Tag Archives: amor

El amor

14 Sep

Significado etimológico:

(del lat. amororis)
m. Afecto positivo e intenso hacia alguien o algo que es o se considera fuente de bienestar mental o espiritual. || Objeto de este afecto. || Pasión sexual que atrae hacia otra persona. || p. ext. Apego o atracción sexual que un animal siente hacia otro. || Persona amada. || Blandura, cariño, suavidad, ternura. || Esmero, deleite y aplicación con que se realiza algo. || Voluntad, consentimiento. || pl. Relaciones amorosas. || Muestras de cariño, expresiones de amor, caricias, requiebros. || griego. Amor homosexual. || lesbiano. Amor homosexual entre mujeres. || platónico. Amor puro y desinteresado. || fam. Amor imposible. || propio. Orgullo, estimación inmoderada de sí mismo. || Afán de mejorar la propia actuación.

Diversas acepciones:

La palabra amor es susceptible de muchos sentidos.
Apetito Concupiscible: Se puede considerar como un puro movimiento del apetito concupiscible o incluso como la mera atracción sexual en el plano simplemente animal.
Acto voluntario: se puede considerar como uno de los actos de la voluntad humana, el primero de todos ellos. Dentro de este plano de la voluntad, todavía puede entenderse como una tendencia a adquirir lo que nos falta (amor de dominio, el eros griego) y como un impulso a comunicar lo que se posee y a convivir con el amado (a. de comunión, el agapé cristiano).
Amor Divino: Podemos hablar también del amor divino, tanto del que es propio de Dios y que es causa de todo lo que existe («el amor de Dios es el que difunde y el que crea la bondad en las cosas», dice Santo Tomás en 1 q20 a2), como del amor divino participado en nosotros de modo sobrenatural (la caridad).
Manifestaciones del amor humano: por último, pueden considerarse las distintas manifestaciones típicas del amor humano: el amor conyugal, el paterno, el filial, el fraterno, la amistad, etc. Mas a pesar de esta gama tan variada de las realizaciones del amor, hay algo que es esencial y común a todas ellas, y es la inclinación y adhesión a un bien en sí mismo, es decir, independientemente de que se halle ausente (que así engendra el deseo) o de que se encuentre presente y poseído (que así produce el gozo)

El amor perfecto

El amor tuvo su perfecta expresión entre los hombres en el Señor Jesucristo (Ef. 2:4; 3:19; 5:2)
El amor cristiano es el fruto de su Espíritu en el cristiano (Gl. 5:22)
El amor cristiano tiene a Dios como su principal objeto, y se expresa ante todo en una implícita obediencia a sus mandamientos (Jn. 14:15; 21:23; 15:10; 1Jn. 2:5; 5:3; 2Jn. 6)
El amor no es un impulso de los sentimientos
El amor cristiano, sea que se ejercite hacia los hermanos, o hacia hombres en general, no es un impulso que provenga de los sentimientos, no siempre concuerda con la general inclinación de los sentimientos, ni se derrama solo sobre aquellos con los que se descubre un cierta afinidad.
El amor busca el bien de todos (Ro. 15:2), y no busca el mal de nadie (13:8-10);
El amor busca la oportunidad de hacer el bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe (Gl 6:10)

EL AMOR DEL PADRE

4 Jun
David Wilkerson Today

FRIDAY, JUNE 4, 2010

EL AMOR DEL PADRE

Me pregunto, cuántos del pueblo de Dios pueden hoy día sinceramente clamar a
nuestro bendito Señor diciéndole "¡Glorifícame contigo!" Tráeme a una
afinidad. Anhelo estar más cerca, más íntimo. Mi amo, tú eres lo que yo
quiero. ¡Más que señales y milagros, yo tengo que tener tu presencia!"

Escuche el ruego eminente de Jesús: "Padre, aquellos que me has dado, quiero
que donde yo esté, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que
me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo" (Juan
17:24).

La gloria de la cual Jesús está hablando, tiene que ver con una clase de amor
muy íntimo – un amor que no permite ninguna distancia ni separación del
objeto de su afección. Un amor que desea una afinidad completa, una unión
eterna. Este divino amor entre nuestro Señor y el Padre era todo lo más
importante para él, y él esperaba con ansias aquél día en que todos sus
hijos pudiesen contemplarlo con sus propios ojos.

¡Gloria sea al santificado nombre de Jesucristo por ese pensar tan glorioso!
Cristo está tan gozoso con la gloria de su íntima relación con su Padre, que
anhela traer a todos sus hijos al cielo para que la contemplen.

