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La Ley de Muerte Digna no debe ser obedecida pues abre la puerta a prácticas eutanásicas

28 jun

Declaración de la Conferencia Episcopal ante el proyecto

La Ley de Muerte Digna no debe ser obedecida pues abre la puerta a prácticas eutanásicas

Monseñor Martínez Camino señala que la norma no es una “ley justa” y que, por tanto, “no obligaría a su cumplimiento si no se modifica”.

Actualizado 27 junio 2011

Europa Press

La ley que prepara el Gobierno es «legalización encubierta» de la eutanasia, dicen los obispos

La ley ZP de «muerte digna» evitará términos polémicos pero abrirá la puerta a la eutanasia

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha aprobado la ´Declaración con motivo del proyecto de ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida´ en la que afirma que la Ley de Muerte Digna, en su actual redacción, no debe ser obedecida, y que se debe intentar abolir, modificar o no aprobar.

“Las leyes que toleran e incluso regulan las violaciones del derecho a la vida son gravemente injustas y no deben ser obedecidas. Es más, esas leyes ponen en cuestión la legitimidad de los poderes públicos que las elaboran y aprueban. Es necesario denunciarlas y procurar, con todos los medios democráticos disponibles, que sean abolidas, modificadas o bien, en su caso, no aprobadas”, señala el documento, aprobado en el marco de la CCXX Comisión Permanente de la CEE celebrada la pasada semana.

Concretamente, el secretario general y portavoz de la CEE, Juan Antonio Martínez Camino, ha señalado en rueda de prensa que la norma no es una “ley justa” y que, por tanto, “no obligaría a su cumplimiento si no se modifica”. En este sentido, ha asegurado que esto no quiere decir que la Iglesia Católica rechace la democracia sino que “justamente” la “está ejerciendo de manera fundamental”. Además, ha advertido de que no debería haber prisa en regular un asunto de “tal trascendencia”.

Además, en el texto, piden que se reconozca y garantice el derecho a la objeción de conciencia a los profesionales sanitarios que se vean implicados en “situaciones que conlleven ataques legales a la vida humana” y rechazan que “desaparezca el criterio de la ´lex artis´ o buena práctica médica como límite a la absoluta autonomía del paciente terminal”.

En esta línea, aunque los obispos admiten la intención “laudable” del proyecto de ley de “proteger la dignidad de la persona en el final de la vida sin despenalizar la eutanasia”, señalan que “no lo consigue” porque “deja puertas abiertas a la legalización de conductas eutanásicas”.

Concretamente, consideran que “una concepción de la autonomía de la persona como prácticamente absoluta y el peso que se le da a tal autonomía en el desarrollo de la ley acaban por desvirtuar la intención declarada y por sobrepasar el límite propuesto de no dar cabida a la eutanasia”.

Asimismo, señalan que algunos conceptos se explican de forma “reductiva” en la normativa como la definición del término eutanasia que, a su juicio, se centra sólo en las acciones directas y “se deja abierta la puerta a las omisiones voluntarias que pueden causar la muerte o que buscan de modo directo su aceleración”.

Sedación, abandono terapéutico y omisión de descanso
Según la CEE, entre las conductas “eutanásicas” que se “legalizarían” con esta normativa estaría la “sedación inadecuada” cuya aplicación, según explican los obispos, debería depender del “juicio médico y no de la voluntad del paciente”, un punto que, a su parecer no queda claro en el texto, pues incluye este tratamiento como “un derecho” del paciente.

Igualmente, consideran que la normativa también podría favorecer el abandono terapéutico y la omisión de los cuidados debidos, al establecer la norma la realización de actuaciones sanitarias que garanticen el “debido cuidado” del enfermo y no especificar en ese concepto aspectos como la “alimentación e hidratación” del mismo.

Derecho a la libertad religiosa
Por otra parte, en la declaración, los miembros del Episcopado aseguran que en el proyecto de ley está “mal tratado” el derecho de libertad religiosa que “ni siquiera se menciona”. En su lugar, según indican los prelados, el texto legal formula “un nuevo derecho al acompañamiento dentro del cual incluye una asistencia espiritual o religiosa de la que se dice que los pacientes tendrán derecho a recibir si ellos se la procuran”.

Sin embargo, ha precisado que se ha producido un cambio “positivo” entre el anteproyecto y el proyecto de ley ya que en el primero “ni siquiera se decía que los pacientes tenían derecho a una asistencia espiritual” mientras que en el segundo sí se reconoce. Además, Martínez Camino ha advertido de que el proyecto tampoco alude a los Acuerdos internacionales o convenios firmados con la Iglesia Católica ni con el resto de confesiones.

Las declaraciones de Rouco
En cuanto a las declaraciones hechas hace unas semanas por el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la CEE, Antonio María Rouco Varela, sobre que el anteproyecto de ley “no parecía de eutanasia”, Martínez Camino ha defendido que “nunca pronunció un juicio definitivo” sino “primero” y basado en un estudio que se estaba realizando y que ha dado lugar al documento que se ha presentado este lunes.

No una ley de eutanasia, pero…
En todo caso, ha aclarado que en esta declaración tampoco se afirma que se trate de una ley de eutanasia sino que de lo que se advierte es de que “abre la puerta a prácticas” de este tipo y de que supone “un retroceso en los derechos de la persona”.

fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16256

Los obispos USA comprueban in situ la agresividad de la campaña por el suicidio asistido

18 jun

Provocación al presentar su documento

Los obispos USA comprueban in situ la agresividad de la campaña por el suicidio asistido

El nuevo impulso de cultura de la muerte avanza de forma ya conocida y se envuelve en las banderas de la «compasión» y la «elección».

Actualizado 18 junio 2011

C.L./ReL

Los discapacitados británicos viven atemorizados por la supuesta legalización del suicidio asistido

Por 191 votos a favor, 1 en contra y ninguna abstención, la conferencia episcopal estadounidense, reunida para su asamblea de primavera en Bellvue (Washington), aprobó el primer documento colectivo mundial de la Iglesia contra el suicidio asistido.

Cada vez mayor presión
Esta práctica se aprobó por primera vez en el estado de Oregón en 1994, en el estado de Washington fue aprobada en referéndum en 2008, y el tribunal supremo de Montana la declaró legal en 2010. Pero es sólo el comienzo: “La Iglesia tiene que responder de una manera oportuna y visible a este nuevo desafío, que sin duda proseguirá en nuevos estados durante los años venideros”, afirmó el cardenal Daniel DiNardo, presidente de la comisión provida y arzobispo de Galveston-Houston, al presentar el texto bajo el título Vivir cada día con dignidad.

El documento recuerda los principios básicos de la doctrina de la Iglesia en esta materia y marca las pautas de la que será la campaña apostólica y mediática de los católicos norteamericanos para frenar esta nueva oleada de la cultura de la muerte.

Un cambio social radical
Los obispos denuncian sin tapujos sus métodos: “Con fondos cada vez mayores procedentes de grandes donantes, los defensores del suicidio asistido han renovado su agresiva campaña nacional mediante iniciativas legislativas, pleitos y publicidad, en los estados más susceptibles a su mensaje. Si tienen éxito, la sociedad experimentará un cambio radical”.

De la agresividad de la campaña da idea que una de las organizaciones más veteranas y conocidas en Estados Unidos a favor del suicidio asistido, la Hemlock Society (que ha cambiado su nombre porque “a la gente le recordaba la dura realidad de la muerte por envenenamiento” y ahora se llama Compassion & Choices, Compasión y Opciones), convocó una reunión el mismo día y en el mismo hotel en el que los obispos norteamericanos presentaban su documento.

Enfrentamiento in situ
Mientras el cardenal DiNardo señalaba en rueda de prensa la necesidad de desenmascarar a quienes “no promueven en realidad ni la libertad de elección ni la compasión”, Barbara Coombs Lee acusaba en otra a los obispos de querer imponer las ideas católicas a toda la sociedad.

DiNardo recordó que “lo compasivo es ayudar a las personas que lo necesitan, no decirles ´toma esta píldora´. Es mostrarle a quienes lo precisan la forma en que podemos acompañarles hasta el momento en el que Dios las llame”. Y deshizo el argumento de la “elección” o la “opción”: “Quitarse la vida es la suprema contradicción con la libertad, es una opción que elimina todas las opciones”, dijo.

Y advirtió además del riesgo añadido que supone para las personas que sufren: “Su principal sufrimiento a veces no es físico, porque puede paliarse con cuidados médicos, sino el sentimiento de soledad y desesperanza. La idea de que la sociedad en su conjunto ve su muerte como una solución a sus problemas aceptable o incluso deseable no hará sino aumentar ese tipo de sufrimiento”.

fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16091

El aborto y sus consecuencias

26 jul

¿Recriminar a Dios? Para nada

22 jul

¿Recriminar a Dios? Para nada

Tras haber visto morir a sus compañeros, a su madre y a su hermana y de haber acudido al canibalismo para no morir de hambre, Nando y su colega Roberto Canessa atravesaron la cordillera en busca de ayuda.

El 13 de octubre de 1972, un avión de las Líneas Aéreas Uruguayas se estrella en los Andes con 45 personas a bordo. Después de dos meses, tras haber visto morir a sus compañeros, a su madre y a su hermana, de haber soportado hasta 30 grados bajo cero y de haber acudido al canibalismo para no morir de hambre, Fernando Parrado y su colega Roberto Canessa atravesaron la cordillera en busca de ayuda. Fue el principio del fin de una pesadilla que, desde 1992, relata en numerosas conferencias alrededor del mundo y en donde su “carta de presentación” es el esfuerzo, la esperanza y el amor a la familia.

En 1992 comenzó a dar conferencias por todo el mundo basándose en su propia experiencia en los Andes. ¿Tuvieron que pasar 20 años para poder hablar de sus vivencias?
Durante casi veinticinco años estuve muy ocupado con mi familia, mis amigos, mis deportes y mis empresas, en este orden. Empecé porque un amigo me pidió que diera una conferencia para YPO (Young President’s Organization) en la ciudad de México, para una audiencia de 1.200 presidentes de empresas de todo el mundo. Les gustó y empezaron a llamarme de todas partes. Una cosa siguió a la otra y diez años después recibo más de cien solicitudes al año, aunque solamente puedo impartir unas doce. Si no me hubiera llamado mi amigo, tal vez nunca hubiese dado una conferencia. No quiero más desafíos pero sí experiencias, y las conferencias me han enriquecido al encontrar personas y lugares que jamás hubiera conocido de otra manera.

Usted es autor del best-seller autobiográfico Milagro en los Andes (Planeta). Con la perspectiva de los años, ¿cuál fue el verdadero milagro?, ¿sobrevivir física y psicológicamente?, ¿no recriminar nada a Dios?
El verdadero milagro fue una lucha increíblemente dura de un grupo de chicos en condiciones infrahumanas, donde había escasas probabilidades de sobrevivir. En el caso de Roberto y en el mío la buena condición física ayudó. Posteriormente, la capacidad para dejar a un lado la tortura psicológica de enfrentarse a la muerte todos los días. No obstante, creo que sin haber exprimido el físico más allá de lo imaginable, no estaríamos vivos. ¿Recriminar a Dios? Para nada. No tuvo nada que ver con esto. Fue simplemente un error de pilotaje y una épica y loca travesía por los Andes de dos ignorantes en montañismo, que no sabían a lo que se iban a enfrentar.
¿Qué vivencias recuerda con más intensidad del accidente? ¿Cuál fue la decisión más dura que debió tomar en aquella situación?
Recuerdo cordialidad y siempre el apoyo mutuo. No hubo violencia ni malos tratos. Dando todos lo mejor de nosotros mismos a los demás creamos un equipo que nos permitió afrontar ese infierno helado. Tal vez, la decisión más difícil fue la de enfrentar las cumbres de los Andes, cuando al subir la primera montaña vi lo que tenía por delante.

¿Cómo se encaja perder a una madre y cuidar a una hermana agonizante hasta su fallecimiento?
Las circunstancias son totalmente diferentes a las de la vida diaria. Simplemente es lo que hubo que hacer. No había otra opción y la mente trata de cerrarse al sufrimiento, ya que la dureza de la supervivencia supera todo lo demás.

En alguna conferencia ha comentado que el capitán del equipo era una persona religiosa que marcó –con mucha libertad– unas rutinas de piedad, de oraciones… ¿Pensaba en Dios en aquellas circunstancias?
No mucho. Traté de que su decisión de la muerte de mi madre, mi hermana y mis amigos no influyera en mi percepción de Él. Me peleé un poco y me aparté del Dios que me enseñaron en el colegio, acercándome más al Dios que me permitió conocer Arturo Nogueira, uno de los chicos que murió con mucho dolor. En la sabiduría que le dio su muerte cercana, me dejó una frase que ha regido mi vida espiritual desde entonces: “Duda, pero duda sin miedos”.

Durante su caminata por la montaña, ¿qué le motivó a seguir adelante?
El amor hacia mi padre destrozado en Montevideo, tras haber perdido en un instante a su mujer, a su hija y a su hijo. No sabía que yo estaba vivo, siempre me creyó muerto y si podía regresar para darle un soplo de vida, lo iba a intentar. También pensé que esa tragedia me iba a impedir sentir amor por una mujer, una mujer que ya vivía en algún lugar de este planeta y que jamás me iba a conocer porque yo moriría allí. Sin embargo, iba a intentar de alguna manera llegar a ella, a quien no conocía, pero que ya amaba más que a nadie.

A lo largo de su vida, ¿se ha sentido un héroe por salvar a sus compañeros?
Jamás me he hecho esa pregunta. Creo que soy pragmático. En la guerra algunos mueren y otros se salvan; en un terremoto, igual. Simplemente es así. En su interior, todos saben que si no hubiera sido por Roberto y por mí, estarían todos muertos en ese glaciar. Pero no hay que adjudicarse el título de héroe. Simplemente ocurrió de esa manera. Quería salvarme y Roberto también. Y con esa voluntad nuestra, salvamos al resto. Entre todos se había hecho un gran trabajo. Sin embargo, sólo dos atravesamos durante esos diez días los Andes.

Usted suele hablar del sentido de la amistad, la familia, la fe, la perseverancia… ¿Hay manera de salir de situaciones extremas o de una crisis sin esos valores?
Hay momentos en que todo es oscuro y parece no haber salida y nadie viene en nuestra ayuda. Esto le pasa a millones de personas en el mundo y es cuando hay que apretar más y más, sin aflojar. Hubo un momento en mi vida en el que había perdido todo: familia, amigos, mis estudios, un futuro y casi, casi, mi vida. Logré salir adelante y lo único que logro rescatar en mis recuerdos, casi borrados por la niebla del tiempo, es el esfuerzo… el nunca aflojar. No recuerdo ni inteligencia, ni sabiduría, ni conocimientos: recuerdo el esfuerzo. Por eso, en las crisis no hay tiempo para lamentos, es tiempo de seguir. Si uno se detiene, se muere.

Cada 22 de diciembre los supervivientes se vuelven a reunir para celebrar su nuevo “nacimiento”…
Aprendimos a una edad muy temprana lo que una persona aprende cuando está al final de la vida. Tantos poetas, grandes pensadores y escritores han expresado que si pudieran vivir de nuevo, vivirían de forma diferente a lo que han hecho. Hoy los supervivientes vivimos el presente y conocemos el valor primordial de la vida, que es el amor de la familia.

¿Cómo sería usted ahora si no hubiera ocurrido aquel accidente?
No tengo ni la más mínima idea. Es una hipótesis que no quiero explorar. Mi vida es con el accidente; algo muy importante de lo que ya han pasado 37 años. En este tiempo me han ocurrido otras cosas también importantes. Aquéllo es casi un recuerdo amargo, nada más.

Bajo la nieve
Fernando Parrado formaba parte del equipo uruguayo de rugby de los Old Christian’s Club que viajaba en avión hacia Santiago de Chile para jugar un partido. Nando tenía 22 años. Con él viajaban su madre y una de sus dos hermanas. La primera murió en el impacto y la segunda lo hizo en sus brazos, después de varios días tratando de amortiguar la gangrena de sus piernas heridas. Hoy está casado y tiene dos hijas. Además de su trabajo como empresario, se dedica a dar conferencias en todo el mundo sobre la motivación, la estrategia y el trabajo en equipo, teniendo como base su experiencia personal de aquella tragedia que la película ¡Viven! llevó a la gran pantalla.

