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Lo raro es la familia

15 Dic
Viernes, 19 de Septiembre de 2008

Lo raro es la familia

Sin reconocimiento legal alguno –sea cual sea el armado siempre hay alguien invisible para la Justicia–, las familias fundadas por parejas de lesbianas se multiplican, se hacen ver, inventan un camino propio y desbaratan a cada paso el reinado del sentido común.

 

En los últimos años, la literatura infantil –sobre todo la anglosajona– ha tratado de reflejar los diversos modelos de familia que se dan en la vida real. En If I had a hundred mummies, una niña imagina cómo sería su vida si tuviera cien madres (así le quedaría la cara de tantos besos). Al final se alegra de tener sólo dos. 

If I had a hundred mummies,
de Vanda Carter
(texto e ilustraciones)
Editorial Onlywomen Press.

Sentada en la dirección del jardín de infantes, María buscaba las palabras necesarias. Esta vez, Estela no la acompañaba; la presencia de las dos, atentas a la beba de seis meses, no serviría de indirecta (aunque ese tipo de mensajes, la experiencia lo dice, siempre llega deformado). Tampoco era un relato sencillo, M había sido tan deseada por ellas dos como por el hombre al que un día, en un bar, invitaron a ser padre. Demasiada información en una primera cita para pedir una vacante. Sin embargo, la directora fue la que encontró el atajo. A ese jardín de la zona de Tribunales iba una nena que tenía dos madres, María no tenía por qué preocuparse, ella, la directora, iba a acompañar a la familia, iban a resolver juntos los problemas que pudieran surgir porque, vamos, tampoco los iba a negar de plano. Hace tres años que M va todos los días al jardín Verde Limón.

La hija de Natalia y Luciana todavía no necesita guardería. Natalia va a la facultad a la noche y puede cuidarla hasta que Luciana vuelve del trabajo. Pero también conoce el Verde Limón; su mejor amiga es maestra ahí mismo y le contó emocionada que el año pasado entregaron el diploma de egreso de una niña a sus madres. Sin eufemismos y en pleno acto de fin de curso.

María y Estela viven en Villa Urquiza. Natalia y Luciana, en Lanús. La casualidad –o los famosos 8 grados que a todos nos separan y nos vinculan— tejió su red en torno de estas dos historias, apenas una constatación más de lo que cada familia por separado sabía: que era posible emprender la aventura. Aunque también podrían haberse conectado por Internet, basta poner en cualquier buscador “madres lesbianas” para que aparezcan los blogs en los que otras parejas van dejando rastros de su vida cotidiana: Mamis por dos. Dos lesbianas; 9 meses y una nueva vida; El blog de Luli; Ella, los trillizos y yo; Saltorana; Piedra libre para dos mamás; En busca de algo naranja y verde; Mamás mías; la lista sigue y los vínculos que aparecen en cada página obligarían a una enumeración interminable y hasta empalagosa que no evita que a la navegante, cada tanto, se le suelte un lagrimón de puro y vibrante amor filial. El milagro de la vida, diría un aforismo de poster; o el deseo puesto en acto, para no desbarrancar —demasiado— en las pendientes del melodrama.

El protagonista de The different dragon también tiene dos mamás.
Editorial Two Lifes.

