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La Ley de Muerte Digna no debe ser obedecida pues abre la puerta a prácticas eutanásicas

28 jun

Declaración de la Conferencia Episcopal ante el proyecto

La Ley de Muerte Digna no debe ser obedecida pues abre la puerta a prácticas eutanásicas

Monseñor Martínez Camino señala que la norma no es una “ley justa” y que, por tanto, “no obligaría a su cumplimiento si no se modifica”.

Actualizado 27 junio 2011

Europa Press

La ley que prepara el Gobierno es «legalización encubierta» de la eutanasia, dicen los obispos

La ley ZP de «muerte digna» evitará términos polémicos pero abrirá la puerta a la eutanasia

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha aprobado la ´Declaración con motivo del proyecto de ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida´ en la que afirma que la Ley de Muerte Digna, en su actual redacción, no debe ser obedecida, y que se debe intentar abolir, modificar o no aprobar.

“Las leyes que toleran e incluso regulan las violaciones del derecho a la vida son gravemente injustas y no deben ser obedecidas. Es más, esas leyes ponen en cuestión la legitimidad de los poderes públicos que las elaboran y aprueban. Es necesario denunciarlas y procurar, con todos los medios democráticos disponibles, que sean abolidas, modificadas o bien, en su caso, no aprobadas”, señala el documento, aprobado en el marco de la CCXX Comisión Permanente de la CEE celebrada la pasada semana.

Concretamente, el secretario general y portavoz de la CEE, Juan Antonio Martínez Camino, ha señalado en rueda de prensa que la norma no es una “ley justa” y que, por tanto, “no obligaría a su cumplimiento si no se modifica”. En este sentido, ha asegurado que esto no quiere decir que la Iglesia Católica rechace la democracia sino que “justamente” la “está ejerciendo de manera fundamental”. Además, ha advertido de que no debería haber prisa en regular un asunto de “tal trascendencia”.

Además, en el texto, piden que se reconozca y garantice el derecho a la objeción de conciencia a los profesionales sanitarios que se vean implicados en “situaciones que conlleven ataques legales a la vida humana” y rechazan que “desaparezca el criterio de la ´lex artis´ o buena práctica médica como límite a la absoluta autonomía del paciente terminal”.

En esta línea, aunque los obispos admiten la intención “laudable” del proyecto de ley de “proteger la dignidad de la persona en el final de la vida sin despenalizar la eutanasia”, señalan que “no lo consigue” porque “deja puertas abiertas a la legalización de conductas eutanásicas”.

Concretamente, consideran que “una concepción de la autonomía de la persona como prácticamente absoluta y el peso que se le da a tal autonomía en el desarrollo de la ley acaban por desvirtuar la intención declarada y por sobrepasar el límite propuesto de no dar cabida a la eutanasia”.

Asimismo, señalan que algunos conceptos se explican de forma “reductiva” en la normativa como la definición del término eutanasia que, a su juicio, se centra sólo en las acciones directas y “se deja abierta la puerta a las omisiones voluntarias que pueden causar la muerte o que buscan de modo directo su aceleración”.

Sedación, abandono terapéutico y omisión de descanso
Según la CEE, entre las conductas “eutanásicas” que se “legalizarían” con esta normativa estaría la “sedación inadecuada” cuya aplicación, según explican los obispos, debería depender del “juicio médico y no de la voluntad del paciente”, un punto que, a su parecer no queda claro en el texto, pues incluye este tratamiento como “un derecho” del paciente.

Igualmente, consideran que la normativa también podría favorecer el abandono terapéutico y la omisión de los cuidados debidos, al establecer la norma la realización de actuaciones sanitarias que garanticen el “debido cuidado” del enfermo y no especificar en ese concepto aspectos como la “alimentación e hidratación” del mismo.

Derecho a la libertad religiosa
Por otra parte, en la declaración, los miembros del Episcopado aseguran que en el proyecto de ley está “mal tratado” el derecho de libertad religiosa que “ni siquiera se menciona”. En su lugar, según indican los prelados, el texto legal formula “un nuevo derecho al acompañamiento dentro del cual incluye una asistencia espiritual o religiosa de la que se dice que los pacientes tendrán derecho a recibir si ellos se la procuran”.

Sin embargo, ha precisado que se ha producido un cambio “positivo” entre el anteproyecto y el proyecto de ley ya que en el primero “ni siquiera se decía que los pacientes tenían derecho a una asistencia espiritual” mientras que en el segundo sí se reconoce. Además, Martínez Camino ha advertido de que el proyecto tampoco alude a los Acuerdos internacionales o convenios firmados con la Iglesia Católica ni con el resto de confesiones.

Las declaraciones de Rouco
En cuanto a las declaraciones hechas hace unas semanas por el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la CEE, Antonio María Rouco Varela, sobre que el anteproyecto de ley “no parecía de eutanasia”, Martínez Camino ha defendido que “nunca pronunció un juicio definitivo” sino “primero” y basado en un estudio que se estaba realizando y que ha dado lugar al documento que se ha presentado este lunes.

No una ley de eutanasia, pero…
En todo caso, ha aclarado que en esta declaración tampoco se afirma que se trate de una ley de eutanasia sino que de lo que se advierte es de que “abre la puerta a prácticas” de este tipo y de que supone “un retroceso en los derechos de la persona”.

fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16256

Los obispos USA comprueban in situ la agresividad de la campaña por el suicidio asistido

18 jun

Provocación al presentar su documento

Los obispos USA comprueban in situ la agresividad de la campaña por el suicidio asistido

El nuevo impulso de cultura de la muerte avanza de forma ya conocida y se envuelve en las banderas de la «compasión» y la «elección».

