Homosexualidad – un desvio en la jornada hacia la madurez sexual

20 Abr

Homosexualidad – un desvio en la jornada hacia la madurez sexual

Sermón 14 de enero 2007,de Andrew Comiskey (con traducción por Dr. Roberto Miranda) grabado 14 de enero 2007 en Congregación León de Judá

Andrew Comiskey es muy conocido en el mundo Cristiano y en muchas partes del mundo. Andrew ha escrito varios libros acerca de la experiencia del quebrantamiento sexual en diferentes manifestaciones. Él mismo ha salido de un estilo de vida que ha sido destructivo. Y lleva ya veinte y pico de años sirviendo al Señor, escribiendo libros, hablando a la sociedad y al mundo Cristiano acerca de cómo Dios es un Dios poderoso para sanar todo tipo de situaciones, todo tipo de distorsiones en la vida humana.

Él ha sido presidente de una gran organización que ministra a homosexuales que están tratando de salir del estilo de vida. Se llama Éxodos International, la cual alcanza a millones de personas a través de toda la tierra con todo tipo de publicaciones. Sus libros son muy conocidos, y es un hombre de Dios lleno del Espíritu Santo. Está aquí en Boston actualmente en la Iglesia Vineyard con su esposa llevando a cabo un taller, un retiro sobre matrimonio. Y nosotros tenemos la bendición de tenerlo hoy en medio nuestro. Y a Esther también. Bienvenida Esther. Gusto tenerte aquí con nosotros.

Hola, buenos días. Quisiera poder hablar más de su hermoso lenguaje. Crecí en California del Sur donde absolutamente se necesita poder hablar español, pero nunca aprendí porque soy terco y estúpido, así que perdónenme. Yo hago mucho trabajo en el mundo Latino. Puertas se han abierto allí para nosotros para equipar las iglesias para bregar con gente quebrantada, gente que verdaderamente ama a Jesús, pero quienes bregan con áreas profundas y vergonzosas de sus vidas. Y algunas veces es un trabajo muy difícil poder obtener victoria en áreas profundas y difíciles de nuestras vidas. Sabemos que hay victoria en Jesús, pero actualmente no sabemos como esa victoria se relaciona con áreas profundas, entrañables de nuestras vidas. Así que muchas veces encontramos difícil. No queremos deshonrar a nuestros padres, por ejemplo. No queremos deshonrar el nombre de Jesús. Pero aún no queriendo deshonrar a Jesús o a nuestras familias, luchamos con cosas verdaderamente deshonrosas.

Así que trabajamos con iglesias alrededor de todo el mundo para ayudarlas a tratar a nuestra gente con dignidad cuando experimentamos estas dificultades y tentaciones a fin de que no tengamos que ir fuera de la Iglesia en busca de respuestas, no tener que escuchar a falsos profetas y pastores. Podemos descubrir entonces al buen pastor donde nosotros adoramos en algunas de estas áreas profundas en las cuales luchamos. Y esto es algo muy difícil para nosotros, porque cuando llegamos a la iglesia inmediatamente queremos la victoria.

Y no nos gusta tener que admitir y decir, “Verdaderamente no tengo la victoria total que yo quiero.” Pero en realidad, ahí comienza la verdadera sanidad. Es en admitir y decir, “Esta área de mi vida verdaderamente no se está poniendo mejor.” Y entonces encontrar gente que se pare a nuestro lado y nos acompañen hasta que obtengamos esa victoria total. A veces se toma mucho tiempo, y eso es muy difícil. No me gusta nada acerca de eso, pero es la verdad. Y el hecho de que no me guste no lo hace menos verdadero. Así que tenemos que ayudarnos unos a otros. Y aún, quizás especialmente dentro de nuestras familias tenemos que entendernos unos a otros. Y eso es muy difícil sobre todo respecto al problema de la homosexualidad.

No queremos hablar de eso con nuestras familias. No queremos que nuestros padres sepan acerca de eso. Es más vergonzoso la homosexualidad que la mayoría de los problemas. ¿Verdad, no? Es más fácil por ejemplo decir, “Cometí adulterio,” o “Estoy teniendo relaciones ilícitas con mi exnovia o mi novio,” o “Estoy metido en la pornografía.” Esas son cosas también vergonzosas. Pero en una manera como que son un poquito más normales. ¿No les parece? Y pensamos, “Bueno, yo entiendo eso. Puedo entenderlo.” Pero cuando se trata de la homosexualidad, entonces pensamos, “Bueno, no puedo meterme ahí en ese mundo. ¿Cómo puedes tú hacer eso? ¿Por qué hacer algo normal como adulterar, por ejemplo?”

