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Ante la crisis financiera más estadounidenses acuden a las iglesias evangélicas

30 Dic

Ante la crisis financiera más estadounidenses acuden a las iglesias evangélicas

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Miércoles 24 de Diciembre del 2008
Sociedad | Diario Evangélico Digital «BEREA»
 Estados Unidos

WASHINGTON, Estados Unidos (Amen-amen.net / Cristianos.com) En las malas, oramos. Si esa máxima se cumplía en cualquier lugar del mundo, ahora es cruda realidad en Estados Unidos, donde la recesión económica más profunda de las últimas décadas con registros históricos de despidos y de ejecuciones hipotecarias alimenta la concurrencia a las iglesias. En particular, las congregaciones evangélicas.

El ‘renacimiento religioso’ beneficia principalmente las denominaciones evangélicas o protestantes. Pero no tanto como a las congregaciones que promueven una interpretación literal de las Sagradas Escrituras y la importancia de “nacer de nuevo”, según reportes coincidentes de The New York Times y la cadena NBC.


Pero lo notable es que, dados los tiempos que corren, también se adaptan a la nueva realidad. En vez de ofrecer sus sermones predecibles centrados alrededor de la Navidad, la familia o el matrimonio, los pastores muestran un abanico, si se quiere, más “terrenal”. Incluyen consejos sobre economía doméstica, sobre cómo alcanzar la “paz financiera” y hasta sugerencias laborales.


Sin embargo, el aumento de personas no se traduce en más donaciones. Más bien todo lo contrario. De hecho, varias denominaciones evangélicas comenzaron a recortar sus programas de ayuda a quienes viven en las calles y a las familias que asisten a sus comedores comunitarios.


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La crisis financiera que está sufriendo los Estados
Unidos es la peor desde la Gran Depresión de 1929.

Eso también explica, por lo menos en parte, por qué las vertientes evangélicas conservadoras o fundamentalistas parecen florecer más que el resto. Incluso hay fundamentos académicos: el profesor David Beckworth, de la Universidad Estatal de Texas, verificó una correlación entre los ciclos recesivos de Estados Unidos y la expansión de esas congregaciones.


Esa relación es tan directa, según Beckworth, que, mientras los evangélicos o protestantes “tradicionales” mostraron un paulatino declive desde 1968, cada contracción económica conllevó un aumento notable en la feligresía evangélica conservadora.


El estudio de Beckworth se publicó en el 2007, pero recobró actualidad durante los últimos meses, a medida que la debacle de Wall Street se extendía al resto del país.


En efecto, si las conclusiones de Beckworth se aplican a la actualidad, y esta crisis es la más grave desde la Gran Depresión de 1929, como estiman muchos economistas, entonces los pastores pueden regocijarse.

 

“Es un tiempo maravilloso, una gran oportunidad de evangelización para nosotros”, reconoció el reverendo A. R. Bernard, fundador del Centro Cultural Cristiano de Brooklyn, la congregación más grande de Nueva York.

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Cientos de estadounidenses acuden a las iglesias
evangélicas buscando a Dios en medio de la crisis.

“Cuando la gente se siente sacudida hasta sus cimientos, eso puede abrir las puertas”, añadió.


Pero las iglesias, al igual que muchos centros de capacitación laboral y medios de comunicación, comprenden que no sólo pueden aportar consuelo. También pueden ofrecer sugerencias.


Como ejemplo, basta con mencionar algunos de los últimos artículos que publicó The Wall Street Journal en su sección Finanza Personal. Desde el más amplio “Despejando los temores de los trabajadores durante tiempos de incertidumbre” al más concreto “Quedate en el trabajo que conocés, dicen cada vez más empleados”. O Los Angeles Times , con “Maneras indoloras de achicar costos para afrontar el gasto navideño”. O “Una guía para los nuevos pobres”.


Pero si los trabajadores deben ser cautos en sus gastos, las congregaciones comprenden que afrontan una “oportunidad” que sólo se da cada mucho. Y que deben promocionarse como la mejor opción en un “mercado” tan diversificado.