Somos dos

Natalia tiene 25, Luciana, 28. Son las mamás de una nena que todavía no cumplió los dos y es capaz de vaciar un pelotero si se le quita la atención por un rato. Es lo que intenta, al menos, mientras Natalia cuenta la historia de su gestación en un bar de Almagro: “Siempre quise tener un hijo, y además siempre quise tenerlo joven. Estuve siete años en pareja y con ella teníamos todo planeado, hasta el nombre elegido. Pero se fue todo a la mierda. A Luciana la conocí en el chat, ella jamás había pensado en hijos, ni siquiera en convivir… qué sé yo, a lo mejor planeaba joda para toda la vida”. ¿Por qué el deseo de hijos? Natalia no puede identificarlo; simplemente sabe que es así. El mismo día en que le dijo a su madre que era lesbiana le aseguró que de todos modos le iba a “dar” nietos. “Para mí, lo biológico no era un freno, aunque ni siquiera conocía a otra pareja de lesbianas, ni sabía cómo lo iba a hacer.” De todos modos, trataba de adivinar en las chicas esos rasgos que podrían convertir a una en “la madre de mis hijos”. Pero en su fantasía era ella la que siempre aparecía embarazada. Apenas pasó un año de convivencia con Luciana cuando el planteo se hizo concreto: “No sabía con cuántas trabas me podía encontrar, tal vez nos llevara años lograrlo, así que teníamos que empezar. Tenía que ser con donante anónimo, sí o sí. Sobre todo porque no quería que nadie me rompiera las pelotas, ni tener miedo de que algún día me quieran sacar a mi hijo; siempre se escuchan casos así”. Todo sucedió más rápido de lo que imaginaba. Escribieron cartas a dos centros de fertilidad —Fecunditas y Cegyr— y sólo el segundo contestó. “Nos recibieron muy bien, ahí me enteré de que tenía que ir a comprar la muestra de semen a un banco —Cryobank—, donde tuvimos una charla con un médico que nos preguntó a quién queríamos que se pareciera. Porque en las parejas heterosexuales siempre buscan que se parezca al padre. La verdad es que no nos importaba demasiado el parecido. A Luciana yo le gusto, así que ella quería que fuera como yo y eso estaba asegurado en un 50 por ciento.”

En el primer intento, Natalia quedó embarazada. Con esa noticia, las dos empezaron a pensarse como madres: “Somos dos mujeres, dos madres, con roles distintos. Cuando fantaseábamos cómo iba a ser nuestra vida en común, Lu se imaginaba arreglándole la bicicleta, por ejemplo. Algo que yo no haría ni loca. Pero, ¿eso quiere decir que tiene el rol del padre? ¡Ni ahí! Menos si lo pensás en términos de género… Yo tengo una sobrina que fue violada a los once y tiene una nena de la edad de L. Con mi hermana nos imaginamos cómo van a ser sus conversaciones cuando crezcan, porque ninguna va a tener un padre, pero qué distintos son los relatos”…

Cuando Natalia se imagina el relato que va a transmitirle a L sobre su origen, empieza con el amor que sentían las dos mamás y sigue con “un día, un médico nos ayudó para tenerte”. En estos 17 meses las cosas no fueron fáciles para las chicas: a los 20 días de nacer, L tuvo la primera de una larga serie de internaciones en terapia intensiva. Todavía está en diagnóstico y las preguntas sobre la historia familiar suelen dejarla muda, pero eso no la hace dudar de la elección de un donante anónimo: “Vivo llamando a Cryobank para ver si pueden darme un dato más, creo que habría que guardar más información sobre los donantes, porque en el cuestionario que hacen sólo hay unas pocas preguntas. A mí me re sirvió que alguien haya donado esperma protegido por el anonimato, pero a la vez hay cosas que necesitaría saber. De última, lo que nos pasa a nosotras también te puede pasar en una relación ocasional en la que quedás embarazada y no sabés nada del chabón”.

Somos tres

Estela nunca se imaginó pariendo. Sí criando. Su fantasía, antes de conocer a María, era adoptar; incluso adoptar un niño o una niña que pudiera elegirla también a ella. Como Natalia, usa la palabra biología para mencionar un obstáculo que no era: “Ni siquiera soñaba con tener un bebé porque no me interesaba una ficción biológica”, dice. María, en cambio, quería parir. Llegó a imaginarse que en una noche de alcohol podría tener sexo con algún amigo gay, una fantasía que fue cayendo por su propio peso y por el que aporta la posibilidad de la fertilización artificial, que fue el método que terminaron usando. Estuvieron casi cuatro años juntas hasta que convocaron a Diego en un bar para invitarlo a ser el padre en esa familia que empezaba a gestarse en el deseo. Diego no lo dudó ni un instante. Para él, un hijo era una presencia concreta en su futuro, tanto como el hermano o hermana que proyecta para M y que, está seguro, va a llegar.

La primera inseminación se hizo el día del cumpleaños de Estela. Los tres estuvieron en el consultorio; Diego tuvo como tarea contestar algunas preguntas sobre María —con quien ya cuenta 15 años de amistad—, Estela guió la cánula que provocaría, en esa primera vez, el embarazo que terminó con el nacimiento de M en la clínica Suizo Argentina, frente al padre y sus dos madres en la sala de partos.