En realidad, nuestro Señor estaba orando, "Padre, ellos deben ver este
glorioso amor que nos tenemos. Deben de ver por sí mismos cuán completamente
tú te das a mí. Quiero que ellos conozcan cuán grandemente soy amado –
desde antes que el mundo fuese creado"

¿No será asombroso cuando nosotros, los redimidos, seamos llevados a la sala
del gran banquete de Dios, a la fiesta celestial, y se nos permita contemplar
el amor del Padre para con su amado Hijo, nuestro bendito Salvador? Yo veo en
aquél día glorioso la oración de nuestro Señor contestada, cuando él mire
a sus hijos comprados por su sangre y gozoso proclame, "Vean hijos, ¿Acaso no
es real? ¿No les dije la verdad? ¿No es verdad que él me ama tanto? ¿Han
contemplado alguna vez un amor tan grande? ¿Acaso no es esto un amor perfecto?
Ahora ustedes ven mi gloria, el amor de mi Padre por mí, y mi amor por él."

¿No ven ustedes santos de Dios, que contemplar la gloria de Cristo en aquel
día, será la revelación para nosotros del amor de Dios por su Hijo? Qué
gozo saber que servimos a un Salvador que es amado. ¿Y no es aterrador
contemplar que Lucifer se desprendió de tal gloria? Él está sin amor, él no
tiene padre. Sin duda, esta fue su pérdida más grande. Es la gran pérdida de
todos los hijos de Satanás, existir sin tener noción ni sentido del amor de
un Padre celestial. En contraste, los hijos de Dios son abrazados en afinidad
con Jesús mientras estamos en la tierra. Dios nos ama de la misma manera como
ama a su propio Hijo. Esta verdad debería hacernos entrar en descanso.



Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/8659

El Amor y la Fama

19 May

El Amor y la Fama
Publicado por Malena el 14 de Mayo de 2010

El amor es un arte, dice Erich Fromm, no es fácil encontrarlo y menos mantenerlo.

La gente anónima puede vivir desilusiones y experimentar el fracaso en sus relaciones amorosas, pero cuando la identidad es firme y los objetivos son claros, y existe la disposición a hacer una vida ordenada, dispuesta a aceptar un compromiso y mantenerlo, se puede lograr estabilidad en el amor y la gratificación de ver crecer felices a los hijos.

Los famosos tienen la oportunidad de disfrutar del éxito, porque esa es la vida que han elegido, pero en general, los avatares de la fama los obliga a llevar una vida irregular, que además, está plagada de tentaciones.

Los personajes de la farándula cobran inmediata popularidad ni bien acceden a los medios televisivos. Sus vidas se transforman y se ven envueltos en un torbellino que los enceguece y les hace perder el sentido de la realidad.

Es difícil digerir la fama cuando la vida recién comienza, sin embargo, una vez subidos al tren del éxito es aún más difícil bajarse y continuar con una vida común.

El ambiente artístico es un terreno propicio para relacionarse con gente famosa o conocida en los medios, productores, directores, etc. Es más, a veces resulta imprescindible asistir a fiestas del ambiente para vincularse con gente influyente que pueda brindar la posibilidad de integrarse al elenco de una producción importante.

El amor se transforma usualmente en un trampolín para acceder a la fama, una oportunidad única de entrar por la puerta grande para aquellos que son jóvenes y que poseen belleza física.

Enamorarse de un famoso es fácil, ya que representa en general el ideal para muchas mujeres, además de la posibilidad de trabajo que representa, aunque se tenga que vivir con la amenaza de un fracaso.

Vemos que casi todos los que ocupan las páginas de las revistas del corazón, viven atravesando sucesivas crisis amorosas y una interminable aventura de encuentros y desencuentros, tratando inútilmente de alcanzar la estabilidad emocional y tal vez poder conservar una familia.

La fama suele llegar en momentos en que la identidad aún no está del todo firme, cuando todavía el deseo de aprobación se necesita para afianzarse y poder confiar en uno mismo.

Las personas no se conforman con el éxito y parecen quererlo todo, porque el sentirse exitoso los lleva a creerse esa imagen y a volverse omnipotente.

Todos sabemos que los trabajos que no son de nueve a cinco de la tarde pueden resultar desfavorables para la vida hogareña; y además que las obligaciones y compromisos lejos del hogar y las oportunidades de conocer todos los días gente desinhibida, deseosa de hacer cualquier cosa para triunfar, pueden ser situaciones difíciles de resistir.

Ceder a la tentación en ese ambiente parece ser lo más común, en un mundo donde solo existen como valores absolutos el dinero y el sexo.

Sólo los más sabios, que ya han pasado por todo eso y han aprendido, después de la experiencia de varios hogares deshechos, son los que se atreven a rechazar los avances de los que los quieren usar para también tener éxito.

Los hijos habidos en todas esas relaciones son los que sufren en sus cortas vidas la falta de contención, la sensación de inseguridad y la experiencia de abandono, que es la más devastadora de todas las experiencias.

Padres famosos aseguran amar mucho a sus hijos, sin embargo son incapaces de darles lo que más necesitan, una contención familiar, con una madre y un padre que se amen y se respeten.

No se dan cuenta que el que ha llegado a la cúspide del éxito lo único que anhela comienza a ser el anonimato, la vida de hogar y los hijos y el que se ha apurado a casarse y tener hijos, de pronto siente el llamado de la vocación y desea acceder a la fama.

