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Cumbio auténtica

23 Mar

Cumbio auténtica

Cumbio fuera de su contexto habitual: sin floggers amigos a su alrededor, lejos de un estudio de televisión, sin la necesidad de dar explicaciones sobre si los floggers odian a “los cumbieros” o viceversa. Una Cumbio a secas. 

Por: N.P.

Invitada a “Mundo Bloggers“, un evento para conversar y aprender sobre blogs, emprendedores webs y redes sociales; Agustina Vivero junto a Constanza Petti (Conz) fueron las encargadas de exponer sobre “Vidas Virtuales”. 

¿Cuáles son los límites de exposición pública de la vida privada? ¿qué consecuencias trae el salto a la popularidad? ¿son referentes de una generación? ¿cómo fue trascender las fronteras virtuales a otros medios y territorios? Fueron algunas de las cuestiones que se sobrevolaron la charla para tratar de comprender este fenómeno inédito. Y desde la simpleza de una chica de 17 años, “la flogger más famosa del país” aclaró todo ese ruido mediatizado que rodea su figura con pura autenticidad. 

Primero repasó -una vez más- un poco su historia: que sacó un fotoblog y comenzó a tener amigos; decidió reunirlos en el Abasto y los amores/odios que despertaban su figura no hicieron más que hacerla conocida; luego una marca de ropa deportiva la eligió como modelo y todos se preguntaron quién es esta chica; los medios se interesaron por ella y le pusieron un micrófono en casi todos los programas de televisión abierta; sacó un libro, consiguió 22 millones de visitas y fue tapa del diario The New York Times. Todo en un lapso de pocos meses.

“Yo no lo busqué”, dijo Cumbio sobre la explosión mediática de su figura. “No soy referente de nada”, “mis amigos verdaderos son cuatro, los demás son contactos en el fotoblog y el MSN”, “estudio periodismo porque quiero aprender a comunicar las cosas que quiero contar”, “lo que publico es parte de mi vida y me siento orgullosa de haberlo hecho porque no es nada malo”. 

Sus frases dieron en el blanco ante el heterogéneo público de jóvenes, padres y docentes de todas las edades que colmaban la sala. Es más, algunos pidieron la palabra para felicitarla por su claridad y caer en la cuenta de que no es más que una adolescente con buenas intenciones, que un día empezó a publicar fotos en internet y de repente alcanzó cierta fama con la cual ahora debe lidiar. 

Es cierto que jamás esquivó los flashes, obtuvo en rédito económico en toda esta historia (“no gané tanta plata como muchos creen”, aclaró), y tuvo que aprender a sobrellevar la críticas despiadadas que hacen sobre su persona. Pero nada de todo esto parece inquietarla: sabe que es una chica con mucho por aprender, conoce el lugar que ocupa y por sobre todas las cosas, tiene claro lo que no es a pesar de las representaciones que le adjudican.

“Tengo una vida aparte de lo que es internet” llegó a decir, como si hiciera falta.

Fuente: http://www.ciudad.com.ar/2009/03/21/actualidad/01882042.html

Cumbio llegó al New York Times

14 Mar

Cumbio llegó al New York Times

Sábado 14, Marzo 2009 11:06 | Clarin.com
La flogger más famosa de Argentina logró tener un perfil en el prestigioso diario. En el artículo, que recorre su vida, habla de la realidad adolescente del país.
“En Argentina, una cámara y un blog hacen una estrella”. Así tituló el diario el artículo de Agustina.

Agustina Vivero lo logró. Después de aparecer en todos los canales de televisión, de dar entrevistas a todos los medios, de tener su libro, de actuar en teatro y de filmar publicidades, ahora la flogger logró salir en el New York Times. Bajo el título de

Argentina, una cámara y un blog hacen una estrella, el diario eligió a Cumbio como el perfil de sábado. 

Agustina, más conocida como Cumbio (le dicen así porque le gusta la cumbia), salió hoy en el diario estadounidense, donde en un artículo muy extenso cuenta su ascenso a la fama y analiza la situación de los floggers en el país. Es que el caso de Cumbio dejó al descubierto la realidad de miles de chicos que se sacan fotos y las suben a Internet para mostrarse. 

