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Isabel Pavón Vergara¿Ángel, diablo o cordero?

20 Jul

Isabel Pavón Vergara¿Ángel, diablo o cordero?

Avanzan las noticias sobre asesinatos de mujeres.
19 de julio de 2011


Los culpables se inventan historias increíbles al intentar justificarse. Alguno asegura oír una voz dentro del mismísimo cerebro. Recibe el mensaje de coger un cuchillo bien grande, una pistola, lo que sea, y asesine a su compañera.

Otro se acerca a su víctima disfrazado con piel de cordero y, sin estar del todo loco, la mata igualmente. Excusas hay para escribir enciclopedias, ninguna justificable.

El motivo sigue siendo el mismo: el hombre sacrifica a quien “más quiere” porque es suya.

Gracias a Dios, hay muchos hombres buenos, buenísimos. No obstante, el día que notes que un iluminado se acerca a tu vida robándote tu propia luz; se pega como lapa a tu persona evitando que respires; dice que quiere caminar en tu misma dirección obligando a desviarte; el día que ese u otro se hace el pesado suplicándote que le hagas caso, que sin ti se muere; el día que no te deje en paz; el que te llame a altas horas de la noche una y otra vez para decirte que piensa en ti obsesionadamente; que te lleva flores compradas o robadas, tú qué sabes; que se presenta a las citas vestido de querubín tan guapo que te parece gloria pura; que la primera y la segunda vez hace que te sientas como en una nube y a la tercera notas cierto tufo falso que te descoloca; no lo pienses, corre. Es un diablo.

Hay locos sueltos sin tratamientos. No duermen. Oyen voces. Tienen doble personalidad. Se fanatizan con los camuflajes.

Si el que tienes cerca es uno de ellos, lo más probable es que, sin que lo esperes, te traiga un regalo escondido en el disfraz: un arma. La usará a la menor contradicción y no podrás contarlo. Él, sin embargo, en unos años estará preparado para salir a la calle, sin mácula de su pasado y listo para continuar con los cables cruzados, disfrazándose otra vez de lo que quiera.

Estos casos siguen ocurriendo con demasiada frecuencia. Cuando al culpable se le pregunta el motivo de sus actos dice que actuaba en broma y que cuando estaba matando realmente no era para hacer daño.

Si empiezas a verlo todo raro, escucha también la voz de tu conciencia que te dice: “No lo toques que mata”.

Autores: Isabel Pavón Vergara ©Protestante Digital 2011

Joven cristiana será vendida en el mercado islámico de trata de mujeres

24 Jun

Actualizado 13 junio 2011
Joven cristiana será vendida en el mercado islámico de trata de mujeres

CatholicCulture.org ha anunciado que según fuentes católicas de Pakistán han informado a la agencia de noticias Fides que una mujer cristiana de 24 años de edad fue secuestrada, obligada a convertirse al Islam y posteriormente obligada a casarse con un musulmán será vendida en el extranjero.

La joven mujer cristiana, Farah Hatim, fue obligada a firmar una declaración en la que firmaba que se había convertido al Islam y casado voluntariamente, dijo una monja pakistaní. La declaración fue llevada a la policía y a los tribunales, por lo que la policía y la magistratura han dejado el caso cerrado jurídicamente.

Sólo podría ser reabierto con una declaración por escrito de Farah Hatim en la que testificase que su declaración fue debida a las amenazas y la tortura.

La monja ha llamado a la oración y a la presión internacional para ayudar a Hatim.

Fuentes cristianas católicas, según la agencia católica Fides, han declarado que en Pakistán se producen más de 700 casos anuales de secuestros y conversiones forzadas al Islam de jóvenes mujeres cristianas.