¿Sabes qué? Si somos honestos en nuestra cultura Latina, el adulterio es muy común. ¿Sí o no? Y nosotros todos los sabemos. Todos ustedes han tenido familiares que han cometido adulterio. Pero no se habla de eso, porque uno no quiere avergonzar a esas personas. Así que todos sabemos como guardar secretos. ¿Sí o no? Aún para proteger a las personas. Pero eso no los libera. Eso no detiene el desangramiento interior. Así que todos guardamos secretos. Y a fin de poder ser libres para confiar nuestros secretos, tenemos que confiar en la gente, aprender a confiar. Así que por eso es que tenemos que aprender a confiar en la gente en la iglesia, porque es allí donde reciben las respuestas a través de Jesús, en su cuerpo. Tenemos entonces una posibilidad verdadera de ser libres. Y eso es lo que nosotros hacemos. Ayudamos a la iglesia a proveer refugios, lugares seguros, para gente que tiene problemas vergonzosos y profundos, y que están dispuestos a confiar sus secretos a fin de llegar a conocer a Jesús a fin de poder vivir la verdad en las áreas no vistas, no públicas.

Ahora, me inspiró mucho esta puerta que se ha abierto para decirle no al matrimonio homosexual aquí en Massachussets que hace poco decidió la legislatura. Eso me animó muchísimo. Y pensé, “Señor, aquí hay una puerta abierta. Que el pueblo de Massachussets pase por esa puerta, Señor. Permitan que el pueblo diga lo que siente.” Yo vivo ahora en Kansas City, en el estado de Missouri dentro de una casa de oración que involucra a más de 600 intercesores a tiempo completo, así que yo pienso encabezar a mi casa de oración este año para que en el 2007 y en el 2008 esa puerta se mantenga abierta cuando los legisladores voten de nuevo, para que el pueblo pueda votar. Eso es la puerta abierta de la cual hablo. Deja que el pueblo decida.

Así que esto me intriga, me provoca muchísimo esta posibilidad, de que los 50 estados se unan en decirle no al matrimonio homosexual. Porque mi ministerio es un ministerio global, mundial, yo estoy muy claro en la poderosa influencia de los Estados Unidos en el resto del mundo, aún esos países que odian y detestan a los Estados Unidos. Y hay muchísimos hoy en día. Todavía están profundamente influenciados por la cultura norteamericana. Qué poderosa voz sería si nosotros le dijéramos no al matrimonio homosexual como nación. Si la puerta se cerrara en Massachussets, entonces yo creo que todos los Estados Unidos habrían hablado a través de este estado. Aún cuando no se dé una enmienda nacional federal, si la puerta se cierra en este estado, los Estados Unidos de América verdaderamente estaría constituidos en una unidad con respecto a este asunto. Así que esto me anima muchísimo.

Tenemos una responsabilidad de sostener la verdad acerca del matrimonio. Y tenemos una responsabilidad también hacia la gente quebrantada. Tenemos que proveer poderosas avenidas de sanidad para aquellos que luchan con la homosexualidad y las tendencias… Si no proveemos sanidad, entonces estamos contristando al Señor de la misma manera que el matrimonio homosexual contrista el corazón de Dios. El mensaje central de Jesús fue dirigido hacia gente pecadora. Los evangelios están llenos de ese tipo de ejemplos. Él invitó a personas quebrantadas sexualmente a entrar bajo el dominio de su reino misericordioso. Y al hacer eso, Él envió un mensaje también a la gente religiosa. Él les dijo, “Las prostitutas están entrando al reino de Dios antes que los Fariseos.” Así que tenemos que hacer todo el esfuerzo posible para proveer oportunidades de sanidad a la gente.