 En el perfil, Cumbio cuenta que cuando la gente la ve en la calle “a veces se ponen a llorar o quieren abrazarne y besarme. O de repente me odian. Es todo muy raro”. Además agregó que ella se va “a diverter mientras dure. Cuando se termine, listo. Pero siempre tendré las fotos”.

Floggers: Blanco de la intolerancia

11 Ene

Sociedad

Floggers: Blanco de la intolerancia

Son blanco de constantes agresiones, los adolescentes de otras “tribus” urbanas dicen detestarlos y a diario reciben insultos de quienes rechazan su glorificación de la imagen y su afán de notoriedad: tras la muerte de un joven en el pueblo de Las Tapias, en Córdoba, golpeado sólo por flogger , crece el temor a la estigmatización social de este grupo juvenil. Qué hay detrás de este rechazo y por qué la floggerfobia comienza a ser motivo de preocupación
Por Lorena Oliva

Domingo 11 de enero de 2009 | Publicado en Lanacion.com


Blanco de la intolerancia Foto: Arte de tapa: Silvina Nicastro

 

Ignacio no parece un flogger , pero lo es. Desapareció el flequillo largo peinado sobre la cara, lleva una gorra de lana calada roja y blanca y su ropa es de una monocromía que no coincide con el “uniforme” colorido que caracteriza a la tribu adolescente a la que dice pertenecer.

“Después de lo de Córdoba, mi vieja me obligó a cortarme el pelo, y como lo tengo ondulado, no me queda bien”, se excusa.

Lo de Córdoba a lo que alude Ignacio no es otra cosa que la muerte de Joel Guillermo Cáceres, el joven que el 21 de diciembre pasado murió a la salida de un boliche en la localidad cordobesa de Las Tapias, luego de ser golpeado por su condición de flogger .

Este hecho -por su desenlace el ejemplo más dramático de la intolerancia que muchos floggers padecen de manera cotidiana- está lejos de ser el único caso de agresión o discriminación contra este grupo que, coinciden adolescentes y especialistas, se ha convertido en el blanco preferido de las burlas, los insultos y las intimidaciones físicas y verbales de otros jóvenes.

Los floggers se hicieron conocidos para el gran público a partir de las peleas -no siempre buscadas por ellos- en que se trenzaron algunos de sus miembros con integrantes de otras tribus urbanas en las escalinatas del shopping Abasto. Pero entonces, en septiembre pasado, las agresiones se distribuían en forma más o menos equitativa entre los distintos grupos. Hoy, en cambio, hay una creciente preocupación entre jóvenes y especialistas de que los floggers se hayan convertido en el chivo expiatorio preferido de otros jóvenes.

Las señales de intolerancia comienzan incluso a ser materia de exportación. En estos días puede verse en Punta del Este, frente a La Mansa, un enorme grafiti con la leyenda “Floggers putos”.

En ese contexto, no es de extrañar que la comunidad flogger haya comenzado a tomar ciertas precauciones: ahora prefieren organizar salidas grupales (un flogger sólo es presa fácil, admiten ellos) y muchos optaron por un perfil más reservado. “A veces uno lo hace más que nada presionado por sus viejos, que como tienen miedo nos piden que evitemos salir muy producidos”, explica Joaquín (14), que es flogger desde hace más o menos un año.

Con él están Ignacio (15), quien reconoce que se agarra a las piñas casi a diario para defenderse de algún tipo de agresión, y Julián (16), quien recuerda un episodio ocurrido un par de semanas atrás. “Ibamos caminando por el estacionamiento del supermercado Jumbo de Unicenter y nos cruzamos con un grupo de negros (sic). Y uno de ellos dijo: “esos son floggers , vamos a pegarles”. Ellos eran más, así que si no salíamos corriendo, nos cagaban a piñas”, dice con impotencia.