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Más de dos tercios de los londinenses creen que la Navidad no fue algo real

30 Dic

Más de dos tercios de los londinenses creen que la Navidad no fue algo real

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Jueves 25 de Diciembre del 2008
Sociedad | Diario Evangélico Digital «BEREA»
 Inglaterra

LONDRES, Inglaterra (EFE/ACPress.net) Más de dos tercios de los londinenses no creen que la historia bíblica sobre el nacimiento de Jesús fuese un hecho real.

El escepticismo es especialmente elevado entre los jóvenes ya que un 78 por ciento de los integrantes del grupo de edad de entre 16 y 24 años dicen no estar convencidos de su fiabilidad. 

Un 70 por ciento del millar de encuestados no cree que Jesús naciera en un pesebre y que su madre fuera virgen, tal y como afirma la Biblia.

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Los londinenses se van alejando
cada vez más de la fe cristiana.

  
Aproximadamente una cuarta parte de quienes respondieron a la encuesta y se confesaron cristianos reconoce desconfiar de algunas de las cosas que se afirman sobre Jesús en el Libro Sagrado. 

Un 22 por ciento de los autoconfesados cristianos y un 28 por ciento de los encuestados en general expresan dudas de que Jesús pudiera ser a la misma vez Dios y hombre. 

Un 43 por ciento de los encuestados dijo ser cristiano, un 6 por ciento afirmó profesar otra religión y un 46 por ciento declaró no ser religioso.

Hallan una mutación genética que reduce las enfermedades cardíacas en los Amish

30 Dic

Hallan una mutación genética que reduce las enfermedades cardíacas en los Amish

 

Martes 30 de Diciembre del 2008
Sociedad
 Estados Unidos | Diario Evangélico Digital «BEREA»

PENSILVANIA, Estados Unidos (EFE/ACPress.net)Investigadores de la Universidad estadounidense de Maryland han descubierto que los Amish, un grupo religioso que vive en EEUU con un fuerte componente de endogamia, tiene una mutación genética que reduce los triglicéridos en sangre y previene las enfermedades cardiovasculares.

Según científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland en la revista «Science», el gen hasta ahora desconocido fue descubierto en miembros del grupo «Viejo Orden Amish» que viven en el condado de Lancaster, en el estado de Pensilvania. 

Los Amish son cristianos evangélicos que rehúyen de las comodidades modernas y en su mayoría son de origen alemán. Debido a sus creencias, no se relacionan normalmente con personas ajenas al grupo, lo que favorece la endogamia. Entre ellos, los miembros del «Viejo Orden» son los más intransigentes en su rechazo al progreso tecnológico, visten de negro y viajan en carreta por las vías del condado. 

Alrededor de 5 por ciento de los Amish tiene una mutación genética que acelera la disolución de los triglicéridos, los cuales son partículas de grasa en la sangre vinculadas a un mayor riesgo de enfermedades arteriales coronarias. Los portadores de la mutación tienen la mitad de la proteína apoC-III (vinculada a los triglicéridos) que quienes carecen de esa variante del gen.

Quienes tienen la mutación de la apoC-III presentan mayores niveles de colesterol HDL (el denominado «bueno») y menores niveles de colesterol LDL (el «malo»). Además, no padecen en gran medida de arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias). 

Este descubrimiento podría en última instancia ayudar a desarrollar nuevas terapias para reducir los triglicéridos y prevenir las enfermedades cardiovasculares.

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2a Pedro y Judas:¡Contended por la fe!

30 Dic

2a Pedro y Judas:¡Contended por la fe!

David Roper

EL TÍTULO

Segunda de Pedro y Judas llevan el nombre de sus autores. Pedro es muy conocido. «Judas […] hermano

de Jacobo (o Santiago)» no es tan conocido; es otro medio hermano de Jesús (Mateo 13.55–56; vea notas sobre

Santiago). La autenticidad de estos dos volúmenes ha sido cuestionada, pero tanto las pruebas internas como

las externas testifican a favor de su legitimidad.