Me encanta la historia en Lucas 7, verso 7… Lucas 11, 7 al 17. Me encanta esa historia, ese relato. Se trata de cómo Cristo resucitó el hijo de una viuda. Y quiero usar esta historia como un ejemplo de cómo Cristo me levantó a mí personalmente de la muerte de la homosexualidad. Permítanme leer estos versos con ustedes. “Jesús fue a un lugar llamado Naín. Y sus discípulos en un gran grupo fueron con Él. Y cuando Él llegó a la puerta de un pueblo, había un hombre joven, muerto que estaba siendo sacado.” Lucas 11-7. “El único hijo de su madre, era una viuda. Y una gran multitud estaba con ella. Cuando el Señor la vio, le dijo, “No llores.” Entonces Él tocó el ataúd, y todos los que estaban cargando el ataúd se quedaron tranquilos. Y dijo, “Joven, a ti te digo. Levántate.” Lucas 7, es Lucas 7. “Y el joven que estaba muerto comenzó a hablar, y el Señor se lo regresó a su madre. Y todos se llenaron de asombra hacia Dios. Y dijeron, ‘Un gran profeta se ha levantado entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.’” Está aquí el texto, así que si no tienen su Biblia, pueden mirarlo y leerlo.

Lo primero que vemos acerca de este joven es que está muerto. Está siendo llevado fuera del pueblo para ser enterrado. Yo quiero usar esta muerte como una metáfora, una ilustración como una ilustración de lo que pasa cuando una persona que tiene un problema homosexual asume como si su identidad fuera de ser un homosexual. Y estas son dos cosas diferentes de las que estoy hablando. Porque hay mucho poder en identificarse, llegar a ese punto de identificarse como que yo soy homosexual.

Veamos cómo se desarrolla ese tipo de identidad y de auto-conciencia. Esto podría probablemente aplicar a algunos de ustedes en esta iglesia hoy en día. Tú estás consciente de que tienes ciertas atracciones hacia personas de tu mismo sexo. Generalmente te habrás dado cuenta de esto a la edad de diez u once años. Y te causa mucha vergüenza. No quieres que nadie lo sepa, así que no lo dices a nadie. Y todavía estás tratando como de encontrar tu camino, de descubrir qué está pasando. No quieres hablar a tus amigos acerca de ello. Tienes miedo de hablarle a tus padres acerca de ello.

Así que comienzas a escuchar otras voces. ¿Qué dice Oprah en su show de televisión acerca de esto? ¿Qué dice mi escuela acerca de homosexualidad? ¿Y si yo voy anónimamente a un consejero escolar, qué me va a decir? O quizás tu vas a la Internet donde puedes entonces desarrollar relaciones a través de la Internet. O quizás surjan imágenes entonces en tu mente de gente teniendo relaciones homosexuales o pornografía, y lo puedes hacer a través de Internet también. Y todo eso lo que hace es darle gasolina a tu deseo, a tu pasión. Y quizás entras a tener correspondencia a través de la Internet con alguien que tiene ese mismo tipo de tendencias homosexuales. Y comienzas a desarrollar relaciones secretas.

Y lo que tú vas a escuchar departe del mundo es, “Mira, simplemente eres homosexual. Eso es lo que tú eres. Así que simplemente reconcíliate con la idea.” Y si nosotros comenzamos a acordar, a estar de acuerdo con esto. Diremos, “Sí, eso es lo que soy. Soy homosexual. Soy una lesbiana.” Esto implica la muerte a tu verdadero yo. Y yo he oído esto departe de mucha gente, gente que ha luchado durante mucho tiempo cuando se afirman a si mismos como homosexuales. Cuando dicen, “Esta será mi verdad, esta será mi paz, este será el yo que yo le he representar al mundo, la identidad que le presentaré. Eso en realidad constituye una muerte al verdadero yo.

¿Cómo se da esto? Yo quiero decir lo que yo pienso. Yo quiero decirles que yo pienso personalmente que no hay tal cosa como un hombre homosexual o una mujer lesbiana. Simplemente creo más bien que hay gente que está llevando ciertas heridas en su ser, que tienen ciertos anhelos de relación y de intimidad con alguien que simplemente no comprenden, no saben figurar bien. Y cuando están confundidos y en tinieblas, en la oscuridad, cuando no hay buen pastoreo, la luz de la verdad, y de la luz, y de la razón, entonces nos hacemos vulnerables y abiertos a falsos profetas a aquellos que son demasiado rápidos en imponernos manos, y decir, “Eso es lo que tú eres.” Para confirmarnos como algo que verdaderamente no somos. Nadie nace un heterosexual madura, y realizado y definido. Amen. Uno no ve un bebe, y dice, “Ah, tú eres un heterosexual maduro.” Tú dices, “Oh, tú eres una bebita linda,” por ejemplo. O, “Tú eres un bebé precioso. Uno entonces tiene delante de si un gran camino hacia la madurez de identidad. Pero nosotros queremos, bebé, llevarte adonde tienes que llegar.”

