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Científicos encuentran fármaco para vencer el miedo en los humanos

6 Jul

Científicos encuentran fármaco para vencer el miedo en los humanos

El procedimiento se le conoce, como “extinción”, que no borra los recuerdos asociados al miedo, pero si crea una nueva memoria responsable de la sensación de seguridad. ¿Habrá llegado el ser humano a intervenir con un fármaco su miedo para no necesitar más de Dios? ¿Este medicamento ayudará a independizarse de Dios para solo depender de un fármaco para vencer el temor?

Puerto Rico | Viernes 2 de Julio, 2010 | Por Nínro Ruíz Peña
(NoticiaCristiana.com).
Unos investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico han encontrado una manera de estimular farmacológicamente la sensación de seguridad o ausencia de temor en el cerebro de las ratas.
La revista Science publicó que por medio de unos experimentos los científicos comprobaron que administrando el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés) en la corteza prefrontal del cerebro este impide que las ratas sientan miedo a un sonido que había sido previamente asociado con una descarga eléctrica.

El procedimiento se le conoce, como “extinción”, que no borra los recuerdos asociados al miedo, pero si crea una nueva memoria responsable de la sensación de seguridad.
La revista enfatiza que este descubrimiento podría facilitar nuevos tratamientos para individuos que sufren de trastornos de ansiedad, que se les origina por la incapacidad de eliminar o reducir el miedo.
“Nuestros hallazgos sugieren que el aumentar la sustancia BDNF en estos circuitos podemos aliviar la ansiedad, el estrés y quizá otros desordenes relacionados como las adicciones” explicó Jamie Peters, coautora del estudio.
Preguntas interesantes resultan de esta investigación científica: ¿Habrá llegado el ser humano a intervenir con un fármaco su miedo para no necesitar más de Dios? ¿Este medicamento ayudará a independizarse de Dios para solo depender de un fármaco para vencer el temor?
Lo que si es bien cierto es que después del diluvio Dios bendijo a Noé y su familia y les dijo: “El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados”, Gen 9:2. Reina Valera 1960.
F: Revista Muy Interesante

Delumeau, Jean. El miedo en occidente.

24 May

Delumeau, Jean. El miedo en occidente.

La sociedad Occidental (es decir, la europa moderna) tiene su fundamento en el miedo, nació y se desarrollo en medio de los horrores de un mundo consumido por la ignorancia, la peste y la guerra y esos valores constituyeron el nervio de su filosofía.

El miedo es el elemento que a logrado cohesionar a este tipo de sociedades en torno a la lucha contra sus enemigos: Satán, la noche, los judíos, los brujos. Es la misma filosofía que hoy toma cuerpo en la cruzada contra el mal que han emprendido los estados occidentales, como Estados Unidos (hija dilecta de Europa) a la cabeza.

Jean Delumeau nos ofrece un fabuloso estudio de 640 páginas acerca de éste sentimiento llamado Miedo: cómo nació, cómo se desarrollo, cómo tejió el rostro íntimo del mundo moderno.

Delumeau nació en Nantes (Francia) en 1923 y ha sido profesor del College Francaise (1975-1994) y ha escrito unas 30 obras. Ha sido galardonado con el título de Caballero de la Legión de Honor y con doctorados Honoris Causa en varias universidades europeas.

«El miedo en Occidente» fue publicado originalmente en 1978 y ahora aparece en español editado por Taurus, que lo incluye en sus clásicos.

Análisis del Doctor Francisco Escobar sobre la obra.
El observatorio intelectual de Jean Delumeau se dirige al período que va de 1348 a 1800, al territorio de la así llamada humanidad occidental. El objeto de observación y de análisis científico es una de las pasiones más universales y centrales de la mente humana, el miedo. «…no sólo los individuos tomados aisladamente, sino también las colectividades y las civilizaciones mismas, están embarcadas en un diálogo permanente con el miedo.» El miedo, oculto tras la valentía y el heroísmo, cubierto por el velo de la temeridad y el orgullo masculino, fue conceptual izado por la cultura mucho más allá de su experiencia psicológica inmediata. Se le asignó a las clases inferiores y se les prohibió a los guerreros y a los nobles. Sin embargo, independientemente de su definición social, la experiencia escalofriante y aterradora del miedo ha sido siempre una pura experiencia personal.