Ambos se sienten insatisfechos, aún habiendo logrado lo que eligieron para ellos mismos, decisiones tomadas sin asumir también el compromiso.

La falta de compromiso en una decisión, es no poder renunciar a lo que se tiene que descartar; porque no se pueden elegir las dos cosas.

Artículos Relacionados

El amor nubla la mente

2 Abr
El amor es ciego, asegura el dicho. Ahora, la ciencia acaba de confirmarlo. Un grupo de científicos ha demostrado que los sentimientos amorosos provocan una supresión de la actividad en las áreas del cerebro que controlan el pensamiento crítico. Básicamente, una vez cerca de nuestra media naranja, el cerebro nos juega una mala -o quizá, buena- pasada y decide reducir nuestra capacidad de evaluar el carácter y la personalidad del objeto de nuestro afecto. Los investigadores de la University College London (UCL) demostraron que tanto el amor que llaman “romántico” como el maternal producen los mismos efectos en el cerebro, suprimiendo la actividad neuronal asociada con la evaluación crítica del prójimo y las emociones negativas. En todos los casos, el amor, en sus fases iniciales, deja a sus presas “flotando en las nubes”.

Una antigua fábula cuenta que una lechuza que se estrenaba como madre le suplicó a un águila que no matase a sus crías. Compadecida por el abatimiento de la lechuza, el águila exclamó: “Dime cómo son sus hijos, así podré reconocerlos y no me los comeré”. Ella respondió sin vacilar: “No puedes equivocarte, son los pollos más hermosos del bosque”. El águila buscó a los polluelos más feos y los devoró. Eran los hijos de la lechuza. La obvia moraleja tiene ahora base científica, ya que el mismo estudio señala que la desgraciada lechuza -y muchas madres humanas- no engañaban, creían sinceramente en lo que decían. ¿Cómo se llegó a esta conclusión? Escanearon los cerebros de veinte madres jóvenes mientras ellas observaban fotos de sus hijos, otros niños conocidos y amigos adultos. En todos los casos, el patrón de funcionamiento de la actividad cerebral fue similar al de las personas hechizadas por el enamoramiento: eliminación casi total de la apreciación crítica de nuestros seres más amados.

Tanto el estudio de los enamorados como el de las madres registró un incremento de la actividad en el área del cerebro conocida como “sistema de recompensa”. Cuando esas zonas son estimuladas (por ejemplo con comida, vino o un buen sueldo) producen sentimientos de euforia. Pero lo que más sorprendió a los investigadores es que ambos estudios mostraron una reducción de la actividad de los sistemas cerebrales necesarios para realizar juicios negativos. El mismo experimento, realizado con animales, llevó a resultados similares. El jefe del equipo de investigación, doctor Andreas Bartels, encontró una explicación sencilla para el fenómeno: es fundamental que tanto el amor romántico como el maternal sean vistos por el cerebro como algo extremadamente positivo. De otra manera, la especie dejaría de propagarse. “Nuestra investigación nos permite concluir que las relaciones humanas, para superar las distancias sociales, utilizan un mecanismo que desactiva las redes de evaluación social crítica y emociones negativas, al tiempo que une a los individuos involucrándolos en un circuito de recompensa que explica el poder del amor para motivarnos y gratificarnos”, explicó el doctor Bartels.

Pero sí existe una diferencia entre el amor maternal y el romántico. Sólo éste último eleva la actividad del hipotálamo, que controla las sensaciones de excitación sexual. Las consecuencias del amor no terminan ahí. Un grupo de investigadores italianos, que estudió a doce mujeres y doce varones que se enamoraron en los seis meses anteriores, comprobó que los hombres disminuían sus niveles normales de testosterona… mientras que el de las mujeres aumentaba. “Los hombres, de alguna manera, se habían vuelto más parecidos a las mujeres, y las mujeres a los hombres”, explicó la doctora Donatella Marazziti, investigadora de la Universidad de Pisa. Las conclusiones de Marazziti avalan las del equipo de UCL: “Es como si la naturaleza quisiera evitar aquello que puede crear diferencias entre hombres y mujeres, ya que es muy importante que la relación sobreviva en esta etapa”.

Otra investigación italiana, publicada en 1999, sugirió que el amor disminuía un neurotransmisor llamado serotonina en el cerebro, dejándola en los mismos niveles que los de las personas que sufren de un desorden obsesivo compulsivo. Este descubrimiento explicaría por qué algunos enamorados suelen obsesionarse con su pareja.
Pero los efectos secundarios del amor no terminan aquí. El doctor John Marsden, director del Centro Nacional de Adicciones del Reino Unido, llegó a la conclusión de que la dopamina -la sustancia producida por el cerebro cuando está excitado- produce en el cuerpo los mismos efectos que la cocaína o las altas velocidades: El cerebro “se incendia” cuando una persona empieza a hablar con alguien que encuentra atractivo. El corazón triplica su ritmo normal y bombea más sangre a las mejillas y a los órganos sexuales, con los conocidos “hormigueos en el estómago” como resultado. Sin embargo, tal como sucede con la cocaína y la velocidad, el efecto del amor es sólo temporal, y dura como máximo entre tres y siete años. Entonces, el futuro de la relación depende de factores mucho más profundos que un conjunto de hormonas y de caprichos cerebrales.

http://homoescepticus.blogspot.com/2010/04/el-amor-nubla-la-mente.html

El Amor sin Compromiso

1 Abr

El Amor sin Compromiso

Publicado por Malena el 30 de Marzo de 2010
Amor sin compromiso

El amor sin compromiso es una posición social inventada con el propósito de no tener objetivos y para no resistir el paso del tiempo.

