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Teólogo bautista asegura que el yoga es contrario al cristianismo

15 Oct

Teólogo bautista asegura que el yoga es contrario al cristianismo

Posted: 15 Oct 2010 12:53 AM PDT

La práctica del yoga no tiene fundamento bíblico y no es recomendable para los creyentes en Jesucristo, asegura también el evangelista Luis Palau en su programa radial Cruzada.
Estados Unidos | Lunes 11 de Octubre, 2010 | Por Ronald Gonzalez |

El reverendo Albert Mohler Jr., dijo que la disciplina de estiramientos y meditación derivada de las religiones orientales no es un camino cristiano para llegar a Dios.

El líder de la iglesia Bautista del Sur que pide a los cristianos evitar el yoga y sus nexos espirituales, sin embargo, por tales afirmaciones el pastor, está recibiendo el rechazo de muchos que defienden esa antigua disciplina.

Mohler, dijo que se opone a “la idea de que el cuerpo es un vehículo para alcanzar el conocimiento de lo divino”. “Eso no es cristianismo”, manifestó el líder religioso a The Associated Press.
“Estoy muy sorprendido por la profundidad del compromiso con el yoga que he hallado en muchos que se identifican como cristianos”, dijo Mohler.

El eminente teólogo bautista, ha recibido retroalimentación por correo electrónico y comentarios en blogs y otros sitios de internet desde que escribió un ensayo para dar respuesta a las interrogantes que ha escuchado acerca del yoga.

El Pastor Mohler, argumentó en su ensayo el mes pasado que los cristianos que lo practican “deben negar la realidad de lo que representa el yoga o no ven las contradicciones entre su devoción cristiana y su gusto por el yoga”.

El reconocido pastor John MacArthur, prolifero escritor y orador de California, con mas de veinticuatro obras publicadas, calificó el yoga y su practica como una “falsa religión”.

Sobre el tema, el Doctor Luis Palau desde su programa radial Cruzada, advierte a sus millones de oyentes que “el cristiano no debe jugar con el ocultismo en ninguna forma y la meditación trascendental y el yoga, aunque se les ha vestido de ropaje modernísimo, no son sino el viejo ocultismo, el viejo espiritismo, utilizado por Satanás, para hundir a las personas más y más en las garras diabólicas que los hace terminar en el fuego eterno del infierno”.

“La meditación trascendental y el yoga es la contraparte satánica a la meditación bíblica y cristiana. Hay que resistir a Satanás en la fe; ¿qué fe?, la fe de la palabra de Dios, la fe de la obra de la cruz, la fe de la sangre de Cristo, la fe de su resurrección, la fe de que Cristo vive en nosotros, con esa fe rechazamos los embates de Satanás”, advierte el comunicador cristiano de la voz que escuchamos en los programas Cruzada y Luis Palau Responde desde hace más de tres décadas.
Los defensores del yoga argumentan por su parte que la practica ofrece “sanación” física y mental, mediante poses de estiramiento y concentración.

Ante las advertencia de eminentes teólogos, pastores y evangelistas, algunos sitios donde se practica yoga han retirado los cánticos y las asociaciones a las religiones orientales, el hinduismo básicamente, con el fin de hacerlo más aceptable para algunos cristianos incautos.
Un estudio del 2008, realizado por la revista Yoga Journal, reveló que 15,8 millones de estadounidenses practican esta disciplina originaria de la India, de los cuales el 7% son adultos.
Fuente AP y Micronoticieros Vida

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Hitchens en Pullman, Lewis, y Jesús.

17 Ago

Hitchens en Pullman, Lewis, y Jesús.

vía:Justin Taylor

En la reseña del libro de Philipp Pullman sobre Jesús y el Cristianismo primitivo, el ateo Christopher Hitchens publicó lo siguiente, la semana pasada en el New York Times:

Creer en la divinidad de Jesús de Nazaret y creer en sus enseñanzas no son para nada la misma cosa. Escribiéndole a John Adams en 1813, habiendo afilado su espada para remover del Nuevo Testamento todos los “adornos artificiales que han sido amortiguados por los sacerdotes“, Thomas Jefferson dijo que el residuo de 46 páginas contenía “el más sublime y benévolo código de moralidad que jamás haya sido ofrecido al hombre“.

Ernest Renan, en su innovador libro “Life of Jesus“ (La vida de Jesús) en 1863, también repudió la idea de que Jesús era el hijo de Dios mientras que afirmaba la belleza de sus enseñanzas.

En un completo contraste, C.S. Lewis mantuvo en su clásico “Mero Cristianismo“:
Eso es algo que no debemos decir. Un hombre que era sólo un hombre y decía el tipo de cosas que Jesús decía no podría ser un gran maestro moral. Sería un lunático -al mismo nivel de aquel hombre que se dice ser un huevo cocido- o de otra manera sería el Diablo del infierno. Debes escoger. Ya sea que este hombre era, y es, el hijo de Dios; o era un lunático o algo peor.

Como admirador de Jefferson y Renan y un fuerte no-admirador de Lewis, estoy constreñido a decir que Lewis es más honesto aquí.

Ausente de una línea directa al Todopoderoso y una convicción de que los últimos días están sobre nosotros, ¿Cómo es moral el enseñar a la gente a abandonar sus familias, dejar el ahorro y la agricultura para ir en pos de caminos empedrados?

¿Cómo es moral declarar el monopolio del acceso al cielo, o de amenazar a los perdidos con fuego eterno, sin mencionar el maldecir higueras y persuadir a demonios a infestar cuerpos de cerdos?

Tal persona si no es divina, entonces sería un hechicero o un fanático.

http://www.theolo-gian.com/

¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?

27 Jul

¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?


Pregunta: “¿Cuál es la diferencia entre católicos y protestantes?”

Respuesta: Hay muchas y muy importantes diferencias entre católicos y protestantes. Mientras que ha habido algunos intentos a lo largo de muchos años recientes, de encontrar un terreno común entre los dos grupos, el hecho es que las diferencias prevalecen, y ellas son tan importantes en la actualidad como lo fueron al principio de la Reforma Protestante. A continuación veremos un breve resumen de algunas de las diferencias más importantes.

Una de las primeras y mayores diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo es el hecho de la suficiencia y autoridad de la Escritura. Los protestantes creen que solo la Biblia es la única fuente de la revelación especial de Dios a la humanidad, y como tal, nos enseña lo que es necesario para nuestra salvación del pecado. Los protestantes ven la Biblia como la norma por la cual todo el comportamiento cristiano debe ser medido. Esta creencia es comúnmente conocida como “Sola Scriptura” y es uno de los “Cinco Solas” (sola viene del latín “solamente”) que surgió de la Reforma Protestante como resumen de algunas de las diferencias importantes entre católicos y protestantes.

Mientras que hay muchos versos en la Biblia que establecen su autoridad y su suficiencia para todos los asuntos de la fe y la práctica, uno de los más claros es 2 Timoteo 3:16 , donde vemos que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” Los católicos por otro lado, rechazan la doctrina de “Sola Scriptura” y no creen que solo la Biblia sea suficiente. Ellos creen que ambas; la Biblia y la tradición del sagrado catolicismo romano, son igualmente importantes para el cristiano. Muchas doctrinas romanas católicas; tales como el purgatorio, rezar a los santos, adorar o venerar a María, etc., tienen poca o ninguna base en la Escritura, y están basadas únicamente en las tradiciones católicas romanas. Esencialmente la Iglesia Católica Romana, niega la “Sola Scriptura” y su insistencia en que tanto la Biblia como su “Sagrada Tradición” son iguales en autoridad, subestiman la suficiencia, autoridad y unidad de la Biblia. La visión de la Escritura está en la raíz de muchas, si no todas, las diferencias entre católicos y protestantes.

