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Por el sólo placer de matar

11 Dic

Por el sólo placer de matar

El plan era inconcebible, y más aún por ser la idea de tres adolescentes de apenas diecisiete años de edad. Éstos habían estado jugando con ritos satánicos, y tal como dictaba, en parte, la literatura que habían leído, salieron temprano hacia un bosque cerca de su ciudad en busca de algo para sacrificar. Tendría que ser, según indicaba la lectura, un sacrificio de sangre.

Esa misma mañana, tres amiguitos, dos de ocho años y uno de siete, montaron en sus bicicletas y se fueron de paseo al bosque. Era su lugar favorito de juegos. Pero allí estaban los tres adolescentes.

Por una de esas cosas inexplicables, inauditas, increíbles, los tres adolescentes, casi al mismo tiempo, tuvieron la misma idea. «Aquí está nuestro sacrificio de sangre.» Y esa mañana, un miércoles 5 de mayo, en las afueras de la ciudad, mataron a puñaladas a los tres niñitos. A los muchachos los arrestaron, pero seis familias quedaron destrozadas. ¿Qué pudo haberse metido en el corazón de esos tres jóvenes para que cometieran tan horrendo crimen?

Todos venimos a este mundo con un sentido de pudor. Sabemos que algunas cosas son admisibles y otras no. Aun como chiquillos nos escondemos cuando hacemos algo que nuestro corazón no aprueba. Entendemos que hay cosas que sí se pueden hacer y cosas que no se deben hacer.

¿Dónde, entonces, quedó este sentido de decencia, de recato, de respeto por la vida humana, para que estos tres, todavía casi en su niñez, se permitieran abandonar toda probidad y matar por el solo gusto de matar?

El Maestro de Galilea dijo en cierta ocasión: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34). Es decir, del interior del corazón, de los sentimientos del alma, del ser que uno es, proceden las acciones. Uno es por fuera lo que uno es por dentro, y aunque podemos, por un tiempo, cubrir nuestras intenciones, tarde o temprano la máscara cae. En unos es egoísmo y celo y odio. En otros ese odio se convierte en violencia, pero el fondo es el mismo: el pecado.

¿De dónde vienen estas motivaciones malsanas? Del Adán caído. Es la herencia del pecado de nuestros primeros padres, herencia que recibimos todos los seres humanos. Por eso envió Dios a su Hijo para limpiarnos de todo pecado.

La única esperanza que hay para nosotros es tener a Cristo en el corazón, pues Él desplaza el pecado de Adán. Abrámosle nuestro corazón. Él transformará nuestra vida.

Nuestro Pan de Vida

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“NO PUEDO DEJAR EL PECADO”

24 Nov
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Asunto: TEMA: “NO PUEDO DEJAR EL PECADO”

TEXTO: 1 Juan 3: 8

INTRODUCCIÓN:

¿Alguna vez alguien te ha dicho “no puedo dejar el pecado”?, bueno en mi caso he escuchado muchísimas veces las misma frase. Como seres humanos que somos traemos el pecado en nosotros, pero cuando conocemos a Dios, cuando nuestra vida le abre las puertas a Jesús TODO nuestro ser sufre una transformación tremenda y un perdón de pecados total, es decir que Dios hace nuevas todas las cosas.

Ahora bien lastimosamente nosotros somos quienes arruinamos esa imagen de Dios en nuestra vida, ¿Cómo?, pues a través del pecado. El pecado es una enfermedad de lleva a la muerte. Somos nosotros quienes permitimos que esta enfermedad haga presa de nosotros o que la evitemos. Pero la pregunta seria, ¿Por qué muchos dicen: “no puedo dejar el pecado”?, pues si tu eres una de esas personas quiero mostrarte que si se puede.

HAY VARIAS COSAS QUE ANALIZAR.

Hay varias cosas que analizar del porque la incapacidad de no poder dejar el pecado. Muchos argumentan que por mas que lo intenten no lo pueden dejar, pero el estar esclavizado al pecado, no es algo que se da así por así. Lo que si te puedo recomendar es lo siguiente:

Jamás podrás dejar el pecado, si lo sigues frecuentando. Si tu quieres dejar el pecado es necesario que lo dejes de frecuentar, es decir de practicar, cuando la Biblia habla acerca de practicar el pecado( 1 Juan 3:8) se refiere a aquellos que constantemente están cayendo en el mismo error, y sino en el mismo error, pero si en pecado. Por ejemplo, si tu sabes que tu debilidad es la pornografía, ¿Qué haces viendo televisión a horas no aptas?, eso se llama buscar el pecado. Otro Ejemplo, si tu sabes que tu debilidad es la mentira, ¿Por qué provocas situaciones para mentir?, así mismo pudiera hablar de muchos ejemplos que nos llevaran a lo mismo, esto es: Nosotros mismos buscamos el pecado. El pecar no es que no lo pensaras, alguien podría decir: “cuando menos pensé caí en pecado”, eso es una gran mentira, porque para caer en pecado lo tuviste que haber pensado, meditado y luego accionado, antes de pecar ese pensamiento de hacerlo anduvo recorriendo tu cabeza y aun tu sabiendo que no era lo correcto lo hiciste, quiere decir que si pecaste, fue porque quisiste, no porque no lo pensaste. Jamás podrás dejar el pecado, si no lo deja de propiciar situaciones que te hagan fallar. Es necesario que entiendas que Dios quiere de ti dominio propio, es decir que dejes de una vez por todas de propiciar momentos que te llevan a pecar. (2 Timoteo 1: 7)

Jamás podrás dejar el pecado, si no dejas de intentarlo por ti mismo. Que quiero decir con esto, tienes que entender una cosa y es esta: “En tus propias capacidades no lo podrás dejar”, mientras tu sigas queriendo intentar dejar el pecado en tus propias fuerzas fracasaras, ya sea al poco tiempo o a los meses, lo que quiero decir con esto es que a lo mejor has intentado muchas veces dejar el pecado, pero no has podido, entonces debes analizar si lo has estado queriendo dejar en tus propias fuerzas o si le has permitido al Señor intervenir en tu situación. Mientras no le permitas a Dios ayudarte no podrás, cuando tu reconoces que necesitas ayuda divina, es ahí el principio de una feliz solución. Dios esta dispuesto en cada momento para ayudarte, el quiere verte feliz y parte de ser feliz es ser fiel a Dios. 

