría de que toda la vida en el universo surgió por sí misma de la nada. La creencia de que la vida salió espontáneamente de algo inanimado sigue siendo hasta hoy la gran hipótesis (aunque fácilmente refutable) inexplicable que subyace al dogma de la evolución.

La ironía de esto es que esta completamente perdido en muchos en la comunidad científica de hoy, donde la evolución se ha convertido en un artículo de fe –inquebrantable fe, como resultado.

Los evolucionistas convenientemente han “resuelto” el problema de la abiogénesis moviendo reiteradamente sus estimaciones de la edad de la tierra hacia atrás, hacia el infinito. Dado el tiempo suficiente, al parecer, todo es posible. Tratando desesperadamente de mantener el concepto bíblico de la eternidad en la bahía, lo que los evolucionistas han ideado una clase alternativa de infinitud. Cada vez que un desafío a la teoría de la evolución actual se plantea, los geólogos y astrónomos obedientemente añaden miles de millones sobre sus teorías acerca de la edad de la tierra, añadiendo, sin embargo muchas épocas antiguas que se consideran necesarias para cierta imposibilidad para ser explicada.

En la introducción a mi libro del 2001, La Batalla por el Comienzo, sugerí que el naturalismo se había convertido en la religión dominante de la sociedad secular contemporánea. “La religión es la palabra exacta para describir el naturalismo”, escribí. “Toda la concepción se basa en una premisa basada en la fe. Su presupuesto fundamental –un rechazo de todo lo sobrenatural –exige un gran salto de fe. Y casi todas sus teorías de apoyo deben ser tomadas por la fe también” (The Battle for the Beginning , Nashville: W Publishing Group, 2001, p. 11).

Aquí, entonces, esta un ejemplo clásico de lo que estaba hablando: el punto de partida típico del evolucionista es la noción de que la vida surgió espontáneamente de la materia inanimada en algún momento en la eternidad pasada. Esto no sólo requiere la suspensión voluntaria de lo que sabemos con certeza sobre los orígenes de la vida y la imposibilidad de la abiogénesis, sino también delibera mucho la credulidad para creer que las estimaciones en movimiento-objetivo de la antigüedad de la Tierra puede responder lo suficiente a todos los problemas y contradicciones que el naturalismo puro plantea.

Mientras tanto, en los medios populares, la doctrina de la evolución y las nociones en constante expansión de la prehistoria se están promoviendo con todo el celo piadoso de la última secta religiosa. Observe los foros de Internet, los programas en el Discovery Channel, las entrevistas y los artículos publicados en los medios de comunicación, los libros de texto escolares y libros dirigidos a lectores laicos –y lo que generalmente se ve son afirmaciones crudas, demagogia, intimidación, y ridículo (sobre todo cuando los temas del teísmo bíblico y el relato del Génesis de la creación están en relieve).

Pero la cuestión del dogma de que toda la vida evolucionó de una sola célula generada de manera espontánea, señalan que el universo está lleno de evidencias de un diseño inteligente, o demandan la clase de prueba para los orígenes evolutivos que normalmente son aceptados por los científicos, y el evolucionista ardiente simplemente las descarta como un hereje o un fanático de lo peor. Lo que se reconoce tácitamente es que en la medida en que les corresponda, la evolución es una doctrina que debe ser recibida con fe implícita, no algo que pueda ser comprobado científicamente. Después de todo, las pretensiones de la verdadera ciencia siempre se pueden investigar, observar, reproducir, probar y demostrar en el laboratorio. Por tanto, para insistir en que la evolución y las llamadas doctrinas del “tiempo profundo” deben ser aceptadas sin lugar a dudas es en realidad una admisión tácita de que éstas no son ideas científicas en absoluto.

Considere las siguientes citas de escritores evolucionistas típicos:

Ningún biólogo pensaría hoy presentar un documento titulado “La nueva evidencia de la evolución”, simplemente no ha sido un problema desde hace un siglo. (Douglas J. Futuyma, Evolutionary Biology , 2nd ed., Boston: Sinauer Associates, 1986, p. 15)
Es hora de que los estudiantes del proceso evolutivo, especialmente aquellos que han sido mal citados y utilizados por los creacionistas, que establezcan claramente que la evolución es un hecho, no una teoría. . . . . . . Todas las formas actuales de vida surgieron de formas ancestrales que eran diferentes. Los pájaros surgieron de las no-aves y los seres humanos de los no humanos. Ninguna persona que pretenda tener cualquier entendimiento del mundo natural puede negar estos hechos. (RC Lewontin, “Evolution/creation debate: A time for truth,” Bioscience (1981), 31:559)
Esto es lo que separa a los verdaderos científicos de los pseudocientíficos de la escuela de diseño inteligente. . . . . . . Una cosa en que todos los científicos verdaderos están de acuerdo es el hecho de la evolución misma. Es un hecho que somos primos de los gorilas, canguros, estrellas de mar, y las bacterias. La evolución es tanto un hecho como el calor del sol. No es una teoría, y por amor de Dios, dejemos de confundir a los ingenuos filosóficamente llamándolos así. La evolución es un hecho. (Richard Dawkins, “The Illusion of Design,” Natural History (November 2005), 53)
But as those statements themselves show, evolution is a dogma, not a demonstrable “fact.” Pero a medida que esas declaraciones se muestran, la evolución es un dogma, no un “hecho” demostrable. Yo estoy en la posición que tomé en La Batalla por el Comienzo: “La creencia en la teoría de la evolución es una cuestión de fe pura. [Es] tanto una religión como cualquier cosmovisión teísta” (La Batalla por el Comienzo, p. 12).

Voy a ir aún más lejos: la ciencia no puede hablar con autoridad acerca de cuándo comenzó el universo, cómo llegó a ser, o cómo se originó la vida en la tierra. La ciencia por definición se refiere a lo que se puede observar, probar, medir e investigar por medios empíricos. Los datos científicos, por definición, son hechos que pueden ser demostrados mediante experimentos controlados y repetibles que siempre dan resultados consistentes. El comienzo del universo por su propia naturaleza, no entra en el ámbito de la investigación científica.

Para establecer el caso claramente: no hay manera científica de explicar la creación. Nadie más que Dios realmente se observa la creación. No pasó por ninguna ley natural uniforme, previsible y observable, repetible, o fija. No fue un evento natural o una serie de eventos naturales. La creación inicial de la materia fue un milagro instantáneo, monumental, inexplicable –exactamente lo contrario de un fenómeno “natural”. Y la formación del universo fue una breve serie de acontecimientos sobrenaturales que simplemente no pueden ser estudiados ni explicados por la ciencia. No existen procesos naturales que intervienen en la creación, el acto de creación no se puede repetir, no se puede probar, y por lo tanto las teorías naturalistas que pretenden explicar el origen y la edad del universo no son verificables.

En otras palabras, la creación es una cuestión teológica, no científica. La Escritura es nuestra única fuente creíble de información sobre la creación, porque Dios mismo fue el único testigo del acontecimiento. Podemos creer lo que dice o rechazarlo. Pero ningún cristiano nunca debe pensar que lo que creemos sobre el origen del universo no es más que un asunto secundario, no esencial, o incidental. Es, después de todo, el punto de partida de auto-revelación de Dios.