Nosotros sabemos cuál es la meta. Un hombre para mujer, mujer para hombre. Pero estamos ahora hablando de hombres adultos, mujeres adultas. Hay un camino muy largo, una trayectoria muy larga, muchos valles, muchas montañas. Hay muchos escombros en el camino, y muchas veces podemos quedar atrapados. Podemos atorarnos. Podemos atorarnos en los matorrales, o quedarnos en un valle simplemente dando vueltas, no sabiendo qué sucedió. El abuso sexual, el descuido de los padres, tantas cosas que pueden quebrantarnos y entrar como influenzas negativas en nuestra vida juvenil. Y esas cosas nos dan miedo, y también nos excitan, nos confunden, de tal manera que nos atoramos en esta jornada que hemos proseguido.

Y aquellos que tienen atracciones del mismo sexo, aquellos que tienen que admitir honestamente, “Mis deseos sexuales son para gente de mi mismo sexo, no para las del sexo opuesto.” Esas personas quedaron atoradas en la jornada en formas en que ellos mismos no pueden entender ni responder. Eso es lo que sus deseos les dictan. Pero nosotros les podemos ayudar en esa situación. Nosotros les podemos decir, “Gracias por compartir esto que estás luchando. Necesitas ayuda. Necesitas sanidad. Y nosotros queremos ayudarte a reasumir esa jornada hacia la madurez, esa jornada en la cual todos estamos implicados en alguna parte del camino.”

Todos nosotros hemos tenido problemas en esa jornada hacia la madurez sexual. La mayoría de ustedes no se quedaron atorados ahí en el nivel del deseo homosexual, pero simplemente porque usted llegó al punto en su jornada de tener deseos normales, heterosexuales, no quiere decir necesariamente que usted sea maduro. ¿Sí o no? Lo único que tiene que hacer es cásese, y comience a ver entonces. “Ah, Señor, veo que todavía necesito ayuda. Necesito ayuda para ayudar a esta mujer en la forma correcta. No entiendo a este hombre. Ah, Señor, ten misericordia. Todos necesitamos ayuda.” La homosexualidad es simplemente que requiere un tipo específico de ayuda. La meta es la misma: una heterosexualidad madura. Esa es la meta de Dios para toda la creación humana.

Ahora, cada hombre, cada mujer aquí es diferente. Un hombre tiene que entrar en un sentido completo de su poder como hombre, su fuerza varonil. Tenemos que hacer paz con lo que verdaderamente somos, como hombres o como mujeres. Un hombre necesita sentir poder, ser poderoso para cuidar verdaderamente a una mujer. Y una mujer necesita sentirse segura de que este hombre va a usar este poder en una forma que la va a ayudar y a defender en su camino. Pero vivimos en un mundo tremendamente confundido. Muchos hombres están muy inseguros de cómo usar su poder verdaderamente. Y muchas mujeres se sienten muy inseguras acerca del poder masculino. Y en esta inseguridad, la de-estabilización de los hombres y las mujeres, somos muy vulnerables entonces a buscar refugio en las armas, en las manos, en los brazos de gente de nuestro propio sexo.

Ahora, déjenme decirles, la familia juega un rol importantísimo en todo este proceso, sobretodo el padre. Necesitamos padres poderosos que puedan involucrarse con cada hijo, cada hija que puedan entrar en esas zonas sombrías de tinieblas y de sombras en esas incertidumbres que la vida joven pueda estar experimentando. El poder de la afirmación paternal a través de la vida de un joven o una joven. Esto es quizás la influencia más importante, más influyente en la vida, en la formación de la identidad de un niño. Muy importante.

