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Los depresivos ven el mundo de color gris

23 Jul

Los depresivos ven el mundo de color gris

La depresión tiene un efecto en la vista que hace que sea más difícil de detectar el contraste entre blanco y negro. Como consecuencia el mundo se percibe literalmente en tonos grises cuando nos sentimos deprimidos, según revela una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Friburgo, en Alemania.

En el estudio, Ludger Tebartz van Elst y su equipo midieron la respuesta de la retina de varias personas, tanto con depresión como sin ella, que fueron sometidas a análisis de neuropsiquiatría y oftalmología. La retina, ubicada en la parte posterior del ojo, contiene células sensibles que convierten la luz en impulsos nerviosos que el cerebro interpreta para permitirnos ver.

Los científicos descubrieron que los pacientes con depresión, algunos sometidos a tratamientos antidepresivos y otros no, tenían una capacidad mucho más baja de contraste en la retina que los que no sufrían el trastorno. El efecto, explican los autores, es similar a ver la televisión bajando los niveles de contraste. Y podría explicar por qué, a través del tiempo, los artistas de todas las culturas han representado la depresión usando los símbolos de la oscuridad o la uniformidad del gris.

Los investigadores también encontraron una asociación entre la capacidad de detectar el contraste y la severidad de la depresión. La gente con más depresión mostró menos capacidad de distinguir contrastes en la retina. Tal como señalan los investigadores en la revista Biological Psychiatry, el estudio podría conducir a crear una forma de evaluar objetivamente la gravedad de la depresión.
Elena Sanz22/07/2010

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La depresión duplica el riesgo de demencia

7 Jul

La depresión duplica el riesgo de demencia
BBC Ciencia


Las personas que sufren depresión podrían tener el doble de riesgo de desarrollar demencia más tarde en la vida, afirman científicos.

Los científicos no saben cuál es la causa del vínculo entre depresión y demencia.

Los expertos saben que ambas enfermedades a menudo coexisten, pero hasta ahora no había estado claro si en realidad una lleva a la otra.

Ahora dos estudios publicados en la revista Neurology sugieren que la depresión hace que la demencia sea más probable es un individuo. Pero los científicos no saben por qué.

La investigación subraya que este hallazgo sólo revela un vínculo y no una causa directa.

Los investigadores dicen que se necesitan más estudios para confirmar por qué ambos trastornos están vinculados.

Se cree que los compuestos químicos del cerebro y los factores de estilo de vida, como la dieta y las relaciones sociales, pueden jugar un papel.

La doctora Jane Saczynski de la Universidad de Massachusetts, quien dirigió el primero de los dos estudios, afirma que “aunque no está claro si la depresión causa demencia, hay varias formas por las que la depresión puede tener un impacto en el riesgo de demencia”.

“La inflamación del tejido cerebral que ocurre cuando una persona está deprimida podría contribuir a la demencia. Ciertas proteínas que se encuentran en el cerebro que aumentan con la depresión también podrían incrementar el riesgo de desarrollar demencia”, dice la investigadora.

Este estudio, que siguió a 949 ancianos durante 17 años, mostró que a menduo la demencia surge después de una crisis de depresión.

Al final del estudio, 164 de los participantes habían desarrollado demencia.

Específicamente, un 22% de los que tenían depresión desarrollaron demencia, comparado con un 17% de los que no sufrieron depresión.

Factor de riesgo

El segundo estudio, mientras tanto, siguió a 1.239 personas y analizó el vínculo entre el número de veces que una persona había experimentado depresión y su riesgo de demencia.

La similitud en los síntomas de la demencia y la depresión puede significar que ambas se confunden en el momento del diagnóstico, pero no sabemos porqué están biológicamente vinculadas
Rebecca Wood, Fondo de Investigación de Alzheimer del Reino Unido
El estudio mostró que cuantas más veces una persona había sufrido depresión, mayor su riesgo de demencia.

Aquéllos que habían tenido dos o más episodios de depresión mostraron casi el doble de riesgo de demencia.

Según Rebecca Wood, presidenta ejecutiva del Fondo de Investigación de Alzheimer del Reino Unido, afirma que “la similitud en los síntomas de la demencia y la depresión puede significar que ambas se confunden en el momento del diagnóstico, pero no sabemos porqué están biológicamente vinculadas”.