De hecho, en su brevedad profunda, Génesis 1:1 es un relato muy simple, claro e inequívoco de cómo el universo, la tierra, y todo en la tierra vino a ser: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Esa no es una declaración ambigua. Hasta que la evolución darwiniana llevó a cabo una campaña para co-optar la historia de la creación y llevarlo al reino de la “ciencia” naturalista y sobre todo antes de que el escepticismo moderno comenzó a filtrarse en la iglesia –ninguno que decía ser cristiano estaba en lo más mínimo confundido por el relato del Génesis.

Los cristianos no deben dejarse intimidar por el naturalismo dogmático. No necesitamos inventar una nueva interpretación del Génesis cada vez que un geólogo o astrónomo declara que el universo debe ser mas antiguo de lo que se pensaba anteriormente. Tampoco hay que imaginar que la ciencia legítima plantea alguna amenaza a la verdad de la Escritura. Por encima de todo, no debemos buscar la manera de eludir el sentido claro de la Palabra de Dios, el compromiso de nuestra confianza en el Creador, o continuamente ceder terreno a cada nueva teoría de la falsamente llamada ciencia. Eso es precisamente de lo que Pablo estaba advirtiendo a Timoteo.

Lamentablemente, parece que el pensamiento evolucionista y los temores sobre el relato del Génesis de la creación han alcanzado niveles de epidemia entre los cristianos profesantes en las últimas décadas. Demasiados líderes cristianos, escuelas evangélicas, y comentaristas de la Biblia han estado dispuestos a dejar de lado el relato bíblico de una tierra relativamente joven con el fin de satisfacer las siempre cambiantes estimaciones de los geólogos y astrónomos naturalistas. Han tirado los principios de una buena hermenéutica, al menos en los primeros capítulos del Génesis –para dar cabida a las últimas teorías de la evolución.

Cuando me encuentro con personas que piensan que la doctrina evolucionista triunfa sobre el relato bíblico de la creación, me gusta preguntar ¿desde dónde comienza su creencia en la Biblia? ¿Es en el capítulo 3, donde se relata la caída de Adán y el pecado original? ¿Es en los capítulos 4-5, donde esta la crónica de la historia humana antes del tiempo? ¿En los capítulos 6-8, con el registro del diluvio? ¿En el capítulo 11, con la Torre de Babel? Porque si usted trae el naturalismo y sus presupuestos a los primeros capítulos del Génesis, estará sólo a un pequeño paso para negar todos los milagros de la Escritura, incluyendo la resurrección de Cristo. Si queremos hacer que la ciencia pruebe la verdad bíblica y no al revés, ¿por qué no lo hacen dando tanto sentido a la pregunta del relato bíblico de la resurrección como lo hacen al rechazar el relato del Génesis? Pero ¡“y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados! . . . . . Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Corintios 15:17-19).

http://evangelio.wordpress.com/2010/05/14/fe-y-la-falsamente-llamada-ciencia/

La Fe que mueve la Mano de Dios

15 Mar
La Fe que mueve la Mano de Dios Parte I

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Me sorprenden los niños la capacidad que tiene para recordarte lo que le prometiste…uno de mis sobrinos muchas veces me recordaba promesas como: la semana pasada me dijiste que me llevarías al cine…o prometiste traerme un regalito, y muchas promesas más que uno se olvida pero los niños… No!

Jesús dijo que debíamos hacernos como niños, y no es que empecemos a tirarnos al piso en capricho hasta que papito Dios nos de lo que nosotros queramos.

Sino que creamos a las promesas que Dios nos hace y reclamárselas exactamente como nos prometió, no agregar nada ni quitar nada, solo creyendo.

Quiero compartirles de la Fe… y de las variantes que encontramos en las personas y su contrastes con La Palabra de Dios.

La gente tiene fe o deposita la fe en diferentes “fuentes”. Hay personas que dicen:

  • Les tengo fe a estos jugadores y al equipo…o…tengo fe en este proyecto, se que vamos a salir adelante.
  • Tengo una fe bárbara en la virgencita milagrosa…o… le tengo fe al gauchito…o… tengo fe en mi Iglesia, denominación, etc.
  • Yo no creo en las instituciones, solo tengo mi fe en Dios.
  • Tengo fe en Dios…Ojala todo cambie…..
  • Tengo fe en este numerito y con un golpe de suerte voy a ganar…solo necesito suerte.
  • Tengo Fe en el Hijo de Dios en quien mi vida esta escondida en el hueco de su mano.

Estos más o menos son algunos de los aspectos de la fe que la gente tiene. Todos tienen fe. De alguna manera a todos les sirve para sus propósitos.

Ya sea para:

  • Depositar nuestra fe en cosas o personas son circunstanciales, según las necesidades especificas de ese momento y son mas un deseo que una verdadera fe fundamentada.
  • Otra clase de fe, es la popular o religiosa heredada de los antepasados y las creencias populares, esto la Biblia lo llama Idolatría y paganismo.
  • Están los que creen en Dios a su manera, pero no se sujetan a sus leyes, dicen conocer y tratar con el “barba” a su manera, pero estan bien lejos de la realidad de una verdadera fe.
  • También los que creen en Dios y dudan de su efectividad por desconocer verdaderamente en quien creen. Usando expresiones de deseos, anhelos, o siendo incrédulos. Creen en Dios pero mentalmente, y desconocen de su Poder.
  • Los que creen en la suerte, te bendicen siempre diciendo: suerte…aunque el deseo es que te vaya bien, confian en la suerte.
  • Y la Fe verdadera ejercida a través de Jesucristo.

Jesús enseño que si tuvieras una fe como el grano de mostaza, moverías las montañas.

NO es que si tienes aunque sea un poquito de fe…sino que la semilla de mostaza es la más chiquita de las hortalizas pero cuando crece se hace un gran árbol.

Así a cada uno de nosotros se nos ha dado un deposito de fe como una semilla de mostaza, y debemos hacerla crecer.

Ahora, hay una clase de Fe que me gustaría hablarles.

Hebreos 11 es mi pasaje favorito y me gustaría que lo leyeran.

EL PODER DE LA FE EN LA PALABRA DE DIOS

7 Mar

EL PODER DE LA FE EN LA PALABRA DE DIOS

(NUMEROS 21: 4-9)

Un mes después de la muerte de Aarón, Moisés ordenó levantar el campamento y enfilar nuevamanrte rumbo a la tierra prometida. El sabía que no faltaba mucho para llegar, los cuarentas años de peregrinación por el árido desierto habían terminado. Desde la gran rebelión de Coré, Datan y Abiram miles de niños se habían convertidos en hombre y niñas en mujeres en esa tierra ardiente, seca, desolada en la cual se habían visto obligados a vivir.

Estos hombres y mujeres se habían casado y tenían sus propios hijos, esperando que los años pasaran y anhelaban el día cuando se les permitiera entrar en Canaán. Luego que la caravana se pusiera en camino el pueblo israelita noto algo raro, en vez de dirigirse al norte estaban yendo hacia el sur en dirección al Mar Rojo, rodeando la tierra de Edom. Este movimiento quebrantó el corazón y la moral del pueblo israelita que comenzó a murmurar de Moisés y de Dios.