Asociado con la necesidad de seguridad como requisito de la vida, el miedo apunta a la inseguridad asociada con la muerte. Biológicamente es una muralla esencial frente al peligro, un reflejo que permite al organismo escapar a la muerte. Los antiguos lo veían como castigo de los dioses. El dios «Phobos» del miedo, luego daría nombre a las fobias de la psiquiatría y a los traumas y terrores inconscientes del psicoanálisis. Las máscaras aterradoras, ejemplifican la presencia del miedo en la conducta de los grupos humanos, usadas en las ceremonias desde los pueblos llamados primitivos hasta nuestros modernos carnavales.

En el organismo del individuo, el miedo es una emoción precedida de sorpresa, provocada por la conciencia de un peligro que amenaza nuestra conservación: acelera los movimientos del corazón, hace rápida o lenta la respiración, contrae o dilata los vasos sanguíneos, cambia la secreción glandular, provoca constipación o diarrea, y hace el comportamiento
paralizante o violento. En la multitud, colectivamente el miedo se propaga por el fenómeno dela influenciabilidad, el carácter absoluto de los juicios, la rapidez del contagio, la pérdida del espíritu crítico, desaparición de la responsabilidad personal, subestimación de la fuerza del adversario, paso del horror al entusiasmo y de la aclamación a la amenaza de muerte. La suma de estas condiciones crea el clima de miedo.

Miedos repetidos crean una inadaptación profunda y conduce al malestar profundo que gesta la angustia, esa característica de la condición humana, el oscuro recinto psíquico donde se crea sin cesar el propio ser. Cuando esta angustia es culpable, el sujeto vuelve contra sí las fuerzas que deberían movilizarse contra las agresiones exteriores y se convierte así mismo en su principal objeto de temor. Si la naturaleza social del ser humano se hunde en el hecho biológico dela dependencia emocional del bebe respecto de su madre, sería en la vinculación social donde se hunden las raíces de su afectividad.

Los grupos humanos privados de la afectividad amorosa que el niño obtiene de su madre, los que son apartados y segregados con odio, indiferencia o rechazo por otros segmentos de la sociedad, y este miedo mutuo, provoca la violencia. Así ocurrió con el apartheid en Suráfrica, y así está ocurriendo con la guerra entre israelíes y palestinos en el Oriente medio.

Las inhibiciones, carencias de afecto, represiones y fracasos sufridos colectivamente por los individuos de un grupo, acumulan cargas de rencor susceptibles de explotar, liberando tanto en el individuo como en el grupo fuerzas inhabituales y desconocidas. El arte religioso occidental popularizaron los refinamientos crueles de la flagelación y la agonía de Jesús, la degollación del Bautista, la lapidación de san Esteban, la muerte de san Sebastián a flechazos y de san Lorenzo asado en una parrilla. En las iglesias, las escenas de los martirios crearon un gusto por la sangre y la violencia.

Las escenas expresan un discurso de violencia sufrida y venganza soñada.
El miedo a la violencia, hace que el espectador, en vez de luchar o rehuir la violencia, se satisfaga con mirarla desde fuera y desde lejos. Asiste con pasión a las corridas de toros, a las carreras peligrosas, a los combates de boxeo y se sienta frente a las pantallas del cine o de la televisión a disfrutar de lo que lo horroriza.
Algunos miedos han sido permanentes, como el miedo al mar, a las estrellas, a los presagios, a los aparecidos, a la peste o la hambruna.