Otra grande, pero cercanamente relacionada diferencia entre el Catolicismo y el Protestantismo, es sobre el oficio y la autoridad del Papa. De acuerdo con el Catolicismo, el Papa es el “Vicario de Cristo” (un vicario es un sustituto), y toma el lugar de Jesucristo, como la cabeza visible de la Iglesia. * Como tal, él tiene la habilidad de hablar “ex cátedra” (con autoridad sobre asuntos de la fe y la práctica), y cuando él lo hace, sus enseñanzas son consideradas infalibles y obligatorias sobre todos los cristianos. Por otra parte, los protestantes creen que ningún ser humano es infalible, y que solo Cristo es la cabeza de la iglesia. Los católicos se apoyan en la sucesión apostólica como una manera de tratar de establecer la autoridad del Papa. Pero los protestantes creen que la autoridad de la iglesia no viene de la sucesión apostólica, sino que se deriva de la Palabra de Dios. El poder espiritual y la autoridad no descansan en las manos de hombres comunes, sino en la misma Palabra de Dios registrada en la Escritura. Mientras el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica puede correcta y propiamente interpretar la Biblia; los protestantes creen que la Biblia enseña que Dios envió al Espíritu Santo para morar dentro de todos los creyentes nacidos de nuevo, capacitando a todos los creyentes para comprender el mensaje de la Biblia.

Esto es claramente visto en pasajes tales como Juan 14:16-17: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: El Espíritu de verdad, el cual el mundo no puede recibir, porque no le ve , ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros.” (Ver también Juan 14:26 y 1 Juan 2:27). Mientras que el Catolicismo enseña que solo la Iglesia Católica Romana tiene la autoridad y el poder para interpretar la Biblia, el Protestantismo reconoce la doctrina bíblica del sacerdocio de todos los creyentes, y que los cristianos individualmente pueden confiar en el Espíritu Santo para la guía en la lectura e interpretación de la Biblia por ellos mismos.

Una tercera diferencia mayor entre el Catolicismo y el Protestantismo es el cómo uno es salvado. Otra de las “Cinco Solas” de la reforma fue la “Sola Fide” (solo la fe), con la que afirman que la doctrina bíblica de la justificación es solamente por gracia, a través solamente de la fe en Jesucristo solamente (Efesios 2:8-10). Sin embargo, de acuerdo con el Catolicismo Romano, el hombre no puede ser salvado solamente por la fe en Jesucristo solamente. Ellos enseñan que la doctrina católica romana de la salvación son los Siete Sacramentos, los cuales son; Bautismo, Confirmación, Penitencia, Comunión (la Eucaristía), Extremaunción, Orden Sacerdotal, y Matrimonio. Los protestantes creen que con la base de la fe en Cristo solamente, los creyentes son justificados por Dios, porque todos sus pecados fueron pagados por Cristo en la cruz y Su justicia es imputada a ellos. Los católicos por otro lado, creen que la justicia e Cristo es impartida al creyente por la “gracia a través de la fe”, pero en sí misma no es suficiente para justificar al creyente. El creyente debe “complementar” la justicia que Cristo le impartió, con obras meritorias.

Los católicos y protestantes también difieren en lo que significa ser justificado ante Dios. Para el católico, la justificación involucra el ser hecho justo y santo. Ellos creen que la fe en Cristo es solo el principio de la salvación, y que el individuo debe construir sobre ello las buenas obras, porque “el hombre tiene que merecer la gracia de la justificación de Dios y la salvación eterna.” Desde luego, esta opinión de la justificación contradice la clara enseñanza de la Escritura en pasajes tales como Romanos 4:1-12; Tito 3:3-7, así como muchos otros. Por otra parte, los protestantes distinguen entre el hecho único de la justificación (cuando somos declarados justos y santos por Dios, basados en nuestra fe en la expiación de Cristo en la cruz), y la santificación (el proceso evolutivo de ser hechos justos que continúa a través de nuestras vidas en la tierra.) Mientras que los protestantes reconocen que las obras son importantes, ellos creen que son el resultado o el fruto de la salvación, pero nunca la razón de ella. Los católicos mezclan la justificación y la santificación juntas dentro del proceso evolutivo, el cual conduce a la confusión acerca de cómo es uno salvado.

Una cuarta y mayor diferencia entre católicos y protestantes tiene que ver con lo que sucede después de que el hombre muere. Mientras ambos creen que los incrédulos pasarán una eternidad en el infierno, hay unas significativas e importantes diferencias sobre lo que sucede a los creyentes. De sus tradiciones eclesiásticas y su dependencia de libros no-canónigos, los católicos han desarrollado la doctrina del Purgatorio. El Purgatorio, de acuerdo con la Enciclopedia Católica, es un “lugar o condición de castigo temporal para aquellos que, dejando esta vida en gracia de Dios, están, no enteramente libres de faltas veniales, o no han pagado totalmente la satisfacción debida a sus transgresiones.” Por otra parte, los protestantes creen que a causa de que somos justificados por la fe en Cristo solamente, y que la justicia de Cristo es imputada a nosotros – cuando morimos, iremos directamente al Cielo para estar en la presencia del Señor (2 Corintios 5:6-10 y Filipenses 1:23).

Aún más desconcertante acerca de la doctrina católica del Purgatorio; es el hecho de que ellos creen que el hombre debe o aún puede pagar o hacer la satisfacción por sus propios pecados. Esto aunado a su malentendido sobre lo que la Biblia enseña acerca de cómo el hombre es justificado delante de Dios; da como resultado que tengan una pobre apreciación de la suficiencia y eficacia de la expiación de Cristo en la cruz. Simple, pero, el punto de vista Católico Romano de la salvación, implica que la expiación de Cristo en la cruz, no fue pago suficiente por los pecado de aquellos que creen en Él, y que aún un creyente debe expiar o pagar por sus propios pecados, ya sea a través de actos de penitencia, o de tiempo en el Purgatorio. Sin embargo la Biblia enseña una y otra vez que es solo la muerte de Cristo la que puede satisfacer o aplacar la ira de Dios contra los pecadores. (Romanos 3:25; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2; 1 Juan 4:10). Nuestras obras de justicia no pueden añadir nada a lo que Cristo ya ha realizado.

Mientras que hay otras numerosas diferencias entre lo que los católicos y los protestantes creen, estas cuatro son adecuadas para establecer que existen serias diferencias entre los dos. En mucho, se parece a la manera de pensar de los judaizantes (judíos quienes decían que los cristianos gentiles tenían que obedecer la ley del Antiguo Testamento para ser salvos) acerca de quienes Pablo escribió en Gálatas; los católicos, al hacer obras necesarias para que uno sea justificado por Dios, terminaron con un evangelio completamente diferente. Las diferencias entre el Catolicismo y el Protestantismo Evangélico son importantes y significativas.

Es nuestra oración que Dios abra los ojos de cualquiera que lea este artículo, quien esté poniendo su fe o confianza en las enseñanzas de la Iglesia Católica. Es nuestra esperanza que cada uno entienda y crea que sus “obras de justicia” no pueden justificarlos, o santificarlos (Isaías 64:6). Es nuestra oración que todos, en vez de eso, pongan su fe solamente en el hecho de que somos “.. justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en Su sangre…” (Romanos 3:24-25). Dios nos salva, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por Su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”

http://www.gotquestions.org/espanol/diferencias-catolicos-protestantes.html


La Lluvia Tardía [Parte I]

19 Jul

AP Contenido :: Temas Doctrinales

La Lluvia Tardía [Parte I]
por Michael Cortez

Era el año 1906. La gente se reunía por millares en el antiguo local de la Iglesia Metodista Episcopal Africana ubicada en la calle Azusa 312 en el centro de la ciudad de Los Angeles, California. Este evento, el cual llegaría a ser conocido como el Avivamiento de la Calle Azusa, estaba obteniendo atención mundial, y crecía en popularidad e influencia (“Pentecostalism”, s.d.). Algunos estaban disgustados por las actividades del avivamiento, y le catalogaban como “el último vómito de Satanás” (“Asuza Street Revival”, s.d.). Sin embargo, aquellos que creían en la veracidad de la ocasión le llamaron algo completamente diferente. Mientras que los creyentes repetidamente cantaban una canción titulada, “The Comforter Has Come” (“El Consolador Ha Venido”) [“Asuza Street Revival”, s.d.], los predicadores del movimiento pentecostal en desarrollo proclamaban la llegada de la “Lluvia Tardía”.

