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Relato histórico sobre Miguel Servet

30 Nov

Relato histórico sobre Miguel Servet  

Por yosu RC
11 Noviembre 2006, OcioJoven.com

En un lado de la tétrica sala se alza elevado e imponente el asiento de los jueces. La silla del presidente está situada en el centro, cubierta por un dosel de tela de color oscuro y coronada con una gran cruz de madera que parece estar dominando toda la sala. Al frente está el banquillo del acusado. La aterradora acusación: herejía. Probablemente tenga que morir.

Si tuviese abogado, éste sería quemado con él si fuese declarado culpable, o perdería su honor y todos sus bienes por osar defender a un acusado de hereje si lograse demostrar su inocencia.

El tribunal siniestro de la Inquisición Católica lo va a juzgar y, dejando a un lado el derecho romano, un derecho que todavía está vigente en nuestra legislación, la simple sospecha presupone su culpabilidad. Ya que nadie está dispuesto a defenderlo, es a él, el acusado, a quien corresponde demostrar su inocencia.

El 27 de octubre de 1553, Miguel Servet moría en la hoguera en la ciudad suiza de Ginebra. Guillaume Farel –verdugo y brazo derecho de Juan Calvino- advertía a los asistentes a la ejecución:

-Este hombre es un sabio, y pensó, sin duda, enseñar la verdad; pero cayó en poder del demonio. Tened cuidado para que no os suceda a vosotros lo mismo.

*****

28 de junio de 1519. “¡Viva el Emperador!” “¡Viva el Imperio Germánico!” La gente se agolpaba en las calles para ver la coronación del nuevo emperador del Sacro Imperio Romano, Carlos V. Todos lo alababan y elogiaban, pero la atención de Servet no se centraba en el emperador sino en aquél que le entregaba la gloria.

Su debilitada fe católica se vino abajo por completo al contemplar con asombro el acto, presidido por el papa Clemente VII. El pontífice, sentado en su silla gestatoria, recibió al monarca español, quien le besó los pies mientras esperaba su corona.

Todavía pasmado por los acontecimientos, Servet contempló después cómo lo adoraba todo el pueblo de rodillas a lo largo de las calles, en tanto que el Emperador era dejado a un lado. Para sus adentros, no lograba conciliar la sencillez evangélica con tanto ceremonial y opulencia.

Comenzó entonces su búsqueda en solitario de la verdad, convencido, según él mismo solía decir, de que el mensaje de Cristo no estaba dirigido a teólogos y filósofos, sino a la gente del pueblo, gente que lo entendería y lo pondría por obra; gente a la que le estaba vedada la lectura de sus enseñanzas. Así, y tras un exhaustivo y clandestino estudio de la Políglota complutense, editó a sus veinte años el libro titulado “De errores acerca de la Trinidad”, convirtiéndose en el blanco principal de la Inquisición debido a sus duras críticas contra el corrompido cristianismo de su época y contra Constantino y sus sucesores. Ni la Iglesia Católica ni las protestantes le perdonaron nunca sus ataques.

-¡Te perseguirán hasta la muerte, Miguel! –le advirtió un antiguo amigo de su Villanueva de Sigena natal- ¿Por qué lo has hecho?

-¡Me reafirmo en lo que he hecho, Gonzalo! ¡Debemos conocer a Dios no por nuestras orgullosas concepciones filosóficas, sino a través de Cristo!

-Pero no puedes culpar tanto a católicos como a protestantes de estar en tan grave error.

-Ni con éstos ni con aquéllos estoy de acuerdo en todos los puntos, Gonzalo, ni tampoco en desacuerdo. Me parece que todos tienen parte de verdad y parte de error y que cada uno ve el error del otro, más nadie el suyo. Yo sólo me dedico a la búsqueda de la verdad, solo, pero confiado en la protección segurísima de Cristo.

-Pero, ¿por qué te arriesgas tanto?

-Constantino y sus sucesores han estado promoviendo falsas enseñanzas, adoptadas hasta hoy como verdades, ¿no te das cuenta? El cristianismo se ha corrompido, debemos desenmascarar el mayor engaño de la historia de la Humanidad.

-Entonces debes huir y continuar tu labor lejos de aquí, donde nadie te reconozca como Miguel Servet.

-En esto tienes razón, amigo. Iré a Paris, allí estaré a salvo. Pero, te escribiré para mantenerte al tanto de mis movimientos. Destruye todas las cartas en cuanto las hayas leído. Las firmará Miguel Villanovano, ya no Miguel Servet. Adiós, Gonzalo.