NOTAS

http://www.catholicculture.org/news/headlines/index.cfm?storyid=10639

http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=29198&lan=eng

http://www.catholicculture.org/news/headlines/index.cfm?storyid=10597

 

fuente: http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16011&mes=&ano=

Apóstoles sólo varones

2 Abr

Luis Marián
Apóstoles sólo varones
Mujer y Biblia (III)


En el capítulo anterior esbozamos algunos argumentos que explican cómo las palabras de Jesús fueron una semilla entregada para que los cristianos de todos los tiempos la desarrollasen con responsabilidad y constancia.
27 de marzo de 2011
En esta nueva entrega destacaremos algún otro aspecto sobre la actitud de Cristo y luego nos adentraremos en las tan traídas y llevadas cartas del apóstol Pablo, en ocasiones tildadas de misóginas desde un análisis quizás demasiado superficial que a menudo soslaya el contexto en el que se escribe.

Aunque en el currículo de la humanidad destaca el sempiterno reinado de la misoginia, en esta serie de artículos venimos viendo la vuelta a la tortilla por parte de Cristo y su Evangelio.

Situar la visión de lo femenino de aquellas sociedades antiguas en contraposición con lo que se recoge en la Escritura demuestra un avance sin parangón de la fe cristiana en lo que a la consideración de la mujer se refiere.

¿POR QUÉ APÓSTOLES SÓLO HOMBRES?
Hay quienes se oponen al liderazgo o pastoreado de la mujer en la iglesia recordando que Jesús llamó a doce varones como apóstoles.

Sin embargo, considerar este rasgo común entre los doce como un principio divino (cosa que en ningún momento se dice) para ser reproducido por los creyentes de todos los tiempos no debiera plantearse como un imperativo dado por Dios para que la mujer enseñe o pastoree.

Además, si seguimos con este silogismo, ¿por qué reducir las exigencias al género? ¿Por qué no aplicarlo también a la nacionalidad?, pues Jesús escogió a doce judíos cuando pudo haber llamado a algún gentil y no lo hizo.

Sin duda, la elección de los doce apóstoles es una de las decisiones más trascendentales de la historia de la humanidad ya que sería este grupo el que se levantaría como plataforma mundial para la predicación del Evangelio a toda criatura.

A estas alturas de lo que venimos comentarios no haría falta siquiera explicar por qué en aquel entorno social no se hubiera prestado demasiada atención a un mensaje salvífico anunciado por mujeres.

El mismo evangelio recoge con naturalidad que con mujeres no se debía siquiera intercambiar palabra alguna (Juan 4:27) y es evidente que haber dispuesto de mujeres como mensajeras principales del Reino de Dios no habría sido la mejor idea para su extensión.

Y esto no sería por una supuesta incapacidad natural femenina, sino por la tozudez y prejuicios de la mentalidad general de su tiempo y, por tanto, también por la falta de acceso a una capacitación de la mujer para la enseñanza pública.

Aún así, es interesante, además de sorprendente, destacar que la mayoría de eruditos bíblicos concluyen que al menos hubo una mujer, Junias (Romanos 16:7), entre los primeros apóstoles de la Biblia.

Dejando ahora de lado la visión de Jesús, las dos siguientes semanas veremos algunos de los textos más discutidos sobre el tema, los del apóstol Pablo sobre el papel de la mujer en las congregaciones cristianas.
Autores: Luis Marián
© Protestante Digital 2011

Eva: señorear «con» Adán

1 Abr

Luis Marián
Eva: señorear «con» Adán
Mujer y Biblia (I)


Parece que desde que en el jardín del Edén Dios le dijera a Satanás que la simiente de Eva aplastaría su cabeza, el mal se ha abalanzado sin piedad contra las mujeres de todos los tiempos.
13 de marzo de 2011
Aunque normalmente lo definamos como machista, lo que genera este legado de opresión es el triunfo del perverso orgullo y la inseguridad de muchos hombres, una maldecida deidad bicéfala de injusticia.