Ahora que M habla —y discute, y pregunta, como lo hacen las niñas a los tres años y medio—, no llama mamá a Estela. Nunca estuvo en los planes. María era la más estricta en ese sentido. Su formación como psicóloga le hacía pensar que era proteger la subjetividad de M tener un solo padre y una sola madre. Estela, con el tiempo, se convirtió en “Lala”, un nombre nacido de la media lengua que para M es un vínculo. Después del último Día de la Madre en el jardín, por ejemplo, la miró a Estela y le dijo: “Otro día va a ser el día de las lalas, ¿no?”. Y ya preguntó otra vez por qué sus compañeritos no tienen lala. Este es el relato que eligieron para contestar: “Nosotras vivíamos juntas, nos queríamos mucho y queríamos tener una hija. Y como papá también quería, nos juntamos los tres y un médico nos ayudó”. Con el tiempo, M —como L— irá desgranando las diversas imágenes de su historia; la figura aséptica del médico como vínculo que reemplaza al sexo, el amor como motor de su llegada al mundo.

“La única vez que dije públicamente que era la mamá de M fue en el jardín, una de las primeras reuniones, tal vez porque M era bebé todavía y no se iba a enterar. Para mí es mi hija. Siempre la pensamos como hija de los tres, aunque no me diga mamá. Quién sabe, a lo mejor con el tiempo es ella la que elige llamarme así. Por mi parte quisiera que hubiera un nombre para este vínculo. Un nombre reconocido.” Ahora, María empieza a entenderlo de la misma manera. Haber cruzado experiencias con otras familias despejó eso que ella veía como una “constelación rara” para una hija: dos madres, un padre. Sin embargo, jamás se le ocurrió ocultar en ningún lado de qué se trata su familia, aunque bien podrían presentarse, Diego y ella, como una pareja separada. “No somos una familia tradicional, ni queremos aparentarlo. Si pienso en quién cumple con esa función paterna de corte de la que se habla en psicología, estoy segura de que ese lugar lo ocupa Estela. Diego tiene su propio lugar y M sabe aprovecharse de las situaciones como cualquier niña, a él le pide las Barbies que nosotras jamás compraríamos.”

La historia de Rey y Rey cuenta el feliz matrimonio de dos príncipes. Una de las pocas producciones traducidas al castellano.
Ediciones Serres.

No somos nada

El huevo, para Natalia y Luciana, se rompió el mismo día del parto. Antes habían estado envueltas en una cápsula de aceptación y mimos, por parte de los padres de Luciana —y hasta de la abuela octogenaria— que enseguida se ubicaron en la cadena generacional como legítimos abuelos, y de la madre de Natalia. Habían hecho el curso de preparto juntas cada vez que las parejas eran convocadas y tenían plena confianza tanto en la partera como en el obstetra. Pero la cáscara se quebró en el peor momento: cuando iban a entrar a sala de partos, la misma mujer con quien habían hecho el curso le frenó el paso a Luciana.

—Acá entran sólo las parejas.

—¡Ella es mi pareja! —gritó Natalia entre contracciones.

—Parejas hombres —sentenció la partera, y le dio con la puerta en las narices.

La desesperación de Natalia, las gestiones con el obstetra, haberse plantado cuando en realidad las dos necesitaban entregarse a lo que vendría, hicieron que finalmente Luciana presenciara el parto. Pero la frustración, la bronca, la confrontación permanente con la falta de estatuto legal que une a esta familia, siguieron lastimándolas en los momentos más dolorosos. “Cada vez que internamos a L dejan afuera a Luciana porque no es nadie. Yo me desespero, no lo puedo creer y la peleo hasta el final. Ella está un poco cansada, llora, me dice que no importa. Pero es por las dos, L también la necesita.” A la terapia intensiva, se supone, sólo pueden entrar padre, madre, abuelos paternos y maternos. Ese permiso reduce para L el universo de su familia a dos personas: Natalia y su madre. El resto de esas caras y esas voces que podrían tranquilizarla, mimarla, consolarla, queda afuera cada vez hasta que Natalia exige, habla con un jefe, con otro, consigue una carta, logra franquear la puerta. “Pero aunque las internaciones sean en el mismo lugar, siempre hay un médico o un enfermero que cambia. Dicen que la gente se queja porque entran ‘la mamá y la tía’. ¿Y por qué no preguntan antes de inventar un vínculo?”