*****

Tres años hace de mi partida, tres años hace que salí de tu casa en dirección a París. Como sabrás estuve encarcelado en la prisión de Vienne, por lo que no pude escribir más cartas desde hace ya varios meses. Tenías razón, me perseguirán hasta la muerte, mas eso es lo que me hace reafirmarme en mi búsqueda de la verdad. Están ocultando algo, Gonzalo, algo muy importante, tanto católicos como protestantes, y no pararé hasta revelar todos los secretos de Clemente VII y todos los misterios de Juan Calvino. 
“Mas digo “estuve en prisión”, pues me encuentro de nuevo en libertad. Mediante un ingenioso artificio logré escapar en camisón y gorro de dormir, viéndome obligado a esconderme cual si fuese un vulgar ladrón por los campos y aldeas de Francia.

“Presta atención, Gonzalo, a mis palabras. La Trinidad papista, el bautismo de infantes y los otros sacramentos defendidos por el papado son doctrinas de demonios. Estoy muy cerca de demostrarlo y no pararé hasta lograrlo… Tengo que dejarte. Me dirijo al norte de Italia, donde me encontraré con un pequeño grupo de seguidores.

-Tarde llega esta carta a nuestras manos, compañeros –dijo Gonzalo a sus amigos tras leerla-. Nuestro buen amigo, Miguel Servert se encuentra de nuevo en prisión. Según nuestro mensajero, a su paso por Ginebra fue reconocido a pesar de su disfraz por el mismísimo Juan Calvino. Oremos por su alma, sin perder la esperanza, mientras esperamos nuevas noticias acerca de su paradero.

Mientras tanto, Miguel Servet se hallaba en prisión siendo cruelmente maltratado por la ira de Calvino. Si grande era el odio que existía entre protestantes y católicos en aquellos primeros años de la Reforma, mayor fue el odio que les unió en su lucha contra él.

Servet aceptó modificar sus opiniones con la única condición de que el mismo Calvino lo convenciese de su error con argumentos bíblicos.

Calvino no pudo sino entregárselo a la implacable Inquisición Católica, que no dudó en condenarlo a la hoguera.

27 de octubre de 1553. Murió mientras oraba a favor de sus enemigos y rehusaba retractarse.

Lelio Socino, uno de los italianos que ya había sido influido por los escritos de Servet, presenció la brutal ejecución de su amigo español. Impresionado por el trato que Servet había recibido, decidió aclarar misterios donde éste lo había dejado.

Con la muerte de Servet, nació para Socino la lucha por la tolerancia.

La búsqueda del verdadero conocimiento aún no ha terminado.

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Miguel Servet y su búsqueda en solitario de la verdad

5 Jul

Miguel Servet y su búsqueda en solitario de la verdad

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El 27 de octubre de 1553, Miguel Servet moría en la hoguera en la ciudad suiza de Ginebra. Guillermo Farel -el verdugo y brazo derecho de Juan Calvino- advertía a los asistentes a la ejecución: “Este hombre es un sabio, y pensó, sin duda, enseñar la verdad; pero cayó en poder del demonio […]. Tened cuidado para que no os suceda a vosotros lo mismo”. ¿Qué delito había cometido la desdichada víctima para merecer un final tan trágico?

Bautismo forzoso de musulmanes que quedaron en España, según un grabado del siglo XV

Bautismo forzoso de musulmanes que quedaron en España, según un grabado del siglo XV

MIGUEL SERVET nació en 1511 en la localidad española de Villanueva de Sigena. Siendo todavía muchacho se destacó en sus estudios, como bien reconoce uno de sus biógrafos: “A los catorce años de edad sabía griego, latín y hebreo, y tenía conocimientos bastante extensos de Filosofía, Matemáticas y Teología”, Cuando aún no era más que un adolescente, comenzó a servir de de Juan de Quintana, confesor del emperador Carlos V. En sus viajes oficiales, Servet constató las divisiones religiosas existentes en España, nación que había obligado a judíos y musulmanes a elegir : la conversión al catolicismo o el exilio.* a los 16 años, Servet se mudó a Francia para estudiar leyes en Diversidad de Toulouse, donde por vez primera vio una Biblia completa. Aunque estaba rigurosamente prohibido leer, decidió hacerlo en secreto, y cuando terminó, juró volver a leerla “mil veces más”. Es muy probable que la Biblia que estudió en Toulouse fuera la Políglota complutense, la cual permitía consultar el texto sagrado en los idiomas originales (hebreo y griego), así como la traducción latina. Al haber estudiado las Escrituras y haber visto en España la decadencia  moral del clero, la fe católica de Servet terminó viniéndose a tierra.