El adolescente asegura que su caso no es excepción. “Estoy lleno de amigos que padecen este tipo de cosas todo el tiempo. Por ejemplo Gonza, uno de mis mejores amigos, al que hace pocos días le robaron todo en Carapachay y le dijeron que era por ser flogger . Unos días antes, estábamos con él en una fiesta y, de la nada, vino un flaco que era skinhead y le empezó a pegar. Lo más loco es que nadie nos ayudó y la dueña del lugar nos pidió que nos fuéramos sólo a nosotros.”

¿Floggerfobia?

María José Hooft, autora del libro Tribus urbanas , cree que hay motivos para la preocupación y desliza un término inquietante: floggerfobia . La palabra deriva de un término que circuló por México hace un año: emofobia , que aludía a una serie de incidentes que tuvo a los integrantes de otra tribu urbana, los emos, como protagonistas y víctimas. En marzo del año último, miembros de otros grupos se organizaron vía Internet para boicotear sus reuniones y agredirlos en varias ciudades.

Para reforzar su idea, Hooft enumera algunos de los mensajes que circularon por aquí en la Red después de la muerte de Cáceres: “Hay que matarlos a todos como cucarachas”, “Haga patria, mate a un flogger ” o “La revolución no usa chupines” fueron algunos.

Pero, ¿por qué los floggers y qué hay detrás de esta agresividad de la que parecen ser objeto?

“Los floggers son, generalmente, receptores de violencia. No la incitan, al menos de manera consciente, pero lo cierto es que algunos aspectos de su estilo generan irritación entre otros grupos. Su apariencia los presenta como seres que viven en un mundo feliz, sin grandes preocupaciones, muy frívolos y hedonistas, y con un nivel socioeconómico supuestamente elevado. Todas estas características son interpretadas como una provocación por algunos miembros de otras tribus juveniles, como los cumbieros, y también por ciertos grupos marginales”, explica Hooft.

Agustina (14), María Josefina (15) y Delfina (15) viven en Martínez y no tienen apariencia de cumbieras ni, mucho menos, de marginales. Sin embargo, aseguran odiar a los floggers . “Nosotras no somos floggers . Somos normales”, dice de manera provocadora María Josefina el miércoles último, en el patio de comidas del shopping Unicenter.

“Es que los floggers son unos anormales. Son unos grasas que se quieren hacer los chetos. Y me da bronca que les hagan notas por no hacer nada. A la que más odio es a Cumbio, porque es una groncha que sale todo el tiempo por televisión”, agrega Delfina.

A ellas se suman Tomás A., de 16 años, y Lucas T. de 17. Tomás tiene una gorra blanca que esconde un flequillo peinado al costado, al mejor estilo flogger . “Antes era flogger , pero por la imagen. Es que soy tarjetero de un boliche (Abadía) y eso te da más levante. Pero en realidad yo vivo en Munro, en una zona llena de villas. Soy amigo de villeros que, conmigo, todo bien. Pero que si ven a un flogger son capaces de robarle, molestarlo o hacerle algo.”

El caso de Lucas, mejor conocido como “Mmuza”, es peculiar. Se presenta como un ex flogger . “Dejé de usar el Fotolog como antes, después de un día en el que estuve muy viciado con el tema (sic). Tengo amigos que no salieron durante todo el verano pasado por estar con la compu.” En el momento de la entrevista, el último posteo de fotos de Mmuza había sido el día anterior. Allí se lo puede ver con un amigo, posando con el pelo revuelto, al mejor estilo de un modelo.

Muy cerca de ellos, Lucía, de 17, ofrece otra muestra de intolerancia cuando recuerda que hace pocos días empujó a una flogger, a pesar de no tener motivo alguno para hacerlo. “Los odio, no sé muy bien por qué. Pero los veo y me dan ganas de pegarles. Ellos se quedan en el molde y no se defienden. Entonces da para pegarles”, cuenta.

De todas maneras, para la titular del Inadi, María José Libertino, está más que claro lo que pasa con estos jóvenes. “Creo que estas disputas no están muy lejos de otros casos de discriminación, tal vez, más naturalizados en nuestra sociedad, como cuando los de la platea les gritan “villeros” a los de la popular.”

Y agrega: “El verdadero problema aquí no son los floggers ni los villeros, sino lo que tiene que estar pasando en el mundo adulto, la poca contención que les estamos brindando a nuestros jóvenes, para que esto llegue a la gravedad de una muerte”.

