Archivo | agosto, 2008

No puedo tener satisfacción.

31 Ago

 

No puedo tener satisfacción.

Amada Iglesia, la Elegida:

Hace tantos anos, los Rolling Stones vendian por millones su tema Satisfaccion. Se repetia como un lema: No puedo tener satisfacion. Fue el emblema de una epoca: el inconformismo, la falta de llenura en todo lo que se ofrecia.

Decia al respecto Charles Caleb Colton (Escritor y deportista ingles, 1780-1832): “La autentica satisfaccion depende de lo que tenemos; un tonel le basto a Diogenes, pero a Alejandro Magno el mundo le parecia pequeno.”

Pero el Señor nos enseñó que la verdadera satisfacción no depende de las cosas materiales (Lucas 12:15). El apostol Pablo tambien nos enseña gratuitamente el secreto de la satisfacción, 1Ti 6:6-8: “Pero gran ganancia es la piedad acompanada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. La razon de esta llenura no viene de la concientizacion mental, ni de la resignacion, sino de experimentar la plenitud de Cristo en la vida: Nosotros estamos completos en El, en todo sentido ” (Colosenses 2:10).

¿No es maravilloso? 

Me cuesta ser perseverante

31 Ago

Me cuesta ser perseverante

Lucas 18; 1: “Jesús les contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. Les dijo: ‘Había en cierto pueblo un juez que no tenía temor de Dios ni consideración de nadie. En el mismo pueblo había una viuda que insistía en pedirle: ‘haga usted justicia contra mi adversario’ Durante algún tiempo él se negó, pero por fin concluyó: ‘aunque no temo a Dios ni tengo consideración de nadie, como esta viuda no deja de molestarme, voy a tener que hacerle justicia, no sea que con sus visitas me haga la vida imposible’

Continuó el Señor: ‘Tengan en cuenta lo que dijo el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Les digo que sí les hará justicia, y sin demora. No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?’”

Siempre que empezamos un proyecto nos entusiasmamos, pero muchas veces, así como rápidamente nos entusiasmamos, rápidamente perdemos el entusiasmo y renunciamos a ese proyecto; y eso nos genera frustración.

Para no llevar esa frustración con nosotras mismas, lo que hacemos es echar la culpa a los demás sin reconocer que así como fuimos nosotras las que empezamos el proyecto, fuimos también las que lo abandonamos.

Cada vez que yo inicio un proyecto debo preguntarme si lo elegí yo, o lo eligió otro por mí.

No es lo mismo decir, ‘ voy a hacer una dieta porque quiero verme bien’ a decir ‘tengo que empezar una dieta porque el medico me dijo que si no adelgazo voy a tener problemas de presión’ La dieta es la misma, pero una viene de la motivación interna y la otra viene de que alguien te dijo que lo tenías que hacer.

Cada vez que alguien decida o alguien elija por vos; tarde o temprano vas a abandonar ese proyecto. Muchas veces abandonamos proyectos que elegimos nosotras.

Encaraste un proyecto por el que vos misma te motivaste y terminaste boicoteándote .
Boicot es pensar: lo quiero, pero creo que no me lo merezco.
Quiero hacer una dieta, quiero estar bien de salud, quiero tener esa empresa, pero no me lo merezco.

Las mujeres estamos acostumbradas a pagarnos mal , porque creemos que no nos merecemos lo bueno, nos tenemos miedo a nosotras mismas.
Hay mujeres que teniendo la posibilidad de obtener lo que quieren dejan todo a mitad de camino, dejan de ser perseverantes creyendo que no lo merecen.
Estas mujeres viven prisioneras de su pasado y cuando quieren construir un futuro lo hacen con vergüenza y culpa lo que hace que no puedan terminar sus proyectos.
Son esas mujeres que como han tenido malas parejas, eligen una nueva pareja con las mismas características que su pareja anterior.

Aprendé a pagarte bien en tu vida, no esperes que otro te ponga valor.

