Tag Archives: lesbianas

Abren Iglesias gay cristianas en España

28 Jul

Abren Iglesias gay cristianas en España
Publicado por: Blogs Cristianos el día lunes, julio 26, 2010

La iglesia de origen norteamericano Metropolitan Community Church (MCC) espera abrir una congregación en Madrid, España, este año para celebrar enlaces religiosos entre personas del mismo sexo.

El periódico El Mundo reporta que una pareja de lesbianas nacidas españolas pero radicadas en Canadá llegaron a Madrid para hacer el registro de la congregación MCC ante el ministerio de justicia.
La iglesia de origen norteamericano Metropolitan Community Church (MCC) espera abrir una congregación en Madrid, España, este año para celebrar enlaces religiosos entre personas del mismo sexo.

Una de las integrantes de la pareja, Raquel Benitez, dijo al periódico: “Somos la primera iglesia gay en España. Existen otros grupos cristianos que quieren establecer algún tipo de organización gay entre sus filas, pero no tienen ni la presencia ni el reconocimiento internacional del que goza MCC. Queremos ser la opción espiritual para homosexuales, transexuales y cualquier persona que no se sienta a gusto en otras religiones”.
El matrimonio es legal en España desde el 2005 y las leyes conceden el derecho a celebrar ceremonias si así se desea.
La MCC busca específicamente volverse una opción para familias LGBT y tiene más de 300 iglesias con 43.000 congregantes en su haber. MCC espera abrir sus puertas en Madrid en octubre. La iglesia es apoyada por cristianos cuáqueros, la iglesia unitaria y algunas sinagogas liberales.

Inmoralidad sexual Lc.17:28-30

  • Lc.17:28-30 “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;29- mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.30- Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”

Ciertamente esta organización de iglesia no tiene nada.La falta de respeto a Dios es un terrible pecado.Hoy existen iglesias para todos los gustos pero solo unas pocas son verdaderas iglesias del Señor.
¡Las cosas de Dios se respetan!

Fuente: noticias.universogay.com
Fuente: http://www.cristoestaalaspuertas.com
Fuente: http://www.noticiacristiana.com

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Un colegio niega la admisión de las hijas de un matrimonio de lesbianas

4 Abr

Discriminación homófoba

Un colegio niega la admisión de las hijas de un matrimonio de lesbianas

V.V.

Pese a los esfuerzos del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero por impulsar la igualdad real entre los homosexuales, este colectivo sigue estando discriminado en muchas áreas de su vida. Aunque las parejas gays han logrado tener el derecho a casarse, esto no siempre les garantiza que sus hijos tendrán las mismas oportunidades que los de un matrimonio heterosexual. Así lo ha vivido un matrimonio de lesbianas en Madrid, cuyas hijas no han sido admitidas en un colegio privado de la región. Les aseguraron que no había plazas, aunque otras parejas han inscrito a hijos de la misma edad sin ningún problema después de que ellas recibieran la negativa del centro.

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Un matrimonio con dos hijas mellizas de dos años acudió al colegio madrileño privado SEK-El Castillo para inscribir en él a las pequeñas. Tras cruzar varios correos electrónicos con la dirección del centro y asegurarse de que quedan plazas libres (cada niña tendrá que pagar por ellas 590 euros mensuales), la pareja acude al centro a visitar las instalaciones. Pero al entregar el libro de familia para formalizar la inscripción, todo cambia: no hay plaza para las hijas. Probablemente, por haber nacido en el seno de un matrimonio homosexual.

Casadas desde 2006
La historia, publicada por El País, es una nueva muestra de que la comunidad gay, aún amparada por la ley, no puede ver de manera efectiva la igualdad de sus derechos. Las madres de estas niñas, que llevan juntas siete años y están casadas desde septiembre de 2006 han sorteado toda clase de dificultades con sus hijas, esta es sólo la última de ellas.

Impedimentos en el registro civil
Aunque se casaron antes de que nacieran las pequeñas, ninguna de las cinco veces que acudieron al registro civil de Madrid se las permitió inscribir a las niñas a nombre de las dos. La mujer que dio a luz tuvo que declararse madre soltera, pese a estar casada. Su esposa ha tenido que adoptar posteriormente a sus hijas.

¿Ausencia de discriminación?
Superado aquel obstáculo (aún están por recibir el libro de familia en el que ambas mujeres serán legalmente madres de las pequeñas), la escolarización tampoco parece que vaya a ser fácil. El matrimonio eligió el colegio SEK -una institución con más de 7.000 alumnos, seis centros en España y la universidad privada Camilo José Cela- porque, según su ideario, defiende “una educación en libertad y para la libertad y la ausencia de discriminación por razón alguna”. Sin embargo, parece que en esta ocasión sí ha habido discriminación.

Sin admisión
Las mujeres relataron a El País como, después de ser rechazada su solicitud, varias parejas amigas han podido inscribir a sus hijos de la misma edad sin ningún problema. Desde el centro, sin embargo, aseguran que cumplen con los valores de su ideario y que si quedan plazas libres no habría ningún problema en admitir a las niñas. Sin embargo, con el comienzo del curso encima, estas mellizas continúan sin ser admitidas en el centro solo por tener dos madres.

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Un matrimonio con dos hijas mellizas de dos años acudió al colegio madrileño privado SEK-El Castillo para inscribir en él a las pequeñas. Tras cruzar varios correos electrónicos con la dirección del centro y asegurarse de que quedan plazas libres (cada niña tendrá que pagar por ellas 590 euros mensuales), la pareja acude al centro a visitar las instalaciones. Pero al entregar el libro de familia para formalizar la inscripción, todo cambia: no hay plaza para las hijas. Probablemente, por haber nacido en el seno de un matrimonio homosexual.

Casadas desde 2006
La historia, publicada por El País, es una nueva muestra de que la comunidad gay, aún amparada por la ley, no puede ver de manera efectiva la igualdad de sus derechos. Las madres de estas niñas, que llevan juntas siete años y están casadas desde septiembre de 2006 han sorteado toda clase de dificultades con sus hijas, esta es sólo la última de ellas.

Impedimentos en el registro civil
Aunque se casaron antes de que nacieran las pequeñas, ninguna de las cinco veces que acudieron al registro civil de Madrid se las permitió inscribir a las niñas a nombre de las dos. La mujer que dio a luz tuvo que declararse madre soltera, pese a estar casada. Su esposa ha tenido que adoptar posteriormente a sus hijas.

¿Ausencia de discriminación?
Superado aquel obstáculo (aún están por recibir el libro de familia en el que ambas mujeres serán legalmente madres de las pequeñas), la escolarización tampoco parece que vaya a ser fácil. El matrimonio eligió el colegio SEK -una institución con más de 7.000 alumnos, seis centros en España y la universidad privada Camilo José Cela- porque, según su ideario, defiende “una educación en libertad y para la libertad y la ausencia de discriminación por razón alguna”. Sin embargo, parece que en esta ocasión sí ha habido discriminación.

Sin admisión
Las mujeres relataron a El País como, después de ser rechazada su solicitud, varias parejas amigas han podido inscribir a sus hijos de la misma edad sin ningún problema. Desde el centro, sin embargo, aseguran que cumplen con los valores de su ideario y que si quedan plazas libres no habría ningún problema en admitir a las niñas. Sin embargo, con el comienzo del curso encima, estas mellizas continúan sin ser admitidas en el centro solo por tener dos madres.

http://www.elplural.com/macrovida/detail.php?id=24769

Rouco arropa al juez homófobo Ferrín Calamita

10 Oct

El Plural / Macro/Vida

Su semanario lo presenta como un mártir acosado por no permitir la adopción a dos lesbianas

Rouco arropa al juez homófobo Ferrín Calamita

ELPLURAL.COM

El afán de la Iglesia por criminalizar el matrimonio homosexual la ha llevado a defender al juez Fernando Ferrín Calamita, que se enfrenta a la petición de la Fiscalía de Murcia de ser inhabilitado de su cargo por retrasar de manera presuntamente maliciosa los trámites de adopción de la hija de una mujer lesbiana por su pareja. El semanario del Arzobispado de Madrid, Alfa y Omega dedica un amplio artículo a defender que el juez está sufriendo “un calvario en forma de juicio” por actuar “en beneficio” de los derechos de la menor.

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El juez Fernando Ferrín Calamita se hizo conocido a nivel nacional después de que un matrimonio formado por dos mujeres denunciase los retrasos que el magistrado había provocado al dictar una resolución sobre la adopción de una niña, hija biológica de una de ellas. Alfa y Omega, la revista semanal de Rouco Varela, ha salido esta semana en su defensa asegurando que el juez, que se enfrenta a un recurso de la Fiscalía por retardo malicioso y prevaricación, solo pensaba en el bien de la pequeña.

Impedir que se cuestionen las leyes
La revista reproduce declaraciones del abogado de Ferrín Calamita, Javier Pérez-Roldán, quien asegura que su defendido es víctima de un “acoso” con el que se quiere dejar claro que “ningún magistrado se debe atrever a discutir las leyes estrella del Gobierno”. Obviando que un juez debe cumplir la ley sea cual sea su ideario, el semanario habla de la norma que permite los matrimonios homosexuales como si se tratase de una ley ficticia, y se refiere a ella siempre en cursiva.

Demagogia y derechos del menor
Para justificar el comportamiento del juez, su abogado argumenta el recurso de inconstitucionalidad que se ha presentado sobre la ley y que todavía no ha sido resuelto. “¿Qué pasaría si al final la ley resultara inconstitucional? Que esa niña viviría en una circunstancias que podrían perjudicarle”, lamenta, demagógico, el letrado, y añade: “Quieren hacer valer los derechos de la pareja de lesbianas por encima de los de la menor, y eso es ilegal”.

El "calvario" de Calamita
El semanario, en su afán por atacar al matrimonio homosexual, presenta a Calamita casi como un mártir que está atravesando “un calvario –en forma de juicio” solo por “haber denegado la adopción de una menor a una pareja de lesbianas”. “Decir que fue contra las lesbianas por se católico es absurdo, porque él no está a favor del divorcio y como juez de familia ha tenido que ocuparse de muchos casos, atendiendo solo a la legalidad y al bien de la menor”, insiste la publicación de Rouco.

¿Valores cristianos?
Parece que principios del catolicismo como la caridad cristiana, el amor al prójimo o la defensa de los débiles no son aplicables cuando quien se encuentra con la Iglesia es una persona homosexual.

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El juez Fernando Ferrín Calamita se hizo conocido a nivel nacional después de que un matrimonio formado por dos mujeres denunciase los retrasos que el magistrado había provocado al dictar una resolución sobre la adopción de una niña, hija biológica de una de ellas. Alfa y Omega, la revista semanal de Rouco Varela, ha salido esta semana en su defensa asegurando que el juez, que se enfrenta a un recurso de la Fiscalía por retardo malicioso y prevaricación, solo pensaba en el bien de la pequeña.

Impedir que se cuestionen las leyes
La revista reproduce declaraciones del abogado de Ferrín Calamita, Javier Pérez-Roldán, quien asegura que su defendido es víctima de un “acoso” con el que se quiere dejar claro que “ningún magistrado se debe atrever a discutir las leyes estrella del Gobierno”. Obviando que un juez debe cumplir la ley sea cual sea su ideario, el semanario habla de la norma que permite los matrimonios homosexuales como si se tratase de una ley ficticia, y se refiere a ella siempre en cursiva.

Demagogia y derechos del menor
Para justificar el comportamiento del juez, su abogado argumenta el recurso de inconstitucionalidad que se ha presentado sobre la ley y que todavía no ha sido resuelto. “¿Qué pasaría si al final la ley resultara inconstitucional? Que esa niña viviría en una circunstancias que podrían perjudicarle”, lamenta, demagógico, el letrado, y añade: “Quieren hacer valer los derechos de la pareja de lesbianas por encima de los de la menor, y eso es ilegal”.

El “calvario” de Calamita
El semanario, en su afán por atacar al matrimonio homosexual, presenta a Calamita casi como un mártir que está atravesando “un calvario –en forma de juicio” solo por “haber denegado la adopción de una menor a una pareja de lesbianas”. “Decir que fue contra las lesbianas por se católico es absurdo, porque él no está a favor del divorcio y como juez de familia ha tenido que ocuparse de muchos casos, atendiendo solo a la legalidad y al bien de la menor”, insiste la publicación de Rouco.

¿Valores cristianos?
Parece que principios del catolicismo como la caridad cristiana, el amor al prójimo o la defensa de los débiles no son aplicables cuando quien se encuentra con la Iglesia es una persona homosexual.

Carne y pescado para el primer Orgullo Bisexual

27 Sep

Carne y pescado para el primer Orgullo Bisexual

23.09.08 | blogs.periodistadigital.com/codigoxy.php

 

(PD).- “¿Por qué has de elegir?”. Es el lema con el que varios colectivos han convocado el Día del Orgullo Bisexual, una jornada en la que pretenden “abrir la mente y hacer reflexionar” a la población sobre sus gustos sexuales.

España celebra por primera vez este día, que se festeja en distintos lugares del mundo desde 1999, para reivindicar la existencia y el reconocimiento de la bisexualidad como orientación sexual con esencia e identidad propia.

Los actos más llamativos tendrán lugar en Madrid, donde la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) repartirán folletos y ofrecerán a los viandantes brochetas de carne y pescado y también peras y manzanas. Será en la plaza de Callao, a partir de las 18.00.

También desplegarán por la plaza una bandera bisexual, compuesta por una franja rosa, que simboliza la atracción por individuos del mismo sexo, otra azul por la atracción de personas del sexo contrario, y una púrpura en el medio, que significa la mezcla de ambas opciones sexuales.

Como aperitivo a esta fiesta, el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam) ha convocado un acto llamado En busca de tu gen bi, que desarrollará este viernes a las 19.30 en el número 9 de la calle Puebla de la capital. La asociación pretende dar a conocer las distintas teorías y tests que a lo largo de la historia se han hecho para medir la bisexualidad “de manera práctica, interactiva y divertida”.

En homenaje a Sigmun Freud

Aunque aún no es muy conocida, bisexuales de todo el mundo celebran esta fecha en homenaje al padre de la psicología moderna, Sigmund Freud, que murió el 23 de septiembre de 1939, ya que consideran que fue el teórico más antiguo que trató la bisexualidad. Sesenta años después, en 1999, se creó la primera reunión de personas bisexuales.

Desde entonces, se lleva conmemorando de manera continuada en la mayor parte de los estados de EEUU, Reino Unido, Alemania, Dinamarca, Noruega, Suecia, Australia, Canadá, Japón, Nueva Zelanda, entre otros países. No obstante, en España este año será la primera vez que se celebre el Orgullo Bisexual, por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) animaron y agradecieron su trabajo a todas las asociaciones a que participarán en este día.

Obispo mexicano pide a católicos que reconozcan dignidad de gays y lesbianas

24 Sep

Obispo mexicano pide a católicos que reconozcan dignidad de gays y lesbianas

NO LE DÁ LA CARA… ¿CÓMO PUEDE SER OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA?

El obispo de la ciudad mexicana de Saltillo, Raúl Vera, destacado defensor de los derechos humanos, pidió a los católicos y cristianos que reconozcan la dignidad de los gays y lesbianas y reclamó a los fieles no desatar una campaña homofóbica.

En declaraciones recogidas hoy por el diario Milenio, Vera dijo que la comunidad lésbico-gay padece “la mayor discriminación”, por lo que pidió a los católicos que sean “solidarios con los que más sufren”.

Desde su diócesis este obispo promueve el grupo San Elredo, que ayuda a los miembros de ese colectivo través de diversos encuentros y actos.

Recientemente, Vera apoyó a gays y lesbianas de la crítica de sectores católicos ante la polémica desatada por el proyecto para legalizar los matrimonios de personas del mismo sexo, que prepara el gobierno del Distrito Federal y que podría extenderse a otros lugares del país.

“Por un lado, tenía que dejar claro el sentido del matrimonio como lo entiende la Iglesia Católica y, por otro, no podía permitir que los hicieran pedazos y se desatara la furia antigay y antilésbica en la sociedad”, dijo Vera.

La labor de Raúl Vera en la defensa de los derechos humanos fue reconocida el pasado año por el entonces representante en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (OACDH), Amérigo Incalcaterra, quien destacó su papel defensor en numerosas causas de protección a los derechos humanos.

El prelado fue obispo coadjutor entre 1995 y 1999 en San Cristóbal de las Casas (estado sureño de Chiapas), epicentro del alzamiento en 1994 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), del “Subcomandante Marcos”.

En Saltillo se ha destacado por su defensa de una docena de prostitutas que fueron violadas por soldados y de los familiares de víctimas de la explosión de la mina Pasta de Conchos (Coahuila), en 2006, donde murieron 65 trabajadores.

Fuente: EFE | Miércoles 24 Septiembre 2008 |RadioCristiandad

 

¿Por que las lesbianas parecen invisibles?

24 Sep

08-09-2008

¿Por que las lesbianas parecen invisibles?

Por Paula Jiménez – (Suple SOY)

Sin repetir y sin soplar, el intento de enumerar lesbianas argentinas conocidas públicamente se agota en pocos nombres. ¿Dónde están? La invisibilidad, el amor camuflado en amistad, si bien ayuda a eludir la discriminación, también empuja a sufrirla. No ser, no estar. En los últimos años, y gracias al aporte de algunas famosas y muchas militantes, la silueta de las lesbianas se comienza a dibujar más nítida. Tal vez en unos años ya no se necesiten gafas con más aumento.

Ayer, en el colectivo, una mujer le pegó un pisotón a otra sin querer y se disculpó. La afectada le respondió con tono suave, veladamente furioso: “No se preocupe, señorita, soy transparente”. No sólo las lesbianas, recordé gracias a esta señora, sufrimos la invisibilidad. La transparencia es casi un atributo femenino. La anorexia, que es una patología que hace de lo incorpóreo su horizonte, podría estar denunciando metafóricamente este destino trazado para cualquier mujer capaz de reducir hasta lo increíble su espacio personal. Por otra parte, esta transparencia se ve fomentada desde el sistema hegemónico que niega entidad de “mirable” o existente a todo aquello que exceda sus parámetros. Contrariamente a sus designios, el fin de hacernos visibles es poner el cuerpo y con él tomar cartas en el asunto. En el resto de los asuntos. Según Analía (40, psicóloga): “Para lo que importa la visibilidad lésbica es para dejar de pensar en la visibilidad y ocuparnos de otras cosas”.

Lo esencial, ¿es invisible a los ojos?

Este año, el lema de la Marcha del Orgullo ibérica fue “Por la visibilidad lésbica”, y en la Plaza de España de Madrid se proyectó un video titulado Orgullosas de ser, en el que varias lesbianas anónimas, de todas las edades, daban la cara y exhortaban a las “tapadas” a que lo hicieran también. Bien erguidas sobre el escenario, acompañaron el acto de la proyección algunas actrices y políticas de renombre (apenas cinco o seis, no nos entusiasmemos). Pero la movida no terminó en la vía pública. El Congreso de Diputados recibió a dos integrantes de la Glttb que leyeron en el Parlamento un manifiesto reivindicativo de los derechos de las lesbianas. Está claro: la necesidad de generar un “apartado” que aliente la visibilidad del colectivo lésbico corrobora el imperio social de la invisibilidad. La confección de un manifiesto suena a la de una declaración de existencia y no está tan lejos de haberlo sido. En él se reclaman desde protocolos ginecológicos que contemplen las prácticas lésbicas, hasta herramientas específicas para abordar la violencia intragénero. Es que así como la visibilidad es una tarea constante, sin fin, las expresiones de invisibilización que ofrece el sistema pueden no agotarse nunca. No existir para un protocolo ginecológico, en términos de nuestra cultura, implica algo más que haber quedado por fuera de un campo de estudio (sutil patadita nos da la medicina). En lo que a la vida cotidiana se refiere, los ejemplos de invisibilidad son innumerables. Convengamos en que, para el común de la gente, es más fácil matar una ballena a chancletazos que ver a una pareja de chicas como una pareja de chicas. Muy frecuentes son las interpretaciones automáticas que convierten a dos mujeres tomadas de la mano en amigas, hermanas o, depende de las edades, también en madre e hija, o tía y sobrina, cuando sus facciones divergen demasiado. Cecilia Marín, integrante del grupo de arte feminista Mujeres Públicas, cuenta: “Una vez estaba en la calle de la mano con mi novia y nos dijeron: ‘¡Ay, cómo se quieren las hermanitas!’. No sabían qué hacer con esa información. Se lo aclaramos y se quedó perplejo el tipo”. Resulta obvio: no hubiera pensado lo mismo ese señor frente a dos hombres de la mano.

Una anécdota de Analía ejemplifica también esa perplejidad típica de quienes no pueden procesar lo que la situación exige y responden desde el atolondramiento: “Hace unos años estábamos en Rosario con mi novia y pedimos una habitación en el Hotel Savoy. Nos ofrecieron, por supuesto, una con dos camas. Yo le dije que no, que buscábamos una con cama doble. Entonces el hombre me respondió: ‘¡Ay, pero qué delicadas!’. Nunca entendimos lo que nos quiso decir”.

Para Soraya (45), cofundadora de La Lesbianbanda, el problema de la invisibilidad social tiene dos puntas: no pasa sólo por lo que los otros no quieren o no pueden ver sino también por cierto acomodamiento de parte de las parejas de lesbianas a ese modo de ser vistas (o de no ser vistas). Dice: “A mí siempre se me notó que el vínculo era otra cosa, aun sin estar besándome con mi novia, el erotismo se nota, es otra cosa que el compañerismo. Yo creo que las lesbianas se escudan en la amistad y no muestran el erotismo, lo cubren con un manto amistoso”.

Quizás esta opinión tenga algún punto de comparecencia con el Manifiesto por la Visibilidad leído en el Parlamento español, donde la “comodidad” resalta con luces rojas: “Las lesbianas hemos sufrido menos rechazo (que los gays), incluso se han tolerado más fácilmente nuestras relaciones. Pero a esta invisibilidad, cómoda hasta ahora, la estamos pagando cara”.

Muchas veces, aun cuando se percibe y se muestra de un vínculo su cualidad erótica, la invisibilidad insiste, adjudicándoles a sus componentes roles e identidades que no compliquen en nada la lógica social. Lo de siempre: el binomio protagónico hombre-mujer y sus patrones derivados tienden, tenazmente, a conservar su lugar de imperativo cultural. “Yo recuerdo que en parejas donde los roles están muy marcados, el trato hacia ellas es semejante al que tendrían ante una pareja hétero –cuenta Cecilia Marín–. Lo que me pasa con mi novia, por ejemplo, es que cuando pedimos un café y un cortado, el cortado se lo dan a Vero porque la leen como más femenina; o paga ella y el vuelto me lo dan a mí.” Del mismo modo, expulsada de la constelación de mujeres de nuestra cultura, una butch no será vista como una mujer deseante o deseable sino como asexuada y a veces ni siquiera como una mujer, al igual que una obesa. ¿Por qué? Porque el establishment publicita incansablemente una verdad que deja afuera a la mayoría y, por la cual, según sus falsas premisas, feminidad hay una sola.

Linaje

Un escueto pero efectivo linaje de lesbianas, que a lo largo del mundo han ido saliendo del closet, pone en duda aquella verdad.

Si arrancamos con los años ’80, vemos al fantasma de Navratilova sobrevolar la escena mediática. La expatriada y fenomenal tenista checa había confesado públicamente su lesbianismo; pero, pese a la claridad de la noticia, fue usada para alimentar la confusión. Así, la Navratilova pasó a ser una “rara” más y, dentro de la gran bolsa de papas de lo indistinto, a verse también equiparada con la transexual Renée Richards como si fueran el mismo “caso”. Pero lo que a ellas las relacionaba era el tenis y en un partido histórico que las enfrentó, Martina salió ganadora. Para esta campeona checoslovaca, capaz de denunciar en 1981 que en su país “los gays eran enviados a asilos para enfermos mentales y las lesbianas nunca salían del armario”, las complicaciones de la visibilidad fueron graves y muchas. Nada hizo que se desentendiera de la cuestión y, desde hace tiempo, colabora económicamente con agrupaciones Glttb.

Ocho años después, en un lejano país llamado Argentina, la rock star Celeste Carballo visitó Imagen de radio, un programa televisivo conducido por el beatlemaníaco Juan Alberto Badía. Allí, la osadísima autora de “Seré judía” confesó públicamente su romance con la cantante Sandra Mihanovich. Se armó un revuelo bárbaro: el gesto transgresor de Celeste y la Generación había quedado del tamaño de un poroto al lado de semejante declaración. No casualmente, digamos, ese hito en la historia de las lesbianas públicas argentinas se dio en un espacio televisivo que ponía el énfasis en hacer visible lo invisible (recordemos que el nombre del ciclo era Imagen de radio). La confesión de la chica de Coronel Pringles carecía de precedentes en la memoria de un país todavía inexperto en cuestiones bastante básicas. En los ’70, la sugerencia fílmica de que la Raulito era lesbiana había servido para reforzar la identificación de la homosexualidad con la desgracia. Este no era el caso: a Celeste se la veía muy bien.

Casi a finales de 1990 sucedió que, en Buenos Aires, de golpe y porrazo las calles se vieron tapizadas por los provocativos afiches de los shows de lanzamiento de Mujer contra mujer, el primer hijo de Carballo-Mihanovich. La foto del poster era elocuente, impactante e inédita para la época: las dos chicas desnudas no ocultaban, ni un ápice, el erotismo que las vinculaba. Si bien la discográfica aprovechó la visibilidad del dúo para la promoción del producto, e incluso para crearlo, no se puede negar que aquella campaña (como casi todas las campañas que reproducen esta estrategia) tuvo (tiene) un efecto transformador en nuestra cultura. Con Mujer contra mujer se confirmó que lo que Carballo confesó en el programa de Badía era cierto, que las lesbianas tenemos cara y la podemos dar, y que el lesbianismo no se terminaba tampoco con ellas dos. De hecho, uno de los hits de aquel disco (“Te quiero”, que para sorpresa de Benedetti terminó dándoles letra no a los tupamaros uruguayos sino a las lesbianas argentinas) se convirtió en, casi, una exhortación a la visibilidad. “Somos mucho más que dos” cantaban pletóricas de entusiasmo Sandra y Celeste, y a partir de ese momento las voces empezaban a multiplicarse.

En 1991, cuando nuestra sociedad creía haber descansado de tanto ajetreo, Ilse Fuskova fue a almorzar con Mirta Legrand. En esa glamorosa mesa dedicada al tema de “la homosexualidad”, la autora de Amor de mujeres y Cuadernos de existencia lesbiana contó su historia. Se imponía entonces un nuevo modelo visible de lesbiana: la señora de su casa, ya mayor, capaz de resignar los privilegios de la heterosexualidad. Resultó escandaloso, claro. Madre y abuela, además de periodista y ex azafata, Fuskova parecía más cercana a la ficción que a la realidad, y sus declaraciones revolvieron el avispero de un mundo “normal” a partir de ahí sospechado. Quedó así instalado un conocimiento que hasta estos días se prefiere olvidar: cualquier mujer, incluso una abuela, puede volverse torta.

En la década del ’90, las diferencias políticas e ideológicas caían en la disipación. No sólo en la Argentina sino también en el ámbito internacional reinaba esta especie de proceso mórbido. En 1997, a contrapelo de su época, la actriz estadounidense Ellen De Generes hizo el coming out junto a su personaje Ellen Morgan. En ese episodio, Morgan se asume lesbiana frente a la terapeuta, y ésta le contesta: “¡Era hora!”. Ellen cree, entonces, que ha llegado el fin de su análisis, pero su analista le responde que no, que, más bien, la cosa recién empieza. Por supuesto: nadie se libera del peso de la invisibilidad por asumirse ante su analista, sus padres o amigos. La visibilidad no es algo que se hace de una vez y para siempre sino permanentemente. Y, en este sentido, Ellen ha sido, y es, una gran trabajadora. Pero una gran trabajadora a la que, con una excusa irrisoria, le levantaron el programa tras su salida del closet. Afortunadamente, los capítulos de aquella serie marcaron un hito e instalaron una variación más: una torta también puede ser humorista. Y de las brillantes.

En el año 2005, Warner Channel trajo una grata sorpresa: The L Word. Por primera vez en una serie, la problemática lésbica ocupó el centro de la escena. Y si bien la belleza y el holgado estilo de vida de sus protagonistas fueron objeto de alguna crítica, estas características también propusieron, entre otras cosas, un modelo glamoroso al que las lesbianas no estamos muy acostumbradas. Por otra parte, la tira enfatiza no sólo la importancia de los vínculos amorosos sino también la amistad entre ellas: punto nodal en la serie y en la vida. Aunque a veces las chicas de The L Word también se pongan tristes, no dejan de mostrarse espontáneas, sueltas y siempre visibles (la visibilidad jamás es un problema para ellas).

Presente y futuro

Hoy en día, comparando con diez años atrás, abundan referentes lésbicos que van desde las parejas de lesbianas que vemos por la calle a las de las tiras televisivas como The L Word, Sugar Rush, o incluso Mujeres de nadie. También hay de las otras. Años atrás escuché decir a un poeta (gay) que una conocida escritora (hoy conocida) hacía un “mal uso del lesbianismo”, ya que, para hacerse famosa, lo había incorporado como un atractivo más a su exótica personalidad, y sin siquiera haber amado jamás a una mujer. Era una adelantada, sí señora: había pescado tempranamente una tendencia del mercado que la ayudaría a tocar la gloria. Y si bien todo suma, y en algún punto hasta el beso monstruoso que se dieron Moria Casán y Graciela Alfano para la televisión pareciera aportar su granito de arena a la visibilidad, no hay que dejarse engañar. Ellas encarnan un modelo de consumo: el dos por uno de una fantasía heterosexual, al igual que las dos hermosas chicas que posan, bien pegaditas, para un cartel que atraviesa la Panamericana promocionando no sólo una marca de cerveza sino la perla de un lesbianismo vacuo, ofrendado a la complacencia masculina. Las lesbianas reales no entramos en las variables marketineras todavía.

Dice Cecilia Marín: “Ahora, para una adolescente es más fácil asumirse, porque todo el entorno lo tiene asumido, las lesbianas ya somos parte del imaginario y existen referentes”. Analía expone algo similar. Para ella también el terreno de la visibilidad es otro que años atrás: “Cuando yo era chica, no era tan común ver a dos mujeres de la mano. De nuestra edad sí, una que otra; pero más grandes, ninguna. Ahora sí, ahora veo de todo, no serán todas las que hay, ni mucho menos, pero noto que, por suerte, es bastante más habitual que quince años atrás”.

Sin embargo, la relación con la realidad y con los modelos de visibilidad que en ella se despliegan no es igual para todo el mundo. Previamente a salir con mujeres, para Marina (33, psicopedagoga) las lesbianas eran propias de un mundo de fantasías: “Yo no sabía que existían. Recién cuando empecé a salir con chicas descubrí ese mundo que estaba oculto, invisible. Ahí conocí a personas a las que les pasaba lo mismo que a mí. Esto no fue hace tanto tiempo. De todos modos, sólo a partir del momento en que hablé con mi familia y con mis amigos comencé a mostrarme… dejé de poner excusas, de ocultarme. Entonces empecé a ser más clara y, también, a sentirme más yo misma”.

También Soraya comparte esta especie de reencuentro o refuerzo identitario a partir de su salida del closet, el primer paso de una visibilidad cada vez más abarcativa: “Yo tenía un novio, les quise decir a mi novio, a mis padres, a mis hermanas, no me importó nada. Se armó una revolución, y fue como encontrar el centro, ese episodio figura en mi vida como el clave, que me abrió las puertas a mí misma. Se ve que la sexualidad es algo muy importante, por algo se reprime tanto”.

El closet, se ve, tiene muchas puertas. Decirlo en casa no implica no tener que volver a decirlo en otro ámbito. Nadie dijo que sería fácil, ni que, durante la post-esclavitud, la afrodescendiente Rosa Parker fue acusada de revoltosa por negarle a la pálida mujer del alcalde su asiento en el colectivo. “No soy rebelde, estoy cansada”, declaró en su defensa Rosa cuando fue interrogada. El cansancio, en ese caso físico, pero no sólo físico, es también el resultado de andar por la vida cargando un peso: obediencia, silencio, vergüenza, simulación, etcétera. Y si en la práctica el hallazgo del descanso y su manifestación toman la forma de una revuelta, entonces, bienvenida sea.