Toda relación humana, aún la aparentemente más efímera, implica un compromiso, aunque no existan papeles firmados, ni contratos, porque por el solo hecho de establecer un vínculo exige responder a ciertas expectativas.

Por otro lado, todos deseamos encontrar una pareja para siempre, aunque esto sea una quimera y no llegue a concretarse nunca.

En el ámbito comercial también exige compromiso personal, porque tanto el amor como el dinero tienen mucho en común a la hora de las definiciones y los hechos concretos; y si hablamos de afectos, más aún, porque involucra a los sentimientos, que son mucho más difíciles de mantener encubiertos.

Por eso, aunque una pareja no tenga el propósito de formalizar un compromiso formal, igualmente será una relación que no estará exenta de reglas y condiciones.

El hecho de no vivir juntos ni de no compartir todos los ámbitos de la vida, obligará a ambos a respetarse mutuamente sus respectivos espacios familiares y sus anteriores compromisos.

Aunque en una relación de pareja, tres son una multitud, no es condición suficiente para alcanzar una plena intimidad, porque al no poder compartir sus correspondientes relaciones con otros, cada uno tendrá que restarle tiempo e importancia a ese vínculo para poder responder a los requerimientos de sus respectivos grupos.

Porque si una nueva relación de pareja se atreve a monopolizar la atención, sin la intención de crear el consecuente compromiso, quedará descalificado de plano por los que los rodean aunque jamás lo hayan conocido.

En el caso de parejas con hijos de relaciones anteriores, será aún peor, se mantendrán al margen de toda cuestión e indiferentes a las situaciones personales y entonces será una relación casi virtual, solamente para ellos dos.

Cada festividad tradicional y evento familiar no podrán ser compartidos, porque es una relación sin identidad, que se caracteriza por las ausencias, la evitación y el desencuentro, y por el miedo a ser absorbido por la situación, sin haberlo querido.

Algunas parejas de este tipo tienen un teléfono celular exclusivo que les permite la ilusión de estar conectados, aunque sea por teléfono, como un modo de evitar inútilmente de caer en el tedio y la sensación de vacío.

El celular se transforma entonces en el instrumento mediático que intenta infructuosamente que la endeble conexión no se interrumpa y se mantenga pendiendo de un hilo.

Pero este estado de cosas tan frágiles y perecederas, con el tiempo se desgastan, las ausencias se acentúan, los llamados telefónicos no se contestan, los compromisos de ambos se multiplican y se hacen cada vez más difíciles los encuentros que se comienzan a convertir en obligaciones forzadas.

Ambos podrán valorar esa relación pero aquellos que los rodean no lo harán, porque para el grupo social de cada uno no existen.

Constituidas bajo estas condiciones las parejas se enfrían, no resisten el paso del tiempo y terminan separándose; porque en definitiva se trata de dos extraños que no se llegan a conocer, que intentan lo imposible, mantener una relación que no se sostiene por falta de historia, de significados y de presencias, convertidas en personas circunstanciales cuyo recuerdo borrará el olvido.

El símbolo de la pareja tradicional está en el inconsciente colectivo, es inútil tratar de ignorarlo pretendiendo un cambio de estructuras y el miedo al compromiso convierte a una persona en alguien aislado, sin la posibilidad de crear lazos afectivos genuinos.

Además es difícil llegar a conocer a alguien fuera de contexto, porque las relaciones son parte de uno mismo, forman nuestra historia y en gran medida define nuestra identidad y nuestro estilo.

http://psicologia.laguia2000.com/el-amor/el-amor-sin-compromiso

Vive y diviértete en pareja

5 Mar
16:13 23/02/2010, Ingrid,

Vivir en pareja puede ser verdaderamente divertido, pero no hay que dejar que la rutina y la monotonía se apropien del espacio.

Al principio, la pareja comparte todo pues verdaderamente se disfruta, pero con el tiempo y con la costumbre que llega se pierde la imaginación y las personas llegan a olvidar lo mucho que se divertían juntas.

Para que esto no pase, puedes seguir estos ejemplos y mantener viva tu relación, alimentando el vínculo que los unió en un principio, todos los días.

Entre todas las actividades que se pueden hacer en pareja, se encuentran aquellas que son tradicionalmente románticas y que de vez en cuando cae bien hacer, para sentirse protagonista de un cuento de hadas y para recordar un poco como era el amor en la antigüedad.