¿Cómo logro ser perseverante?
Tenés que aprender a tomar decisiones en base a tu estilo. Decidí de acuerdo a tu auténtica identidad, no te pongas máscaras.
Trabajá en tu vida de acuerdo al estilo de trabajo que tenés, sin compararte con nadie en el mundo, porque Dios te hizo única, y está esperando que te manifiestes como tal.

Al que no le gusta que seas como sos, es el que se dio cuenta que ya no puede controlarte.

Tenés que saber qué es lo que estás dispuesta a dejar para lograr otra cosa.
Vas a sentir una gran felicidad cuando dejes algo por decisión propia, ya que vas a saber que la decisión viene de tu mano.

Si dejás algo es para ganar.

Para ser perseverante tenés que ser inteligente. Mantené tu destino pero sé inteligente cambiando tu destino.
El destino no varía, pero sí las formas de alcanzarlo.

Hay mujeres que quieren tener un negocio, oran por eso pero el negocio no viene y eso les genera angustia; pero tal vez no probaron de otra manera.
No creas que tu destino va a venir de la manera que pensás, tenés que probar diferentes métodos, diferentes caminos.

No pierdas las posibilidades que Dios presenta en tu vida.

Movete a través de diferentes caminos.
Si Dios tiene diferentes métodos para hablar con nosotras, para traer la bendición a nuestras vidas, por qué nosotras no vamos a usar diferentes caminos para llegar al objetivo.

Si tu propósito es que tu hijo conozca al Señor y estás hablándole siempre para que venga a la iglesia y tu hijo nunca vino; no dejes el destino, cambiá el camino.
Si aprendiste que hablándole no conseguiste nada, no seas terca . Sé perseverante en el objetivo, pero cambiá el camino.

Una mujer perseverante es creativa.

Aprendé a usar tu inteligencia creativa para conseguir tu objetivo.
Es como el caso de la viuda, ella iba a decirle al juez ‘hazme justicia’.
Aunque la Biblia no lo diga, imagino que la viuda iría siempre de manera diferente pero manteniendo su propósito final.

Hace poco hablaba con una mujer que me contó que siempre quiso tener una fábrica, oró por su sueño, no se dio y se quedó sin plata.
Ella se enojó con Dios porque pensó ‘Dios me prometió y no cumplió’ hasta que se dio cuenta que si su propósito era tener una fábrica necesitaba dinero, lo que implicaba empezar a trabajar.
Ella pidió a Dios un trabajo, puso las condiciones y Dios le dio el trabajo. Ahora con la plata de ese trabajo, está invirtiendo en la fábrica que quiere tener. Ella no se quedó con la promesa, no se quedó pensando en que Dios iba a prosperarla, sino que fue astuta y sabia.

Empezá a deshacerte sin culpa de lo que no es exitoso en tu vida.

No cargues con cosas que no tienen éxito.
Si estás haciendo algo que no te da resultado sacátelo, dejá de ser una mujer sufriente. Dejá de ser una mujer que está para todo el mundo, menos para sí.
Aprendé a quererte y a buscar el éxito, porque Dios desea que seas una mujer exitosa.

A veces cuando un sueño cuesta, lo abandonamos; pero muchas veces hay cosas que nos cuestan porque Dios nos está enseñando en el proceso, a amarlas y a valorarlas.

Vos sabés cuando decidís emocionalmente o cuando decidís espiritualmente.
Cuando tu decisión es emocional, el entusiasmo dura poco ; pero cuando es espiritual, en el proceso sos perseverante porque Dios te está enseñando a amar ese llamado, a querer y a cuidar lo que Él te prometió.

Cuando un llamado es de Dios las mujeres perseveran a pesar de las dificultades.

Las decisiones emocionales hacen que abandones lo que querés hacer cuando aparezca una emoción diferente de la que te originó ese sueño.

Cuando el sueño viene directo de Dios; vos sabés que las emociones van y vienen, pero el sueño sigue estando.

Sansón tuvo la unción gratis. Él recibió una palabra de que estaba ungido, en cambio a Eliseo le costó 12 años tener unción, pero fue perseverante.

La persona que es perseverante, al final del camino, obtiene la doble porción.

Vas a recibir más de lo que pediste.