Similares, pero diferentes

A diferencia de los grupos urbanos de otra época, si algo caracteriza a estas tribus de la posmodernidad es la falta de una ideología, llana o profunda. Y los floggers son, en ese sentido, el mejor exponente. “Más allá de que uno pueda estar de acuerdo o no con lo que postulaban, algunas de las tribus de otras décadas se planteaban como una contracultura. Hippies , punks , góticos o rockeros tenían, en general, algún tipo de ideal. Los floggers , en cambio, no quieren cambiar nada. Quieren divertirse mientras dure”, describe Hooft, a cargo de la cátedra de Subculturas Juveniles en el Instituto Bíblico del Río de la Plata.

Adoradores de la popularidad que suponen obtener al recolectar una determinada cantidad de firmas en sus fotologs, los floggers parecen estar en pose permanente. Pantalones chupines y coloridas remeras con escote en V, enormes anteojos, determinados modelos de zapatillas, así como collares con cierto toque artesanal, componen su uniforme. No debe faltar el flequillo peinado hacia el costado, tapando toda la frente.

Claro que, frente al desprecio que comienzan a percibir a su alrededor, es frecuente encontrar ahora jóvenes vestidos así que se esfuerzan en aclarar que no son floggers , así como jóvenes que lo son aunque no vistan de esa manera.

“Yo era re flogger hasta que me cansé”, afirma Daniel, de 14, delante de todos sus amigos, quienes a sus espaldas corean que de lo que se cansó Daniel no es de usar Fotolog, sino de que lo bardearan (sic).

A su lado está Nicolás, un adolescente de 15 años y modos afeminados que se hace llamar “ex yeguo star”. Recuerda que su condición de flogger le valió una agarrada a las piñas el viernes último en Pinar de Rocha. Dice que ganó él, pero sabe que su contrincante se la tiene jurada.

Aunque la violencia entre grupos es tan antigua como los grupos mismos, en la actualidad se imponen ciertas formas novedosas de agresividad: los insultos y las agresiones -potenciados por el anonimato que ofrece Internet y por un contexto social desigual y desintegrado- no son sólo potestad de los integrantes de las diversas tribus, sino también de individuos que, sin pertenecer a grupo alguno, se suman a esta dinámica.

“La no tribalidad es también una forma de identificación. El no tribal no entraba anteriormente en este tipo de disputas, se mantenía al margen. Pero ahora toma una posición más activa”, afirma la socióloga Laura Goszczynski, coautora junto con Marcelo Urresti del libro Ciberculturas Juveniles .

Son las agresiones de este último grupo, justamente, las que más molestan a Agustina Vivero, más conocida como “Cumbio”, una adolescente de 17 años que alcanzó una extraordinaria popularidad con su Fotolog, hasta el punto de encabezar campañas publicitarias y, hace poco más de un mes, publicar un libro ( Yo, Cumbio , de Ed. Planeta).

“Hay gente grande, te diría que de entre 20 y 30, que cuando ve a floggers superproducidos les gritan ” floggers de mierda”, “putos”, “payasos”. Te dan ganas de escupirlos, porque no hay motivo para que los agredan. ¿Qué hacemos de malo? ¿Tanto problema porque nos juntamos y tenemos amigos? Tal vez me vista de colores. ¿Y cuál es?”, dice desafiante.

Cumbio es consciente de que, en el marco de las disputas tribales que se dirimen en la Web, los floggers son quienes reciben la mayor parte del odio y la agresividad. “Es lógico, porque concentramos todas las visitas. Ya hay casi 6 millones de fotologs en el país”, enfatiza.

Pero el dramático traspaso de ese odio virtual a la vida real que simbolizó la muerte de Guillermo Cáceres, en Córdoba, la llenó de preocupación: “Cuando me enteré, se me puso la piel de gallina. Sabía que había amenazas en Internet, pero esto es demasiado. Da miedo. No a mí personalmente, que siempre estoy acompañada por alguien que me cuida, pero sé de amigos que hoy tienen miedo.”