Si en el lugar que viven hay de esas coches o carrozas tiradas por caballos que dan vuelta a un parque, dar un paseo en una de ellas puede ser un momento inolvidable. De la misma forma, tomar café en un lugar inesperado, pequeño e íntimo durante una tarde lluviosa, sorprender al otro con una caja de chocolates en forma de corazón, tomarse de la mano cuando caminan, darse siempre un beso de buenas noches, comprar flores a un vendedor callejero, o bailar algunas piezas de recuerdo como un buen bolero e incluso un tango, son algunos ejemplos de cómo comportarse como enamorados.

El deporte puede ser también un punto de confluencia con tu pareja. Los domingos por la tarde, pueden sentarse a disfrutar de los partidos de fútbol, pueden reunirse en un bar para ver algún juego importante, salir a correr o en bicicleta juntos, o ir a bucear y darse un beso apasionado bajo el agua.

El amor también puede ser ecológico. Un sábado en la tarde pueden ir de paseo a un bosque y olvidarse del mundo en una caminata romántica, también pueden ir al zoológico y ver aquellos animales que están en peligro de extinción. Otra opción es viajar a un sitio turístico, ir a acampar, en una noche despejada ir a un mirador para descubrir las constelaciones, pueden sembrar plantitas en el balcón o en el jardín o pueden encargarse de cuidar una pecera o una mascota.

De igual forma, la ciudad puede ser el mejor lugar para el romance. Ir al cine, compartir las palomitas de maíz y el refresco, y cuando ya han apagado la luz darse un beso antes de que empiece la película será muy expresivo, pero también pueden ir a cenar a un restaurante caro y contratar a un violinista para que amenice la cena, o por el contrario, vayan a un puestito de comida en media ciudad y coman ahí. Vayan a un mirador y vean las luces de la ciudad, busquen su casa, vayan al teatro o a la ópera, y visiten un museo. Vayan en el automóvil y busquen  rutas alternas, casas de ensueño que les gustaría tener, visiten el parque y siéntense a disfrutar de un buen libro al aire libre.

Ahora bien, si ya viven juntos, entonces la casa puede ser el sitio más apropiado para fomentar los sentimientos de amor entre ustedes. Hacer un pic nic nocturno en el jardín o en la sala, broncearse en el jardín o en el techo de la casa, bañarse juntos y uno al otro, desayunar juntos, comentar siempre las experiencias del día en el trabajo, sean fieles a algún programa de televisión, cocinen entre los dos sus platos favoritos, intercambien la ropa, no se duerman hasta después de ver la película de medianoche, léanse cuentos antes de dormir y en fin todo lo que tenga sabor a hogar, háganlo en pareja.

Además, no pueden faltar esos pequeños detalles como el susurro íntimo, un secreto compartido, celebrar los triunfos diarios como el ascenso o el nuevo trabajo, no olvidar la fecha del primer beso, visítense en el día al trabajo, invítense a almorzar, escojan la ropa del otro, al despertar dénse un beso apasionado, no olviden decirse cuánto se gustan, halaguen al compañero, visiten juntos a la familia, celebren todos los aniversarios y también celebren un día cualquiera el hecho de estar juntos.

En fin, todo lo que se te ocurra puede ser bastante divertido si lo haces en pareja, y además se irán construyendo esas bases muy firmes para una relación duradera y sincera. Simplemente, recuerda que desde hace algún tiempo ya no eres tú sola, si no que ahora son dos.

Fuente: http://www.solonosotras.com

El niño que merecía llamarse Jesús

3 Mar

El niño que merecía llamarse Jesús

Fruto de una relación que sus padres le prohibieron, Elvia Olvera Alvedaño tomó la decisión de quitarle la vida al recién nacido para evitar la reprimenda por continuar el noviazgo.

Mar, 02/03/2010 – 05:39

Foto: Iram Oviedo La oscuridad y calidez del vientre materno se convirtieron de pronto en una luz intensa. Nueve meses después, el amanecer violento de nacer. Y como todos, nacemos y morimos solos.

El bebé llegó al mundo sano, pero indefenso. Y quien lo parió no alcanzó a llamarse madre porque decidió asesinarlo. Él ni siquiera pudo sentir su regazo, la tibieza de su seno y el dulce de su calostro. Había nacido de una relación prohibida. Su padre no era bien visto por sus abuelos maternos.

Por eso la mujer que lo concibió y lo llevó en su vientre ni siquiera lo cargó con amor. Las mismas tijeras con las que cortó el cordón umbilical, las clavó dos veces en el cuerpecito inerme que ni siquiera sabía llorar. Nació y murió solo.

Elvia Olvera Alvedaño, a sus 24 años, asegura estar arrepentida de haber matado al pequeño que dio a luz el fin de semana.

“Fui al baño de la casa, estaba yo sola y luego de que nació el bebé le di dos piquetes, uno en el estómago y otro acá por el cuello; no lloró pero sentí muy feo cuando lo maté, luego ya no supe nada porque me desmayé”, explicó la mujer.