La palabra dolor tiene que ver con esfuerzo y esfuerzo no es sufrimiento, es poner vigor y entusiasmo. Esfuerzo es gozarse porque se que dentro de poco voy a ver hecho realidad mi sueño.

En Argentina cuando alguien va a enfrentarse a una situación difícil, siempre le dicen ‘suerte’, pero en Japón les dicen: ‘se cabezón y firme con tu objetivo’.

Suerte está relacionada al azar, a lo emocional.

Quiero decirte que Dios quiere que seas firme con el objetivo que Él te dio.
Aprendé a perseverar. La perseverancia se aprende por repetición.
Repetite a vos misma cada mañana qué es lo que querés lograr.

A veces no nos acordamos qué es lo que queremos lograr por estar pendientes de otras cosas que nos suceden en la vida. Escribite una carta vos misma, date órdenes, hablá bien de vos.
Aprendé a ordenarte cosas, porque eso te va a permitir ser perseverante. Ordenale a tu espíritu, a tu alma. Hablá bien de los sueños que hay en tu corazón.

Que tu propósito no sea una carga para tu vida por ir con frustraciones o por atarte al pasado. No boicotees lo bueno.

Cuando viene algo bueno a tu vida tené claro que viene de Dios.

Empezá a pensar bien de Dios; Dios quiere lo bueno para vos.

Dios quiere que disfrutes de la vida, que seas feliz y exitosa.

A la noche, antes de dormirte empezá a dejar en tu almohada las cargas. Limpiá tu almohada, sacá todo fuera y acostate. No ocupes tu noche con lo que te pasó, dormí en paz. El Señor se lleva tus cargas.

El secreto del éxito está en no rendirte nunca.

Podrás usar diferentes caminos, pero nunca te rindas hasta ver el sueño de Dios realizado en tu vida. Si Dios no se rindió con vos y no se va a rendir hasta que te vea sacando todo el potencial que te dio, cómo vas a rendirte vos.

Hacé lo mejor que puedas con lo mejor que tengas.

Quiero que pienses en ese sueño que aún no alcanzaste y lo retengas en el corazón, preguntate si ese sueño tiene tu identidad o te lo dio otra persona. Porque si te lo dio otra persona lo vas a abandonar, excepto que lo hagas tuyo. Imponele una personalidad tuya a ese sueño que te impusieron.

Si el sueño nació de vos preguntate si te estás boicoteando.

Tenés que verte con el sueño terminado, para ver si tu mente, tu cuerpo y espirítu pueden aceptarlo.

Tal vez tu sueño sea muy grande y tu mente diminuta, lo que impide que ese sueño ingrese. Si estás boicoteando tu sueño; agrandá tu mente, tu espíritu para empezar a aceptar que sos merecedora de ese gran sueño.

Sólo vos sabés de dónde venís y hacia dónde vas. Sólo vos sabés cuál es el sueño que Dios puso en tu vida. Dejá de boicotearte y alcanzá lo grande de Dios.

¡No te rindas!

Si Dios no se rindió, vos tampoco te rindas.

Dios te ha dado cosas grandes, cumplile el sueño a Dios y cumplite el sueño vos. Tené éxito en todo lo que hagas.

Por Alejandra Stamateas

El asombro de Jesús

30 Ago

Siendo aún un niño, Jesús maravillaba a los doctores de la ley en Jerusalén. Más tarde, ya hombre, maravilló a los hombres por sus palabras de sabiduría, por sus milagros, por sus preguntas y respuestas. Maravilló a los sabios y también a la gente sencilla; a los reyes y a los plebeyos. Sin embargo, ¿había algo que le maravillara a Él? Él, que lo tenía todo como para asombrar a los hombres, ¿era susceptible de asombro?

El asombro de Jesús

La Biblia dice que Jesús “no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:25). Nada, por tanto, le podía sorprender. La sabiduría de los sabios con todos sus sutiles vericuetos no era para Él motivo de sorpresa. Él mismo los había sorprendido con preguntas y respuestas que desafiaban su inteligencia (Luc.2:46-47). La riqueza con todo su lujo tampoco era para él motivo de maravilla, porque aunque no tuvo dónde recostar su cabeza, nunca envidió a nadie, y se conformó con recostarse bajo un árbol en el monte de los Olivos o comer a la mesa de la gente sencilla.

