Archivo | mayo, 2010

Misterios con cara

31 May

Misterios con cara

Uno de los capítulos más importantes del mundillo paranormal del siglo XX está escrito en un pueblecito de Jaén llamado Bélmez de la Moraleda. En agosto de 1971, en el suelo de la cocina de una de las casitas de esta localidad andaluza comenzaba a aparecer una extraña mancha que iría tomando forma de rostro humano. Quienes allí vivían, ante el desagrado producido por aquella inquietante figura que no se borraba con nada, decidieron arrancar aquella cara a golpes de pico, pero poco tiempo después, dicen que otro rostro surgió en el mismo lugar. A partir de entonces, otras caras fueron apareciendo tanto en el suelo como en las paredes de aquel hogar. Desde entonces, y hasta hoy mismo, miles demisteriólogos, científicos y curiosos de todo el mundo se acercan hasta Bélmez para observar las fantasmales caras que todavía perduran. Sea fraude, manifestación del más allá o del más acá, puedo intuir que el hecho de observar in sito aquellos caretos habrá producido más de un escalofrío.

Pues algo así me ocurrió días atrás cuando trataba de recabar información acerca de conocidos músicos evangélicos de habla castellana. Al visitar el sitio Web oficial de uno de los artistas cristianos más conocidos del momento me pareció hallarme en Bélmez. La cara del músico y su nombre aparecían por todos lados. Y mientras a golpes de lúgubre ratón visitaba los recovecos de aquel rincón cibernético o mientras contemplaba las portadas de sus discos… ¡zas!, otra cara del artista bien maquillado y su nombre vuelven a tomar protagonismo… ¡Y otra cara! Mientras contemplaba tan magno espectáculo facial reparé en que me encontraba sólo en casa, motivo por el que la intranquilidad y el sudor frío me obligaron a abandonar aquel sitio en Internet para pasar página web y visitar el official site de otro superventas de música para cristianos ¡Ingenuo de mí!… Cuando había calificado el marketing del anterior director de alabanza como caso de expediente X… ¡¡zaaas!!, ¡¡zaaas!! y ¡zaszaszás! Nuevas manifestaciones teleplásticas: este otro músicopastortambién opta por mostrar su cara y nombre por todos los lados.

Quizás fuese mi falta de sueño o el factor casualidad lo que me llevó hasta allí, pero a la tercera Web visitada tampoco fue la vencida y fui yo el que me di por eso, por vencido. Sabía que existen telepredicadores y pastores que acostumbran a dar la cara con mucho rostro. Había visto campañas evangelísticas en grandes ciudades en dónde se lanzaban paracaidistas con el nombre y apellido del predicador inscrito en grandes letras sobre la lona salvadora de caídas humanas. Había visto cómo dos enormes fotografías y -otra vez- un gigantesco nombre y apellido copaban un gran escenario evangelizador en mi propia ciudad, pero lo cierto es que no había tenido ninguna experiencia con algunos de los músicos eclesiásticos más conocidos de habla castellana. Como Mulder y Scully, me encontraba ante una experiencia de otro mundo, pues ni siquiera la mayoría de los grupos de música mundanísima se ofrecen a este festín de autobombo en sus campañas promocionales. Pero lo más increíble de esta espeluznante experiencia es que, ante tal sofocón, mi propio rostro comenzaba a mutar y a deformarse al estilo belmesiano.

Lo verdaderamente paranormal de estos sucesos es que tras esos rostros de iglesia se presupone un mensaje fundamentado en aquel Evangelio en el que Cristo es el centro de todo protagonismo y el hombre sólo un adorador. Y como si fuese un testigo más de estas mismas extrañezas, Pablo afirma que existen otros misterios imborrables muy diferentes a las caras de Bélmez: No quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos” (Romanos 11, 25). Claro que el apóstol no se refiere a los enigmas de la Atlántida, ni a los manuscritos de Gandhara, ni a los OVNIS del área 51, ni a los fenómenos de Nazca. Más bien nos habla de una revelación única para los terráqueos, de aquella que afirma queindiscutiblemente grande es el misterio de la piedad: que Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria” (1ª Timoteo 3, 16). Esto significa que la aprehensión de los auténticos misterios de Dios es aquello que nos libra de permanecer “arrogantes en cuanto a nosotros mismos(Romanos 11, 25). Pero lo más fascinantes de este poder sobrenatural que no viene de nosotros no es lo oculto sino lo revelado, aquello que se presenta como la mayor de las grandezas para susurrarnos el secreto de que en aquel Gólgota ya alguien dio la cara por nosotros. Y aunque no lo comprendamos del todo, sabemos que es para siempre.

  • Tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?” (2ª Corintios 3, 4-8).

Luis Marián es documentalista en la Universidad Carlos III, pastor en Madrid y cofundador del portal juvenil cristiano Delirante.org

© L. Marián, ProtestanteDigital.com (España, 2006).

http://www.protestantedigital.com/new/dlirios.php?698

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Biblia y dictadura en la Iglesia

31 May

Biblia y dictadura en la Iglesia

‘Una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos’  (Alberto Moravia)

En el artículo anterior veíamos algunos de los principios neotestamentarios para el gobierno responsable de la iglesia y que, aunque dichos textos no invitan a otorgar todas las capacidades de decisión en la congregación local, tampoco abogan por la ausencia de sistemas de control y protección del desarrollo de la labor de liderazgo pastoral. Además de algún ejemplo recogido en la literatura patrística más temprana –que ya vimos–, también en el primer concilio de la Iglesia narrado en Hechos 15 se corrobora la participación de toda la congregación en la elección de individuos para responsabilidades de relevancia:

  • “Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos…” (Hechos 15, 22).

Finalmente, leemos que desde Jerusalén se envía a Antioquía la resolución del concilio firmada por “los apóstoles, los ancianos y los hermanos” (vs. 23) tras “llegar a un acuerdo” (vs. 25). En Hechos 6, 2-6 también se describe la elección de cargos –diáconos en este caso– para la iglesia local con el visto bueno vinculante de la congregación:

  • “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos”.

Aunque se trata de un asunto de Perogrullo, es obvio que además de encontrarnos ante una exhortación bíblica, este sistema de protección posee diferentes y sólidos argumentos funcionales de salvaguarda que no poseen los modelos dictatoriales.

La historia ha sido testigo de las consecuencias que se han derivado de la puesta en práctica o del menosprecio de estas advertencias bíblicas. En la época de los absolutismos europeos, la invención de la imprenta de tipos móviles por parte de Gutenberg supuso un punto de inflexión en el devenir de la humanidad. Gracias a que la Biblia comienza a editarse en lenguas vernáculas, la Reforma Protestante comienza a proclamar el fundamento bíblico que establece que, “como está escrito: No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3, 10). Del mismo modo, los nuevos lectores de la Biblia, a quienes hasta entonces se les había adiestrado para no cuestionar ninguna decisión proclamada por la jerarquía católica, descubrían que las Escrituras declaraban los principios de sometimiento mutuo que venimos viendo.

Aunque, por desgracia, la cuestión ha cambiado en algunos contextos evangélicos actuales, el protestantismo tiene unas características históricas que conviene recordar; como bien se recoge en la Enciclopedia Encarta, del término “protestantismo” se debe afirmar que: “Los líderes de la Reforma reaccionaron contra la institución católica del sacerdocio exaltando el ‘sacerdocio de todos los creyentes’ […]. Mientras que el sacerdote católico se considera un administrador de la gracia de Dios a través de los sacramentos, el ministro protestante se considera un laico que ha sido formado para realizar ciertas funciones dentro de la Iglesia. Como consecuencia de esta creencia en la igualdad esencial de todos los miembros de su comunidad o confesión, el gobierno de las Iglesias protestantes siempre ha tenido una tendencia democrática…”. Amén.