Según el sociólogo Luis García Fanlo, titular de la cátedra de Sociología de la argentinidad en la UBA, la estigmatización del que es diferente fue parte del proceso de construcción de nuestra identidad como sociedad. Pero esta estigmatización de los floggers le parece contradictoria: “Cuando se los discrimina, se pasa por alto que estos chicos sólo pueden ser el producto de una sociedad de consumidores como la nuestra, que instalan la idea de que está bueno ser flogger ya que, en una sociedad sin estímulos o espacios de inclusión, es una manera de salvarse. Otros van a lo de Tinelli y bailan por un sueño”.

En todo caso, la muerte de Cáceres recuerda que la intolerancia y la discriminación del que es diferente son también formas de una violencia que nos interpela como sociedad.

© LA NACION

Hechos de violencia

5 de marzo de 2008:
Un grupo de jóvenes se enfrentó a los golpes y provocó destrozos en el shopping Abasto. La pelea habría sido por una disputa entre floggers , según los efectivos de seguridad del lugar.

8 de septiembre de 2008:
Otro enfrentamiento en Abasto, protagonizado por miembros de diferentes tribus. Veinte jóvenes fueron detenidos.

12 de octubre de 2008:
Una gresca en la ciudad de Mendoza, iniciada por una joven flogger y otra cumbiera, desencadenó un enfrentamiento entre distintas tribus.

21 de diciembre de 2008:
Joel Guillermo Cáceres, un adolescente de 16 años, murió luego de ser golpeado por otro debido a su apariencia flogger .

Agresiones en el mundo virtual

Videos, páginas y foros son algunos de los medios de los que se vale la intolerancia dentro del mundo virtual. Dirigida hacia todo tipo de grupos sociales, las nuevas tribus urbanas ( floggers , emos, cumbieros, etc.) no son la excepción.

En el caso de la extensa comunidad flogger , las páginas ofensivas se colaron también en Fotolog , la red social que funciona como el primer territorio en el que sus miembros nacen, se conocen y se conectan.

Tal es el caso de www.fotolog.com/odio_a_los_floggers , en el que su administrador, un joven formoseño explica en idioma flogger el por qué de su rechazo e invita opinar: “…en realidad esta buena la onda,, osea a mi me gusta,,el bailecito poronga ja,,y los chupines…:D pero aca en fsa ai algunos q se abusan,,y de ser un stilo para algunos pocos nada mas…se me hicieron todos floggers!!!!

También dentro de Fotolog, Cumbio_es_cumbia es otro espacio antiflogger. “Tanto éxito por hacer nada. Fotolog contento. Si no sos gold te cierran la cuenta. Una ofensa contra los derechos, de parte de quien dice ser una “compañia global”, asegura su titular que, amparado en el anonimato, parafrasea al humorista Diego Capusotto: “Antes quemaban cuarteles, ahora se sacan fotos…”

En Facebook , la aversión hacia esta tribu también hizo pie de manera peligrosa. Muerte a los Flogger , Haga patria, mate un Flogger o Le ruego a dios que mi hijo no sea floguer (sic)” son tres sitios que circulan por este portal y que suman seguidores.

“HOLA SI. NO SOPORTO A LOS FLOGGERS!!!!!!!! ME DAN ASKO, DETESTO A LA GENTE SIN PERSONALIDAD…… ” es uno de los comentarios que puede leerse en la página www.alfabetizacionflogger.com , que se burla del lenguaje utilizado por este grupo.

L. O. 

La cumbia de los floggers

9 Nov

La cumbia de los floggers

Publicado el 08/11/2008 por Sol

Los floggers y los “blakis” unidos por la música de la banda El Perro.

CUMBIO EN LA TAPA DE NEWSWEEK

22 Oct

MIÉRCOLES 22 DE OCTUBRE DE 2008

CUMBIO EN LA TAPA DE NEWSWEEK


La entrevista se mezcla con un informe donde intentan desentrañar los nuevos comportamientos sexuales de los jóvenes. 

Después de haberse paseado por los programas de Chiche Gelblung, Mirtha Legrand y Susana Giménez, Cumbio, la famosa flogger adolescente que saltó a la fama por poseer el fotolog más visitado del país ahora está en la tapa argentina de NewsWeek, la versión de la prestigiosa revista norteamericana.