“Estos estudios sugieren que puede haber conexiones profundas entre la demencia y la depresión, así que es necesario ampliar la investigación para obtener más información”.

Por su parte, el profesor Clive Ballard, de la británica Sociedad del Alzheime, está de acuerdo en que es necesario llevar a cabo más estudios para establecer por qué existe este vínculo entre ambas enfermedades.

“Es bien sabido que la depresión es común en las primeras etapas de la demencia. Lo que estos estudios demuestran es que la depresión en una edad joven es probablemente un factor de riesgo significativo de demencia”, expresa el experto.

La fe en Dios reduce los síntomas de la depresión clínica, señala un estudio

2 Mar

Los depresivos creyentes son un 75% más propicios a responder a los medicamentos que los no creyentes

Religiones – 02/03/2010 10:11 – Autor: Redacción – Fuente: Tendencias21

La fe en un Dios compasivo ayuda en el tratamiento clínico de la depresión
La fe en un Dios compasivo ayuda en el tratamiento clínico de la depresión

Creer en Dios ayuda a curar la depresión, sugiere un estudio reciente realizado por investigadores del Rush University Medical Center de Chicago, en Estados Unidos.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se presenta como abatimiento e infelicidad transitorios o permanentes.

Los síntomas de esta enfermedad afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida.

Asimismo, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo e incluso somático.

Evaluación de la enfermedad

El estudio realizado ha revelado que las creencias religiosas protegen contra estos síntomas, y también que mejoran la respuesta de las personas depresivas a los tratamientos médicos contra la enfermedad.

La investigación fue realizada con pacientes diagnosticados de depresión clínica, es decir, con personas que padecían un estado extremo de la depresión, caracterizado por una tristeza, una melancolía y un sentimiento de vacío tan intensos que pueden llegar a ser destructivos para el enfermo.

Según publica el Rush University Medical Center en un comunicado, en total fueron estudiados 136 adultos. Algunos de ellos estaban recibiendo atención psiquiátrica externa, mientras que otros permanecían ingresados en el hospital para su cuidado.

Estos pacientes fueron evaluados poco después de ser admitidos para su tratamiento y ocho semanas después de que dicho tratamiento empezase.

Para esta evaluación se emplearon el Inventario de Depresión de Beck (cuestionario que calcula el grado de depresión que pueda tener una persona), la Escala de Desesperanza de Beck (con el que se valora el grado de desesperanza de los individuos, es decir, su actitud hacia las expectativas futuras) y una Escala de Bienestar Religioso.

Estas tres pruebas son herramientas estándar de las ciencias sociales para evaluar la intensidad, la severidad y la profundidad de la depresión y los sentimientos de desesperanza y de satisfacción espiritual.

Grado de esperanza

La respuesta de los pacientes a la medicación que se utiliza para tratar la depresión, definida como la reducción en un 50% de los síntomas iniciales, puede variar en los pacientes psiquiátricos.

Algunos de éstos no responden en absoluto a los medicamentos. Sin embargo, el estudio realizado demostró que, entre los sujetos estudiados, aquéllos que creían con más fuerza en un Dios personal y atento a sus necesidades tendieron a mejorar más que los demás participantes en las ocho semanas de tratamiento analizadas.

Concretamente, los participantes en el estudio cuya puntuación en la Escala de Bienestar Religioso estuvo entre las tres primeras fueron un 75% más propicios que el resto a mejorar, a partir del momento en que empezaron a tomar sus medicinas.

Los investigadores analizaron si la explicación para semejante mejora podía relacionarse con el sentimiento de esperanza que caracteriza a la fe religiosa. Pero el grado de esperanza, definido por los sentimientos y las expectativas en el futuro y el nivel de motivación de cada individuo, no sirvió para predecir la mejora que los pacientes sufrieron.

Ser supremo compasivo

Según declaró la investigadora Patricia Murphy, una de las autoras del estudio, la respuesta positiva a los medicamentos para la depresión tiene poco que ver con el sentimiento de esperanza asociado típicamente a las creencias religiosas.

En realidad, para la superación de esta enfermedad, lo que parece ayudar realmente es la fe en un ser supremo compasivo, asegura Murphy.

La investigadora añade que, aunque para la gente diagnosticada con depresión clínica, la medicación juega un papel clave en la reducción de los síntomas, los especialistas deben tener en cuenta el papel de la religión en las vidas de sus pacientes.