LOS ANTECEDENTES

En 2a Pedro 3.1, el apóstol dice: «Amados, esta es la segunda carta que os escribo…». Si la primera fue escrita después de que se desató la persecución de Nerón contra los cristianos, en el 64 d. C., y si Pedro murió cerca del 65–67 d. C. (vea notas sobre 1era Pedro), esta segunda epístola tuvo que ser escrita poco después que la primera. Las dos cartas se complementan entre sí: La primera trata los ataques contra la iglesia que venían de afuera (la persecución), mientras que la segunda trata los ataques que venían de adentro (la falsa doctrina). En 2a Pedro 1.14–15, Pedro da a entender claramente que su muerte es inminente y que escribe para recordarles a los hermanos estos asuntos aun después que se haya ido. La breve epístola de Judas es parecida a 2a Pedro (note 2a Pedro 2.1—3.3 y Judas 4–19). El propósito de Judas era escribir acerca «de [la] común salvación» (verso 3; cf. 1era Pedro 1.9–10), pero él llegó a persuadirse de que necesitaba escribir para animar a los cristianos a «[contender] ardientemente por la fe» (vers.o 3). Tal vez vio un ejemplar de la segunda carta de Pedro y, al percatarse de que la advertencia de este se había cumplido (vers.o 17), decidió enviar la misma advertencia a su propio círculo de influencia. Si este escenario es correcto,es probable que la carta se escribiera al finales de los sesenta o principios de los setenta, tal vez desde Jerusalén. Solo podemos conjeturar acerca de las circunstancias.

Lo que importa recordar es que tanto Pedro como Judas fueron guiados por el Espíritu Santo, y que a Este, la advertencia le pareció tener suficiente importancia como para repetirla.

COMPENDIOS

2a PEDRO: «¡CUIDADO CON LOS FALSOS MAESTROS!»

SALUTACIÓN (1.1–2).

I. PROTECCIÓN CONTRA LA FALSA DOCTRINA (1.3–21).

A. Seguir creciendo en el conocimiento (versos 3–11).

B. Seguir recibiendo recordatorios de la verdad (versos 12–21).

II. ADVERTENCIA ACERCA DE LA FALSA DOCTRINA (2).

A. La existencia de los falsos maestros (versos 1–9).

B. La expresión de los falsos maestros (versos 10–16).

C. El final de los falsos maestros (versos 17–22).

III. UN EJEMPLO DE FALSA DOCTRINA (3).

A. La negación de la segunda venida de Cristo (vers.os 1–13).

B. Los requisitos de la segunda venida: la vida que debemos vivir (vers.os 14–18).

JUDAS: «¡CONTENDED POR LA FE!»

I. INTRODUCCIÓN (vers.os 1–4).

II. ADVERTENCIA (vers.os 5–16).

III. AMONESTACIÓN (vers.os 17–25).

LECCIONES DE 2a PEDRO Y JUDAS

Hay un desafío que todos los cristianos pueden recibir, sean estos recién convertidos, sean maduros en la fe, sean los que estén a medio camino. Se trata del desafío a crecer (2a Pedro 1.5–7; 3.18). Dónde nos encontremos espiritualmente no es tan importante como hacia dónde nos dirigimos.

Los cristianos a veces se quejan de estar «aburridos» con los fundamentos del evangelio, diciendo: «¡Ya eso lo oímos antes!». Sin embargo, necesitamos que se nos recuerden con mucha regularidad estos temas (2a Pedro 1.12–15; 3.1). Si no tenemos cuidado, criaremos una generación que no ha aprendido las grandes antiguas verdades, porque hemos convencido a nuestros predicadores y maestros que nos deben enseñar siempre «algo nuevo» (Hechos 17.21).

Los falsos maestros todavía abundan; jamás lo ponga en duda. El destino de ellos, así como la postura que debemos adoptar para con ellos, siguen siendo los mismos. «¡[Contended] ardientemente por la fe!» (Judas 1.3).

Hay algunos a quienes les inquieta que Judas aparentemente hace referencia a dos libros judíos que no forman parte del canon (versos 9, 14–15).

Pablo citó de vez en cuando fuentes no inspiradas (Hechos 17.28; 1era Corintios 15.33; Tito 1.12). Esto no necesariamente significa que Judas o Pablo estén de acuerdo con todo lo que está escrito en sus fuentes. Judas termina con una hermosa bendición (versos 24–25).