Jamás podrás dejar el pecado, si no reconoces que Dios tiene el poder para ayudarte. Muchos creen que sus pecados no los podrán superar si no es que ellos mismos le echen todas las ganas. Realmente es parte de la restauración el hecho de tener la determinación para hacerlo, pero hay algo mas importante todavía y es el hecho de creer que Dios tiene el PODER para ayudarte no importa el pecado en el que hallas caído, Dios siempre te ve con ojos de amor porque eres su hijo y siempre querrá lo mejor para ti. Es por eso que cuando tu reconoces que para Dios no hay nada imposible y depositas tu confianza y tu vida en El, créeme que jamás te defraudara, hasta ahora no conozco ninguna persona a la cual Dios halla defraudado.

Jamás podrás dejar el pecado, si no te mantienes en comunión con el Señor. Esto es muy importante, puesto que una de las cosas que te ayudara a no caer en pecado es mantener una constante comunión con Dios, si tu descuidas tu vida espiritual estas propicio a ser esclavizado por el pecado. Mientras mas sumergido estés en comunión con Dios menos pensamientos o intenciones de pecar vendrán a tu mente. Hay muchos que sirviendo a Dios esta en pecado continuo y podrán decir: ¿Por qué yo que le sirvo a Dios no puedo dejar el pecado?, lo que si te puedo decir es que una cosa es servir a Dios y otra cosa es mantener una buena comunión personal con Dios mientras le sirvo. Servir a Dios cualquiera lo puede hacer y a lo mejor hasta indolentemente, pero el verdadero servicio que agrada a Dios es aquel que cuando le estas sirviendo también estas manteniendo una verdadero comunión personal con El. Es por esa razón que una de las formas de dejar de pecar es metiéndote en comunión con el Señor, es decir manteniendo un habito diario de oración, lectura de su palabra, congregarme y buscar cada día mas del Señor.

DEJAR DE PECAR SI SE PUEDE.

Alguien puede decir: “Es que tu no sabes lo difícil que es mi pecado”, yo te puedo decir, que no hay pecado que Jesús no pueda vencer, que el un día vino a la tierra a mostrarnos que si se puede vivir en santidad cuando se tiene la determinación de ser Fiel a Dios y decirle no al pecado.

Es hora que salgas del lodo cenagoso y del poso de la desesperación, es hora que entiendas que Dios tiene una vida mejor para ti de la que estas viviendo, el pecado lo que hace es robarte la autoridad que Dios te ha dado y distorsiona la imagen de Dios en tu vida. Si no te has dado cuenta progresivamente el pecado te ha ido destruyendo interiormente y quizá hasta exteriormente en tus relaciones interpersonales, familiares, congregacionales o de trabajo, pero en medio de esto ¿Qué estas haciendo pasa salir adelante?, a lo mejor tu digas: Nada, que no estas haciendo nada. Vamos no te dejes morir, no permitas que el enemigo te destruya mas, ¿No te das cuenta que cuando pecas, lo haces contra Dios y contra ti mismo?, Dios no te ha llamado a eso, tu eres mas que vencedor, tu vales la sangre de Cristo, un día el vino por Ti, y porque te amaba murió para que fueras perdonado de tus pecados, no pisotees el sacrificio que Cristo hizo por ti, es hora que entiendas que eres un guerrero de Dios y que si el enemigo te ha dicho que eres un derrotado, es una gran farsa, el es el padre de la mentira y solo querrá hurtar la bendición de Dios para ti, matarte espiritualmente y destruir toda tu vida, de ti depende seguir fiel a pecado o ser fiel a Dios y decirle no al pecado.

¿Sabes?, Dios todavía cree en ti porque si no fuera así ya no estuvieras en este mundo, Dios aun tiene una oportunidad para tu vida y tu puedes llegar a ser mejor hijo de Dios que el que un día fuiste si tan solo te entregas por completo a El y le dices: “Señor reconozco que no puedo mas, he intentado en muchas ocasiones dejar este pecado que me atormenta y he fallado en cada intento, reconozco que me he alejado de ti y de la comunión que un día tuve contigo, es por eso que en este momento reconozco mi debilidad y mi dependencia a ti y quiero, no, Señor no quiero, necesito que entres a mi vida y me des una oportunidad mas, se que no la merezco, pero tu gracia y tu misericordia este día me a alcanzado, te prometo que a partir de este día te buscare y permitiré que tu seas quien guíe mi vida, te pido perdón con todo mi corazón, perdóname Jesús”.

Este es un día muy lindo para ti y un día mas que feliz para Dios, créeme que a partir de este día comenzaras a decirle NO al pecado porque Dios esta contigo y si El esta contigo, ¿Quién contra ti?.

