Tag Archives: Calvinismo

¿Cómo se origina el Neo Calvinismo?

31 May

¿Cómo se origina el Neo Calvinismo?
Publicado 23 Marzo 2009 Apologética 3 Comentarios

Abraham Kuyper
En unas entradas anteriores, dí por terminado mi propio debate acerca del Neo Calvinismo. Pero hoy lo voy a retomar para hablar con propiedad de un tema que está generando mucha controversia entre los teólogos cristianos.

Por lo que he leído, el neocalvinismo se le adjudica como término (no se si el mismo lo utilizó) a Abraham Kuyper. Un reformador y político holandés del siglo XIX.

Dentro de la Iglesia Reformada, se opuso a las tendencias liberales, lo que llevó a que se separase de ella. Así es que en 1886 dejó la Iglesia Reformada Holandesa junto a una gran cantidad de seguidores. Con el tiempo, en 1892, se formalizaría la institución de las Iglesias Reformadas de los Países Bajos, una asociación independiente que nuclearía a los disidentes y a los luteranos de Holanda.
Kuyper cultivó lo que dio en llamarse el neocalvinismo, diferenciándose del calvinismo tradicional fundamentalmente en cuanto al la interpretación del concepto de la divina Gracia y el rol del estado.
Kuyper fue uno de los pioneros en formular el principio de tolerancia mutua en el contexto del mundo reformado. Pero quizás lo más importante de Kuyper fue su opinión sobre el papel de Dios en la vida cotidiana. El creía que Dios influía sobre los creyentes, y esto debería ser demostrable en la vida cotidiana.
Kuyper decía: “Ningún pedazo de nuestra mente está sellada herméticamente, separada del resto; y no existe una pulgada cuadrada en nuestro cuerpo y dominio que no grite que Cristo es el soberano de todo”, “Dios reconstruye el universo continuamente mediante actos de tolerancia“, “la intervención de Dios es necesaria para asegurar la supervivencia de la creación”.

Lo que destaqué con negritas son los puntos que quiero evaluar a la luz de la Palabra de Dios. Respecto a que Dios reconstruye el universo continuamente mediante actos de tolerancia, creo que se trata de un postulado hereje y sin fundamento bíblico. El universo fue construido una vez y la Biblia declara que esta en un constante estado de angustia esperando la manifestación de los Hijos de Dios (Romanos 8:19-23).

Respecto a decir que la intervención de Dios es necesaria para segurar la supervivencia de la creación, tengo que alegar en contra lo siguiente: la Biblia expresa que esta tierra en su forma actual esta por desaparecer y lo único que la sostiene es la misericordia de Dios para con los escogidos. Dios retarda su ira final para que todos los escogidos entren al Reino (1 corintios 7:31, Marcos 13:20).

Respecto del concepto de la Gracia distinto al Calvinista no he encontrado mucho material, así que espero que alguno de ustedes me ayude en eso.

Despues de analizar estos puntos, creo que todo el problema vuelve a ser el de la Regeneración. Ya que algunos Calvinistas adoptaron esa doctrina como postura intelectual y sus vidas obviamente no reflejaban el carácter de un verdadero nacido de nuevo o un verdadero hijo de Dios; surge entonces una protesta al sistema de la “intolerancia legalista” del Calvinismo. Esta protesta viene representada por el Neocalvinismo, que da un mayor énfasis en la tolerancia debido justamente a la rigidez de algunos Calvinistas.

Como era de suponer, cuando a la doctrina bíblica se la compara o se la encierra dentro de un contexto de teología de hombres (no de los precursores sino mas bien de los seguidores), es donde se producen toda especie de malos entendidos.

Según las palabras de Paul Washer, “entre los Calvinistas y los Arminianistas hay toda clase de animales extraños”.

No creo que Calvino, ni Lutero, ni Wesley hayan aprobado que sus seguidores se comportaran carnalmente y entraran en discusiones sin sentido. Ya lo decía Pablo a Timoteo (1 Timoteo 6:3-5)

Si alguno enseña otra cosa y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, discusiones necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia. Apártate de los tales.

No puedo ignorar que personalmente me gusta estar enfrascada en estos alegatos, pero el Espíritu que mora dentro de nosotros me dice que este tipo de asuntos son estériles. Por eso muchas veces el nombre de Dios es blasfemado por causa nuestra, al ser tan poco piadosos cuando rivalizamos acerca de la doctrina.