Y cuando el padre no está presente para cubrir y ser un verdadero padre, los hijos y las hijas entonces se hacen mucho más vulnerables a oír otras voces, para escuchar otra gente y otros recursos que les van a decir entonces quiénes ellos supuestamente son. Eso fue lo que me sucedió a mi. Mi padre es un buen hombre, pero no sabía cómo ser un verdadero padre. Yo ahora soy un padre ya de cuatro jóvenes adultos. Y ahora siento mucha más compasión por mi papá que lo que sentía antes. Pero él no sabía como ser padre. Y durante esos años críticos de mi vida en que yo no sabía quien yo era verdaderamente, él no estuvo allí. Él estaba demasiado ocupado con su propia vida. Él me dio a la vida, fue papá biológico, pero no supo cómo ser padre espiritual, emocional. Y entonces yo me encontré muy vulnerable. Cuando estaba físicamente presente, muchas veces estaba airado, molesto. Así que la cara que yo tenía de mi padre era un rostro airado. Así que simplemente puse una pared, y dije, “Me alegra de que no estés presente.” Pero al rehusarlo a él y rechazarlo, también regresando a hacer paz conmigo mismo acerca de lo que yo era como hombre, identidad masculina. Y esto jugó un rol importantísimo en el desarrollo de mis tendencias homosexuales. No lo estoy culpando a él, pero esto definitivamente fue una influencia. Y entonces cuando yo asumí una identidad homosexual. Cuando dije, “Esto es lo que yo soy. Esto es lo que voy a hacer con mis sentimientos, entonces comencé a pecar, y entonces me sometí a unas tinieblas muy profundas.”

Una de las cosas que sabemos acerca de este hijo de la viuda de Naín es que no tenía padre. No tenía una voz masculina que le diera fuerza en su debilidad, nadie diciéndole, “Camina en esta dirección. Evita eso que vas a encontrar en el camino. Yo caminaré, te acompañaré en el camino,” que te diga, “Necesitamos ahora caminar por una encuesta bien alta, pero te voy a ayudar.” Simplemente no ascendí ese camino empinado. Convertirse en un hombre maduro es un verdadero logro. No es algo que simplemente se da automáticamente cuando uno nace. Toma mucha mentoría, mucho trabajo. Es una subida muy empinada y forzosa. Necesitamos a alguien que nos diga, “Por aquí es el camino. Camina en él.”

Mucha gente como yo entonces nos entregamos a una cultura de gran libertad y abandono sexual. Yo crecí en California del Sur, una cultura tremendamente liberal. No había ninguna dificultad en ese tiempo en entrar en relaciones homosexuales. Había mucho placer sexual, aún la bendición de mis semejantes. No era en ninguna forma difícil encontrar apoyo departe de otros homosexuales. Esto es más todavía verdadero que antes, muy cierto en la ciudad de Boston. Así que el comportamiento sexual está creciendo cada día más y más entre los jóvenes. La cultura juvenil es una cultura tremendamente amigable hacia la homosexual. Es una cultura muy sexy, muy alegre, muy atractiva. Ese sentido de vergüenza ya desapareció. Es más, uno se siente como bendecido y privilegiado de salir del closet. Se ve como algo valeroso y heroico en vez de una movida mala. Simplemente se ve como una opción entre muchas otras, pero no es una muy buena. En este salón estamos ahora lidiando con otro tipo de cultura, en este lugar. Es como una cultura dentro de una cultura. ¿No es así? Es una cultura, la que nosotros representamos, que estamos diciendo, “No, no vamos a hacer o a ser así. Vamos a ser una cultura Cristiana.” Amen.

¿Pero qué es lo que puede pasar muy fácilmente en una cultura Cristiana? Buena vergüenza, por así decirlo. El tipo de vergüenza que dice, “Ey, quizá yo no debo actuar sobre esos impulsos homosexuales. Yo quiero hacer lo correcto.” Y esa vergüenza positiva puede convertirse en vergüenza negativa o mala, diciendo, por ejemplo, “Ah, no quiero que nadie sepa acerca mis tendencias, mis luchas.” Y esta cultura que nosotros representamos entonces se puede convertir en una cultura no receptiva a ese tipo de confianza, de confesión.

Déjenme preguntarles algo. Alguna vez en su vida, usted le ha confiado a algún Cristiano, y después se ha arrepentido de haberlo hecho? Levante su mano si es así. Y uno dice, “Ah, eso fue una mala idea. No mantuvieron el secreto.” O le dieron muy mal consejo, como por ejemplo, “No se lo digas a nadie.” De veras? Y uno puede ver inmediatamente en su rostro, como que se horrorizaron ante lo que tu les confiaste. Y de ahí en adelante, dijiste, “Hm, de aquí en adelante me guardaré el secreto más bien.” Y eso es lo que pasa muchas veces bien fácilmente en una cultura Cristiana no receptiva. “No quiero decirle a nadie lo que está pasando dentro de mi.” ¿Y entonces, qué sucede? Lo que pasa aquí en Lucas 7. Toman el cuerpo, y lo sacan afuera del muro, de la cultura, de la ciudad, del lugar.