¡¡¡Vamos Adelante porque eres un Guerrero de Dios!!!
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Al este del Edén

26 Jul

El Sermón Dominical
Domingo 26 de Julio del 2009

Al este del Edén
Pastor Tony Hancock

Hay una bestia feroz que amenaza la seguridad de tu vida y la de tu familia. Esta fiera puede destruir matrimonios, trabajos, amistades, vidas – y hasta mandar a sus víctimas al infierno. Es
más peligrosa que un león salvaje o una víbora venenosa. Sin embargo, te aseguro que te encanta jugar con esta fiera.

¿A qué me refiero? ¿Cuál es esa bestia que nos encanta y nos destruye? Es el pecado. Hoy en día no tomamos muy en serio el pecado. Lo vemos como algo leve, como un errorcito, como algo
que todo el mundo comete. No comprendemos la gravedad del pecado.

Sin embargo, el pecado es algo tan serio que el Hijo de Dios, Jesucristo, tuvo que bajar del cielo y llegar a morir en una cruz para resolver los problemas que el pecado causa. Si la
solución fue tan costosa, el problema tiene que ser grande. El pecado es el problema más grande que tú y yo enfrentamos.

Leamos Colosenses 3:6-10:

3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,
3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
3:9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,
3:10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

Las cosas que menciona la Palabra inspirada son tan graves que traen como resultado la ira de Dios. Por la fe en Cristo, hemos recibido una nueva naturaleza. Somos llamados a vivir en esa
nueva naturaleza, no a seguir las viejas costumbres de antes.

Por eso, en estas próximas semanas vamos a considerar más a fondo algunas de las cosas que nos llama este pasaje a dejar.
Esto lo hacemos para aprender a vivir en victoria sobre el pecado. Quiero decirte que la victoria es posible. Podemos experimentar el poder liberador de Cristo en nuestras vidas para
vivir en creciente santidad. ¿Quieren hacerlo? ¿Quieren aprender a vencer el pecado?

Si están listos para empezar este viaje de victoria, vuelvan conmigo al principio de la Escritura. Vamos a Génesis 4 para leer la historia de los primeros hermanos. Leamos, para empezar,
los primeros cinco versículos:

Génesis 4:1-5
4:1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
4:2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
4:3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
4:4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
4:5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Veamos bien lo que sucede en estos versículos. Caín y Abel, los primeros dos hermanos en la historia humana, se dedican a diferentes profesiones. Caín es agricultor, mientras que Abel es
ganadero. Llega el momento de dar su ofrenda al Señor, y la ofrenda de Abel es aceptable, mientras que la de Caín no lo es, y Dios la rechaza.

¿Por qué la rechazó? Algunas personas creen que fue porque no era un sacrificio de sangre. Sin embargo, cuando leemos el pasaje con cuidado, descubrimos que lo que ellos dieron no fue
un sacrificio sino una ofrenda. En el Antiguo Testamento, las ofrendas no tenían que ser de sangre; podían ser del fruto de la tierra.

Esto significa que el problema con la ofrenda de Caín no radica en lo que ofreció, sino en cómo lo ofreció. Dios vio su corazón, y aunque le ofrenda de Caín cumplía exteriormente con los
requisitos, Dios sabía que su corazón no estaba bien. Por esto la rechazó. Y ¿cómo reaccionó Caín? Se enfureció.

Sigamos leyendo los versos 6-7:

Génesis 4:6-7
4:6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
4:7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

Escucha este llamado del Señor: “El pecado te acecha, como una fiera lista para atraparte. No obstante, tú puedes dominarlo.”
(v. 7, NVI) Dios sabía que Caín, con su desobediencia y enojo, le había abierto la puerta al pecado. Estaba en una situación peligrosa.

¿Respondería Caín al llamado del Señor? ¿Se arrepentiría? Sigamos leyendo los versículos 8-16.

Génesis 4:8-16
4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.
4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
4:10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
4:11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
4:12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.
4:13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.
4:14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
4:15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le
hallara.
4:16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.

El enojo de Caín lo llevó a tomar una acción precipitada que causaría daños irreversibles en su familia y en su propia vida.
Por su enojo, terminó con la vida de su hermano. Como resultado, fue expulsado por Dios del contacto con la sociedad y se fue a vivir al este del Edén.

Reflexionemos sobre esta historia por un momento. En primer lugar, observa de dónde nació este problema del enojo. Nació del legalismo de Caín. De hecho, Caín, el primer homicida de la
Biblia, es también el primer legalista de la Biblia. ¿En qué consiste el legalismo? Consiste en hacer lo correcto, pero de mal corazón. Consiste en pensar que con cumplir con ciertas
cosas externas hemos agradado a Dios.

Tanto Caín como Abel dieron sus ofrendas al Señor, pero Abel lo hizo bien – agradó a Dios, dando de un corazón sincero y agradecido. Caín dio sólo por cumplir, mientras que Abel dio por
fe. Esto lo confirma Hebreos 11:4: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus
ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” Fue por fe – por confianza y por amor al Señor – que Abel dio un mejor sacrificio que Caín.

¿Compartes tú la actitud de Caín? No quiero decir que seas homicida. Más bien, me refiero a su actitud legalista de solamente cumplir. Algunos de ustedes creen que, con que asistan a la iglesia y hagan algunos otros movimientos “religiosos” todo está bien entre ustedes y Dios. Luego, se preguntan por qué El no contesta sus oraciones ni se manifiesta con poder en sus
vidas.

Nunca le han dado el corazón. Por fuera parecen cumplir, pero no hay fe detrás de sus acciones. Tengan mucho cuidado. El legalismo le abre la puerta al pecado, como lo hizo en la vida de Caín, y el pecado siempre trae malas consecuencias. Primera lección: ten cuidado con el legalismo.