En el siglo XVI, algunas confesiones –como los puritanos– optaron por dividir los procedimientos del gobierno de la iglesia en diferentes estamentos a modo de control y contrapeso entre sí, como medida de protección ante las inevitables tentaciones de corrupción que acechan a cualquier tipo de poder, incluido el religioso. Es triste comprobar cómo algunos líderes eclesiásticos de hoy se han olvidado de que “no hay justo, ni aun uno”, y que esto les atañe también a ellos, por muy santos y libres de tentación que se consideren.

Aunque el tema aquí abordado es principalmente la creciente tendencia dictatorial en algunos círculos evangélicos, no se debería concluir esta serie sin un llamado colectivo a la integridad y a la enorme responsabilidad que supone para todos el ser parte de este espléndido principio de sometimiento mutuo. A nadie se le escapa que a una inmensidad de fieles puede resultarles más cómodo despojarse de este llamamiento bíblico y depositar todo el peso de la dirección de la iglesia en una o en pocas personas. Pero el escamoteo de la responsabilidad no puede apagar la fuerza del privilegio que supone que, en un mundo en el que se cometen tantos abusos y manipulación, resulte tan hermoso y emocionante que cada uno de nosotros, seres imperfectos y soberbios, podamos ser parte del rumbo y la obra de la Iglesia fundada por Jesucristo.

Cuanto más conscientes somos los miembros del Cuerpo de Cristo de la gran responsabilidad que supone ser partícipes de las decisiones más importantes de la congregación, más cerca estaremos de comprender la necesidad de santidad individual. La participación comprometida de todos los creyentes hace que la comunión y el sometimiento mutuo de los que nos habla la Escritura sean así firmes y coherentes. Por tanto, resulta fundamental la asunción de un temor de Dios que nos lleve continuamente a la dependencia de Él, a velar para que todos vivamos en comunión madura con Dios y con los demás; fundados en una relación horizontal y vertical sin rendijas. Nada más hermoso que ser parte de la definitiva obra del Creador del universo en esta tierra. Aunque no lo merezcamos.

  • “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17, 20-22).

Artículos anteriores de esta serie:

1 Misterios con cara
2 Papas protestantes

Luis Marián es documentalista en la Universidad Carlos III, pastor en Madrid y cofundador del portal juvenil cristiano Delirante.org

© L. Marián, ProtestanteDigital.com (España, 2006).

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El velo sobre la mujer

31 May

Evangelistas marchan hoy contra la ley de matrimonio gay

31 May

Dos entidades evangélicas convocaron un acto frente al Congreso, en el que prevén reunir 50.000 firmas contra el casamiento homosexual. “Por un matrimonio con mamá y papá” es el lema
Crédito Foto: Télam – NA

La convocatoria, bajo la consigna “Por un matrimonio con papá y mamá”, fue organizada por la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (Aciera) y la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (Fecep), que agrupan unas 12.000 iglesias en el país. Buscan reunir 50.000 firmas en contra de los proyectos de modificación del Código Civil que permitan los casamientos entre personas del mismo sexo.

Ambas entidades reclaman una consulta popular vinculante para dirimir la cuestión.

“La movilización es abierta, asistirán las personas que se expresan claramente en contra del proyecto de ley que permitiría el casamiento entre personas del mismo sexo”, que obtuvo sanción en Diputados y que “se encuentra a menos de dos meses de su votación en el Senado”, anunciaron en un comunicado.

El acto es “para todos los ciudadanos de buena voluntad que defienden el matrimonio entre un hombre y una mujer, para quienes consideran fundamental garantizar a cada niño una mamá y un papá, para los que no están de acuerdo con aceptar la modificación del Código Civil”, dijo el presidente de Aciera, Rubén Proietti, quien coordinó las multitudinarias concentraciones del evangelista Luis Palau en Buenos Aires.

El acto se realizará hoy de 19 a 21, por lo que se cortarán las calles Rivadavia, Callao e Yrigoyen, en torno al Congreso de la Nación.