Los resultados de este estudio, que han sido publicados en la revista Journal of Clinical Psychology sugieren que las creencias religiosas podrían resultar de gran importancia como recurso en la planificación de una atención más efectiva de la depresión.

Religión y psicología

Éste no es el primer estudio que analiza la relación entre la religiosidad y ciertos aspectos de la psicología humana.

A principios de 2009, otra investigación, realizada por científicos de la Universidad de Miami, reveló que las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas y regulan de manera más eficiente sus actitudes y emociones, con la finalidad de conseguir objetivos para ellos valiosos.

Según los científicos, esto se debe a que ciertos rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectan a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol. Por otro lado, las religiones contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento.

Otras investigaciones realizadas en distintas partes del mundo han demostrado que las personas más devotas tienden a tener un mejor rendimiento escolar, a vivir durante más tiempo y, en general, a ser más felices.

Comida procesada alimenta depresión

2 Ene

Comida procesada alimenta depresión
BBC Ciencia
Consumir una dieta con altos niveles de alimentos procesados aumenta el riesgo de depresión, afirma una investigación realizada en el Reino Unido.

Se encontró que el alto consumo de productos procesados aumenta el riesgo de depresión.

El estudio confirma, además, que las personas que comen muchos vegetales, fruta y pescado tienen menores posibilidades de desarrollar los síntomas de la enfermedad.

El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Londres, analiza los datos de cerca de 3.500 empleados públicos con una edad promedio de 55 años.

Cada participante completó un cuestionario sobre sus hábitos de alimentación y un autoanálisis sobre su riesgo de depresión, y esos datos fueron comparados cinco años después con los niveles de depresión de los participantes.

“Nuestros resultados sugieren que consumir frutas, vegetales y pescado podría ofrecer protección contra el desarrollo de síntomas depresivos”, dicen los autores en la Brisith Journal of Psychiatry (Revista Británica de Psiquiatría).

“Sin embargo, una dieta rica en carne procesada, chocolates, postres azucarados, comida frita, cereales refinados y productos lácteos altos en grasa podría aumentar la vulnerabilidad de la gente a esa enfermedad”, agregan.

Diferencias importantes

En la investigación, los participantes fueron divididos en dos grupos: los que consumían una dieta basada en alimentos completos, que incluyen frutas, vegetales y pescado, y los que ingerían principalmente comida procesada.

Después de tomar en cuenta factores como el género, la edad, la educación, los niveles de actividad física, el tabaquismo y las enfermedades crónicas, los científicos detectaron una “diferencia significativa” entre ambas dietas y el riesgo de depresión en el futuro.

Si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas. Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental
Dra. Archana Singh-Manoux
Los que comían mayoritariamente alimentos completos mostraron un riesgo de depresión futura 26% menor que aquellos que ingerían menos alimentos completos.

Sin embargo, los que consumían una dieta alta en comida procesada exhibieron un riesgo de contraer la enfermedad 58% mayor que quienes se alimentaban con muy pocos productos procesados.

Hace unas semanas, otro estudio realizado en España mostró que las personas que se alimentaban con la llamada dieta mediterránea -rica en frutas, vegetales y pescado- tenían 30% menos riesgo de desarrollar depresión.

Pero tal como señalan los autores de la nueva investigación, quizás hay un factor relacionado con el estilo de vida que no se ha tomado en cuenta para explicar el efecto protector.

“El estudio (español) mostró que la dieta mediterránea estaba asociada a un menor riesgo de depresión”, afirmó la doctora Archana Singh-Manoux, una de las autoras del trabajo británico.

“Pero el problema es que, si usted vive en un país como el Reino Unido, las probabilidades de que consuma una dieta mediterránea no son muy altas”, añadió.

“Así que quisimos analizar de forma un poco diferente el vínculo entre la dieta y la salud mental”.

Efecto combinado

Según los científicos, hay varios factores que podrían explicar estos resultados.

En primer lugar, el alto nivel de antioxidantes en las frutas y vegetales podrían tener un efecto protector, como se ha demostrado en estudios previos.

El folato, que se encuentra en grandes cantidades en vegetales como el brócoli, la col y la espinaca y las legumbres secas -como lentejas y garbanzos- podría tener también un efecto protector similar.