Actualizado 18 junio 2011

C.L./ReL

Los discapacitados británicos viven atemorizados por la supuesta legalización del suicidio asistido

Por 191 votos a favor, 1 en contra y ninguna abstención, la conferencia episcopal estadounidense, reunida para su asamblea de primavera en Bellvue (Washington), aprobó el primer documento colectivo mundial de la Iglesia contra el suicidio asistido.

Cada vez mayor presión
Esta práctica se aprobó por primera vez en el estado de Oregón en 1994, en el estado de Washington fue aprobada en referéndum en 2008, y el tribunal supremo de Montana la declaró legal en 2010. Pero es sólo el comienzo: “La Iglesia tiene que responder de una manera oportuna y visible a este nuevo desafío, que sin duda proseguirá en nuevos estados durante los años venideros”, afirmó el cardenal Daniel DiNardo, presidente de la comisión provida y arzobispo de Galveston-Houston, al presentar el texto bajo el título Vivir cada día con dignidad.

El documento recuerda los principios básicos de la doctrina de la Iglesia en esta materia y marca las pautas de la que será la campaña apostólica y mediática de los católicos norteamericanos para frenar esta nueva oleada de la cultura de la muerte.

Un cambio social radical
Los obispos denuncian sin tapujos sus métodos: “Con fondos cada vez mayores procedentes de grandes donantes, los defensores del suicidio asistido han renovado su agresiva campaña nacional mediante iniciativas legislativas, pleitos y publicidad, en los estados más susceptibles a su mensaje. Si tienen éxito, la sociedad experimentará un cambio radical”.

De la agresividad de la campaña da idea que una de las organizaciones más veteranas y conocidas en Estados Unidos a favor del suicidio asistido, la Hemlock Society (que ha cambiado su nombre porque “a la gente le recordaba la dura realidad de la muerte por envenenamiento” y ahora se llama Compassion & Choices, Compasión y Opciones), convocó una reunión el mismo día y en el mismo hotel en el que los obispos norteamericanos presentaban su documento.

Enfrentamiento in situ
Mientras el cardenal DiNardo señalaba en rueda de prensa la necesidad de desenmascarar a quienes “no promueven en realidad ni la libertad de elección ni la compasión”, Barbara Coombs Lee acusaba en otra a los obispos de querer imponer las ideas católicas a toda la sociedad.

DiNardo recordó que “lo compasivo es ayudar a las personas que lo necesitan, no decirles ´toma esta píldora´. Es mostrarle a quienes lo precisan la forma en que podemos acompañarles hasta el momento en el que Dios las llame”. Y deshizo el argumento de la “elección” o la “opción”: “Quitarse la vida es la suprema contradicción con la libertad, es una opción que elimina todas las opciones”, dijo.

Y advirtió además del riesgo añadido que supone para las personas que sufren: “Su principal sufrimiento a veces no es físico, porque puede paliarse con cuidados médicos, sino el sentimiento de soledad y desesperanza. La idea de que la sociedad en su conjunto ve su muerte como una solución a sus problemas aceptable o incluso deseable no hará sino aumentar ese tipo de sufrimiento”.

fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16091

El aborto y sus consecuencias

26 jul

¿Recriminar a Dios? Para nada

22 jul

¿Recriminar a Dios? Para nada

Tras haber visto morir a sus compañeros, a su madre y a su hermana y de haber acudido al canibalismo para no morir de hambre, Nando y su colega Roberto Canessa atravesaron la cordillera en busca de ayuda.

El 13 de octubre de 1972, un avión de las Líneas Aéreas Uruguayas se estrella en los Andes con 45 personas a bordo. Después de dos meses, tras haber visto morir a sus compañeros, a su madre y a su hermana, de haber soportado hasta 30 grados bajo cero y de haber acudido al canibalismo para no morir de hambre, Fernando Parrado y su colega Roberto Canessa atravesaron la cordillera en busca de ayuda. Fue el principio del fin de una pesadilla que, desde 1992, relata en numerosas conferencias alrededor del mundo y en donde su “carta de presentación” es el esfuerzo, la esperanza y el amor a la familia.

En 1992 comenzó a dar conferencias por todo el mundo basándose en su propia experiencia en los Andes. ¿Tuvieron que pasar 20 años para poder hablar de sus vivencias?
Durante casi veinticinco años estuve muy ocupado con mi familia, mis amigos, mis deportes y mis empresas, en este orden. Empecé porque un amigo me pidió que diera una conferencia para YPO (Young President’s Organization) en la ciudad de México, para una audiencia de 1.200 presidentes de empresas de todo el mundo. Les gustó y empezaron a llamarme de todas partes. Una cosa siguió a la otra y diez años después recibo más de cien solicitudes al año, aunque solamente puedo impartir unas doce. Si no me hubiera llamado mi amigo, tal vez nunca hubiese dado una conferencia. No quiero más desafíos pero sí experiencias, y las conferencias me han enriquecido al encontrar personas y lugares que jamás hubiera conocido de otra manera.

Usted es autor del best-seller autobiográfico Milagro en los Andes (Planeta). Con la perspectiva de los años, ¿cuál fue el verdadero milagro?, ¿sobrevivir física y psicológicamente?, ¿no recriminar nada a Dios?
El verdadero milagro fue una lucha increíblemente dura de un grupo de chicos en condiciones infrahumanas, donde había escasas probabilidades de sobrevivir. En el caso de Roberto y en el mío la buena condición física ayudó. Posteriormente, la capacidad para dejar a un lado la tortura psicológica de enfrentarse a la muerte todos los días. No obstante, creo que sin haber exprimido el físico más allá de lo imaginable, no estaríamos vivos. ¿Recriminar a Dios? Para nada. No tuvo nada que ver con esto. Fue simplemente un error de pilotaje y una épica y loca travesía por los Andes de dos ignorantes en montañismo, que no sabían a lo que se iban a enfrentar.
¿Qué vivencias recuerda con más intensidad del accidente? ¿Cuál fue la decisión más dura que debió tomar en aquella situación?
Recuerdo cordialidad y siempre el apoyo mutuo. No hubo violencia ni malos tratos. Dando todos lo mejor de nosotros mismos a los demás creamos un equipo que nos permitió afrontar ese infierno helado. Tal vez, la decisión más difícil fue la de enfrentar las cumbres de los Andes, cuando al subir la primera montaña vi lo que tenía por delante.