Fuente: Télam

La espiritualidad no depende de la madurez psicológica, sugiere un estudio

31 May

La espiritualidad no depende de la madurez psicológica, sugiere un estudio


Ambas características de la personalidad humana son independientes entre sí, pero las dos nos hacen más generosos

Las personas pueden alcanzar un alto nivel de desarrollo espiritual sin que estén necesariamente maduras emocional y psicológicamente, señalan los resultados de un estudio llevado a cabo por una psicólogo de la Universidad de Haifa, en Israel. A esta conclusión se llegó a partir del análisis de 215 estudiantes universitarios de entre 19 y 30 años, que también reveló que espiritualidad y madurez son propiciadas por factores distintos, pero ayudan por igual a fomentar la generosidad y las conductas pro-sociales. Por Yaiza Martínez.

as personas pueden alcanzar un alto nivel de desarrollo espiritual sin que estén necesariamente maduras emocional y psicológicamente, señalan los resultados de un estudio llevado a cabo por una psicólogo de la Universidad de Haifa, en Israel, llamada Ofra Mayseless.

El pasado mes de marzo, se celebró en la Universidad de Haifa la Segunda conferencia sobre el estudio de la espiritualidad contemporánea, en la que fueron presentados los resultados de la investigación de Mayseless.

Además de este trabajo, en dicha conferencia se trataron otros muchos temas, como la relación entre la espiritualidad y la salud física o entre la espiritualidad y las leyes o la economía; la convivencia de Internet con espiritualidad y religión; la espiritualidad femenina en el mundo judío; el budismo y la psicología o la ecología y la espiritualidad, entre otros.

Según los organizadores del evento, la espiritualidad es un fenómeno muy extendido, que comprende diversas áreas, y que preocupa cada vez a más estudiosos de distintas disciplinas, como objeto de estudio académico.

Orígenes diversos

En su intervención, Ofra Mayseless, definió la madurez psicológica como la capacidad de controlar impulsos y de aceptar la responsabilidad de las consecuencias de nuestras propias acciones.

En su estudio, el primero en este terreno según publica la Universidad de Haifa en un comunicado, la psicólogo examinó la interacción entre estos dos campos del desarrollo humano para dar respuesta a una cuestión central: si espiritualidad y madurez están relacionadas, ¿como interactúan mutuamente y convergen entre sí?

Por ejemplo, ¿se requiere cierto nivel de madurez emocional para que un individuo pueda ser muy espiritual? O ¿cuáles podrían ser las consecuencias de las experiencias trascendentales en un individuo que no está emocionalmente maduro?

Para tratar de dar respuesta a estas preguntas, la investigadora analizó a un total de 215 estudiantes universitarios de edades comprendidas entre los 19 y los 30 años.

El análisis de los datos recopilados reveló que estas dos capacidades del desarrollo humano (la madurez psicológica y la espiritualidad) están sólo moderadamente relacionadas o no dependen la una de la otra. Asimismo, espiritualidad y madurez son propiciadas por antecedentes distintos.

Así, el desarrollo espiritual dependería en gran medida del hecho de contar con un fuerte apoyo social o con una identidad étnica clara, explica la psicólogo, y ambas características están relacionadas con el conjunto de valores de cada individuo.

Artículos relacionados

Las dos potencian la generosidad

En la dirección contraria, y a raíz de estos resultados, cabría preguntarse si espiritualidad y madurez psicológica pueden contribuir como conjunto a la aparición de algún atributo particular en la personalidad humana o si una de ellas por sí sola podría propiciar dicha aparición.

Mayseless explica que, en este sentido, el estudio reveló que tanto la madurez psicológica como la espiritualidad ayudan ambas al aumento de los niveles de generosidad y de conductas pro-sociales en los individuos.

Lo hacen de forma independiente, señala la autora de la investigación, pero acaban afectando de manera similar a una misma característica del comportamiento humano.

Seguramente, por tanto, exista una conexión entre espiritualidad y madurez psicológica, pero para identificar dicha conexión sería necesario un estudio longitudinal (a lo largo de cierto periodo de tiempo), en el que se hiciera un seguimiento de los individuos para apreciar los cambios que éstos sufren en su espiritualidad y madurez con el paso de los años, y las consecuencias de estos cambios en sus comportamientos generales.