Algunos miedos se han alojado en algunas sociedades bajo ciertas coyunturas históricas. El miedo a la muerte, a Satán y a quienes los representaban, percibidos como enemigos de la sociedad, hicieron surgir listas de los males que podían provocar y de los agentes que se encargarían de perpetrar esos males. Los directores de conciencia sustituyeron la pesada angustia colectiva resultante del estrés acumulado, por los miedos teológicos, que condujeron a la mentalidad de asedio, a la sensación de estar en estado de sitio permanente. Los caminos utilizados para salir del miedo, los olvidos, los remedios y las audacias, incluyeron países de jauja y utopías, fervores místicos, ángeles de la guarda, santos de la buena muerte, y todo lo que pudiera crear un universo tranquilizador, donde el ser humano se libera del miedo y se abre a la alegría y a la paz espiritual.

http://www.sindominio.net/tallerdehistoria/documentos/bibliografia/el%20miedo%20en%20occidente.htm

El Miedo a la Inseguridad

11 May

A todos nos preocupa la inseguridad, porque los hechos delictivos parecen aumentar día a día, los asesinatos se multiplican y la policía parece insuficiente para controlar una situación que parece querer desbordarse.

En las grandes ciudades donde viven millones de habitantes, es difícil que las fuerzas de seguridad puedan llegar a tiempo en todos los casos, aún con la ayuda que brindan los celulares en las emergencias.

Algunos países avanzados han logrado disminuir la tasa de delincuencia tomando medidas de fondo, pero difícilmente lleguen alguna vez a erradicar totalmente la violencia.

Las probabilidades de ser asaltado en una sociedad densamente poblada, es baja, y de ser eliminado aún más baja, sin embargo, el temor que siente la mayoría es desproporcionado con respecto a las estadísticas.

Sin embargo, existe más alta probabilidad de sufrir accidentes automovilísticos graves debido a la propia conducta negligente.

Aunque existen normas que prohíben el uso de celulares mientras se conduce, no es raro ver que hay muchos automovilistas que lo hacen y que además se atreven a fumar al mismo tiempo, poniendo en peligro sus vidas y las de los demás.

También son demasiados los que aún no utilizan el cinturón de seguridad al conducir, por motivos diversos, sin tomar conciencia que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.

Manejar después de haber ingerido cerveza es común, creyendo que se trata de una bebida inofensiva por su supuesto bajo contenido de alcohol; pero se olvidan que si toman varios vasos de cerveza, la proporción de esa sustancia es mayor, siendo capaz de alterar seriamente los reflejos al conducir.

La preocupación por el factor seguridad parecería estar ausente en las situaciones que dependen de uno mismo, creyendo que uno puede ser capaz de mantener el control, aún actuando en contra de las normas vigentes y exponiéndose a perder la vida; pero sí persiste la preocupación por ser asaltado y privado de las pertenencias.

Los motociclistas suelen conducir sus vehículos con el casco de seguridad colgado de un brazo y la cabeza expuesta, y aún con acompañantes que tampoco llevan ninguna protección; y las bicicletas desafían a los automovilistas circulando en medio del tráfico.

Por otro lado, la gente fuma, bebe alcohol, toma drogas o come en exceso, arruinándose la salud a sabiendas.

El ser humano es reacio a aceptar normas de comportamiento, aunque se trate de medidas que pueden evitarle un accidente y hasta perder la vida. Prefiere arriesgarse aunque le resulte peligroso.

Países muy organizados tienen baja la tasa de accidentes y de delincuencia, pero alto porcentaje de suicidios. Estos son datos que nos sorprenden y nos desconciertan.

El hombre teme la inseguridad pero el estar demasiado seguro parece hacerle perder su esencial espíritu de buscador incansable y de aventurero. Como si no estuviera dispuesto a vivir una vida tranquila sin preocupaciones y sin riesgos.

El riesgo atrae al ser humano y hacerse daño a si mismo parece no ser una molestia para él, pero si lo asustan los ladrones que difícilmente le puedan robar y los asesinos que remotamente alguna vez lo puedan atacar.

El peor enemigo del hombre no es el ladrón que puede estar acechándolo para robarle el auto o la billetera, ni el arma asesina que trata de intimidarlo en un asalto; porque el peor enemigo es él mismo,

fuente bibl:

http://psicologia.laguia2000.com/las-fobias/el-miedo-a-la-inseguridad

Itatí Cantoral le perdió el miedo a las vaginas

29 Jul

Itatí Cantoral le perdió el miedo a las vaginas

Por: Redacción


Activa.Itatí asegura que disfruta actuar embarazada.


En un principio, a Itatí Cantoral le costaba trabajo pronunciar la palabra vagina, hasta que comprendió que se trata de un órgano natural, fue entonces que comenzó a disfrutar cada texto que se refería a esa parte del cuerpo.