¿Cómo se encaja perder a una madre y cuidar a una hermana agonizante hasta su fallecimiento?
Las circunstancias son totalmente diferentes a las de la vida diaria. Simplemente es lo que hubo que hacer. No había otra opción y la mente trata de cerrarse al sufrimiento, ya que la dureza de la supervivencia supera todo lo demás.

En alguna conferencia ha comentado que el capitán del equipo era una persona religiosa que marcó –con mucha libertad– unas rutinas de piedad, de oraciones… ¿Pensaba en Dios en aquellas circunstancias?
No mucho. Traté de que su decisión de la muerte de mi madre, mi hermana y mis amigos no influyera en mi percepción de Él. Me peleé un poco y me aparté del Dios que me enseñaron en el colegio, acercándome más al Dios que me permitió conocer Arturo Nogueira, uno de los chicos que murió con mucho dolor. En la sabiduría que le dio su muerte cercana, me dejó una frase que ha regido mi vida espiritual desde entonces: “Duda, pero duda sin miedos”.

Durante su caminata por la montaña, ¿qué le motivó a seguir adelante?
El amor hacia mi padre destrozado en Montevideo, tras haber perdido en un instante a su mujer, a su hija y a su hijo. No sabía que yo estaba vivo, siempre me creyó muerto y si podía regresar para darle un soplo de vida, lo iba a intentar. También pensé que esa tragedia me iba a impedir sentir amor por una mujer, una mujer que ya vivía en algún lugar de este planeta y que jamás me iba a conocer porque yo moriría allí. Sin embargo, iba a intentar de alguna manera llegar a ella, a quien no conocía, pero que ya amaba más que a nadie.

A lo largo de su vida, ¿se ha sentido un héroe por salvar a sus compañeros?
Jamás me he hecho esa pregunta. Creo que soy pragmático. En la guerra algunos mueren y otros se salvan; en un terremoto, igual. Simplemente es así. En su interior, todos saben que si no hubiera sido por Roberto y por mí, estarían todos muertos en ese glaciar. Pero no hay que adjudicarse el título de héroe. Simplemente ocurrió de esa manera. Quería salvarme y Roberto también. Y con esa voluntad nuestra, salvamos al resto. Entre todos se había hecho un gran trabajo. Sin embargo, sólo dos atravesamos durante esos diez días los Andes.

Usted suele hablar del sentido de la amistad, la familia, la fe, la perseverancia… ¿Hay manera de salir de situaciones extremas o de una crisis sin esos valores?
Hay momentos en que todo es oscuro y parece no haber salida y nadie viene en nuestra ayuda. Esto le pasa a millones de personas en el mundo y es cuando hay que apretar más y más, sin aflojar. Hubo un momento en mi vida en el que había perdido todo: familia, amigos, mis estudios, un futuro y casi, casi, mi vida. Logré salir adelante y lo único que logro rescatar en mis recuerdos, casi borrados por la niebla del tiempo, es el esfuerzo… el nunca aflojar. No recuerdo ni inteligencia, ni sabiduría, ni conocimientos: recuerdo el esfuerzo. Por eso, en las crisis no hay tiempo para lamentos, es tiempo de seguir. Si uno se detiene, se muere.

Cada 22 de diciembre los supervivientes se vuelven a reunir para celebrar su nuevo “nacimiento”…
Aprendimos a una edad muy temprana lo que una persona aprende cuando está al final de la vida. Tantos poetas, grandes pensadores y escritores han expresado que si pudieran vivir de nuevo, vivirían de forma diferente a lo que han hecho. Hoy los supervivientes vivimos el presente y conocemos el valor primordial de la vida, que es el amor de la familia.

¿Cómo sería usted ahora si no hubiera ocurrido aquel accidente?
No tengo ni la más mínima idea. Es una hipótesis que no quiero explorar. Mi vida es con el accidente; algo muy importante de lo que ya han pasado 37 años. En este tiempo me han ocurrido otras cosas también importantes. Aquéllo es casi un recuerdo amargo, nada más.

Bajo la nieve
Fernando Parrado formaba parte del equipo uruguayo de rugby de los Old Christian’s Club que viajaba en avión hacia Santiago de Chile para jugar un partido. Nando tenía 22 años. Con él viajaban su madre y una de sus dos hermanas. La primera murió en el impacto y la segunda lo hizo en sus brazos, después de varios días tratando de amortiguar la gangrena de sus piernas heridas. Hoy está casado y tiene dos hijas. Además de su trabajo como empresario, se dedica a dar conferencias en todo el mundo sobre la motivación, la estrategia y el trabajo en equipo, teniendo como base su experiencia personal de aquella tragedia que la película ¡Viven! llevó a la gran pantalla.