Hay espiritualidad en los niños

Un ejemplo de que la espiritualidad puede ser un atributo humano anterior a la madurez psicológica y emocional lo encontramos en un estudio anterior realizado por científicos de la Universidad de Columbia, en Canadá, en 2009.

En esta investigación, llevada a cabo con más de 760 niños de colegios religiosos y públicos y de edades comprendidas entre los ocho y los 12 años, se reveló que la espiritualidad ayuda a que los niños sean más felices porque propicia en los pequeños el sentimiento de vivir con un sentido, estimula la esperanza, refuerza las normas sociales positivas, y proporciona una red social de apoyo, todos ellos elementos que mejoran el bienestar personal.

Los mismos resultados apuntaron, sin embargo, a que las prácticas religiosas (como ir a la iglesia, rezar o meditar) no influyen en el nivel de felicidad infantil.

La espiritualidad podría describirse como el hecho de tener un sistema interior de creencias, que en los niños se reflejaría a nivel personal (por ejemplo, en el hecho de valorar la propia vida o sentir que ésta tiene sentido) y a nivel comunitario (en la calidad y profundidad de sus relaciones interpersonales).

El Vaticano urge aplicar la tolerancia cero con los sacerdotes pederastas

31 May

El Vaticano urge aplicar la tolerancia cero con los sacerdotes pederastas
ABC
Sin pelos en la lengua, el promotor de Justicia del Vaticano repitió ayer en el acto de reparación por los abusos sexuales unas palabras de Jesús: «Quien lleve a pecado a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valiera atarse una rueda de molino al cuello y ser echado al mar». El acto eucarístico de reparación por los abusos sexuales de sacerdotes, organizado en la basílica de San Pedro por los estudiantes de las universidades pontificias de Roma, se desarrolló en un clima muy espiritual.
Después de una hora de adoración silenciosa del Santísimo Sacramento, el «fiscal» de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles Scicluna, que se encarga precisamente de resolver el problema de los abusos, dirigió una meditación serena sobre lo que se espera de los sacerdotes y religiosos. Sus palabras eran muy adecuadas para los estudiantes, entre los que hay muchas religiosas, seminaristas y sacerdotes que formarán parte de la élite intelectual de la Iglesia del mañana. Monseñor Scicluna explicó que el mandato de Jesús a sus Apóstoles «Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis» tiene un sentido actual pues el abuso separa a las víctimas de Jesús: muchas se apartan de la Iglesia y algunas incluso de Dios.
El sacerdote maltés comentó el consejo duro y radical de Jesús para evitar esos escándalos: «Si tu mano te escandaliza, córtala. Si tu pie te escandaliza, córtalo. Si tu ojo te escandaliza, arráncalo». Esos consejos son «medicinas contra la enfermedad, y alivio del peligro de condenación eterna». Según Scicluna, varios padres de la Iglesia interpretan esos consejos como «cortar los lazos» con las personas amigas e incluso queridas que se plantean una tentación sexual: «Quizá sea una amputación cruel, pero el Señor es claro: más vale entrar solo en el Reino de los cielos que ir con la persona querida a la Gehenna del fuego inextinguible».
Oración por las víctimas
A lo largo de su homilía, Scicluna aseguró que «la Iglesia ha tenido siempre cuidado de los niños y los débiles» y considera al niño «icono del discípulo que quiere ser grande: acogerlo en el Reino de Dios como un niño significa acogerlo con el corazón puro, con docilidad, entusiasmo, esperanza». Sin embargo, reconoció que «este icono tan santo es pisoteado, roto, enfangado, abusado, destruido».
A lo largo del acto se rezó por el Papa, «para que continúe guiando a la Iglesia por el camino de la reforma, la penitencia y la purificación», y por las víctimas, «para que lleguen a la curación de sus heridas y experimente la verdadera paz». En la línea de arrepentimiento, se rezó también «por los clérigos y religiosos que han perpetrado abusos, para que afronten las consecuencias de sus culpas y las exigencias de la justicia». Y por las autoridades eclesiásticas, para que promuevan «sin temor» la protección de los jóvenes.