En otras palabras hermanos el pueblo se desalentó y temían que luego de haber pasado por tantas dificultades perdieran la oportunidad de entrar a la tierra prometida. Tanto fue el enojo que el pueblo murmuró: “Por que nos habéis sacado de Egipto a morir en el desierto, no hay pan ni agua y estamos ya cansados de un tan ligero manjar como este”. Ellos se quejaban de que no había agua, tenían fastidio del pan liviano, la palabra fastidio es odiar, en otras palabras estaban diciendo que aborrecían el pan, las cosas eran malas, si, pero habían sido peores antes y Dios los había librado. De esta manera el gallinero se alboroto y todo parecía indicar que se formaría una nueva rebelión.

Pero, los israelitas no se imaginaban lo que iba a acontecer gracias a su descontento, por todas partes del desierto comenzaron a llegar serpientes venenosas, miles y miles. Estaban por todas partes, en las tiendas, en las camas, en las provisiones y para colmo mordieron a miles de ellos y morían. Los israelitas a ver la situación trataban de matar las serpientes, pero mientras más mataban, mas serpientes aparecían.

No había manera de librarse de las serpientes y los israelitas fueron a hablar con Moisés y le pidieron que los ayudara diciendo: “Hemos pecado, murmurando contra Dios y contra ti, pide a Jehová que aleje de nosotros las serpientes”. De esta manera Moisés intercedió por el pueblo. Dios no le explicó cómo libarse de las serpientes, sino como curar a las personas que habían sido mordidas, le dijo:

“Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre un asta y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella vivirá”. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y procedió según las indicaciones de Jehová.De momento de todas partes del campamento comenzaron a oírse gritos de alegría proveniente de los que solo poco antes yacían moribundos, porque al mirar la serpiente de bronce se curaban al momento. Por todo el campamento se repetía la escena y los hijos de Israel aprendieron una lección que mucho necesitaban:

“¨El poder de la fe en la palabra de Dios”

Los hijos de Israel guardaron la serpiente de bronce durante mucho tiempo. Pero en el transcurso de los años se olvidaron de su verdadero significado y la convirtieron en un ídolo. Esta le quemaba incienso como si fuera su dios. Siglos más tarde, el rey Esquías la destruyo llamándola “Nehustan”, que significa cosa de bronce. Y el nombre era acertado, porque solo se trataba de un pedazo de bronce, un simple objeto de metal, que no podía ayudar ni sanar. Siglos más tarde Jesús le dijo a Nicodemo:

“A la manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el creyere en el tenga vida eterna”.

REFLEXION

No era la serpiente de bronce lo que los sanaba, no hermanos, una serpiente de bronce no podía ayudar a nadie, más de lo que podría hacerlo un elefante o una cabra de bronce. Sin embargo, cuando ellos hicieron exactamente como Dios indicó y miraron la serpiente, su fe le impartió poder en su vida y fueron sanados de sus mordeduras.

Jesús fue levantado sobre la cruz de Calvario y desde entonces miles de personas de todo el mundo lo han mirado con fe y han sido salvadas de la maldición del pecado y de la muerte eterna que esta conlleva.

Su promesa todavía tiene valor, es para ti y para mí, es para cada niño y para cada niña de este mundo. Hermano si has sido mordido por la antigua serpiente, llamada Diablo y Satanás, mira a Jesús, piensa en su cruz, recuerda su promesa de que todo el que cree en El no perecerá sino que tendrá la vida eterna. Y la vida de Dios fluirá en tu vida con todo su poder sanador, purificador y perdonador.

EDWIN KAKO VAZQUEZ

ESCRITOR E HISTORIADOR

LO QUE DIOS HA PROMETIDO, CIERTAMENTE LO HARÁ

7 Mar

LO QUE DIOS HA PROMETIDO, CIERTAMENTE LO HARÁ

“Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está delante del Jordán; y beberás del arroyo; y Yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer” (I Reyes 17:3,4).

El suceso del monte Carmelo fue una dulce victoria, no obstante, había una persona incrédula ante este milagro acaecido en la montaña, la reina Jezabel, esposa de Ajab. Le ejecución de los profetas de Baal no quitaron en absoluto la lealtad de la reina hacia su dioses y decide entonces darle muerte al profeta de Dios, no sin antes enviarle un mensaje que decía “-Que los dioses me castiguen, si mañana a esta hora no estás tú tan muerto como ellos”. Elías al enterarse que su cabeza corría peligro decide escapar hacia el sur, al desierto de Neguev.

Ya en su escapada Elías estaba afligido y clamó a Jehová “-Basta Jehová, quítame la vida, que no soy mejor que mis padres”. Elías al parecer había esperado lograr una victoria definitiva para Jehová tras el suceso del monte Carmelo, pero mientras huía comenzaba a sentirse derrotado. Continuó su viaje llegando a una cueva que estaba por los alrededores y pensó “-aquí Ajab nunca podrá encontrarme, era un lugar desolado y ningún sonido rompía el silencio, estaba solo completamente con Dios.

Ya el hambre comenzaba a atacar a Elías y se preguntaba que haría para encontrar comida, no quería abandonar la cueva temiendo que lo encontraran. El tiempo transcurría y llego la tarde, ya dispuesto a descansar apareció un cuervo que voló hacia él dejando caer algo, cuando Elías lo recogió era alimento. Me imagino la cara que habrá puesto, que extraño que un cuervo actuara de esa manera o tal vez era un accidente de ocasión.

Pero su duda se desvaneció cuando otros cuervos venían y dejaban caer algún bocado. Cuando Elías miró hacia arriba y vio el alimento que caía como del cielo, se acordó de la promesa que Dios ordenaría a los cuervos que lo alimentarían. Hermanos aquello debió ser maravilloso, los cuervos llevaban pan por la mañana, carne en la noche y para bajar el alimento nuestro personaje bebía agua de torrente.

Día tras día continúo esta maravilla y Elías se admiraba más de la bondad que Dios le mostraba al cuidarlo con gran fidelidad. Sin embargo, notó que el agua del arroyo donde bebía se estaba secando gradualmente hasta el punto de no quedar nada. Elías entonces decidió que tenía que ir a otro lugar, pero a donde?, entonces Dios le dijo “-Vete a Serepta, de Sidón y mora allí, yo le he dado orden a una viuda para que te mantenga”.

Reflexión:

Notemos bien el orden; primero el mandato divino, y luego la preciosa promesa. Elías habla de cumplir el mandamiento divino para poder ser alimentado sobrenaturalmente. La mayoría de las promesas de Dios son condicionadas. ¿No explica esto la razón de que muchos de nosotros no saquemos ningún bien de Elías, al dejar de cumplir las estipulaciones? Dios nunca premia la incredulidad ni la desobediencia. Nosotros somos nuestros peores enemigos, y nos perdemos mucho por nuestra perversidad.

El requerimiento de Dios, no sólo proporcionaba a Elías una prueba real de su sumisión y su fe, sino que era también una demanda severa a su humildad. Si su orgullo hubiera prevalecido, hubiera dicho: “¿Por qué he de seguir tal línea de conducta? Actuaría como un cobarde si me ‘escondiera’. No tengo miedo a Acab, y por lo tanto no me recluiré”.