La actriz debutó el pasado lunes en la obra Los monólogos de la vagina en la que estará por 10 lunes. Su interpretación conmovió al público presente, quien al finalizar la ovacionó de pie al igual que a sus compañeras de escena.


“Me sentí muy bien porque todos fueron muy amorosos y amables conmigo y eso es increíble, porque luego los estrenos son difíciles. Me daba pena decir esa palabra, es más, nunca la había usado”, comentó.


Tras resaltar que disfruta actuar estando embarazada, admitió que al productor Morris Gilbert le angustiaba que laborara, sobre todo por su avanzado embarazo y porque hace unos días, producto de una sofocación, sufrió un desmayo luego de develar la placa por las cuatro mil 900 funciones de dicha puesta en escena.


“Estaba preocupado porque yo trabajara, pero le dije que no puedo dejar de hacerlo porque me vuelvo loca. El doctor me dijo que tomara un reposo normal, que coma bien y mis vitaminas”, anotó Cantoral, quien vive su séptimo mes de gestación.


Recordó que durante los ensayos, bajo la dirección de Jaime Matarredona, padeció de todo, desde los nervios comunes, risa cuando se equivocaba o mencionaba la palabra “vagina” y hasta lágrimas porque le conmovían algunos relatos.


“En el último monólogo (`Y yo estaba ahí’) me tuve que contener. Van a pensar que es ridículo, pero me hace llorar porque se trata del nacimiento de un bebé”, platicó la actriz que durante su participación interpretó a mujeres de diversas edades.

En ese sentido, se refirió a su vida personal al compartir con la prensa su deseo porque su hija María Itatí llegue al mundo mediante parto natural, aunque sabe que será complicado porque sus gemelos Eduardo y Roberto Miguel nacieron por vía cesárea.

“Yo quiero que sea natural pero todo depende de lo que Dios decida, ya le dije al doctor que si todo está para que sea de esa manera, adelante. He sabido que el parto en el agua calma el dolor, pero no sé si hacerlo de este modo”, explicó”.

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=374445

Mis miedos me superan y paralizan

30 Jun

Mis miedos me superan y paralizan

Marcos 14: 32

Todos hemos experimentado, en algún momento de nuestra vida, el miedo hasta el punto de sentirnos morir. Todos nacimos con miedo, unos con miedo a las alturas, a viajar en avión, a la oscuridad. Algunos miedos tal vez los aprendimos en la infancia, porque nuestra mamá o papá eran miedosos y los trasmitieron, e incorporamos sus temores que, aún siendo grandes, nos cuestionamos. Por ejemplo el miedo a quedarse sin dinero, a la locura…

Hay miedos que son:

Normales y, por ellos, nos cuidamos. Por ejemplo, si una persona fue asaltada, quedará con un temor normal, entonces se cuidará más de lo acostumbrado, estará atenta, mirando para todos lados, para que no vuelva a repetirse.
Tóxicos , porque son esos miedos que paralizan o enferman. Si un miedo dura más de un año, es un miedo tóxico.

Hay mujeres que tienen mucha creatividad pero como el miedo las paraliza nunca hacen nada.

Si sos capaz de superar tus miedos, descubrirás la creatividad que hay en tu interior.

El miedo no te permite hacer planes a largo plazo, por eso siempre hacés planes cortos y querés “todo rápido.” El miedo envejece a la persona que lo padece más aceleradamente.

La creatividad y los pensamientos están en nuestro cerebro. El cerebro tiene neuronas que están conectadas entre sí y, cuando tenemos miedo, esas conexiones neuronales se apagan, y, por este fenómeno, se envejece. Por eso, ¡debes superar tus miedos!

Hay miedos que son básicos: a fracasar, al rechazo, a que no te llamen, a que no te busquen, a que no te quieran, a no subsistir, a no llegar a fin de mes, a no ir de vacaciones, a perder el poder, a quedarte sin trabajo, a que te saquen el puesto, a que no te escuchen. Pero debés saber que, todas las mujeres, en nuestro interior, tenemos:

Una mujer heroica y una mujer anti-heroica.

Todas tenemos una heroína adentro y también una mujer miedosa; por eso, a veces actuamos como heroínas y otras con miedo.
Hay situaciones en las que actuamos como muy cobardes, muy miedosas, y, muchas veces, hasta no actuamos, por temor. Por ejemplo, seguís pasando por situaciones conflictivas por miedo a separarte o a vivir sola.

Otro miedo, puede ser a cambiar de iglesia, porque no sabes qué te puede pasar, si Dios se va a enojar con vos. Pero debés saber que Dios no se va a enojar, Él quiere que crezcas espiritualmente, que tengas Su poder sobre tu vida y empieces a ver los milagros. En algún momento de nuestra vida, todas las mujeres somos heroicas y, a pesar de tener miedo, reaccionamos valientemente.
Tu vida no puede estar vacía. Debés tener una vida rica, porque Dios la creó para que tenga un sentido espiritual y ser bendecida en todas las áreas. Aprovechá todas las oportunidades de oro para capturar las bendiciones de Dios.

Cuando se trata de defender a un hijo, somos heroínas; una madre hasta puede llegar a matar con tal de defender a su hijo.
Analizá. Recordá cuántas veces estuviste en situaciones, en lugares difíciles para conseguir algo, y ahora pensás “ni loca vuelvo a hacerlo.” Tuviste valor en esas oportunidades, es decir que estás capacitada para superar cualquier miedo. No tengas miedo al miedo, porque todo lo podés superar en el nombre de Jesús.

Las fuerzas para enfrentar los miedos, las sacamos de la motivación.

Debemos anclarnos en la motivación, no darle lugar al miedo, minimizarlo.

Una mujer que no se motiva, nunca podrá arriesgarse.

Si te atrevés a motivarte, te atreverás a arriesgar. Jesús estaba tremendamente angustiado en Getsemaní, tenía miedo y tristeza, pero Él aceleró el proceso.

Cuando tengas miedo, acelerá el proceso para pasarlo rápido.

No te instales en tus miedos. El miedo es más grande adentro que afuera. Cuando el miedo se instala en tu vida, comienza a dar vueltas en tu interior, se hace un gigante, y te maneja. Por eso, acelerá el proceso.
Jesús le dijo a Judas: “ lo que tienes que hacer, hazlo.” Porque las agonías hay que pasarlas rápido.

Cuando estás embarazada, por ejemplo, a punto de dar a luz, llega un momento en que ya no podés respirar, tenés contracciones y querés que nazca rápido, ¡que sea ya!

¿Cuántos hace que estás dando vuelta en ese miedo? ¿El miedo a tener pareja o a vivir sola; a ponerte un negocio o una empresa? Pasaron los años y el miedo parece un gigante, porque se adentró en vos y comenzó a dominarte; pero sacá tus fuerzas y declará: “miedo, tenés que pasar”; así saldrá la mujer heroica de tu interior y enfrentarás cualquier situación.

¡Cortá con esa agonía! ¡Motivate!

La contra cara del miedo que hoy tenés, es la motivación.

Si no atravesaste la dificultad, es porque no estabas motivada para hacerlo. La motivación debe ser tu compañero para atravesar cualquier miedo.

Jesús fue motivado por una recompensa grande: “nosotros”. Somos la motivación del Señor. Él fue a la cruz porque se motivó al vernos, y dijo: “Vale la pena.”
Jesús nos da las fuerzas para seguir adelante. Sos la motivación de Jesús, no te cuelgues del brazo de un hombre, colgate de Jesús, que Él sea tu motivación.

Hay mujeres que dicen: “Si tuviera un hombre no tendría miedo, porque él cuidaría de mí”, si ese es tu pensamiento, mejor buscate un guardaespaldas (quizás te buscás un “pobre hombre” que tiene más miedos que vos), los hombres no son invencibles. Que tu seguridad sólo sea Cristo.

No esperes que te motiven de afuera, motivate interiormente, y si atravesás una situación difícil, arriesgate en el nombre de Jesús.

Invertí en otro, mientras te ocupás de otra persona, alguien se ocupará de vos.