Guía de un superviviente
La mejor manera de celebrar un logro es… ¡Disfrutándolo! La mejor manera para curarse de una gran pena es… ¡Irse al cine! Su lugar favorito para desconectar… Mi casa en El Chorro, cerca de Punta del Este, Uruguay. ¿Cuál es su héroe literario? Como escritor, Carlos Ruiz Zafón con La Sombra del viento. Como personaje, los héroes de las novelas de acción y espionaje, ¡se las saben todas! ¿Qué metas le quedan aún por alcanzar? Estoy con los flaps bajos, aterrizando de los proyectos y sueños. No quiero más metas, quiero más tiempo con mi familia y mis amigos. ¿Cuál es la última de sus preocupaciones? Lo que los demás piensen de mí. Mi mayor preocupación es mi miedo por lo que le pueda pasar a mi familia: enfermedades, accidentes, etc. La pregunta más difícil que le han hecho sus hijas… Cuando me han preguntado cómo era su abuela, mi madre, que murió en los Andes, y a la que nunca conocieron.

fuente: Religion en Libertad

Cultura de la Muerte: Británico en coma evitó que lo desconectaran con un parpadeo

15 jul

de Devoción Católica de Marcelino

Su familia estaba a punto de retirarle el respirador. Los médicos se dieron cuenta de que Richard Rudd movía sus ojos: le preguntaron si quería seguir viviendo y asintió.

Su caso conmovió a los británicos.

Richard Rudd llevaba un año en coma, postrado en una cama y su familia ya había autorizado desconectarlo.

Sin embargo, este inglés de 43 años logró comunicarse con parpadeos e impidió que le retiraran la asistencia ventilatoria.

Un documental de la BBC de Londres mostró anoche su conmovedora historia: desde que sufrió un accidente en moto el 23 de octubre de 2009 y luego su larga hospitalización en Addenbrooke donde no respondía a los estímulos externos.

Rudd sufrió una grave neumonía y una severa falla renal, por lo que fue necesario conectarlo a distintas máquinas para que siguiera con vida. Su señora y dos hijas no sabían qué hacer, ya que antes del accidente -y a raíz de un caso similar cercano- Rudd les había manifestado que preferiría morir antes que depender de una máquina. Sin embargo, la familia no se atrevía a tomar esa decisión.

Con sus ojos, dijo tres veces “Sí”

Al ver que la situación no evolucionaba, el padre de Rudd finalmente autorizó la desconexión de los aparatos, pero, en el último momento, los médicos se dieron cuenta de que el paciente estaba parpadeando e intentaba comunicarse a través de dichos gestos.

Asombrados, los doctores entendieron que estaba consciente y establecieron un lenguaje no verbal con Rudd.

Le dijeron que si movía los ojos hacia la derecha significaba “No”. Y que si lo hacía a la izquierda, era un “Sí”.

Le preguntaron tres veces si quería seguir viviendo: en las tres ocasiones Rudd -entre lágrimas- movió sus ojos a la izquierda.

El momento fue visto anoche en el documental “Between life and death” (Entre la vida y la muerte) de la BBC, que también mostró la evolución que ha tenido Rudd en los nueve meses siguientes.

Hoy es asistido por máquinas de baja dependencia, es capaz de sonreír, mover su cabeza y se le está enseñando a comunicarse con sus ojos, lengua y gestos musculares.

“Estoy muy contento de que haya podido sobrevivir y decidir sobre su vida. Decidir uno mismo sobre la vida de un hijo es casi imposible”, declaró su padre a los productores de la cadena británica de TV.

Fuente :Diario La Segunda

Iglesia cuestiona creación de célula sintética

22 jun

Iglesia cuestiona creación de célula sintética

Associated Press /Cbn.com
Saturday, May 22, 2010

Dignatarios de la iglesia católica dijeron que la primera célula sintética creada en un laboratorio podría ser un hecho positivo si se usa correctamente, aunque advirtieron a los científicos que sólo Dios puede crear vida.

Los directivos del Vaticano y de la iglesia italiana se mostraron cautelosos en su primera reacción al anuncio desde Estados Unidos de que un grupo de investigadores produjo una célula viviente que contiene ADN creado por el hombre. Advirtieron sobre la responsabilidad ética del progreso científico y dijeron que la manera en que se aplique la innovación será crucial.

“Es un gran descubrimiento científico. Ahora tenemos que comprender cómo será implementado en el futuro”, dijo al servicio de televisión de la Associated Press monseñor Rino Fisichella, máxima autoridad sobre bioética del Vaticano.

“Si nos cercioramos de que es para bien de todos, del ambiente y el ser humano, mantendremos el mismo juicio”, afirmó.

Sin embargo, indicó que si el descubrimiento se vuelca contra la dignidad y el respeto por la vida humana, “nuestro juicio cambiará”.

Investigadores científicos de Estados Unidos anunciaron el pasado jueves la creación de un auna célula controlada por un genoma sintético.

En un informe divulgado por la revista Science, los investigadores del Instituto Craig Venter señalaron que esperan usar el método para estudiar la maquinaria biológica y crear bacterias diseñadas para resolver problemas ambientales y de energía.

Asimismo, indicaron que sintetizaron un genoma bacteriano y lo había trasplantado de una bacteria a otra.

Fundamentos filosóficos y teológicos de la bioética (II)

7 jun

Fundamentos filosóficos y teológicos de la bioética (II)

II. La Bioética abierta al Trascendente

1.     Valores del “Nuevo Paradigma”

Es correcto reaccionar contra la degradación ambiental, y también es correcto darse cuenta que el desarrollo tiene límites y que desarrollo que no tenga en cuenta la degradación que causa en la naturaleza, no se debe sostener. Por otro lado, también es correcto que se busque el bienestar y que se procure el mayor bienestar para el mayor número de habitantes del planeta.También es correcto que se procure la calidad de vida, especialmente si esta se entiende como la autoconciencia de la posición que alguien ocupa en su situación plena, tanto ecológica, como cultural en el sentido amplio, que comprende aspectos económicos, sociales, religiosos, políticos y culturales propiamente dichos en el campo de la educación.Es correcto propugnar por los derechos humanos, por el respeto a las minorías sociales, por la democracia, por la equidad de todos los hombres, o sea, su igualdad fundamental, tanto de varones como mujeres, ajustar las relaciones entre el hombre y su ambiente, las relaciones entre el individuo y la comunidad. Es correcto propugnar por la justicia social, y es patente la injusticia económica que está hoy presente en el mundo. Es una exigencia impostergable el exigir salud para todos, al menos en sus cuadros básicos; y es de primera necesidad el lograr también la educación para todos.

2.     Antivalores más importantes.

2.1. Antivalores en el pensamiento post moderno.

Para individuar los antivalores del “Nuevo Paradigma”, la referencia tiene que ser la Post-modernidad, pues de allì se formula la posición ética del “Nuevo Paradigma”.El primer antivalor que anotamos es el escepticismo; esto es, la respuesta negativa al problema crítico: no podemos obtener un conocimiento válido universal, no existen verdades objetivas, los principios en los que se basa el conocimiento no son válidos. No opera el principio de identidad y de contradicción, no son válidos los principios matemáticos ni el principio de verificabilidad; no es válida la razón histórica.A partir de estos enunciados no queda más que un subjetivismo total donde para las relaciones interhumanas sólo quedará en pié la fuerza del contrato, siempre que a quien favorezca tenga a su vez la fuerza suficiente para hacerlo respetar por la contraparte más débil.En el ramo de las ciencias sólo será válida la razón instrumental en cuanto ofrezca utilidad para su presunto beneficiario. El único valor que se acepta es el de la utilidad a favor del más fuerte; y esta utilidad se entiende como saciar todo instinto y el placer resultante. Por tanto no hay obligaciones sino sólo el derecho del más fuerte que es quien lo puede hacer valer. El hombre no se realiza a partir de sus necesidades sino que actúa sólo para satisfacer sus deseos; absurdamente camina así sin rumbo, sin término de llegada. Es un proyecto de nada.Se distingue entre ser humano o individuo y persona. Los derechos en todo caso son sólo para la persona, no para el ser humano o individuo. Se es persona sólo cuando se actúa como tal en el complejo mundo de la Interrelacionalidad, de las operaciones mentales, conscientes, sociales, etc. Si alguien en un momento dado no es capaz de este actuar, deja de ser persona, es un mero ser humano o individuo, privado de cualquier derecho que se pueda alegar como derecho humano. Así salen sobrando las cuestiones sobre el derecho a la vida del óvulo fecundado, del estatuto humano del “pre-embrión” o embrión, de la negación del derecho al aborto, de la prohibición de la eugenesia o de la eutanasia, etc.La profundidad del razonamiento a partir de los primeros principios, de la intuición de esencia, de lo que está más allá de lo experimentable empiricamente, se rechaza así como “fábula metafísica”, catalogada despectivamente como “Pensamiento fuerte” y afirmada como etapa superada por un sucesivo escalonamiento de otros tres pensamientos donde el posterior supera y borra el anterior. Estos tres pensamientos que superan el pensamiento metafísico serían en este modo de pensar el religioso, el científico y ahora la superación de ambos, el pensamiento llamado “estético”.El recurso a la logicidad de los diversos juegos del lenguaje contrastada con al experiencia empírica se acepta en un primer tiempo como único criterio de verdad; misma que después es negada pues dicha logicidad sería un valor que como tal no es verificable empíricamente. De nuevo, total escepticismo.Es cierto que nos encontramos en un mundo dominado por el conocimiento analítico obligado por la incesante información y la inundación electrónica de datos; pero renunciar a la capacidad de síntesis y de unificación y proclamar como “dogma” la “paralogía de la inestabilidad”, la disgregación en sí como norma, es caer en el absurdo de confundir la muerte-disgregación con la vida-unidad.En el pensamiento post-moderno analizado todo esto se pretende mostrar con frases grandilocuentes y afirmaciones apodícticas, pero que no resisten una verdadera criba racional e inteligente.En la formulación de la Bioética abierta al Trascendente trataremos de formular un pensamiento objetivo, que dándole todo su valor al sujeto humano, lo lleve realmente a su plena realización.Ahora examinamos los antivalores encontrados en el enunciado del “Nuevo Paradigma”.

2.2. Antivalores en el “Nuevo Paradigma”

El antivalor más importante es que el “Nuevo Paradigma” se presenta, como dicen, como una nueva espiritualidad que suple a todas las religiones ya que éstas son ineptas para preservar al ecosistema. Prácticamente se trata de una nueva religión secularista, una religión sin Dios, o si se quiere con un dios nuevo que sería la misma tierra, a la que le dan el nombre de Gaia. Esta divinidad tendría como elemento subordinado al hombre.La serie de valores que sostiene el “Nuevo Paradigma” son valores subordinados a esta divinidad que se traduce en el supremo valor ecológico que llama desarrollo sostenible. Y dentro de este desarrollo sostenible, la finalidad ética suprema que sería el bienestar.Por supuesto que se encuentra en total negación del Cristianismo y del hecho histórico fundante del Cristianismo que es la Encarnación del Verbo, la muerte redentora de Cristo y su Resurrección gloriosa. Si se acepta este hecho histórico, el presupuesto del “Nuevo Paradigma” cae por completo.Esto no quiere decir que los valores enunciados en el “Nuevo Paradigma” también caigan, pues se trata de valores que no son ajenos al pensamiento cristiano sino que se exigen en él. Desde el Génesis se habla del “homo sapiens” y el “homo faber”, ambos se deben conciliar, no es el hombre el amo despótico de la naturaleza sino el trabajador sabio que la domina respetando sus leyes. Por lo que no se acepta el “Nuevo Paradigma” es por su negación de Dios y por su negación de la otra vida y en concreto por la negación de Cristo como el único salvador. Se acepta la igualdad de sexos, pero no en el sentido de la homosexualidad y la destrucción de la familia. Se acepta el control de la natalidad, pero no su destrucción como es la que se planea con la cultura de la muerte aplicada en especial al tercer mundo.No es lo mismo bienestar que felicidad. Cristo no nos promete ilusoriamente el bienestar total en este mundo, sino la felicidad. El crisol de cualquier religión, o como dice el “Nuevo Paradigma”, espiritualidad, es la solución al problema de la muerte. Lo que no tiene de ninguna manera el “Nuevo Paradigma”, pues simplemente prescinde de él, y lo que lleva consigo, en especial del sufrimiento, del dolor y de la enfermedad. Cristo es el único que da una respuesta satisfactoria desde su cruz gloriosa en la resurrección.El “Nuevo Paradigma” tiene uno de sus grandes problemas cuando se da cuenta de que todo lo debe fundar en un consenso que no procede de verdades objetivas, sino de pareceres subjetivos y entonces se esfuerza por forjar consensos artificiales. Estos consensos son absolutamente vanos. Por eso es que una Ética o Bioética basada en el “Nuevo Paradigma” no tiene consistencia. Por eso a continuación, frente al “Nuevo Paradigma” exponemos los fundamentos objetivos de una verdadera Ética que construya al hombre. No cabe duda que si se habla de Ética o de Bioética se habla siempre de un camino a recorrer, y que nadie recorre un camino por recorrerlo, sino porque va hacia una meta que pretende. Esta meta no puede ser ni estar en sí mismo, porque si fuera así no habría razón para emprender ningún camino, aun en sentido figurado. Nadie se esfuerza por adquirir lo que ya posee. Esta meta del propio camino, a pesar de lo afirmado gratuitamente por la post-modernidad, no es otra que la enunciada a la vez y de ninguna manera superada, tanto por la Ley Natural como por la Ley de Cristo. Es una meta que se fundamenta a la vez, aunque de diversa manera, tanto en la misma naturaleza del hombre como en la Revelación que hemos recibido de parte de Dios. Es lo que se ha enunciado en la historia del pensamiento como la Ley Natural y como el hecho histórico revelado de Jesucristo Redentor.

3. Ser y Pensar

Partimos ahora como en la exposición de la Bioética cerrada al Trascendente, de la respuesta al eje “Ser y Pensar”, atendiendo también a las connotaciones que nos ofrece la respuesta al otro eje: “Ser y Devenir”. En cuanto a la corriente de pensamiento que da objetividad a la Ética nos encontramos con la posición aristotélico-tomista que es asumida básicamente por el mismo Magisterio de la Iglesia católica, sin descuidar los elementos válidos que se encuentren en el discurrir subjetivista del que hemos hablado y en todos los aportes que la han enriquecido desde la parte católica. En esta corriente de pensamiento, la verdad consiste en la conformidad del pensamiento con el objeto. No es el pensamiento del hombre el que crea la realidad, sino la existencia de la realidad es la que le da la posibilidad de ser pensada. El criterio de moralidad por el cual sabemos si una acción es buena o mala es ciertamente el hombre, la naturaleza humana, pero considerada en su complejidad que implica su apertura al Trascendente. La moralidad consiste en el camino para realizar “el proyecto hombre”, pero este camino no sólo no excluye el modelo trascendente al mismo hombre, sino que necesariamente lo incluye. Alguien no puede al mismo tiempo ser su propio presente y su propio futuro. En esta forma el hombre no crea la moralidad, sino que ésta lo trasciende, está allí y encuentra al hombre, “ob-stat”. No es que no se implique el sujeto, más aun, es el sujeto el que recorre el camino y en cierta forma lo traza, pero no a su arbitrio absoluto, hay normas que lo trascienden. La plena independencia entre las tres sustancias claras y distintas de que habla el pensamiento cartesiano nos lleva a una cerrazón total de cada una de éstas que genera finalmente el auto-encerramiento del ser humano en sí mismo. Sin apertura, sin relaciones, en plena independencia, se vuelve un círculo cerrado que muere en su propia esterilidad.El hombre tiene su autonomía al gozar de su libertad, sin embargo, esta autonomía, este ser norma de sí mismo, no es absoluta, el hombre en su realidad limitada y en continua construcción, tiene necesariamente que estar abierto hacia un modelo que lo trasciende.