Sin embargo, la Biblia nos muestra dos situaciones humanas que solían asombrarle, más aún, que le maravillaban. Una era la fe y la otra la incredulidad. La una venía en la compañía del gozo; la otra, con el gravamen de la tristeza.

La fe

Cierta vez se acercó a Jesús un soldado romano de cierto rango –un centurión– y le trajo una preocupación que tenía: su criado estaba postrado en cama, gravemente enfermo. El Señor lo tranquilizó en seguida, diciéndole: “Yo iré y le sanaré”. Entonces el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.”

Y luego agregó una explicación, que fue lo que más sorprendió a Jesús: “Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.” Jesús entonces dijo a los que le seguían: “De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.” (Mateo 8:5-10).

El centurión era un hombre de autoridad que estaba, a su vez, bajo autoridad. Él sabía lo que era mandar y lo que era obedecer. En el ejército romano, la orden de un superior no podía desatenderse: era una ley.

En el plano espiritual, el centurión atribuyó a Jesús la máxima autoridad, porque bastaría una orden suya para que la enfermedad retrocediese. No importaba de qué enfermedad se tratase, ni qué circunstancias la agravaban. Cuando se está en la cima del mando, una orden es irrevocable, y todos deben obedecer. Jesús es el Señor (el ‘Kirios’). Por eso, aunque la casa de este soldado podía abrirse para recibir a un grande hombre (tal vez al mismo emperador), no era digna de recibir al ‘Kirios’ en ella, al Señor de toda la tierra.

Así que, lo que el centurión había aprendido en el ejercicio de su profesión lo aplica ahora sabiamente en el plano espiritual. El centurión pudo discernir mejor que los religiosos de su época quién era ese Hombre que estaba ante él. De ahí la maravilla del Señor.

Por supuesto, el criado fue sanado en aquella misma hora. ¡El ‘Kirios’ había dado una orden!

En otra ocasión, una mujer extranjera corrió detrás del Señor pidiendo por su hija enferma. Jesús no le respondió palabra. Aparentemente, no quería atenderla porque Él había venido a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Sin embargo, ella insistió con desesperación. El Señor todavía rehúsa a concederle lo que ella pide. Le dice: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.”

Entonces la mujer exclama: “Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” Ante eso, Jesús exclama con asombro: “Oh, mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.” Por supuesto, la muchacha fue sanada en el acto.

La fe de la mujer le llevó a insistir hasta la importunidad. Y Jesús, que no se maravilla por la grandeza de los hombres (Lucas 16:15 b), se maravilla por la fe de esta mujer extranjera.

¡Bienaventurados los que creen! (Hebreos 11:6).

La incredulidad

Veamos ahora el otro motivo de asombro que tuvo el Señor.

En su soberanía insondable, Dios escogió a la ciudad de Nazaret para que Jesús pasara allí su infancia y juventud. Nazaret fue, en este sentido, una ciudad altamente favorecida. Sin embargo, la actitud que tuvo para con Él fue desdichada. No diremos que fue ingrata, fue más que eso: fue desdichada. Teniéndolo a Él allí le menospreciaron, y aun más, quisieron matarle.

Ellos se escandalizaron del hombre que habían visto crecer corriendo por sus calles, jugando con los demás niños. Ellos decían: “De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de Él” (Marcos 6:2-3).

Reconocían que era un hombre extraordinario, porque su sabiduría y sus hechos portentosos eran irrefutables; sin embargo, tropezaban en que era demasiado familiar para ellos, ya que conocían su origen y su familia.

Al respecto, Jesús decía: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.” Y por causa de la incredulidad de ellos, no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. ¡Jesús estaba asombrado de la incredulidad de ellos! (Marcos 6:6).