Guía de un superviviente
La mejor manera de celebrar un logro es… ¡Disfrutándolo! La mejor manera para curarse de una gran pena es… ¡Irse al cine! Su lugar favorito para desconectar… Mi casa en El Chorro, cerca de Punta del Este, Uruguay. ¿Cuál es su héroe literario? Como escritor, Carlos Ruiz Zafón con La Sombra del viento. Como personaje, los héroes de las novelas de acción y espionaje, ¡se las saben todas! ¿Qué metas le quedan aún por alcanzar? Estoy con los flaps bajos, aterrizando de los proyectos y sueños. No quiero más metas, quiero más tiempo con mi familia y mis amigos. ¿Cuál es la última de sus preocupaciones? Lo que los demás piensen de mí. Mi mayor preocupación es mi miedo por lo que le pueda pasar a mi familia: enfermedades, accidentes, etc. La pregunta más difícil que le han hecho sus hijas… Cuando me han preguntado cómo era su abuela, mi madre, que murió en los Andes, y a la que nunca conocieron.

fuente: Religion en Libertad

Cultura de la Muerte: Británico en coma evitó que lo desconectaran con un parpadeo

15 jul

de Devoción Católica de Marcelino

Su familia estaba a punto de retirarle el respirador. Los médicos se dieron cuenta de que Richard Rudd movía sus ojos: le preguntaron si quería seguir viviendo y asintió.

Su caso conmovió a los británicos.

Richard Rudd llevaba un año en coma, postrado en una cama y su familia ya había autorizado desconectarlo.

Sin embargo, este inglés de 43 años logró comunicarse con parpadeos e impidió que le retiraran la asistencia ventilatoria.

Un documental de la BBC de Londres mostró anoche su conmovedora historia: desde que sufrió un accidente en moto el 23 de octubre de 2009 y luego su larga hospitalización en Addenbrooke donde no respondía a los estímulos externos.

Rudd sufrió una grave neumonía y una severa falla renal, por lo que fue necesario conectarlo a distintas máquinas para que siguiera con vida. Su señora y dos hijas no sabían qué hacer, ya que antes del accidente -y a raíz de un caso similar cercano- Rudd les había manifestado que preferiría morir antes que depender de una máquina. Sin embargo, la familia no se atrevía a tomar esa decisión.

Con sus ojos, dijo tres veces “Sí”

Al ver que la situación no evolucionaba, el padre de Rudd finalmente autorizó la desconexión de los aparatos, pero, en el último momento, los médicos se dieron cuenta de que el paciente estaba parpadeando e intentaba comunicarse a través de dichos gestos.

Asombrados, los doctores entendieron que estaba consciente y establecieron un lenguaje no verbal con Rudd.

Le dijeron que si movía los ojos hacia la derecha significaba “No”. Y que si lo hacía a la izquierda, era un “Sí”.

Le preguntaron tres veces si quería seguir viviendo: en las tres ocasiones Rudd -entre lágrimas- movió sus ojos a la izquierda.

El momento fue visto anoche en el documental “Between life and death” (Entre la vida y la muerte) de la BBC, que también mostró la evolución que ha tenido Rudd en los nueve meses siguientes.

Hoy es asistido por máquinas de baja dependencia, es capaz de sonreír, mover su cabeza y se le está enseñando a comunicarse con sus ojos, lengua y gestos musculares.

“Estoy muy contento de que haya podido sobrevivir y decidir sobre su vida. Decidir uno mismo sobre la vida de un hijo es casi imposible”, declaró su padre a los productores de la cadena británica de TV.

Fuente :Diario La Segunda

Iglesia cuestiona creación de célula sintética

22 jun

Iglesia cuestiona creación de célula sintética

Associated Press /Cbn.com
Saturday, May 22, 2010

Dignatarios de la iglesia católica dijeron que la primera célula sintética creada en un laboratorio podría ser un hecho positivo si se usa correctamente, aunque advirtieron a los científicos que sólo Dios puede crear vida.

Los directivos del Vaticano y de la iglesia italiana se mostraron cautelosos en su primera reacción al anuncio desde Estados Unidos de que un grupo de investigadores produjo una célula viviente que contiene ADN creado por el hombre. Advirtieron sobre la responsabilidad ética del progreso científico y dijeron que la manera en que se aplique la innovación será crucial.

“Es un gran descubrimiento científico. Ahora tenemos que comprender cómo será implementado en el futuro”, dijo al servicio de televisión de la Associated Press monseñor Rino Fisichella, máxima autoridad sobre bioética del Vaticano.

“Si nos cercioramos de que es para bien de todos, del ambiente y el ser humano, mantendremos el mismo juicio”, afirmó.

Sin embargo, indicó que si el descubrimiento se vuelca contra la dignidad y el respeto por la vida humana, “nuestro juicio cambiará”.

Investigadores científicos de Estados Unidos anunciaron el pasado jueves la creación de un auna célula controlada por un genoma sintético.

En un informe divulgado por la revista Science, los investigadores del Instituto Craig Venter señalaron que esperan usar el método para estudiar la maquinaria biológica y crear bacterias diseñadas para resolver problemas ambientales y de energía.

Asimismo, indicaron que sintetizaron un genoma bacteriano y lo había trasplantado de una bacteria a otra.

Fundamentos filosóficos y teológicos de la bioética (II)

7 jun

Fundamentos filosóficos y teológicos de la bioética (II)

II. La Bioética abierta al Trascendente

1.     Valores del “Nuevo Paradigma”

Es correcto reaccionar contra la degradación ambiental, y también es correcto darse cuenta que el desarrollo tiene límites y que desarrollo que no tenga en cuenta la degradación que causa en la naturaleza, no se debe sostener. Por otro lado, también es correcto que se busque el bienestar y que se procure el mayor bienestar para el mayor número de habitantes del planeta.También es correcto que se procure la calidad de vida, especialmente si esta se entiende como la autoconciencia de la posición que alguien ocupa en su situación plena, tanto ecológica, como cultural en el sentido amplio, que comprende aspectos económicos, sociales, religiosos, políticos y culturales propiamente dichos en el campo de la educación.Es correcto propugnar por los derechos humanos, por el respeto a las minorías sociales, por la democracia, por la equidad de todos los hombres, o sea, su igualdad fundamental, tanto de varones como mujeres, ajustar las relaciones entre el hombre y su ambiente, las relaciones entre el individuo y la comunidad. Es correcto propugnar por la justicia social, y es patente la injusticia económica que está hoy presente en el mundo. Es una exigencia impostergable el exigir salud para todos, al menos en sus cuadros básicos; y es de primera necesidad el lograr también la educación para todos.