Dividido entre el amor a Yahvé y Jesucristo

31 May

Dividido entre el amor a Yahvé y Jesucristo

EL MUNDO

Moishe Rosen fue una figura muy controvertida dentro del judaísmo estadounidense. Creador de la congregación Jews for Jesus (Judíos por Jesús) tras ser ordenado pastor baptista, abogaba por eliminar las creencias de la religión judía incompatibles con la cristiana, especialmente con la adoración a Cristo, algo que era visto por la mayoría de judíos como un proselitismo disfrazado. Rosen falleció en su casa de San Francisco el pasado 19 de mayo a causa de un cáncer de próstata. Tenía 78 años.

La fundación de Jews for Jesus tuvo lugar en San Francisco en 1973. Desde entonces, los misioneros de esta congregación han predicado su mensaje por todos los rincones de EEUU e incluso del extranjero, pues Jews for Jesus está presente en otros 10 países, entre ellos Francia, Rusia, Israel y Alemania. Aunque no existe una cifra oficial de miembros de este grupo, Susan Perlman, su actual directora ejecutiva, lo estima en unas 200.000 personas entre judios y cristianos, a tenor de las personas suscritas a sus publicaciones periódicas.

De acuerdo con uno de sus principios centrales, es posible ser a la vez judío y aceptar la figura de Jesucristo como el Mesías. «Ciertamente, nos identificamos étnicamente como judíos, y con algunos aspectos de la religión que no entran en conflicto con nuestra creencia en Cristo», declaró Perlman.

La organización que fundó Rosen ha generado un ácido debate dentro del judaísmo norteamericano, que ha incluido incluso procesos judiciales. Los principales líderes religiosos judíos de EEUU han condenado duramente sus prácticas. «Tienen todo el derecho de seguir cualquier observancia religiosa que quieran, esto es EEUU. Pero hay leyes sobre la verdad en la publicidad. Y la gente debe saber que realmente son misionarios cristianos… intentando convertir a judíos», sostiene el rabino James Rudin, del American Jewish Committee. «Si los judíos no necesitaban a Jesús, ¿por qué no nació en Noruega o Irlanda?», respondía Rosen a las críticas con su dosis de ingenio habitual.

Martin Meyer Rosen, su nombre de nacimiento, vino al mundo el 12 de abril del 1932 en Kansas City, en el seno de una familia judía ortodoxa. A mediados de los años 70 adoptó oficialmente el nombre yiddish de Moishe, con el que se le conocía desde su niñez.

En 1950 se casó con Ceil Starr, el amor de su vida y a la que conoció en el instituto. Fue Ceil la primera en hacerle explorar la religión cristiana. Para tratar de convencerla de su error, Rosen empezó a leer las Santas Escrituras cristianas. No obstante, en lugar de encontrar motivos para su rechazo, le sucedió lo contrario: quedó cautivado por ellas. En 1953 ambos se convirtieron al cristianismo, razón por la que la familia de Rosen dejó de hablarle.

Tras recibir formación religiosa en Essex Fells, Nueva Jersey, fue ordenado pastor en 1957. A partir de entonces, trabajó en Nueva York y Los Ángeles, en la junta directiva de una Iglesia que cuenta entre sus objetivos la conversión de los judíos al cristianismo.

Posteriormente, se trasladó a San Francisco, ciudad en la que se vivía un momento de fuerte agitación social y política, lo que pudo influirle para crear Jews for Jesus. La congregación mantuvo varias celebraciones judías, como la Pascua judía, ayunaba para el Yom Kipur, y casaba a las parejas según el rito judío.

Moishe Rosen, pastor baptista y fundador de la congregación Jews for Jesus (Judíos por Jesús), nació el 12 de abril de 1932 en Kansas City (Misuri, EEUU) y murió el 19 de mayo de 2010 en San Francisco (California, EEUU).