La persona que está en lucha entonces dice, “Ah, me voy a salir de ese mundo. Voy a resolver mis problemas afuera. Y en un sentido, nosotros decimos, “Amen, estamos de acuerdo contigo. Salte.” Quizás a veces en formas obvias, o a veces en nuestra propia confusión y sentido de vergüenza de lo que estamos escuchando. Y decimos, “No metas eso en el seno de la familia. No metas eso entre nosotros. Eso no es santo.” ¿Así que entonces qué pasa? Que lo tratamos como si estuviera muerte. Lo vemos como infeccioso como ese joven muerto, donde literalmente llevaron su cuerpo fuera de las fronteras comunitarias, de las barreras, para que literalmente el cuerpo no infectara a la sociedad. Y eso es normalmente lo que hacemos con gente que comete infracciones sexuales: la hija, por ejemplo, que resulta en cinta fuera de matrimonio, el hombre en su adulterio, el esposo en su adulterio, y el hijo o hija en su práctica homosexual.

Y es difícil para nosotros. ¿Verdad? La cultura Latina es una cultura de honor. Y ustedes son gente de honor. Ustedes respetan autoridad. Ustedes quieren honrar a sus familias en una manera que resulta ejemplar para la cultura Anglosajona. Nosotros demasiado rápido muchas veces deshonramos a nuestras familias en la cultura Anglosajona. Pero a ese honor también hay un lado negativo y peligroso cuando no decimos la verdad, cuando no nos sentamos con ese hijo o esa hija, y les preguntamos, “¿Oye, qué está pasando? ¿Qué estás haciendo con tu vida? Hablemos acerca de esa amistad que tienes. ¿Estás tu bregando con homosexualidad? Necesitamos hablar la verdad. ¿Por qué estamos bailando alrededor del asunto?” Así que afuera hay una cultura de licencia, de libertinaje, pero como cultura, la Iglesia puede también crear una subcultura de mentiras y de secretos, de cosas escondidas no expresadas donde intencionalmente rehusamos crear lugares seguros donde la gente pueda abrirse y decir la verdad. Yo estaría muerto hoy si no hubiera encontrado una iglesia sanadora.

Mis amigos de escuela superior con los cuales salí del closet… Esto es otro beneficio de la iglesia Latina. Es como el Las Vegas de la iglesia. Bota el reloj. Todos mis amigos de escuela superior están muertos del SIDA. Están muertos. No habían los cócteles, las medicinas especiales que hoy en día existen para sanar o mantener el AIDS. Están muertos, simplemente apagados en lo mejor de sus vidas. Y la única diferencia en mi caso fue que yo encontré un grupo de gente en el nombre de Jesús donde yo podía decir, “Esto es lo que estoy trabajando, con esto es que estoy bregando. Amo a Jesús. Yo sé que en Él está la victoria. Yo sé que Él es la vida, pero estoy bregando, estoy luchando fuertemente.” Y esta comunidad tiene que convertirse en algo mucho más poderoso a mi favor que esa comunidad que está allá afuera.

Hablemos acerca de alguna de las llaves, las claves para poder crear una comunidad sanadora. Primeramente, intercesión. Número uno, la intercesión. El poder de la intercesión. Eso comienza de rodillas. Dice aquí que la mamá de ese joven muerto estaba llorando por su hijo. Esto quiere decir para mí que ella no se dio por vencida. No abandonó la batalla a favor de su hijo. A pesar de que estaba muerto, todavía estaba orando, todavía intercediendo. Otra razón por la cual yo estoy aquí hoy en día es por la oración de los santos de Dios, gente que estaba consciente de la naturaleza de mi lucha, quienes sabían que yo me identificaba como homosexual, y que oraban oraciones muy sencillas. Dios, cógelos. Agárralos. No se requiere mucha sofisticación. Dios, cógelos.