En toda esta historia de persecución hay un lugar de privilegio para nuestra capacidad de negación sobre quienes somos en realidad. Milenios de humanidad no ha cesado de advertirnos contra los desastres provenientes de la soberbia que se infiltra cuando las razas, sexos o individuos asumen que son, por definición, superiores a otros.

A lo largo de los tiempos y hasta hoy, de todos es sabido que las mujeres salen perjudicadas, asediadas por una marginación que no sólo se produce en tribus perdidas o en culturas ajenas a la nuestra.

UN POCO DE HISTORIA
Ya el pensamiento de la antigua Grecia, cuna de Occidente, no se quedaba atrás. Homero o Platón ejemplifican la visión repugnante y de inferioridad que se tenía en torno a la mujer, a quienes se las definía como dolor o castigo, pues las mujeres estaban consideradas como meros objetos para ser conquistados e instrumentos en la lucha por el poder de los hombres. Uno de los personajes de Homero se burlaba diciendo: “¡No eres mejor que una mujer!”, un reflejo de lo habitual que resultaba que la mujer no fuese vista siquiera con identidad propia sino más bien como “la esposa de”, la “la hija de” o la “concubina de”.

Según narra Hesiodo en su Teogonía hubo un tiempo sobre la tierra en el que los hombres vivían felices sin mujeres hasta que éstas surgieron como castigo de Zeus a Prometeo por su desobediencia. La mujer fue la maldición eterna para el hombre, razón por la que Zeus creó un ser perverso, una mujer llamada Pandora, el origen de todos los males.

Otro poeta de relevancia como Simónides cuenta que “desde el principio, dios hizo la mente de la mujer como cosa aparte”. Se asumía que no debían confiar en las mujeres pues ellas eran fuente de todo mal, pues el mal era su naturaleza.

Platón dice que “las mujeres son inferiores en bondad a los hombres […] ese segmento de la humanidad que, debido a su fragilidad, es en otros aspectos más engañoso y secreto”. Lo cierto es que aunque comúnmente apelamos a Grecia como la cuna de la democracia, ésta era una democracia selectiva vetada a esclavos y mujeres.

ALGO DEL GÉNESIS
El Dios del libro del Génesis describe el perenne totalitarismo del varón hacia la mujer no como algo digno de alcanzar sino como una horrenda maldición provocada por la maldad del ser humano y que es anunciada a la mujer: “Tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 3, 16). En contraste con las grotescas e inmorales cosmogonías de la antigüedad, Yavé despliega su esencia artística para crear a Eva como un hermoso complemento del hombre. El Dios bíblico sitúa a la pareja en el jardín como amigos y amantes. Nada que ver con las salvajes batallas entre dioses y diosas de los mitos animistas, griegos, romanos o del relato de la creación del Emuna Elis babilonio, una historia mucho más cercana en el tiempo y a la cultura de los receptores originarios del Génesis que recoge una espeluznante visión en la que Tiamat y Marduk se despedazan.

Sin embargo, Adán y Eva se aman. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1, 17). Es Yavé quien afirma que el hombre y la mujer son “el hombre (traducido así y en singular en el sentido genérico de humanidad) creado a imagen y semejanza de Dios”.

A diferencia de las creencias griegas que describen a la mujer forjada de otra materia, el Dios de la Biblia forma a Eva de la misma sustancia que Adán, de su médula, tomando su ADN para formarla y revelarnos un concepto revolucionario de igualdad esencial. Eva fue creada para servir con Adán y no con el fin de servirle a Adán. Aunque hay quienes lo ven de otro modo cuando leen que Dios diseñó a la mujer como “ayuda idónea para el varón” (Génesis 2, 18), lo cierto es que la palabra hebrea utilizada para ayuda hace referencia a alguien a quien se le solicita cooperación por poseer capacidades complementarías a las del solicitante, por lo que estamos ante una connotación etimológica con énfasis en el concepto de igualdad y complementariedad, una visión de género fuera de lo común siglos antes de Cristo.