¿Qué es la “Lluvia Tardía”? ¿Se encuentra esta frase incluso en la Biblia? Si se encuentra, ¿existen profecías que apoyen la idea de múltiples derramamientos del Espíritu Santo? Todas estas son preguntas importantes que se relacionan a la doctrina pentecostal de la “Lluvia Tardía”, y son dignas de consideración. En este artículo, estaremos hablando de la “Lluvia Tardía”. Primeramente, comenzaremos mirando la Persuasión Pentecostal y la Refutación Bíblica.

LA PERSUASIÓN PENTECOSTAL
La doctrina pentecostal de la “Lluvia Tardía” es una de las doctrinas fundacionales de este movimiento. Un escritor pentecostal declara que esta doctrina es “otra explicación principal del movimiento pentecostal” (Roebuck, s.d.). La justificación de un segundo derramamiento del Espíritu Santo es presentada en esta doctrina, y a través de ésta, la actividad milagrosa en el mundo moderno no es solamente aceptable, sino también esperada. Esta doctrina se deriva básicamente de varios pasajes del Antiguo Testamento, y un pasaje del Nuevo Testamento, el cual incluye la frase “lluvia tardía”. Las presuntas profecías acerca del Espíritu Santo son forzadas a calzar en estos textos como significados alternos o lenguaje profético, y como una consecuencia, la confusión innecesaria acerca de estos pasajes relativamente simples ha oscurecido el entendimiento de los mismos. Las enseñanzas que han confundido a tantos son discutidas a continuación.

En el entendimiento pentecostal tanto como en el bíblico acerca de la lluvia tardía, el significado fundamental y primario de esta frase no está en conflicto. La “lluvia tardía”, hablando bíblicamente, es característica de Palestina, y cuando es mencionada en la Biblia, es usualmente conectada con la “lluvia temprana”. Éstas fueron los dos periodos naturales y normales de lluvia en la región de Palestina. La mayoría de eruditos están de acuerdo en que la lluvia temprana caería en algún momento durante el tiempo que corresponde a nuestros meses de octubre y noviembre, lo cual es el tiempo de siembra en Palestina (Barnes, 1976, p. 1384). Algunos dicen que esta lluvia era útil para plantar semillas (Roebuck, s.d.), y permitiría que las semillas broten y crezcan. La lluvia tardía entonces caería en el tiempo que corresponde a nuestros meses de marzo y abril (Barnes, p. 1384), y sería útil para el “crecimiento final de la siega” (Roebuck, s.d.), proveyendo el último refuerzo de nutrientes para ayudar a que los cultivos crezcan antes que fueran cosechados. Ambas lluvias eran necesarias para una cosecha provechosa en Palestina. Sin embargo, la aplicación espiritual de las mismas está en disputa.

Aunque esta frase es generalmente usada en el Antiguo Testamento para enseñar acerca de la providencia de Dios de bendiciones físicas, la doctrina pentecostal insiste en colocar mensajes proféticos para el derramamiento del Espíritu Santo en varios versículos que mencionan esta frase. Existen varias modificaciones concernientes al cumplimiento de estos supuestos derramamientos, pero solamente tres serán presentadas aquí.

De acuerdo a los dogmas básicos de algunos grupos pentecostales, el primero de los dos derramamientos (i.e., la lluvia temprana) ocurrió durante el comienzo de la iglesia en el Día de Pentecostés como es registrado en Hechos 2. Luego se hace una conexión. El propósito y providencia de la lluvia temprana, la cual fue dada para favorecer la germinación de las semillas plantadas, es arrancado del Antiguo Testamento y aplicado en el Nuevo Testamento como el primer derramamiento del Espíritu Santo en la iglesia “recién-brotada”. Desde luego, de acuerdo a esta doctrina el primer derramamiento o la lluvia temprana, fue dado con el propósito de hacer brotar y sostener a la iglesia recién plantada. Después de entender esta primera mitad de la doctrina, la segunda mitad no es tan difícil de adivinar.

Ya que se dice que la lluvia temprana vino durante el establecimiento de la iglesia, de acuerdo al propósito de la lluvia temprana, la aplicación de la frase “lluvia tardía” es muy simple. Ya que el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés sería la lluvia temprana, luego, lógicamente, la lluvia tardía debería ser un segundo derramamiento del Espíritu Santo que tendría que venir en algún momento después que la iglesia hubiera ya tenido tiempo de crecer, y cuando ésta estaba casi lista para la siega (i.e., la Segunda Venida). Otra vez aquí, la frase “lluvia tardía” es arrancada del Antiguo Testamento y considerada como una profecía para el segundo derramamiento del Espíritu Santo, o la “Lluvia Tardía”. Así que, ¿cuándo caería esta “Lluvia Tardía”? Para algunos pentecostales, la pregunta ya no es, “¿cuándo pasará esto?”, sino “¿cuándo pasó esto?”. La respuesta de ellos: alrededor de 1906 durante el Avivamiento de la Calle Azusa y los avivamientos subsiguientes. Por tanto, todas las supuestas actividades milagrosas que han ocurrido desde 1906, incluyendo la que supuestamente está ocurriendo hoy, están en concordancia con el cumplimiento de la presunta profecía bíblica de la “Lluvia Tardía”.

El otro grupo de partidarios de la “Lluvia Tardía” sostiene la forma básica del primero en que, de acuerdo a su doctrina, hay dos derramamientos del Espíritu Santo. Otra vez, el primer derramamiento ocurrió en el Día de Pentecostés exactamente como Hechos 2 revela. Sin embargo, este grupo no cree que el segundo derramamiento ocurriera durante el Avivamiento de la Calle Azusa, en cambio ellos creen que el segundo derramamiento del Espíritu Santo (la “Lluvia Tardía”) todavía está por llegar, y será un antecedente a la Segunda Venida de Cristo. Esta doctrina todavía depende en la idea de derramamientos múltiples del Espíritu Santo basada en el entendimiento de la “lluvia tardía”, y por ende defiende las mismas presuntas profecías concernientes a la “Lluvia Tardía”.

Un tercer grupo defiende la idea de derramamientos múltiples del Espíritu Santo, y cree que la “Lluvia Tardía” está todavía por venir. Sin embargo, de acuerdo a ellos el Pentecostés fue solo una muestra de las cosas que habrían de venir, pero no fue ni la lluvia temprana ni la tardía. Al defender tal posición, este grupo combina la primera y la segunda, afirmando que la lluvia temprana ocurrió a comienzos del siglo XX (i.e., en el Avivamiento de la Calle Azusa), y que la lluvia tardía todavía está por venir. Otra vez, esta doctrina todavía depende en la idea de derramamientos múltiples y en el yerro acerca de la “Lluvia Tardía”.

Para algunos, todas estas tres posiciones pueden sonar plausibles. Incluso al mirar algunos pasaje bíblicos por primera vez, algunos pueden ser fácilmente engañados y llegar a pensar que esos textos pudieran estar enseñando estas doctrinas; especialmente cuando uno estudia estos pasajes con una de estas doctrinas en mente. Sin embargo, la pregunta no es, “¿podría la Biblia estar enseñando esta doctrina?”, sino “¿está la Biblia enseñando esta doctrina?”. Mientras que abordamos este estudio, todas estas posiciones serán tratadas como si fueran la misma, debido al factor que todas estas propugnan derramamientos múltiples del Espíritu Santo en concordancia con su entendimiento de la “lluvia temprana y tardía”. Por consiguiente, al mostrar las ideas bíblicas concernientes a la lluvia temprana y tardía, todas estas doctrinas serán refutadas. Vamos a ver lo que la Biblia dice.

LA REFUTACIÓN BÍBLICA
Un total de ocho versículos mencionan la lluvia tardía en el Antiguo Testamento. Cuatro de ellos de ninguna manera son de provecho para la posición pentecostal. Job 29:23, Proverbios 16:15, Jeremías 3:3 y 5:24 son versículos que mencionan la lluvia tardía, pero no son proféticos ni son generalmente usados para defender esta enseñanza pentecostal. Por otra parte, existen cuatro pasajes más que mencionan la lluvia tardía, los cuales son usados para propagar el entendimiento pentecostal de la lluvia tardía. Estos cuatro, más el pasaje del Nuevo Testamento, serán el punto central de nuestro examen.

