Una de cal y otra de arena para el candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, a tan solo siete días de las elecciones generales que finalmente decidirán quien dirigirá los casi por un tubo convulsionados destinos de los norteamericanos.

Aunque la buena podría ser NO pertenecer al partido del actual presidente George W. Bush, algo que a su competidor John McCain sin lugar a dudas complicó en sus aspiraciones presidenciales desde un principio y terminó por hacerlas desaparecer en esta última parte de la carrera hacia la Casa Blanca con la dura crisis financiera que se desató y afronta por estas horas el país del norte, la buena nueva es que la mayoría de los sondeos lo dan casi ya como el ganador de las elecciones por la ventaja que Obama le saca a McCain en cinco de los ocho estados clave.

Nevada, Ohio, Missouri, Virginia y Carolina del Norte son los estados que más determinantes se mostraron en las últimas horas para borrar del mapa al partido republicano y porque sea Obama quien ocupe el sillón que pronto dejará libre George W, según las mediciones que llevó a cabo Reuters/Zogby. En tanto, Indiana y West Virginia siguen mostrándose fieles al Partido Republicano y la Florida por el momento presenta un empate.

Y la mala, que no solo es mala para el candidato sino para la sociedad norteamericana en su conjunto, porque habla de la existencia todavía de focos racistas muy despiertos y enquistados en el país, es que las fuerzas de seguridad desbarataron un atentado contra el candidato afroamericano, dos jóvenes skinheads neonazis de 18 y 20 años fueron detenidos mientras planeaban asesinar a Obama y a otras cien personas, siendo el senador por Illinois el corolario de la matanza que se proponían realizar.

Foto: AFP