Después intentó evadir la justicia. Quiso simular que el bebé murió porque había sufrido un aborto en su domicilio del ejido Puerto Carretas, en el municipio de Aramberri.

Los médicos forenses del anfiteatro de Linares descubrieron la cruel verdad.

El sábado, 24 horas después de los hechos, Elvia fue detenida. Confesó que lo hizo porque sus padres desconocían su embarazo y además no querían al hombre con quien mantenía una relación sentimental.

Para ocultar su desliz, la mujer se vestía con ropa holgada. Su pareja, Alberto Fidel Muñoz Rodríguez, un agricultor a quien los padres de ella no quieren la veía a escondidas hasta que ella quedó embarazada.

No era su primera criatura, porque Elvia tiene a Rosalinda, de cinco años, a quien pidió perdón.

“Nos veíamos a escondidas; no entiendo por qué mis papás no lo querían pero aún así lo veía y quedé embarazada. Quiero decirle a mi hija que se quedó con los papás de él, que la quiero mucho, que estoy arrepentida, pero pronto regresaré a la casa para estar con ella”, dijo Elvia llorando cuando era presentada en el edificio de la Policía Minsterial.

Dora Irene Rivera e Iram Oviedo

fuente bibl:milenio.com

A vueltas con San Valentín: algunos fundamentos biológicos sobre el enamoramiento

19 Feb

Tras la resaca de San Valentín, las flechas de Cupido y los regalos de los grandes almacenes (a todos nos gustan los regalos, sobre todo a los grandes almacenes), vale la pena puntualizar algunas cosas sobre el amor desde un punto de vista biológico. Me perdonarán los poetas.

Se dice que el amor es una droga. O que el chocolate es el sustituto del amor. Estas creencias populares tienen mayor base científica de lo que pensamos. En efecto, el enamoramiento (que no el amor) puede ser adictivo como una droga; y el chocolate es bueno para el paladar, pero también puede picar los dientes.

El amor una suma de complejas interacciones biológicas y culturales, una mezcolanza indisociable de compañía, compromiso, consideración, comunicación, consenso en valores, aficiones compartidas, reciprocidad y otras. También deseo y emoción, por supuesto.

Sin embargo, no debe confundirse amor con enamoramiento, o flechazo. El enamoramiento es una coctelera neuroquímica que, aunque placentera, puede llegar a a picar los dientes, o a nublar nuestro juicio, o incluso a hundir un matrimonio.

Las tormentas hormonales de dopamina (un estimulante asociado con las adicciones), norepinefrina(pariente de la adrenalina) y serotonina (desencadenante de pensamientos obsesivos) son intensas, perturbadoras, adictivas, incluso suelen confundirse con lo que uno debería sentir necesariamente para considerar que debe estar con otra persona.

Pero como todo chute placentero, también es efímero, tiene fecha de caducidad. Y por ello, también hay gente que, al dejar de sentirlo, consideran que la relación ya no vale la pena. También hay gente que es incapaz de experimentarlo. Y también hay biólogos que consideran que las cosas irían en general mucho mejor si no existiera: por ello no dudan en apostar por medicamentos capaces de refrenar el enamoramiento. Porcentualmente, los matrimonios por conveniencia tienen más éxito que los matrimonios que surgen del enamoramiento. Como si los enamorados fueran alcohólicos: son adictos y no tienen el juicio equilibrado.

El reputado etólogo Desmond Morris va más allá al sostener que el enamoramiento exclusivo hacia otra persona es insostenible con la evolución humana, dado que los lazos afectivos fuertes nacen evolutivamente para criar a los hijos; luego ya son innecesarios y, por tanto, se impone la búsqueda de otra pareja sexual. Y añade:

La estrategia principal del macho y de la hembra es la de dedicar una parte relevante de su tiempo y de sus energías a criar los hijos nacidos en la pareja. Pero existe una estrategia menor, que remonta a un pasado antiguo, que consiste en estar en condiciones, cuando tenga la oportunidad, de lanzarse a una aventura sexual, siempre que no se perjudique su estrategia principal. Hasta en un matrimonio feliz cualquier miembro de la pareja puede transgredir en nombre de este instinto primario de reproducción.

Así pues, al igual que existen en la actualidad dietas hipocalóricas para orientar nuestra alimentación y ajustar nuestros niveles de salud, ¿sería concebible también crear “dietas” del amor en las que uno aprenda a enamorarse de manera juiciosa o directamente a no enamorarse a fin de llevar una vida más saludable y unas relaciones interpersonales más sanas?

Difícil se vislumbra una solución así en un mundo donde siguen triunfando películas Disney y donde frases como la que sigue sólo pueden ser pronunciadas en novelas de ciencia ficción hard:

El amor es una mascota. Hecha con el ADN de tu ser querido.

Por cierto, el autor es Greg Egan. La novela, El instante Aleph.