Definiendo la “Lluvia Tardía” (Deuteronomio 11:13,14)
La primera vez que la Biblia menciona la lluvia tardía es en Deuteronomio 11:14. Para ser justos con la doctrina pentecostal, sus partidarios no claman que esta sea una profecía directa de un derramamiento del Espíritu Santo, sino ellos claman que este texto provee el carácter para una relación tipo/antitipo (asociación de similitudes entre dos personas, lugares, cosas o eventos no-relacionados de otra manera) entre la lluvia y los derramamientos del Espíritu Santo. Básicamente, ellos aseveran que Moisés, al hablar acerca de la primera y última lluvia, proveyó un tipo de las bendiciones espirituales futuras (antitipo) que serían provistas en el derramamiento del Espíritu Santo.

El versículo en sí mismo es una definición excelente del término bíblico “lluvia tardía”, y a través de este estudio, este versículo será usado como exactamente eso—una definición bíblica para la “lluvia tardía”. Moisés registró:

Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite (Deuteronomio 11:13,14).

Incluso al considerar este versículo superficialmente, la promesa de pacto de Jehová es muy clara: si los hijos de Dios guardaban Sus mandamientos, le amaban y servían como debían hacerlo, entonces Dios les bendeciría con lluvia natural literal. El hecho de que Dios estaba prometiendo lluvia física natural no puede ser enfatizado lo suficiente, especialmente a la luz de los pasajes que serán considerados posteriormente en este estudio. Además, el aspecto condicional de esta promesa es extremadamente importante para el entendimiento de este versículo, y todo versículo que hace referencia a la lluvia tardía. Simplemente, si ellos mantenían su parte del pacto, entonces Dios mantendría Su parte. Y ¿qué vendría como producto de la primera y última lluvia que el Señor enviaría? Directamente, “grano”, “vino”, y “aceite”; pero el resultado total de la lluvia es visto en el versículo 15, “comerás, y te saciarás”. Esencialmente, Dios les estuvo diciendo que Él proveería todo lo que ellos necesitaban si ellos permanecían fieles a Él.

Entonces, ¿qué fue la lluvia tardía? Ésta no era nada más que lluvia natural literal que fue prometida, la cual vendría si los hijos de Israel obedecían a Dios. Además, cuando consideramos el contexto inmediato, la lluvia tardía toma un significado más grande. En Deuteronomio 11:8, se nos recuerda que este libro fue escrito cuando Israel estaba al borde de abandonar el desierto y entrar a la tierra prometida después de 40 años de vagancia. En los versículos 10-12 Moisés registró:

La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

Cuando consideramos estos versículos, los cuales calzan juntos con el versículo 14, aprendemos que cuando la promesa por lluvia tardía fue dada, los hijos de Israel estaban al borde de entrar a la Tierra Prometida. Note primeramente, la diferencia entre la tierra en la cual estaban y la tierra a la cual iban. Egipto y el desierto eran secos y rigurosos; tierras abandonadas por la lluvia. Por otro lado, Canaán era exuberante y verde; una tierra bendecida por abundancia de lluvia. Moisés quería que ellos notaran este punto ya que él mismo lo enfatizó al decirles que la tierra a donde entraban “no es como la tierra de Egipto” sino una tierra que “bebe las aguas de la lluvia del cielo”. Por tanto, la promesa condicional de la lluvia tardía es una promesa de que todas las cosas permanecerían iguales en esta nueva tierra hermosa y de bendición. Esta no fue una promesa de cambio drástico.

Segundo, se entiende claramente que la promesa de lluvia tardía estaba proyectada a recordar a los hijos de Israel que Dios estaba en control. No existe nada más en esto. En otras palabras, si ellos permanecían fieles a Quien estaba en control de las bendiciones (Dios), entonces ellos permanecerían en aquellas bendiciones que ya habían sido provistas en la tierra de la promesa. Cuando consideremos las profecías será provechoso recordar este punto importante, pero por ahora vamos a usarlo para ayudar a establecer nuestra definición. Una definición bíblica de la lluvia tardía sería: la lluvia natural gobernada por Dios que caía durante una estación particular, de la cual su promesa fue una condicional de bendición continua que mostraba el control absoluto que Dios tenía sobre el mundo que creó.

Aunque no es crucial, es interesante considerar la supuesta relación tipo/antitipo a la luz de su contexto. Con una definición bíblica ligada a la lluvia tardía y la promesa de la misma, la relación pentecostal tipo/antitipo entre la lluvia y el derramamiento del Espíritu Santo parece caer en pedazos. Primeramente, la lluvia que caía sobre la Tierra Prometida estaba ya cayendo sobre la gente pagana de la tierra antes que esa tierra fuera poseída por los israelitas. Así que lógicamente, si la lluvia es un tipo del derramamiento del Espíritu Santo, para ser consistente con su tipo, el antitipo (el Espíritu Santo) debió ya haber sido derramado sobre personas que no eran hijos de Dios antes que la iglesia fuera establecida. Sin embargo nadie estaría en la posición de sostener que éste fue el caso; ni nadie pudiera sostener esto bíblicamente. Otra vez, este punto no es fundamental para desmantelar esta doctrina, pero es ciertamente interesante notar que incluso dentro del reino de la lógica humana, esta presunta relación no cuadra.

Sea que el contexto de este versículo aclare o no las alegaciones de una relación tipo/antitipo, existe algo mucho más sustancial que considerar. En todo el Antiguo y Nuevo Testamento, el Autor divino escogió elaborar ciertos puntos, proveyendo por ende al lector de la Biblia con el comentario divino. En Su divino comentario, Dios siempre explica qué relaciones tipo/antitipo son importantes enseñar, y cuales son solamente especulaciones. Debería ser muy obvio que el hombre no está autorizado para hacer asociaciones que el Señor mismo no autoriza a través de Su Palabra inspirada. En cambio, Dios, al emitir Su luz inspirada sobre éstas, revela qué relaciones tipo/antitipo deberían ser consideradas. Por ejemplo, cuando Jesús habló acerca de Su muerte, sepultura y resurrección al tercer día, reveló que la permanencia de Jonás dentro del gran pez fue un tipo de los tres días que Él pasaría en la tumba (Mateo 12:39,40). Otro ejemplo es el comentario divinamente inspirado de Pedro sobre el diluvio como siendo un tipo para la destrucción del mundo a la Segunda Venida de Cristo (2 Pedro 3:1-7). También se pueden encontrar más ejemplos por todo el inspirado libro de Hebreos donde varias relaciones tipo/antitipo son explicadas en detalle. Una y otra vez, la Biblia nos revela las asociaciones que deberían ser consideradas y enseñadas al presentarlas dentro de sus páginas inspiradas, y al excluir todas las otras, también revela aquellas asociaciones que no deberían ser hechas o usadas para defender la doctrina bíblica.

Entonces la pregunta obvia llega a ser, “¿enseña la Biblia que la lluvia temprana y tardía del Antiguo Testamento debería representar algo espiritual en el Nuevo Testamento?”. ¡Ni siquiera remotamente! Como notaremos posteriormente, el único versículo en el Nuevo Testamento que incluso menciona la lluvia tardía (Santiago 5:7) no tiene nada que ver con alguna relación tipo/antitipo, especialmente con alguna acerca del derramamiento del Espíritu Santo. Y sin embargo, ¡la verdad es que éste es uno de sus principios fundamentales! Habiendo establecido que esta relación tipo/antitipo no es digna de consideración adicional, en la segunda parte de este estudio vamos a examinar las supuestas profecías para la llegada de la “Lluvia Tardía”. Los tres versículos (Oseas 6:3; Joel 2:23; Zacarías 10:1) que son usados en defensa de las profecías de la “Lluvia Tardía” pentecostal vienen de los libros proféticos cortos que han sido agrupados y llamados los Profetas Menores. En la siguiente sección continuaremos con la refutación bíblica al poner nuestra atención en esos profetas.

REFERENCIAS

http://www.apologeticspress.org

Los evangélicos modernos y la Palabra de Dios

17 Jul

Los evangélicos modernos y la Palabra de Dios
Enero 13, 2010
Por admin
Autor: Stevan Henning

Cuando Pablo estaba a punto de morir, sabiendo que su martirio estaba cercano, le escribió a su hijo en la fe, Timoteo, advirtiéndole del peligro de los postreros tiempos. En los últimos dos capítulos de la segunda epístola a Timoteo, Pablo describe una situación amenazante para a la iglesia en general. El dice:

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán la apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita (II de Timoteo 3:1-5).