Odiamos la guerra, pero sin embargo combatimos nuestras propias batallas doctrinales. El apóstol Santiago nos exhorta:

¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? !!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Diferente es enseñar con humildad la Palabra de Dios, tratando de persuadir a nuestros oyentes por el bien de su propia alma, pero sostener dicusiones sin sentido está prohibido para nosotros y entre nosotros.

Que la Gracia y la misericordia de Dios nos acompañe siempre.

Amén.

http://elunicodiosverdadero.wordpress.com/2009/03/23/¿como-se-origina-el-neo-calvinismo/

Anuncios

El calvinismo en Francia

26 Ene

El calvinismo en Francia
de Charles Seignobos

Era el calvinismo la forma francesa del protestantismo, el francés era su lengua. Se extendió en Francia mucho más deprisa que el luteranismo. Los que le predicaban fueron en un principio sacerdotes y frailes franceses, descontentos de los abusos de la Iglesia. Luego Calvino envió de Suiza pastores para fundar iglesias reformadas en Francia. Entraban ocultamente por Lyon, o por la Champaña. Tenían reuniones secretas en los arrabales apartados o en las bodegas de las casas. Predicaban contra los abusos del clero. El Concilio de Trento se había disuelto sin terminar las cuestiones y se empezaba a desesperar de ver a la Iglesia reformarse ella misma. Se constituyeron grupos de calvinistas en muchas ciudades de Francia.

El Parlamento de París (1547) creó un tribunal especial, la Cámara ardiente, para juzgar a los herejes. En dos años dictó 500 sentencias. El rey, por un edicto general, ordenó a los tribunales que persiguieran a todos los individuos sospechosos de herejía. El que no los denunciase podía ser condenado como hereje. El denunciante percibía un tercio de los bienes del que hacía condenar. Estaba prohibido a los iletrados hablar de ninguna cuestión religiosa, -prohibido, bajo pena de muerte, introducir libros de los países heréticos, o imprimir o leer un libro prohibido por la autoridad eclesiástica (1551).

Los protestantes detenidos eran tratados como criminales. Todo el que resultaba convicto de haber pronunciado palabras heréticas o de haber asistido a una reunión de este carácter, era condenado a hacer honrosa enmienda, es decir, a pedir públicamente perdón, y, si se negaba, era condenado a perecer en la hoguera.

Durante la guerra con España (1555-57), los calvinistas llegaron a ser mucho más numerosos. Varios grandes señores eran favorables a la Reforma. Los calvinistas se atrevieron entonces a cantar salmos en París, en el paseo del Pré-aux-Clercs. En el Parlamento de París varios jueces se negaron a condenar a muerte a los herejes.

En varias ciudades de Francia los calvinistas tenían ya su pequeña iglesia y su pastor. Los delegados de aquellas iglesias tuvieron en París (mayo de 1559) una reunión secreta que duró tres días. En ella se organizó la Iglesia de Francia como lo estaba la de Ginebra.

Enrique II, inquieto por los progresos del calvinismo, hizo la paz con España para dedicarse al exterminio de la herejía. Decía: “Purgaré de ella mi reino”. Fué personalmente al Parlamento y mandó prender a los jueces que no querían condenar a los herejes. Calvino escribió: “Parece que todo debe haberse perdido”. Pero en una fiesta matrimonial, el rey, que justaba en un torneo, fué herido por una astilla de lanza en un ojo y murió de resultas.

Descargar calvino.pdf 

http://es.wikisource.org/wiki/Historia_V:El_calvinismo_en_Francia

CALVINISMO

26 Ene

CALVINISMO

Doctrina religiosa de Calvino.

I. Calvino, en su obra titulada Institución Cristiana, dividida en cuatro libros, expuso su doctrina, que nosotros vamos a dar a conocer, tomándola, aunque en resumen, de aquel tratado.