Y mi mamá fue probablemente la más poderosa intercesora de todas. Y de hecho no era una pentecostal Latina, tampoco. Era una Anglicana de hecho, episcopal, muy racional, muy cognitiva. Yo ni siquiera sabía que ella oraba. Imagínense. No quiero ofender a los Anglicanos, pero yo ni siquiera sabía que ella oraba. Y un día yo llegué a mi casa, y era un lío total. Y ella me miró directamente. Me dijo, “Andy, tú necesitas, verdaderamente necesitas a Jesús.” Y entonces me dijo, “Andy, yo quiero más para tu vida de lo que tienes.” Me dijo, “Yo he conocido mucha gente que ha vivido ese estilo de vida, pero no llegaron a vivir una vida plena, abundante. Yo quiero más para ti.” No fue algo pesado, religioso, abrumador. No me estaba condenando. Más bien me estaba invitando a algo mayor, más positivo, en el poder del amor de una madre y sus lágrimas. Y eso me quebrantó mi corazón. Sus lágrimas me penetraron. Predicación religiosa no hubiera entrado a mi ser en ese momento, pero alguien que me amaba verdaderamente, y que me conocía como yo era, llorando sobre ese destino que estaba delante de mí, eso tuvo tenía poder. Tuvo poder en ese momento.

En segundo lugar, hay un tipo de muerte que tiene que darse. No ese tipo de morir físico como el que vemos aquí en el relato, o la muerte que es asumir una identidad homosexual, pero morir en el sentido de estar dispuesto a abandonarse a algo, un camino que es inseguro, y no familiar que se abre cuando uno… una voluntad de deshacerse de los placeres, abandonar los placeres del pecado. Este es un tipo de muerte. ¿Sí o no, también? Muchas familias, familiares y amigos dicen, “¿Bueno, qué me pueden decir acerca de mi amigo o familiar homosexual?” Y unas de las cosas que yo les pregunto es la siguiente, “¿Está el muerto ya? ¿Todavía está muerto? ¿Ya él está haciendo la pregunta todavía?

¿Verdaderamente quiere él a Jesús ya?” Porque muchas veces queremos arrastrar a la gente hacia la resurrección. Queremos nosotros mismos levantarlos de la muerte, pero todavía no han llegado a ese punto de muerte, de morir a si mismos. No quieren resurrección. No están listos todavía. Y el tiempo preciso es muy importante, así que muchas veces los que nos queda hacer es orar y esperar el momento de Dios, seguros de que Dios puede forjar las circunstancias necesarias mientras nosotros hacemos nuestra parte para crear una comunidad sanadora. Así que cuando estén listos, haya un lugar preparada para su resurrección. Así que mientras tanto podemos orar poderosamente. Señor, abre la puerta. Mientras tanto, nuestra iglesia, nosotros como iglesia podemos orar. Podemos arrepentirnos. Yo creo que mucho de esto se da de rodillas mientras Dios va cambiando nuestros corazones. Algunos en la iglesia necesitamos arrepentirnos de lo duros que hemos sido con los homosexuales. Nosotros creemos … que lo que tenemos es un odio santo, pero lo que es es simplemente un odio carnal.

Simplemente creemos que son malos y perversos, y creemos que esto es justicia, es una ira justa. Y sentimos, ah, la Biblia está de nuestro lado. Romanos 1, es la peor forma de idolatría, decimos. La homosexualidad ciertamente es una poderosa expresión de idolatría, pero también tenemos que leer Romanos 2. Y allí el Apóstol Pablo dice, “Cuidado con juzgar, porque ustedes mismos también están sujetos a similares tentaciones y pecados.” Entonces el verso culminante, “Es la bondad del perdón y la misericordia de Dios la cual nos lleva al arrepentimiento.” Romanos 2, versículo 4.

Algunos de nosotros necesitamos arrepentirnos de nuestra ignorancia de que verdaderamente no sabemos lo que sucede en el corazón homosexual, las luchas y las tensiones. Lo trivializamos, lo superficializamos. Hemos simplemente adoptado una postura de simplemente “di no”, niégate a obedecer. “Simplemente deja de hacerlo de la manera que yo dejé de fumar, o la manera que yo estoy tratando de perder peso. Es lo mismo.” Y eso es ignorancia.