Lo sorprendente de este pasaje no es que esto caracteriza el mundo porque ésta siempre ha sido la descripción del mundo, sino que Pablo está describiendo la condición de la iglesia visible en los postreros días. El mundo no tiene una apariencia de piedad, pero la iglesia visible sí la tiene.

Ser evangélico es popular hoy en día. Tenemos voz y poder en la sociedad; somos aceptados. Tenemos nuestros partidos políticos, nuestros colegios y escuelas, nuestras universidades, nuestras librerías, y hasta nuestros canales de televisión. Para muchos, es una señal de victoria espiritual, de avivamiento, y del avance del reino de Cristo. Sin embargo, Pablo le recuerda a Timoteo que la piedad verdadera no será aceptada. El le escribe, “ Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución .”

Entendamos bien lo que Pablo está diciendo aquí. Habrá una fachada de piedad que será aceptable y popular, pero es nada más que una fachada. Sin embargo, habrá un remanente que verdaderamente son piadosos. Ellos serán odiados y padecerán persecución. La característica de estas personas es que viven en Cristo Jesús . ¿Qué significa vivir en Cristo Jesús ? ¿Es este vivir algo subjetivo según las inclinaciones espirituales de ellos o es algo objetivo, basado en algo firme, algo fuera de sus experiencias? El pasaje exige que este vivir sea algo firme porque Pablo termina el capitulo diciendo:

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (II de Timoteo 3:14-17).

¿A dónde lleva Pablo a Timoteo? A las Escrituras donde se revela la fe que es en Cristo Jesús.

Podemos resumir este capítulo de esta manera: en los postreros días, la mayoría de los que profesan el cristianismo tendrán una fachada de piedad, pero por dentro son iguales a los impíos. “ Siempre estarán aprendiendo pero nunca podrán llegar al conocimiento de la verdad ” porque han rechazado la autoridad de esta verdad sobre ellos. Sin embargo, al lado de ellos vivirán los que son verdaderamente piadosos. Estos siguen la doctrina apostólica, conocen las Escrituras, y viven conforme a ellas. Ellos serán odiados, aun por los que forman parte de la iglesia visible.

Tal es nuestro día. Un gran porcentaje de los que forman parte de la iglesia visible se preocupa más por su experiencia, su opinión, su salud, su éxito, y sus bienes que por una obediencia a la totalidad de las Escrituras.

No hay tiempo para hablar de los falsos profetas de nuestros días que andan promoviendo un evangelio de sanidad corporal, éxito profesional, y riqueza material como si fuera la voluntad de Dios para toda Su iglesia. Pero, sí nos queda una pregunta para dirigir el resto de este ensayo: ¿dónde está la iglesia que se aferra a las Escrituras y qué sucedió en la historia para que la iglesia sacrificara la autoridad de las Escrituras en su práctica y en su predicación? Hay por los menos tres factores en la historia que contribuyeron al analfabetismo moderno de la Palabra de Dios. Estos factores son el menosprecio de un estudio sólido de la Biblia, una confianza espiritual en uno mismo (experiencia), y un sacrificio de las grandes doctrinas bíblicas.

Estos tres factores tuvieron su origen en los Estados Unidos y fueron transportados al mundo entero por medio del movimiento misionero, las publicaciones cristianas, los medios de comunicación, y la práctica.
El menosprecio de un estudio sólido de la Biblia

En los días de Jorge Whitfield, Jonathan Edwards, y los hermanos Wesley, las colonias norteamericanas estaban bajo la monarquía inglesa. Estos y otros hombres eran instrumentos de Dios para el avivamiento, conocido hoy como el Gran Despertar. Dos de estos hombres, Whitfield y Juan Wesley veían al clero mismo como parte del problema de la falta de vitalidad espiritual en las iglesias. En parte, su diagnóstico era correcto. Es triste, pero a muchos pastores les faltó la vitalidad espiritual, y no alimentaron al rebaño del Señor. No obstante, al denunciar al clero profesional, muchos laícos perdieron su respeto y confianza en el clero. Cuando Whitfield pasaba por las colonias predicando que muchos de los hombres que ocupaban los púlpitos no eran regenerados, fue una gran tentación para los laicos considerarse iguales o hasta más capacitados para la obra de Dios que el clero que se había preparado en las universidades. Este movimiento democrático coincidió con la Revolución de las colonias, y las ideas de la democracia política echaron raíces aun en las iglesias. Las denominaciones tradicionales como la presbiteriana, la congregacionista, y la reformada perdieron muchos miembros. Estas demoninaciones, en las mentes de una gran parte de la población, fueron consideradas anti-democráticas, mientras que las iglesias metodistas y bautistas, con su voto congregacional, ganaron miembros y llegaron a ser considerados las denominaciones del hombre común.

No hubo ningún abandono inmediato de las doctrinas cardinales de la Reforma, pero poco a poco con el avance del liberalismo y la ignorancia pastoral de las doctrinas bíblicas, las denominaciones se hallaron sin vitalidad y compás doctrinal para guiarlos por las aguas oscuras del racionalismo y arminianismo. Lastimosamente, las iglesias con un credo tradicional y bíblicamente ortodoxo, como las presbitérianas, las bautistas y las reformadas, no proveyeron ningún ejemplo de una espiritualidad bíblica.

Cansados de una ortodoxia muerta que afirmaba el poder de Dios pero que negaba la eficacia de ella en la vida, muchos en las denominaciones democráticas se convencieron de que había que ser algo más vital, más vibrante en la vida cristiana. Correctamente fueron a las Escrituras, pero lo que nos interesa es: ¿cómo se acercaron a las Escrituras? Y aquí es importante destacar dos cosas: su actitud y su método ante las Escrituras.

No hay duda de que la iglesia en general careció de la vitalidad que debía tener. Incluso, podemos decir que segunda de Timoteo 3 se aplicó tanto hace cien años como para hoy. Pero, la actitud de estas personas fue, por lo general, menospreciadora de la ortodoxia. Consideraron un estudio serio de las doctrinas centrales de la iglesia como algo sin mucha importancia y ¿por qué no? dado que la ortodoxia no había evitado el liberalismo y la frialdad espiritual. No estuvieron satisfechos con la mera declaración de que estaban sin condenación (Rom. 8:1). Lo que deseaban era sentirse espirituales y llenos. Fueron convencidos que la vida cristiana debe ser sobre todo una vida de experiencias gozosas y de éxtasis. Este sacrificio de la ortodoxia dejó este movimiento de santidad sin ningun fundamento firme para establecerse y como tantos otros movimientos que eventualmente abandonaron las doctrinas más importantes, sus inicios estuvieron sin la firmeza de una teología bien formada. Más bien, al estudiar la historia de este movimiento de la santidad, podemos decir que pocos de verdad se preocuparon por un estudio serio de, por ejemplo, la inspiración, la justificación por la fe, la expiación, y la Trinidad.

La Nueva Hermeneútica

Empero, este movimiento sediento por la vitalidad espiritual se preocupó por el estudio de la Palabra de Dios y debemos felicitarlos por su inquietud con la ortodoxia muerta. Sin embargo, con relativamente poca preparación doctrinal, estos creyentes se sentaban y “estudiaban” la Biblia en una manera inusual. En aquellos tiempos, las biblias de estudio estaban ganando en popularidad. Estas biblias de estudio contenía una cadena de referencias de varios temas. Sus estudios bíblicos consistían en un grupo de personas que se sentaban para leer una lista de versículos sobre cierto tema, y después ofrecían opiniones sobre lo que habían aprendido.