La segunda cosa que notamos es el llamado de Dios. Dios exhorta a Caín a vencer el pecado. El estaba enojado, pero aún no era tarde. Todavía podía evitar el desastre. Dios te llama a ti
también a vencer el pecado. Puede ser que haya situaciones en tu vida que, con o sin razón, te causan enojo, amargura, rabia. ¡No es tarde! Puedes tener victoria todavía. Cristo te la ofrece.

Sin embargo, Caín no escuchó la voz de Dios. Más bien, se dejó llevar por sus sentimientos de coraje y de envidia. Como resultado, fue castigado. El pecado produjo un fruto malo.
Aunque él trató de negar lo que había hecho ante Dios, le fue imposible. Como resultado, se fue al este del Edén.

En el mundo de los patriarcas, ir al este siempre indicaba la rebelión y el castigo. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Edén, salieron hacia el este. Cuando la humanidad construyó la
torre de Babel en desobediencia al Señor, fue en el este. En cambio, cuando Abraham salió de su hogar en obediencia al llamado de Dios, fue hacia el oeste. Durante esos tiempos, el oeste era la dirección de la bendición y la prosperidad, mientras que el este era la dirección de la rebelión y el castigo.

¿En cuál dirección fue llevado Caín por su enojo? ¿Hacia dónde lo llevó su ira? Hacia el este. Cuando tú dejas que el coraje te domine, también te llevará hacia el castigo y la separación de
Dios y de los demás. El enojo se siente bien en el momento, pero no produce un buen resultado. ¿Qué dice Santiago 1:19-20? “Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar
listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere”.

Cuando tú le das rienda suelta al coraje en tu vida, te llevará lejos del lugar de bendición y de comunión con Dios y con los demás. Así como Caín tuvo que huir hacia el este, te alejará de
lo más precioso. Por eso es tan importante aprender a resolver el enojo en nuestras vidas. El enojo trae consecuencias alarmantes si no lo resolvemos.

La primera cosa que es importante cuando enfrentamos el enojo es resolverlo pronto. Leamos lo que dice Efesios 4:26-27. Estos versos son tan cruciales que las vamos a leer juntos en voz
alta: “4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 4:27 ni deis lugar al diablo.” ¿Qué nos dicen acerca del enojo? Que no dejemos que el sol se ponga estando aún
enojados. Si lo hacemos, si dejamos que el enojo se quede de un día a otro, damos cabida al diablo.

En un matrimonio, cuando se presenta un problema, hay que encontrar una resolución antes de que se acabe el día. Cada pareja debe tomar la decisión de jamás acostarse estando enojados. Los problemas se tienen que resolver antes de que se acabe el día.

Quiero que imaginen una escena contigo. Digamos que salen de la casa por unos momentos para revisar el buzón del correo, dejando la puerta entreabierta. Cuando regresan a la casa, ven una
víbora cascabel que se está metiendo por la puerta de la casa. Ya está adentro.

Ahora bien, ¿qué vamos a hacer? ¿Decir: Luego lo encuentro?
¿Mejor mañana a ver si puedo sacarla? ¡Claro que no! Haríamos una de dos cosas: buscaríamos con qué matar la víbora y la encontraríamos de inmediato, o buscaríamos a alguien que la
pudiera matar. Lo que no haríamos es dejarla adentro de la casa.

Así es con el enojo. Tan pronto se presenta en tu corazón, tienes que resolverlo. No puedes decir: Mañana lo saco. No puedes dejarlo para otro momento. Si no lo resuelves ya, le dejas la puerta abierta al enemigo para que te destruya. Cuando te enojas, tienes que resolverlo pronto. No puedes dejarlo para después.

La segunda cosa esencial para combatir el enojo es la gracia de Dios. Descubrimos en la historia de Caín que el legalismo le abre la puerta al enojo. Experimentar en nuestra vida y nuestro
corazón la gracia de Dios es el mejor antídoto al legalismo que existe.

Medita sobre el amor que Cristo mostró por ti en la cruz. Considera el perdón libre que El te ha dado. Piensa sobre lo que El te ha librado de pagar. Si El te ha perdonado tanto, si El le
ha dado tanto valor a tu vida y te ha aceptado tal como eres, ¿cómo puedes hacer menos que mostrar la misma gracia a los demás? La gracia hacia los demás nace de la gracia que recibimos
de Dios.

Quiero invitarte en este mañana a responder a la voz de Dios que te llama a vencer el pecado en el poder de Cristo. Decide hoy que no dejarás que el coraje se arraigue más en tu corazón.
Decide hoy que escogerás la gracia. Allí donde estás, habla con el Señor; si deseas oración, pasa adelante.

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UN PECADO GRAVE PERO IGNORADO, LA GULA.

27 Jun

UN PECADO GRAVE PERO IGNORADO, LA GULA.