Ellos asociaban erróneamente la grandeza de Dios con la opulencia y elegancia de los fariseos y los escribas. Ellos pensaron que Dios habría de mostrarse con la gloria que por derecho propio le pertenecía. No vieron a Dios en la sencillez del Vecino de Nazaret. Su corazón estaba cerrado para Dios. Sus ojos estaban cegados

¿Qué es la incredulidad? La incredulidad es el muro que impide ver a Dios, es la ceguera del racionalista, es la lepra que carcome el corazón, es la necedad del fatuo y presuntuoso. La incredulidad es vivir por lo que los ojos ven y por lo que la mano palpa. La incredulidad no ve la Mano que dirige la escena tras el escenario del mundo; es la vanidad de pensar que después de esta vida no hay otra. (1ª Cor.15:32).

La incredulidad no es imputable a Dios, sino al hombre. Aunque la fe es un don de Dios, la incredulidad es de factura humana, alimentada por el desvarío de la mente, la soberbia de la carne y la vanidad de la vida. ¡Oh, que Dios nos permita huir de tamaña desgracia!

Dos suertes distintas

La fe y la incredulidad: dos actitudes extremas; dos formas de vida opuestas; dos suertes con distinto destino. Las dos causaron el asombro de Jesús, pero una para bien y otra para mal. ¿En cuál de los extremos se ubica usted? No hay, como usted ve, posiciones intermedias.

Si usted decide despojarse del estrecho racionalismo, de su mente calculadora, si renuncia a tratar de explicarlo todo con sus cortos alcances, y se abre al Espíritu de Dios, tal vez reciba usted el don de la fe. Tal vez Dios quiera tener de usted misericordia y enriquecerlo de veras. Entonces usted se alineará con aquél centurión romano, con aquella mujer extranjera, y con los otros muchos que han asombrado gozosamente a Jesucristo, el Señor.

Selección gay de Argentina pasa a la final contra Inglaterra

30 Ago

Selección gay de Argentina pasa a la final contra Inglaterra

Buenos Aires – (SentidoG.com)

Hoy, la Selección Argentina de Fútbol Gay (SAFGay) venció en las semifinales a Stockholm Snipers IF, de Suecia por 5 a 1, en el Mundial de Futbol Gay que se lleva a cabo en Londres desde el domingo pasado.

El equipo argentino pasa entonces a la final contra los ingleses de”Stonewall”, encuentro que tendrá lugar mañana, sábado 30 a las 14:00 hs.(hora local).

Tal como informó SentidoG.com durante esta semana, el seleccionado ha resultado victorioso en todos los partidos jugados.

En declaraciones a la prensa, Walter García, capitán del equipo, dijo que “No pensábamos llegar a las finales porque tuvimos problemas físicos con los delanteros pero mantuvimos el espíritu deportivo y tuvimos que esforzarnos mucho. Nos llena de orgullo el resultado”.

Por su parte, Cesar Cigliutti, Presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), quienes colaboraron con la Selección en la obtención de la adhesión de la AFA,se comunicó con Walter García para felicitar al equipo y enviarle la mejor de las suertes para mañana.

Nota relacionada

Exitosa actuación del seleccionado argentino de fútbol gay en Londres

Vuelve la moda de los Jeans nevados

30 Ago

Vuelve la moda de los Jeans nevados

El especialista en moda Ricky Sarkany coincidió: “A diferencia del jean nevado convencional estos son más ¨batijkeados¨, más rústicos. Esta nueva versión está más asociada al lujo que al descuido como lo era en los 90”.

Te gusta la idea?

http://www.trespasitos.com/vuelve-la-moda-de-los-jeans-nevados/

Dios desea tu bien.

30 Ago

Dios desea tu bien.

27 de agosto

“¡Ojalá su corazón esté siempre dispuesto a temerme y a cumplir todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos siempre les vaya bien!” Deuteronomio 5:29

Argentina ganó la medalla de oro en los juegos olímpicos de Pekín en football. Era el deseo más generalizado de los argentinos. Y cuando comenzó el partido contra Nigeria, hubo un único pensamiento: ¡Ojalá que ganemos! Teníamos muy presente que en el 96, fueron los nigerianos quienes nos dejaron con la medalla plateada en las olimpiadas. Queríamos revancha y el deseo más profundo de cada argentino era que el equipo gane.