Por ejemplo, si una iglesia quisiera aprender de la creación, podría buscar la palabra crear en todos sus textos bíblicos y ofrecer comentarios sobre el significado de este tema en su vida. Fue popular, democrático, y bien intencionado. Es cierto que uno puede aprender mucho, pero lastimosamente, la mayoría de estos estudiantes de la Palabra de Dios ignoraron el contexto de los pasajes, no se esforzaron a utilizar los idiomas originales, y violaron muchas leyes de la hermeneútica. Ni se preocuparon por estas cosas porque, como hemos visto, no respetaron a los eruditos de los seminarios, ni tampoco a los lideres de la iglesia del pasado. Lo que buscaban era un avivamiento inmediato. Querían algo que los llenara. Fue incomprensible para ellos que el estudio serio de las doctrinas formales de la Reforma pudiera ser el medio de una satisfacción gozosa en sus vidas espirituales. Así que, utilizaron los textos fuera de sus contextos y, a veces, llegaron a conclusiones nuevas y erróneas. Pero sobre todo, ellos querían experimentar algo más que no habían experimentado jamás en su experiencia espiritual. Buscaban algo más que el gozo de la salvación. La justificación por la fe fue importante, por supuesto. Pero hallaron en el Pentecostés la respuesta para su hambre de una experiencia. Si solamente pudieran volver a experimentar lo que sucedió el día que el Espíritu Santo vino sobre la iglesia, tendrían la experiencia que tanto anhelaban. No obstante, esto abrió la puerta para sujetar las Escrituras a la autoridad de la experiencia.

El egoísmo espiritual

El segundo factor que ha producido esta crisis en muchas iglesias evangélicas es el énfasis de la experiencia como una autoridad para interpretar los acontecimientos y hasta las Escrituras mismas. Antes de criticar a los demás, cada creyente que no cree en hablar con lenguas debe preguntarse: ¿qué haría yo si , de repente, comenzara a hablar en lenguas en un culto, junto con otras veinte personas? ¿Sería la experiencia suficiente para convencerlo de que su experiencia está de acuerdo con la Palabra de Dios? Tristemente, la mayoría de las personas afirmarían que sí. John Deere, un lider en el movimiento pentecostal, dice, “Hay una razón básica de que los cristianos creyentes, que creen en la Biblia no crean en los dones milagrosos del Espíritu para hoy. Es sencillamente ésta: no los han visto.” Podemos deducir, entonces, que para muchos y probablemente la mayoría, la experiencia es una autoridad irrefutable.
Sola Scriptura y la experiencia

Esta ilustración nos sirve para probar la amenaza de la experiencia a la autoridad de las Escrituras dentro del cristianismo. ¿Cómo sabremos la verdad? ¿Hay dos respuestas: la experiencia y las Escrituras? Sin embargo, la Reforma luchó fuertemente para establecer las Escrituras como la única autoridad para guiar nuestra conducta y fe. Es cierto que el asunto material para Lutero fue la sola fide , pero el asunto formal de la Reforma fue la sola scriptura . En el momento que elevamos la experiencia al nivel de autoridad que tienen las Escrituras, hemos perdido, prácticamente, no históricamente, el tesoro espiritual de los reformadores.

Pero, uno responde, ¿quién puede discutir con los hechos de mi experiencia? Pues, en primer lugar Dios discute con la experiencia. En el juicio, los hombres, convencidos de que tienen derecho al reino de Dios, exponen lo que han hecho y visto. Ellos dicen haber hecho milagros, grandes predicaciones, y exorcismos. Es interesante que Dios no niega su experiencia. No discute con ellos. Sencillamente, Él no reconoce sus experiencias como prueba de una relación con Él. (Vea Mateo 7:21-23.)

Pero, hay algo más profundo, más sútil aquí. Para ilustrar, permítame hacerle una serie de preguntas. ¿Cuántos hemos sido engañados por alguien? Todos. ¿Estuvimos concientes del engaño? Por supuesto que no. Un engaño no funciona si se reconoce como tal, ¿verdad? Ahora, ¿cuál es la cosa más engañosa que hay? Jeremías nos cuenta que es nuestro propio corazón:

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras ” (Jeremías 17:9-10).

La exaltación de la experiencia personal sencillamente es el fruto del orgullo espiritual. La Biblia nos reta a no poner nuestra confianza en ningún hombre ni tampoco en nosotros mismos. Proverbios 14:12 nos dice claramente: “ Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte .”

Y Proverbios 3:5-7:

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal .”

Así que, las Escrituras enseñan que no podemos confiar en nosotros mismos. Si mi experiencia está en contra de la Palabra de Dios, estoy obligado a desechar mi experiencia, no como un acontecimiento, porque es posible que mi experiencia sea real, pero no una guía para mi conducta y fe, pedirle a Dios el perdón, y volver a la Biblia como mi única fuente de autoridad para esta vida. Dios tiene palabras fuertes para el hombre que confía en su propio corazón: “ El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado ” (Proverbios 28:26).

La experiencia y la cruz

Pero este énfasis sobre la experiencia es aun más dañino porque menosprecia la obra del Salvador. Los evangélicos que exaltan la necesidad de experiencias extraordinarias tienen que preguntarse si la Biblia y la obra consumada de Cristo son suficientes para producir vidas verdaderamente vitales y espirituales. Para el cristiano que anhela más y más experiencias, la respuesta es no. En adición a la doctrina de la Biblia y la obra objetiva de Cristo, ellos insistían en que había que tener un llenar subjetivo para experimentar las emociones y los sentimientos de uno. La satisfacción recibida por esta experiencia es superior a la declaración legal de que estamos ante los ojos de Dios sin pecado (Romanos 8:1).

Sin embargo, este énfasis sobre la experiencia pretende reemplazar el gozo del creyente basado en la obra expiatoria de Cristo para nuestra justificación que es la base de toda nuestra santificación progresiva con un gozo que se halla en la experiencia por medio de la obra del Espíritu Santo experimentada en los hechos y las señales. Así que, el mayor gozo del creyente experimental no se basa en lo que Cristo hizo por él en la cruz, sino que se basa en lo que el Espíritu hará por medio de él en esta vida.

Esto inmediatamente produce una división entre la segunda y tercera Personas de la Trinidad, dado que Cristo dijo que el Espíritu no vendría para hablar de si mismo, sino para recordar a todo creyente lo que Cristo enseñó (Juan 16:13). Tenemos que hacernos la pregunta: ¿Realizó Cristo la obra propiciatoria para satisfacernos con el obrar del Espíritu en nuestra experiencia, sentimientos, y emociones? O, ¿realizó el Espíritu Santo Su obra regeneradora y selladora para satisfacernos con la obra de Cristo, imputada a nuestra cuenta? Conforme a la respuesta, uno puede discernir si hay un entendimiento de la obra de Cristo o no.

Ahora, ¿cómo afecta lo subjetivo a la eficacia de la Palabra de Dios en uno? Para muchos, establece y exalta la autoridad de la experiencia. En ninguna parte de la Biblia somos llamados a creer las cosas porque las experimentamos. Somos llamados a creerlas porque la Biblia es la Palabra de Dios. Somos presuposicionalistas. El puritano Juan Owen escribió sobre esta fe que agrada a Dios hace trescientos años,

Creemos todo lo que se revela y se declara en las Escrituras. Lo creemos porque se revela, no por ninguna razón externa…Esto se debe a la evidencia sobre la cual se basa es de Dios y por ende es infalible .”

Lo que Juan Owen quiere decirnos es que la Biblia no requiere ninguna prueba para ser autoritaria. Es autoritaria porque es la revelación de Dios. Su autoridad se deriva de si misma. Un ejemplo bíblico aquí es útil. Cuando Pablo escribió a los corintios, él usó la razón y la prueba para defender la doctrina de la resurrección. Sin embargo, ¿debemos creer porque quinientas personas dieron testimonio ocular de la resurrección? O, ¿debemos creer porque Pablo lo vió personalmente? Son dos argumentos persuasivos, pero según Pablo la razón que debemos creer es el primero de sus argumentos:

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras. (I de Corintios 15:3).