Cuando Adán cuando dirige por primera vez su mirada a la mujer lo hace a modo de poema: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; Esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada” (Génesis 2, 23). Las primeras palabras humanas que aparecen en la Biblia son un canto a la mujer y a la igualdad, un golpe contra los mitos paganos que concedían a la feminidad una composición inferior a la masculina. Más adelante aparecería también el mandato de: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer” (Génesis 2, 24), un planteamiento también chirriante para un mundo en el que los hombres no suelen renunciar a cosa alguna por una mujer.

El plan de Dios para su creación era “señoreen (plural) en toda la tierra” (Génesis 1, 26), ytiene la peculiaridad de queno otorga dominio sobre la tierra al ser humano hasta que la mujer no está junto al varón. Cuando ambos pecan, Adán habla de: “la mujer que me diste por compañera” (Génesis 3, 12). Eva no era una mera propiedad de Adán y el mal no entra al mundo sólo a través de la mujer sino a través de la pareja, tal y como Dios sentencia (Génesis 3, 24). Hombre y mujer comparten culpabilidad y ambos sufrirían las consecuencias.

LA SOCIEDAD JUDÍA
Y como ocurre en todas las civilizaciones, la sociedad judía tampoco vivió exenta de la indeseable maldición anunciada por Dios sobre la opresión y superioridad masculina sobre la mujer. En conocidos escritos rabínicos resultan habituales los comentarios de desprecio y rechazo del género femenino, una cuestión que ya vemos en algunos textos del Nuevo Testamento como cuando “en esto vinieron sus discípulos, y se asombraron grandemente de que [Jesús] hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?” (Juan 4, 27).

En contraposición a este pensamiento dominante de su tiempo, Jesús se levantó para destruir las obras de la oscuridad abriendo ríos en el desierto como un adelanto de la restauración del plan original de Dios y de sus propósitos, aunque lo haría dentro de la realidad de los prejuicios, terquedad e injusticias de su época. Desde luego, esta nueva visión de la mujer iniciada por Cristo impulsaría a muchos hijos de Dios a asumir el liderazgo en la liberación de las personas en general y de la mujer en particular durante siglos posteriores.

En los siguientes artículos abordaremos este tema de la mujer desde el contexto de la revelación bíblica. Veremos algo de la visión de la mujer en Jesús, los comentarios más discutidos de Pablo al respecto y el lugar de la mujer en el ministerio cristiano desde una perspectiva bíblica. Estas serán las próximas reflexiones de esta serie.

Continuará
Autores: Luis Marián
© Protestante Digital 2011

Jesús y el Evangelio dignifican totalmente a la mujer; la Iglesia evangélica a medias

18 Mar

Día Internacional de la Mujer

Jesús y el Evangelio dignifican totalmente a la mujer; la Iglesia evangélica a medias

Opina la teóloga argentina Nancy Elizabeth Bedford, profesora de Teología Aplicada en la cátedra Georgia Harkness del seminario metodista Garrett-Evangelical (Chicago, EEUU).
8 de marzo de 2011, BUENOS AIRES
Este año se celebrará por primera vez el Día Internacional de la Mujer en el entorno evangélico español, con un acto organizado por la Consejería de la Mujer del Consejo Evangélico de Madrid. También este año es el primero de la existencia de ONU Mujer, un organismo creado en 2010 y puesto en marcha al comenzar el 2011.

La creación de ONU Mujeres formó parte de la reforma de la ONU, al reunir los recursos y mandatos para obtener un mayor impacto. Fusiona y seguirá el trabajo de cuatro componentes del sistema de la ONU, con el fin de centrarse exclusivamente en la igualdad y el empoderamiento de las mujeres: División para el Adelanto de la Mujer (DAW), Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW), Oficina del Asesor Especial en cuestiones de género (OSAGI) y Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).