El amor, un cóctel de hormonas (y algo más)

14 Feb

MÁS ALLÁ DE LA QUÍMICA
El amor, un cóctel de hormonas (y algo más)


Oxitocina, vasopresina o serotonina intervienen en las relaciones de pareja
Las neuronas que se activan son parecidas a las que intervienen en las adicciones

Dos modelos posan ante un panel en el Museo de la Ciencia de Londres (Foto: AP | Akira Suemori)
Actualizado domingo 14/02/2010 05:13 (CET)
MARÍA VALERIO
MADRID.- Seguramente a estas alturas, y gracias al esfuerzo impagable de pequeños comercios y grandes almacenes, el lector estará ya harto de ver corazones a su alrededor que le recuerdan que es San Valentín. El problema es que los publicitarios se han equivocado de órgano. En realidad deberían haber llenado nuestras vidas de cerebros rojos como símbolo del amor, pues es ahí ‘arriba’ donde se desencadena la tormenta química de este sentimiento universal.

Hace apenas 20 años que la ciencia le presta atención al amor, y a pesar de que la ‘receta’ hormonal y fisiológica que lo provoca parece estar bastante clara, sigue existiendo una parte que ni la neurología, ni la psicología, ni la psiquiatría, ni la biología juntas son capaces de explicar de momento. Los románticos pueden estar tranquilos.

“Cada día se sabe más del amor”, señala a ELMUNDO.es el psiquiatra español afincado en Nueva York Luis Rojas Marcos. “Antes nos habíamos centrado sobre todo en el estudio de las enfermedades, pero hace un par de décadas que también nos ocupamos científicamente de esos sentimientos que nos ayudan a superar la adversidad, a ser más felices”.

En ese intento por desentrañar qué hay detrás del enamoramiento, los científicos han descubierto que el amor es un cóctel de hormonas (adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina), que ponen en funcionamiento tres regiones concretas del cerebro (el área ventral tegmental, el núcleo accumbens y el núcleo caudado).

De la lujuria a la rutina
Siguiendo las explicaciones de Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers (EEUU) y una de las personas que más han estudiado esta cuestión, cada una de las hormonas juega un papel clave en las distintas fases del amor (deseo, atracción y cariño), y son también las responsables de que las mariposas en el estómago evolucionen con el tiempo hacia sentimientos de pareja más pausados.

Según esta especialista, la primera fase del amor (deseo) está guiada por la segregación de hormonas sexuales tanto de hombres como mujeres: estrógenos y testosterona. O como añade Jim Pfaus, de la Universidad canadiense de Montreal, sustancias que inducen en el organismo sensaciones similares a las que sienten los consumidores de opiáceos. La adrenalina, por su parte, es la responsable de que el corazón se acelere, la boca se seque y las manos se empeñen en sudar por su cuenta, igual que en otros escenarios de estrés para el organismo.

Sólo en un segundo momento (atracción), se pone en juego la dopamina, la sustancia que segrega nuestro organismo en situaciones placenteras, como las relaciones sexuales, comer chocolate o un chute de cocaína. En el año 2000, un estudio de Arthur Aron (de la Universidad Stony Brook de Nueva York, EEUU) reveló mediante escáner que las personas que se encuentran en esta fase inicial del enamoramiento tienen una intensa actividad en el área ventral tegmental, una especie de ‘fábrica’ de dopamina.

Una obsesión, una adicción
Los trabajos de Fisher han comparado esta etapa con un trastorno obsesivo compulsivo, debido a los pensamientos repetitivos que nos impiden sacar de la cabeza a la persona amada. Mientras que Larry Young, de la Universidad de Emory (EEUU), observa en el amor rasgos más parecidos a las adicciones que a otros sentimientos, como la rabia o el miedo: “exceso de energía, falta de sueño, euforia, ansiedad…”.

En su tarea de ‘enganche’ emocional con la persona amada, la dopamina tiene dos aliadas clave: la serotonina y la oxitocina. Estas dos hormonas son las encargadas de ‘estrechar lazos’ con el otro en el sentido más primitivo de la cuestión. Las madres, por ejemplo, segregan un caudal de oxitocina durante el parto que les ‘ata’ emocionalmente con sus crías.

Junto a ellas, la vasopresina hace que los sentimientos iniciales de pasión y deseo evolucionen hacia una fase más sosegada, en la que prima la unión emocional y el sosiego. Como explica Young, otro de los grandes expertos en la ‘ciencia del amor’, esta estabilización del sentimiento tiene que ver con una cuestión evolutiva. Para poder criar a la descendencia y asegurarse la persistencia de la especie, es necesario que la lujuria y el amor romántico den paso a una situación más estable.

Sin embargo, no todo está perdido para la pasión. Un reciente experimento de la Universidad de Santa Barbara (EEUU) realizado por Bianca Acevedo con parejas ‘veteranas’ que seguían enamoradas como el primer día demostró que tenían niveles de dopamina similares a los de recién enamorados. Y aunque este fenómeno parece ocurrir sólo en un pequeño porcentaje de las parejas, para el resto de los mortales existe un modo ‘artificial’ de aumentar la dopamina: “Hacer cosas nuevas con tu pareja o realizar juntos cualquier actividad placentera puede desencadenar sentimientos de romanticismo y despertar la pasión”, aconseja Fisher.