Libro primero. La religión supone el conocimiento de Dios y del hombre. Todos los pueblos reconocen una divinidad; pero la ignorancia, nuestras pasiones y la imaginación, forjaron dioses, y el verdadero era desconocido en casi toda la tierra. El Señor reveló lo que debíamos saber, y las revelaciones que hizo a los hombres se contienen en la Escritura. Así, pues, con el Antiguo y en el Nuevo Testamento tenemos todo lo que se necesita para conocer a Dios, su esencia, sus atributos, el culto que le debemos, y nuestras obligaciones respecto de los demás hombres. La autoridad de la Iglesia no es más que un testimonio humano que puede errar, y es necesario que el Espíritu Santo confirme este testimonio exterior de la Iglesia por un testimonio interior, y que el mismo Espíritu que habló por los Profetas entre en nuestros corazones para asegurarnos que los Profetas no dijeron más que lo que Dios les reveló. Esta especie de inspiración particular es la que nos asegura la verdad de la Escritura Sagrada. De fanáticos e insensatos han de ser calificados los que se desdeñan de leer la Escritura, y pretenden que el Espíritu Santo les ha revelado inmediata y extraordinariamente todo lo que se debe creer y obrar. La Escritura prohíbe representar a Dios y fabricar imágenes o ídolos. Los católicos, autorizando el culto de las imágenes, han vuelto a caer en la idolatría. Dios lo ha dispuesto todo y lo produce todo en el mundo moral, como en el físico, de donde se deduce que los pecados y virtudes de los hombres son obra de la voluntad divina.

Libro segundo. Adán fue criado en un estado de inocencia; pecó, y su pecado se comunicó a todos sus descendientes. Una concupiscencia viciosa es el principio de todas las acciones humanas. Carecemos de fuerza para resistir a la concupiscencia, y la libertad de que nos envanecemos es pura imaginación. Aunque dentro de nosotros llevamos un principio de corrupción, el diablo tiene mucha parte en nuestros desórdenes. Dios envio a su hijo para redimir a los hombres y satisfacer por ello. Jesucristo es el mediador entre Dios y los hombres; es Dios y hombre; no tiene más que una persona, aunque con dos naturalezas, y en él se reúnen las cualidades de profeta, rey y sacerdote.

Libro tercero. La Escritura nos enseña que, para participar de las gracias del Redentor, necesitamos unirnos a él y hacernos miembros suyos, lo que conseguimos por la operación del Espíritu Santo, y en especial por la fe. La fe es un conocimiento cierto de la bondad de Dios hacia nosotros, fundado en la verdad de la promesa gratuita de Jesucristo, y producida en nuestras almas por el Espíritu Santo. No hay ningún verdadero fiel sin esta firme persuasión de nuestra salvación, apoyada en las promesas de Jesucristo. Este convencimiento va unido al conocimiento y uso de los medios por los que Dios ha resuelto salvar a los hombres. El fiel que cree en su salvación, cree que solamente se salvará haciendo penitencia. Ésta es la conversión del pecador a Dios, producida por el temor saludable de sus juicios. Este temor produce un deseo sincero de satisfacer a la divina justicia, la mortificación de la carne, el amor de Dios y la caridad para con los hombres. No otra es la idea que de la penitencia nos da la Escritura. La confesión no está fundada en el sagrado libro, y es una invención humana introducida para tiranizar a los fieles. Las indulgencias y el Purgatorio son también invenciones humanas que destruyen en el espíritu de los cristianos el precio de la redención de Jesucristo. Es necesaria la oración, pero sólo debemos pedir a Dios. La intercesión de los santos es una impiedad. Dios quiso que hubiese escogidos y réprobos para tener súbditos sobre los que manifestase su justicia y su misericordia.

Libro cuarto. Dios estableció una Iglesia visible, que conserva la predicación de su doctrina y los Sacramentos instituidos por él para la santificación de los predestinados. Los miembros de esta Iglesia están unidos por la predicación de la misma doctrina y la participación de los mismos Sacramentos, cosas ambas que son los caracteres y señales de la verdadera Iglesia.

Hay en ésta pecadores, y pueden en ella enseñarse opiniones contrarias, con tal que no destruyan la doctrina de Jesucristo y de los Apóstoles. La Iglesia romana no es la verdadera Iglesia, porque ha caído en la idolatría y convertido la cena en un sacrilegio, a la vez que sofocado con infinitas supersticiones el culto establecido por Jesucristo y los Apóstoles. No es legítima la autoridad del Papa. El ministerio eclesiástico puede hacer leyes para la policía de la Iglesia, la conservación de la paz, etc.; pero no puede hacer leyes sobre el culto y la disciplina para que obliguen en conciencia. Las que se han dictado relativas a la confesión, el culto y las ceremonias, son actos de odiosa tiranía.