4.     Bioética como proyecto

Al hablarse de ciencias de la vida y de preguntarse sobre la conducta humana correcta a observarse en las ciencias experimentales que manipulan la vida, la pregunta entraña los siguientes factores: vida humana, carencia de vida humana, incremento de vida humana, mejoramiento de vida humana, cauces a seguir para lograr este mejoramiento, desviaciones a evitar. En último término nos encontramos frente al binomio necesidad-satisfactor. Esto quiere decir que hay un sujeto vital que pretende mejorarse, y si pretende mejorarse, tiene que recorrer un camino, y si tiene que recorrer un camino, tiene que trazarlo, y si tiene que trazarlo debe saber primero a dónde va para poder trazarlo. En el campo de la vida se debe saber qué es la vida, cuál es la vida mejor que apetece, por qué caminos debe conducirse y cuáles debe evitar, ya que en lugar de dar vida la podrían quitar. La Bioética aparece así como el proyecto de construcción del hombre a través de las ciencias de la vida y de la salud.

5. Técnica y Bioética

En otras palabras, el horizonte de la Ética en sí misma es la finalidad. Para entendernos mejor podríamos fingir una Tecnología neutra, (ya que en efecto no hay ciencias neutras, pues cada ciencia significa análisis y síntesis y la síntesis no puede ser neutra). Si pudiéramos pues hablar de una Tecnología neutra, encerrada en sí misma, deberíamos decir que según las leyes del laboratorio: hipótesis, experimentación, tesis, nuevas hipótesis, nuevas tesis y nuevas experimentaciones, el horizonte de la Técnica en sí misma es la mera posibilidad, en cambio, el horizonte de la Ética es la finalidad. Esto es, la Técnica dejada en sí misma puede construir o destruir al hombre, la Técnica en sí misma es ciega, por más adelantada y maravillosa que aparezca. La Biotecnología es en sí misma ciega y ambivalente.

6. Proyecto inteligente

Por tanto, para que pueda existir una verdadera bioética que nos dé normas para comportarnos en los campos de la salud y de la vida, lo primero que tenemos que preguntarnos es sobre el proyecto de hombre que se tenga en mente en la manipulación de dichos campos de la salud y de la vida. Curiosamente, tener un proyecto a la vez que denota inteligencia denota también debilidad, porque un proyecto significa la intención de mejorar la realidad que aparece deficiente, pues de lo contrario no se tendría proyectos para mejorarla. La Bioética auténtica debe aparecer como el proyecto para mejorar la misma vida humana que engloba todas las ciencias de la vida y la salud como su inteligencia, como aquel “intus legere” (inte-lecto, leído dentro) que en cada análisis tiene siempre presente la síntesis de llegada que no puede ser otra cosa que la construcción de la vida humana.

7. El “yo mejor”

Para que un proyecto vital funcione (como cualquier otro proyecto), necesita comprender lo más exhaustivamente posible la realidad vital que pretende mejorar, y el “yo mejor” al que se aspira llegar. Este “yo mejor”, a la vez que es la meta y finalidad, es el modelo que se intenta reproducir. De acuerdo a estas dos realidades se traza una tendencia, un camino, un “ethos” del “yo” al “yo mejor”. Y este camino es la Ética, en nuestro caso, la Bioética. En ella encontraremos normas, que no pueden ser meramente formulaciones o imperativos externos al “yo”, sino que son construcciones reales del mismo “yo” que poco a poco lo van aproximando a ese “yo mejor”, haciéndolo aumentar en densidad vital.

8. Formulación histórica

Dicen que el que no conoce la historia corre el peligro de repetirla. En el pasado se obtuvieron con mucho esfuerzo grandes logros y si las ciencias y técnicas actuales están tan aventajadas en el campo de la salud y de la vida es porque se han apoyado en esa continuidad creciente de esfuerzos que significa en último término la misma humanidad. Es cierto que a la vez que estos logros hubo también grandes errores y acomodos a épocas pasadas que hoy no es correcto repetir. Pero los logros están allí, como valores que heredamos y que nos hacen más grandes que nuestros antepasados. Vale el aforismo que humildemente dice: “Somos enanos, pero apoyados en espaldas de gigantes”. Esta alusión a la Filosofía de la Historia viene al caso a nuestro respecto pues todo lo anterior, por supuesto que en contextos muy diferentes y muy lejanos a las conquistas actuales de la ciencia y de la técnica actual había sido estudiado y formulado de la manera más precisa. Haciendo una síntesis de lo más apretada podríamos resumir lo dicho con expresiones que hoy en día deben tener plena vigencia: la Ética es una consecuencia de la Metafísica: si la naturaleza tiene una finalidad, entonces fundamenta una Antropología en la cual el hombre se presenta como un ser dotado de finalidad y como tal caminando hacia dicha finalidad. Le Ética nos describe ese caminar hacia la finalidad. Pero si prescindimos de la Metafísica, no hay finalidad y tampoco hay Antropología, ni por consecuencia, Ética.

9. La Naturaleza y la Ley Natural

Se decía no poder admitirse la naturaleza pues su concepto es de algo estático y cerrado y que no concuerda con la significación actual de las ciencias, en especial con las ciencias médicas que no son más de lo observable sino de lo manipulable. Sin embargo, hay un error en esta concepción de naturaleza, no es el concepto estático su verdadero concepto; quizá nos ayudaría a comprender mejor su significación objetiva considerar los conceptos clásicos de “Ley Natural”. Se suelen dar tres definiciones de Ley Natural: una es: “Ratio vel voluntas divina, ordinem naturalem conservari iubens, perturbari vetans” (La razón o la voluntad divina que manda conservar el orden natural y prohíbe perturbarlo). Otra: “Participatio legis aeternae in creatura rationali” (La participación de la ley eterna en la creatura racional). Otra: “Lumen intellectus insitum nobis a Deo per quod cognoscimus quid agendum et quid vetandum” (La luz del entendimiento infundida en nosotros por Dios por la cual conocemos qué hay que hacer y que hay que evitar).

10. Naturaleza como actividad: el orden

En la primera definición podemos encontrar la clave para entender la naturaleza: se nos habla del orden natural. El orden es todo lo contrario a inactividad. Ha sido clásicamente definido como “Parium dispariumque rerum apta dispositio” (La colocación apta de las cosas pares y dispares). Es por tanto una relación que implica la más intensa actividad. Entiende la disparidad y tiende hacia la unidad como convergencia de distintos. Es Parménides y Heráclito juntos. El orden contiene una convicción firme de finalidad y ejemplaridad. Exige una trascendencia porque conlleva un modelo al que dinámicamente siempre se tiende. La época actual se caracteriza por procedimientos analíticos cada vez más complejos. Le falta el procedimiento sintético que precisamente hará converger el análisis hacia un objetivo que no debe ser otro que la construcción del mismo hombre. El resultado del procedimiento sintético se llama orden. Es lo que llamábamos “proyecto hombre”. Este modelo es a la vez que lógico y verdadero, volitivo y bueno: es la profunda verdad y amor del mismo hombre, pero que no se conciben como una multiplicación cuantitativa matemática de los deseos proyectivos del mismo hombre, sino como algo que lo supera a lo vez que lo colma plenamente y que se expresa en la definición como la Razón o la Voluntad divina. Este entrar en el ámbito de la divinidad es entrar en el claro oscuro del misterio, puesto que el cumplimiento de esta ley es ya participar en su plenitud que da la felicidad y es ir llenando vitalmente al hombre, pues al hacerlo, participa de la llamada Ley eterna, (segunda definición), esto es, el modelo trascendente, un modelo trascendente que no es ninguna clase de estaticidad mecánica, sino que se ha hecho inmanente a la vez en la historia irrepetible de la Encarnación del Verbo. Esta es la luz que propicia la claridad de miras en la propia construcción (tercera definición).

11. La libertad

Es la teoría ética y la práctica ética en un conjunto que se abre al verdadero concepto de libertad, que no consiste simplemente en hacer lo que se antoje, sino en ese atributo de la voluntad que la dirige hacia la propia construcción. En este sentido el criterio de moralidad es el mismo hombre en su complejidad total y no en el encerramiento en su propia incapacidad de construirse y en su enorme capacidad de destruirse. Esta complejidad lo lleva a tener conciencia de su propia realidad que significa ser relacional, abierto, y así empezar y caminar, o sea, abrirse libremente hacia el Otro, que en este caso es la plenitud de la Fuerza, de la Verdad y del Amor, que es precisamente Dios. Por la libertad del hombre en su proyecto de construcción se abre siempre a las fuerzas del auténtico progreso de la Biotecnología, para verificar cada vez más su plenitud vital, en armonía constante con Dios, con toda la humanidad, y con el entorno ambiental total.

12. La Revelación

Esta Ética abierta, “objetiva”, real, sin fronteras, en el pensamiento católico se abre a la plena comunicación de Dios Padre Omnipotente que realiza en nosotros la Verdad de su Hijo por su Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección. Colma todas nuestras aspiraciones llevándonos por el Camino que es Cristo, en la plenitud del Amor de su Espíritu. La Ética y Bioética católicas son el caminar en nosotros de Cristo hacia su Padre a través de su muerte y resurrección, por el Amor del Espíritu Santo. La Bioética será así el caminar en nosotros del Espíritu por los caminos de las ciencias de la vida y de la salud. “Los que son conducidos por el Espíritu, esos son los hijos de Dios”. El Espíritu infunde en el hombre la capacidad del caminar hacia la construcción del Cristo total, que son las virtudes, y traza la comprensión de Cristo mismo como camino por el cauce de los Mandamientos y del Sermón de la Montaña. La Bioética católica será así:

“el estudio sistemático y profundo de la conducta que construye al hombre mediante las ciencias de la vida y de la salud, al caminar en Cristo hacia el Padre, plenitud de la vida, por la fuerza del Espíritu Santo”.

Esta visión teológica significa un diálogo profundo y estructural con todas las ciencias y tecnologías implicadas, con todos los pensamientos unificantes de los análisis, efectuados por las diversas corrientes filosóficas o teológicas, en diálogo también con otras religiones, teniendo en cuenta que es un estudio de la conducta, y que por tanto no se puede quedar sólo en la línea de reflexión, sino que debe de concretizarse en luz que guíe en la difícil solución de los problemas que la Ingeniería genética propone.

13. Principios de la Bioética abierta.

Como decíamos, la Bioética abierta al Trascendente es la construcción misma de la vida. En la concepción católica, es una construcción teándrica, donde la acción divina y la humana se entrelazan. Al traducir estas acciones en principios de acción pudiéramos hacer la siguiente formulación:

  1. La vida humana es creada por Dios. La persona humana es creada por Dios, de El ha salido y hacia El debe de tender como a su causa ejemplar y final. La persona es imagen de Dios, miembro del Cuerpo de Cristo, ciudadano del pueblo de Dios.
  2. La vida humana se recibe por la humanidad, no en propiedad, sino en administración. La vida humana es inviolable desde su concepción hasta su fin natural. La dignidad de la persona humana es inviolable. Aquí se funda toda la Antropología y la Bioética.
  3. La vida humana debe originarse sólo en el matrimonio y sólo en el acto conyugal.
  4. Los cónyuges no son la causa de la vida humana sino los instrumentos de Dios en la comunicación de dicha vida
  5. La única explicación de la vida y su única fuente es Cristo muerto y resucitado. Desde Cristo la persona humana es capaz de reflexionar, es en sí misma fin y nunca puede ser tomada como medio El sufrimiento y la muerte si se toman unidos a la muerte de Cristo son la única fuente de vida.
  6. La persona humana tiene su libertad y su responsabilidad que debe ejercer para realizarse a sí misma. No hay libertad sin responsabilidad, lo que implica respetar la libertad de un tercero.
  7. La totalidad está sobre la parte y hay veces que hay que renunciar a la parte en aras de la totalidad.
  8. La persona humana es solidaria y debe tender hacia el bien común.
  9. En este contexto se aceptan y se justifican los tres principios de la posición de la Bioética subjetivista, a saber, la autonomía, la beneficencia y la justicia.
  10. La persona humana es la síntesis del universo y es quien da razón de todo lo que existe. Las ciencias y las técnicas biomédicas actuales deben estar al servicio de la vida humana y no viceversa; son para construir al hombre y nunca para destruirlo.

Fundamentos filosóficos y teológicos de la bioética (I)

7 jun

Fundamentos filosóficos y teológicos de la bioética (I)

Interveción durante la XII Jornada Mundial del Enfermo

Adjuntar la Ética a la Vida, no es de ninguna manera algo que apenas ahora acontece, es la raíz de toda Ética y de todas las Éticas y de la Teología Moral que se han llevado a cabo desde siempre. Sin embargo, el término Bioética es el que tiene novedad y una significación especial en nuestros días. Se trata de La Ética en particular aplicada a la Medicina actual. En el presente estudio, después de una pequeña introducción sobre la Ética global y refrescar algunos datos sobre los orígenes de la Bioética, de su punto de partida, y de la “Metabioética”, trataré de sintetizar dos corrientes del pensamiento actual sobre la Bioética, la Bioética que llamaré cerrada al Trascendente y la que llamaré abierta al Trascendente, insistiendo sobre el fundamento, significado, principios y consecuencias de ambas. Dentro de la Bioética cerrada al Trascendente me extenderé un poco sobre algunos rasgos del pensamiento post moderno que luego concretizo en sus consecuencias para la Bioética, en el llamado “Nuevo Paradigma”. Terminaré con una pequeña síntesis sobre aplicaciones de la Bioética abierta al Trascendente en diversos problemas que plantean posiciones actuales en Biogenética en el ámbito católico.

Introducción

Llama fuertemente la atención que al final del mes de enero de 2004, consultando internet sobre el concepto “Ética”, se encuentren en la red 3.434,013 páginas que se ocupan del argumento. Ya hablando de la Ética global, se encuentran 475,033, y en especial de Bioética, 146,239. Es un claro signo del interés que en nuestros días suscita este tema. Hojeando algunas de estas páginas he encontrado como autores señalados y sus conceptos fundamentales, los siguientes: Hans Jonas, que nos habla de la Ética del límite, Raimundo Panikar, que se refiere a la Ética participada, Edgar Morin que sostiene la Ética de la tierra como patria, Juliano Pontara que describe la Ética del rostro, varias ONGs que se centran en la Ética del Desarrollo sostenible, la UNESCO que sostiene la Bioética del consenso, pluralista, pluricultural, de procedimientos, sustitutiva de la Ética médica tradicional. Y en especial, de ello hablaremos más detenidamente, “El Nuevo Paradigma ético”.Los conceptos claves y nueva terminología que se perfila son entre otros los siguientes: virtual, globalización, redes multimediales y educación, hipertextos éticos, censura, privacidad, comunidad virtual, ciudadanía activa, pluridisciplinariedad, transparencia, participación, comunicación, diversidad cultural, Ética de resultados, Ética pragmática, Ética global, Ética universal, etc.En especial se insiste en la necesidad de una Ética global pues nos encontramos en la época de la globalización. Hay una circulación cada vez más creciente, a través de las fronteras políticas y geográficas de gente, capitales, mercancía, información. Hay nuevas tecnologías en las que descuella la informática, y la estandarización productiva y financiera. Consecuentemente han crecido las relaciones sobre territoriales, hay una densidad de redes tansnacionales, se ha mundializado el capitalismo de libre mercado, se exigen nuevas relaciones económicas, financieras, sociales, políticas, culturales y por supuesto también éticas. Por esto ahora se apunta a la Ética global y se afirma por algunos que la antigua Ética no es capaz de normar el nuevo mundo que está brotando. Esta nueva Ética será a la medida del mundo tecnológico actual, y no a la medida de épocas pasadas. Se prevé una Ética a la medida del hombre, que por supuesto no lo trascienda y se quede en su mismo plano sin aceptar antiguos mitos ya superados de seres superiores que norman la conducta humana. Dentro de estas coordenadas intentamos ahora adentrarnos en los problemas que hoy presentan las nuevas Bioéticas.