Para quienes no quieren ver, inventar un vínculo es tranquilizador. El padre de Diego, por ejemplo, le ha preguntado por “su mujer” —en relación con María— frente a las carcajadas del resto de la familia. “Pero yo con mi viejo apenas tengo relación”, dice Diego y pone al margen ese único lugar hostil que puede reconocer. “Trabajo en Cancillería, que es como un ministerio gay, todo el mundo sabe de María y hasta recomendé nuestro obstetra a una compañera que también va a tener un hijo con su pareja y un amigo maestro. En mi edificio saben que vivo con Jorge y que M se queda tres veces por semana, que es mi hija, y no hay sorpresa, ni comentarios. Yo no siento la discriminación, aunque sé que existe y pienso que M puede sufrirla cuando crezca. Para mí no fue fácil el colegio, sufrí mucho por mi condición. Pero creo que ahora es distinto.”

De todos modos, la falta de amparo para estas —¿otras?, ¿nuevas?— familias no es una sensación térmica. No lo es para Natalia y Luciana cuando ven sufrir a su hija y tienen que distraerse reclamando su derecho. No lo es para María y Estela porque saben que la relación de Estela y M depende de la voluntad de los primeros implicados y, en casos de fuerza mayor, de sus familias. “Y si yo quiero a mi hija como la quiero —dice María—, tengo que asegurar ese vínculo, incluso más allá de mí, aunque Estela me cague con otra mina y se vaya a vivir con ella.”

¿Quiénes somos?

“Hoy, Tato, al salir de bañarse, llamaba ‘Maaaaá’, y al responder yo, me dijo: ‘No, la otra má’, refiriéndose a Triana, en vez de nombrarla madrina como la mayoría de las veces, provocando una alegría contenida en ella, ansiosa por compartir esto conmigo por si no había escuchado.” Tato tiene seis años, dos madres y un hermano que nació —por el mismo método de inseminación artificial— este año. Su historia se puede rastrear en el blog Mamis por dos. Madres Lesbianas. Es gracioso leer en este post cómo el niño se soltó tranquilamente de cualquier convención y llamó a las madres por su nombre, a pesar de que ellas —según cuentan— lo habían acostumbrado a llamar a una “madrina”. Todo un acto de autonomía y de afirmación de la propia historia de un niño capaz de preguntar por qué lo tuvieron sin papá —”porque estaba enamorada de una mujer”— y escucha, una vez más, el cuento del médico que ayuda a las “semillitas” —sí, todo vuelve, incluso el relato de las semillitas— a encontrarse. La pequeña anécdota de Tato da cuenta de cómo las piezas se acomodan y construyen un relato propio, cómo esos relatos se van escribiendo a medida que se viven y se transitan. María y Estela, cuando pensaron en tener un hijo, eligieron otro relato, uno que contiene al padre, despegándose del supuesto —que sobrevuela también sobre estas familias— de que sólo puede existir un binomio conyugal a la hora de formar una familia. “En una reunión de madres lesbianas, cuando reclamamos que en nuestro caso no había sólo un donante conocido sino un padre, nos dijeron: ‘Ah, ustedes están peor’”, cuenta María con un resto de asombro. La afirmación, dice, venía a subrayar la situación legal de las dos madres, pero también deja colar prejuicios en torno de guiones distintos al esperado, aun cuando la historia completa esté en gestación. “Para nosotras, el tema de la identidad era importante —agrega María—, aunque tal vez si no hubiéramos encontrado un padre, podríamos haber recurrido a la donación anónima.” Para quienes eligen esta opción, la identidad biológica es apenas una pincelada en esa pintura dinámica que construye una identidad: “Nosotras nos olvidamos de cómo son las cosas, nuestra familia también. Sin pensar, más de una vez, encuentran en L rasgos hereditarios de Luciana… ¡y es imposible!”. En los relatos de los padres que eligen tener hijos con donación de óvulos y alquiler de vientres —el método es tan caro y complicado que aquí no se conocen casos, aunque hay cientos en los países sajones—, no hay eufemismos para la ausencia de madre: “Sencillamente no hay”, como dijo Ricky Martin. La historia se va escribiendo con los propios pasos y tal vez en esa emoción pueda anidar la pasión por compartir la vida cotidiana en tantos sitios públicos. Un donante puede convertirse en padre si le abren la puerta. Una lala, una madrina, en madre. Alguien que pide que le digan mamá tal vez termine siendo reconocida por un nombre inventado. Hasta es posible devolverle a la reproducción el sexo, si es lo que se desea, incluso entre dos mujeres. En el origen del hijo que esperamos para noviembre —permítanme el desliz— hubo una noche de amor y de sexo, justo después de pasar a buscar el frasquito que donó el padre. Y que el placer —y una jeringa— ayudó a llegar al lugar correcto, justo en el centro de mi amada. Allí donde todavía se convierte en un milagro.