Se espera que ONU Mujeres sea un defensor dinámico y fuerte de las mujeres y de las niñas, otorgándoles una voz poderosa en los ámbitos mundial, regional y local. En base a la visión de igualdad de la Carta de las Naciones Unidas, ONU Mujeres se consagrará, entre otras cosas, a trabajar en pro de: La eliminación de la discriminación en contra de las mujeres y las niñas; el empoderamiento de la mujer; el logro de la igualdad entre las mujeres y los hombres, en tanto que socios y beneficiarios del desarrollo, los derechos humanos, las acciones humanitarias y la paz y la seguridad.

IGLESIA EVANGÉLICA Y LA MUJER
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, nos preguntamos:¿Cuál es la situación en el contexto evangélico latinoamericano en cuanto a la igualdad de género y el papel responsabilidad real que se concede a las mujeres?Planteamos el interrogante a la teóloga argentina Nancy Elizabeth Bedford, profesora de Teología Aplicada en la cátedra Georgia Harkness del seminario metodista Garrett-Evangelical, en Chicago, Estados Unidos, y Profesora Extraordinaria No Residente del Instituto Universitario ISEDET de Buenos Aires. Se congrega en una iglesia menonita.

“Se trata de una pregunta complicada que no tiene una respuesta sencilla. Lo primero que hay que recordar es que el evangelio de Jesús desde el principio fue una buena noticia para muchas mujeres. Algunos de los primeros testimonios históricos que tenemos acerca del movimiento de Jesús en las primeras décadas del cristianismo, por ejemplo, hablan de la participación de mujeres esclavas como líderes en las iglesias. Esto era algo que llamaba la atención desde los círculos paganos. La convicción de que ‘en Cristo ya no hay ni varón ni mujer’ (Gálatas 3:28) tuvo un gran impacto entre los seguidores de Jesús y lo sigue teniendo: donde llega el evangelio también llega la buena noticia de que las mujeres somos ciudadanas de primera del reino de Dios”, respondió Bedford.

Sin embargo, la situación de desigualdad no está resuelta. “Esta buena noticia para las mujeres –acotó la teóloga- ha coexistido desde el principio con la convicción de que las mujeres deben someterse a los varones ‘por ahora’, y que la igualdad es una promesa escatológica que se cumplirá recién más adelante, cuando el reino sea consumado: por ahora conviene que las mujeres “aprendan en silencio” y no molesten demasiado. Ambas tendencias, el movimiento hacia la igualdad entre varones y mujeres, y el movimiento hacia la subordinación temporal de las mujeres a los varones, coexisten en las Escrituras, por ejemplo en los escritos paulinos. Nos compete como seguidoras y seguidores de Jesús tratar de discernir cuál es la manera más fiel de proseguir en los pasos de nuestro Maestro con la ayuda del Espíritu Santo: ¿Que las mujeres nos callemos y nos sometamos? ¿O que nos expresemos desde la igualdad? ¿Que nos salvemos pariendo hijos y dedicándonos al ámbito doméstico? ¿O que nos involucremos de acuerdo a nuestras capacidades y dones en todos los ámbitos sociales?”.

AMÉRICA LATINA
Centrando la reflexión en América Latina, Bedford expresó que “lo que vemos es un panorama mixto”. A continuación analizó la cuestión desde una perspectiva sociológica. “No resulta difícil descubrir lo que los sociólogos de la religión denominan ‘la paradoja de género pentecostal’, que aparece no solamente entre los pentecostales, sino en todo el ámbito evangélico: en las parejas heterosexuales donde existe una conversión de ambos a la fe evangélica, los varones suelen superar el alcoholismo y el tabaquismo, dejar de tener relaciones con múltiples parejas y se integran más al ámbito doméstico. Esto suele tener consecuencias positivas para las mujeres de la familia”.