2.     Antivalores más importantes.

2.1. Antivalores en el pensamiento post moderno.

Para individuar los antivalores del “Nuevo Paradigma”, la referencia tiene que ser la Post-modernidad, pues de allì se formula la posición ética del “Nuevo Paradigma”.El primer antivalor que anotamos es el escepticismo; esto es, la respuesta negativa al problema crítico: no podemos obtener un conocimiento válido universal, no existen verdades objetivas, los principios en los que se basa el conocimiento no son válidos. No opera el principio de identidad y de contradicción, no son válidos los principios matemáticos ni el principio de verificabilidad; no es válida la razón histórica.A partir de estos enunciados no queda más que un subjetivismo total donde para las relaciones interhumanas sólo quedará en pié la fuerza del contrato, siempre que a quien favorezca tenga a su vez la fuerza suficiente para hacerlo respetar por la contraparte más débil.En el ramo de las ciencias sólo será válida la razón instrumental en cuanto ofrezca utilidad para su presunto beneficiario. El único valor que se acepta es el de la utilidad a favor del más fuerte; y esta utilidad se entiende como saciar todo instinto y el placer resultante. Por tanto no hay obligaciones sino sólo el derecho del más fuerte que es quien lo puede hacer valer. El hombre no se realiza a partir de sus necesidades sino que actúa sólo para satisfacer sus deseos; absurdamente camina así sin rumbo, sin término de llegada. Es un proyecto de nada.Se distingue entre ser humano o individuo y persona. Los derechos en todo caso son sólo para la persona, no para el ser humano o individuo. Se es persona sólo cuando se actúa como tal en el complejo mundo de la Interrelacionalidad, de las operaciones mentales, conscientes, sociales, etc. Si alguien en un momento dado no es capaz de este actuar, deja de ser persona, es un mero ser humano o individuo, privado de cualquier derecho que se pueda alegar como derecho humano. Así salen sobrando las cuestiones sobre el derecho a la vida del óvulo fecundado, del estatuto humano del “pre-embrión” o embrión, de la negación del derecho al aborto, de la prohibición de la eugenesia o de la eutanasia, etc.La profundidad del razonamiento a partir de los primeros principios, de la intuición de esencia, de lo que está más allá de lo experimentable empiricamente, se rechaza así como “fábula metafísica”, catalogada despectivamente como “Pensamiento fuerte” y afirmada como etapa superada por un sucesivo escalonamiento de otros tres pensamientos donde el posterior supera y borra el anterior. Estos tres pensamientos que superan el pensamiento metafísico serían en este modo de pensar el religioso, el científico y ahora la superación de ambos, el pensamiento llamado “estético”.El recurso a la logicidad de los diversos juegos del lenguaje contrastada con al experiencia empírica se acepta en un primer tiempo como único criterio de verdad; misma que después es negada pues dicha logicidad sería un valor que como tal no es verificable empíricamente. De nuevo, total escepticismo.Es cierto que nos encontramos en un mundo dominado por el conocimiento analítico obligado por la incesante información y la inundación electrónica de datos; pero renunciar a la capacidad de síntesis y de unificación y proclamar como “dogma” la “paralogía de la inestabilidad”, la disgregación en sí como norma, es caer en el absurdo de confundir la muerte-disgregación con la vida-unidad.En el pensamiento post-moderno analizado todo esto se pretende mostrar con frases grandilocuentes y afirmaciones apodícticas, pero que no resisten una verdadera criba racional e inteligente.En la formulación de la Bioética abierta al Trascendente trataremos de formular un pensamiento objetivo, que dándole todo su valor al sujeto humano, lo lleve realmente a su plena realización.Ahora examinamos los antivalores encontrados en el enunciado del “Nuevo Paradigma”.