Sus dudas se agravaron más al presenciar la coronación de Carlos V como emperador del Sacro Imperio Romano por el papa Clemente VIL El pontífice, sentado en su silla gestatoria, recibió al monarca español, quien le besó los pies. Servet escribió tiempo después acerca del Papa: “Con mis propios ojos he visto yo mismo cómo lo llevaban con pompa sobre sus hombros los príncipes, […] y cómo lo adoraba todo el pueblo de rodillas a lo largo de las calles”. Servet no lograba conciliar la sencillez evangélica con tanto ceremonial y opulencia.

Miguel Servet

Miguel Servet

En busca de la verdad religiosa
Servet dejó discretamente de trabajar para el confesor Quintana y comenzó a buscar en solitario la verdad. Estaba convencido de que el mensaje de Cristo no estaba dirigido a teólogos y filósofos, sino a la gente del pueblo, gente que lo entendería y lo pondría por obra. Así pues, decidió examinar el texto bíblico en las lenguas originales y rechazar toda doctrina en conflicto con las Escrituras. Cabe señalar que la palabra que más aparece en sus obras es “verdad” y sus variantes.

Los estudios históricos y bíblicos lo persuadieron de que el cristianismo se había corrompido durante los primeros tres siglos de nuestra era. Aprendió que Constantino y sus sucesores habían promovido falsas enseñanzas que condujeron a la adopción del dogma de la Trinidad. Por esta razón, con 20 años de edad, Servet editó su libro De errores acerca de la Trinidad, el cual lo convirtió en blanco principal de la Inquisición.

Servet, escribió:”En la Biblia no hay menciones a la Trinidad […]. Nosotros conocemos a Dios no por

De Trinita - Portada del libro de errores acerca de la Trinidad

De Trinita - Portada del libro

nuestras orgullosas concepciones filosóficas, sino a través de Cristo”

Eso es verdad, en la Biblia no esta la palabra Trinidad, pero su concepto está implícito en muchísimos pasajes de la Biblia.

También llegó a la conclusión errónea “de que el Espíritu Santo no es una persona, sino la potencia de Dios actuando”.

Sus obras tuvieron buena acogida entre algunos lectores. Así, el reformador protestante Sebastián Franck escribió: “Serve!, el español, defiende en su tratado que sólo hay una persona en Dios; la Iglesia romana mantiene que hay tres personas en una sola esencia: prefiero darle la razón al español”. Pero ni la Iglesia Católica ni las protestantes le perdonaron nunca sus ataques contra esa doctrina central.

El estudio de la Biblia llevó a Servet a rechazar varias enseñanzas y prácticas eclesiásticas por encontrarlas incompatibles con las Escrituras, entre ellas el empleo de imágenes en el culto. Un año y medio después de publicar De errores acerca de la Trinidad, dijo lo siguiente de los católicos y los protestantes: “Ni con estos ni con aquellos estoy de acuerdo en todos los puntos, ni tampoco en desacuerdo. Me parece que todos tienen parte de verdad y parte de error y que cada uno ve el otro, mas nadie el suyo”. En efecto, había emprendido en solitario su búsqueda de la verdad.

Pero su sinceridad no le impidió extraer con equivocadas, entre ellas que, de acuerdo a ciertos cálculos, la batalla de Armagedón y el Reinado Milenario de Cristo se iniciarían durante su propia vida.

En busca de la verdad científica
Obligado a huir de sus perseguidores, adoptó el nombre de Miguel Villanovano y se afincó en París, donde consiguió los grados de maestro en Artes y doctor en Medicina.   La curiosidad científica lo llevó a practicar disecciones de cadáveres con objeto de entender el funcionamiento del cuerpo humano. De este modo, Servet se convirtió posiblemente en el primer europeo en describir la circulación pulmonar de la sangre, de la cual dio cuenta en su obra Restitución del cristianismo. Tales comentarios se realizaron setenta y cinco años antes de que William Harvey hiciera una descripción completa del aparato circulatorio.

Servet estudió la circulacion pulmonar de la sangre

También preparó una nueva edición de la Geografía de Tolomeo,la cual alcanzó tanto éxito que hay quienes consideran a Servet el padre de la geografía comparada y de la etnografía . Durante el juicio al que fue sometido mas tarde en Ginebra, se le criticó por presentar en esa obra a Palestina como tierra estéril y apenas cultivada. El acusado repuso que dicha descripción se refería a su estado actual, y no al que tenía en la época de Moisés, cuando sin duda fue un lugar que manaba leche y miel.

Servet también escribió el Tratado universal de los jarabes, que proporcionó un enfoque equilibrado y novedoso de determinado tipo de medicina. El caudal de conocimientos que contiene este libro convierte a su autor a su autor  en precursor en el campo de la farmacología y en el uso de las vitaminas. Dada la erudición que demostró en tantas materias, un historiador lo llama “uno de los más grandes intelectos de la historia e ilustre contribuidor a la cultura universal”.