1. Algunos datos sobre los orígenes de las Bioéticas.

Podríamos encontrar el origen de la Bioética en el libro de Giuseppe Antonelli, escrito en 1891 y que titulaba “Medicina Pastoralis in usum Confessariorum”. En el siglo XX aparecen muchas Deontologías médicas, y no cabe duda que Pío XII con todos sus discursos a los médicos, es un precursor de la moderna Bioética.El que empieza a tratar cuestiones de Bioética desde un punto de vista subjetivo es J. Fletcher que en 1954 publica su libro “Moral and Medicine”.La novedad de este libro es que en lugar de seguir el método tradicional de acuerdo al cual los mandamientos de la ley de Dios daban la pauta para actuar, ahora él habla más bien de los derechos humanos sacando conclusiones contrarias a los mandamientos, por ejemplo, diciendo que se tiene derecho a controlar los nacimientos, por tanto se legitiman los anticonceptivos. Tiene como principio que no se puede ver en los acontecimientos la norma o voluntad de Dios, y que por tanto cada quien proceda como crea conveniente.Algunos ponen el origen de la Bioética todavía antes, en el proceso de Nüremberg, 1947, cuando se condena a los criminales nazis por los experimentos genéticos. Otros piensan que empezó propiamente la bioética cuando se puso sobre el tapete el problema de los primeros transplantes y de la donación previa de órganos, especialmente cuando el transplante de corazón hecho por el Dr. Barnard en diciembre de 1967. Para otros, cuando se comienza a discutir sobre los problemas del recién descubierto DNA por P. Berg, en 1971.Pero quienes empiezan a hablar de Bioética son dos católicos, un médico y un filósofo, Hellegers y Callahan, quienes en Estados Unidos, cerca de Nueva York, fundan sendos centros de Bioética. Los centros de bioética fueron el “Hastings Center” en 1969 y el “Joseph and Rose Kennedy Institute for the Study of human Reproduction and Bioethics”. Luego en 1971 surge el “Kennedy Institute of Ethics”. El año clave es 1968, y el documento es la Encíclica “Humanae Vitae” de Paulo VI. A. Hellegers era miembro de la entonces Comisión Pontificia de la Familia, se opuso a la “Humanae Vitae”; se fundaron entonces los centros aludidos buscando una Bioética independiente del Magisterio de la Iglesia. Primero hablaron de centros inspirados ecuménicamente, después se fueron secularizando hasta negar cualquier nexo entre bioética y teología. A Hellegers se unieron investigadores como L. Walters. T. Beauchamp, J. Childress, W. Reich, y teólogos como B. Häring, R. McCormick, C. Curran, S. Hauerwas , J. Fuchs y el protestante P.Ramsey. Posteriormente Callahan intenta regresar a una bioética con raíces religiosas. Da la misma parte católica se encuentran tentativos en esta dirección tanto en el mismo Kennedy Institute, como después en la Universidad de Georgetown en su “Center for the Advanced Study of Ethics”. Son de considerar aquí los nombres de E.D. Pellegrino, D.C. Thomasma, B. Ashley, y K. O’Rourke, en Estados Unidos de América.

El término Bioética aparece por vez primera con Van Rensellaer Poter quien en 1970 escribe un artículo: “Bioethics, the Science of survival” y en 1971 escribe su libro: “Bioethics: Bridge to the future”. Desde entonces se multiplicaron los centros de Bioética, en la UNESCO se estableció uno y se fundaron muchos otros, especialmente en los hospitales.

2. Punto de partida

Se han dado muchas y muy variadas definiciones de Bioética. Entre ellas elijo como punto de partida, una, tomada de la Enciclopedia de Bioética de W.T. Reich (Enciclopedy of bioethics, The Free Press, New York, 1978, vol I, XIX):

“El estudio sistemático y profundo de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida y de la salud, a la luz de los valores y principios morales”.

Se trata de un estudio científico, ordenado desde principios fijos y en consecuencia con los mismos, llegando, por decirlo así, a sus últimas causas. Se trata de un estudio que necesariamente debe ser en diálogo multidisciplinar, pues supone las diversas ciencias actuales de la vida y de la salud. Ahora bien, en la actualidad dichas ciencias están muy aventajadas, baste recordar la Biogenética, la Ingeniería genética, las ciencias del ambiente, la Ecología, la Sociología, por supuesto, la Antropología, y todas las ciencias médicas actuales. Se trata de un estudio relacional y holístico. Estructuralmente hablando es un estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida y de la salud desde el punto de vista biológico, económico y financiero, familiar, comunitario y social, jurídico, normativo, político, nacional e internacional, mental, psicológico y cultural, por tanto, religioso y así necesariamente ético, que exige ser considerado en su complejidad a la luz de los valores y principios morales. En este sentido, y no sólo en el científico y técnico podemos verdaderamente decir que la Medicina ha progresado más en los últimos cincuenta años que en los últimos cincuenta siglos.En este contexto, el problema fundamental de la Bioética, su problema básico, es el problema de sus principios. Es el estudio científico de la conducta humana en el ambiente de las ciencias de la vida y de la salud, de acuerdo a los valores y principios morales, y la pregunta se perfila luego, ¿cuáles valores?, ¿cuáles principios morales?. La respuesta en el ámbito católico no es difícil, pero la Biogenética se desarrolla muy fuertemente en el campo no católico, en especial de raíces protestantes y positivistas, y en este campo no son claros ni los valores ni los principios morales. Priva especialmente el Positivismo ético y en él, con frecuencia no es posible hablar con profundidad lógica de dichos principios. Es evidente que una Bioética ilógica es absurda. Si buscamos esta profundidad más allá de una bioética prescriptiva o normativa meramente formal, nos encontramos en un terreno que quizá pudiéramos llamar “Metabioética”. Que sería propiamente el punto de partida de la Bioética. A continuación ensayo una muy somera descripción de los puntos principales que subyacen en esta “Metabioética”.

3. La “Metabioética”

Para empezar podemos decir que en líneas generales nos vamos a encontrar con dos Bioéticas: una, abierta al Trascendente, y otra, cerrada. Sus raíces se hunden muy hondo en el pensamiento interpretativo del mundo. Se van insinuando una serie de posiciones que van madurando poco a poco en un sentido o en el otro y en la actualidad nos dan como resultado estas dos clases de Bioética, una cerrada al Trascendente y otra abierta. Estos pensamientos claves constituyen lo que hemos llamado “Metabioética”, más allá de la Bioética, sus raíces, los pensamientos originales que dieron lugar a las posiciones que ahora se formulan. Sin introducirnos al complejo pensamiento oriental, sino permaneciendo en la esfera cultural occidental, nos vamos a encontrar con dos maneras de pensar que se han opuesto más o menos contradictoriamente entre sí con relación al punto ético como consecuencia lógica de su mundo mental. Ambas maneras tienen en su haber grandes éxitos pero también grandes fracasos.

Hay dos ejes del pensamiento occidental de cuya comprensión dependen hasta cierto punto las diversas concepciones éticas. Son “Ser y Devenir”, “Ser y Pensar”. En el correr de la historia del pensamiento, se van acumulando una serie de conceptos que de la relación entre ambos ejes y de la respuesta que se dé a cada miembro de cada eje va a depender la posición ética que se adopte. El pensamiento siempre se encuentra matizado y rara vez redactado en forma completamente excluyente, pero finalmente, ambos ejes van a dar como resultado una Bioética cerrada al Trascendente o bien una Bioética abierta al Trascendente. Desde otro punto de vista pudiéramos decir que nos van a da una Bioética “objetiva” o bien una Bioética “subjetiva”.

I. La Bioética cerrada al Trascendente.

1. Ser y Devenir

Ya en la antigüedad clásica griega nos encontramos con Parménides y Heráclito. La concepción parmenidiana del “‘einai kai panta” (uno y todo) inmovilidad; y la heracliana del “panta rei” (todo evoluciona), movilidad. El genial pensamiento clásico griego conjugará con Aristóteles las dos disyuntivas en el hilemorfismo. Muchos siglos después, frente al Nominalismo, Santo Tomás de Aquino dirá “ens est id quod est” (el ser es lo que es), la realidad objetiva; en cambio Duns Scoto, afirmará: “ens est id quod potest esse” (el ser es lo que puede ser) la mera posibilidad. Es muy importante en la línea de pensamiento el citado Nominalismo de Guillermo de Occam, para quien el universal no pasa de ser una mera emisión de voz y por tanto no hay verdades universales, ni por lo tanto habrá normas con obligación universal. En la Escuela de Oxford, ya Roberto Grossetete dirà que la esencia “metafísica” de las cosas es la luz; y dentro de un Empirismo en pleno devenir se perfilarán los pensamientos de los dos Bacon, de Hobbbes, Locke y Hume.

2. Pensar y Ser

El parte aguas viene con René Descartes o quizá mejor, con sus epígonos. La disyuntiva es: ¿porque el ser es lo pienso, o bien el ser es porque lo pienso?. Si se acepta el primer miembro de la disyuntiva, existe una verdad objetiva; si el segundo, la verdad es lo que yo acepte como tal.En el contexto de la segunda parte de la disyuntiva se ha forjado gran parte del pensamiento actual que tiene sus decisivas consecuencias en cuanto a la Ética pues significa la absoluta autonomía del hombre que es quien decide en último término qué es verdadero y qué es falso, qué es bueno y qué es malo. Esta plena autonomía se deducirá también desde otros puntos clave en el pensamiento cartesiano, el las ideas “claras y distintas” que competen sólo a las substancias: Dios, la conciencia y la extensión. La condición básica para que algo sea considerado como substancia es su plena independencia; dice Descartes que una una substancia, “est id quod ita existit ut nulla alia re indigeat ad existendum” (es aquello que así existe que no necesite de nada más para existir). Esta concepción cartesiana llevará posteriormente a la plena independencia y autonomía del hombre. El hombre en sí mismo sería absurdamente su mismo proyecto. Su misma realidad presente sería su proyecto futuro; y en el mejor de los casos, a la manera de Engels, el “ateo piadoso”, su proyecto sería el mito resultante de la multiplicación de sus propios deseos hasta el infinito matemático. Kant por su parte, al negar la posibilidad de acceder al “noùmeno” se extiende en la Ética a una subjetividad autónoma colectiva y formal con su “Imperativo Categórico”. Hegel por su parte le da consistencia política a esta subjetividad al poner la máxima realización del “espíritu” en el Estado. Posteriormente, por el camino de Engels y Marx “se hará caminar a Hegel con los pies” en el Materialismo dialéctico, teniendo como fuente única de moralidad en la autonomía del Materialismo histórico consecuente, la sociedad sin clases.

3. Estaticidad de la Naturaleza

La conclusión es una Ética meramente subjetiva, opuesta a la objetividad de la naturaleza que no es más considerada como real. Consecuentemente se afirma que la Etica “objetiva”, fundada en la naturaleza, es algo fruto de la ignorancia, pasada de moda. Y aquí entran las ciencias experimentales, pues se piensa que éstas necesariamente rechazan el concepto de naturaleza como algo estático. Especialmente en el campo de la medicina, se dice que hasta hace poco la medicina se encontraba en el campo de lo observable, en cambio ahora toda su acción se desarrolla en el campo de lo “manipulable”.

Pasando del plano científico al plano religioso, también la concepción cristiana protestante ha impugnado fuertemente el concepto mismo de naturaleza, al menos de naturaleza humana, pues la considera esencialmente viciada. Siendo así la naturaleza, es lógico que no pueda ser norma de moralidad.

4. Corrientes actuales

Con este telón de fondo y en su desarrollo lógico se han ubicado hoy seis corrientes de pensamiento, especialmente elaboradas en el plano de la Ética y que se aplican fácilmente a la Bioética, a saber: El Eclecticismo, que acepta cualquier aserto de conducta, independiente de su sistema, contexto y juicio; elHistoricismo, según el cual la verdad es cambiante de acuerdo a su adecuación a una época determinada de la historia que de por sí va pasando; elCientificismo, en el cual se dice que la única verdad aceptable es la experimentable en el campo científico; el Pragmatismo, en el que las decisiones éticas hay que tomarlas teniendo sólo como criterio la utilidad, según el binomio costo / beneficio, y guiándose para ello por la opinión de las mayorías; el Nihilismo, en el que simplemente se renuncia a la capacidad de llegar a verdades objetivas.

5. La Postmodernidad

Dada la importancia ética del pensamiento postmoderno para la Biogenética y para comprender más a fondo “El “Nuevo Paradigma””, presentamos a continuación los rasgos sobresalientes de este sistema de pensamiento.

Comienzo con una alusión sintética a las líneas básicas de las posiciones de autores que me parece están en la base de la Postmodernidad; ellos son Nietzche, Heiddeger, Wittgenstein, Lyotard y Vatimo[1].Para Nietzche Dios ha muerto y la única norma de moralidad es ahora el super hombre con su voluntad de poder. No hay valores universales y fijos ni posibilidad de conocerlos[2].Para Heidegger es verdad que existe un Ser superior, pero es inefable, en cambio se expresa por el lenguaje, no por el pensamiento porque éste ya es una interpretación del lenguaje y hay tantas interpretaciones como lenguajes, por tanto no son verdaderas. La única posibilidad es el oscuro conocimiento místico. El conocimiento técnico ha objetivado al mundo, falseándolo[3].Para Wittgenstein la verdad está en el lenguaje cuando lo que dice de los hechos es científicamente comprobable desde la misma logicidad del lenguaje. Los valores, como no son hechos, no son atingibles. Ahora bien, como la logicidad es también un valor y por tanto no es un hecho; así ni ésta se puede demostrar. Además, hay que atender a la diferencia de lenguajes, al “juego del lenguaje”; técnico, lúdico, político, poético, afectivo, etc.. En cada juego el lenguaje tiene un significado diferente. No hay un común denominador de estos juegos de lenguaje que se pueda conocer. La Filosofía sólo tiene como objeto clasificar los diferentes juegos que existan. Su función es terapéutica, esto es, reducir al lenguaje corriente y cotidiano lo que se expresa en otros juegos de lenguaje. Dios significa que constatamos el hecho de que muchas cosas no dependen de nosotros y sí dependemos de ellas. Dios es todo el mundo independiente de nuestra voluntad[4]. Comentando a los autores anteriores Jean-Francois Lyotard dice que los “metarelatos”, esto es, los pensamientos sintéticos universales de la modernidad como el Iluminismo, el Marxismo, el Cristianismo, el Capitalismo, etc. que dan una síntesis omnicomprensiva, son ineficaces e incomprensibles. No tienen validez alguna. El saber sólo se puede expresar según el juego del lenguaje y consiste en la investigación sobre la inestabilidad, a lo que da el nombre de “Paralogía”. Sólo son válidos los “minirelatos” a los cuales se les da el asentimiento por un consenso temporal de los interlocutores, ya sea en el campo internacional, o político, o afectivo, o sexual, o familiar, o cultural. De aquí resulta una pluralidad que no es reductible a la unidad, que no tiene universalidad. Es una invención anárquica del lenguaje. La universalidad metafísica es sólo una fábula. No hay posibilidad de síntesis entre lo heterogéneo del juego lingüístico. El pensamiento postmoderno deshumaniza al hombre para volverlo a humanizar en la inestabilidad[5].