Sin embargo –señaló- el fenómeno tiene sus límites. “Suele existir también una barrera, muchas veces implícita, que la mujer no debe franquear, y que tiene que ver con el poder de un paternalismo aparentemente benigno. Si las mujeres cuestionan demasiado los contornos de ese paternalismo, el esquema de poder muestra su rostro menos benigno: las mujeres en cuestión son acusadas de sobrepasarse, de desubicarse, de no ser femeninas, y de tener que aprender a bajar la cabeza. Si están casadas, sus esposos caen bajo la sospecha de “falderos” o de sometidos. En otras palabras, las mujeres pueden ejercer sus dones espirituales en la medida que no cuestionen el pacto patriarcal, sacralizado por algunos versículos bíblicos y por un bagaje cultural sexista que naturaliza la desigualdad. No es inusual que el liderazgo pastoral de una congregación mire al costado si hay violencia doméstica bajo la convicción de que las mujeres deben aprender a ser humildes y a ubicarse”.

Nancy Bedford acotó a continuación: “Lo que surge, entonces, es que el evangelio suele llevar a que las mujeres se instruyan, aprendan a interpretar textos, oren, canten o hasta prediquen en público y en general asuman papeles en las iglesias evangélicas que las preparan para destacarse en muchos ámbitos de la sociedad, dentro y fuera de la iglesia. Al mismo tiempo, reciben el mensaje de que deben someterse a las autoridades masculinas familiares y eclesiales y que no deben sobrepasarse ni cuestionar demasiado las estructuras de poder paternalistas y/o patriarcales, so pena de ser desacreditadas dentro de una comunidad con la que se identifican profundamente. Cuál pueda ser ese límite a no franquear depende del momento histórico y de la congregación”.

A modo de conclusión, la teóloga expresó que “Lo difícil para las mujeres evangélicas es que el ejercicio pleno de su vocación y de sus dones dependa del beneplácito de una estructural paternalista, cuando pareciera que la interpretación más integral y cabal del evangelio apunta a otra cosa: a que en Cristo se disuelven todas las jerarquías, tengan que ver con la raza, la clase social, el sexo o el género”.

INTERROGANTES
Nancy Bedford es autora de varios libros, entre ellos La porfía de la resurrección (Editorial Kairós), en el cual se refiere en forma autocrítica a su propio silencio frente al sentido común fariseo: “¿Alguna vez habré escuchado en la iglesia que se orara para que cesara el pecado que lleva a que por lo menos una de cada tres mujeres en todo el mundo sea violentada sexualmente o golpeada brutalmente en algún momento de su vida? ¿Yo alguna vez saqué el tema desde el púlpito, alguna de las veces que me lo pasaron? Creo que no” (pág. 33).

La porfía de la resurrección es una invitación a descubrir la fe en el triunfo del amor por sobre el odio, de la vida por sobre la muerte, de la creación amorosa de Dios por sobre la nada: esa fe nos va fortaleciendo la rebeldía ante las múltiples opresiones de las que sufrimos, pero también nos empuja a la conversión ante nuestras complicidades con la opresión, nos da hambre y sed de la justicia de Dios, nos vuelve porfiadas y porfiados ante el mal y alegres en nuestro caminar en el Espíritu.

En este Día Internacional de la Mujer queda planteado un interrogante: ¿Qué actitud tenemos los evangélicos respecto a las mujeres que sufren violencia doméstica, a las que son mutiladas en cumplimiento de atavismo ancestrales, a las refugiadas, a las marginadas en su propia comunidad, a las víctimas de la trata de personas, a las que son explotadas…? ¿Hacia dónde estamos mirando? A decir verdad, solemos recordar a las viudas, pero nos cuesta mucho mirar a otras mujeres en situación vulnerable, dramática, injusta, que son millones en todo el mundo.

Autores: Verónica Rossato© Protestante Digital 2011

Día de la Mujer: Leyenda del tenis comparte a Cristo

13 Mar

Día de la Mujer: Leyenda del tenis comparte a Cristo

By Mark Martin
CBN News Reporter
Tuesday, March 08, 2011

Los mejores tenistas del mundo, se enfrentan en el más prestigioso torneo de este deporte: el abierto de Wimbledon.

