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EL TEMOR Y LA BIBLIA

9 Oct

EL TEMOR Y LA BIBLIA
Publicado porcalithos on octubre 9th, 2010
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La Biblia y EL Temor – Estudios Biblicos
“En el amor no hay temor sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor involucra castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amor” (I Juan 4:18).

El temor es una emoción propia del ser humano. Es necesaria para su supervivencia porque le indica cuando el peligro esta cerca. Puede nacer de estímulos externos o internos que habitan en su mundo interior como los malos recuerdos, traumas, carencias etc.

Hay diferentes tipos de temores. Entre los más comunes están:

El temor al abandono, temor al rechazo, temor a la crítica y fracaso, temor al hombre, temor a lo desconocido, temor a la muerte, temor al futuro, temor a las enfermedades… Todos estos temores son manifestaciones de desamparo e impotencia porque no podemos tener control sobre la situación.

La mayoría de tus temores desaparecen cuando crece la confianza en la fidelidad y poder de Dios. Sin embargo algunos temores no desaparecen a pesar de la fé. Esto se debe a tus recuerdos y traumas del pasado que han creado inseguridades en tu personalidad e imágenes exageradas y desvirtuadas sobre el hecho del pasado. El temor más destructivo es del que no conoces su procedencia, porque actúa en el fondo de tu corazón. Puede nacer también de imágenes de temor creadas en tu mente y en tus recuerdos ocultos. Los temores a situaciones específicas como a la oscuridad, a los insectos, a las alturas, al permanecer encerrado, si son muy fuertes y paralizantes son llamados fobias.

El temor, entonces puede nacer de situaciones pasadas que están reprimidas, de situaciones presentes y también de pensamientos destructivos acerca del futuro y que solo están en tu imaginación y te traen afán, ansiedad y te hacen perder seguridad en tu comportamiento ante los demás provocando complejos, tartamudez y muchas enfermedades sin causa física porque el temor altera tus reacciones físicas, tu metabolismo y tus períodos de sueño.

Para liberarse de esos temores es necesario conocer la raíz de lo que lo produce y apropiarse de la palabra de Dios.

La única forma de que un temor desaparezca es enfrentándosele, haciéndolo un enemigo sin poder en cuanto a la imagen que se a creado sobre el mismo. Sin embargo esto se hace a veces difícil porque otra persona puede llegar a desconocer la raíz que lo produce.

El temor hace a la persona incapaz para enfrentar la vida. Le pone grandes obstáculos para superarse y le produce ansiedad y tensión interna que le genera enfermedades. Una persona con temor no se enfrentará a riesgos para crecer ni cambiar porque lo desconocido le produce inseguridad.

Tener un temor específico constante puede desencadenar que se haga realidad porque la mente tratará de construir lo que se tiene presente en los pensamientos. Ejemplo de ello es temer a una enfermedad específica y que esta se desarrolle realmente. En el siguiente versículo vemos esta situación en la experiencia de Job:

“Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía”(Job 3:25).

Las reacciones ante el temor pueden ser: tratar de huir, evadirlo o paralizarte. En el siguiente versículo vemos como el salmista trata de huir ante el temor que lo invade internamente. Sin embargo debes saber que la solución no es huir sino enfrentarlo. Pasar el túnel de una crisis y atravesarlo para luego ver la luz, pero esto solo es posible en compañía del poder, de la fuerza que te dé la seguridad y la victoria. Esto solo es posible con Dios porque El habita dentro de tu mente y corazón donde se anida el temor. En el siguiente versículo vemos cómo el salmista se siente agobiado por el temor y la única respuesta que encuentra es huir lejos de la situación. Si la situación es externa esto puede ser una solución, pero si la situación está dentro de tu mente, no importa cuan lejos huyas siempre te acompañará, por eso deberás enfrentarlo.

“Angustiado está mi corazón dentro de mí y sobre mí han caído los terrores de la muerte. Terror y temblor me invaden, y horror me ha cubierto. Y dije: Quién me diera alas como la paloma, volaría y hallaría el reposo” (Salmo 55:4-6).

Para vencer el temor debes aferrarte a las promesas de Dios específicas para cada caso y confiar en su poder y fidelidad.

¡Cuantas promesas de Dios para que puedas vencer el temor!…

Hay momentos de lucha espiritual donde se establece una verdadera batalla en la que tu voluntad, la calidad de tu corazón y la perseverancia en la fe y en la palabra de Dios, son indispensables para liberarte de las cadenas del temor.

El temor puede ser usado por el enemigo cuando trates de dejar una atadura, un mal hábito o pecado poniendo dudas en tu corazón. Este temor es a lo desconocido. Cuando trates de restaurar tu vida en tu mente surgirán grandes dudas nacidas de la inseguridad de poder enfrentar nuevas situaciones y necesidades.