Algunos de los mandamientos de Dios son verdaderamente humillantes para la carne, además, el cumplimiento del mandato divino representaba una carga para el aspecto social de la naturaleza de Elías. Pocos hay que puedan soportar la soledad; en verdad, para la mayoría de las personas, ser separado de sus semejantes, seria dura prueba El profeta cumplió el mandato de Dios sin duda ni dilación. La suya era una bendita sujeción a la voluntad divina: estaba preparado tanto a llevar al rey el mensaje de Jehová como a depender de los cuervos.

Ojalá todos fuésemos tan prontos a obedecer la Palabra del Señor como Elías. Bienaventurados somos cuando le obedecemos en circunstancias difíciles, y confiamos en Él en la oscuridad. Pero, ¿por qué no habríamos de poner confianza implícita en Dios y depender en su palabra de promesa? ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? ¿Ha faltado jamás a su palabra de promesa? Así, pues, no abriguemos recelo incrédulo alguno en cuanto a su futuro cuidado. Los cielos y la tierra pasarán, pero jamás sus promesas.

El proceder de Dios para con Elías ha quedado registrado para nuestra instrucción; ojalá, hable a nuestros corazones de manera que reprenda nuestra desconfianza impía y nos lleve a clamar sinceramente: “Señor, auméntanos la fe”. El Dios de Elías vive todavía, y jamás abandona al que confía en su fidelidad. La naturaleza entera cambiará su camino antes de que una sola de sus promesas falte. Qué consuelo para el corazón que confía: lo que Dios ha prometido, ciertamente lo hará.

EDWIN “KAKO” VAZQUEZ

ESCRITOR E HISTORIADOR

“Creer es esencial para una vida sana”

15 Dic

“Creer es esencial para una vida sana”
Sergio Acosta-Ortiz
BBC Mundo

La fe es esencial para el bienestar humano.

“Cuida tu alimentación, haz ejercicio físico, ten siempre a mano un buen libro”, aconseja el padre João J. Vila-Chã.

Y añade: “cultiva una vida espiritual profunda”.

El sacerdote católico, profesor de la Universidad Gregoriana en Roma, afirma que en el cuento de la vida hay cosas más importantes que la aritmética.

Sean pocos o muchos los días que vivamos, dice, lo importante es que sean íntegros y felices.

La persona, una unidad

Según el jesuita portugués, lo esencial al hablar del bienestar humano es comprender que la vida es un don.

“Me alegra siempre mucho encontrar, en las más diversas ocasiones, personas que aman tanto la vida que quieren vivir muchos años, pero hay que ser conscientes de que la vida no es propiedad nuestra”.

El regalo de la vida, sostiene Vila-Chã, debe ser cuidado con total responsabilidad.

“La persona es una unidad psicofísica y puesto que la fe es, en términos cristianos, una orientación hacia Dios, hacia el absoluto de toda la persona, no puede sino tener un reflejo en nuestro bienestar corporal y espiritual”.

El arte de morir es también el arte de vivir. Transforma tu existencia en un himno de libertad y responsabilidad.
João J. Vila-Chã
Tips para ahuyentar la muerte

“El punto es que la fe es un mecanismo de totalización de la persona, de redescubrimiento de fuerzas y de potencias muchas veces ocultas en el mismo ser personal y corporal del ‘hombre’. En este sentido, creo que es muy plausible la existencia de una relación positiva entre fe y salud”.

Contra el progreso toda costa

La ciencia, y la ciencia médica en particular, ha avanzado en términos de alargar siempre más la expectativa de vida de las personas y de vencer enfermedades. Pero para João Vila-Chã, no todo el progreso posible en medicina es necesariamente aceptable.

“La fe no es panacea”.

“No puede ser un progreso a toda costa. Hay actos médicos que no son humanos en su finalidad. Una intervención médica que vaya contra la dignidad humana, a mi modo de ver, es sólo un acto tecnológico. Será un acto de soberbia, un acto de poder, pero no puede llamarse acto médico. El acto médico tiene que respetar siempre la dignidad de la persona humana en su integridad”.

“La función de la medicina no es reducir al ser humano a un mero compuesto orgánico. Es respetar, cuidar y tratar al ser humano en su totalidad y en su necesidad de salud, es decir, en su necesidad de vivir las dimensiones física, psíquica y espiritual de la vida en profunda armonía y lo mejor posible”.

Milagros posibles

El jesuita, profesor de la Facultad de Filosofía, de la Gregoriana, señala que la fe no es una panacea que va a resolver todos los problemas humanos.

“Hay que contar con la ciencia, con la técnica, con el esfuerzo del intelecto humano, con la capacidad humana de identificar los problemas y encontrarles una solución concreta”.

“Pero la fe tiene también un papel imprescindible. La fe es una disposición de confianza en un Alguien que claramente tiene una repercusión psicológica, que tiene también una repercusión somática y, a final de cuentas, tiene una repercusión profundamente espiritual”.

Hay que contar con la posibilidad de una intervención extraordinaria de Dios.
João J. Vila-Chã
El estado de salud de una persona puede verse transformado incluso en casos de enfermedad grave, asegura Vila-Chã.

“El estímulo, la emoción, la intencionalidad, la intensidad con que una persona vive, por ejemplo, una visita a Lourdes o Fátima, puede llegar a producir un nuevo estado de bienestar de la persona, incluso en términos de salud y de superación de un determinado problema”.

Pero hay casos que la ciencia o la tecnología médica no se explican, dice.

“En esos casos hay que contar con la posibilidad de una intervención extraordinaria de Dios. Además de los ‘milagros’ cotidianos de la ciencia médica y de todas las demás artes curativas hay también que considerar los efectos de la irrupción, en situaciones concretas y particulares, del poder de transformación total asociado a la manifestación de la fuerza de Vida que es la inefable presencia de Dios en el mundo, o sea, el Misterio”.

Tips para ahuyentar la muerte

Reconoce que lo importante es la intensidad del amor con que se vive la vida. Huye de todo lo que la desprecie; y rechaza todas las formas de abuso. Cultiva tus ideales de vida; sé un promotor de armonía en el mundo.

Acepta la vida que tienes, como es, en todas circunstancias, y busca cada día hacer con ella algo bello.

Vive cada día como si fuera el primero de una serie, o el último de la misma. Al dormir busca la verdad de lo que fue el día que termina: da gracias por todo lo bueno; practica la reconciliación.

Si tienes fe en Dios, practica la oración; si eres cristiano, hebreo o musulmán: participa en las actividades de tu comunidad. Si te crees ateo o agnóstico: vive siempre en fidelidad a tu conciencia, a lo que reconoces ser en lo más profundo de ti mismo/a.

Descubre la libertad en relación al pasado, vive al máximo el don del presente, sueña con el futuro. Aprende a reírte de ti mismo/a y con los demás. Si tienes fe, y practicas la humildad verdadera comprenderás que también Dios te sonríe, siempre de nuevo, en cada día, hasta el último.