Hace cincuenta años, Margaret Court se convirtió en la primera mujer australiana en ganar ese torneo. Posteriormente, lo ganó otras dos veces. Pero para ella ganar el Wimbledon no fue nada comparado con lo que le ocurrió después.

Margaret Smith Court fue de las únicas cinco tenistas que ganaron el gran Slam, derrotando a las cuatro mejores, en los abiertos de Australia, Francia y Estados Unidos en un mismo año. Ella logró esa meta en 1970.

“Después todos dijeron que había terminado porque tuve un bebé. Pero decidí alcanzar otra meta y me propuse ser la primera mamá en lograr el número uno del mundo y también lo alcancé!”, comenta Margaret Court, ex tenista profesional.

Mark Stenning, del Salón de la fama del tenis comenta: “Su apodo era “el brazo”. Medía un metro ochenta y podía llegarle a cualquier bola por su buena condición física, como la mayoría de australianos de esa época. Y tenía una tremenda envergadura”.

En total, Margaret, ganó un récord de 62 partidos durante los años sesenta y setenta, en sencillos, dobles y mixtos. Más de lo que había ganado cualquier hombre o mujer en la historia del tenis.

Margaret dice que la vida en el tenis, era emocionante en aquellos días, y que supo desde niña que era un regalo de Dios.

La revista ‘Tenis’ la nombró como una de las 20 mejores jugadoras del siglo veinte.

“Cuando pienso en ella, pienso en una palabra y es la longevidad y el enfoque. Ser rankeada como número uno del mundo siete veces en una década, es algo nunca escuchado”, agrega Mark Stenning.

“Mi fe en Jesucristo significa más que cualquier galardón.”-Margaret Court

Los increíbles logros de Margaret Court en la cancha de tenis la llevaron a la galería de la fama, aquí en Newport, Rhode Island en 1979. Sin embargo, ella afirma que “Su fe en Jesucristo significa más que cualquier galardón.”

“Creo que cualquier jugador estrella o deportista sabe que hay algo más allá de lo que hace”, añade Court.

Margaret dice que antes de ser cristiana, aunque iba a la iglesia cada domingo y oraba, sentía a Dios distante, en algún lugar del cielo.

Fue en una iglesia en Francia dónde se dio cuenta que debía haber algo más: “hablaban en latín y francés, yo sólo logré decir: ‘Dios…no entiendo lo que dicen… pero quiero conocerte más profundamente”, dice Margaret.

Una oración contestada

El año en que ganó el gran Slam, después de que dos amigos (uno en América y otro en Australia) le testificaron, Margaret Smith Court aceptó a Jesucristo como Señor y Salvador: “Así que entregué mi corazón a Cristo, nací de nuevo, y fui llena del Espíritu Santo. El poder de Dios me golpeó y tuve una experiencia real que nunca perdí”.

Ella desea que todos los tenistas tuvieran la misma experiencia: “Sé que cuando muera iré a casa, para estar con el señor. Les pregunto: ‘¿Les gustaría eso a ustedes? Pueden tenerlo. Y les digo: ‘repitan esta oración conmigo porque quiero verlos en el cielo. Podrán estar allí conmigo’. Así de simple”. A través de esa simple oración, cientos de personas entregaron sus corazones a Cristo”.

Margaret, quien ahora tiene 67 años y fue uno de los oradores en el Congreso Global del Espíritu Santo, comenta que siempre ha sentido el poder de Dios en su vida, y que éste es el lenguaje celestial que la cambió.

Ella dice: “Pienso en ministrar a otros, porque hay una fuerte unción sanadora en nuestro ministerio.”

Una vida para ministrar

Cuando no está en el extranjero, Margaret Court ministra en el Centro Vida Victoriosa, en Perth, Australia Occidental.