El estudio confirma que una dieta rica en frutas, vegetales y pescado protege contra la depresión.

En segundo lugar, afirmaron los investigadores, el consumo abundante de pescado podría proteger contra la depresión debido a sus altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados, que son un componente importante de las membranas neuronales en el cerebro.

En tercer lugar, es posible que una dieta de alimentos completos proteja contra la depresión debido al efecto combinado de consumir nutrientes de muchos tipos diferentes de comidas, y no sólo es el efecto de un solo nutriente.

Los investigadores creen que el consumo de productos procesados podría estar asociado al mayor riesgo de depresión debido a la asociación que existe entre esta dieta y el mayor riesgo de enfermedades coronarias e inflamación, que -se sabe- juegan un papel en el desarrollo de la depresión.

Sin embargo, subrayaron que es necesario llevar a cabo más estudios para confirmar este vínculo.

Lo cierto, según los científicos, es que el consumo de una dieta sana no sólo puede generar beneficios para la salud y bienestar humanos, sino que también puede ser una herramienta muy importante para prevenir trastornos depresivos en años posteriores de la vida.

Las críticas de las madres afectan a las mujeres que han sufrido depresión, aunque se hayan recuperado

9 Abr

Las críticas de las madres afectan a las mujeres que han sufrido depresión, aunque se hayan recuperado

02/04/2009

Las mujeres que han sido depresivas muestran patrones de actividad cerebral, al ser criticadas por sus madres, diferentes a los patrones mostrados por otras personas, señala un estudio realizado por la Universidad de Harvard.

Las participantes informaron que se encontraban bien y que estaban completamente recuperadas de su depresión, pero lo cierto es que su actividad neuronal seguía pareciéndose a la de individuos depresivos observados en otros estudios. Es decir, aún sintiéndose bien, sus cerebros no lo estaban.

En el estudio participaron 23 mujeres, 12 de las cuales nunca había sufrido depresión. El resto de las mujeres habían padecido anteriormente uno o más episodios depresivos, pero todas llevaban una media de 20 meses en perfecto estado. Mientras se medía la actividad cerebral de todas ellas con escáner de exploración por resonancia magnética funcional (fMRI), las participantes escucharon unas grabaciones de audio de 30 segundos de comentarios de distinto tipo realizados por sus respectivas madres (las grabaciones de las voces se hicieron por teléfono).

Todas las mujeres respondieron de forma similar cuando se les preguntó cómo se encontraban tras oír las críticas de sus madres, pero los cerebros no dieron las mismas respuestas en todos los casos. Las mujeres que nunca habían estado deprimidas mostraron mayor actividad en la corteza prefrontal dorsolateral y la corteza cingulada anterior (relacionadas con el control cognitivo de las emociones), mientras que las anteriormente deprimidas mostraron una actividad mayor en la amígdala, responsable del procesamiento de estímulos potencialmente amenazantes.

Más información

Yaiza Martínez

Depresión es un estado interior… se la vive a través de sensaciones… ¿o es una persona?

20 Mar

Depresión es un estado interior… se la vive a través de sensaciones… ¿o es una persona?

En algunas ocasiones es producto de una enfermedad física real o también por la pérdida de un ser amado; pero en la mayoría de los casos las causas son otras; están más ligadas al comportamiento de las personas que a cualquier otra cosa que hoy en día se le quiere atribuir. Según lo erráticas y desviadas que sean nuestras respuestas ante lo que dice Dios que debemos hacer en las diferentes circunstancias con las que nos enfrentamos diariamente, tendremos el mayor o menor grado de depresión en nuestras vidas.

Pareciera que es sólo nuestra…nadie la vive tan intensamente como el que la tiene…la inmensa mayoría de las depresiones viene de un estado espiritual agónico, puede ser por diferentes causas aparentes o reales, pérdidas, sentimientos de culpabilidad, reales o imaginarios, traumas, carencias, o simplemente vacío espiritual, y etc. pero, lo que sí no es aparente y es totalmente seguro es que la persona que cae en depresión es una persona que durante ese período, no percibe la presencia de Dios en su interior…

Soledad espiritual…Sin Dios…

Si la persona no ha recibido a Cristo en su vida, como Salvador y Señor para que la dirija y guíe, no podrá percibir lo que no ha recibido; la Vida Victoriosa de Cristo en nosotros.