Posted: 26 Jun 2009 11:29 AM PDT

Este es un tema que nos hace falta oír a muchos cristianos el día de hoy, normalmente solo vemos como un pecado grave cuando alguien se emborracha o fuma, pero al igual que estos malos hábitos que son pecados porque dañan el cuerpo, también lo es el abuso a la comida, la gula o la glotonería.
Lucas 21:34
Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
Romanos 13:13
Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas
y e
nvidia
CLINICAMENTE LA GULA ES UNA SOBREINGESTA COMPULSIVA Y ES UN TRASTORNO ALIMENTICIO
La persona experimenta ataques repentinos de glotonería en los que come excesivamente alimentos con alto contenido calórico y que suelen estar prohibidos para una dieta.
Después de este ataque de glotonería aparece una fase de restricción alimentaría en la que baja la energía vital y se siente la necesidad imperiosa de comer.
Una vez que se inicia otra sobreingesta, disminuye la ansiedad, el estado de ánimo mejora, el individuo reconoce que el patrón alimenticio no es correcto y se siente culpable por la falta de control.
Glotonería
f. Ansia y falta de medida en el comer:
Sinónimos: Gula, voracidad, hambronería, tragonería, ansia
Antónimos: templanza, inapetencia, desgana
LA OBESIDAD ES UNA ENFERMEDAD CRÓNICA
Estas enfermedades comparten varias características:
*Origen asociado con el estilo de vida.
*Evolucionan de manera progresiva a través del tiempo
*Muchas veces su primera manifestación corresponde a la agudización de alguno de los problemas que las acompañan
*Varias de ellas actúan como condicionantes o favorecedoras de otras
Más allá del volumen de grasa corporal total, que por si misma representa un factor de riesgo, su manera de distribuirse en el cuerpo puede hacer que ese riesgo se incremente, como sucede con la grasa abdominal. Entre estos se ha reportado una frecuencia mayor de casos de hipertensión arterial, diabetes e infartos a edades tempranas.
El comer en exceso trae GRAVES PROBLEMAS al cuerpo, a igual que el licor o el tabaco!!!!
No recuerdo de donde saque esta nota, pero es muy útil vean:

Los apetitos físicos son una analogía de nuestra habilidad para controlarnos a nosotros mismos. Si somos incapaces de controlar nuestros hábitos alimenticios, probablemente también somos incapaces de controlar otros hábitos como los de la mente (lascivia, avaricia, ira), e incapaces de guardar nuestra boca del chisme o del conflicto.

No debemos permitir que nuestros apetitos nos controlen, sino más bien debemos ejercer control sobre nuestros apetitos. (ver Deuteronomio 21:20, Proverbios 23:2; 2 Pedro 1:5-7, 2 Timoteo 3:1-9, y 2 Corintios 10:5) La habilidad de decir “no” a cualquier exceso –“auto-dominio”— es uno de los frutos del Espíritu que es común para todos los creyentes (Gálatas 5:22).

Que importante es que no toleremos mas este mal habito, este pecado dentro de la iglesia que día con día cobra mas vida y aun de muchos ministros, personalmente yo e batallado mucho con este pecado, desde niño, ya lo traigo en mi genética e orado de muchas formas y e hecho miles de promesas y no lo podía vencer, el vencer la obesidad es cuestión de tomar una decisión, así con la fe que tenemos para echar fuera demonios, así con la fe que tuvimos para dejar de fumar o tomar, necesitamos esa misma fe para vencer la gula, la obesidad.
Todo comienza con una decisión, ahora me encuentro en tratamiento, no medico, hace tiempo fue con un nutriologo y estoy siguiendo sus recomendaciones.
Es increíble la manera en que nos hemos descuidado muchos cristianos, nuestra vida enclaustrada dentro de la iglesia nos a llevado a descuidar nuestra salud, no digo que estar gordito sea pecado, sino la GLOTONERIA, LA GULA, el comer en exceso eso si es PECADO aunque Luis Palau diga que no, SI ES PECADO.

¿Que reacción tenemos cuando vemos a un creyente fumando o con una cerveza en la mano?
¿Acaso no nos alarmamos y escandalizamos?
¿Y porque no nos alarmamos cuando comemos de mas?
¿No es igual de dañino?

Las estadísticas oficiales nacionales reportan de manera alarmante que sólo en México 35 millones de personas son víctimas de la obesidad y que es ésta la causa más importante para padecer de diabetes mellitus. En la mayor parte de los estudios realizados, el sobrepeso se señala como un factor que genera un riesgo mayor de desarrollar diabetes.
¿Sabias que Dios iguala el pecado de la glotonería al de beber en demasía?

Proverbios 23:20-21
No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne; porque el bebedor y el comilón empobrecerán, y el sueño hará vestir vestidos rotos.

Dios Habla Hoy dice
Proverbios 23:20-21
No te juntes con los borrachos ni con los que comen demasiado, pues los borrachos y los glotones acaban en la ruina, y los perezosos se visten de harapos.
La comida es una bendición de Dios pero no la pongamos en primer lugar
Génesis 25:30
dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom.
Esau cambio su primogenitura por la comida
Éxodo 16:3
y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.
Ezequiel 16:49
He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.
El pecado de Sodoma no fue solo su sexualidad descontrolada, fue la soberbia, la glotonería y la ociosidad!!!

Filipenses 3:19
El fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.
Vientre: koílos (vacío); cavidad, el abdomen
Versión Biblia de Lenguaje Sencillo
Filipenses 3:19
Esa gente va a terminar en el infierno. Vive sólo para comer, y está orgullosa de lo que hace, cuando en realidad deberían sentir vergüenza. Sólo piensa en las cosas malas de este mundo.
Versión Dios Habla Hoy
Filipenses 3:19
Y su fin es la perdición. Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza. Solo piensan en las cosas de este mundo.
No podemos descuidar nuestra salud, comamos con sabiduría, ya no lo hagamos por tener una buena estética, sino para estar sanos!!!
1 Samuel 2:13-17
Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio de tres dientes, y lo metía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: No, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza.

Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

A los hijos de Eli no les importaban los sacrificios que le hacían a Dios, a ellos lo único que les importaba era el saciarse.

A Dios le preocupa nuestra salud, tenemos que cuidarnos, para no estar enfermos después, debemos de saber decir NO a nuestros apetitos.

Dios les bendice
Continuara…..
SOLO LA OPINION DE DIOS ES LA QUE CUENTA
Verdad y luz hoy

“¿Deben los cristianos seguir pidiendo perdón por sus pecados?”