2.2. Antivalores en el “Nuevo Paradigma”

El antivalor más importante es que el “Nuevo Paradigma” se presenta, como dicen, como una nueva espiritualidad que suple a todas las religiones ya que éstas son ineptas para preservar al ecosistema. Prácticamente se trata de una nueva religión secularista, una religión sin Dios, o si se quiere con un dios nuevo que sería la misma tierra, a la que le dan el nombre de Gaia. Esta divinidad tendría como elemento subordinado al hombre.La serie de valores que sostiene el “Nuevo Paradigma” son valores subordinados a esta divinidad que se traduce en el supremo valor ecológico que llama desarrollo sostenible. Y dentro de este desarrollo sostenible, la finalidad ética suprema que sería el bienestar.Por supuesto que se encuentra en total negación del Cristianismo y del hecho histórico fundante del Cristianismo que es la Encarnación del Verbo, la muerte redentora de Cristo y su Resurrección gloriosa. Si se acepta este hecho histórico, el presupuesto del “Nuevo Paradigma” cae por completo.Esto no quiere decir que los valores enunciados en el “Nuevo Paradigma” también caigan, pues se trata de valores que no son ajenos al pensamiento cristiano sino que se exigen en él. Desde el Génesis se habla del “homo sapiens” y el “homo faber”, ambos se deben conciliar, no es el hombre el amo despótico de la naturaleza sino el trabajador sabio que la domina respetando sus leyes. Por lo que no se acepta el “Nuevo Paradigma” es por su negación de Dios y por su negación de la otra vida y en concreto por la negación de Cristo como el único salvador. Se acepta la igualdad de sexos, pero no en el sentido de la homosexualidad y la destrucción de la familia. Se acepta el control de la natalidad, pero no su destrucción como es la que se planea con la cultura de la muerte aplicada en especial al tercer mundo.No es lo mismo bienestar que felicidad. Cristo no nos promete ilusoriamente el bienestar total en este mundo, sino la felicidad. El crisol de cualquier religión, o como dice el “Nuevo Paradigma”, espiritualidad, es la solución al problema de la muerte. Lo que no tiene de ninguna manera el “Nuevo Paradigma”, pues simplemente prescinde de él, y lo que lleva consigo, en especial del sufrimiento, del dolor y de la enfermedad. Cristo es el único que da una respuesta satisfactoria desde su cruz gloriosa en la resurrección.El “Nuevo Paradigma” tiene uno de sus grandes problemas cuando se da cuenta de que todo lo debe fundar en un consenso que no procede de verdades objetivas, sino de pareceres subjetivos y entonces se esfuerza por forjar consensos artificiales. Estos consensos son absolutamente vanos. Por eso es que una Ética o Bioética basada en el “Nuevo Paradigma” no tiene consistencia. Por eso a continuación, frente al “Nuevo Paradigma” exponemos los fundamentos objetivos de una verdadera Ética que construya al hombre. No cabe duda que si se habla de Ética o de Bioética se habla siempre de un camino a recorrer, y que nadie recorre un camino por recorrerlo, sino porque va hacia una meta que pretende. Esta meta no puede ser ni estar en sí mismo, porque si fuera así no habría razón para emprender ningún camino, aun en sentido figurado. Nadie se esfuerza por adquirir lo que ya posee. Esta meta del propio camino, a pesar de lo afirmado gratuitamente por la post-modernidad, no es otra que la enunciada a la vez y de ninguna manera superada, tanto por la Ley Natural como por la Ley de Cristo. Es una meta que se fundamenta a la vez, aunque de diversa manera, tanto en la misma naturaleza del hombre como en la Revelación que hemos recibido de parte de Dios. Es lo que se ha enunciado en la historia del pensamiento como la Ley Natural y como el hecho histórico revelado de Jesucristo Redentor.

3. Ser y Pensar

Partimos ahora como en la exposición de la Bioética cerrada al Trascendente, de la respuesta al eje “Ser y Pensar”, atendiendo también a las connotaciones que nos ofrece la respuesta al otro eje: “Ser y Devenir”. En cuanto a la corriente de pensamiento que da objetividad a la Ética nos encontramos con la posición aristotélico-tomista que es asumida básicamente por el mismo Magisterio de la Iglesia católica, sin descuidar los elementos válidos que se encuentren en el discurrir subjetivista del que hemos hablado y en todos los aportes que la han enriquecido desde la parte católica. En esta corriente de pensamiento, la verdad consiste en la conformidad del pensamiento con el objeto. No es el pensamiento del hombre el que crea la realidad, sino la existencia de la realidad es la que le da la posibilidad de ser pensada. El criterio de moralidad por el cual sabemos si una acción es buena o mala es ciertamente el hombre, la naturaleza humana, pero considerada en su complejidad que implica su apertura al Trascendente. La moralidad consiste en el camino para realizar “el proyecto hombre”, pero este camino no sólo no excluye el modelo trascendente al mismo hombre, sino que necesariamente lo incluye. Alguien no puede al mismo tiempo ser su propio presente y su propio futuro. En esta forma el hombre no crea la moralidad, sino que ésta lo trasciende, está allí y encuentra al hombre, “ob-stat”. No es que no se implique el sujeto, más aun, es el sujeto el que recorre el camino y en cierta forma lo traza, pero no a su arbitrio absoluto, hay normas que lo trascienden. La plena independencia entre las tres sustancias claras y distintas de que habla el pensamiento cartesiano nos lleva a una cerrazón total de cada una de éstas que genera finalmente el auto-encerramiento del ser humano en sí mismo. Sin apertura, sin relaciones, en plena independencia, se vuelve un círculo cerrado que muere en su propia esterilidad.El hombre tiene su autonomía al gozar de su libertad, sin embargo, esta autonomía, este ser norma de sí mismo, no es absoluta, el hombre en su realidad limitada y en continua construcción, tiene necesariamente que estar abierto hacia un modelo que lo trasciende.

4.     Bioética como proyecto

Al hablarse de ciencias de la vida y de preguntarse sobre la conducta humana correcta a observarse en las ciencias experimentales que manipulan la vida, la pregunta entraña los siguientes factores: vida humana, carencia de vida humana, incremento de vida humana, mejoramiento de vida humana, cauces a seguir para lograr este mejoramiento, desviaciones a evitar. En último término nos encontramos frente al binomio necesidad-satisfactor. Esto quiere decir que hay un sujeto vital que pretende mejorarse, y si pretende mejorarse, tiene que recorrer un camino, y si tiene que recorrer un camino, tiene que trazarlo, y si tiene que trazarlo debe saber primero a dónde va para poder trazarlo. En el campo de la vida se debe saber qué es la vida, cuál es la vida mejor que apetece, por qué caminos debe conducirse y cuáles debe evitar, ya que en lugar de dar vida la podrían quitar. La Bioética aparece así como el proyecto de construcción del hombre a través de las ciencias de la vida y de la salud.