Recuerda: vivir bien es aprender a morir. Más: El arte de morir es también el arte de vivir. Transforma tu existencia en un himno de libertad y responsabilidad, de justicia y de paz. Sé instrumento del Shalom (de Dios); si lo eres, tus días, pocos o muchos según la aritmética, serán ciertamente abundantes y felices.

http://www.bbc.co.uk/mundo/cultura_sociedad/2009/03/090320_1321_esp_tips_sacerdote_catolico_sao.shtml

La fe y frases celebres sobre la fe

22 May

La fe y frases celebres sobre la fe

Aqui les dejo algunas frases celebres sobre la fe, para que puedan reflexionar en ello.

Aquel que tiene fe no está nunca solo. Thomas Carlyle
Allí donde termine toda práctica visible de fe, allí también se secan las raíces de esa fe en el corazón del pobre pecador. Adolfo Kolping
Aquel que tiene fe no esta nunca solo. Thomas Carlyle
Así, pues, como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Santiago 2, 26
Como es su fe, así es el hombre y su obra. Adolfo Kolping
Cuando no podamos ver el rostro de Dios, tengamos confianza bajo la sombra de sus alas. Charles H. Spurgeon
Cuando pones fe, esperanza y amor juntos puedes criar niños positivos en un mundo negativo. Zenón de Elea
Da el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, sólo dar el primer paso. Martin Luther King
De acuerdo con tu fe, asi te irá en la vida. Eliphas Levi
Dudar, caer, arrepentirse, llorar, cansarse, reír, suspirar, levantarse; esto es la Fe. Autor desconocido
El amor hace la vida, la amistad hace la luz y la fe hace la salvación. Zenaida Bacardí de Argamasilla
El amor tiene en su esencia algo del Dios que nos hizo; la amistad, algo del ángel que nos cuida, y la fe, algo del Cristo que nos salva. Zenaida Bacardí de Argamasilla
El camino para ver con la fe es cerrar los ojos de la razón. Benjamín Franklin
El hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser mártir, sino a ser loco. Autor desconocido
El más sublime acto de Fe es el que sube a nuestros labios en la noche, en la inmolación, en el dolor, en el esfuerzo inflexible hacia el bien. San Pío de Pieltrecina
El que no desea la fe no será creyente. A. Palacios Valdes
El que no tiene fe, no puede pedir fe a los demás. Lao-Tse
En la fe no hay espacio para la desesperación. Mahatma Gandhi
En la vida real, cualquier gran empresa empieza y da su primer paso adelante por fe. Schlegel
Enseñar a alguien para traerlo a la fe es tarea de todo predicador e incluso de todo creyente. Santo Tomás de Aquino
Es infinitamente mas bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la Humanidad. Heinz Zschokke
Es propio de la fe hacernos humildes en los sucesos felices e impasibles en los reveses. Santa Clara
¿Es una fe sincera la fe que no actúa? Jean Racine
Fe adulta: la que se apoya en Dios mismo y se abandona en Él. Autor desconocido
Fe es creer en lo que no se ve; y la recompensa es ver lo que uno cree. San Agustín de Hipona
Fe es la fuerza de la vida. Liev Nikolayevich Tolstoi
Fe es la virtud que nos hace sentir el calor del hogar mientras cortamos la leña. Miguel de Cervantes Saavedra
Fé es vivir en comunión permanente con Dios que se esconde detrás de todo y habita el corazón del universo y de las personas. Leonard Boff
Gran parte del conocimiento de las cosas divinas se nos escapa por falta de fe. Heráclito
Ha llegado el fin de todo lo humano, cuando no queda otra cosa que la fe en los intereses materiales. Quintiliano
La comprensión es la recompensa de la fe, por tanto no trates de comprender que puedes creer pero cree que puedes comprender. Aurelius Augustinus
La fe a veces se vuelve transparente. Madre Maravillas de Jesús
La fe comienza donde termina el orgullo. Lamennais
La fe consiste en creer lo que no vemos, y la recompensa es ver lo que creemos. San Agustín
La fe de los hombres queda sellada en sus acciones, les modela sus facciones y les resplandece la mirada. Santo Tomás de Aquino
La fe debe marcar cada etapa de nuestro peregrinaje. No creemos una vez y luego nos olvidamos de ello. Debemos reclamar y renovar la fe cada día de nuestras vidas. Siempre debemos ser, sobre todas las cosas, creyentes. Douglas Moo
La fe es la decisión de vivir con la certeza de que lo que es, no lo es todo. Roger Garaudy
La fe es la que nos dirige a través de océanos turbulentos. Mahatma Gandhi
La fe es un encuentro con Dios. S. Benetti
La Fe en acción es amor y el amor en acción es servicio. Beata Madre Teresa de Calcuta
La fe es como el amor: no puede ser impuesta por la fuerza. Schopenhauer
La persona de fe es eterna en su esperanza. F. de Ayala
La fe es como una brújula en la tormenta y en la niebla. Cardenal J. Döpfner
La fe es una buena cuerda que, extendido y tensa, no se corta en la tempestad. Robert C. Chapman
Fe es creer en lo que no se ve y la recompensa es ver lo que uno cree. San Agustín
La fe es algo indispensable en el hombre. Desgraciado aquel que no cree en nada. Víctor Hugo
La fe es como el amor: no puede ser impuesta por la fuerza. Arthur Schopenhauer
La fe es el antiséptico del alma. Walt Whitman
La fe es el poder de Dios a nuestra disposición. Autor desconocido
La fe es la fuente de la realidad, porque es la vida; creer es crear. Miguel de Unamuno
La fe es un don sin el que no se puede venir a la Iglesia; sin el que no se puede seguir en la Iglesia. Venerable. John Henry Newman
La fe hace posible lo que por razón natural no lo es. Santa Teresa de Jesús
La fe no es ciega, el corazón la ve. Zenaida Bacardí de Argamasilla
La fe no es creer lo que no vimos, sino creer lo que no vemos. Miguel de Unamuno
La fe no es una abstracción, tiene corazón, sangre y nervios. Newman
La fe no le hace feliz a uno, sólo le hace más feliz. Martin Gardner
La fe no necesita pruebas, pero necesita al menos signos en los que apoyarse. José Gómez Caffarena
La fe no tiene miedo. Proverbio Latino
La fe nos guía, inclusive a nosotros, y seguimos su luz segura en el camino que nos conduce a Dios y a su Patria Celestial. San Pío de Pieltrecina
La fe que no actúa, ¿será fe? Jean Baptiste Racine
La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza, a cosas que no están al alcance de la mano. Santo Tomás de Aquino
La intranquilidad, la precipitación y la angustia son síntomas de inmadurez o de falta de fe. Padre Tadeusz Dajczer
La manera de ver según la fe es cerrar los ojos de la razón. Benjamín Franklin
La mayor perturbación mental consiste en permitir que la voluntad dirija la fe. Luis Pasteur
La persona de fe es eterna en su esperanza. Lucas Fernández de Ayala
La prueba de la fe perseverante autentifica la cualidad de la oración. Jean Lafrance
Lo contrario de la fe no es la razón sino la superstición. Vittorio Messori
Los seres humanos son capaces de obrar milagros cuando tienen fe. Thomas Carlyle
Los sistemas ejercitan el entendimiento, pero la fe lo ilumina y lo guía. Jean-Baptiste Poquelin Molière
Más verdad dice la fe que los ojos. Francisco Quevedo
Nadie puede infundir fe a no ser que la posea. Sólo el que está persuadido puede persuadir. Joseph Joubert
No basta ser creyente, hay que ser creíble. Pedro Casaldáliga
No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano; no se ensucia porque alguna de sus gotas estén sucias. Mohandas Karamchand Gandhi
No hay persona sabia sin fe. Tertuliano
No necesitas transferir tu fe a la vida cotidiana. De tu vida cotidiana puedes deducir cómo es de grande tu fe. Franz Jalics
No pierdas la fe, ¡porque te derrumbarías! Zenaida Bacardí de Argamasilla
No se puede honrar de mejor manera a Dios, nuestro Padre, que a través de una confianza sin limites. San Alfonso María de Ligorio
No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree algo. León Tolstoi
Nunca se cansa el que confía. Francisco Quevedo y Villegas
Pecadores e ignorantes son enviados a predicar, para que se comprenda que la fe de los creyentes está en la virtud de Dios, no en la elocuencia ni en la doctrina. San Beda
Poca fe bastará para llevarnos al cielo, mas una gran fe traerá el cielo hasta nosotros. C.H. Spurgeon
¿Por qué arrancáis a los pobres la fe en Dios, si no tenéis otra cosa mejor que darles? Carmen Silva
Por la fe vemos a todos los seres humanos como compañeros de viaje hacia la eternidad. Santiago Alberione
Porque les aseguro que si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: ‘Trasládate de aquí allá’, y se trasladaría. Mateo 17,20
Quien pierde su fe no puede perder más. Quintiliano
¿Racionalizar la fe?. Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la esclavitud en vez de legar a la libertad en Cristo. Miguel de Unamuno
Si alguien te pregunta por tu fe, llévalo a la Iglesia y muéstrale los iconos. San Juan Damasceno
Si tienes fe, alcanzarás el objetivo de tu anhelo. Sri Ramakrishna
Si tienes fe como un granito de mostaza, le dirás a ese árbol que está ahí: arráncate y plántate en el mar, y el árbol obedecerá. Lc 17, 6
Si tienes fe, hallarás que el camino de la virtud y de la felicidad es muy corto. Quintiliano
Sin fe ni confianza el mundo no se mantiene unido. Adolfo Kolping
Sin fé no hay teología. Juan Pablo II
Sin fe, se puede perder un juego cuando ya está casi ganado. Paulo Coelho
«Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que los que creen en él, tengan vida eterna.» (Jn 3,14-21)
Tener fe es construir sobre lo que sabemos que está aquí, para poder alcanzar lo que sabemos que está allá. Cullen Hightower
Tener fe no es conocer el misterio del universo, sino estar convencido de que hay tal misterio y de que es más grande que nosotros. Rabino David Wolpe
Tengamos fe que la razón es poderosa; y con esa fe, avancemos hasta el fin, haciendo la parte que nos toca, siguiendo siempre la verdad. Abraham Lincoln
Toda justicia humana terrenal tiene su fundamento verdadero sólo en la fe, en las verdades religiosas dadas por Dios. Adolfo Kolping
Todo lo que he visto me enseña que debo confiar en el Creador a quien no he visto. Ralph Waldo Emerson
Todas las cosas creadas están en la mano de Dios; los sentidos ven tan sólo la acción de las criaturas, pero la fe ve en todo la acción de Dios. Padre Jean Pierre De Caussade, S.J
Tú crees porque has visto; felices los que creen sin haber visto. Jn 20, 29
Un hombre sin fe es alguien que navega a merced de las circunstancias. J.C.Hare
Un ser humano que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser un mártir, sino a ser un loco. Gilberto Keith Chesterton
Una fe no encarnada en las obligaciones cotidianas termina por hacerse abstracta o estéril. Juan Pablo II
Una fe que nosotros mismos podemos determinar, no es en absoluto una fe. Cardenal Ratzinger
Vivir de fe es juzgar las cosas a la luz de la eternidad. Padre Hurtado