Hay mujeres que tienen miedo a enfermarse y se obsesionan con cualquier enfermedad; si querés tener salud, ponete metas todos los días.

Una mujer con metas no tiene tiempo para pensar en enfermedades, porque su tiempo lo ocupará en pensar cómo cumplir su meta para alcanzar el sueño que Dios le dio. Y si la enfermedad llegara a su vida, la pasará rápido, porque aún tiene mucho por conquistar.

Mientras le predicás a alguien, otros le predicarán a los tuyos.

Nunca menosprecies las pequeñas motivaciones . Motivate cada día al levantarte.

Cuando escuchás la Palabra de Dios, crecés y también crece la motivación, porque la Palabra cae y quebranta, en el nombre de Jesús, el círculo negativo que hay en tu vida.

Sólo la palabra de Dios te llena de fe para seguir adelante.

Creé en las palabras que salen de tu boca; creé en vos, porque Dios es fiel y estás hecha para producir. Y si estás pasando por tristeza o por angustia, motivate, ya sea con algo grande o pequeño.

El único poder que tiene el miedo, es que te concentres en él.

Cuando te concentrás en “me voy a quedar sola”, “nunca tendré una vida feliz y alegre”, el miedo crece, te domina, paraliza, vacía tu futuro y te envejece. Pero si te concentrás en la motivación, en lo bueno, que Dios está haciendo algo aunque no lo veas, a pesar de que tus problemas sean grandes, podrás atravesarlo.

Debés concentrarte en el mover de Dios, está haciendo un camino nuevo, actuando de na manera distinta a la que conocés, por eso no lo ves, porque no lo conoces.

Concentrate en el mover de Dios, en la mujer fortalecida que saldrá de esta situación, y atravesá tus miedos con esa motivación.

A veces aparecerá una resistencia con el objetivo de que des un paso atrás, pero las mujeres no estamos para dar pasos atrás, sino caminar siempre hacia delante. El problema presenta resistencia para que te hagas más fuerte y, en un momento, no tendrá más importancia.

Mujer: “No importa cuántas guerras se levanten en tu vida, Dios siempre te dará la salida, no te va a dejar en medio de la crisis, vas a salir porque Dios pelea la batalla por vos.

No es que te parecerá todo fácil, pero Dios te va a mandar gente para que te motive.

La motivación te bendice, te prospera, te levanta. Frente al peor miedo se soltará un recurso sobrenatural.

En el cielo hay carros de fuego que avanzan a gran velocidad, van a llegar en el segundo de tu miedo para cuidarte. Dios sabe que tenés miedo. Dios sabe que te paralizó por años. Dios sabe que muchas cosas no haces por miedo, pero los carros de fuego vendrán para ayudarte y llevarte a la bendición, para que sigas adelante y saques la creatividad de tu interior, porque quiere que la muestres al mundo.

Detectá si tu miedo es común o está oculto dentro de tu mente. ¿Miedo a qué tenés? ¿A una enfermedad, a no avanzar, a quedar sola, a la pobreza, a no tener dinero, u otros miedos más complicados? ¿Miedo a que Dios te castigue, a que no te responda, a que no cumpla Su palabra, a perder todo lo que lograste hasta ahora? Y por ese miedo, ¿ te estás atando al dolor, a la rutina y no podes soltarte? Necesitás creerte a vos misma. Elegí algo para valorarte. La vida es tuya, es Gloriosa y Dios te la dio. Con esos años que tenés, con tu experiencia, con lo que te rodea, motivate desde adentro. Usá la fe de que todo saldrá bien , que en algún momento todo debe ponerse en orden, que todo tiene que ser distinto y va a cambiar, que estará a tu favor porque es la promesa de Dios.

Que nadie arranque de tu espíritu la motivación. Declará, bendecíte.

Dios no te dejará en esa situación, te sacará con sus carros de fuego y te elevará alto, en medio del dolor, de la angustia, y te llevará a lugares preciosos. Dios tiene un lugar grande, una fuente para darte de beber. Defendé tu motivación, arriesgate con la sabiduría de Dios y todo lo que hagas te saldrá bien .

El cielo está a tu favor, esa debe ser tu motivación.

Por Alejandra Stamateas

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