Ella ve este capítulo de su vida como un reto mayor que los años que vivió en la cumbre del Circuito de Tenis.

Court desea ser recordada por llevar a las personas a saber quiénes son en Cristo: “Los jóvenes vienen con sus vidas desordenadas, y luego puede ver la palabra de Dios y al Espíritu Santo cambiándolos. Para mí eso es más emocionante que ganar Wimbledon”.

Margaret Court es una mujer que sabe que la verdadera victoria no se logra al final de un partido, sino al final de la vida, cuando Jesús diga: “Bien, buen siervo fiel”.

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Día de la Mujer: Filipina “cose” esperanzas

13 Mar

Día de la Mujer: Filipina “cose” esperanzas

By Lucille Talusan
Davao, Filipinas
Tuesday, March 08, 2011

Hace algunas semanas Benigno Aquino tercero tomó posesión como nuevo presidente en las filipinas. Entre los retos que enfrenta está una guerra que se libra hace décadas entre rebeldes comunistas e islámicos al sur del país. En ese peligroso territorio, trabajadores de la organización cristiana, Operación Bendición, arriesgan sus vidas para ayudar a los habitantes.

Nelia enseña costura a gente pobre de las Filipinas, como parte de un programa móvil de entrenamiento de la organización cristiana, Operación Bendición.

Nelia siempre anhela éstas asignaciones aunque tenga que hacerlo en un lugar donde hay rebeldes comunistas. Pero recientemente Nelia se horrorizó al darse un enfrentamiento a unos metros del centro de entrenamiento.

“Tenía miedo, mis manos temblaban. Los residentes huyeron pues son constantemente amenazados por los residentes”, agrega Tallod.

Pero el incidente no la detuvo de dar sus lecciones de costura a las mujeres pese a que sospechaban que ella era una soldado.

Nelia comenta: “Fue difícil convencerlas que yo no era una espía del ejército. Les dije que me estaba sacrificando al estar lejos de mi familia porque quería ayudarlas y mostrarles el amor de Dios… Las reté a dar lo mejor de sí para que mi sacrificio no fuera en vano”.

Un sueño hecho realidad

Tras seis semanas, todas se graduaron del curso de costura y se sintieron orgullosas de sus logros, e incluso vistieron la ropa que hicieron en clases.

Para la mayoría de ellas era la primera vez que podían reír tras tantos años de dificultad. Operación bendición premió a cada una con una Biblia y con una máquina de coser para que comenzaran su propio negocio de costura.

“Alabo a Dios pues a mi edad me dió el sueño de tener mi propia máquina de coser. La gente aquí vive en temor. No podemos cocechar nuestros campos por los comunistas y por eso somos pobres. Ahora quiero agradecer a Operación Bendición por darnos una nueva fuente de ingresos”, dice Flor una de las alumnas del programa.

Telma Dizon dice que aparte de aprender costura, los estudios bíblicos profundizaron su relación con Dios: “Me acerqué a Dios. Aprendí que tengo un Dios en el cual puedo contar”.

Operación Bendición también cuidará de la cirugía de labio paladar hendido de sus hijas: “Gracias a Operación Bendición se hará la cirugía de mis hijas y tenemos otra fuente de ingresos”.

Alianza para bendecir

La alianza entre el ejército y Operación Bendición es importante porque acerca el gobierno al pueblo.

Medel Aguilar, Coronel del Ejército añade: “Estamos honrados de trabajar con Operación Bendición. Lo que hacen al atender problemas socio-económicos de la gente es una solución duradera y efectiva al problema de la insurgencia ya que crea trabajos para el pueblo y así no son tentados a unirse a grupos rebeldes”.

Una vez más los sacrificios de Nelia han pagado. Tras la graduación ella regresa a su familia con gozo en su corazón, creyendo que las semillas que ha sembrado en esa comunidad algún día darán frutos de transformación.

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