Quizas algunas frases pueden ser objetables, medias ambiguas, pero hay algunas que son muy buenas.Creo que ayudan a entender en palabras humanas que es fe. La fe que vence al sistema pagano que nos rodea, es la fe en Dios.

“Pues por la bondad de Dios habéis recibido la salvación por medio de la fe. No es esto algo que vosotros mismos hayáis conseguido, sino que os lo ha dado Dios. No es el resultado de las propias acciones, de modo que nadie puede jactarse de nada”. Efesios 2:8-9 – DHH.
INTRODUCCIÓN- Para que toda y cualquier afirmación de conceptos sea sustentable y confiable es necesario que tenga un punto de partida que de este punto de sustentación y confiabilidad. 

Se requiere también que los conceptos sean sustentados por pruebas. Es en esta cuestión que el punto de partida tiene mayores dificultades. Todas las ciencias conocidas, así como el evolucionismo se deparan con esta dificultad. Responder preguntas como: ¿Cuál es la prueba incuestionable que define con absoluta certidumbre el momento del surgimiento del universo? ¿A quién o a qué atribuir este sistema perfecto en sus leyes y movimientos? ¿Cuáles son los fundamentos seguros para determinar el origen de la vida? ¿Qué respuestas convincentes existen para el problema de la muerte? ¿Hay soluciones para el o simplemente es aceptada como parte de un ciclo en proceso permanente? ¿Qué explicaciones fundamentadas existen para el origen del hombre y su desarrollo?.

Ni la llamada ciencia de las pruebas ni el evolucionismo de las hipótesis demuestran de manera convincente y sin cuestionamientos este punto de partida. Por lo tanto, si no existe este punto de apoyo como fundamento irrefutable, toda la construcción de conceptos que puedan surgir, irremediablemente presentarán fallas en sus diferentes asideros.

Para obtener respuestas confiables que satisfagan, entra en cuestión un factor muy importante con características espirituales: la fe en las declaraciones proferidas por un Ser Superior, reconocido como Dios. Pero, ¿Que es fe? ¿Dónde encontrar un punto de partida para fundamentar argumentos confiables y explicarlos?.

Piense: “El cielo proclama la gloria de Dios; de su creación nos habla la bóveda celeste. Los días se lo cuentan entre sí; las noches hacen correr la voz. Aunque no se escuchan palabras ni se oye voz alguna, el mensaje llega a toda la tierra y hasta el último rincón del mundo, hasta donde el sol tiene su hogar”. Salmos 19:1-4 – DHH.

Desafio: “Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, nos lo ha dado a conocer”. – Juan 1:18 – DHH.

Domingo, 5/4/2009 – › Fe – Don de Dios

La fe presentada por la Escritura Sagrada se fundamenta en Dios. La única fuente que presenta con incuestionable claridad quién es Dios, es Él mismo en su Palabra: “Yo Soy el Señor, y no hay ningún otro”. – Isaías 45:18 – NVI.

¿Cómo explicar la Persona de Dios, su existencia, su actuación en el Universo, sus relaciones con el ser humano, si no encontramos ningún paralelo en aquello que es conocido por nosotros? ¿Cómo explicar a Aquél que sustenta en el hoyo de sus manos al Universo? Sí, ¿Cómo explicar lo inexplicable?