Gianni Vattimo, es un filósofo de Turín. Interpreta a Nietzche y a Heidegger teniendo como base el nihilismo. Según Vattimo el ser no tiene objetividad, y por tanto no es universal. Existe sólo la actualidad, la historia no existe, ha llegado a su fin, no hay más novedad. El conocimiento no llega al ser y no obtiene la verdad. Se llega a la verdad sólo a medias y resultan así sólo verdades a medias. El instrumento por el que se llega es el sentimiento estético y poético, retórico; del “homo sapiens” se pasa ahora al “homo sentimentalis”. Es como cuando alguien ve un cuadro, según sus diversos sentimientos lo interpreta y por tanto está sujeto a muchísimas interpretaciones. Así es la verdad, cada cual la ve según sus propios sentimientos estéticos y poéticos y la expresa con los diversos juegos del lenguaje. La Televisión, por ejemplo, nos da un conjunto de imágenes, pero no es posible tener un fundamento único y universal que las una. La realidad es el cruzarse de varias imágenes, su contaminarse, sin eje central. La sociedad consiste en emanciparse de la realidad, de las diferencias y en la explosión de la multiplicidad. Esto es, el ser universal, los fundamentos estables, la metafísica han tocado a su fin. Dios existe en tanto es percibido como el Dios del libro, de la Escritura y de la tradición; pero no un Dios de dogmas inmutables, es un Dios poético y estético que cada cual se forma. Especialmente no es el Dios de la Iglesia católica. Así el Cristianismo se seculariza y llega a su ocaso. El hombre recorre el camino desde su centro hacia un término desconocido, “X”. No tiene necesidad de la seguridad extrema que le daba un antiguo mito mágico: Dios. El mundo es un evento de juego de interpretaciones lingüísticas dentro de diversos horizontes concretos. Este nuevo pensamiento se llama “Pensamiento Débil”, que es el único posible, y que se afirma contra el pretendido “Pensamiento fuerte”, que no pasa de ser un mito, una fábula superada por la postmodernidad[6].

Un tentativo de estructurar el pensamiento postmoderno siguiendo las ideas de estos autores pudiera quizá esbozarse en los siguientes puntos:

    1. Desconfianza acerca del hombre y su pensamiento:

      Caída de las grandes síntesis del pensamiento moderno. El pensamiento se ha vuelto débil. Se recurre a las tragedias motivadas por las ideologías de la modernidad que causaron millones de muertes y actos de barbarie. El pensamiento fuerte, pertenece a épocas primitivas de la humanidad, bárbaras, que ya han sido ahora superadas.

    2. Dominio de la racionalidad estética:

      Irracionalismo, el “homo sapiens” se vuelve ahora “homo sentimentalis”. En la modernidad se había divinizado la razón y se volvió un pensamiento fuerte, razón de todas las atrocidades cometidas, por ejemplo en Auschwitz. Ahora se acepta sólo el relativismo de pensamientos conflictuales, encarcelados en el lenguaje.

    3. El relativismo

      Sustituye a cualquier pretensión de un mundo racionalmente ordenado. A la racionalidad científica sustituye ahora la racionalidad estética. La racionalidad científica se fundaba sobre los principios matemáticos y de la lógica, sobre el principio de identidad y de contradicción, sobre la reiterabilidad y verificabilidad de los acontecimientos; estos principios no tienen ninguna validez, hay que buscar otra fundamentación que es la estética. La racionalidad estética se funda en la intensidad de los sentimientos, emociones, admiración y contemplación y la autenticidad de la experiencia, la dimensión sensible y afectiva del amor humano, de las decisiones personales y reacciones instintivas. Para la postmodernidad la verdad no es adecuación con la realidad sino interpretación de la misma en una temporalización del ser. No existe más que la razón instrumental de carácter plural, incrédulo, lúdico, irónico, destructivo, inclinada a las tendencias superficiales de la curiosidad en una fenomenología de signos y apariencias. La verdad se sustituye por el juego de imágenes, la ontología por la semántica, la determinación por la indeterminación, la trascendencia por la inmanencia, los conceptos por la metáfora. En vez del principio de causalidad se aduce el de la relación entre fenómenos. Es absurdo que la religión sea única, en lugar de Dios se impone un genérico divino. Se llega a un nihilismo teórico, a un relativismo ético y a una no normatividad moral.

    4. El Nihilismo:

      Es la filosofía de la nada. Seres, cosas, valores y principios se niegan y se reducen a nada. Es una oficialización de las tendencias destructivas existentes en la sociedad. Se liga en especial con Nietzche. Nietzche distingue dos tipos de nihilismo, el bueno y el malo; el bueno consiste en destruir todos los valores del pasado para edificar otros nuevos que son los del superhombre. El malo consiste en esperar tranquilamente que los antiguos valores se acaben y no suplirlos por los del superhombre. No se puede conocer la verdad, sino solo puntos de vista cambiantes. La voluntad no puede hacer nada bueno. Como Dios ha muerto no hay punto de referencia normativo alguno. La historia no puede tener un autoperfeccionamiento intrínseco. Todo es fugaz y provisorio, por tanto no se puede asumir ningún compromiso serio. Proclama la “Ontofobia”, es la desertificación de todo. La verdad objetiva se sustituye con “puntos de vista”. La vida no tiene valor pues no es irrepetible, se transmuta en la reencarnación, por tanto se puede traficar con ella en la clonación, en los embriones supernumerarios, en la eugenesia, en la eutanasia, etc.

    5. Desconfianza hacia el futuro:

      Todo es caducidad, fragmentación y caos, no hay ningún elemento eterno e inmutable. El presente es el punto de cruzamiento del pasado con el futuro y es lo único que cuenta. Hay una crisis de la temporalidad y un historicismo omnipresente, el pasado es como una especie de fotografías de un museo, fragmentos de simulacros e imágenes. La historia y el pasado son objeto de mercado que se consumen e intercambian. No es posible hacer ningún proyecto a futuro.

    6. Retorno al misterio y pseudo religiosidad:

      No existe Dios sino dioses, muchos salvadores y religiones han sustituido al único Dios salvador. Se prospectan religiones sin Dios y sin Iglesia. Se habla del misterio, pero en una perspectiva meramente superficial, de oscuridades y nebuolsidades. Especialmente se refleja todo en la “New Age”, cuyo “credo” lo resume Jean Vernette en lo que llama “los 10 mandamientos de la New Age”. Estos son: 1. Esperarás con impaciencia la era del Acuario. 2. Creerás en el Gran Cambio. 3. Tu conciencia se despertará atentamente; 4. Te ocuparás de tu cuerpo de manera activa; 5. Seguirás a los maestros respetuosamente; 6. Creerás completamente en lo irracional; 7.Venerarás con fidelidad a la diosa Gaia (la Tierra); 8. Refutarás rigurosamente las religiones existentes; 9. Hablarás de los espíritus con toda naturalidad; 10. Te reirás de la muerte, con serenidad.

      Esta religión prefiere que el hombre se haga dios y no que Dios se haga hombre. Dios no es una persona sino la más alta vibración del cosmos o la más elevada expresión de la conciencia trascendental. La verdad es creer: “es verdadero porque tú lo crees”; o bien, “aquello es verdadero con lo que te sientas bien”. Cada uno tiene una iluminación interior. No hay culpa ni pecado, ni redención, ni expiación, ni gracia; no existe el mal, por tanto nadie es responsable del mal. No hay que temer la muerte, pues se da la reencarnación; no la resurrección. La religión consiste en proyectar sus propias expectativas, es una religión a la medida. Es el “pensamiento débil” religioso de una sociedad secularizada e individualista. Se rechaza totalmente el Cristianismo.

    7. El principio de diferencia:

      No hay unidad sino sólo fragmentación, la sociedad se convierte en grupos disímbolos, asociaciones, movimientos. La solidez de partido político, de individuo, de nación, son sustituidos así.

    8. La tolerancia:

      Por la comunicación rápida la sociedad actual adquiere las características de ser pluricultural y pluriracial. Es una sociedad sin equilibrio.

    9. El mundo:

      Se parte de un Ecologismo totalizante que significa el desarrollo sustentable, que se suele conocer como “la Paz Verde” y se coloca como reacción contra los efectos perversos del dominio tecnológico. La afirmación central es que el hombre depende de la naturaleza y no la naturaleza del hombre.

      El mundo no tiene ni sentido ni valor, no tiene meta alguna que se lo dé. Está desacralizado. No existe más como creación de Dios sino como universo o universos, como mundos infinitos sujetos a las ciencias, llamadas a descubrirlos, a dominarlos, y en caso de prosperidad, disfrutarlos. El mundo es así incierto, débil y con un futuro impredecible. Es sólo un depósito de cosas y objetos, no tiene ningún orden divino inserto en las leyes de la naturaleza. Las ciencias no miran a la construcción humana sino al progreso como tal; se dirigen a su finalidad práctica, por ejemplo, acrecentar el bienestar, nutrirse mejor, habitar mejor, etc., sin ninguna valoración ética. La técnica y el saber científico son motivados por intereses económicos y contratos comerciales; queda totalmente suprimida la gratuidad. Los horizontes de su esperanza se encierran en lo provisorio y en lo inmediatamente accesible.

    10. El hombre:

      La vida social se encierra en lo económico y lo político. El hombre se siente perdido y sin posibilidad de integración. No tiene ni sentido ni rumbo; es un “turista”, un “vagabundo”, un “extranjero moral”. La función del sentido de todo lo daba antes la religión. Ahora ésta se relega sólo a lo privado, sin ingerencia ni económica ni política. El hombre se pone en el puesto que antes se asignaba a Dios. Se da un nihilismo en el campo filosófico, un relativismo en el campo gnoseológico y moral y un pragmatismo en la vida cotidiana. El hombre no es más el centro de la naturaleza que bajo el dominio de Dios domina todas las cosas, sino una partecita de la naturaleza como las plantas y los animales. Se habla de las cuatro épocas del hombre: en la época moderna se profesaba la subjetividad como fuente de verdad y la libertad como supremo dominio, era la época del “tercer hombre”; ahora se ha pasado a la cultura del “cuarto hombre”. El “primer hombre” fue el de la cultura filosófica griega, el “segundo hombre”, el de la cultura medieval cristiana, el “tercer hombre” el hombre científico de la modernidad; ahora estamos frente al “cuarto hombre”, el hombre del consumo y del audiovisual. No se rehúsa ahora ni la filosofía, ni la religión, ni la ciencia, pero se consideran como juegos lingüísticos en el caleidosopio pirotécnico de un saber no más monológico sino pluralístico y disipado: “Dios ha muerto, sin embargo se puede todavía creer en Dios; las dos cosas en el fondo se equivalen”[7]. Se llega a un sincretismo o a una indiferencia total. Así el hombre postmoderno permanece solo, débil, pobre e inseguro; al perder a Dios ha perdido su propia identidad. es “como un vagabundo que atraviesa el desierto y conoce sólo las pistas marcadas por sus propias huellas, borradas por el viento en el mismo momento que camina”[8]. El primero y segundo hombre eran una síntesis equilibrada de historia y metahistoria. Tal síntesis fue destruida por el tercer hombre que sustituyó la religión y la filosofía con las ciencias. En cuanto a la historia de la humanidad se afirma que no hay más historia, ni pasado con validez. No hay pasado ni futuro, se vive sólo el hoy en el placer y para el placer, por eso vale la pena ser fuerte e insuperable. El sufrimiento, especialmente en la fase terminal, no es agradable, ni bueno, ni útil para nadie, por eso no tiene sentido, hay que eliminarlo por cualquier medio disponible: (suicidio, eutanasia, etc). Se invita a los superhombres, que Engelhardt llama “cosmpolitas” y que serían los expertos en Biogenética, a que realicen la eliminación ayudando al paciente terminal “a morir con dignidad”. El cuarto hombre es un hombre sin calidad. Ha pasado de la tecnología de las necesidades a la tecnología de los deseos. Siente sólo deseos que contentar y satisfacer, no más necesidades. Esto lo puede realizar especialmente a través de la forma tecnológica más adecuada que son los medios audiovisuales. El saber filosófico era propio del primer hombre, el religioso del segundo, el científico del tercero, el saber expresivo, del cuarto. Hay una confusión entre cara y máscara, entre historia y fábula. Los medios de comunicación crean esta confusión de manera que finalmente ni siquiera la fábula exista. Este es el nuevo saber, es el saber del arte o estético. Así se constituye el hombre radical. Este hombre radical profesa un individualismo total, posesivo y anárquico; se manifiesta en una serie de negaciones: es antifamiliar, antimilitarista, anticlerical, antipartidista, antiestatal. A su espontaneidad atribuye un valor absoluto, con las consecuencias socio-políticas de liberación sexual, homosexualidad, feminismo, aborto, divorcio, lucha contra los manicomios, contra las cárceles, contra concordatos, abolición de la enseñanza religiosa, etc. Es el hombre de la anticultura radical. Para este hombre, no es lo mismo persona que individuo. Persona es sólo un conjunto de actividades o propiedades, como las operaciones mentales, la autoconciencia, la sensorialidad, la capacidad comunicativa y la representatividad simbólica. En el caso de que estas actividades no se den, no se es persona sino sólo individuo. Así cuando por ejemplo se mata a un hombre que no es consciente, no se es culpable, pues no se suprime la persona sino un individuo; así explican la licitud de la destrucción de embriones, de la clonación terapéutica, de la eugenesia, la eutanasia, etc.El único mal es la represión. Nadie debe cohibir a nadie. Al dicho “todos somos pecadores” se contrapone “todos somos perfectos”. Cada uno es la medida del bien. Así cada uno puede usar a los demás y a todo lo que exista como objetos para llenar sus propios deseos. Se es así plenamente libre. Sólo se tienen derechos, ninguna obligación. El poder público sólo se legitima por el principio de utilidad. La felicidad es igual al bienestar y al placer que no consiste en llenar necesidades sino deseos, en consumir objetos, cosas, experiencias. El consumismo es el nuevo dios, nada puede existir sino él.

      El hombre radical no tiene ningún límite si no es el contrato. La ley no lo vincula porque ésta se dirige al bien común que se niega. Sólo se acepta el contrato como reciprocidad y sólo en el caso de que sea ventajoso, los contratos que no sean ventajosos no se renuevan. Y cuando la parte en desventaja se rebela, se usa la fuerza de cualquier tipo por parte del fuerte y suprime al débil. Así se legitima la producción, comercialización y uso indiscriminado de cualquier clase de armas, y se llega a su sofistificación máxima. Se pasa de la defensa de los derechos del hombre a la defensa del hombre de los derechos[9].

      El ambiente en el que vive este hombre es el mundo evolucionado de la alta tecnología en el que los países ricos desean dictar las normas a todos, dentro de la globalización económica computarizada, para vivir a costa del mundo de los excluidos, países pobres que no cuentan más que como potencialidades de explotación-inversión, sea de materias primas o de mano de obra barata. Las inversiones se hallan en manos anónimas de sociedades por acciones en las que el único móvil es la mayor ganancia económica de acuerdo a la variación de los mercados, sin importar los trastornos económicos producidos en los países pobres por la fuga de capitales golondrinos.

      En consecuencia tenemos la “ciencia sin conciencia” como expresión del “homo potens”, señor de la vida y de la muerte, quien sin embargo sigue temiendo a la muerte, que ha querido disfrazar, incluso decorando a los cadáveres en las funerarias de lujo, dibujándoles una sonrisa. A pesar de todo, la experiencia comprueba que el “homo potens” en lo profundo se ha vuelto, aunque muchas veces no lo confiese, el “homo pavidus”.

6. El “Nuevo Paradigma”.[10]

El pensamiento de la post modernidad como consecuencia de las corrientes subjetivistas se vuelve ahora un cuadro de referencia para tomar decisiones en todos los dominios de la conducta humana, pero especialmente en el ramo de la Biogenética. Este cuadro referencial que ahora trataremos de sintetizar es lo que se ha dado en llamar por algunos “El “Nuevo Paradigma””.

6.1. Autores

Este “Nuevo Paradigma” se asume en especial en La Organización de las Naciones Unidas, ONU, OMS, y UNESCO, particularmente impulsado por tres ONGs, “Women’s Enviroment and Developement Organization”, “Earth Council Creen Peace” e “Internacional Planed Parenthood Federation”. Se constituiría así la “Nueva Ética” o la “Ética global”. Algunos de sus puntos significativos serían los siguientes:

6.2. Desarrollo sostenible.

El mundo actual no puede seguir como está, después de la guerra fría nos encontramos con situaciones ecológicas insostenibles, vamos hacia una degradación total del planeta debida a la contaminación por residuos tóxicos de todas clases, no excluyendo los radioactivos. Esto nos lleva a un malestar continuo que no puede seguir adelante. Necesitamos llegar al bienestar para todos. Necesitamos llegar a un bienestar global.Este bienestar global sólo es posible dentro de un desarrollo global, pero no el desarrollo como el que hasta ahora se ha dado, éste es un desarrollo que no se puede sostener más; debemos llegar a un desarrollo SOSTENIBLE, esto es, que no degrade más al planeta y en el que mediante un desarrollo armónico se tenga el bienestar para todos, y esté centrado en el pueblo.