Encuentra un temible adversario

Orígenes van en busca de la verdad siempre encuentran numerosos opositores (Lucas 21:15). Entre los muchos que tuvo Servet destacó Juan Calvino, quien fundó en Ginebra un estado autoritario de orientación protestante. Con referencia a este eclesiástico, el historiador Will Durant comenta:”La suya no fue una dictadura de derecho o fuerza, sino de voluntad y de carácter”. Agregó que fue tan severo como cualquier papa en rechazar el individualismo en ciencia.

Juan Calvino se convirtió en enemigo encarnizado de Servet

Juan Calvino se convirtió en enemigo encarnizado de Servet

Es probable que Calvino y Servet se conocieron en Paris cuando ambos eran jóvenes. Lo cierto es que no tardaron en chocar. Calvino se volvió su enemigo más implacable. Tanto es así que, pese a ser este eclesiástico uno de los cabezas de la Reforma, terminó denunciando a Servet ante la Inquisición católica. A duras penas, el perseguido logró escapar de Francia, donde lo quemaron en efigie. Sin embargo, fue reconocido y detenido en la ciudad fronteriza de Ginebra, donde la palabra de Calvino era ley.

Calvino lo maltrató con crueldad en la cárcel. Durante el juicio, sostuvo con él un debate. Servet aceptó modificar sus opiniones si Calvino lo convencía con argumentos bíblicos, algo que este no logró hacer. Concluido el proceso, el acusado fue condenado a morir en la hoguera. De acuerdo con diversos historiadores, fue el único disidente religioso al que los católicos quemaron en efigie y los protestantes en persona.

Heraldo de la libertad religiosa
Aunque Calvino había eliminado a su rival directo, había perdido autoridad moral. La injustificable ejecución de Servet escandalizó a muchos pensadores de toda Europa y brindó un poderoso argumento a los defensores de los derechos civiles, quienes se oponían a que se matara a las personas por razones de fe. A partir de ese momento lucharon con más determinación a favor de la libertad de culto.

El poeta italiano Camilo Renato lanzó la siguiente protesta: “Ni Dios ni su con su espíritu han aconsejado semejantes acciones. Cristo no ha dejado tales ejemplos acerca de los que le negaron”. Y el humanista francés Sébastien Castellion escribió: “Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre”. El propio Servet había dicho: “Considero un asunto muy grave el matar a los hombres por creer que están en el error o por algún detalle de interpretación escriturística, cuando sabemos que el más elegido se puede equivocar”.

Se ha hecho la siguiente evaluación sobre el impacto perdurable que tuvo la ejecución del erudito español: “Fue el punto de inflexión en la ideología y mentalidad dominantes desde el siglo iv. […] Históricamente hablando, Servet murió para que la libertad de conciencia se convirtiera en un derecho civil en la sociedad moderna” (Michael Sérvetus-Intellectual Giant, Humanist, and Martyr |Miguel Servet: extraordinario intelectual, humanista y mártir]).

En 1908 se le erigió un monumento en la ciudad francesa de Annemasse, a unos cinco kilómetros del lugar de su ejecución. La inscripción reza: “Miguel Servet, |…| geógrafo, médico, fisiólogo, ha merecido la gratitud de la humanidad por sus descubrimientos científicos, su devoción a los enfermos y a los pobres, la indomable independencia de su inteligencia y de su conciencia […]; sus convicciones eran invencibles. Sacrificó su vida por causa de la verdad”.

Servet y el nombre Jehová
La búsqueda de la verdad también llevó a Servet a usar el nombre divino, Jehová. Meses después de que William Tyndale empleara el sagrado nombre en su traducción del Pentateuco, Servet publicaba su obra De errores acerca de la Trinidad, en la cual aparece vez tras vez el nombre Jehová, y donde se incluye esta explicación: “El otro nombre, el más santo por encima de todos,  […] puede interpretarse como sigue: “el que hace ser”, “el que convierte en esencial”, “la causa de la existencia”. Además señaló: “El nombre de Jehová conviene sólo al Padre”.

En 1542, también editó la afamada versión latina de Santes Pagnino (ilustrada abajo). En sus extensas anotaciones, Servet volvió a destacar el nombre divino. Lo incluyó en las notas marginales de textos clave como Salmo 83:18, que en el texto principal mostraba el término correspondiente a “Señor”.

En su última obra, Restitución del cristianismo, Servet dijo lo siguiente sobre el nombre Jehová: “Lo cierto es que fueron muchos los que pronunciaron ese nombre en la antigüedad”.

Su Tratado universal de los jarabes introdujo innovaciones farmacológicas

Artículo copiado y adaptado de: Revista Despertad, Mayo 2006, de la WatchTower Bible Track Society, pag. 18-21

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