 

      No hay sino dos Sacramentos: el bautismo y la cena (comunión). Comemos realmente el cuerpo de Jesucristo, que, sin embargo, no está unido al pan y al vino y existente por la transubstanciación, bajo las apariencias de aquellas materias. La misa es un sacrilegio. Un cristiano puede ser un magistrado equitativo y un rey poderoso y bueno. Los cristianos deben respetar al magistrado y obedecer a las potestades temporales, siempre que éstas no den preceptos contrarios a la religión.

II. 1.º El calvinismo en Suiza y Alemania.

El calvinismo, nacido en Ginebra, contó en este país como predecesor a Zuinglio, que, propagando doctrinas análogas a las de Lutero, violas admitidas por los cantones de Zurich, Berna, Basilea, Ginebra y Schafousa, en tanto que los de Appenzell y Glaris se dividían y los de Lucerna, Uri, Schwitz y Undervalden permanecían católicos. Unidos más tarde Farell y Calvino, establecieron en Ginebra una Constitución religiosa y un gobierno popular, cuyas leyes contenían contra los disidentes los suplicios más crueles. La República así organizada adquirió tal importancia, que pudo desafiar el poder de la casa de Saboya, de Roma y de Carlos V, y Ginebra se puso a la cabeza del partido reformador y fue por mucho tiempo el foco de todas las combinaciones de aquel partido, el punto de reunión para los jefes del mismo, y el centro de su movimiento intelectual y literario. Las diferencias religiosas originaron no hace muchos años la formación, por parte de los siete cantones católicos, delSunderbund (alianza separada) y la guerra del mismo nombre(1846). Al año siguiente la Dieta federal votó la disolución del Sunderbund y la expulsión de los jesuitas, lo que se llevó a efecto por 50.000 hombres mandados por Dufoure, general ginebrino. Hoy tres quintos de la población de la República profesan la religión protestante en sus divisiones de Zuinglio y de Clavino. En Alemania, a donde el segundo llevó también sus predicaciones, el calvinismo está mezclado con la religión de Lutero, si bien en Prusia se mantiene con mayor vigor, debiendo tener en cuenta que generalmente se confunden los dos cultos con el nombre de religiónevangélica.

2.º El calvinismo en Francia.

Los que profesaban esta religión fueron mucho tiempo conocidos en Francia con el nombre de Hugonotes. No halló la nueva doctrina grandes simpatías entre el elemento popular; pero fue fácilmente adoptada, ya por algunos sabios a quienes sedujo el principio liberal del calvinismo, ya por los miembros de una nobleza ambiciosa, que creía poseer con dicha religión un arma de combate contra la autoridad de los monarcas. Los calvinistas franceses sostuvieron una lucha larga y sangrienta antes de obtener el libre ejercicio de su religión. Contra ellos dictó Francisco I severos edictos, cuyo rigor aumentó bajo los reinados de Enrique II y Francisco II. En vida de este último monarca, los Borbones, jefes declarados del calvinismo y enemigos de los Guisas, fraguaron después del establecimiento de la Cámara ardiente, encargada de castigar a los herejes, la Conjuración de Amboise (Véase), que, aun habiendo fracasado, dio a conocer la organización poderosa del partido calvinista. El comienzo del reinado de Carlos IX, señalado por el Coloquio de Poissy y por los edictos de julio de 1561 y enero de 1562, fue sólo una tregua, durante la cual los calvinistas se preparaban a sostener la guerra civil, de que fue señal la matanza de Vassy. Católicos y reformistas cometieron grandes excesos, sobre todo en el Mediodía, y los dos partidos vinieron a las manos en las batallas de Dreux (1562) y San Dionisio (1567), ganadas por los católicos y seguidas respectivamente por el Edicto de Pacificación de Amboise (1563) y laPaz de Longjumeau (1568). Vencidos también los calvinistas en Jarnac (1569) y Moncontour (1569), alcanzaron condiciones bastante favorables por la Paz de San Germán, (1570), a la que siguió la memorable jornada de la Saint Barthelémy (1572), ordenada con el fin de exterminar a todos los protestantes, y que decidió a éstos a empuñar de nuevo las armas y a defenderse con energía en las plazas que antes les habían sido dadas para su seguridad. La lucha continuó en los días de Enrique III, quien, acusado de ser afecto a los Hugonotes, suministró un pretexto para la formación de la Liga y se vio precisado a unir sus fuerzas a las de los calvinistas para sitiar a París (1589). Sentado en el trono Enrique IV, triunfante éste en Arques (1589) e lvry (1590), renacieron las esperanzas de los protestantes; pero la conversión del rey al catolicismo determinó una pacificación general afirmada por el Edicto de Nantes(1598). Pudieron, por las concesiones que allí se hacían, reorganizarse los calvinistas, los cuales en tiempo de Luis XIII adoptaron una actitud poco tranquilizadora para la monarquía. Richelieu empleó enérgicas medidas para arruinar al calvinismo como partido. Los protestantes, después de la toma de La Rochela y otras ciudades, quedaron desarmados, si bien se les dejó el libre ejercicio de su culto. Luis XIV revocó el edicto de Nantes en 1685, acto impolítico que, suscitando las persecuciones conocidas por los nombres de Dragonadas y el alzamiento de los Camisardos en los Cevenes (1703), causó además la emigración de muchas familias calvinistas, que llevaron a los países vecinos su industria y sus riquezas. Después de haber reaparecido desde 1746 en el Delfinado y el Languedoc, los protestantes obtuvieron de Luis XVI la declaración de 1788, que les concedía los derechos civiles, a los que la Revolución agregó los políticos. Restaurados los Borbones y admitido el principio de la libertad de conciencia, el gobierno pagó a los pastores de la iglesia protestante. En 1830 se proclamó la igualdad de cultos ante la ley. Hoy todas las religiones son libremente profesadas en Francia. El calvinismo hállase extendido principalmente en el Mediodía y en algunas partes del Oeste y del Este. Las regiones del Gard, Ardèche, Drôme, Altos Alpes, Lozère, Tarn-et-Garonne y Deux-Sèvres, cuentan también gran número de calvinistas. La organización particular de éstos en Francia se funda en la división territorial: seis mil almas de población forman una iglesia consistorial, que, puede ser administrada por uno o varios pastores, y la reunión de cinco iglesias forma un sínodo.