6.3. Calidad de Vida.

El bienestar global dentro del desarrollo sostenible es la finalidad de la nueva Ética global. Es la convergencia hacia la cual se dirige el “Nuevo Paradigma”. Este bienestar global es lo que constituye la meta llamada también CALIDAD DE VIDA, y la definen “como la percepción del individuo de su posición en la vida, en el contexto de la cultura y del sistema de valores en el que se encuentra, en relación con sus metas, expectativas, estándares e intereses” . Se trata de un concepto de amplio rango afectado de una manera compleja por la salud física de la persona, su estado psicológico, sus creencias personales, sus relaciones sociales y su relacionabilidad con los datos sobresalientes de su entorno. (WHOQOL). La Calidad de vida cubre seis campos: 1. Salud física, 2. Salud psicológica, 3. Nivel de independencia, 4. Relaciones sociales, 5. Entorno (economía, libertad, seguridad, información, participación, ambiente, tráfico, clima, transporte…) 6. Espiritualidad, religión y creencias personales. Lo básico es la autonomía y la autodeterminación individuales. Se prescinde de obligaciones sociales.

6.4. Nueva Espiritualidad

Las diversas religiones existentes en el mundo no han sido capaces de generar esta Ética global, por tanto, hay que suplirlas con una nueva espiritualidad que tenga como finalidad el bienestar global dentro del desarrollo sostenible. La naturaleza, la tierra (llamada “Gaia”), es divina e inviolable. El hombre es un elemento más que sólo se entiende en armonía con la tierra. No se tratará de una nueva religión, sino de una nueva espiritualidad. Las religiones hasta ahora existentes se preocupan por la otra vida, esta espiritualidad se preocupa por la vida actual, terrena; es una espiritualidad sin Dios, a nivel secular, su última finalidad es la viabilidad del mundo actual y el bienestar del hombre en él. Sin embargo, en esta nueva espiritualidad no se desconocerán elementos válidos que se encuentran en los diversos credos, sino que se recogerán para formar la Ética global. Así, en especial de las religiones de las comunidades indígenas americanas se recogerá el respeto que tienen por la naturaleza y la necesaria interacción entre naturaleza y hombre; del Judaísmo, el concepto de santidad; del Budismo la serenidad e impasibilidad; del Hinduismo el respeto por los animales; del Islamismo, la virtud de la justicia; del Cristianismo, la caridad y la misericordia. A pesar de lo anterior, todas las religiones son iguales de incompetentes para resolver el problema ecológico, no tienen respuestas válidas para esta época de globalización. Hay que luchar contra hegemonías pretendidas y jerarquías dogmáticas que quieran imponer sus puntos de vista; el objetivo es forjar un marco común de conducta que identifique los principios éticos fundamentales para la sociedad global emergente. Se trata de combatir eficazmente la sobrepoblación, la industrialización, la degradación del ambiente, la ineptitud de las instituciones, la polución ambiental, la producción de alimentos, la injusticia social, los extremismos religiosos y otros, la intolerancia y la exclusión social. La nueva espiritualidad trasciende todas las otras espiritualidades y religiones y las combate y reemplaza porque estas espiritualidades y religiones se perciben como bastiones de resistencia contra algunos de los valores y metas del “Nuevo Paradigma”.

6.5. Los Valores

Los valores de la libre empresa, la soberanía nacional, las religiones, los dogmas, la ley natural, los valores tradicionales, deben ser rechazados por irrelevantes y haber creado un vacío ético; hay ahora que dar lugar a los nuevos valores que son los únicos que permitirán vivir en paz.Los valores del “Nuevo Paradigma” son los que inspiran una cultura de la paz: amor, compañerismo, camaradería, compartir, cuidar, proceso de tomar decisiones consultadas, democracia participativa, descentralización, negociación, procesos de arbitrio y adjudicación positiva, no guerra, respeto por la vida, libertad, justicia y equidad, respeto mutuo, integridad. Esta Ética se asienta en cinco pilares: Derechos humanos y responsabilidades, democracia y elementos de la sociedad civil, protección de las minorías, compromiso para la solución pacífica de los conflictos y negociaciones transparentes, equidad intergeneracional.Los problemas a los que hay que dar solución se clasifican en cuatro apartados: el primero versa sobre el reajuste entre el hombre y la naturaleza, el segundo sobre el significado de felicidad, vida y plenitud, el tercero examina la relación entre el individuo y la comunidad y el cuarto ve al equilibrio entre equidad y libertad.Esta nueva Ética es independiente del dogma y de la ley natural. Redefine la conexión entre el conocimiento y la praxis ética; esta conexión no es causal como en las ciencias sino situacional. Esto es, no se necesitan normas evidentes que normen la conducta, más bien, la conducta que hoy se lleve se traducirá en normas de conducta para el futuro. El problema es generar el consenso para que la gente acepte esta nueva Ética global, para ello hay que motivar a todos de la manera más eficaz.Los tres fundamentos sobre los que se construye esta nueva Ética y espiritualidad son los Derechos Humanos, la Salud para todos y la Educación.Los Derechos Humanos se fundan en la total equidad de todos los hombres. Para ello se exige como único remedio aceptable, por una parte la estabilización de la población y por otra parte la transferencia masiva de riqueza de los ricos a los pobres. Para algunos de los sostenedores de esta Ética, el Capitalismo es la raíz de todos los males, es una exigencia del nuevo Orden, oponerse a la globalización económica. Se dice que hay que crear un nuevo Standard de vida común para todos. Se respeta la diversidad de las culturas y al mismo tiempo se pretende imponer una cultura universal.La Salud para todos exige ocho elementos: educación para la salud, nutrición adecuada, agua limpia, cuidados elementales, salud materno infantil, inmunización contra las enfermedades infecciosas más importantes, prevención y control de las enfermedades endémicas locales, tratamiento apropiado de enfermedades y desastres comunes, acceso a los medicamentos esenciales y salud reproductiva. Este derecho se engloba en la seguridad social, conlleva la erradicación de la pobreza, la equidad global social y se lleva a cabo por la gobernabilidad global. Exige atender la educación y las tendencias democráticas.La Educación debe ser una educación para todos y los contenidos del currículo básico de la educación de la población se dividen en cuatro categorías: desarrollo social y económico con énfasis en la demografía social; ambiente y ecosistema tratando en especial de la interrelación entre población y ambiente; sexualidad y complementación personal; y familia y bienestar. Se subrayan los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la equidad del género, la seguridad de la salud, la participación, la gobernabilidad, las técnicas para forjar los consensos, la ciudadanía global, la paz, la protección del ambiente, la salud reproductiva. Esta educación debe ser holística y es la clave para obtener el consenso de aceptación del “Nuevo Paradigma”. Como debe ser interdisciplinaria debe generar un proceso complejo. Debe ser formal e informal.

6.6. Principios de la Bioética cerrada al Trascendente

Todo lo anterior hace marco a los principios de la Bioética cerrada al Trascendente. Dentro de esta Bioética, que algunos han llamado “subjetiva”, “autónoma”, se han formulado unos principios generales normativos, para desde allí poder trazar el estudio de la conducta humana en las ciencias de la vida y de la salud, estos principios son tres, a saber:

  1. El principio de Autonomía,
  2. El principio de Beneficencia(y en negativo de la no Maleficencia).
  3. El principio de justicia.

El principio de autonomía significa la libertad del agente moral, que significaría que una acción es buena si respeta la libertad del agente moral y de los demás. El principio de beneficencia quiere decir que siempre hay que hacer el bien y evitar el mal. El principio de justicia, significa que hay que darle a cada quien lo que le corresponde.

  1. Origen de estos principios

Como de por sí no habrían normas objetivas en esta Bioética, aparece complicada la justificación de estos principios. Algunos los han atacado y dicen haber ya superado el “principialismo americano” (refiriéndose al lugar donde se han formulado). Sin embargo, otros dan una justificación de los mismos. Se dice que su formulación se ha llegado a hacer experimentalmente, viendo qué resultados buenos y qué resultados malos han tenido las acciones que se realizan en el campo de la Bioética, y sintetizando las consecuencias de estos resultados se ha llegado a formularlos.Dan varias explicaciones, o bien renunciar a darlas; las diversas posiciones son las siguientes:

7.1. Teoría evolucionista.

La evolución de las especies continúa cuando aparece el hombre y el hombre sigue evolucionando no sólo en cuanto a su naturaleza sino también en cuanto a su cultura, así para cada etapa de la historia se da una cultura y una Ética diferente. En la etapa actual de la historia, la Bioética se sintetiza en dichos principios.

7.2. Teoría subjetivista.

No es posible conocer los valores, cada quien debe proceder como crea conveniente, y como resultado general de este proceder brotan los principios aducidos.

7.3. Teoría contractualista.

Como la teoría subjetivista nos llevaría a pleno relativismo, hay que aplicar dicha teoría pero motivando un consenso, esto es, ponerse de acuerdo entre todos y por la opinión de la mayoría habría que conducirse; algo a manera de un contrato social entre los miembros de la sociedad. Todos han estado de acuerdo con dichos principios.

7.4. Teoría clínica

Sin embargo, no siempre es posible ponerse de acuerdo, entonces, se dice que se examine caso por caso y se actúe de la manera que mejor se piense.

7.5. Teoría utilitarista

Si se pregunta cuál es esta mejor manera, responden con la teoría utilitarista de costo / beneficio. Que se realice aquello que cueste menos y que llegue a mejor resultado.

7.6. Teoría de los nuevos principios

Alguno opina (Peter Singer) que no hay que estar con los antiguos principios, sino que hay que inventar nuevos. Así por ejemplo, no hay que estar simplemente por el principio “no matarás”, sino por uno nuevo que diga “mata solamente que lo decidas libremente y te hagas cargo de todas las consecuencias”. Los principios aducidos se pueden adoptar como principios éticos siempre que cada quien lo decida libremente y se haga cargo de todas sus consecuencias.

7.7. Problemática resultante

Como podemos ver, en cualquiera de las anteriores explicaciones e llega a un relativismo, no sólo al constatar el pretendido origen de los principios, sino en el examen mismo de los principios. En efecto, el principio de autonomía significa actuar con libertad, pero ello significaría que aquellos que no tienen libertad no deben tomarse en cuenta para esta acción moral, por ejemplo los minusválidos, los niños, los fetos, los embriones. Por otra parte, el principio de beneficencia dice hacer el bien a los demás, pero qué es el bien, ¿qué es lo que verdaderamente le conviene a una persona?, si no sabemos objetivamente nada de lo que puede ser bueno para alguien, no podemos hacerle el bien; lo mismo se diga de la justicia, ¿qué es lo que corresponde a cada quien?. Los mismos principios que se han puesto, considerados en sí mismos, no tienen explicación. Suelen decir que estos principios deben entenderse como principios actuales, esto es, como principios meramente de actuación, y no como principios “prima facie”, esto es, como principios teóricos, pero la dificultad subyace también como principios de actuación, ¿por qué tengo que actuar de esta manera si no es razonable?.Además, cuando estos principios entran en colisión unos con otros, ¿cuál de ellos debe prevalecer?. Por ejemplo, si el principio de autonomía entra en colisión con el principio de beneficencia y éste a su vez con el de justicia, ¿cuál debemos seguir?. Se necesita un principio ulterior, previo a ellos que les dé unidad y que resuelva un posible conflicto. El principio de autonomía y así de libertad, tiene sus límites cuando se encuentra con el bien de un tercero, y el bien de un tercero encuentra también limitación cuando se encuentra con lo que le es debido a otra persona, pero en último término, los principios no dicen qué le es debido. Así algunos han acudido a lo que llaman la Ética narrativa en la que se narran sólo los casos que se suceden uno a uno, y se actúa a ejemplo de cómo se procedió anteriormente; o bien se acogen a lo que llaman “percepción femenina”, esto es, lo que la bondad fina de una persona juzgue conveniente. Así se acercan a otro criterio que le llaman el criterio “de la virtud”, esto es, que alguien con bastante virtud sea quien decida qué es bueno y qué es malo. La virtud dicen que consiste en actuar según la recta razón. Al hablar de la recta razón se están aproximando a la concepción clásica de la Bioética objetiva de la que hablaremos a continuación.

Orangutanes y Dios

31 may

Un artículo del investigador y teólogo Pablo de Felipe, que analiza la relación entre ciencia y fe cristiana.

Orangutanes y Dios

Un artículo del investigador y teólogo Pablo de Felipe, que analiza la relación entre ciencia y fe cristiana.

Es bien conocido que Juan Antonio Monroy ha dedicado más de medio siglo a defender la libertad religiosa y, en particular, los derechos de los protestantes en España. Un servidor ha leído, desde su infancia, sus artículos en “Restauración” y otros medios de comunicación, y es consciente de esa realidad. Por ello escribo desde el agradecimiento y la simpatía.

Los que así hemos seguido la obra periodística de Monroy sabemos de su gusto por la polémica. También conocemos su rechazo de la evolución. Es por ello que no sorprende que en su reciente artículo “¿Santo Orangután o Padre Nuestro?” (Protestante Digital, n. 178, 29-5-07) ataque con entusiasmo a Darwin y a otros predecesores del evolucionismo.

No es la primera vez que esto ocurre, también lo he podido leer anteriormente en otras secciones de Protestante Digital. Los científicos, en general, y en especial los que son cristianos, suelen rehuir estas polémicas. Pero cuando uno lee que la ciencia dice “algunas verdades y muchas mentiras”, es imposible no sentirse decepcionado. Esta es ya una generalización tan desproporcionada como las muy tópicas que se pueden decir sobre los periodistas o los taxistas, por poner un par de ejemplos populares.

Esgrimiendo la cita del editor de “The British Medical Journal”, Richard Smith, “Es más fácil hacer trampas en la Ciencia que en un casino” (El Mundo Salud, 5-5-07) (1), se lanza al ataque de Darwin. En su entrevista, Smith reconoce, como hace Popper y muchos científicos, que la actividad fundamental de la ciencia es el someter a crítica las teorías recibidas e intentar así perfeccionarlas o reemplazarlas. Su referencia a las trampas del casino vienen al hilo de una pregunta sobre los fraudes en la investigación biomédica/farmacéutica.

En toda actividad humana hay fraudes y eso no deslegitima esas profesiones. Los recientes fraudes que han saltado a los medios de comunicación en estas áreas, no solamente ponen eso de manifiesto, sino que también han expuesto la capacidad de los propios científicos para detectar estos engaños. Porque si bien es cierto que en ciencia es más fácil hacer trampas que en un casino, también resulta cierto que es muy difícil coger el dinero y correr. Cualquier cosa que un científico publique está expuesta al escrutinio de sus colegas en todo el planeta y, cuanto más espectacular sea el resultado publicado, más interés despertará en otros por repetirlo y utilizarlo para avanzar un paso más. Y, así, si estos resultados se confirman, la reputación de su descubridor crece; pero si esto no ocurre, y se descubre un engaño, el científico implicado puede olvidarse de seguir trabajando en la ciencia, como ha ocurrido en el famoso caso de clonación humana en Corea del Sur. Y por esto Smith anima a los científicos y editores de las revistas científicas a estar vigilantes “si encuentras un trabajo que tiene datos fraudulentos es fundamental advertirlo y perseguirlo”.

¿Podemos, pues, dejar esto aquí? Por desgracia no. El uso que Monroy hace de esta argumentación para atacar a la ciencia va más lejos. Lo de menos es si rechaza la evolución o si cree en el creacionismo, el diseño inteligente o cualquier otra teoría de los orígenes. El problema de fondo es su confrontación ciencia y Biblia (Orangután o Dios, Darwin o Moisés, etc.). Sorprende, pues creía ingenuamente un servidor que en estos días esta táctica solamente interesaba ya a los ateos anticristianos como Richard Dawkins. Como he podido comprobar, no es este el caso; es más, me temo que estas posturas son las que alimentan los ataques más furibundos al cristianismo.

