Hay política y politiqueo. Lo del jueves en Washington debería haber sido lo primero, dada la magnitud de la crisis financiera que vive EEUU y la perspectiva agorera de que puede ser aún peor, pero fue más de lo segundo. Tenemos un presidente, George Bush, de salida; dos candidatos, John McCain y Barack Obama, enzarzados en una reñida campaña, y un Congreso que debe renovarse parcialmente en noviembre, en una cita en la que los demócratas aspiran a hacerse con la mayoría en ambas cámaras. Con estos ingredientes –a los que hay que añadir que el plan de rescate bancario es muy impopular y desagrada a los dos partidos por igual por diferentes motivos ideológicos– parece que es mucho pedir que todo el mundo actúe con sentido de la responsabilidad.

Voy a intentar ser conciso, aunque el lío es grande:

 

1. El jueves al mediodía, representantes de ambos partidos en ambas cámaras anuncian un principio de acuerdo que viene a ser el plan de Henry Paulson con importantes retoques. El anuncio se efectúa media hora antes de que McCain llegue al Capitolio. Los demócratas se aprestan a destacar que el principio de acuerdo se ha cerrado sin McCain, para ridiculizar su anuncio de que suspende la campaña (y pone el debate presidencial en el aire) para dedicarse por completo a negociar el plan de rescate bancario.

2. El jueves por la tarde, Obama, McCain y líderes de ambos partidos de las dos cámaras se reúnen con Bush en la Casa Blanca. Previamente, McCain se ha reunido con los republicanos de la Cámara de Representantes. Nancy Pelosi, saltándose el protocolo, le da la palabra a Obama, que defiende el principio de acuerdo y ejerce de portavoz de la postura demócrata.

3. Pero un grupo de republicanos del ala dura del partido de la Cámara de Representantes, que se opone al plan “socialista” de Paulson y están indignados pro la maniobra contra McCain de los demócrats por la mañana, logra el apoyo del resto del caucus conservador en la cámara, anuncia que no apoya el principio de acuerdo y que tiene su propio plan que no se basa en comprar con dinero público la deuda tóxica. McCain, que es el que convocó la reunión de la Casa Blanca, apenas habla. Su apoyo al principio de acuerdo hubiera zanjado la discusión, ya que sería muy difícil para los congresistas republicanos oponerse al actual presidente y a los dos candidatos a sucederle. Pero McCain calla y no reacciona ante un espectáculo que ya sabía que iba a suceder y que coge por sorpresa al resto de los asistentes al encuentro. Se dicen algunas palabras gruesas, y en voz muy alta. Bush no logra imponerse. Los demócratas están indignados. Conscientes de la impopularidad del plan, no quieren tirarlo adelante en solitario sin un considerable apoyo republicano. En una imagen que debió de ser dantesca, Paulson le pide de rodillas a Pelosi que mantenga el apoyo de su gente al principio de acuerdo. Una reunión nocturna acaba sin resultados.

¿Qué significa todo esto?

Que el objetivo de los dos partidos no es encontrar una solución a la crisis, sino quién gana y quién pierde electoralmente de un acuerdo que todo el mundo aún considera que acabará cerrándose para evitar que el lunes Wall Street se desmorone (si es que no lo hace hoy). McCain quiere aparecer como el líder bregado que salvó las diferencias entre los dos partidos. Los demócratas no quieren que McCain logre su objetivo. Los dos partidos saben que el plan de rescate bancario es sumamente impopular, y ninguno de los dos quiere enfrentarse a sus electores en las legislativas siendo su candidato a la reelección el único que ha dado apoyo al plan en Washington. Sería casi suicida dado el actual clima político. La sensación es que la presidencia de EEUU y la mayoría en las cámaras se está jugando en estos momentos en el Capitolio, lo cual dice muy poco del concepto democrático de los protagonistas, de su respeto a las instituciones y a la democracia y de su capacidad como estadistas en unos tiempos tan convulsos como estos.

¿Y la crisis?

Muy bien, gracias. En pleno lío, el Tesoro efectuó el jueves la mayor toma de un banco privado de la historia del país, Washington Mutual, algo así como el símbolo de todos los excesos del mercado hipotecario. Tal cual se hizo con él, el Tesoro lo vendió a JP Morgan.

PD: La frase (por llamarlo de alguna forma, que al fin y al cabo tiene sujeto, verbo y predicado… o algo parecido): Y en pleno marasmo, la CBS emite la entrevista de Katie Couric con Sarah Palin. La pregunta: ¿Qué significa que la proximidad de Rusia con Alaska forma parte de su experiencia en política exterior? La respuesta: “Que Alaska tiene una estrecha frontera marítima con un país extranjero, Rusia, y al otro lado, una frontera terrestre con Canadá. (…)” (Este hecho geográfico amplía la experiencia en política exterior de Palin porque…) “…nuestros vecinos próximos son países extranjeros en un estado del que yo soy el poder ejecutivo y allí… tenemos misiones comerciales. Es muy importante cuando consideras situaciones de seguridad nacional con Rusia. Cuando Putin levanta su cabeza y entra en el espacio aéreo de EEUU, ¿dónde van? A Alaska. Está justo allí, en la frontera. Es desde Alaska que enviamos a quienes se aseguran de vigilar a esa poderosa nación, Rusia, porque ellos están justo allí, justo al lado de nuestro estado”.