Yo no puedo explicar a Dios, pero yo puedo creer en Dios. Admitir la existencia de Dios es un acto de fe. No puedo demostrar la existencia de Dios con pruebas de laboratorio. Pero puedo sentir su actuación en mi vida. Percibir la actuación de Dios en el día a día de la vida de sus criaturas y a favor de ellas es un acto de fe.

La fe no se prueba con experiencias científicas de laboratorio. La fe es un don, un regalo de Dios, que nace como fruto del conocimiento y las relaciones con Él. No necesito de pruebas de laboratorios para fundamentar mi fe en el amor de mi esposa o viceversa. La fe nació y se desarrolla enraizada en el conocimiento y en las relaciones que día a día crece entre nosotros dos y de este modo se fortalece.

Así es la fe en Dios. Es una dádiva que Él nos concede para revelar su amor y desenvolver una relación de compañerismo espiritual entre Él y nosotros. “Pues el evangelio nos muestra de qué manera Dios nos hace justos: es por fe y solamente por fe. Así lo dicen las Escrituras: “El justo por la fe vivirá.” – Romanos 1:17 – DHH.

Piense: “La Escritura, previendo que también entre los no judíos iba Dios a reconocer como justos a los que tuvieran fe, había anunciado a Abraham esta buena noticia: “Todas las naciones serán bendecidas por medio de ti.” – Gálatas 3:8 – DHH.

Desafio: “Pero no es posible agradar a Dios sin tener fe, porque para acercarse a Dios es necesario creer que existe y que recompensa a quienes le buscan”. – Hebreos 11:6 – DHH.

Lunes, 6/4/2009 – › La Base de nuestra Fe 

Es verdad que esta cuestión de la fe en un Ser Superior, reconocido como Dios Eterno, también presenta algunos cuestionamientos que necesitan de esclarecimiento. Las grandes preguntas levantadas con frecuencia: ¿Quién es Dios? ¿Dónde se encuentra? ¿Cuál es su autoridad? Son preguntas que generan muchas otras interrogantes.

La única fuente que presenta con incuestionable claridad de quién es Dios, es Él mismo en su Palabra. Hablando por intermedio del profeta Isaías, Dios proclama quién es Él: “¿Con quién podréis compararme? ¿A quién pensáis que puedo parecerme? Recordad lo que ha pasado desde tiempos antiguos. Yo soy Dios, y no hay otro; Sí, Soy Dios, y no hay nadie igual a mí”. – Isaías 46:5 y 9 – BJ.

¿Con quién comparar lo incomparable? ¿Dónde encontrar parámetros para establecer semejanzas?
El Salmista, rey David, al meditar sobre este Dios grandioso exclama: “¡Misterioso conocimiento que me ultrapasa, tan elevado que no puedo alcanzarlo!”. – Salmos 139:6 – TEB.

La inequívoca conclusión del salmista a respecto de Dios es que en su Omnipotencia y Omnipresencia, Él trasciende el Universo y controla todos sus acontecimientos. Él está presente en medio de todo y cualquier lugar.
Es este Ser el Dios Eterno, Creador del Universo, pero que de manera amorosa se revela y se manifiesta a sus criaturas que fueron envueltas por el tentador y cayeron en pecado por la desobediencia, y que todo esto se constituye en el fundamento de nuestra fe.

Piense: “¿A dónde podría ir lejos de tu Espíritu? ¿A dónde huiría lejos de tu presencia? Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás tú; y si bajara a las profundidades de la tierra también estás allí; si levantara el vuelo hacia el oriente, o habitara en los límites del mar occidental, aun allí me alcanzaría tu mano; ¡tu mano derecha no me soltaría! Si pensara esconderme en la oscuridad, o que se convirtiera en noche la luz que me rodea, la oscuridad no me ocultaría de ti y la noche sería tan clara como el día. ¡La oscuridad y la luz son lo mismo para ti!”. – Salmos 139:7-12 – – DHH.

Desafio: “Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer”. – Mateo 11:27.

Martes, 7/4/2009 – › Ejerciendo Fe

Evaluemos la declaración de Pablo en Gálatas 5:6 – “Fe que actúa por amor”. No olvidemos el detalle importante: Pablo está escribiendo a los Gálatas, después de la muerte de Jesús, la dádiva suprema de Dios a favor del pecador, “el autor de la fe”. La muerte está tipificada en los servicios del santuario. Con la muerte de Cristo estos servicios perdieron su significado como orientadores para la solución del problema del pecado. Jesús, la realidad, asumió el lugar de los tipos.

Los judíos continuaban en centralizar su fe en las obras típicas, rituales, aún después de la muerte de Jesús. La gran fuerza residía en el acto de la circuncisión. Cuando Cristo vino, “el Autor de la fe”, el centro de los servicios, el centro de la fe, fue rechazado. La obtención de justicia y salvación continuaba siendo buscada en los ritos, ceremonias y actos que se tornaron vacíos en sí mismos.

Pablo declara a los judíos que todo esto de nada vale, mas sin la fe que actúa por amor. El amor encuentra expresión real en una Persona. Y Pablo aquí declara con su franqueza característica, lo que tiene valor, lo que justifica, lo que expía la culpa de los pecados, lo que salva y liberta, es la fe en Jesús, que se manifiesta en la sumisión amorosa a Él a través de la obediencia a los preceptos morales.

Si la ley moral es negada, se niega también la existencia del pecado, porque la ley moral es el que torna al pecador convicto de pecado. Negando la existencia del pecado, el pasa a ser practicado como cosa buena, correcta, y se pierde el sentido de la justicia de Dios. En esta situación no es sentida la necesidad de la gracia, perdón, y justificación, porque no se tiene conciencia de pecado. Tampoco es vista ninguna razón para el ejercicio de la fe, la fe que actúa por amor, porque no se desea liberación del pecado. Este es el crónico problema espiritual del hombre caído en pecado que niega la validez de la ley moral.

Piense: “El amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos; y sus mandamientos no son una carga, porque todo el que es hijo de Dios vence al mundo. Y nuestra fe nos ha dado la victoria sobre el mundo”. – 1 Juan 5:3 y 4. – DHH.

Desafio: “Yo he hecho desaparecer tus faltas y pecados, como desaparecen las nubes. Vuélvete a mí, pues yo te he redimido”. – Isaías 44:22.

Miercoles, 8/4/2009 – › Creciendo en fe 

Declara el Señor en Proverbios 4:18: “Mas la vereda de los justos es como la luz de la aurora que va brillando más y más hasta ser el día perfecto”. – Proverbios 4:18 – ARA.

La experiencia cristiana es de desarrollo constante, en busca de semejanza con el Modelo – Jesús. El justo vislumbrará más luz y belleza en las doctrinas de las Escrituras, y desarrollará vida espiritual más vigorosa por la comprensión y práctica de estas enseñanzas. Este es, en realidad, el profundo anhelo de Dios para su pueblo. El Apóstol Pedro trasmite así esta idea: “Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”. – 2 Pedro 3:18. 