Los cristianos tenemos dos mil años de historia que haríamos bien en conocer y usar. Así descubriríamos que, a mediados del primer milenio, varios cristianos usaron los mismos argumentos, las mismas descalificaciones y las mismas confrontaciones para, primero atacar la esfericidad de la tierra que afirmaban los científicos griegos, y más aún, para defender una “topografía cristiana” en la que la tierra era un rectángulo plano con un cielo en forma de arcón (véase la figura adjunta).

El lector juzgue por sí mismo las palabras de Cosmas (siglo VI):
“Existen cristianos de apariencia que, sin tener en cuenta la divina Escritura, a la que desdeñan y menosprecian como los filósofos no cristianos, suponen que la forma del cielo es esférica, inducidos al error por los eclipses del sol y de la luna. [...] es imposible que cualquiera que tenga la voluntad de ser cristiano se deje extraviar por el error especioso de los no cristianos, mientras que la divina Escritura presenta otras teorías. [...].” (2)
“He aquí el primer cielo en forma de bóveda, creado en el primer día al mismo tiempo que la tierra, referente al cual Isaías dice: «El que levanta el cielo como una bóveda.» (Is. 40:22). Por el contrario, el cielo unido a media altura al primer cielo, el cielo creado en el segundo día, es al que se refiere Isaías diciendo: «Él lo extiende como un tabernáculo para que se habite en él.» (Is. 40:22). Por otra parte, David dice: «Él extiende el cielo como una piel.» (Sal. 103:2) y, explicándose con más claridad todavía, precisa: «Él pone un techo de aguas a sus aposentos superiores.» (Sal. 103:3). Como la Escritura menciona además las extremidades del cielo y las extremidades de la tierra, esto no se puede concebir sobre una esfera. [...].” (3)

Por desgracia, un conflicto similar se repitió mil años más tarde cuando los líderes cristianos rechazaron las ideas de Copérnico sobre el movimiento terrestre echando mano de la Biblia. En el siglo XVI, Lutero fue el primero en atacar desde el lado protestante: “[...]. Incluso en estas cosas que están siendo confundidas yo creo la Sagrada Escritura, pues Josué mandó detenerse al sol y no a la tierra [Jos. 10:12].” (4)

Para el cardenal Bellarmino, máxima autoridad teológica en el Vaticano a principios del siglo XVII, al igual que no podía afirmarse que “Abraham no tuvo dos hijos y Jacob doce” tampoco podría negarse que “el Sol está en el cielo y gira a gran velocidad en torno a la Tierra, y que la Tierra está muy alejada del cielo y está inmóvil en el centro del mundo.” Pues si bien ambos casos no eran “materia de fe”, “lo uno y lo otro lo dice el Espíritu Santo” (5)

Por ello, el movimiento de la tierra fue condenado en 1616 por la Inquisición como una idea: “[...] necia y absurda desde el punto de vista de la filosofía, a la vez que formalmente herética puesto que contradice expresamente en muchos lugares las afirmaciones de las Sagradas Escrituras” (6) A pesar de su importancia, el debate sobre los orígenes no es lo principal aquí. Si la evolución no se sostiene, la evidencia experimental lo acabará mostrando tarde o temprano.

Y esto (y no la interpretación de determinados pasajes bíblicos) será la evidencia que habrá que discutir en el terreno científico. Es importante aquí distinguir entre la evolución como teoría científica y el evolucionismo como ideología filosófico-religiosa. Si se quiere criticar la evolución en el terreno científico, debe hacerse con argumentos científicos, no bíblicos. Pero el verdadero problema de fondo tiene que ver con la forma en que se entienden las relaciones ciencia y fe y la forma en la que se interpreta y usa la Biblia en este contexto, así como las consecuencias que esto tiene para la presencia del cristianismo en nuestra sociedad. El modelo del conflicto no soluciona ningún problema, sino que ahonda la fosa que para muchos existe entre ciencia y fe. A algunos esto les puede parecer bueno y tal vez se alegren despreciando a la ciencia desde su fe; pero la realidad es que en la mayoría de los casos, ese es el camino por el que muchos de nuestros contemporáneos (científicos y no científicos) pierden la fe y se apartan del cristianismo escandalizados.

Es comprensible que muchos cristianos, al sentir atacada su fe en nombre de la ciencia, reaccionen rechazando la ciencia o intentando montar una “ciencia alternativa”. Pero el cristianismo no debería defenderse aceptando ni rechazando la ciencia de los siglos VI, XVI, XIX o XXI; pues el cristianismo no se basa en los resultados de la ciencia, sino en la figura histórica de Jesucristo.

Lo más dramático de todo esto es que, en realidad, ese conflicto ciencia y fe no es necesario. La inmensa mayoría de los creadores de la ciencia moderna (Copérnico, Brahe, Galileo, Kepler, Pascal, Boyle, Newton, etc.) eran creyentes que encontraban en la Biblia un gran estímulo para su actividad científica. Ellos no usaban la ciencia para defender su fe. Más bien, al contrario, era su fe cristiana lo que les impulsaba a buscar el orden que Dios había puesto en la naturaleza. (7)

De ellos, podríamos aprender un modelo de relaciones ciencia y fe que no pasa por las disyuntivas ni las acusaciones de Cosmas y otros, pues, como decía Galileo, “la intención del Espíritu Santo era enseñarnos cómo se va al cielo, y no cómo va el cielo.” (8)

Hoy en día, los que escriben sobre ciencia y fe en este y otros medios cristianos, deberían pensar que la ciencia no está hecha por extraterrestres, sino por personas corrientes, algunas de ellas cristianas, a las que este tipo de artículos les ayudan muy poco a compartir su fe con sus compañeros de trabajo. Muchos contemplan con horror las consecuencias negativas que esto tiene para la credibilidad y el futuro del cristianismo, exactamente igual que Galileo pudo imaginar con acierto hace casi cuatrocientos años: “Cuando [...] hayan proclamado que decir que la tierra se mueve es herejía, si las demostraciones, las observaciones y las necesarias verificaciones demuestran que se mueve, ¿en qué dificultad se habrán puesto a sí mismos y habrán colocado a la Santa Iglesia?” (9)

Pablo de Felipe Doctor en Ciencias Químicas (Biología Molecular) Investigador en la Universidad de St. Andrews (Reino Unido) Profesor de ciencia y fe en el Seminario Evangélico Unido de Teología, SEUT (Madrid)

(1) http://www.elmundo.es/suplementos/salud/2007/708/1178316003.html
(2) Cosmas Indicopleustes. Topographie chrétienne, prólogo, 4. Wanda Wolska-Conus (ed.). Les Éditions du Cerf, Paris, 1968, tomo I, p. 264).
(3) Idem, IV, 4, 5, pp. 538, 540.
(4) Martín Lutero. Table Talk (conversación del 14 de junio de 1539). En: Luther´s works. T.G. Tappert y H.T. Lehmann (eds.). Fortress Press, Philadelphia, 1967, vol. 54, pp.358, 359.
(5) Citado en Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión. Traducido por Moisés González. Alianza Editorial, Madrid, 1987, p. 112.
(6) Stillman Drake. Galileo. Alianza Editorial, Madrid, 1986, p. 102.
(7) Para profundizar más sobre esto, el lector puede consultar el texto de mi reciente conferencia en: http://www.delirante.org/pdf/cienciayfe.pdf
(8) Galileo Galilei. Carta a Cristina de Lorena (1615). En: Carta a Cristina de Lorena y otros textos sobre ciencia y religión. Traducido por Moisés González. Alianza Editorial, Madrid, 1987, p. 73.
(9) Galileo Galilei. Carta a Elia Diodati (1633). Citado en Ludovico Geymonat, Galileo Galilei. Ed. Península, Barcelona, 1986, p. 82.

Pablo de Felipe es doctor en Bioquímica, investigador, escritor y profesor de Ciencia y fe en SEUT

© P. de Felipe, ProtestanteDigital.com (España, 2007).

http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?r=331&a=1384

¿Vida artificial?: de las noticias al laboratorio

31 may

En la noche del jueves 20 al viernes 21 de mayo, aparecía en los medios de comunicación una noticia en sorprendentes titulares: por primera vez se había creado “vida artificial” en forma de una “célula artificial”. Semejante hazaña se debe a los esfuerzos del equipo del biólogo J. Craig Venter: 20 personas, 15 años y unos 40 millones de dólares.

¿Vida artificial?: de las noticias al laboratorio

En la noche del jueves 20 al viernes 21 de mayo, aparecía en los medios de comunicación una noticia en sorprendentes titulares: por primera vez se había creado “vida artificial” en forma de una “célula artificial”. Semejante hazaña se debe a los esfuerzos del equipo del biólogo J. Craig Venter: 20 personas, 15 años y unos 40 millones de dólares.

¿Y qué promete ese gran avance? “Las mismas técnicas de laboratorio pueden ser utilizadas para fabricar en el futuro combustibles limpios, productos químicos o sustancias alimenticias o para limpiar agua o acelerar el proceso de fabricación de antibióticos”, afirmaba un periódico, que también, citando al propio Venter, anunciaba la posibilidad de crear “algas capaces de capturar CO2 y de transformarlo en hidrocarburos que pueden ser procesados por las refinerías ya existentes”, a fin de evitar seguir usando petróleo (un buen reclamo ante la preocupación actual con el tremendo vertido de petróleo en el Golfo de México).(1)

En nuestros días, la catarata continua de noticias científicas, real o presuntamente espectaculares, hace que se pierda el sentido de la proporción y que, por una parte, los medios exageren todo lo que pueden este tipo de noticias científicas (generalmente con la connivencia de los científicos implicados), mientras que por otra parte los lectores, ávidos de noticias espectaculares, sean capaces de creer casi cualquier cosa. No es un fenómeno totalmente nuevo. Hace cuarenta años, el biólogo francés Jean Rostand comentaba una carta que recibió de una madre preguntando “si la ciencia, que ha hecho tantas cosas casi milagrosas, no podría resucitar a su chiquillo, víctima de un accidente…”(2)

Para entender lo que se ha hecho aquí realmente, es necesario familiarizarse un poco con el concepto de

célula y de genoma. Las células son las unidades más pequeñas de la vida (Fig. 1). Su estructura básica está formada por una membrana que las rodea, dentro de la cual están todos sus componentes que permiten que pueda interaccionar con su entorno, y así alimentarse y reproducirse. La membrana está formada por una capa de grasa y canales que la atraviesan para regular el intercambio de sustancias de forma que nada entre o salga indiscriminadamente. El interior de la célula, el citoplasma, está formado por un líquido en el que se puede encontrar toda la maquinaria para mantener la vida de la célula. Los canales de la membrana, las máquinas que hacen todas las funciones celulares y el andamiaje que mantiene la forma de la célula están formados principalmente por proteínas. En el interior de las células está también la información que contiene las instrucciones para fabricar todas esas proteínas: el ADN. Se trata de una molécula larguísima, construida por “ladrillos” químicos, en forma de escalera de caracol. Hay cuatro tipos de “ladrillos” o nucleótidos que se denominan por su inicial: A, T, G, C (cada uno formado por varios átomos).

Las células de animales y plantas son muy complicadas, porque en su interior hay muchos compartimentos diferentes y su ADN está organizado en varios elementos (en nuestro caso 46 elementos o cromosomas). Sin embargo, las microscópicas bacterias son las células más simples que hay, y su ADN es también muy simple. Tienen un solo elemento de ADN en forma de círculo. La secuenciación de un genoma consiste en la lectura de ese ADN que permite establecer el orden en el que se encuentran los cuatro nucleótidos que se usan en su construcción. Pero incluso una pequeña bacteria puede tener millones de esos cuatro nucleótidos, y el orden exacto en el que se encuentran determina la información (el genoma) que allí hay, con la cual se construirán sus proteínas utilizando unas reglas de descodificación o “código genético”: cada sección de tres nucleótidos (triplete) de ADN se corresponde con un “ladrillo” químico (aminoácido) de la proteína (p. ej.: el triplete ATG codifica por el aminoácido metionina, Fig. 2). A lo largo de esa cadena de ADN hay grandes bloques de información (los genes, formados cada uno por cientos o miles de nucleótidos) que se organizan como cuentas en un collar. Aunque las cosas son un poco más complejas, podemos simplificar diciendo que cada gen tiene la información para construir una proteína. Así, el genoma de la célula determina todas las proteínas que hay en la célula, incluso las proteínas que integran las máquinas que descodifican la información (los ribosomas) y construyen otras proteínas. Es importante tener en cuenta que nada es eterno en la célula, y todas las proteínas acaban siendo reemplazadas, incluso los componentes grasos de la membrana son reemplazados con el tiempo. Lo único permanente es el ADN (aunque éste tiene que ser continuamente reparado por proteínas especializadas). Sólo cuando la célula se divide para dar lugar a dos células hijas, el ADN se copia en dos utilizando nuevos nucleótidos de A, T, G y C.

Vistas así las cosas, las células son gigantescas estructuras formadas por un número enorme de átomos organizados de una manera muy precisa. Y toda esta gran maquinaria en funcionamiento es lo que mantiene su “vida”. Ha sido el siglo XX el que nos ha permitido conocer esta intrincada y delicada maquinaria sorprendente, pues antes, todo esto se ignoraba. Hay que tener en cuenta que las células no se observaron hasta el siglo XVII y no fueron estudiadas en detalle hasta el siglo XIX, cuando se llegó a la conclusión de que todos los seres vivos están formados por conjuntos de células, o, en otros casos (como las bacterias), son células individuales con vida independiente. Durante la mayor parte de la historia se supuso que había un salto infranqueable entre la materia “viva” y la materia “mineral”, el mundo “orgánico” e “inorgánico”. Se pensaba que los seres vivos debían su vida a la posesión de algún “ingrediente” que estaba más allá de los componentes del mundo mineral, y es lo que confería a los seres vivos sus características distintivas (una “fuerza vital”). A partir del siglo XVII, el avance de las ciencias empieza a sembrar dudas al respecto, y la idea del “vitalismo” empieza a ser sustituida por el “mecanicismo” materialista. El desarrollo de la química en los siglos XVIII-XIX fue aclarando la composición de toda la materia. Los minerales fueron estudiados en detalle, se describió su estructura geométrica y los átomos que los forman. Y en el siglo XIX le tocó el turno a la materia orgánica. Poco a poco se fue descubriendo que esa materia consistía en los mismos átomos que los minerales; pero cambiando las proporciones de átomos que entraban en su composición (principalmente carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo, azufre etc.), así como la manera en la que estaban entrelazados. Si eso era todo, y no hacía falta ningún elemento más, ¿sería posible construir materia orgánica de forma artificial? Al parecer, la primera respuesta positiva a esa pregunta llegó en 1828 de la mano de Wöhler, que fue capaz de fabricar urea en su laboratorio (aunque el significado de ese experimento ha sido mitificado en exceso).(3) Desde entonces, más y más sustancias biológicas han sido fabricadas en el laboratorio, incluyendo proteínas y fragmentos de ADN.

A mediados del siglo XX se conocía mucho sobre los materiales de la materia viva, y también sobre la célula. Pero había una pregunta cuya respuesta perseguían muchos investigadores: ¿dónde se encuentra la información que se hereda de una a otra generación para construir la célula? En 1944, Avery llevó a cabo unos brillantes experimentos que confirmaron definitivamente que el ADN era la molécula de la información genética, de la herencia. Una vez resuelta esta cuestión, el camino a seguir estaba claro: conocer a fondo el ADN significaría conocer el secreto de la vida. En las siguientes décadas se desentrañó la estructura de esa molécula (doble hélice) y se descubrió cómo sus instrucciones eran transmitidas (usando el “código genético”) a las máquinas moleculares (ribosomas) que se encargan de usarla para crear todos los tipos de proteínas. Bien, una vez situadas así las cosas, el paso siguiente fue el desarrollo de una técnica que permitiese leer la información codificada en el ADN. Y así, las técnicas de secuenciación del ADN, que todavía usamos hoy, fueron desarrolladas a mediados de los 70 años setenta.