Un lugar en el mundo

Entre abril y mayo de este año se formó Familias Homoparentales de Argentina (FHoA), una asociación que reúne a familias diversas que buscan el reconocimiento legal de sus vínculos. Se reúnen una vez por mes para intercambiar estrategias y experiencias; y también para que niños y niñas puedan jugar juntos.

Más información: www.familiashomoparentales.es.tl

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La protesta del “Zapatazo” se extiende por las calles de Irak

15 Dic

La protesta del “Zapatazo” se extiende por las calles de Irak

Piden la liberación del periodista que lanzó sus zapatos a Bush. El presidente de EE.UU. culminó una visita sorpresa a Bagdad y Kabul para despedirse.

Bush se despide Afganistán e Irak entre protestas y zapatazos. Por Gustavo Sierra, de la Redacción de Clarín

El periodista iraquí que lanzó ayer sus zapatos al presidente estadounidense George W. Bush como “despedida” durante una rueda de prensa en Bagdad, se convirtió en un héroe para los iraquíes. 

Miles de manifestantes se lanzaron a las calles de Bagdad y otras ciudades de Irak para protestar por la visita sorpresa realizada ayer por Bush y por el arresto de Mountazer al Zaidi, el joven periodista que no se pudo contener arrojó sus zapatos contra el mandatario mientras le gritaba “¡perro!” (un fuerte insulto en países árabes).

“Lo felicitamos por su valiente actuación”, declaró la agencia de noticias iraquí INA, conocida por su posición crítica contra el gobierno. El Consejo Sunita de Ulemas señaló por su parte que el acto había sido un “momento histórico”, en el que se le mostró al presidente saliente de Estados Unidos y a todo el mundo lo que “los iraquíes piensan de la ocupación”.

La organización iraquí para la protección de periodistas indicó hoy que cuentan ya con el ofrecimiento de 50 abogados dispuestos a defender a al Zaidi, un reportero de 28 años que trabaja para el canal iraquí Al Bagdadiya, después de su detención. “Aún no sabemos cuáles son los cargos que le imputa el gobierno”, dijo el presidente de la organización, Ibrahim al Saradshi.

También Al Bagdadiya exigió la liberación de su empleado “en nombre de la democracia y la libertad de expresión”. El gabinete iraquí replicó al canal de televisión con sede en El Cairo pidiendo “una disculpa oficial por el ataque al presidente de Estados Unidos,que era nuestro huésped”.

Bush, realizó hoy otra sorpresiva visita, esta vez a Afganistán, donde alabó los “avances” alcanzados tras la caída del régimen integrista talibán en 2001 y aseguró el apoyo estadounidense “por tiempo indefinido”. 

El mandatario estadounidense prometió también que se establecerá una democracia estable en Afganistán, en un momento en que la violencia de la insurgencia talibán y de Al Qaeda se encuentra en aumento. 

Durante sus dos mandatos, Bush sólo había realizado una visita a Afganistán en marzo de 2006. Esta mañana y a sólo 36 días del fin de su gestión, llegó a Kabul procedente de Bagdad para visitar las tropas estadounidenses y reunirse con su par afgano, Hamid Karzai. 

Al término de esa entrevista con Karzai, el mandatario estadounidense dijo en otra conferencia de prensa que Afganistán sigue afrontando “duros desafíos”. Estados Unidos ordenó la intervención en Afganistán tras los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos, tras negarse el país a entregar al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden. 