¡No olviden ese día! (2a Pedro 3)

¡Qué importante que es la memoria! Pedro estaba «despertando» la memoria de sus lectores (3.1) en relación con lo dicho por los profetas y los apóstoles (3.2), especialmente acerca de «el día del Señor»

(3.10). La expresión «día del Señor» se usó frecuentemente en el Antiguo Testamento para hacer referencia a la venida de Dios en juicio sobre personas o naciones (vea el libro de Joel). En el Nuevo Testamento, el término se usa para hacer referencia al día de juicio final (1era Corintios 1.7–8; 5.5; 2a Corintios 1.14 ;2a Tesalonicenses 2.2; 2a Pedro 3.10, 12).

Nosotros nos embelesamos con las cosas que podemos ver, oír, tocar y saborear; ¡también necesitamos recordar que «un gran día viene»!

I. RECUERDE LA PRUEBA DE ESE DÍA (3.1–9, 17).

A. Había burladores (los falsos maestros del capítulo 2) que negaban que Cristo volvería (vers.os 3–4).

1. La larga demora desde que se hizo la promesa.

a. Cristo y los ángeles habían hecho la promesa (Juan 14.1ss.; Hechos 1.11), pero en treinta años Cristo no había regresado.

b. Hoy alguien podría decir: «Ya han pasado dos mil años desde que se hizo la promesa; ¡Él no viene por segunda vez!».

2. El mundo que sigue su marcha da por sentado un universo estable, fijo, libre de cataclismos.

B. Pedro responde a los argumentos en orden inverso (vers.o 5–9).

1. Este no es un universo «estable, fijo», en el cual no puedan ocurrir eventos catastróficos.

a. Esta tierra fue destruida por el diluvio (vers.o 6). La palabra clave que se traduce por «anegado» es la misma de la cual obtenemos «cataclismo».

La tierra fue destruida una vez; ¡y esto puede suceder de nuevo! 

b. ¡La próxima vez será destruida por el fuego! (Vers.o 7.) En esta era atómica en que vivimos, la gente ya no se burla de tal idea. (No obstante, no será el hombre, sino Dios, quien «oprimirá el botón».)

2. El hecho de que haya pasado el tiempo no prueba que la promesa se haya anulado.

a. Dios no está atado al tiempo como lo estamos nosotros (vers.o 8; vea Salmos 90.4).

b. La demora es un don para la humanidad, al darle oportunidad a todos de arrepentirse (vers.o 9; vea vers.o 15). ¡Dios desea que todos sean salvos! (Ezequiel 18.23; Romanos 11.32; 1era Timoteo 2.4.)

C. ¡Ese gran día realmente se verificará! (Verso 10a.) ¡No se deje llevar por las mentes «sofisticadas » de hoy que lo niegan! (Vers.o 17.)

II. RECUERDE LA DESCRIPCIÓN DE ESE DÍA (3.7, 10, 12–13).

A. Vendrá inesperadamente: como ladrón (vers.o 10a; vea Mateo 24.36, 43–44; Marcos 12.42; 1era Tesalonicenses 5.2–3; Apocalipsis

3.3; 16.15). ¡Qué insensatos son los que fijan fechas puntuales para el regreso de Cristo!

B. Será un tiempo de destrucción sin precedentes (vers.o 10b; vea 7b; Mateo 24.35).

1. Los cielos (el sol, la luna, las estrellas) pasarán con grande estruendo (vea vers.o 12).

2. Los elementos se fundirán (se desintegrarán, se disolverán; vea vers.o 11a) con abrasador calor (vea vers.o 12).

3. La tierra y sus obras (los logros y creaciones del hombre) se quemarán.

C. ¡Será un tiempo de juicio! (Vers.o 7b.)

1. Lea Hechos 17.30–31; Hebreos 9.27.

2. La destrucción de hombres impíos (los impenitentes; verso 9). «Perecerán» espiritualmente (verso 9; vea 2a Tesalonicenses 1.8).

D. Para los que estén preparados, ¡será también el día de la llegada de los «cielos nuevos y tierra nueva»! (Vers.o 13; vea Isaías 65.17.)

1. Allí será donde los justos pasarán la eternidad. Los «cielos nuevos y tierra nueva» darán alojamiento al cuerpo espiritual que resucitará (1era Corintios 15), de conformidad con la promesa de Jesús (Juan 14.1ss.). Allí morará la justicia (Apocalipsis 21–22).

2. ¡Para algunos será un día feliz! Para otros,será el más trágico de todos los días.

¿Qué será para usted?

