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La temporada navideña aumenta el estrés en las mujeres

23 Feb

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La temporada navideña aumenta el estrés en las mujeres


Casi la mitad de todas las mujeres en Estados Unidos sufren de más estrés durante los días navideños, un trastorno que contribuye a que coman y beban más como vía para combatir la ansiedad, lo que puede conducir a un aumento de peso, de acuerdo con un sondeo conducido en octubre por la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés).
19 Dec 2006 | AP

Según un sondeo nacional sobre el estrés que efectuó la asociación en enero, una de cada cuatro personas en EEUU afirmó que ”cuando siento estrés o enfrento un problema la comida me ayuda a sentirme mejor”. El sondeo efectuado en octubre indicó que la proporción aumenta a una de cada tres personas durante los días de fiestas.

El aumento de la ingestión de comidas y bebidas para sentirse bien también ocurre entre los hombres pero es más común en las mujeres.

El 41 por ciento de las mujeres encuestadas aseguró que comen por puro placer durante las Navidades, comparado con 31 por ciento durante el resto del año. Entre los hombres, 25 por ciento reporta comer más en esta época del año, comparado con 19 por ciento durante igual período, de acuerdo con la encuesta.

Algunos ni siquiera notan el aumento de peso, afirmó Russ Newman, director ejecutivo de práctica profesional para la APA.

La temporada de fin de año es para muchos norteamericanos la más estresante del año, especialmente para las mujeres, quienes a veces se sienten presionadas de hacer las festividades algo especial para regocijo de quienes quieren, comentó Sharon Gordetsky, una psicóloga que se especializa en niños, familias y problemas de desarrollo femenino.

Incluso en familias donde los padres tienen un rol mayor en el cuidado de los hijos y los trabajos caseros, ”las mujeres tienden frecuentemente a estar más a cargo de la planificación y de la organización social de la familia”, indicó Gordetsky, profesora adjunta del Centro de Evaluación Total de la Familia, del Tufts-New England Medical Center.

Ello es muy cierto, agregó Sissy McPhearson, quien trabaja en una disertación doctoral y al mismo tiempo enseña en la Facultad de Teología de la Universidad de Harvard.

”Mi esposo y yo trabajamos y usualmente compartimos por igual las responsabilidades de la casa. Pero durante los días festivos a él no le importa tanto decorar la casa o envolver regalos u ofrecer comidas, por lo que soy yo quien lo hace, a pesar de que trabajo unas 70 horas a la semana”, comentó.

McPhearson declaró que el estrés de los preparativos para las Navidades, más el aumento de las invitaciones para salir, facilitan el aceptar un trago extra.

Entre los métodos más saludables que los expertos recomiendan para aliviar el estrés de estos días están: optar por fiestas menos elaboradas; evitar esas deliciosas porciones de carnes asadas, lasagna, chocolate y la segunda copa de vino.

”El ejercicio ayuda… yo lo hago. Y el martes me voy a dar un masaje”, comentó McPhearson.

El sondeo del estrés de fin de año fue conducido entre el 2 y 5 de octubre por Greenberg, Quinlan Rosner Research, con sede en Washington. La encuesta telefónica, con un margen de error de más o menos 3.5 por ciento, se hizo entre 369 hombres y 417 mujeres, de acuerdo con la edad, la raza y la educación.

http://www.laflecha.net/canales/curiosidades/noticias/la-temporada-navidena-aumenta-el-estres-en-las-mujeres

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¡MUERTE AL VIEJITO PASCUERO

8 Dic
¡MUERTE AL VIEJITO PASCUERO!

Posted: 06 Dec 2009 07:35 PM PST

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Esta es la verdad de la milanesa: “Papa Noel” no existe ni existió. En su difundido diseño actual es tan sólo el esperpéntico producto publicitario de la “Coca-Cola” norteamericana allá por la década del ´30 en el pasado siglo XX.

Tanto éxito alcanzó el modelo que se lo eternizó como emblema definitivo de una Navidad filantrópica, despojada de toda significación cristiana, aunque no religiosa, reducido este estadio como lo fue a un mero sentimentalismo inmanente tan propio de una civilización horizontalista, relativista sincretista esto es, en lenguaje paladino, un mundo que ha dado las espaldas a Dios para colocar al hombre.