¿Por qué debemos creer que Cristo fue resuscitado? Sencillamente, porque Dios dice que es así en Su Palabra. Mas, hoy en día, la autoridad de la Biblia enfrenta una oposición seria. Más peligroso es este rival que el liberalismo. Este enemigo es el humanismo y su nombre es la experiencia. La triste verdad es que la oposición más fuerte viene no de los impíos, sino de los que se llaman evangélicos. Sin embargo, somos llamados a establecer y promulgar la verdad, no actuar conforme a la razón de nuestra experiencia. Un buen ejemplo de esto sucedió en los días de Jeremías. En medio de hambre y pobreza, Judá tomó la decisión de volver a sacrificar a la reina de los cielos porque los tiempos fueron mejores cuando adoraron a ella que cuando ellos, obedientes al profeta, abandonaron esa práctica (Jeremías 44:16-23). Sin duda, la experiencia de los judíos les enseñó la bendición al pueblo al desobedecer a Dios. Las cosas andaban mejor cuando servían a esta diosa, pero la experiencia no estaba de acuerdo con la Palabra de Dios, y su decisión de actuar así resultó en el juicio doloroso de pueblo. Así que, hermanos, no podemos apoyarnos ni en nuestras experiencias ni tampoco en nuestros sentimientos cuando chocan con las verdades bíblicas. Afirmamos con nuestros padres en la fe que la única regla para nuestra fe y práctica son las Sagradas Escrituras.

El sacrificio de las grandes doctrinas de la Reforma

Finalmente, nos toca ver las influencias que apoyaron el movimiento hacia la la autoridad de la experiencia en sus principios y como estas influencias afectaron su entendimiento de la Biblia. El siglo 19 fue un siglo de trastornos filosóficos. Hombres como Marx, Freud, y Darwin escribieron durante este siglo y el mundo entero fue trastornado por estas influencias.

También, la iglesia experimentó grandes cambios. Ya hemos tocado el abandono de las doctrinas como la inspiración de las Escrituras y la justificación por la fe. No es que estas doctrinas fueron negadas. Fueron aceptadas, pero no con la prioridad que habían recibido en los tres siglos inmediatamente después de la Reforma. Novedades doctrinales fueron introducidas que nunca se habían visto. Estas nuevas enseñanzas—el rapto pre-tribulacional, un nuevo Pentecostés, y el perfeccionismo—dejaron sus huellas sobre la iglesia. Estas innovaciones afectaron todas las doctrinas centrales de la Biblia. (Indirectamente, las solas de la Reforma fueron afectadas indirectamente por la negligencia, y las doctrinas de la escatología y la santificación fueron afectadas directamente por nuevas perspectivas de estas doctrinas.)

Un estudio histórico de la salud espiritual de la iglesia revelará que cuando la justificación por la fe, la expiación vicaria de Cristo en la cruz, la inspiración y eficacia de las Escrituras, y la encarnación de Cristo son estudiados y entendidos, la iglesia ha prosperado. Esta prosperidad se ha manifestado en momentos de avivamiento y progreso en la influencia de la iglesia sobre la cultura Pero cuando estas doctrinas han sido negligentes, la iglesia ha perdido su vitalidad. Hoy en día, la iglesia, en general, está en un caos doctrinal. Cuando un lider evangélico puede compartir su visión y describir el peinado, la estatura, y los chistes que Cristo le compartió y ser recibido y loado por los oyentes, la iglesia está en una crisis a proporciones jamás vistas.

El vacío espiritual es profundo y la falsa doctrina ha llenado el vacío. Muchas doctrinas han sido afectadas, pero específicamente las doctrinas de la escatología, la unidad del cuerpo de Cristo, y la santificación.

La Escatología: La Nueva Medida de la Ortodoxia

Entre todas las doctrinas, la escatología es una de las doctrinas más discutidas entre buenos hermanos. Hace doscientos años, hubo un acuerdo a desacordar y seguir como amigos por las diferencias de opinión respecto a esta doctrina dificil. Pero dentro de unos años, la ortodoxia iba a ser redefinida para incluir una novedad. En vez de enfatizar la justificación por la fe, el enfoque escatológico iba a ocupar el estudio y formar un gran parte de los nuevos credos. Alrededor de 1830 Juan Nelson Darby empezó a enseñar la teoría del rapto pre-tribulacional. Pronto, esta posición en la historia de la iglesia fue diseminada y aceptada. A la vez, el resurgimiento de milenialismo acompañó esta enseñanza. Uno puede decir que el pre-tribulacionalismo dio un nuevo sabor al milenialismo. Esta posición fue adoptada aun por varias sectas como los testigos de Jehová, los mormones, y los adventistas. Hasta hoy, este énfasis sobre esta escatología ocupa una influencia fuerte en la definición de la ortodoxia entre ciertos evangélicos. Entre ellos hay los fundamentalistas modernos que consideran que la creencia de un rapto pre-tribulacional es señal de que uno interpreta la Biblia en una forma sana (literal).

Todo esto demuestra el cambio de dirección doctrinal en las iglesias de esa época. Este convencimiento de que el Señor iba a venir en cualquier momento sin señales hacía que muchas iglesias buscaran pasajes que tratan de los postreros días y los aplicaran a ellos mismos. Ideas como la “lluvia tardía” fueron adoptados. De Joel, sacaron las ideas de un nuevo cumplimiento de Pentecostés que vendrían poco antes de la segunda venida de Cristo. Pero, lo que nos interesa aquí es como esta fascinación con la escatología afectó una sana interpretación bíblica. Junto con las sectas, muchos empezaron a poner fechas para el rapto de la iglesia. Además, el interés en los acontecimientos hizo que la Biblia fuera interpretada por medio de las periódicos y las revistas. Conozco a muchas personas que se consideran expertos en la escatología, no por un estudio arduo de los pasajes proféticos, sino por las noticias en la tele. En una manera, muchos de estos expertos de la profecía no podrían explicar la doctrina de la justificación por la fe. Podemos decir que esta fascinación con 666 y el anti-cristo, y las guerras, distrae al pueblo de Dios del estudio de la soteriología y sus doctrinas.

¡Somos Superiores!

Otro efecto de este énfasis escatológico es un egoismo denominacional. Después de la Reforma y por más de doscientos años, existía un respeto mutuo entre las denominaciones que estaban de acuerdo soteriólogicamente hablando, pero que tenían diferencias menos importantes. Casi todas las denominaciones consideraban que la soteriología era la doctrina primordial y ésta fue el estandar para determinar la comunión y la separación. Pero, esto cambió con la adopción de la perspectiva dispensacional de la escatología por los fundamentalistas. Pronto, había sospechas acerca del hermano que no compartía la idea del rapto pre-tribulacional y el milenio. También, este dispensacionalismo cambió la perspectiva respecto a Israel y la iglesia. Esta adopción de las enseñanzas del dispensacionalismo ha afectado la unidad de la Biblia, y, por ende, toda doctrina ha sido afectada. Un autor dijo sobre el peligro de esta escatología, “La popularidad del premilenialismo [pretribulacionalismo] en las iglesias evangélicas coincidió historicamente con la popularidad de pietismo no bíblico, el arminianismo, el dispensacionalismo, y escapismo.”

Permítame pausar aquí para decir que estoy hablando en generalidades. Hay muchas excepciones, y no toda persona que cree esta enseñanza del rapto pre-tribulacional y la división entre los santos del Antiguo Testamento y la iglesia ha caído en dichas trampas. Pero, recalco que sobre todo, esta novedad del rapto pre-tribulacional ha creado una generación nada preparada para el tipo de persecución que la iglesia enfrentará en los postreros días. Nuestra supuesta “edad de oro” puede concluir en cualquier momento y los días de gran persecución pueden comenzar. ¿Cuántos estarán preparados? ¿Cuántos vivirán en santidad y perseverarán en la fe? Estas preguntas nos llevan a considerar la próxima doctrina afectada.

La santificación también fue otra doctrina afectada por los eventos del siglo antepasado. Con el abandono de estudiar la expiación vicaria y la justificación por la fe, el evangelio fue desnudado de su poder. Un ejemplo de esto se ve en el evangelista más famoso de ese siglo, el famoso de Charles Finney. Finney se reconoce como el padre moderno del avivamiento. Sin embargo, él fue un hombre cuyo entendimiento de las doctrinas cardinales se alejó mucho de la ortodoxia. El negó la doble imputación de la obra expiatoria de Cristo. Sabemos que cuando Cristo murió, El no proveyó un ejemplo del amor o la ira de Dios, sino que El murió como nuestro Sustituto. Sin embargo, Finney negó la doctrina de la expiación vicaria de Cristo. La Biblia nos enseña que nuestros pecados fueron imputados a Su cuenta mientras que Su justicia es imputada a nuestra cuenta por medio de la fe. Esta es la esencia del evangelio, pero Finney predicó otro evangelio, un evangelio basado sobre el poder de la decisión humana, en vez de la obra soberana de Dios. Muchas innovaciones fueron implementadas, pero cuando Finney volvió a predicar en los lugares de sus previas campañas evangelisticas, él se dio cuenta de que sus metodos habían producido “tierra estéril.”