5. Técnica y Bioética

En otras palabras, el horizonte de la Ética en sí misma es la finalidad. Para entendernos mejor podríamos fingir una Tecnología neutra, (ya que en efecto no hay ciencias neutras, pues cada ciencia significa análisis y síntesis y la síntesis no puede ser neutra). Si pudiéramos pues hablar de una Tecnología neutra, encerrada en sí misma, deberíamos decir que según las leyes del laboratorio: hipótesis, experimentación, tesis, nuevas hipótesis, nuevas tesis y nuevas experimentaciones, el horizonte de la Técnica en sí misma es la mera posibilidad, en cambio, el horizonte de la Ética es la finalidad. Esto es, la Técnica dejada en sí misma puede construir o destruir al hombre, la Técnica en sí misma es ciega, por más adelantada y maravillosa que aparezca. La Biotecnología es en sí misma ciega y ambivalente.

6. Proyecto inteligente

Por tanto, para que pueda existir una verdadera bioética que nos dé normas para comportarnos en los campos de la salud y de la vida, lo primero que tenemos que preguntarnos es sobre el proyecto de hombre que se tenga en mente en la manipulación de dichos campos de la salud y de la vida. Curiosamente, tener un proyecto a la vez que denota inteligencia denota también debilidad, porque un proyecto significa la intención de mejorar la realidad que aparece deficiente, pues de lo contrario no se tendría proyectos para mejorarla. La Bioética auténtica debe aparecer como el proyecto para mejorar la misma vida humana que engloba todas las ciencias de la vida y la salud como su inteligencia, como aquel “intus legere” (inte-lecto, leído dentro) que en cada análisis tiene siempre presente la síntesis de llegada que no puede ser otra cosa que la construcción de la vida humana.

7. El “yo mejor”

Para que un proyecto vital funcione (como cualquier otro proyecto), necesita comprender lo más exhaustivamente posible la realidad vital que pretende mejorar, y el “yo mejor” al que se aspira llegar. Este “yo mejor”, a la vez que es la meta y finalidad, es el modelo que se intenta reproducir. De acuerdo a estas dos realidades se traza una tendencia, un camino, un “ethos” del “yo” al “yo mejor”. Y este camino es la Ética, en nuestro caso, la Bioética. En ella encontraremos normas, que no pueden ser meramente formulaciones o imperativos externos al “yo”, sino que son construcciones reales del mismo “yo” que poco a poco lo van aproximando a ese “yo mejor”, haciéndolo aumentar en densidad vital.

8. Formulación histórica

Dicen que el que no conoce la historia corre el peligro de repetirla. En el pasado se obtuvieron con mucho esfuerzo grandes logros y si las ciencias y técnicas actuales están tan aventajadas en el campo de la salud y de la vida es porque se han apoyado en esa continuidad creciente de esfuerzos que significa en último término la misma humanidad. Es cierto que a la vez que estos logros hubo también grandes errores y acomodos a épocas pasadas que hoy no es correcto repetir. Pero los logros están allí, como valores que heredamos y que nos hacen más grandes que nuestros antepasados. Vale el aforismo que humildemente dice: “Somos enanos, pero apoyados en espaldas de gigantes”. Esta alusión a la Filosofía de la Historia viene al caso a nuestro respecto pues todo lo anterior, por supuesto que en contextos muy diferentes y muy lejanos a las conquistas actuales de la ciencia y de la técnica actual había sido estudiado y formulado de la manera más precisa. Haciendo una síntesis de lo más apretada podríamos resumir lo dicho con expresiones que hoy en día deben tener plena vigencia: la Ética es una consecuencia de la Metafísica: si la naturaleza tiene una finalidad, entonces fundamenta una Antropología en la cual el hombre se presenta como un ser dotado de finalidad y como tal caminando hacia dicha finalidad. Le Ética nos describe ese caminar hacia la finalidad. Pero si prescindimos de la Metafísica, no hay finalidad y tampoco hay Antropología, ni por consecuencia, Ética.

9. La Naturaleza y la Ley Natural

Se decía no poder admitirse la naturaleza pues su concepto es de algo estático y cerrado y que no concuerda con la significación actual de las ciencias, en especial con las ciencias médicas que no son más de lo observable sino de lo manipulable. Sin embargo, hay un error en esta concepción de naturaleza, no es el concepto estático su verdadero concepto; quizá nos ayudaría a comprender mejor su significación objetiva considerar los conceptos clásicos de “Ley Natural”. Se suelen dar tres definiciones de Ley Natural: una es: “Ratio vel voluntas divina, ordinem naturalem conservari iubens, perturbari vetans” (La razón o la voluntad divina que manda conservar el orden natural y prohíbe perturbarlo). Otra: “Participatio legis aeternae in creatura rationali” (La participación de la ley eterna en la creatura racional). Otra: “Lumen intellectus insitum nobis a Deo per quod cognoscimus quid agendum et quid vetandum” (La luz del entendimiento infundida en nosotros por Dios por la cual conocemos qué hay que hacer y que hay que evitar).