La entrevista a la Cumbio está dentro un informe llamado “Homo Teens: Ambigüedad cool y homosexualidad precoz”, donde intentan explicar los nuevos comportamientos que toman los adolescentes.

En la entrevista, dice que “los grandes creen que hacemos cualquiera”.
Cumbio luego de saltar a la fama en la televisión participó en una obra de teatro de revista, en campañas para Nike y fue convocada por relacionistas públicos para participar de fiestas.

A diario, millones de fanáticos le dejan mensajes en su fotolog, mientras ella sube fotos espontáneas o cuidadosamente producidas. Como tantos otros flogger, Agustina Vivero, “la Cumbio” es habitué del Abasto, usa chupines y lentes glamorosos. 

fuente: http://diariouno.com.ar

Cumbio en Mendoza

16 Oct

Cumbio en Mendoza

Informe: Para festejar el Día de la Raza, las tribus urbanas se fajaron en Mendoza

Click en la imagen para ver video.

Cumbio Manía

5 Oct

 

ciudad.com.ar | 05/10/2008

Teatro

Cumbio Manía

La reina flogger sigue causando estragos. Hoy dirá presente por primera vez en el teatro en la obra “¿Dónde van tus sueños?”. Ciudad.com te cuenta qué piensan el director y sus compañeros de elenco.

Después del boom de su nuevo fotoblog (www.fotoblog.ciudad.com.ar/cumbio), Cumbio ahora incursionará en el teatro. Interpretará de ella misma en la obra “¿Dónde van tus sueños?” que estará en cartel sólo los cuatro domingos de octubre. 


Pese a su participación en esta serie de funciones, Cumbio ya dejó bien en claro que después de terminar el colegio estudiará en la universidad la carrera de periodismo. Mientras tanto, se hace un lugar para actuar en esta comedia musical que transcurre en una escuela en la que todos los años se desarrollan competencias artísticas y deportivas en las que suele haber pica

Al crack del fútbol le encanta bailar y cantar, pero duda constantemente porque no esta bien visto entre sus compañeros de equipo. Sin embargo, impulsado por una nueva alumna del que se ve atraído, se anota. La idea de la obra apunta a “aceptarnos a pesar de las diferencias”, según afirmó su director Pablo Drigo. Ahí entra en escena Cumbio: “La profesora quiere impulsar el evento a través de un fotoblog, y a raíz de su desconocimiento aparece Agustina (Vivero) que le enseña cómo usarlo y se encarga de sacar fotos al evento. A raíz de la confusión que había con las tribus urbanas y las peleas, Cumbio sale a hablar de la no violencia y aceptar al otro tal cual es”, dijo Drigo. 

Pero… ¿La reina de los floggers está hecha para las tarimas?, según su director sí. “Ella una chica bárbara, estamos muy contentos. Es increíble como aprende en los ensayos, su crecimiento en el escenario. La fuimos a buscar al abasto y Cuando le contamos no dudó en aceptar”. 

Según cuentan sus compañeros de elenco, la popular flogger fue elegida mucho antes de su explosión mediática: “La convocamos a Agus desde mucho antes, nunca pensamos que se iba a hacer tan reconocida. No quisimos sacar provecho de su situación, de hecho sólo habrá cuatro funciones. Nuestra idea es acercar el teatro a los chicos que no suelen consumirlo, queríamos llegar a ese público”. 

“Creemos que ella está aprendiendo. Le estamos dando un espacio, enseñanza. Quizás de esto sigue con su vida normal, o le surgen ganas de ir a canto o a danza. Además, sirve para desestigmatizar a los floggers que se dice que están siete u ocho horas por día en la computadora y que los domingos se pelean en el abasto. Queríamos algo diferente, y por suerte lo conseguimos”. 

“¿Dónde van los sueños?” se presentará en el teatro El Cubo (Pasaje Zelaya 3052) por cuatro únicas funciones los domingos de octubre a las 16 hs. Las entradas salen $25 y pueden adquirirse a través de boletería o Ticketek