El halló la solución en el perfeccionismo, una distorsión de la doctrina de la santificación. El enseño que cada creyente tiene la capacidad y habilidad de no cometer más el pecado. Esta fue la idea aceptada de la santificación cuando el movimiento de santidad comenzó a buscar su nuevo Pentecostés.

Las consecuencias de este tipo de santificación es que se vuelve en un legalismo que dice que complacemos, servimos, y honramos a Dios al no usar maquillaje, cortarse el cabello, evitar vicios. Uno de los comentarios más frecuentes del rebaño que pastoreo es que sus familiares carasmáticos los menospecian por usar shorts, cortarse el cabello, o nadar en grupos. Esta actitud de menosprecio es jactanciosa, sectaria, y prejuicial al espíritu del evangelio.

Pero más triste aún es que esta perspectiva de la santificación le roba al creyente de toda vitalidad y progreso en la santificación. La vida cristiana se vive a la luz de lo que Cristo ha hecho por el cristiano. La pregunta para el éxito del progreso en la santificación no es ¿qué haría Jesús? sino que, ¿qué hizo Jesucristo? II de Corintios 5:21 enfatiza la obra terminada de Cristo para nosotros y cómo nos afecta todos los días: “ Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. ” Pablo escribió en su gran tratado sobre la justificación por la fe:

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él se el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida” (Romanos 3:24-27a).

La salvación es una continua confianza en la obra de Cristo como nuestra salvación y único y suficiente mérito delante de Dios.

La vida cristiana no consiste en alcanzar un alto porcentaje de obediencia a los diversos mandamientos, sino una fe ardiente en la obra de Cristo. A menos que uno me acuse del nominalismo, no niego la necesidad de andar en obediencia a los mandamientos de Cristo, pero la Biblia nos cuenta que este andar se realiza en una plena dependencia del poder que Dios suple (Romanos 8:13; I de Pedro 4:11). La santificación es el fruto del gozo en lo que Cristo hizo por nosotros; no un medio de descubrir un gozo más sublime no realizado en la experiencia. El mayor apoyo para la santificación es la comtemplación de Cristo. Pablo nos dice que somos transformados diariamente al contemplar al Señor y Su obra (II de Corintios 3:18). Sencillamente, no importa cuan conformistas somos a las normas bíblicas, si no vivimos a la luz de lo que Cristo hizo por nosotros, no hay santificación, sino un legalismo de los Gálatas y un ascetecismo de los Colosenses. Y Pablo vio este legalismo y ascetecismo como negar la fundación entera del evangelio. Escribiendo a los Gálatas, él dijo:

Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos, y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros (Gal. 4:9-11).

La historia de la iglesia nos enseña del peligro de una noción falsa de la santificación. No es meramente que haya recompensas perdidas, sino las pérdidas de esta guerra contra la sola scriptura son las almas. Los puritanos creyeron que sin la perseverancia en la obediencia de la fe, el resultado sería destrucción eterna, no un nivel inferior de santificación. Como la santificación no es opcional, tampoco es una obra que nos encomienda a Dios.

El abandono de un estudio serio de la Palabra de Dios, la exaltación de la experiencia, y la ignorancia de las grandes doctrinas de las Escrituras han producido un vacio en la iglesia de nuestro siglo, y donde hay un vacío, sabemos que cualquier cosa puede entrar. Sin embargo, hay esperanza. Dios, en Su misericordia, nos ha revelado en Su Palabra Su voluntad. Aquí y solamente aquí, tiene la iglesia la revelación de lo que Dios exige de ella. Al obederle, experimientaremos una vida espiritual de vitalidad, gozo y satisfacción.

Por ende, la iglesia debe entregarse nuevamente a una devoción absoluta a las Escrituras. Son nuestra autoridad. Son nuestra guía para crecimiento espiritual. Sobre todo, las Sagradas Escrituras son suficientes. Además, debemos comprometernos a enseñar las doctrinas básicas y centrales de nuestra fe. Pero además hay una advertencia para nosotros: si no recuperamos este respeto para las Escrituras relativamente pronto, pudiéramos hallarnos en una nueva época de oscuridad espiritual como Europa enfrentó antes de la Reforma. Si no recobramos este amor para la Biblia como nuestra única y suficiente autoridad, no habrá ningún evangelio para nuestros hijos y nietos, y posiblemente, ellos se levantarán en el día del juicio para maldecir nuestra pereza espiritual. Así que, hermano lector, que no nos contentemos con el estado de nuestra iglesia. Dios no nos recompensará conforme a la cantidad de personas que acuden a nuestros cultos, sino por nuestra obediencia a Su voluntad. Recordemos el reto de los padres de la Reforma y lo apliquemos a nuestras iglesias: Semper reformanda.

Referencias

Wells, David. God in the Wasteland . (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Company, 1994) páginas 63-67.

MacArthur, John. Charismatic Chaos . (Grand Rapids: Zondervan, 1992) página 37.

Edga r, Thomas R. Satisfecho con la Promesa del Espíritu Santo . (Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1996), página 19.

Owen, John. The Spirit and the Church . (London: The Banner of Truth Trust, 2002) página 9.

Charismatic Chaos , p. 362

Waldron, Samuel. The End Times Made Simple . Amityville, New York: Calvary Press, 2003) páginas 202-203
MacArthur, John. Ashamed of the Gospel . (Wheaton: Crossway Books, 1993) página 158-159.

Ibid , página 234.

Piper, John. Brothers, We are not Professionals . (Nashville: B&H Pushlishers, 2002) página 106.

Relacionados:

http://fereformada.org/?p=196

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17 Jul

Una Clara Diferencia entre La Biblia y Roma

17 Jul

Una Clara Diferencia entre La Biblia y Roma
JULIO 17, 2010

por Eduardo
La Biblia afirma que nuestros pecados son perdonados cuando una persona cree en Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres. Por lo menos, esto fue lo que predicaron los apóstoles (Hechos 10:43; 26: 18). Creer en Jesucristo significa en el Nuevo Testamento reconocer que Él es Dios y que sólo Él pudo vivir una vida perfecta, obedeciendo sin faltas la Ley de Dios, y que sólo Él pudo morir para sufrir el castigo de Dios por los pecados de Su pueblo.

Creer en Jesucristo es reconocer que ningún hombre es capaz de hacer algo para merecer la justificación de parte de Dios. Es reconocer que ningún hombre es capaz de hacer algo por sí mismo para agradar a Dios y ser reconciliado con Él por sus pecados. Es reconocer que estamos perdidos si estamos fuera de Cristo.

Pero, qué predica Roma? No sólo predica la salvación por obras, sino que ahora predica que un hombre puede ser perdonado si pasa a través de una ‘puerta santa’, se confiesa y ora por las intenciones del ‘sumo pontífice.’ El pasar por esa puerta, dice el rector de la basílica de Los Angeles en Costa Rica, “Es asumir un compromiso, un cambio en la vida, seguir los principios de nuestro Señor.” Dios le da perdón a aquel que se lo ha ganado.

La pregunta es: qué hombre puede ganar el perdón de Dios fuera de Jesucristo? Qué hombre puede ganar el perdón de Dios al pasar por una puerta? Si los hombres no pasan por la verdadera puerta que es Jesucristo (Juan 10: 7-10) con fe, nadie podrá ser perdonado. Fuera de Cristo no hay perdón. Fuera de Cristo todos los hombres están condenados por sus pecados contra Dios.

Es por eso que el evangelio de Roma no puede traer salvación, ya que insiste y guía a los hombres a buscar algo que no pueden hacer: justificarse por sí solos ante Dios por medio de sus obras. Ese no es el evangelio de Cristo, y esa fue la lucha de Pablo con la iglesia de los Gálatas, quienes habían aceptado a los judaizantes que predicaban el mismo evangelio de Roma (Gálatas 1:8).

Que todos nosotros podamos llevar el verdadero evangelio de gracia a los católicos romanos. Sólo ese mensaje puede traer vida espiritual a los muertos.

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