III. RECUERDE LA PREPARACIÓN NECESARIA PARA ESE DÍA (3.11–14, 18).

A. La doctrina bíblica de la segunda venida no es simplemente una verdad teológica; si verdaderamente creemos, ¡debe impactar nuestras vidas como ninguna otra cosa puede impactarlas!

B. «¡Qué clase de personas debéis ser!» (Vers.o 11; NASB.)

1. Personas que andan en santa y piadosa manera de vivir (vers.o 11; vea vers.o 14), en contraste con los impíos (vers.o 7).

2. Gente que está a la expectativa (versos 12–14a).

a. La palabra «esperando» significa «aguardar con anhelo, estar a la expectativa». (Nosotros debemos «[amar] su venida», 2a Timoteo 4.8.)

b. Los cristianos del siglo I oraban fervientemente pidiendo que el Señor viniera (1era Corintios 16.22;Apocalipsis 22.20).

3. Personas llenas de paz (vers.o 14).

4. Personas que creen y maduran (vers.o 18).

CONCLUSIÓN

A. Si usted no es cristiano, o es un cristiano infiel, ¡el Señor ha demorado Su venida porque le ama y desea darle otra oportunidad para responder! (Vers.o 9.) ¡Usted puede ser salvo hoy si procede al arrepentimiento! (Lucas 13.3; Hechos 17.30; 2.38; 8.22–23.)

B. Note las palabras del cántico que cantamos: 

«¿Estás listo para que ese día venga?».

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«FIJOS LOS OJOS EN JESUS AUTOR Y CONSUMADOR DE NUESTRA FE» (Hb 12,2)

30 Dic

«FIJOS LOS OJOS EN JESUS AUTOR Y CONSUMADOR DE NUESTRA FE» (Hb 12,2)

Desde que Dios se nos ha comunicado en su Hijo Jesús, «Palabra Eterna del Padre» (Jn 1,1), nuestra misión como discípulos del Señor, se concreta en poner los ojos en Jesús, al que el Padre nos ha dado por Hermano, Compañero y Maestro, Precio y Premio, para que, por nuestra configuración paulatina en El, vayamos reproduciendo en nuestra propia vida las actitudes y sentimientos que animaron a Cristo Jesús siendo así, en su unión, «alabanza de la gloria del Padre».

Porque Cristo es nuestro principio, nuestra vida, nuestra guía, nuestra esperanza y nuestro término, y porque el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado (GS 22), únicamente «fijando los ojos en el que inicia y completa nuestra fe, Cristo Jesús, podremos correr con fortaleza la prueba que se nos propone» (cf Hb 12,1).

El misterio de Dios se «conoce» en la medida en que se experimenta. El conocimiento, en su acepción bíblica, abarca al hombre entero, supone la fidelidad de éste, pues, así como Dios «se da a conocer» al hombre ligándose a él por una alianza, así también el hombre «conoce a Dios» por una actitud que implica la fidelidad a su alianza, el reconocimiento de sus beneficios, el amor (cf Os 2.22).

La mirada de Dios purifica y salva, ella es principio y fuente de conversión. El acto de fe del buen ladrón, afirma el P. Molinié, hace caer a San Agustín en la admiración y en el estupor. San Agustín entabla un diálogo con el buen ladrón para saber cómo ha logrado reconocer la divinidad del Mesías en el momento en que los enemigos de Cristo triunfaban. El obispo de Hipona pone en labios de éste una respuesta admirable: «No, yo no había escrutado las Escrituras, no había meditado las profecías. Pero Jesús me miró… y en su mirada, lo comprendí todo

Entre los miles de hombres y mujeres que, incendiados por el fuego del Espíritu Santo, han clavado su mirada en Cristo Jesús encontrando ahí los torrentes de Agua viva que los han alimentado (cf Jn 7,37-39), se halla Concepción Cabrera de Armida que ha experimentado en su interior ese impulso poderoso para emprender la carrera de su vida con la mirada fija en Jesús.

Conchita también en la mirada de Jesús lo comprende todo. Ahí aprende, ahí contempla, ahí adora. A eso se limita su oración: a mirarlo y a dejarse mirar por El, esa mirada le comunica calor, fuego, ardor:

«Lo miro y me mira… En eso pasamos las horas de oración mi Jesús y yo: en esas miradas del alma, silenciosas y mudas, que todo se lo dicen… que encierran mil mundos de ternura… que se comunican mutuamente calor, fuego, y divinos ardores.