3.º El calvinismo en los Países Bajos, Escocia y América.

Situados entre Alemania e Inglaterra, que eran protestantes, y en relaciones mercantiles frecuentes con ambas, adoptaron los habitantes de los Países Bajos la Reforma al poco tiempo de la aparición de ésta. La nueva religión penetró allí en 1523, y halló el terreno bien preparado, por los ataques de Erasmo contra la Iglesia romana. La funesta administración española y la intolerancia de Felipe II, causaron la rebelión de los flamencos, hicieron desesperada la resistencia, y aseguraron la independencia de los Países Bajos y el triunfo de las creencias religiosas allí dominantes. Actualmente el calvinismo es la religión profesada por la mayor parte de los habitantes de Holanda, pero hay libertad de cultos.

También fue predicada en Escocia la religión calvinista por Juan Knox, bajo la forma presbiteriana. Tras una lucha que en parte causó la muerte de María Estuardo, el calvinismo triunfó, y hoy, con el nombre de religión presbiteriana, que apenas se diferencia del calvinismo puro, es profesada por casi todos los escoceses. Desde la Gran Bretaña, el calvinismo fue llevado a las posesiones inglesas en la América del Norte, donde no tardó en sufrir importantes modificaciones, a consecuencia de las cuales casi llegó a confundirse con otros cultos protestantes. En nuestros días no pocos habitantes de los Estados Unidos son calvinistas. 
 

Juan Calvino

WASHINGTON Y LA PREDESTINACION: CALVINISMO EN LA POLÍTICA EXTERIOR DE EEUU

26 Ene

WASHINGTON Y LA PREDESTINACION: CALVINISMO EN LA POLÍTICA EXTERIOR DE EEUU 


El comportamiento beligerante de los Estados Unidos durante las últimas administraciones republicanas ha sido avalado por una retórica de connotaciones mesiánicas, que presenta sus intervenciones como episodios de una historia sagrada: un “Nuevo Orden” a comienzos de los 90, la lucha contra el “eje del mal”(Corea del Norte, Irán, Irak-Libia, Siria, Cuba) que legitimó el operativo bélico “Libertad Duradera” contra Afganistán y el concepto de “Guerra Preventiva” que determinó la reciente invasión y ocupación de Irak. 