“Había un grupo de asesinos que se escondía, se entrenaba aquí y planeaba atacar mi país”, justificó Bush. “Ahora los talibán que quieren regresar” -añadió-, “quieren volver al poder pero no pueden soportar la idea de una sociedad libre. Son letales y duros, no hay duda de ello”. 

Ver Video Clarin.com

“Ayúdate, que yo te ayudaré”

15 Dic

“Ayúdate, que yo te ayudaré”

 

La famosa frase “Ayúdate, que yo te ayudaré” NO aparece literalmente en la Biblia. Aunque si la podría relacionar con Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

LÁGRIMAS

15 Dic

LÁGRIMAS

 

2 REYES 20:5“… YO HE OIDO TU ORACION Y HE VISTO TUS LAGRIMAS, HE AQUI QUE YO TE SANO…”
Hay personas que han sido enseñadas que llorar es para los débiles y que es vergonzoso hacerlo. Pareciera que alguien hubiera escrito un código que dijera que las lágrimas son para los niños, las mujeres y los débiles.
¡Esta no es la perspectiva de Dios! Para un Padre amoroso como es Él, no hay cosa que más toque su corazón que ver a uno de sus hijos e hijas llorar ante El. Las lágrimas pueden estar originadas por muchos factores pero cuando uno va en oración a buscar al Señor y empiezan a correr por las mejillas las lágrimas, algo sucede en el mundo espiritual: Dios ve el clamor desesperado, la angustia y comienza a sanar lo que esta enfermo.Puede ser un cuerpo dolorido, como una relación rota; puede ser una amistad, como un matrimonio deshecho. No te canses ni tengas vergüenza de llorar ante el Señor, pues tus lágrimas son para El como una joya cristalina de mucho valor. 

Investigación científica sostiene que Jesucristo nació en junio

15 Dic

Investigación científica sostiene que Jesucristo nació en junio

Posted: 13 Dec 2008 09:17 PM PST

El estudio fue desarrollado por astrónomos australianos, que indican que la estrella que guió a los magos desde Oriente apareció en ese mes y no en diciembre.

Un estudio realizado por astrónomos australianos del observatorio Port Macquarie indica que la fecha de nacimiento de Jesucristo es el 17 de junio. Los especialistas llegaron a esta conclusión tras utilizar complejos programas informáticos sobre la posición de los astros dos mil años atrás.

El dato en que se basa esta nueva teoría es que la ‘estrella’ que siguieron los magos desde Oriente era en realidad una conjunción de los planetas Venus y Júpiter. Los estudios de los astrónomos señalan que esta alineación se dio el 17 de junio y, según ellos, es el ‘el faro de luz’ que citan los textos sagrados, que llevó a los magos a Belén.

“No estamos diciendo que ésta fuera definitivamente la estrella de Navidad, pero la nuestra es la explicación más fuerte del tema que yo haya visto hasta el momento”, comentó Dave Reneke, quien participó del estudio.

Si bien en la Biblia no se menciona una fecha exacta para el nacimiento de Cristo, en sus comienzos la iglesia asentó la celebración para el 25 de diciembre.

Fuente: Periodismo.com

Para Reflexionar: Si Jesucristo nacio el 25 de diciembre, o nació en Junio, Octubre u otro mes, eso no cambia el propósito para el cual nació y lo importante es justamente eso: Nacio para salvar a la humanidad.

En Atenas el vandalismo es lo más noticioso – Crónica del entierro de Alexandros (lo que El País no contó)

15 Dic

En Atenas el vandalismo es lo más noticioso – Crónica del entierro de Alexandros (lo que El País no contó)

Noemí Sobregués | 11/12/08 |Señalesdelostiempos

Dice esta mañana (10 de diciembre) la enviada especial de El País (por fin se han decidido a enviar a alguien, por cierto, ya que hasta ahora se habían limitado a reproducir noticias de la prensa griega, y, sea dicho de paso, de los periódicos más conservadores):

Pasadas las cuatro de la tarde, hora local (una hora menos en la España peninsular), el ataúd blanco con los restos de Alexis desapareció del plano. Las imágenes siguientes, minutos después, fueron ya de disturbios y enfrentamientos.

¿La enviada especial de El País se queda en el hotel viendo la tele? No importa. Algunos de nosotros estábamos allí.