Si el alma busca a Dios, afirma San Juan de la Cruz, mucho más la busca su Amado a ella. Conchita desea amar a su Dios, pero, sabe bien que amar, es en primer lugar ser seducida por Dios (cf Jr 20,7). Esa seducción El la ejerce especialmente a través de la oración.

La santidad de Dios exige que el hombre esté santificado,  para que participe de su misma Santidad (cf Is 6, 1ss). El mismo comunica esa Santidad a través de esa Mirada que `es baño de pureza que limpia para poderse acercar’ (cf C.C. 23/84-89): Es la Mirada de todo un Dios que mendiga el amor de su criatura: «Mira que estoy a la puerta y llamo…» (cf Ap 3, 20). Dios se hace encontrar de quien lo busca con simplicidad de corazón. Es El quien nos amó primero (cfr. 1 Jn 4,19). El nos mira antes de que nosotros tengamos fijos los ojos en el Autor y Consumador de nuestra fe (cfr.Hb,12,2)

Fuente:

http://www.archimadrid.es/contemplacion/port/tarea/default04.htm

A partir del Areópago. Un fracaso y una lección

30 Dic

A partir del Areópago. Un fracaso y una lección

Autor: Pedro García Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net

¿Dónde radicó el fracaso de Pablo en Atenas? En la indiferencia de los judíos y en la soberbia fatua de los griegos.

A partir del Areópago. Un fracaso y una lección
¿Recordamos la inquietud y la impaciencia de la última charla? ¡Corinto a la vista!…

Sí, y de Corinto nos tocaba hoy hablar. Pero vamos a hacer una pequeña parada antes de asistir a la fundación de una Iglesia que llena de ilusión.

Debemos volver la mirada a Atenas, de la que vimos salir a Pablo muy apesadumbrado, y de la que nosotros mismos nos pudimos llevar una mala impresión.

Pablo pensó:

– Atenas, fracaso con los judíos, ¿por qué?… Atenas, fracaso con los griegos, ¿por qué?… ¿Es que el Evangelio no tiene fuerza? ¿A qué se debe lo que me ha ocurrido?…

Pablo, como lo hemos visto desde el principio, era un judío de pies a cabeza, y en todas partes se las tenía que ver con los de su raza.
Si los judíos admitían el Evangelio, en ellos encontraba colaboradores magníficos como Silas o Timoteo, o bien formaban los judíos, a la par que los gentiles, una Iglesia tan preciosa como la de Berea.

Pablo contaba siempre con la persecución.
Pero lo de los judíos de Atenas fue peor que los azotes o la expulsión de la ciudad.
Ni una conversión. Ningún interés por el Evangelio. Frialdad por todas partes. Apatía por doquier. Indiferencia absoluta.

Aquellos judíos, por lo visto, se habían acomodo a la manera floja de vivir de los atenienses, y Dios y el prometido Cristo no les importaron nada. Como si se dijeran:

– Adoramos al Dios Yahvé sin preocupaciones; ¿por qué nos vienen ahora a molestarnos tontamente?… Dejemos a todos en paz, y que cada uno siga adorando a su dios como le venga bien. ¿A qué meternos con los demás?…

Fracasado con los judíos, Pablo, tan judío, se pasó a los gentiles. Pero, ¿estaba preparado para meterse con el mundo griego?…

Dios había tenido una providencia grandísima con Pablo. Cuando lo escogió, sabía Dios a quién elegía. El judío completo, era también un griego y un romano completo.

Pablo, como hombre, encarnaba en su persona lo más rico del mundo de entonces.
Dentro de pocos años. Pablo escribirá en una de sus cartas:

“Yo soy el más pequeño de los apóstoles. Pero, por la gracia de Dios soy lo que soy; y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. Antes bien, he trabajado más que todos los demás apóstoles, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1Co 15,9-10).

Naturalmente que pudo desarrollar una actividad asombrosa y muy diferente de la llevada a cabo por los demás.

Porque ninguno de los otros apóstoles tuvo la formación que le tocó en suerte tener a Pablo.