Y es inútil intentar “bautizar” a semejante bodrio: “Papa Noel” ha venido para desplazar el Misterio trascendente y sublime de la Natividad del Verbo Encarnado, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad que se hace Verdadero Hombre para rescatar y redimir a los hombres mediante el Misterio inaudito de su Pasión, Muerte y Resurrección.

Desde allí brotaban como de cristalina fuente los antiguos gozos navideños (belenes, villancicos, misachicos, etc.) y los niños, entonces, NO recibían regalos sino que los ofrecían al Niño pobre pero infinitamente rico que yacía en un austero pesebre, amamantado por una Virgen, sostenido por un viril Patriarca bíblico, adorado por Magos sabios y misérrimos pastores y glorificado por una multitud de Ángeles celestiales que entonaban las divinas alabanzas y no la pagana exaltación del hombre mundano: “¡Gloria a Dios en las Alturas y paz a los hombres en quienes Él se complace!” (Lc. 2,14).

No, no se recibían regalos, ya que todos y todo se ofrecía para ese Niño misterioso que “hoy nace y eterno es ya”“Todos le llevan al Niño / yo no tengo qué llevarle / le llevo mi corazón / que le sirva de pañales!”.

Así cantaban nuestras preciosas coplas españolas y, por lo mismo, americanas y argentinas. Pero así, o en tono parecido, cantaban también los infinitos villancicos de la extinguida Cristiandad: “¡Noche de paz, noche de amor / todo duerme en derredor / entre los astros que esparcen su luz / bella anunciando al Niñito Jesús!”.

No había ningún “Papa Noel” disfrazado de mamarracho, con este dudoso nombre de notoria filiación galicana. Y no me vengan con que este desagradable personaje que habita ¡en el Polo norte! tiene, ni remotamente algo que ver, con el “Santa Claus” de los países nórdicos o alemanes (cuando todavía éstos eran cristianos) ya que este “Claus” no es sino el apócope de “Nicolás”, vale decir, del que la liturgia romana llama “san Nicolás de Bari”, aunque no fue de Bari (Italia) sino de Patras (Grecia), bien que en la bella ciudad suditaliana se guarden sus sagradas reliquias.

Este santo obispo del s. IV y cuya festividad litúrgica cae en los albores del Adviento (6 de diciembre) ha quedado vinculado en la tradición de algunos países a los obsequios de la Navidad en razón de un curioso episodio de su vida, en general bastante legendaria: un habitante de Patras había perdido toda su fortuna y sus hijas quedaron sin dote corriendo el riesgo de prostituirse. Enterado Nicolás tomó unas monedas de oro y en la oscuridad de la noche las arrojó por la ventana de la casa del hombre desafortunado, relato que recoge el Breviario romano en el II nocturno de su fiesta (cfte. también Buteler, Tº IV) y que ha dado origen al mito de la chimenea.

San Nicolás, al menos en la iconografía latina es representado con mitra (fue, como dije, un obispo) y cualquier otro agregado en el atavío, si se conserva su significación soteriológica, puede admitirse como un aporte de carácter folclórico, inocuo en sí mismo y simpático incluso para los pueblos así representados.

Pero, de ninguna manera es posible identificar al obispo de Mira con esa monstruosa invención de la propaganda yanki que, se lo haya querido o no, ha logrado suplantar definitivamente el sentido salvífico de la Navidad por una francachela (no de alcohol, que al fin de cuentas sería lo de menos) sino de refinada soberbia del “amor del hombre en favor del hombre sin Dios”: ateísmo idolátrico en frontal violación al primer precepto del decálogo: “Yo Yavé soy tu Dios… no habrá para ti otros dioses delante de mí” (Ex. 20,1) y “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente” (Dt. 6,5, cit. por Lc. 10,27).

Así, pues, mis queridos lectores: Nada de sustitutos camuflados ni de dejarse engañar por la “labia” de los pseudo sapientes multimediáticos.

Que en esta nueva Natividad del Verbo según la Carne Él, y sólo Él, colme de alegría y paz nuestros corazones.

Ricardo Fraga

Visto en Argentinidad de Esteban Falcionelli