Hasta ahí los investigadores se habían limitado a ser meros espectadores, a desmontar las piezas de la vida y estudiarlas. A finales de los años setenta se daría un paso espectacular, un verdadero salto cualitativo en la biología molecular y en la historia de la humanidad: el nacimiento de la ingeniería genética, que permitía fabricar piezas de ADN y montarlas. Diversas tecnologías se combinaron para permitir hacer cuatro cosas: (1) purificar ADN, (2) cortar fragmentos de ADN, (3) pegar fragmentos de ADN, (4) introducir las nuevas cadenas de ADN generadas con “corta/pega” en células. De esta manera, fue posible modificar la información genética (el genoma) de una célula, eliminando, añadiendo o reemplazando porciones de ADN, o incluso genes enteros.

Estas tecnologías, que se conocen como tecnología del ADN recombinante, despertaron mucha preocupación, especialmente se temía que las bacterias genéticamente modificadas pudieran escapar al medio ambiente y su nueva información pudiese tener efectos nocivos. Esa preocupación era particularmente sentida entre los propios científicos, y así se estableció una moratoria en su uso y se organizó en 1975 un famoso congreso internacional (el Congreso de Asilomar sobre ADN recombinante), donde se estableció el uso de mecanismos de contención para evitar la dispersión de bacterias en el medio ambiente, la utilización de bacterias especiales incapaces de sobrevivir fuera del laboratorio (derivadas de la especie Escherichia coli) y otras formas de control. Todo esto supuso un hito, al mostrarse que los científicos eran capaces de adelantarse a los problemas y auto-regular sus actividades. La ingeniería genética se fue haciendo más y más corriente en los laboratorios en las siguientes dos décadas, viéndose en paralelo que muchos de los riesgos previstos y los anuncios apocalípticos ligados a estas tecnologías eran exagerados.

La ingeniería genética ha continuado progresando e incorporando nuevas tecnologías. Dado que el ADN es una molécula compuesta por átomos, no sorprendió el que, a finales de los setenta, un gen no sólo pudiese ser cortado del genoma de una célula y “trasplantado” en otra, sino que también pudiera ser fabricado químicamente en el laboratorio y luego introducido en una célula, siendo capaz de producir la proteína correspondiente.(4) En las décadas siguientes, la introducción de ADN de diversos organismos (o sintético) en las bacterias, animales y vegetales (dando lugar a los organismos “transgénicos”) ha llegado a ser rutinario. Su uso en la industria ha permitido que las bacterias, y otras células, produzcan para nosotros desde insulina hasta anticuerpos contra el cáncer.

Pero volviendo a la información contenida en el genoma, ya en 1976 fue posible leer (secuenciar) todo el genoma de un virus de bacterias (el MS2, unos 3.569 nucleótidos).(5) Los virus son entidades peculiares, formadas por un genoma rodeado de proteínas cuya información se encuentra en ese genoma; pero no son capaces de descodificar su propio genoma y fabricar sus proteínas por sí mismos. Por ello, los virus son parásitos obligados de las células, en cuyo interior, y usando su maquinaria celular (como los ribosomas), pueden fabricar sus proteínas virales. Con el avance de las tecnologías de secuenciación, el investigador J. Craig Venter (en colaboración con Clyde Hutchison III y Hamilton Smith) fue capaz de secuenciar todo el genoma de una bacteria por primera vez en 1995 (Haemophilus influenzae, 1.830.137 nucleótidos).(6) En 2000 produjo también un borrador del genoma humano, que fue completado en 2003. Pero desde 1995, Venter y sus colaboradores empezaron a preocuparse por un problema muy particular: ¿cuál es el número mínimo de genes que una bacteria necesita para vivir en unas determinadas condiciones ambientales prefijadas? La respuesta a esta pregunta ha embarcado al grupo en una aventura en la que han producido varios resultados notables para resolver importantes desafíos técnicos, que inicialmente parecían barreras infranqueables.(7)

En 1995 empezaron secuenciando el genoma de la bacteria Mycoplasma genitalium (580.070 nucleótidos), el más pequeño conocido de una bacteria con vida independiente, con 485 genes para proteínas (más otros genes que no producen proteínas).(8) A partir de ahí hay dos enfoques para conseguir determinar el genoma “mínimo”: (1) descendente, mediante la destrucción o inactivación de los genes que no son imprescindibles para la supervivencia; (2) ascendente, construyendo un genoma mínimo con todos los genes imprescindibles e introducirlo en una bacteria para ver si es capaz de sobrevivir con esa información “mínima”.

Durante los años siguientes, destruyéndolos uno a uno en turnos, el equipo de Venter descubrió que más de 100 genes no eran necesarios para la vida de la bacteria, siendo los esenciales sólo entre 265 y 350 (en condiciones de laboratorio).(9) La confirmación de ese resultado requería seguir el enfoque ascendente antes indicado. Pero llevar a cabo semejante experimento requería una tecnología no disponible en aquellos momentos.

Saltándose el siguiente paso (construir un genoma artificial), el grupo de Venter consiguió en 2007 transplantar el genoma entero de M. mycoides a M. capricolum (al que previamente se había eliminado su genoma).(10) Fue este un paso crucial, pues mostraba la posibilidad de manipular genomas enteros. Como era de esperar, la bacteria receptora, M. capricolum, pronto acabó convirtiéndose en una M. mycoides, dado que al cabo de un tiempo todas sus proteínas originales fueron reemplazadas por las nuevas, sintetizadas a partir del nuevo genoma introducido de M. mycoides. Este hito es paralelo al de la clonación por transferencia nuclear que llevó al nacimiento de la oveja Dolly, publicado en 1997. En ese caso, se trataba de un óvulo al que se le eliminaba su genoma para introducirle el genoma de una célula de otra oveja adulta. Ese óvulo era después estimulado para iniciar el desarrollo de un embrión y se implantaba en una oveja. Obviamente, el cordero resultante era un clon de la oveja adulta donadora del genoma.

Ahora quedaba conseguir ensamblar artificialmente un genoma. En 2008 fueron capaces de crear un cromosoma artificial (582.970 nucleótidos) copiando la información del M. genitalium, y llevando varias secuencias “etiqueta” que permitían diferenciar ese cromosoma sintético del natural entre algunos de los genes (para no dañar la información de éstos).(11) Este logro se consiguió ensamblando fragmentos de ADN sintetizados químicamente para construir cuatro cromosomas circulares artificiales en bacterias E. coli con ¼ de la información total necesaria. Finalmente, los cuatro cromosomas se ensamblaron en el cromosoma final en la levadura Saccharomyces cerevisiae.

Llegados a este punto, el experimento soñado consistía en combinar ambos sub-experimentos. Y aquí empezaron los problemas. En primer lugar, M. genitalium crece muy despacio en el laboratorio haciendo que los experimentos durasen semanas. Y así, sin arrugarse ante los problemas, en un giro típico de Venter y su grupo, se lanzaron a cambiar a la bacteria M. mycoides, con lo que tuvieron que empezar por secuenciar su genoma de 1,1 millones de nucleótidos. Después, y dado que el ensamblamiento se había producido usando la maquinaria biológica de la levadura, quedaba demostrar que era posible transplantar un cromosoma bacteriano de una levadura a una bacteria. La primera vez que se logró no fue con un cromosoma sintético, sino introduciendo directamente el genoma de M. mycoides en una levadura y luego transplantándolo a M. capricolum.(12)

Y así llegamos al artículo de este mes, en el que todo se ha combinado.(13) Utilizando 1.078 fragmentos de ADN sintetizados in vitro (de 1080 nucleótidos cada uno) se construyó el genoma circular de M. mycoides en tres etapas utilizando células de levadura (Fig. 3). Primero se construyeron intermedios de unos 10.000 nucleótidos, luego 11 moléculas de ADN de unos 100.000 nucleótidos y, finalmente, todo el genoma de 1.077.947 nucleótidos (incluyendo las secuencias “etiqueta” que permiten diferenciarlo de un genoma natural). Después se extrajo ese cromosoma sintético de M. mycoides y se introdujo en M. capricolum, al que se le había eliminado su propio genoma. Uno de los genes etiqueta confiere a las bacterias un color azul cuando se las alimenta con una determinada sustancia (en lugar de su color blanquecino normal). Y así se aislaron las nuevas M. capricolum con un genoma sintético de M. mycoides. Al analizar las proteínas de esas células, se encontró que eran indistinguibles de las de M. mycoides, y no tenían nada que ver con las de M. capricolum. Es decir, el nuevo genoma había transformado la bacteria a su imagen, como era de esperar. Lo que resulta interesante es darse cuenta de que eso sólo se ha podido conseguir gracias a que las proteínas de M. capricolum, que ya estaban en la célula, fueron capaces de “descodificar” la información del nuevo genoma de M. mycoides introducido en ella (este mecanismo de transformación celular es de esperar que imponga ciertas limitaciones a la capacidad de transplantar genomas entre especies bacterianas). Sólo así se pueden empezar a formar las nuevas proteínas de M. mycoides. Progresivamente, según las proteínas de M. capricolum vayan “envejeciendo” y desapareciendo, serán reemplazadas por proteínas de M. mycoides hasta que la nueva célula sea, realmente, M. mycoides. Ese mismo relevo es de esperar que ocurra también a nivel de las grasas y de los azúcares de la célula que, al fin y al cabo, son fabricados en ellas por la maquinaria proteínica.

Tras toda esta información, podemos volver a replantear las dos cuestiones con las que se iniciaba este estudio: lo que se ha hecho y lo que se promete. Creo que los titulares de “creación” de “vida artificial/sintética” son bastante abusivos y tienen poco que ver tanto con lo que realmente se ha logrado, como con las intenciones de sus autores. Más bien habría que hablar de un “genoma sintético”. Aunque los autores hablan de una “célula sintética”, reconocen que el “citoplasma de la célula receptora no es sintético”. En efecto, no se ha creado una célula, sino que se ha construido un genoma que se introduce después en una célula ya existente, que pasa a controlar. Ya en 1999, en un artículo sobre las implicaciones éticas de esta tecnología, se señalaba el “gran salto tecnológico” entre “la definición de una porción de la dotación mínima de genes necesarios para que un organismo sobreviva en condiciones permisivas de laboratorio y ´crear vida´ verdaderamente. Esto último requiere conocer qué otros componentes celulares (incluyendo proteínas, lípidos y azúcares) son necesarios para el metabolismo y la replicación, y cómo ensamblar todos esos componentes junto con el ADN.”(14) Lo que ahora se ha conseguido es “sólo” ensamblar un genoma y ver que funciona, que puede dirigir la vida de la célula en la que se le ha introducido; pero seguimos en el mismo punto que en 1999 respecto a lo de “crear vida”. Es más, resulta muy importante recordar que el genoma sintético no se ha “creado” en absoluto, sino simplemente se ha copiado en el laboratorio la información del ADN de una bacteria y se ha introducido en otra. No hay ningún gen original que haya sido diseñado por los investigadores.

Y en cuanto a la idea de que esto supone la aparición de células “a medida” con un genoma artificial, habría que recordar que esto ya se viene realizando desde los años setenta. La diferencia consiste en que hasta ahora lo que se hace no es modificar todo el genoma, sino simplemente introducir en el genoma las modificaciones que nos resultan útiles (p. ej.: introducir el gen de la insulina humana en bacterias para que lo produzcan en grandes cantidades y poder administrarla a los diabéticos). Ahí tenemos ya unas células con un genoma “artificial”, porque en su genoma se ha añadido una información que da lugar a una bacteria con un patrimonio genético que no existe en la naturaleza. De hecho, esa modificación puede considerarse más artificial que la mera sustitución del genoma bacteriano por otro igual; pero de origen químico. Al fin y al cabo, los átomos son átomos, no importa si se han ensamblado en la célula o en un laboratorio (si es que se han ensamblado de la misma manera para obtener una molécula idéntica). En cualquier caso, el grupo de Venter sí ha modificado ligeramente el genoma de M. mycoides añadiendo algunos genes etiqueta (como el que confiere el color azul a las bacterias).

Autor: Pablo de Felipe es doctor en Bioquímica, investigador, escritor y profesor de Ciencia y Fe en el Seminario SEUT

Próxima semana: ¿Vida artificial?: promesas e implicaciones de la genómica sintética

1) M. G. Corral (21/5/2010). El padre del genoma humano, Craig Venter, crea por primera vez una célula artificial. El Mundo
2) Jean Rostand. El correo de un biólogo. Alianza Editorial, Madrid, Madrid, 2ª ed., 1980, p. 12.
3) J. Schummer (2003). The notion of nature in chemistry. Stud. Hist. Phil. Sci. 34:705-736.
4) K. Itakura y col. (1977). Expression in Escherichia coli of a chemically synthesized gene for the hormone Somatostatin. Science 198:1056–1063; disponible en Genes sintéticos ya se habían obtenido por primera vez a principios de la década: K. L. Agarwal y col. (1970). Total Synthesis of the Gene for an Alanine Transfer Ribonucleic Acid from Yeast. Nature 227:27-34. H. G. Khorana y col. (1972). Total Synthesis of the Structural Gene for an Alanine Transfer Ribonucleic Acid from Yeast. J. Mol. Biol. 72:209-217.
5) W. Fiers y col. (1976). Complete nucleotide-sequence of bacteriophage MS2-RNA: primary and secondary structure of replicase gene. Nature 260:500-507. Este es un virus con genoma ARN, el primer genoma ADN secuenciado fue otro virus bacteriano: F. Sanger y col. (1977). Nucleotide sequence of bacteriophage fX174 DNA. Nature 265:687-695. F. Sanger y col. (1978). The nucleotide sequence of bacteriophage fX174. J. Mol. Biol. 125:225–246.
6) R.D. Fleischmann y col. (1995). Whole-genome random sequencing and assembly of Haemophilus influenzae Rd. Science 269:496-512.
7) C. Zimmer (2003). Tinker, tailor: can Venter stitch Together a genome from scratch? Science 299:1006-1007.
8) C. M. Fraser y col. (1995). The minimal gene complement of Mycoplasma genitalium. Science 270:397-403.
9) C. A Hutchison y col. (1999). Global transposon mutagenesis and a minimal Mycoplasma genome. Science 286:2165-2169. J.I. Glass y col. (2006). Essential genes of a minimal bacterium. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 103:425-430. Resulta curioso comprobar como otros investigadores, trabajando con bacterias de genomas mayores, llegaron años antes a la conclusión de que la información esencial se podía reducir a un tamaño de no más de 462.000 nucleótidos, muy cerca del tamaño de M. genitalium. M. Itaya (1995). An estimation of minimal genome size required for life. FEBS Let. 362:257-260. En un reciente ejercicio teórico, se ha propuesto un genoma mínimo de E. coli de sólo 151 genes, unos 130.000 nucleótidos (A. C. Foster y G. M. Church (2006). Towards synthesis of a minimal cell. Mol. Sys. Biol. 2:45).
10) C. Lartigue y col. (2007). Genome transplantation in bacteria: changing one species to another. Science 317:632-638.
11) D.G. Gibson y col. (2008). Complete chemical synthesis, assembly, and cloning of a Mycoplasma genitalium genome. Science 319:1215-1220.
12) C. Lartigue y col. (2009). Creating bacterial strains from genomes that have been cloned and engineered in yeast. Science 325:1693-1696.
13) D. G. Gibson y col. (2010). Creation of a Bacterial Cell Controlled by a Chemically Synthesized Genome. Science, publicado electrónicamente el 20/05/2010
14) M. K. Cho y col. (1999). Ethical considerations in synthesizing a minimal genome. Science 286:2087-2090.

GrupoF&C es doctor en Bioquímica, investigador, escritor y profesor de Ciencia y fe en SEUT

© P. de Felipe, ProtestanteDigital.com (España, 2010).

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