Como judío, era un brillante maestro de la Biblia, graduado en las escuelas superiores de Jerusalén.

Como griego, era un helenista nacido y educado en Tarso, ciudad muy notable por su saber, en la que asimiló la cultura griega y pudo estar en contacto pacífico con el derecho romano y muchas costumbres del Imperio.

El discurso que Pablo pronunció en Atenas ante el Areópago no se improvisaba fácilmente.

Semejante pieza oratoria indicaba una formación griega muy valiosa, asimilada en Tarso, ciudad que marcó a Pablo con sello indeleble en su rica formación humana y social.

Aunque la fuente de su ciencia sea la Biblia, Pablo sabe también y repite dichos y sentencias de filósofos, poetas y escritores griegos.

Conoce los juegos olímpicos y en sus cartas hace alusiones estupendas a ellos, aplicando a la vida cristiana los esfuerzos y triunfos de los atletas. Está al tanto de costumbres militares, y nos describe al detalle la armadura romana.

Veremos después cómo sus cartas están llenas de alusiones a la vida griega y romana, aprendido todo durante su niñez y juventud.

Es cierto que Pablo pensaba ante todo y sobre todo con la Biblia, y que todo lo que estuviera en oposición a las Sagradas Escrituras lo rechazaba de manera fulminante.

Por poner un caso, Pablo pudo leer en Tarso la inscripción asiria junto a la estatua de Sardanápalo: “Caminante, come, bebe y pásala bien, que todo lo demás no vale la pena”.

¿Qué pensaba Pablo ante semejante brutalidad? Pues, se diría:

– ¿Eso? Los que así piensan y hablan son malos, pero discurren como tontos más que como pecadores. Ya me lo dice mi Biblia: “Los impíos, razonando neciamente, se dicen…:”Vengan y disfrutemos… gocemos de lo presente…, coronémonos de rosas antes de que de se marchiten” (Sb 2,1-8)

Aunque, junto a esa barbaridad, pudo aprende dichos como éste, de un gran filósofo de Tarso: “Para todo ser humano su conciencia es su Dios” (Atenodoro)
En la misma Atenas y sobre la Acrópolis pudo Pablo recordar las palabras de un poeta dirigidas a Zeus, el Júpiter de los griegos:

-¡Oh Zeus, yo te saludo! Toda carne puede elevar su voz a ti, pues somos de tu estirpe. Por esto quiero con gozo elevar a ti mi canto de alabanza, cantar eternamente tu alabanza” (Coleantes, en Holzner)

Por palabras de filósofos y poetas como éstos pudo valorar Pablo lo que el Espíritu de Dios había depositado en la naturaleza humana, buena como salida de la mano de Dios, aunque estropeada tan lastimosamente por obra del Maligno.

Hay que decir que Pablo dio muestras de tener un espíritu muy abierto, muy amplio, y que admitía y asimilaba todo lo que viera de bueno, de honesto, de enriquecedor.
Con todo esto vemos cómo la religión y la moral – que enseñaban los espíritus más rectos entre aquellos paganos -, bien consideradas, eran un camino abierto para el Evangelio.

¿Qué es lo que faltaba? Lo que les dijo Pablo: “Convertirse”.

¡Dejen a ese Júpiter el padre de los dioses, y vuélvanse al Dios que creó todas las cosas!

¡Dejen a muchos de sus maestros, y acudan al Maestro que yo les indico, el hombre Jesús, que un día juzgará a todos los muertos que habrán resucitado!

¡Crean en este Hombre Jesús, y vayan sin miedo a Él, que está autorizado por Dios con la resurrección de entre los muertos!

¿Dónde radicó el fracaso de Pablo en Atenas?

En la indiferencia de los judíos y en la soberbia fatua de los griegos. Pablo no pudo presentarse con más autoridad y hablar mejor a los griegos y a los judíos.

En el Pablo de Atenas aprendió también la Iglesia la gran lección del apostolado.
Todo apóstol se presenta con una preparación religiosa y humana completas. Pero ante la indiferencia que puede encontrar o ante el rechazo que le oponga la soberbia de los oyentes, siempre tendrá el apóstol cristiano – como arma eficaz – la Cruz de Cristo, que es sabiduría de Dios y fuerza de Dios para todos los que se han de salvar.