Por eso es muy importante estar decidido a creerle a Dios y a sus promesas bíblicas y no a tus pensamientos negativos que afectan tus emociones y sentimientos. Recuerda que Dios tiene una respuesta para vencer cualquier clase de temor por eso debes escudriñar siempre la Biblia. El Espíritu Santo te dará el pasaje bíblico o versículo que necesitas y que debes interiorizar en tu corazón.

Sentir temor en situaciones peligrosas reales es normal, pero estar atado al temor te impide libertad interior.

Cuando estés en ese trance debes recordar lo siguiente:

“El Señor es tu guardador, El Señor es tu sombra a tu mano derecha”

(Salmo. 121:5).

Por eso es muy importante confiar plenamente en Dios. Debes recordar, para vencer, que no estás solo pues cuentas con la presencia de Dios cuando duermes y cuando estás despierto: ¡Siempre! Si temes debes permitir que Dios trabaje en tu corazón y te perfeccione en su amor. Para eso es necesario que confíes .Él tiene el control de todas las cosas en tu mundo interior y el mundo que te rodea. Para ser libre del temor debes enfrentarlo y declararle la Palabra de Dios específica que tiene poder para vencer. También debes buscar apoyo en la oración y en el compañerismo con hermanos espirituales con una sana doctrina.

Tienes la palabra de poder que vence el temor y te transforma. ¡Porque tienes el poder, respaldo, protección de Dios y puedes confiar en El .Esto es lo que te dice el Señor y debes asumir su palabra para actuar y en temores específicos y momentos de crisis.

Para enfrentar el temor:

“Sal del polvo, levántate, cautiva Jerusalén: “Líbrate, de las cadenas de tu cuello, cautiva hija de Sión” (Isaías 52:2).

Para vencer el temor al hombre:

“Yo, yo soy vuestro consolador. Quién eres tú que temes al hombre mortal, y al hijo del hombre que como hierva es tratado; has olvidado al Señor, tu hacedor, que extendió los cielos y puso los cimientos de la tierra, para que estés temblando sin cesar todo el día ante la furia del opresor mientras este se prepara para destruir? Pero, dónde está la furia del opresor?”(Isaías 51:12,13)…

.Para vencer el temor a lo desconocido:

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

Para vencer el temor al fracaso:

“Yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas. Yo te ayudo”(Isaías 41:13).

Para vencer el temor a la crítica:

“No temas, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo y nadie te atacará para hacerte daño porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (Hechos 18: 9,10).

Para vencer el temor a la enfermedad y la muerte:

“Aunque pase por el valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento” (Salmo. 23:4).

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Pensar en Dios reduce la angustia, pero sólo a los creyentes

10 Ago

Pensar en Dios reduce la angustia, pero sólo a los creyentes
MADRID, 09/08/2010 Europa Press – Edición ProtestanteDigital.com
Investigadores de la Universidad de Toronto, Canadá, aseguran que pensar en Dios puede reducir la angustia que invade a una persona cuando comete errores, aunque esto sólo surte efecto cuando se es creyente.

Esto es lo que concluye un estudio sobre actividad cerebral publicado en la revista ´Psychological Science´.

El objetivo de esta investigación era analizar la influencia de las creencias religiosas a la hora de afrontar determinadas situaciones. Para ello, los investigadores analizaron las ondas cerebrales de un grupo de personas mientras escribían sobre religión y completaban un ejercicio informatizado relacionado con Dios.

De este modo, observaron que cuando se piensa en Dios disminuye la actividad cerebral de las áreas de la corteza cingulada anterior (ACC, en sus siglas en inglés), asociada a la regulación de algunos estados anímicos, como la excitación, que también se activa cuando las cosas van mal o cometemos errores.

Además, y como ha explicado Michael Inzlicht, coautor de la investigación, observaron que las personas ateas reaccionaron de forma diferente, ya que su región cerebral analizada presentó incluso más actividad. Por ello, sugiere que “para la gente religiosa pensar en Dios puede proporcionar una forma de ordenar el mundo y explicar lo que pasa que le ayuda a reducir sus sentimientos de angustia”.

En cambio, añade, “para los ateos, pensar en Dios puede provocar todo lo contrario y causar incluso más angustia”.

Esto puede ayudar a la hora de entender algunas cuestiones relacionadas con las personas que son muy religiosas, como que viven más tiempo o “tienden a ser más felices y estar más sanas”. No obstante, anima a los ateos a no desesperarse ya que “tal vez les va mejor pensar en sus propias creencias”, dice.
Agnósticos y ateos pensarán que quienes creen es porque esto reduce su angustia; mientras que los creyentes, al menos los cristianos, responderán que al fin y al cabo esto es lo que dice Dios en la Biblia, que “el justo por la fe vivirá” y que “Dios es galardonador de los que le buscan”. ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina. Ustedes mismos.

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