“Por siglos hemos trabajado por la libertad. Esta noche estamos a la cabeza del mundo al enfrentarnos con una amenaza contra el decoro y la humanidad. Lo que está en juego es algo más que un pequeño país, es una gran idea, un Nuevo Orden Mundial, donde diversas naciones se unen por una causa común para lograr las aspiraciones universales de la humanidad: paz y seguridad, libertad y el gobierno por la ley. Tal es el mundo merecedor de nuestra lucha y digno del futuro de nuestros hijos. (…) Sí, los Estados Unidos cargan con una buena porción del liderazgo en este esfuerzo. Entre todas las naciones del mundo solo los Estados Unidos de América han tenido tanto la fuerza moral como los recursos materiales para apoyarlo.  Somos la única nación en esta Tierra que puede reunir las fuerzas de la paz. Esta es la  responsabilidad del liderazgo y la fuerza que ha hecho de América el foro de libertad en un mundo en búsqueda (…) Que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.”   De este modo el Presidente George Bush Sr legitimaba el ataque  de Estados Unidos  a Irak en 1991, al tiempo que anunciaba un “Nuevo Orden Mundial”. Una década después, su hijo, George W. Bush (cuya historia privada – su rehabilitación del alcoholismo a los 40 años por inspiración divina – es ironizada por la prensa con la frase Goodbye Jack Daniels, hello Jesus) hacia oír la misma trascendencia, anunciando el comienzo de la “cruzada” del bien contra el mal y estigmatizando a aquellos que no apoyaran  su país en su lucha contra el terrorismo.
Como se ve, el comportamiento beligerante de los Estados Unidos durante las últimas administraciones republicanas ha sido avalado por una retórica de connotaciones mesiánicas, que presenta sus intervenciones como episodios de una historia sagrada: un “Nuevo Orden” a comienzos de los 90, la lucha contra el “eje del mal”(Corea del Norte, Irán, Irak-Libia, Siria, Cuba) que legitimó el operativo bélico “Libertad Duradera” contra Afganistán y el concepto de “Guerra Preventiva” que determinó la reciente invasión y ocupación de Irak. Estas acciones han sido analizadas desde diferentes puntos de vista; hay quienes sospechan que las consignas en que parecen sustentarse  son eufemismos tras los cuales se pretende camuflar la avidez por controlar  riquezas (petróleo, etc). También de índole economicista es el argumento según el cual estos operativos obedecen a la necesidad de mantener la actividad y potenciar el funcionamiento de la industria armamentista[1].
    Sin embargo, frente a este discurso apocalíptico,  algunos analistas, aún sin descartar aspectos económicos y/o geopolíticos, han subrayado las motivaciones religiosas que animan las excursiones bélicas impulsadas por el gobierno republicano.
  Nos enfrentamos entonces a una situación paradójica: hay una guerra o una serie de guerras cuyos agentes (una nación que nació en pleno Iluminismo, que durante siglos ha sido vista desde fuera y desde dentro, como emblema de la Modernidad) presentan, como una defensa de la Libertad, de la Civilización y de la Tolerancia, contra fundamentalismos de carácter religioso. Pero esa guerra es una guerra santa.
  RUMBO A BAGDAD EN EL MAYFLOWER   A comienzos del S.XVII (1620) un grupo de puritanos ingleses, subvencionados por una sociedad anónima londinense, cruzaron el Atlántico a bordo del Mayflower para establecerse en Plymouth, Massachusetts y luego en Connecticut, con el fin de establecer allí una colonia cuyo gobierno debía apegarse estrictamente a los fundamentos de la moral cristiana. A criterio de estos pioneros, dichos principios habían sido dejados de lado por la negligencia y la corrupción de las autoridades políticas y religiosas de Inglaterra. El término Puritanos, que designa a este grupo de religiosos, había sido usado al comienzo de modo despectivo, para señalar a aquellos que pretendían purificar a la Iglesia Anglicana de ciertas prácticas que la alejaban de los valores cristianos y la acercaban al catolicismo, del cual se había escindido en el S.XVI, bajo el reinado de Enrique VIII, y al cual se enfrentó más radicalmente al asimilarse  al Calvinismo. Los motivos de la migración de los peregrinos del Mayflower son objeto de polémica por parte de los historiadores. Hay quienes sostienen que eran perseguidos por la religión oficial durante el reinado de Jacobo I (1603-1625); sin embargo otros afirman que este hostigamiento no era tal, pues el credo de los puritanos, aunque no fuese la religión del estado, podía ser ejercido libre y públicamente. En cualquier caso, el propósito de los Puritanos al aventurarse al Nuevo Mundo habría sido, justamente, el de fundamentar un Mundo Nuevo, alejado de la supuesta corrupción anglicana y papista, una especie de utopía cuyo gobierno se apegase a los preceptos bíblicos en su versión calvinista. En estas colonias protestantes establecidas en Nueva Inglaterra los ciudadanos debían pagar el salario de los sacerdotes mediante impuestos, y solo los miembros de la Iglesia podían ejercer el derecho a votar. De este modo, la ley evangélica se imponía por encima de todas sobre el Estado y la Iglesia. Esta institución, si bien no gobernaba directamente, proponía los instrumentos para hacerlo y para elegir a los gobernantes. Entonces comenzó a desarrollarse allí un moralismo rígido que se manifestaba en la persecución rigurosa de adúlteros, bebedores, brujas y herejes; para algunos articulistas esta tradición es el substrato que informa, aun hoy, las acciones de cierta política interna y exterior en los Estados Unidos.