Pero, si la persona ya recibió a Cristo y está sumida en depresión, es porque quita sus ojos del Cristo Vencedor que la fortalece y los pone en su yo…y lo que le rodea…

Nosotros luchando por nosotros y no Cristo viviendo en nosotros…

¿Y qué es lo que pasa entonces?

Nos miramos a nosotros mismos, y no encontramos la plenitud.

La plenitud es Cristo en todo poder, viviendo minuto a minuto a través del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Si no vivimos esa vida, si no aquilatamos a Dios en nuestras vidas, si no reconocemos, ni nos apropiamos del Cristo Victorioso viviendo en nuestro espíritu, estaremos enfrentando la vida solos.

Y ahí es cuando la amiga Depresión entra en nosotros para tratar de conquistarnos y llevarse la gloria del vencedor.

A veces dependiendo cuan solos y sin fuerzas nos sintamos, la vemos como nuestra única amiga…nos acercamos a ella, o nos dejamos rondar por ella, nos sumergimos en ella, algunas veces desearíamos poder arrancarnos de ella, pero, ¿con qué nos quedaríamos?

Te despiertas en la mañana, y ya está en ti…

¡Tan buena amiga!!

Mientras miras unos alegres rayitos de sol a través de la ventana, tú dices;” otro día, a lo mejor hoy sí, que me va a ir bien…”

y ella responde;

¿Y qué vas a hacer tú, con otro día, si no has sabido qué hacer con todos los días que ya has vivido?

Tu amiga…la depresión…

¡Tan amorosa y comprensible! ¡¡Cómo se da cuenta tan pronto de tu terrible situación!!

Y piensas, iniciando tu camino cuesta abajo, ¡tiene toda la razón! ¡pobre de mí, que no he sabido hacer nada con mi vida!

y bajas un peldaño en tu propia estimación…

Y esa tan buena amiga te dice quedito al oído;

“Pareciera que tú eres muy culpable de todos los pecados que has cometido, pero, toma en cuenta que en realidad no es sólo tuya la culpa de las cosas malas y pecaminosas que has hecho, hay otros que te incitaron a cometerlas, pues, ¡se portaron tan mal contigo!!”

Y vuelves a reconocer, bajando otro peldaño hacia lo profundo, ¡Tienes toda la razón!

¡Todos los demás tienen la culpa de que yo sea un completo fracaso! ¡¡Incluso tienen la culpa de mis pecados!!

¡¡Yo merecía hacer mi voluntad, también tenía derecho a mi felicidad y ellos también se merecían todo lo que les pasó!!

¡Y las cosas malas que hice, bien merecido tenían que yo las hiciera, pues, nunca me comprendieron y no me supieron amar!!

¡Me han hecho tanto daño! Y todo lo que he sufrido…

¡Y Fulanito al que yo quise tanto! ¡Y Menganito que me mintió!

¿Y la sociedad? Tanto que disfrutaron compartiendo conmigo, y después desapareció…

Y yo que era tan buena…tan dócil e ingenua ¿qué es lo que pasó?

Y todas mis amigas, a las que yo tanto quise… ¿dónde están? ¡Claro! ¡¡Ellas sí que están bien! Y como yo soy un lastre, no se acuerdan de mí…ni me llaman, ni me vienen a ver, y la verdad es que yo tampoco quiero verlas, ¿para qué? si a ellas les va regio y a mí tan mal… ¿de qué les voy a hablar?

Tu amiga Depresión, sonríe burlonamente al verte sumergida en ese cúmulo de pensamientos negativos y erráticos…

Y piensa “ya bajó otro peldaño, luego ya estará en la oscuridad más absoluta, y no podrá ver más allá de sus propias narices…la quiero sólo para mí…no quiero que vea nada bueno alrededor de ella…

¿Qué puedo decirle para apropiarme de su posible alegría? ¿Cómo mantenerla decaída aunque sólo sea por este día?

¿Qué hacer para apropiarme de su futuro? Quiero que sea siempre mía…

Si consigo que se desanime, que se desaliente un poquito más, me va a ser más fácil su conquista.”

Y te dice: “Oye amorosa, ¿y tu familia?”

¡Tú saltas como pinchada con un alfiler!

