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EL PODER DE LA FE EN LA PALABRA DE DIOS

7 Mar

EL PODER DE LA FE EN LA PALABRA DE DIOS

(NUMEROS 21: 4-9)

Un mes después de la muerte de Aarón, Moisés ordenó levantar el campamento y enfilar nuevamanrte rumbo a la tierra prometida. El sabía que no faltaba mucho para llegar, los cuarentas años de peregrinación por el árido desierto habían terminado. Desde la gran rebelión de Coré, Datan y Abiram miles de niños se habían convertidos en hombre y niñas en mujeres en esa tierra ardiente, seca, desolada en la cual se habían visto obligados a vivir.

Estos hombres y mujeres se habían casado y tenían sus propios hijos, esperando que los años pasaran y anhelaban el día cuando se les permitiera entrar en Canaán. Luego que la caravana se pusiera en camino el pueblo israelita noto algo raro, en vez de dirigirse al norte estaban yendo hacia el sur en dirección al Mar Rojo, rodeando la tierra de Edom. Este movimiento quebrantó el corazón y la moral del pueblo israelita que comenzó a murmurar de Moisés y de Dios.

En otras palabras hermanos el pueblo se desalentó y temían que luego de haber pasado por tantas dificultades perdieran la oportunidad de entrar a la tierra prometida. Tanto fue el enojo que el pueblo murmuró: “Por que nos habéis sacado de Egipto a morir en el desierto, no hay pan ni agua y estamos ya cansados de un tan ligero manjar como este”. Ellos se quejaban de que no había agua, tenían fastidio del pan liviano, la palabra fastidio es odiar, en otras palabras estaban diciendo que aborrecían el pan, las cosas eran malas, si, pero habían sido peores antes y Dios los había librado. De esta manera el gallinero se alboroto y todo parecía indicar que se formaría una nueva rebelión.

Pero, los israelitas no se imaginaban lo que iba a acontecer gracias a su descontento, por todas partes del desierto comenzaron a llegar serpientes venenosas, miles y miles. Estaban por todas partes, en las tiendas, en las camas, en las provisiones y para colmo mordieron a miles de ellos y morían. Los israelitas a ver la situación trataban de matar las serpientes, pero mientras más mataban, mas serpientes aparecían.

No había manera de librarse de las serpientes y los israelitas fueron a hablar con Moisés y le pidieron que los ayudara diciendo: “Hemos pecado, murmurando contra Dios y contra ti, pide a Jehová que aleje de nosotros las serpientes”. De esta manera Moisés intercedió por el pueblo. Dios no le explicó cómo libarse de las serpientes, sino como curar a las personas que habían sido mordidas, le dijo:

“Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre un asta y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella vivirá”. Y Moisés hizo una serpiente de bronce y procedió según las indicaciones de Jehová.De momento de todas partes del campamento comenzaron a oírse gritos de alegría proveniente de los que solo poco antes yacían moribundos, porque al mirar la serpiente de bronce se curaban al momento. Por todo el campamento se repetía la escena y los hijos de Israel aprendieron una lección que mucho necesitaban:

“¨El poder de la fe en la palabra de Dios”

Los hijos de Israel guardaron la serpiente de bronce durante mucho tiempo. Pero en el transcurso de los años se olvidaron de su verdadero significado y la convirtieron en un ídolo. Esta le quemaba incienso como si fuera su dios. Siglos más tarde, el rey Esquías la destruyo llamándola “Nehustan”, que significa cosa de bronce. Y el nombre era acertado, porque solo se trataba de un pedazo de bronce, un simple objeto de metal, que no podía ayudar ni sanar. Siglos más tarde Jesús le dijo a Nicodemo:

“A la manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, para que todo el creyere en el tenga vida eterna”.

REFLEXION

No era la serpiente de bronce lo que los sanaba, no hermanos, una serpiente de bronce no podía ayudar a nadie, más de lo que podría hacerlo un elefante o una cabra de bronce. Sin embargo, cuando ellos hicieron exactamente como Dios indicó y miraron la serpiente, su fe le impartió poder en su vida y fueron sanados de sus mordeduras.

Jesús fue levantado sobre la cruz de Calvario y desde entonces miles de personas de todo el mundo lo han mirado con fe y han sido salvadas de la maldición del pecado y de la muerte eterna que esta conlleva.

Su promesa todavía tiene valor, es para ti y para mí, es para cada niño y para cada niña de este mundo. Hermano si has sido mordido por la antigua serpiente, llamada Diablo y Satanás, mira a Jesús, piensa en su cruz, recuerda su promesa de que todo el que cree en El no perecerá sino que tendrá la vida eterna. Y la vida de Dios fluirá en tu vida con todo su poder sanador, purificador y perdonador.

EDWIN KAKO VAZQUEZ

ESCRITOR E HISTORIADOR

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