El entierro tuvo lugar en Palio Faliro, un barrio a unos ocho kilómetros del centro de Atenas. A esas horas el Politejnío está relativamente en calma. No hay policía en los alrededores.

Frente a la iglesia se concentra una multitud de gente, en especial adolescentes, muchos de ellos con sus padres. Algo a lo lejos empieza a reunirse también gran cantidad de policía. Mis compañeros griegos insisten en que precise que no se trataba de antidisturbios, sino de motoristas. Iban armados.

De las calles adyacentes van llegando cada vez más chavales. Vemos a madres gritando desde el balcón a sus hijos que vuelvan a casa. En vano. Hablamos de chicos de clase media acomodada, vestidos con ropa de marca, que probablemente nunca han estado en Exarjia y nada saben de política.

De pronto un motorista saca un arma y dispara tres veces al cielo. (Posteriormente el policía afirma que sacó el arma por miedo, porque se sintieron amenazados –amenazados por tener frente a ellos a niños, y la vía libre a sus espaldas.) Se desata el caos. Los chavales corren a recoger los casquillos de las balas. La policía vuelve a disparar al cielo unas diez veces. Entonces, y sólo entonces, es cuando empiezan los disturbios y los enfrentamientos. Sí, se producen importantes destrozos en la zona y los alrededores.

Está filmado por cámaras de televisión. Es una lástima que la enviada especial de El País no sólo se limitara a quedarse viendo la tele, sino que además ni siquiera se tomara la molestia de echar un vistazo a los distintos canales.

Y sigue diciendo:

En la plaza Sintagma, el kilómetro cero de Atenas, se hizo de noche prematuramente en torno a las dos de la tarde. El humo negro producido por plásticos quemados se mezclaba con los botes de humo disparados por los antidisturbios.

Luego se pierde en comparaciones con la Intifada, en David y Goliat, en la desproporción del recurso a la fuerza por parte de ambos bandos, se da un paseo por Tesalónica y vuelve a la plaza Síntagma para decir que algunos manifestantes “no se conformaron con arrojar piedras, también usaron vallas, palos y papeleras. Y los más radicales cócteles molotov”. Sólo en el siguiente párrafo, tras haber mencionado la manifestación convocada por el partido comunista griego, deja caer, casi por descuido, que “la otra concentración” (la de Síntagma) era “mayoritariamente estudiantil” y “concentró a miles de participantes”.

Curiosa manera de contar lo sucedido. No decimos “falsa”. Decimos sólo “curiosa”. Lo que cuenta es cierto, pero tan parcial, tan absolutamente sesgado y tan estratégicamente expuesto, que al final poco tiene que ver con lo que presenciamos los que allí estábamos.

Era, efectivamente, una manifestación estudiantil. Hablamos de chicos de colegios e institutos entre once y dieciocho años, en su mayoría acompañados por sus profesores y sus padres. Habían llegado escuelas enteras de toda la ciudad y del Ática. Pretendía ser una manifestación pacífica.

Los manifestantes se sientan ante el Parlamento. Los más jóvenes, directamente niños, ocupan las primeras filas.

La policía los rodea totalmente. La plaza va llenándose de gente.

La policía intenta desalojar a los manifestantes a empujones y patadas (contra las primeras filas, las de los niños). Los chicos no se mueven. La policía saca sprays lacrimógenos y empiezan a rociarlos. Los profesores y los padres corren hacia las primeras filas y se enfrentan a la policía a gritos: “Pero ¿qué hacéis? ¿No veis que son niños? ¿Pretendéis matárnoslos a todos?”. Es cierto: alguna piedra empieza a caerles. La policía se pone nerviosa, se guarda los sprays y lanza por los aires un bote de gases lacrimógenos. Y es entonces, y sólo entonces, cuando se desata la batalla campal, cuando los que han ido concentrándose en los alrededores de la plaza no se conforman con lanzar piedras, sino que recurren a vallas, palos y papeleras.

Y sigue diciendo la enviada especial:

“Saludamos y damos la bienvenida a los jóvenes que no se cubren la cara”, era la consigna más repetida entre los profesores y los estudiantes que participaron en la primera marcha de la mañana.