Eso es un deseo intenso. Algo que conmueve el corazón, y que al realizarse produce extrema alegría. Cuando terminó el partido y Argentina venció a Nigeria, todo era alegría. Era el deseo cumplido.
El ¡Ojalá! se convirtió en una realidad.

Pero no siempre pasa esto. No siempre, nuestros deseos se realizan. A veces, nos quedamos con las ganas, y eso provoca frustración, dolor, angustia y tristeza. Dios conoce ese sentimiento. Y aunque lo padece
muy seguido, no se puede acostumbrar. Dios deseaba que su pueblo escogido Israel le temiera y le obedeciera. ¡Ojala! pensaba Dios.

Pero ese deseo no se cumplió. El pueblo de Israel se olvidó de su Dios y le dio la espalda. Y el deseo del corazón de Dios quedó frustrado. Dios deseaba la obediencia de su pueblo para poder bendecirlo y cuidarlo. Él deseaba que les vaya bien, pero Israel hizo todo lo contrario.

Han pasado muchos años, y Dios tiene hoy a su Iglesia. Pero su deseo sigue siendo el mismo. Dios sigue deseando nuestro bien, sigue deseado que nos vaya bien. Pero sigue condicionando su bendición a nuestra obediencia. Dios no malcría hijos caprichosos, Dios no tiene nietos. Y aunque nos ama sin límites, sigue siendo justo. En su misericordia Él siempre perdona y nos da una nueva oportunidad. Pero sus bendiciones están acotadas a nuestra obediencia.

Hoy Dios nos invita nuevamente a que le temamos, le respetemos y le obedezcamos. Ese es su más íntimo deseo. Hizo todo por nosotros para que nos sea fácil. Nos regaló la salvación al costo de la muerte de
su propio hijo y nos ama a pesar de nuestros errores y fracasos.
¡Cómo no vamos a corresponder semejante amor! Sin embargo, a veces no lo hacemos.

No frustres a Dios con tu indiferencia. ¡Ojala que puedas serle fiel!

REFLEXIÓN – Dios desea tu bien.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

Consejos de Dios para una mujer

29 Ago
Líderes del grupo femenil- agosto 2008
Consejos de Dios para una mujer
 

 

 

Artículo escrito por: Dorys de Perdomo

Estimada(o) Paulo: 


Que honor y privilegio contar contigo para estudiar la Palabra de Dios! Prepara tu corazón y tu mente, hablaremos acerca de los distintos roles que debes desempeñar en tu vida.  La vida es un gran escenario escribió un célebre autor. Es como si fuera un inmenso drama, donde ejecutas diversos papeles diariamente.  Tú misma eres madre, esposa, vecina, suegra, amiga, líder, etc.  En todos esos roles, se te exige excelencia y éxito por parte de todas las personas.  A veces, la presión es tal que muchas mujeres sienten que el peso es demasiado para ser llevado.  Algunas hasta llegan a la conclusión de que la vida es pesada e insoportable.  Sin embargo, ¡ánimo!  ¡Hay esperanza!  Indiscutiblemente, el Señor se interesa por todas las áreas de tu vida.  Es por eso que podemos descubrir en la Santa Escritura algunos principios y consejos que te ayudarán a ser una mujer fiel y cabal en cada una de las responsabilidades a las que te enfrentas. Como puedes ver, la Palabra del Señor es un sustento poderoso para todos los aspectos de tu vida.


Joel y Carla solo tenían seis meses de casados. Según Carla, su esposo repentinamente decidió que lo mejor para ellos era la separación. ¿Por qué? preguntó la angustiada esposa. Porque sencillamente tú no estás cumpliendo con tu papel de esposa, contestó el  desilusionado Joel.  Tristemente, los casos como éste aumentan día a día. Todos tienen una justificación razonable para la separación, o un problema imposible de resolver.  Pero, en el caso de la mujer cristiana, no se concibe que su esposo la acusé de incumplir con sus deberes.  En realidad, la familia y la sociedad esperan matrimonios que sepan afrontar las responsabilidades de este mundo cambiante y pecaminoso. 