10. Naturaleza como actividad: el orden

En la primera definición podemos encontrar la clave para entender la naturaleza: se nos habla del orden natural. El orden es todo lo contrario a inactividad. Ha sido clásicamente definido como “Parium dispariumque rerum apta dispositio” (La colocación apta de las cosas pares y dispares). Es por tanto una relación que implica la más intensa actividad. Entiende la disparidad y tiende hacia la unidad como convergencia de distintos. Es Parménides y Heráclito juntos. El orden contiene una convicción firme de finalidad y ejemplaridad. Exige una trascendencia porque conlleva un modelo al que dinámicamente siempre se tiende. La época actual se caracteriza por procedimientos analíticos cada vez más complejos. Le falta el procedimiento sintético que precisamente hará converger el análisis hacia un objetivo que no debe ser otro que la construcción del mismo hombre. El resultado del procedimiento sintético se llama orden. Es lo que llamábamos “proyecto hombre”. Este modelo es a la vez que lógico y verdadero, volitivo y bueno: es la profunda verdad y amor del mismo hombre, pero que no se conciben como una multiplicación cuantitativa matemática de los deseos proyectivos del mismo hombre, sino como algo que lo supera a lo vez que lo colma plenamente y que se expresa en la definición como la Razón o la Voluntad divina. Este entrar en el ámbito de la divinidad es entrar en el claro oscuro del misterio, puesto que el cumplimiento de esta ley es ya participar en su plenitud que da la felicidad y es ir llenando vitalmente al hombre, pues al hacerlo, participa de la llamada Ley eterna, (segunda definición), esto es, el modelo trascendente, un modelo trascendente que no es ninguna clase de estaticidad mecánica, sino que se ha hecho inmanente a la vez en la historia irrepetible de la Encarnación del Verbo. Esta es la luz que propicia la claridad de miras en la propia construcción (tercera definición).

11. La libertad

Es la teoría ética y la práctica ética en un conjunto que se abre al verdadero concepto de libertad, que no consiste simplemente en hacer lo que se antoje, sino en ese atributo de la voluntad que la dirige hacia la propia construcción. En este sentido el criterio de moralidad es el mismo hombre en su complejidad total y no en el encerramiento en su propia incapacidad de construirse y en su enorme capacidad de destruirse. Esta complejidad lo lleva a tener conciencia de su propia realidad que significa ser relacional, abierto, y así empezar y caminar, o sea, abrirse libremente hacia el Otro, que en este caso es la plenitud de la Fuerza, de la Verdad y del Amor, que es precisamente Dios. Por la libertad del hombre en su proyecto de construcción se abre siempre a las fuerzas del auténtico progreso de la Biotecnología, para verificar cada vez más su plenitud vital, en armonía constante con Dios, con toda la humanidad, y con el entorno ambiental total.

12. La Revelación

Esta Ética abierta, “objetiva”, real, sin fronteras, en el pensamiento católico se abre a la plena comunicación de Dios Padre Omnipotente que realiza en nosotros la Verdad de su Hijo por su Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección. Colma todas nuestras aspiraciones llevándonos por el Camino que es Cristo, en la plenitud del Amor de su Espíritu. La Ética y Bioética católicas son el caminar en nosotros de Cristo hacia su Padre a través de su muerte y resurrección, por el Amor del Espíritu Santo. La Bioética será así el caminar en nosotros del Espíritu por los caminos de las ciencias de la vida y de la salud. “Los que son conducidos por el Espíritu, esos son los hijos de Dios”. El Espíritu infunde en el hombre la capacidad del caminar hacia la construcción del Cristo total, que son las virtudes, y traza la comprensión de Cristo mismo como camino por el cauce de los Mandamientos y del Sermón de la Montaña. La Bioética católica será así:

“el estudio sistemático y profundo de la conducta que construye al hombre mediante las ciencias de la vida y de la salud, al caminar en Cristo hacia el Padre, plenitud de la vida, por la fuerza del Espíritu Santo”.

Esta visión teológica significa un diálogo profundo y estructural con todas las ciencias y tecnologías implicadas, con todos los pensamientos unificantes de los análisis, efectuados por las diversas corrientes filosóficas o teológicas, en diálogo también con otras religiones, teniendo en cuenta que es un estudio de la conducta, y que por tanto no se puede quedar sólo en la línea de reflexión, sino que debe de concretizarse en luz que guíe en la difícil solución de los problemas que la Ingeniería genética propone.

13. Principios de la Bioética abierta.

Como decíamos, la Bioética abierta al Trascendente es la construcción misma de la vida. En la concepción católica, es una construcción teándrica, donde la acción divina y la humana se entrelazan. Al traducir estas acciones en principios de acción pudiéramos hacer la siguiente formulación:

  1. La vida humana es creada por Dios. La persona humana es creada por Dios, de El ha salido y hacia El debe de tender como a su causa ejemplar y final. La persona es imagen de Dios, miembro del Cuerpo de Cristo, ciudadano del pueblo de Dios.
  2. La vida humana se recibe por la humanidad, no en propiedad, sino en administración. La vida humana es inviolable desde su concepción hasta su fin natural. La dignidad de la persona humana es inviolable. Aquí se funda toda la Antropología y la Bioética.
  3. La vida humana debe originarse sólo en el matrimonio y sólo en el acto conyugal.
  4. Los cónyuges no son la causa de la vida humana sino los instrumentos de Dios en la comunicación de dicha vida
  5. La única explicación de la vida y su única fuente es Cristo muerto y resucitado. Desde Cristo la persona humana es capaz de reflexionar, es en sí misma fin y nunca puede ser tomada como medio El sufrimiento y la muerte si se toman unidos a la muerte de Cristo son la única fuente de vida.
  6. La persona humana tiene su libertad y su responsabilidad que debe ejercer para realizarse a sí misma. No hay libertad sin responsabilidad, lo que implica respetar la libertad de un tercero.
  7. La totalidad está sobre la parte y hay veces que hay que renunciar a la parte en aras de la totalidad.
  8. La persona humana es solidaria y debe tender hacia el bien común.
  9. En este contexto se aceptan y se justifican los tres principios de la posición de la Bioética subjetivista, a saber, la autonomía, la beneficencia y la justicia.
  10. La persona humana es la síntesis del universo y es quien da razón de todo lo que existe. Las ciencias y las técnicas biomédicas actuales deben estar al servicio de la vida humana y no viceversa; son para construir al hombre y nunca para destruirlo.
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