      PREDESTINACION: DE LA GRACIA IRRESISTIBLE A LA GUERRA PREVENTIVA   Uno de los conceptos más peculiares de la doctrina del reformador J. Calvino (1509-1564), enérgicamente incorporados por los puritanos es la predestinación. Desde la eternidad anterior al comienzo del tiempo, Dios en su omnipotencia, determina la salvación de algunos y la condenación de otros. Según esta idea, estrechamente emparentada con la gracia y la providencia, los seres humanos padecen -desde el pecado original-  una “incapacidad moral” para realizar buenas acciones; solo los elegidos por la gracia de Dios (ante la cual es imposible resistirse) son capaces de obrar bien. Así, en el puritanismo de raíz calvinista, las buenas obras no serán quienes conduzcan al hombre hacia la salvación. Hay aquí una inversión  en las relaciones causa-efecto, respecto a otras versiones del cristianismo: las acciones edificantes, las obras de gracia, son una “sintomatología”, una consecuencia o un modo de manifestar la evidencia de que se es un elegido. Y es justamente esa voluntad de exhibir los efectos de la gracia, el deseo de mostrarse y mostrar la aptitud para controlar las inclinaciones perversas, lo que hace a los integrantes de estas comunidades particularmente activos y emprendedores, permanentemente interesados  en diseñar la sociedad y su gobierno con arreglo a la voluntad de Dios expresada en Biblia. Si transponemos estas creencias y actitudes a una perspectiva más amplia, a una dimensión histórica y “macro”, nos encontraremos con la percepción que los descendientes de aquellos puritanos tienen de sí mismos: se trata de espíritus elegidos por Dios para revolucionar el drama cósmico de la Historia e instituir un Nuevo Orden Mundial. George W Bush ha mencionado la predestinación como fuente de sus belicosas decisiones políticas: “Los planes de guerra del Presidente Bush son riesgosos, pero él no es un apostador. De hecho, niega la existencia de la casualidad: “Los eventos no son causados por la casualidad ciega, sino por la mano de un Dios bueno y confiable. Desde el principio ha estado convencido de que su presidencia es parte de un plan divino; cuando era gobernador de Texas le confió a un amigo: “…Creo que dios quiere que me presente como candidato a presidente.” Esta convicción se ha manifestado más abiertamente después del 11/9”[2]. Y es necesario manifestar y actualizar permanentemente ese destino irresistible concedido por Dios.
  El destino manifiesto   Durante el S. XIX los Estados Unidos experimentaron una prodigiosa expansión. La población que en 1800 no sobrepasaba –  se estima – los 5 millones, llegó, para  mediados de siglo, a unos 23 millones. El territorio se fue ensanchando hasta llegar al Pacífico. Las determinantes económicas, demográficas y tecnológicas de esa política expansionista (cuyo diseño generó en su momento polémicas internas) estuvieron también avaladas por un discurso mesiánico y por la doctrina de la predestinación. Por aquella época, el historiador francés Alexis de Tocqueville (1805 – 1859), autor de La démocratie en Amérique, escribía: “En Estados Unidos la religión está inserta en todas y cada una de las costumbres nacionales y en todos los sentimientos nacionales que evoca la palabra patria.” Por entonces aparece el concepto de “destino manifiesto”. Fue usado por primera vez por el periodista John L. O’ Sullivan en un texto referido a la anexión del territorio de Texas; allí se explicaba que la superioridad política y económica de los Estados Unidos no solamente le otorgaba el derecho a expandirse sobre el resto del territorio americano, sino que esa supremacía era la evidencia de que estaban destinados a hacerlo por gracia divina. En las palabras que por esos tiempos pronunciara cierto senador Taylor se percibe notoriamente esta soberbia propia  de los iluminados: “Estamos parados sobre el pedestal de la Tierra, del que somos señores, y sobre nosotros no hay nadie excepto Dios”. En el discurso actual, que invoca la bendición de dios para emprender sus campañas, y según el cual sólo los Estados Unidos tienen la “fuerza moral”, para lograr las “aspiraciones universales”, sobrevive el concepto de “destino manifiesto”.
  Jugando a la providencia    “El nuevo film de Steven Spielgberg muestra al gobierno, dentro de algunos años, encarcelando pre-criminales antes de que se comprometan o ni siquiera piensen en terrorismo. Esto puede no ser sólo ficción” Nat Hentoff  (Village Voice, 10/9/02)   Otro de los ingenios estratégicos que se ha presentado para legitimar la política exterior estadounidense es el concepto de “guerra preventiva”. Se trata de atacar a aquellos países que en el futuro podrían, presumiblemente, emprender  acciones contra Estados Unidos. Esta política ha sido relacionada por algunos comentaristas  con el argumento del film de ciencia ficción “Minority Report” (20th Century Fox, 2002), donde se muestra una especie de antiutopía en la cual un implacable aparato jurídico y policial se encarga de de condenar preventivamente a los futuros criminales. En la actualidad el concepto de “guerra preventiva” también tiene aplicación interna, ya que algunos ciudadanos son detenidos, sin derecho a un proceso ni a abogados, como potenciales terroristas. El 8 de agosto de 2002, el New York Times editorializaba: “El gobierno de Bush parece creer, sin mucha autoridad legal, que si llama a los ciudadanos combatientes en la guerra del terrorismo los puede encarcelar indefinidamente y privarlos de abogados defensores. Este desafío a las cortes repudia dos siglos de ley constitucional y amenaza las libertades que el Presidente Bush dice defender en la lucha contra el terrorismo”. Para el historiador Arthur J. Schlesinger, ex asesor del Presidente Kennedy y dos veces ganador del premio Pullitzer, “…el Vicepresidente Dick Cheney y el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld evidentemente se ven a sí mismos como los pre-cops de Steven Spielberg, unos telépatas fisicamente equipados para detectar crímenes que están a punto de ser cometidos.”   Según el concepto de predestinación, tal como se ha expuesto, la historia del mundo es una especie de libreto escrito por la infinita sabiduría de Dios. En ese texto, no solamente cada hombre sino- en palabras de Calvino – “todas las partes y partículas del mundo”tienen un papel preestablecido, de acuerdo a una “sabiduría incomprensible”. Quizás sólo a los que se consideran predestinados, a los tocados por la gracia irresistible, les es dado conocer estos designios sagrados. Sir Herbert Butterfield, historiador inglés citado por Schlesinger, sostenía al respecto: “En la historia, los golpes más duros del cielo caen sobre aquellos que imaginan que pueden controlar las cosas de una manera soberana jugando a la providencia no sólo para ellos sino para el futuro lejano.”           