Tampoco decimos que sea falso. No decimos que no haya encapuchados radicales y vándalos. Los hay. Pero no son tantos. Las calles están llenas de gente a todas horas, y por las noches, en los alrededores del Politejnío, todos podríamos pasar por encapuchados, entre otras cosas porque tenemos que salir con gorro (caen huevos, tomates, piedras e incluso algún cóctel molotov de balcones de casas particulares en cuanto pasa la policía), los ojos untados con vaselina, pañuelos mojados sobre la nariz y la boca, o mascarillas. Llevamos cuatro días largos respirando lacrimógenos (hay testimonios de que han lanzado botes estadounidenses caducados, lo cual ha complicado todavía más las cosas –el ministro de Sanidad pidió hace unos días a la policía que moderara el uso de lacrimógenos, comentó que incluso el personal médico tiene problemas para respirar cuando atiende a los heridos).

Y dice además:

Dos palabras se repiten sobremanera estos días en los medios de comunicación y en las calles: hooligans y vándalos. Otra frase favorita es: “Atenas parece Irak”.

Suponemos que esto es lo que se repite sobre todo en los medios de comunicación extranjeros. En cuanto a las calles, está claro que depende de con quién hable cada cual. La frase que más hemos oído nosotros incluso en los peores momentos, cuando todo el centro de Atenas ardía y la situación estaba totalmente fuera de control, era: “Iparji logos” (Hay motivos).

La situación es sorprendente. Desde el principio en las calles hay muchísima gente hasta bien avanzada la madrugada, pero cuanto más se empeñan los medios en que se trata sobre todo de pequeños grupos de vándalos radicales y anarquistas, más gente sale a la calle. Y los que al principio se limitaban a hacer acto de presencia empiezan ahora a animarse a lanzar alguna piedra que otra.

Está claro que en Atenas sólo los vándalos son fotogénicos. 

En Colombia cuatro miembros de una misma iglesia fueron asesinados por las FARC en menos de un mes

15 Dic

En Colombia cuatro miembros de una misma iglesia fueron asesinados por las FARC en menos de un mes
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Alexander Prietto – Mundo Cristiano – Colombia

En menos de un mes cuatro cristianos pertenecientes a una misma iglesia han sido asesinados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Los creyentes pertenecían a la iglesia Alianza Cristiana, en el departamento de Huila, al sur de Bogotá. El pastor de la congregación, Hernán Camacho tuvo que huir a otra zona por las constantes amenazas de muerte en su contra.

Las autoridades investigan los hechos que mediaron estas muertes y las amenazas contra este líder espiritual.

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Informaciones señalan que los fallecidos fueron amenazados por alentar a los cristianos de la zona y predicar el evangelio. El departamento de Huila se encuentra en una zona históricamente  conocida por la persecución de miembros de la guerrilla contra cristianos.

En el 2007, dos pastores fueron asesinados al norte de Huila, y en el 2002, otros dos líderes perdieron la vida en este departamento. 

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El pastor Héctor Pardo, experto en el tema de los grupos alzados en armas en Colombia, explicó a Mundo Cristiano las razones que tienen estas agrupaciones para perseguir a los creyentes.

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“Si ha habido una situación de persecución que ha menguado últimamente, pero si ha habido una malversidad de parte de los grupos, de la mayoría de los grupos contra los cristianos. Inicialmente tenían un discurso que era que nosotros representábamos al tío Sam, “que éramos fieles a Norteamérica y por eso hay que acabar con el capitalismo, hay que acabar con  los gringos y hay que acabar con los evangélicos”. Pero eso ya se aclaró y ya ese no es el mensaje. Ellos esperan que nosotros respaldemos la revolución. Y claro nosotros creemos que tiene que haber un cambio en la nación pero no a través de las armas, entonces nos dicen “demos dinero de lo que ustedes tiene para que sostengan la revolución” y como no participamos de nada de eso creen que somos enemigos”, dice Pardo.     

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El pastor Pardo agregó que aunque los demás grupos revolucionarios ya no persiguen a los cristianos, con las FARC aún no han podido llegar a un acuerdo.

“No hemos podido dialogar con las FARC, ya hay contactos, en este momento han cedido un poco, han abandonado un poco ese antagonismo de un momento a otro. Claro un problema que hay con las FARC es que como no tienen un comando central que los dirija ahora, sino que están esparcidos y cada grupo, cada frente hace lo que quiere entonces muchos de esos líderes no son reactivos”, añade Pardo.