30 May

“¿Deben los cristianos seguir pidiendo perdón por sus pecados?”

Respuesta: Una pregunta frecuente es “¿Qué sucede si peco, y luego muero antes de tener la oportunidad de confesarle ese pecado a Dios?” Otra pregunta común es, “¿Qué sucede si cometo un pecado, pero luego lo olvido, y nunca lo recuerdo para confesarlo a Dios?” Ambas preguntas se basan en una falsa suposición. La salvación no se trata de creyentes tratando de confesar y arrepentirse de cada pecado que cometan antes de morir. La salvación no está basada en si los cristianos han confesado y se han arrepentido de cada pecado. Si, debemos confesar nuestros pecados a Dios tan pronto como nos demos cuenta de que hemos pecado. Sin embargo, no siempre necesitamos pedir perdón a Dios. Cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo para salvación, TODOS nuestros pecados son perdonados. Jesús murió para pagar el castigo por todos nuestros pecados, y cuando son perdonados, esto incluye el perdón por todos ellos. (Colosenses 1:14; Hechos 10:43).

Lo que debemos hacer es confesar nuestros pecados: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9). Por favor noten que esta Escritura no menciona el pedir perdón a Dios. En ninguna parte de la Escritura se enseña que los creyentes en Cristo pidan perdón a Dios. Lo que 1 Juan 1:9 nos dice que hagamos es “confesar” nuestros pecados a Dios. La palabra “confesar” significa “estar de acuerdo con.” Cuando confesamos nuestros pecados a Dios, nosotros concordamos con Dios que hicimos mal, que hemos pecado. Dios nos perdona, a través de la confesión, sobre la constante base del hecho de que Él es “fiel y justo.” ¿Cómo es Dios “fiel y justo?” Él es fiel al perdonar los pecados, cosa que Él había prometido hacer por todos aquellos que reciben a Cristo como Salvador. Él es justo al aplicar el pago de Jesucristo por nuestros pecados, reconociendo que los pecados ya han sido expiados.

Sin embargo 1 Juan 1:9, indica que de alguna manera el perdón depende de que nosotros confesemos nuestros pecados a Dios. ¿Cómo funciona esto, si todos nuestros pecados son perdonados al momento de recibir a Cristo como Salvador? Parece que lo que el apóstol Juan está describiendo aquí es el perdón “por relación.” Todos nuestros pecados son perdonados “posicionalmente” al momento que recibimos a Cristo como Salvador. Este perdón “posicional” garantiza nuestra salvación y nos promete un hogar eterno en el Cielo. Cuando estemos ante Dios después de la muerte, Dios no nos negará la entrada el Cielo por nuestros pecados. Este es el perdón “posicional”. El concepto de perdón “por relación” está basado en el hecho de que cuando pecamos, ofendemos a Dios y contristamos a Su Espíritu (Efesios 4:30). Aunque Dios ya nos ha perdonado todos los pecados que hemos cometido, aún así esto resulta en un bloqueo u obstáculo de nuestra relación con Dios. Un joven que peca contra su padre no es echado de la familia. Un padre piadoso perdonará a su hijo incondicionalmente. Al mismo tiempo, no puede alcanzarse una buena relación entre el padre y el hijo, hasta que esa relación sea restaurada. Esto solo puede ocurrir cuando el hijo confiesa sus errores a su padre, y se disculpa. Esto es por lo que confesamos nuestros pecados a Dios… no para mantener nuestra salvación, sino para regresar a la íntima relación con el Dios que nos ama, y que ya nos ha perdonado.

¿Y acaso es pecado tener dinero y bienes materiales?

26 Mar

¿Y acaso es pecado tener dinero y bienes materiales?

Realmente no hay nada malo en poseer dinero, propiedades y bienes materiales, mientras no permitamos que esos bienes se conviertan en sustitutos de Dios. Cristo nos ha alertado: “No pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero” (Mt. 6, 24).

En el Antiguo Testamento se insiste mucho en que debemos escoger entre Dios y los ídolos o falsos dioses. En el Nuevo Testamento Jesús contrapone el dinero a Dios. Así que debemos cuidar que el dinero no se nos convierta en un ídolo que sustituya a Dios, y que tampoco las vías para obtenerlo ocupen todo nuestro interés, nuestra dedicación, nuestro empeño … hasta nuestro amor.

Los bienes materiales de este mundo no son malos en sí mismos, pues nos han sido proporcionados por Dios, nuestro Creador. Y, siendo esto así, significa que Dios es el Dueño, y nosotros somos solamente “administradores” de esos bienes que pertenecen a Dios. De allí que cuando seamos juzgados se nos tomará en cuenta cómo hemos administrado los bienes que Dios nos ha encomendado. (cf. Lc. 16, 2)

“El amor al dinero es la raíz de todos los males” (1 Tim. 6, 10)¡Grave sentencia de San Pablo! Pero notemos algo: no dice que el dinero mismo sea la raíz de todos los males, sino “el amor al dinero”. Porque nuestro amor tiene que dirigirse a Dios y a los hombres, no a los bienes materiales.

Existe, entonces, un peligro real en buscar acumular dinero y riquezas. Tanto así que Jesús nos advierte: “Créanme que a un rico se le hace muy difícil entrar al Reino de los Cielos” (Mt. 19, 23). Se refería el Señor a esos ricos que aman tanto al dinero, que lo prefieren a Dios. Concretamente Cristo estaba aludiendo al joven rico que no fue capaz de dejar su dinero y sus bienes para seguirlo a El.