¡Ah no! ¡Esto sí que no!! Ellos sí que me han ayudado, las veces que realmente los he necesitado, me han ayudado…

Tu amiga Depresión te dice suavemente;

“No te olvides que te pusieron mala cara cuando les pediste ese favor que tú tanto necesitabas”

Y vuelves a darle crédito a esta, tú posible única amiga, dando un tremendo paso en caída, ¡Tienes toda la razón! ¡Ni siquiera puedo contar con ellos en paz y seguridad! ¡Que indignación!

¡¡Todo lo malo me pasa a mí!! ¿Por qué siempre me pasan puras cosas malas? ¿Por qué seré así?

¿Qué tengo yo que atraigo todo lo malo?

¿Por qué a los demás les va bien?

¿Cómo los que debieran amarme, ¡por último son de mi propia sangre! ni se inmutan ante lo terrible que es mi vida?

Y bajas otro peldaño hacia la oscuridad…

Depresión sonríe y sigue al ataque, ya te tiene casi lista…

Y te pregunta; ¿Cómo te has sentido? ¿Te siguen esos dolores de los cuales te quejabas hace poco?

Estoy pésimo, no sé hasta cuándo voy a poder tolerar todas estas molestias… Estoy a punto de morir… La verdad es que no me siento nada bien…No sé por qué me tiene que suceder todo a mí…

Y con lo que cuestan los remedios…

¡Y tener que pedir todavía que me ayuden los demás, a solucionar tantas cosas!

¡Con lo que me carga tener que pedir favores! Sobre todo a todos éstos que no me quieren para nada… ¡¡Todo me pasa a mí!!

Es como si yo no estuviera protegida por nadie. ¿Por qué seré así?

La verdad es que soy sola…estoy y soy… una persona sola…¡¡Sola!! ¡¡El mundo vive y yo no puedo vivir!! No tengo ubicación…

Los demás se aman, pero, ¿quién me ama a mí?

A ese nivel de conversación, ya no tiene lugar alguno donde ver siquiera un tenue rayito de sol…

Todo es oscuridad y derrota…sólo el tiempo pasa…su vida casi no es…

Está, casi sin darse cuenta, ya sintiendo el olor húmedo de la tierra en ese profundo hoyo, ya topando fondo, donde su amiga la ha estado llevando paso a paso…

Y Depresión le da el toque final…sabe que si logra que su nueva amiga se sienta abandonada de Dios, la tendrá entre sus manos y ganará la batalla…

Ya la tiene ensimismada en profundos sentimientos de abandono; del mundo, la sociedad, la familia, amigos y amigas, parientes, marido, novios y demás…sumida en tenebrosas reflexiones, de incapacidad, inseguridad, hastío, temor, vacío y soledad…

Le quiere dar el golpe final…ese golpe mediante el cual, si su amiga lo acepta y cree, Depresión la hará claudicar y la sumirá en la mayor de las derrotas…

Se acerca a ella y le dice;

¿Y dónde está tu Dios?

Y ella cae en el más vil y mentiroso de los engaños, y le dice,

¡¡Ay de mí!!¡¡Estoy tan mal, soy tan mediocre y tan culpable, que hasta Dios se aburrió de mí!

Y si no es así, ¿Por qué no me protegió?

¿Por qué cuidó de otras y de mí no se preocupó?

¿Es que acaso soy tan poca cosa, que de mí, hasta Dios se olvidó?

¿Amiga Depresión, tú me puedes ayudar? ¿Puedes tú acompañarme?

Su amiga Depresión salta llena de contento y alegría, ¡¡Ya tiene otra amiga!! ¡¡Ya tiene con quien conversar!! Ya tiene a otra persona con su espíritu en tinieblas y soledad, donde la esperanza no existe más…

Y toma de la mano a esta, su nueva compañera, y le promete que siempre se hará cargo de ella; lo que no le dice, es que nunca la dejará…que siempre se encargará de bajarle el ánimo, que siempre estará con ella para hacerle ver que no sirve para nada, que siempre la mantendrá decaída, que ella es su única amiga, le promete incluso que no necesitará a nadie, porque si no es nada, y no tiene nada…¿para qué pensar en algo más que no sea en sí misma y en su soledad?