Pero veamos qué dice la Biblia acerca del papel fundamental de la esposa dentro de la familia.  El apóstol Pablo, en Efesios 5:18, expresa el mandato divino sed llenos del Espíritu: A continuación (5:21-6:9) explica la forma en que debemos someternos unos a otros: “hablando… dando gracias… sometiéndonos unos a otros…”. En el caso del esposo amando a su esposa y en el de la esposa sujetándose y respetando a su esposo.  Es interesante notar que es en la esfera de la llenura del Espíritu Santo que se desarrollan las funciones del esposo y la esposa. En otras palabras, el  practicar la sumisión mutua en el matrimonio es una señal de que los esposos son llenos  del Espíritu.  Sólo que la manera de someterse el uno al otro es distinta: El esposo se somete a la esposa amándola, siendo ejemplo para ella,  proveyendo para  sus necesidades y siendo su líder.  La esposa se somete al esposo respetándolo. 


De esta manera, la sumisión de la esposa no es algo degradante, ni indica inferioridad.  Tampoco le da permiso al esposo para maltratarla o menospreciarla, ni para tratarla como un objeto de su propiedad. El esposo no puede tratar a su esposa con la suela del zapato. Si lo hace, no está cumpliendo su función de amar a su esposa. La sumisión es sencillamente una función como todas  las demás que la mujer desarrolla.  Por supuesto, esta función es claramente establecida por Dios. 


Hay sumisión obligada y voluntaria. La sumisión que la Biblia demanda de la esposa es voluntaria. Es decir, se pide que la esposa reconozca voluntariamente a su esposo como su líder y, por lo tanto, desarrolle una relación de dependencia de él. La sumisión habla de la disponibilidad de renunciar a la propia voluntad en bien de otra persona, y del amor de dar preferencia a otros.  ¿Tiene límite la sumisión?  Según Ef. 5:24 debe ser  completa y no debe estar limitada sólo aquello que nos gusta.  El único límite sería si el esposo pide a la esposa algo que va contra los mandamientos divinos (Hch. 5:29; Col. 3;18). De todas formas, la esposa debe explicar respetuosa y amorosamente sus motivos para no someterse. 


La sujeción debe ser ejercida incluso cuando el esposo no es cristiano (1 Ped. 3:1,2). Según el apóstol Pedro, la conducta sumisa de la esposa puede ser un elemento clave y poderoso para atraer a Jesús al esposo no cristiano.  Pablo agrega que lo contrario sólo llevará al esposo a despreciar la Palabra de Dios (Tito 2:5). Es su conducta casta y respetuosa lo que impactará de tal forma al esposo que será impulsado hacia el evangelio de salvación.  El apóstol no prohíbe hablarle al esposo de Cristo; más bien resalta que lo mejor en el caso de matrimonios mixtos es comenzar siendo un  modelo de conducta transformada.


Lo ideal es que, siendo ambos cristianos, reciban del Espíritu Santo la capacidad para someterse el uno al otro.  Pero si sólo la esposa es cristiana, al someterse a su esposo pone en evidencia que es llena del Espíritu Santo y, a la vez, recibe de Él la potencia para desarrollar dicha sujeción. Al estudiar el concepto bíblico de sumisión nos damos cuenta  que dicha función no debe ser una carga, ni un problema.  Es más bien una evidencia de nuestra vida llena del Espíritu Santo.  Deja que tu esposo asuma el papel de líder amante.  No lo usurpes porque puedes trastornar todo en tu hogar. Además, les darás un mal ejemplo a tus hijos y como si fuera poco estarás en clara y abierta desobediencia para con Dios.

Le invitamos a participar en nuestro foro con la pregunta: ¿Qué podemos hacer si a pesar de nuestra sumisión nuestro esposo quiere el divorcio? Para entrar al foro haga clic aquí.

 

Seamos fieles sometiéndonos a nuestros esposos,

 

Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com


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