“¡Y el sexo!”, añade Acevedo en declaraciones a ‘Los Angeles Times’. La liberación de oxitocina, vasopresina y otras hormonas que llenan el ambiente durante las relaciones sexuales le recordarán en este día de San Valentín las mariposas en el estómago que sintió con su pareja el primer día.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/02/12/neurociencia/1265998639.html

Amores Tóxicos

25 Nov

Amores Tóxicos
Publicado por Malena el 24 de Noviembre de 2009

Algunas personas tienen gente que las rodean y que hasta llegan a querer mucho, que les pueden complicar la vida, ya sea como pareja, en casa, en la oficina, en su grupo de amigos, y en cualquier lugar donde se relacionan.

Esto suele sucederles a las personas débiles de carácter e inseguras, que no se animan a comprometerse con lo que quieren, que ceden ante la crítica y tienen poca tolerancia a la frustración.

Todos conocemos a manipuladores que están empeñados en que se haga lo que ellos quieren, a psicópatas intratables que los pueden sacar de las casillas, a gente autoritaria que se lo pasa dando órdenes, a envidiosos a quienes les molesta enterarse de los logros de los demás y a chismosos que no les pierden pisada y que se complace en enterarse y diseminar las desdichas ajenas.

Experiencias de este tipo, con esta clase de gente son inevitables y muchas veces algunas de estas características incluso las pueden tener los novios o los maridos.

Es cierto que si se hace una minuciosa selección de las relaciones que nos circundan, es probable que nos quedemos solos, ya que tarde o temprano comienzan a aparecer alguno de estos rasgos u otros más o menos negativos en casi todas las personas, incluso en nosotros mismos, de manera que lo mejor es enfrentarlos y aprender a lidiar con ellos.

Algunas personas son muy negativas y parecen reducir nuestras energías y nos pueden deprimir con su sola presencia.
En esos casos, es importante evitar que esa persona logre tener poder sobre nosotros no prestando atención a sus intenciones de modificar nuestros planes, porque no podemos atribuir nuestros fracasos a esas influencias, ya que en última instancia tenemos los recursos para liberarnos de cualquier atadura y bloqueo y el poder de atrevernos a ser nosotros mismos.

Lo mejor sería alejarse elegantemente de la mala onda, sin ofender susceptibilidades y sin dañar, simplemente ejerciendo el derecho de ser libres para apartar a quienes nos molestan, pero no siempre esta situación ideal está a nuestro alcance, teniendo en cuenta que pueden haberse creado vínculos importantes difíciles de romper.

Las motivaciones para relacionarse con alguien de estas características, afectivamente, son muchas, porque de alguna forma pueden estar satisfaciendo alguna necesidad básica importante. Por otro lado, se tiende a idealizar a la persona que se ama aunque no haga más que criticar, rebajar y despreciar todo lo que hace su pareja.

Este modo de relación no siempre se hace abiertamente sino en forma solapada empleando técnicas encubiertas, que indirectamente van minando lentamente las defensas de las víctimas que terminan convenciéndose de que no sirven para nada.

Es importante tener suficiente fortaleza como para hacer oídos sordos a los comentarios derrotistas de aquellos que no pueden soportar que los demás tengan éxito, mientras ellos se mantienen sumergidos en la mediocridad.

La independencia mental y la convicción firme son las mejores herramientas que existen para desmoralizar al detractor más entusiasta. Se puede negociar con él, pero nunca transar y renunciar a ser quien uno es.

Estos seres hacen sentir culpables a sus parejas cuando los perciben entusiasmadas con alguna iniciativa propia. La culpa es una fuerza negativa que es muy difícil de manejar, porque la gente tiende a sentirse culpable cuando es feliz, principalmente cuando ha sido condicionado desde niño a esperar de la vida nada más que sufrimiento.

Pero el cambio de manera de pensar es posible, porque la realidad es que cada uno hace lo mejor que puede en cada momento de su existencia y la vida es una oportunidad para lograr la meta de todas las metas, que es ser feliz, porque solamente el que es feliz puede hacer felices a los demás.

Tenemos necesidades básicas que satisfacer para no sentirnos culpables; necesidades físicas, emocionales, intelectuales, vocacionales y espirituales.

Cuando estas áreas no se pueden desarrollar sentimos culpa y estamos expuestos a la manipulación y a las demandas de los demás.

El otro es otro y también es libre de ser como quiere ser. Lo mejor será negociar con él y no permitirle intervenir en nuestra vida con su opinión ni tampoco con su apoyo, porque no lo necesitamos para ser lo que somos.

Lo que desarma definitivamente las intenciones de sabotear las iniciativas de los demás es la convicción firme.

Una pareja puede mantenerse unida mucho tiempo y aún ser feliz, porque nadie es perfecto, pero sólo cuando los dos no renuncian a continuar creciendo como personas independientes, prestando atención solamente a la propia voz interior.

http://psicologia.laguia2000.com/el-amor/amores-toxicos