La lleva a lo más profundo de las tinieblas, y Depresión toma de la mano a su amiga y la ayuda a recorrer durante cierto número de días este mundo sombrío y de muerte dentro del cual ella, Depresión, ya la tiene. El abismo, su casa…

¿Qué más puede desear? ¡¡¡La batalla ya la ganó!!!

Pero, cuando estás en lo profundo del abismo, sientes frío en tu espíritu, tiritas y tiritas y no sabes por qué…no ves luz, no ves a nadie, sólo te ves a ti misma, y lo que has aceptado, que todos te han abandonado, incluso Dios; no puedes levantar tus manos por ayuda, pues, las paredes de ésta, tu nueva casa te oprimen hasta inmovilizarte, sientes el frío húmedo de la oscuridad, es como un hoyo inmenso y estrecho donde no tienes movimiento…estás totalmente paralizada física y anímicamente… Y casi ya desfallecida,

dejas de mirarte a ti misma… y haces el único movimiento que te está permitido dado la condición física y espiritual en que te hayas, en el más profundo de los abismos… levantas lentamente el mentón, doblando suavemente la nuca hacia atrás, miras hacia arriba, hacia el único lugar de donde emana un poquito de luz, tú la ves distante dado el lugar que te encuentras y dices suavemente…

¿Señor?

Escuchas tu propia voz, pero, casi la desconoces…la oyes tan débil, tan sola… y apagada…

¿Señor? repites, pero, ya alzando un poco más el tono.

¿Estás ahí Señor? y le recuerdas una de sus promesas…Tú dices en Tu Palabra que siempre estás conmigo y que me sustentas con la diestra de Tu Justicia…perdona mi falta de fe…perdona mi desesperanza…

¿Señor? estoy en la oscuridad, por favor, llévame a Tu Luz…

Y el Señor, que te había dejado hacer todo lo que tú ya habías decidido hacer, en los momentos elegidos por ti, y en las circunstancias programadas por ti, mirándote dulcemente con sus ojos llenos de infinito amor, con su mano estirada, coge con mucha ternura y firmeza la tuya alzándote y atrayéndote hacia Él, y te dice…

“Ven, hija mía, ven…¡¡te amo tanto!!

¿Me ves ahora a mí?

¿Ves ahora mi mano? “

Sal de ahí, ven a la Luz, ése no es lugar para ti…

¿Acaso de las tinieblas te saqué para dejar que a través de engaños te pusieran nuevamente allí?

Yo te di la fe para que creyeras en mí, ese fue mi don…

Te dejaste llevar por lo que tenías frente a ti… lo más inmediato… lo aparente… lo que según tú se te negaba…

Amada mía, ¿acaso no me entregaste tu vida para que la dirigiera, para que te guiara durante todos los días de tu vida?

Eso hago ahora y siempre…no rechaces los planes de mi Padre y los míos…Yo te di la fe, ¿crees que podrás luchar contra lo que yo mismo te di? ¿No es cierto que algunas veces mientras llorabas tu desesperanza, me nombrabas y pedías que no te desamparáramos…?

Nosotros, te amamos…el temor viene de no creer en nuestro Amor. Debes poner tu confianza en que todo lo que suceda en tu vida está bajo nuestro control y amor…Sométete en amor y humildad a nosotros y Depresión escapará de ti…

Ten fe y solamente cree que yo soy el YO SOY.

¿Acaso no sabes que yo prometí, que los fortaleceré? ¿Acaso no sabes que eres lo que yo más amo?

Te miraste durante tanto tiempo a ti misma y a lo que te decía tu mentirosa amiga Depresión, que no viste que yo siempre tuve mis manos prontas y abiertas para sostener las tuyas…Nunca he apartado mis ojos de tí…

Nadie podrá jamás arrebatarte de mis manos…yo te redimí, yo te puse nombre, mía eres tú…

¿por qué tardaste tanto en mirarme a mí?

¿no ves que desde que antes que nacieras, yo quise que mía fueras?

¿Acaso no sabías que yo morí en la cruz por ti?

¿Quieres ser plenamente feliz en Mi Amor?

Amada, siempre he estado aquí, solamente que te dejaste guiar por uno que es mentiroso y se hace pasar por amiga, aquí en la tierra se hace llamar Depresión, pero su verdadero nombre es Satanás…

Yo lo vencí en la cruz, y no te hará más daño, pues, yo te llevaré de mi mano…

Solamente cree…Cree en mí…

“No temas, ni desmayes, yo siempre estaré contigo”

No temas, solamente confía en Mí…

¿No sabes que en las Escrituras está escrito…?