Crecimiento es una ley divina presente en su Universo. La joven pareja de padres que reciben la bendición de un hijo, quiere verlo crecer. El niño, con su encanto y vibración, quiere crecer. Y Dios, como Padre amoroso e interesado en el bien de sus hijos, quiere verlos en desarrollo. “Creced en la gracia y en el conocimiento”, incentiva Pedro. En el conocimiento y en la imitación práctica del modelo perfecto – Cristo Jesús.

La falta de conocimiento de este Modelo de conducta cristiana y de las límpidas verdades de sus enseñanzas, debilita la espiritualidad y culmina en apostasía. Las orientaciones divinas relativas a la conducta del hombre en toda su experiencia espiritual, son definidas y claras. Y el responsable en trasmitir las instrucciones de Dios es el líder entre su pueblo. “Por medio de él, y en honor a su nombre, recibimos el don apostólico para persuadir a todas las naciones que obedezcan a la fe”. – Romanos 1:5 – NVI.

Piense: “Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, como es justo, porque su fe se acrecienta cada vez más, y en cada uno de ustedes sigue abundando el amor hacia los otros”. – 2 Tesalonicenses 1:3 – NVI.

Desafio: “Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer”. – 1 Corintios 10:12 – NVI.

Jueves, 9/4/2009 – › Fe en Alguien

Cuando Jesús vino en el tiempo pre-establecido, para dar cumplimiento a la promesa del Redentor, el sacrificio sería hecho no solamente a favor de los que fueron escogidos como pueblo espiritual, mas a favor de los gentiles también. Los Israelitas dejarían de vivir bajo la tutela de las ceremonias y la fe que actuaba a través de los símbolos, encontraría su verdadero centro, Jesús, “el Autor de la fe”, el fin de los símbolos. Los gentiles que no estaban bajo la tutela ceremonial, mas bajo el dominio esclavo del paganismo, también por la fe en Jesús serían adoptados como hijos. Así, los Israelitas que eran hijos, mas estaban bajo la tutela y los gentiles, que estaban bajo la esclavitud del paganismo, tendrían la misma oportunidad y las mismas condiciones de salvación: Por la fe en Jesús, la gracia ofrecida como dádiva. 

Es importante recordar que antes de la cruz la justificación y salvación para israelitas y gentiles también era obtenida bajo las mismas condiciones: Fe en el Redentor venidero revelado en la presentación del sacrificio substituto.

Pablo destaca el importante papel desempeñado por los ritos y símbolos, antes de la cruz, y enaltece la muerte substitutoria de Jesús, el don real de Dios para atraer y salvar al pecador. Por intermedio de los símbolos el pecador miraba con esperanza hacia el futuro. Esperanza que le trasmitía paz en el presente. Por la fe, el pecador tenía certeza del perdón de sus pecados y poder para vivir en armonía con la voluntad de Dios. La fe y la esperanza se centralizaban en el Salvador prometido a Adán y Eva junto al portón del jardín del Edén.

Hoy como ayer, el centro de la fe es el mismo, es alguien, es una Persona, “es el Autor de la fe” – JESÚS.

Piense: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rechaza al Hijo no sabrá lo que es esa vida, sino que permanecerá bajo el castigo de Dios”. – Juan 3:36 – NVI.

Desafio: “Simón Pedro respondió: ‘Tú eres el Hijo del Dios viviente”. – Mateo 16:16 – NVI.

Viernes, 10/4/2009 – › Estudio Adicional 

Los héroes del mundo tienen su lugar de honra, y de tiempo en tiempo son recordados en razón de lo que realizaron.

Dios también tiene su galería de héroes. Hombres y mujeres que por la fe alcanzaron victorias espirituales en la lucha contra el pecado.

“Fue por la fe que Abel”. – Hebreos 11: – BJ. – Abel fue el primer mártir por vivir según la voluntad de Dios. Él comprendió que la aprobación divina correspondía a la obediencia incondicional a las determinaciones establecidas por Dios. Murió como mártir, y Dios lo proclamó como héroe.

“Fue por la fe que Enoc” – Versículo 5. – La fe se reveló en la obediencia, produciendo como resultado una relación de intimidad con Dios, y librando a Enoc de la muerte. Él condenó a la generación de sus días por su conducta agradable a Dios, honrándolo de tal modo que Dios lo llevo para sí.

“Fue por la fe que Noé” – Versículo 7. – Al sonido Del martillo, La respuesta de la Fe, proclamó para los pecadores atrevidos e impenitentes de su tiempo que Dios los destruiría si no se arrepintiesen. Enfrentó la burla, el escarnio y las afrontas de los pervertidos y malos, mas permaneció firme su fe en la Palabra de Dios.

“Fue por la fe que Abrahán” – Versículo 8. – Por la fe Abrahán obedeciendo a Dios salió sin saber para donde ir. No cuestionó el llamado de Dios como si no fuese razonable. Las promesas divinas eran más preciosas que todas las riquezas materiales.

“Fue por la fe que Moisés” – Versículo 27. – Moisés recusó el trono de los faraones y un monumento en las planicies de Egipto, para figurar en la galería de los héroes de Dios. Y la relación continúa… Raab, Gedeón, David,…

La victoria está asegurada para los que se apoyan en Cristo, Autor y Consumador de la fe. Como Autor de la fe – Cristo Jesús es el Centro del Plan de Salvación, y el invencible vencedor; y quién se somete a Él, le es hecho vencedor por Él.

Piense: “Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”. – Hebreos 12:1 y 2 – NVH.

Desafio: “¿Quién es el vencedor del mundo, sino aquél que cree que Jesús es el Hijo de Dios …y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe”. – Juan 5:5 y 4.

Comentario Adicional sobre el tópico

Fe en alguien – Después de la cruz ¿Cuál es el valor de los símbolos? Pablo declara que confirma la ley de los símbolos. – Romanos 3:28 – 31. 

¿Por qué y cómo el valor de la ley de los símbolos es confirmado por la fe?:
Primero: Su valor es confirmado, porque revela la fe en Jesús como la fuente de la gracia para salvar, es una demostración de que los ritos y símbolos no fallaran en su papel de tutor. Anunciaban, enseñaban y orientaban a través de los tipos sobre todo lo que sería encontrado en realidad viva y super-abundante en el Antitipo. Así aconteció. Juan, en su Evangelio hace esta colocación importante: ”De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo”. – Juan 1:16-17.

Los tipos, la ley de las ceremonias, para enseñar el Plan de Salvación fue trasmitida por intermedio de Moisés, mas cuando la realidad vino – Cristo Jesús – el esbozo típico aún que no perdiendo su valor como método de orientación espiritual, perdió en brillo y grandeza para Aquél a quién anunciaba. El Antitipo real superó las expectativas en gracia sobre gracia proclamando la verdad salvadora.

Segundo, La ley de los símbolos es confirmada por la fe, porque si destacamos que la ley moral acusó y evidenció el pecado y que Jesús vino a sufrir en sí mismo el castigo de la ley moral, entonces la fe en Jesús confirma que estábamos bajo sentencia de muerte eterna proclamada por la ley moral y que Jesús nos libró de esta condenación. Liberación ésta, tipificada en los símbolos de la ley ceremonial. Si no fuese este el cuadro real de nosotros pecadores, ¿cuál sería la razón de que revelemos fe en Jesús para ser liberados de qué?.

Pr. Albino Marks,  Daniel Román Roque.

Fuente: