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G-12: Un salto al vacío’ el libro que analiza el movimiento del Ps. Cesar Castellanos

15 Nov

G-12: Un salto al vacío’ el libro que analiza el movimiento del Ps. Cesar Castellanos 

Miércoles 07 de Diciembre de 2005
Sociedad 
República Dominicana

Este libro cuestiona profunda y frontalmente el movimiento de células G-12 alegando que “está maquillado de modernidad y llega a animar viejas herejías…”. En la foto Tomás Gómez B. autor del libro.

República Dominicana, (El Nacional / NoticiaCristiana.com). Tomás Gómez Bueno quien es miembro de la Iglesia Pentecostal de la Luz, comunicador evangélico de larga tradición, productor de programas y revistas para las Asambleas de Dios y profesor de comunicación de la Universidad Nacional Evangélica, ha publicado el libro “G-12: Un salto al vacío”, la primera respuesta organizada y frontal frente al movimiento del Pastor Cesar Castellanos y sus expresiones en Santo Domingo.Ha publicado anteriormente el libro “Temas evangélicos de hoy”. Es coordinador de Impacto Cristiano y de relaciones con las iglesias de Visión Mundial en el país y en este libro cuestiona profunda y frontalmente el movimiento de células G-12 alegando que “está maquillado de modernidad y llega a animar viejas herejías que siguen la línea gnóstica hasta reformularse en la corriente actual de la Nueva Era, y se presenta con la etiqueta del desarrollo del potencial, técnicas de relación, sanidad interior y otras novedades subjetivas que dilatan el yo y promueven el confort interior”.Según el diario EL NACIONAL Tomás Gómez Bueno en su publicación analiza y condena un “movimiento de avivamiento” original de un pastor colombiano, César Castellanos, que ha llegado a Santo Domingo y realiza, de acuerdo con el autor, una labor de difusión mediante seminarios y labor de proselitismo espiritual sobre la base de las enseñanzas del éxito, el poder, la modernidad y la visión inversionista-empresarial.

Es una contradicción teológica de la que nadie se había ocupado de presentar en público. En el mundo evangélico hay nuevas corrientes y no todas tienen aceptación unánime. Pero la creada por el pastor colombiano César Castellanos, el G-12, parece ser la más contradictoria.

Tomás Gómez Bueno enfoca críticamente al llamado movimiento G-12, indicando que “el G-2 pretende ser validado como un avivamiento que viene a despertar congregaciones de su letardo. Los avivamientos históricos no tienen secretos ni nada que ocultar. Las herejías, como si fueran su sello de marca, surgen siempre de los sueños y fantasías megalómanas de un iluminado que descubre las cosas que se “le olvidaron a Dios”. Son siempre novedades sincréticas envueltas en prácticas sospechosas y oscuras”.

En un tono firme y basado en las escrituras, Tomás Gómez Bueno recuerda que hace 15 ó 20 años las iglesias evangélicas eran totalmente cerradas a cualquier novedad religiosa que viniera fuera de ella. “Daba la sensación que las iglesias vivían en guardia permanente para impedir que alguna doctrina extraña o práctica que no se ajustara a sus normas, penetrara al interior de sus fronteras”, afirma en la introducción de su libro, puesto a circular la pasada semana en una iglesia de Santo Domingo Oriental.

Y añade sin embargo, que “vemos con asombro cómo en los últimos años la iglesia evangélica flota sin ninguna reacción significativa en medio de un ambiente permisivo y de amplia tolerancia. Casi sin que lo hayamos percibido, hoy tenemos una iglesia evangélica carente de discernimiento y en extremo vulnerable a las corrientes esotéricas que se mueven en su entorno”.

Indica que la novedad más reciente es la fácil aceptación del G-12, movimiento celular fundado por organizaciones y grupos que se habían caracterizado por construir sistemas cerrados e impenetrables ante la cabalgata de dioses y las extravagancias religiosas que abundan ahora por doquier.

Tomás Gómez Bueno hizo una investigación en torno a las reacciones que en otros países se ha producido por parte de las iglesias evangélicas frente al G-12, y establece que la Convención General de las Asambleas de Dios en Brasil indica que “ante el avance de la más nueva herejía, que invalida el carácter cristiano basándose en la autorealización, hacemos de público conocimiento nuestro parecer oficial sobre lo que llaman el G-12: Se promueve sutilmente un estilo de vida reflejado en la visión del éxito rápido y fácil y de un crecimiento rápido y milagroso de la iglesia, a través de una supuesta revelación de Dios recibida por el líder del G-12, César Castellanos”.

Indica el documento que Castellanos sueña con tener la mayor iglesia del mundo haciendo cualquier cosa para promoverse como líder mundial interdenominacional.

El comunicado de las Asambleas de Dios de Brasil apunta que “contrario a lo que muchos se imaginan, el G-12 no es un grupo evangélico serio: no trabaja para el bien común del evangelio ni para la unidad con las otras iglesias existentes. Se trata de una organización herética que intenta tomar miembros de las iglesias ya constituidas con fines declaradamente financieros”.

La mesa directiva de la Convención acusa al G-12 de promover la confusión y el desorden de la vida litúrgica, alegando que “son prácticas semejantes a las usadas por el espiritismo, permitiendo que los paticipantes tornen sus cultos en una verdadera confusión, donde la decencia y el orden no existen, además de quitar la verdadera adoración a Dios. Son nuevas herejías iguales a otras que intentan eliminar la eficacia de la muerte de Jesús en el Calvario”.

Tomás Gómez Bueno es un autocrítico de los encuentros que promueve el G-12 para difundir sus enseñanzas entre los evangélicos, al indicar que de alguna forma esas actividades se han facilitado por el desgaste de los cultos evangélicos.

“Nuestras celebraciones litúrgicas devinieron en tediosas reuniones en las que el amén final tenía como transfondo un suspiro de alivio colectivo, y que hemos sido sumamente creativos en la implementación de cultos aburridos y por demás poco espirituales y sin vitalidad renovadora. Consideramos que la acelerada propagación del G-12 es el resultado de una crisis de identidad que vive la iglesia de hoy. En un mundo postmoderno y globalizado, la iglesia ha tenido dificultad para discernir su misión a la luz de la palabra”.

Gómez Bueno alega que el G-12 tiene mucho de la Nueva Era en sus prácticas y criterios, de la cual dice es una corriente religiosa moderna que lleva a la persona a concentrarse en si misma para afirmar su propio “yo” como única instancia integradora.

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