“En el mundo habrás de tener tribulación, mas, no temas pues, yo he vencido al mundo.”

“Pues, Cristo ha venido al mundo, no para juzgarlo, sino para que el mundo sea salvo por Él.”

“Yo he venido al mundo para que tengas Vida, y la tengas en abundancia”.

“Y a quienes le recibieron y creyeron en Él, les concedió el privilegio de ser llamados hijos de Dios.”

“Someteos a Dios, resistid al diablo, y éste huirá de vosotros.”

Te amo, vine al mundo por Amor…y te amo a tí…

Permanece en mi amor…siempre…

Tu vida será de completa victoria si la vives en Mí…

Enemigos ¡¡ DERROTADOS!!
Depresión ¡¡ DERROTADA!!
Mentira ¡¡ DERROTADA!!
Satanás ¡¡ DERROTADO!!

Y te dices, feliz y en la Paz que te da Él…

¡¡¡¡Jesucristo Vive!!!!

¡¡¡Y Vive en mí!!!

Gracias, Señor…por hacerte cargo de mí…

Aporte de Pablo Federico Maldonado

¿Ver televisión puede llevar a la depresión?

4 Feb

Miércoles 4 de febrero de 2009 0835
Bahía Blanca, Argentina 

ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE PITTSBURGH

¿Ver televisión puede llevar a la depresión?

Los investigadores indicaron que si bien el exceso podría no ser la causa en sí misma, podría contribuir a generar ese estado anímico que luego impide realizar otras actividades más productivas.

LOS ANGELES (EFE) — Ver con exceso la televisión durante la juventud está asociado con los riesgos de padecer una depresión en la edad adulta, aseguró un estudio publicado por la revista estadounidense “Archives of General Psychiatry”.
     Un equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh y la escuela médica de Harvard concluyeron que el consumo excesivo de programas de televisión es un rasgo de comportamiento común en los jóvenes que desarrollan depresiones con el paso de los años, sobre todo en el caso de los hombres.
     Los encargados de este trabajo, sin embargo, no explicaron de qué manera la televisión afecta al futuro estado de ánimo del individuo.
     Para hacer este estudio se midieron los hábitos mediáticos de más de 4.000 adolescentes y se calculó que cada hora de televisión diaria hacía aumentar el riesgo de padecer una depresión en un 8 por ciento.
     Otros formatos de entretenimiento audiovisual, como ver videos o el uso de videojuegos no se reflejaron como factor vinculado a una depresión.
     Los autores del estudio afirmaron que no se puede concluir de estos resultados que ver excesivamente televisión cause depresión, aunque sí quedó presente que este hábito se encontró más presente en los jóvenes que sufren esta enfermedad con los años, que en los sanos.
     Los investigadores indicaron que ver muchas horas de televisión podría no ser la causa en sí misma de la depresión, aunque podría contribuir a generar este estado anímico al hacer que el individuo pase mucho tiempo delante de la pequeña pantalla en lugar de realizar otras actividades más productivas.

“Madre sustituta”
     El director del canal mejicano Televisión Educativa (TVE), Juan María Naveja, aseguró que la televisión “se está convirtiendo en una especie de madre sustituta” con el consentimiento de los padres.
     Naveja indicó que además “las noticias no son halagüeñas en la materia”.
     “Sólo en Méjico los niños ven en promedio cuatro horas de televisión y lamentablemente muchas veces están sin el auxilio y la asistencia de los padres de familia”, indicó el experto.
     Por eso, aseguró que es importante que los expertos trabajen en los contenidos de la programación infantil.
     “Demos a los niños lo que de veras les puede enriquecer; que haya una mayor conciencia del tipo de programación que les estamos entregando”, pidió Naveja.
     Agregó que la calidad no está reñida con lo comercial, ya que “se puede ganar pero también se puede hacer una televisión con responsabilidad”.
     “Aquí la pregunta es: ¿existe o no el talento para hacer cosas que sean redituables económicamente y de un buen contenido?”, aventuró.
     Explicó que con un contenido de calidad no se refiere a dar clases, sino a “series que algo le dejen al televidente, simplemente algo positivo”. (LNP)