Amar al dinero es una tontería.“¡Insensato!”, exclama el Señor en su parábola sobre el hombre rico acumulador exagerado de riquezas. “Esta noche vas a morir y ¿para quién serán todos tus bienes? Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea” (cf. Lc. 12, 15-21).

Y esa sentencia de Cristo, que es tan cierta y tan evidente para todos, se nos olvida, y podría sorprendernos la muerte amando al dinero más que a Dios o teniendo al dinero en el lugar de Dios.

¿Cómo vivimos los hombres y mujeres de hoy? ¿Seguimos las advertencias de Cristo con relación a los bienes materiales? ¿O ponemos todo nuestro empeño en buscar dinero y en conseguir todo el que podamos, para acumular y acumular? Y … ¿para qué, si al llegar al mundo no trajimos nada, y cuando nos vayamos de este mundo no nos llevaremos nada?(cf. 1 Tim. 6, 7).

Respondiendo entonces a la pregunta de esta semana: Sí. El apetito desordenado de los bienes materiales, a lo cual llamamos “avaricia” sí es pecado. Y puede ser pecado grave cuando se opone a la justicia y dependiendo de su intensidad y de los medios empleados para conseguir esos bienes. No parece tan feo este pecado, pero -pensándolo bien- ¿no es feo ver al ser humano esclavizado por algo material, muy inferior a él, como es el dinero?

Los bienes materiales han sido puestos en nuestras manos por Dios para que seamos buenos administradores. Y eso significa que con nuestro dinero -es cierto- debemos satisfacer nuestras propias necesidades y las de nuestra familia, pero también debemos satisfacer las necesidades de aquéllos que tienen menos que nosotros. Es decir, cada uno de nosotros tiene derecho a utilizar el dinero que ha conseguido con su trabajo honesto, pero también tiene la obligación de compartir con los demás. Y no sólo compartir de lo que nos sobra, sino a veces también de lo que nos es necesario … cuando haya alguno o algunos que tienen más necesidad que nosotros.

Sobre el desprendimiento de los bienes materiales, Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a El por encima de todo y de todos. “El que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser discípulo mío” (Lc. 14, 33). Basado en esto nos dice muy claramente el Catecismo de la Iglesia Católica: “El precepto del desprendimiento de las riquezas es obligatorio para entrar en el Reino de los Cielos” (# 2544). Y agrega que el Señor se lamenta de los ricos apegados a sus riquezas, porque ya tienen su consuelo en el amor que le tienen a los bienes materiales. (cf. Lc. 6, 24) (cf. CIC # 2547).

La Muerte Fisica, la Muerte Espiritual

2 Feb

La Muerte Fisica, la Muerte Espiritual

Desde cierto punto de vista la muerte resulta algo muy natural: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez” (He. 9.27). Puede ser aceptada sin rebeldía: “Vamos también nosotros, para que muramos con él” (Jn. 11.16). Desde otro punto de vista resulta algo sumamente antinatural. Es la paga del pecado (Ro. 6.23), y en ese sentido debe ser temido. Ambas perspectivas aparecen en la Biblia, y ninguna de las dos debe ser pasada por alto. La muerte es una necesidad biológica, pero los hombres no mueren en la forma sencilla en que lo hacen los animales.

I. Muerte física

La muerte parece ser necesaria para cuerpos como los nuestros. El deterioro físico y la eventual disolución final son inevitables. No obstante, la Biblia habla de la muerte como consecuencia del pecado. Dios le dijo a Adán: “El día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2.17). Pablo nos dice que “el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte” (Ro. 5.12), y también que “la paga del pecado es la muerte” (Ro. 6.23). Pero cuando examinamos más detenidamente el asunto, vemos que Adán no murió físicamente el mismo día en que desobedeció a Dios. En Ro. 5 y 6 Pablo contrasta la muerte que sobrevino a consecuencia del pecado de Adán con la vida que Cristo ha traído a los hombres. Ahora bien, la posesión de la vida eterna no anula la muerte física. Está en contraposición a un estado espiritual y no a un acontecimiento físico. Lo que se infiere de todo esto es que la muerte que es consecuencia del pecado va más allá de la muerte del cuerpo.

Pero a este pensamiento debemos agregar el otro de que los pasajes de las Escrituras que vinculan al pecado y la muerte no modifican el concepto de la muerte. Dichos pasajes no nos revelan otra cosa que no sea el significado usual de la palabra. Quizá debamos entender que la mortalidad es el resultado del pecado de Adán, y que el castigo incluye tanto el aspecto físico como el espiritual. Pero no sabemos lo suficiente acerca de la condición de Adán antes de la caída como para hablar de ella. Si su cuerpo era semejante al nuestro, sería mortal; de lo contrario, no tenemos forma de saber cómo era, ni si era o no mortal.

Parecería mejor considerar que la muerte es algo que comprende al hombre completo. El hombre no muere como cuerpo sino que muere como hombre, con la totalidad de su ser. Muere como ser espiritual y físico. Y la Biblia no hace una distinción neta entre los dos aspectos. Por lo tanto, la muerte física constituye tanto símbolo como expresión adecuados de aquella muerte más profunda que es consecuencia inevitable del pecado, con la que forma una sola unidad.

II. Muerte espiritual

Esta muerte es un castigo divino. Ya hemos observado que Ro. 6.23 describe a la muerte como “la paga” del pecado, es decir la recompensa que merece el pecado. Pablo puede hablar de ciertos pecadores que conocen “el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte” (Ro. 1.32). Es el pensamiento del juicio de Dios lo que está a la base de la referencia que hace Juan al “pecado de muerte” (1 Jn. 5.16). Esta constituye una verdad muy importante, pues nos permite apreciar cuán grande es el horror de la muerte. A la vez, paradójicamente, nos proporciona esperanza. El hombre no ha quedado atrapado en una red tejida por la ciega fatalidad, de tal suerte que, habiendo una vez cometido pecado, no hay nada que se pueda hacer para remediarlo. Dios está por encima de todas las cosas, y si bien ha decretado que la muerte es la paga del pecado, también ha resuelto dar vida eterna a los pecadores.

El NT a veces destaca las serias consecuencias del pecado haciendo referencia a la “segunda muerte” (Jud. 12; Ap. 2.11). Esta es una expresión rabínica que significa perdición eterna. Debe entenderse en el mismo sentido que los pasajes en los que el Señor habla del “fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mt. 25.41), “el castigo eterno” (en contraposición a la “vida eterna”, Mt. 25.46), y otros pasajes similares. El estado final del hombre impenitente se describe de varias maneras, tales como muerte, castigo, perdición, etc. Obviamente no sería prudente equipararla con ninguno de ellos. Pero es igualmente obvio que, según describe la Biblia, se trata de un estado que debe mirarse con horror.

A veces se objeta que esto no condice con la descripción de Dios como un Dios de amor. En este sentido, hay aquí un profundo misterio, pero al menos se puede decir que la objeción, en la forma en que se la presenta habitualmente, pierde de vista el hecho de que la muerte es un estado a la vez que un hecho. “El ocuparse de la carne es muerte”, escribe Pablo (Ro. 8.6). No dice que el ocuparse de la carne ha de producir la muerte; dice que es muerte, y agrega que “la mente carnal es enemistad contra Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede”. La misma verdad se expresa de una manera distinta cuando Juan dice: “El que no ama permanece en muerte” (1 Jn. 3.14). Cuando entendemos la verdad de que la muerte es un estado, nos damos cuenta de la imposibilidad de que el impenitente se salve, pues para esa persona la salvación sería una contradicción. Para ser salvo, el hombre debe pasar de muerte a vida (Jn. 5.24).

III. Victoria sobre la muerte

Un aspecto interesante de la enseñanza neotestamentaria sobre el tema de la muerte es que se pone el acento en la vida. Si consultamos una concordancia notaremos que en casi todas partes se utiliza el vocablo nekros (‘muerto’) para describir la resurrección de los muertos o cosas parecidas. En las Escrituras se enfrenta a la muerte como se enfrenta toda la realidad, pero el interés principal gira en torno a la vida, y la muerte se trata en forma más o menos incidental, como aquello de lo cual se salva a los hombres. Cristo adoptó nuestra naturaleza “para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (He. 2.14). El poder del diablo siempre se considera como sujeto al dominio de Dios (Job 2.6; Lc. 12.5). De ningún modo tiene a la muerte sujeta a su arbitrio en forma absoluta, aunque esta, que es la negación de la vida, es su esfera natural. Cristo vino para poner fin a la muerte. Como indica el pasaje de Hebreos, fue por medio de la muerte que derrotó a Satanás. Fue por medio de la muerte que quitó nuestro pecado. “Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas” (Ro. 6.10). Aparte de Cristo, la muerte es el enemigo supremo, el símbolo de nuestra separación de Dios, el horror definitivo. Pero Cristo se ha valido de la muerte para librar a los hombres de ella. Murió a fin de que los hombres pudieran vivir. Llama la atención el hecho de que el NT pueda decir que los creyentes “duermen” en lugar de decir que “mueren” (por ejemplo 1 Ts. 4.14). Jesús cargó con todo el horror de la muerte, por cuyo motivo para los que están “en Cristo” la muerte ha sido transformada de tal forma que no es más que un sueño.

Hasta dónde alcanza la victoria que Cristo ganó sobre la muerte lo indica su resurrección. “Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él” (Ro. 6.9). La resurrección es el gran acontecimiento triunfal, y la gran nota de victoria en todo el NT tiene su origen allí. Cristo es el “Autor de la vida” (Hch. 3.15), “Señor así de los muertos como de los que viven” (Ro. 14.9), “el Verbo de vida” (1 Jn. 1.1). Su victoria sobre la muerte es completa, y esa victoria está a disposición de su pueblo. La destrucción de la muerte es cosa segura (1 Co. 15.26, 54; Ap. 21.4). La segunda muerte no tiene ninguna potestad sobre el creyente (Ap. 2.11; 20.6). De acuerdo con este concepto, el NT entiende la vida eterna no como la inmortalidad del alma, sino en función de la resurrección del cuerpo. No hay forma más gráfica de ilustrar el carácter definitivo y completo de la derrota de la muerte.

No solamente existe un futuro glorioso, sino que hay un presente glorioso. El creyente ya ha pasado de muerte a vida (Jn. 5.24; 1 Jn. 3.14). Está “libre de la ley del pecado y de la muerte” (Ro. 8.2). La muerte no lo puede separar de Dios (Ro. 8.38). Jesús dijo: “El que guarda mi palabra, nunca verá muerte” (Jn. 8.51). Tales palabras no niegan la realidad de la muerte biológica; más bien nos encaminan hacia la verdad de que la muerte de Jesús significa que el creyente ha salido completamente de aquel estado que es la muerte. Ha sido introducido en un nuevo estado, que ha sido muy aptamente caracterizado como la vida. En su momento atravesará la puerta que llamamos la muerte, pero el aguijón ha sido extraído. La muerte de Jesús representa la victoria sobre la muerte para sus seguidores.

Fuente: http://www.amen-amen.net/estudiosbiblicos/muerte.htm