Tag Archives: microbiologia

Alerta mundial ante la propagación del virus de la gripe porcina

27 Abr

Alerta mundial ante la propagación del virus de la gripe porcina 

Abril 26, 2009

El País Digital

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote de gripe porcina declarado en México y Estados Unidos “es muy grave”. Tales fueron las palabras de la doctora Margaret Chan, directora general del organismo internacional, en una conferencia de prensa telefónica convocada apresuradamente ayer por la tarde en Ginebra.

Tampoco es optimista el mayor responsable de la vigilancia sanitaria de EE UU. Los responsables del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) alertaron ayer de que, pese a que sólo se han detectado ocho casos en el país, el virus se propaga fácilmente y no se podrá contener. “Hay que estar preparados para lo peor. Estamos muy preocupados”, dijo la directora en funciones de salud pública del CDC, Anne Schuchat.

“La situación debe ser vigilada muy de cerca”, afirmó Chan, quien destacó igualmente que “un nuevo virus” es responsable de los casos registrados y que “la situación evoluciona muy rápidamente”. Según Chan, “una enfermedad nueva es difícilmente comprendida por definición” y aclaró que “los virus de la gripe son particularmente impredecibles y están llenos de malas sorpresas, como estamos viendo ahora”.

En la tarde de ayer los responsables de la OMS se reunieron para analizar la presente crisis sanitaria y decidir, entre otras cosas, si se declara una alerta de epidemia o “sólo una emergencia sanitaria”. En su comparecencia, Chan afirmó que la amenaza es “un virus animal que se ha transmitido al hombre”. Esta situación tiene un potencial pandémico, “pues comienza a transmitirse entre seres humanos”.

La OMS pidió a todas las naciones “estar alerta ante casos anormales de neumonía o de gripe fuera de la estación habitual o de los grupos que normalmente son los más afectados”. De hecho, según el informe de la OMS, casi todos los casos detectados se han dado en adultos sanos, “lo que es inusual puesto que la gripe afecta en general a los más pequeños y los ancianos”.

La variedad actual de la gripe porcina A/H1N1 no ha sido detectada anteriormente ni en cerdos ni en humanos. El virus se ha mostrado resistente a los tratamientos a base de amantadina y rimantadina, aunque reacciona positivamente al oseltamivir (el famoso Tamiflú del que los países hicieron acopio en previsión de una posible epidemia de gripe aviar, y que podría servir para esta otra, si finalmente se produce).

Margaret Chan desmintió los rumores sobre “el contagio de numerosos trabajadores sanitarios”. Según aclaró la máxima responsable de la OMS, “en México hay dos trabajadores sanitarios que han contraido la enfermedad, y los expertos de la OMS junto a las autoridades mexicanas estudian en qué circunstancias ha ocurrido este caso”.

La OMS afirma por su parte que está en estrecho contacto con las autoridades de México, Estados Unidos y Canadá, quienes toman la situación “con suma seriedad” e intentan “comprender los riesgos y dar una respuesta adecuada”. La OMS confía en “emitir recomendaciones temporales para salvaguardar la salud pública” a la mayor brevedad. Entre dichas medidas no se encuentra, de momento, el cierre de fronteras.

En España, el Ministerio de Sanidad mantuvo ayer una teleconferencia con las comunidades autónomas para informarles de la situación. De momento, no se considera necesario evitar los viajes a México, pero sí se recomienda prudencia: extremar la higiene y acudir al médico si se sienten síntomas parecidos a los de la gripe común durante los 10 días siguientes a haber estado en México. Donde sí empezará la vigilancia es en los aviones: la tripulación tiene instrucciones de estar pendiente por si algún pasajero muestra síntomas de gripe. En ese caso, deberá aislarse al viajero y notificarlo al aeropuerto de llegada.

fuente: Visto en oldearth.wordpress.com

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¿Hay materia prebiótica en el espacio?

2 Abr

¿Hay materia prebiótica en el espacio? 

Marzo 31, 2009

polvo
Partícula de polvo interplanetario . Foto: Guillermo Muñoz y Virginia Souza-Egipsy (CAB) / SINC

Visto en SINC

Un astrofísico español y otro francés han identificado una banda en el rango del infrarrojo que sirve para rastrear la presencia de materia orgánica rica en oxígeno y nitrógeno en los granos de polvo interestelares. Si algún telescopio detecta esa banda se podría confirmar la presencia en el espacio de aminoácidos y otras sustancias precursoras de la vida.

“Hemos comprobado en el laboratorio que una materia orgánica de interés prebiótico denominada yellow stuff (sustancia amarilla) presenta una banda de absorción muy característica que se puede buscar en zonas del espacio con presencia de granos de polvo para tratar de identificar sustancias similares”, señala a SINC Guillermo Muñoz, investigador en el Centro de Astrobiología (INTA-CSIC).

El científico explica que los granos de polvo que se observan en las nubes interestelares y alrededor de las estrellas jóvenes suelen “estar rodeados de diminutos mantos de hielo ricos en agua y otras moléculas simples, como el monóxido de carbono (CO), el metanol (CH3OH) o el amoniaco (NH3), sobre los que incide la luz ultravioleta y los rayos cósmicos”.

Muñoz y su colega francés Emmanuel Dartois, del Instituto de Astrofísica Espacial de París (Francia), han recreado en el laboratorio esas condiciones interestelares mezclando diversos gases a muy baja presión y temperatura (-263ºC), e irradiando con luz ultravioleta el hielo de tipo interestelar que se forma. Como resultado se genera el yellow stuff , una sustancia amarillenta rica en carbono pero con hidrógeno, nitrógeno y mucho oxígeno asociado. Este material está compuesto por numerosas moléculas orgánicas, como ácidos carboxílicos, glicina y otros aminoácidos (las moléculas esenciales en la composición de las proteínas).

La banda de absorción del yellow stuff se sitúa en los 3,4 micrómetros del espectro del infrarrojo medio, y al representarla en una gráfica su perfil presenta dos picos característicos. “Esto permite su posible detección en regiones de formación planetaria parecidas a nuestra nebulosa solar y en cuerpos del Sistema Solar”, señala Muñoz.

“Además la síntesis de compuestos orgánicos por irradiación de hielo podría estar relacionada con la presencia de esta sustancia en cometas, como el Halley, y también podría explicar la composición isotópica del material carbonáceo detectado en el polvo interplanetario y en un tipo de meteoritos ricos en carbono denominados condritas carbonáceas”, añade.

Hasta ahora los científicos no han observado la banda infrarroja del yellow stuff en el espacio interestelar, y tampoco en cuerpos del Sistema Solar, pero postulan que podría deberse a las limitaciones de las técnicas actuales. En el caso de las condritas carbonáceas y el polvo interplanetario, ambas contienen carbono asociado a isótopos pesados del hidrógeno (deuterio sobre todo, 2H) y nitrógeno (15N) característico de reacciones químicas a temperaturas muy bajas, como las que se generan en el hielo irradiado, pero ese tipo de carbono meteorítico es distinto al yellow stuff.

Los productos prebióticos derivados de la irradiación de hielos pierden su carácter orgánico y su alto contenido en hidrógeno, nitrógeno y oxígeno cuando se calientan a más de 300 ºC, como ocurre en las proximidades del Sol. “Esa especie de yellow stuff calentado, que todavía preserva un alto contenido en isótopos pesados, podría ser el que se encuentra formando parte de las condritas carbonáceas y el polvo interplanetario”, indica a SINC Muñoz.

La sonda espacial Rosetta de la Agencia Espacial Europea tratará de detectar aminoácidos y otras moléculas de interés prebiótico en el núcleo del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, cuando lo alcance en el año 2014.

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Referencia bibliográfica:

Guillermo M. Muñoz Caro y Emmanuel Dartois. “A tracer of organic matter of prebiotic interest in space, made from UV and thermal processing of ice mantles”. Astronomy and Astrophysics 494 (1): 109-115, 2009.

Descubren cómo las bacterias se hacen resistentes a los antibióticos

16 Dic

Descubren cómo las bacterias se hacen resistentes a los antibióticos 

Diciembre 16, 2008

Posted by Manuel 

villa
Alejandro Vila (izq.) y Pablo Tomatis, autores del trabajo que se publica hoy en PNAS

Foto: Mario García

Nora Bär- LA NACIÓN- Edición Digital

Por su efectividad para curar enfermedades que en otras épocas eran mortales, hasta no hace mucho los antibióticos tenían aura de medicamentos mágicos. Las bacterias, sin embargo, se encargaron de demostrar lo contrario. Datos internacionales indican que hasta un 70% de los patógenos causantes de infecciones pulmonares son resistentes a uno de los antibióticos de primera línea y hasta el 60% de las infecciones hospitalarias se deben a microbios resistentes.

Actualmente, la resistencia bacteriana es un verdadero dolor de cabeza para los sanitaristas. Pero al menos por ahora investigadores argentinos ganaron unround en el combate contra los microorganismos patógenos: un trabajo que hoy se publica en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences logra desentrañar una de las claves de la resistencia bacteriana a los antibióticos: mostraron a través de estudios estructurales, bioquímicos y microbiológicos dónde se registran los cambios moleculares que les permiten a los microorganismos desactivar estos fármacos.

“Desde que, hace un siglo y medio, Darwin publicó El origen de las especies , la palabra “evolución” designa el proceso de cambios genéticos que llevan a la aparición de nuevas especies o su adaptación a distintos ambientes -cuentan Alejandro Vila, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, del Conicet y la Universidad Nacional de esa ciudad, y Pablo Tomatis, autores del trabajo-. Algo menos conocido, sin embargo, es que no sólo evolucionan los organismos completos, sino también las moléculas. El concepto de evolución también se aplica a las proteínas y es crucial para la aptitud o supervivencia de los organismos, ya que permite que éstos se adapten a nuevas condiciones de su entorno. Sin embargo, el curso de la evolución de las proteínas no se entiende en su totalidad porque depende de una compleja interacción entre su secuencia, su estructura, su función y su estabilidad.”

En su intento de entender los mecanismos de resistencia de las bacterias patógenas a los antibióticos, Vila y Tomatis trabajan en unas enzimas (proteínas que catalizan reacciones químicas) llamadas metalobetalactamasas que les confieren esa capacidad. Es decir, la bacteria se defiende haciendo que evolucione esta proteína; lo que significa que todo un organismo depende de una proteína, una molécula.

Los científicos reprodujeron ese proceso in vitro, agregando mayores cantidades de antibióticos e induciendo mutaciones en la proteína. “Emulamos en el laboratorio el proceso natural de evolución de esta proteína -explica Vila-. Ya habíamos visto que podíamos tener una bacteria más resistente a los antibióticos haciendo evolucionar las betalactamasas. En este trabajo, logramos hacer evolucionar una de estas enzimas en el laboratorio y obtuvimos una más eficiente.”

El resultado los sorprendió: “Uno esperaría mutaciones en los sitios de contacto con el antibiótico. Lo raro es que los cambios que hacen que la enzima desactive más rápidamente los antibióticos ocurren lejos del sitio donde se une a éstos, algo que hubiera sido imposible de predecir racionalmente basándose en los enfoques convencionales. Es una idea que contradice la intuición”. Aislando un grupo de proteínas mutantes, los investigadores trazaron su estructura metalográfica y pudieron visualizar cada uno de los sitios en que la proteína va evolucionando, qué hacen y cómo se conectan entre sí. “Vemos que hay interacciones muy débiles que van de un punto a otro de la proteína y le dan mucha flexibilidad, de modo que se puede abrir y cerrar mucho más rápido en la cavidad donde se une con el antibiótico -dice Vila-. Lo que nos sorprende es que lo hace a distancia.”

El de las betalactamasas es un sistema modelo para estudiar la evolución en general de las proteínas y arroja también otras conclusiones. “Mostramos que estas proteínas que se hace mutar en el laboratorio permiten predecir futuros escenarios de resistencia y abren la puerta al diseño de nuevos antibióticos -afirma Vila-. Nuestra idea es adelantarnos a la evolución. Podemos anticipar en qué dirección va a ir la resistencia de las bacterias, con lo que este conocimiento tendría un carácter predictivo.”