  [1] Cuando la guerra en Iraq haya terminado, Estados Unidos deberá reponer todas las armas que haya descargado sobre ese país ya devastado por 13 años de embargo, para satisfacción de la industria militar estadounidense. El reemplazo de esas armas y todas las que se utilizarán o serán destruidas hasta que termine el conflicto otorgará un enorme impulso a la industria armamentista estadounidense, que no obtenía una oportunidad de negocios tan grande desde la primera guerra del Golfo, en 1991. El Departamento de Estado (cancillería) predijo en su última ”Justificación del presupuesto del Congreso para operaciones en el extranjero” que este año las ventas de armas estadounidenses superarán los 14.000 millones de dólares, la mayor cantidad en casi dos décadas, frente a 12.500 millones de dólares en 2002. “Un indicador trágico de los valores de nuestra civilización es que no existe un negocio más grande que la guerra”, comentó Douglas Mattern, de la War and Peace Foundation (Fundación de la Guerra y la Paz), con sede en Nueva York. Thalif Deen, “IRAQ-EEUU: El gran negocio de la guerra”, El Puente, encuentro de las culturas. Abril, 15 2003 [2] EVANGELIST BUSH ACTUALLY BELIEVES WHATEVER HE DOES IS THE WILL OF GOD.  3.11.03 http://www.bushwatch.com

15/06/2004 |http://guiactual.guiadelmundo.org.uy/informes/informe_91.htm