Las raíces de la homosexualidad son tremendamente profundas. Las heridas relacionadas con la homosexualidad requieren mucha atención. Uno no le dice por ejemplo a alguien que ha sido golpeado por un carro, que ha tenido un accidente automovilístico, “Ey, simplemente párate hombre. Camina como yo estoy caminando. Lo puedes hacer, especialmente si tú eres un Cristiano. Tu tienes autoridad sobre el dolor… Párate, bebé, coño.” Simplemente tenemos que ser honestos.

Nuestras oraciones muchas veces, o nuestras respuestas que hemos ofrecido, muchas veces han sido demasiado sencillas, superficiales. O Señor, danos sabiduría, danos una verdadera comprensión, un espíritu de revelación y de sabiduría para que cuando nos confrontemos con las personas necesitadas, cuando oremos por ellas, podamos proveerles verdadera ayuda. ¿Dicen Amen ustedes hermanos? Es muy importante. Muchas veces también podemos arrepentirnos del quebrantamiento y las distorsiones sexuales que hay en nuestras propias vidas y en la vida de nuestra propia familia, prestar arrepentimiento por eso.

La homosexualidad siempre sale y emerge de una heterosexualidad deformada y quebrantada. Por ejemplo, pecados generacionales, de generación en generación, pecados de adulterio, adicciones sexuales, abuso de la esposa o el esposo, abandono, falta de un padre y su atención, hostilidad entre hombres y mujeres. Les voy a pedir que se queden aquí todos. Todas estas cosas contribuyen a la homosexualidad y a la formación de la homosexualidad. Así que podemos comenzar arrepintiéndonos del quebrantamiento que hay en nuestra propia heterosexualidad y en nuestras vidas muchas veces.

Ahora mismo estoy trabajando por ejemplo con un joven de Puerto Rico. Su padre es un pastor Cristiano. Estuvo demasiado ocupado todo el tiempo durante la juventud de ese joven, su niñez sirviendo al Señor. Él amaba al Señor fuertemente, pero este pastor nunca se conectó emocionalmente con su hijo joven. Su niño joven lo necesitaba verdaderamente. Y este padre, en el curso de su ministerio, tuvo una relación adultera con una mujer, se fue de la familia, y plantó una iglesia con su nuevo esposa. ¿Así que qué pasó? Que la madre se soldó, se unió emocionalmente en una forma muy poderosa con su hijo varón. Y entonces se unieron en su herida emocional contra el papá. Y el joven entró en una práctica, un estilo de vida homosexual. Y ahora él está volviendo a regresar a esa jornada de sanidad, y está diciendo, “Quiero a Jesús. Quiero lo mejor de Él para mi vida.” Pero hay ahora una gran barrera en su camino. Es su papá. Así que esto va a constituir un gran paso en su camino de una vez más abrir esa puerta al Padre.

Cuando nosotros nos arrepentimos, cuando decimos, “Dios haznos un lugar de refugio, un lugar de sanidad en la iglesia,” sabe qué va a pasar? Dios va a enviar mucha gente quebrantada a nuestras vidas. Y algunos de ustedes mismos van a sentirse entonces invitados a decir, “¿Ey sabe qué? Yo también estoy quebrantado.” Algunos de ustedes ya han recibido sanidad profunda en algunas de estas áreas, y entonces ustedes podrán ser grandes ayudadores en esta comunidad nueva sanadora. Ustedes le darán un rostro al concepto de sanidad en su comunidad. Y yo le garantizo, cuando ustedes hagan esto, cientos vendrán a ustedes. Cientos vendrán.

Ahora quizá usted dirá, “Bueno, yo no conozco nadie que esté por ahí luchando con estos asuntos, por lo menos Cristianos serios y comprometidos.” Pero esperen un ratito, y cuando ellos comiencen a salir y a acercarse a ustedes, y digan, “¿Ey, puedo hablar contigo?” No digas, “¿Tú?” Diga, “Wow, gracias por compartir eso. Hay un lugar para ti aquí.” Este mandamiento que vemos en Lucas 7, versículo 14, “Joven, a ti te digo, levántate,” es un gran mandamiento. Proyecta una necesidad de una respuesta, nuestra necesidad de involucrarnos con Dios y los demás en el proceso de nuestra propia resurrección.

Necesitamos volver de nuevo a la jornada. Y en mi propia sanidad, yo puedo ver que hubo diferentes etapas de resurrección, puntos específicos de la jornada donde Dios, Jesucristo me dijo, “Andy, levántate. Sigue adelante. Deja de hacer cosas y actos homosexuales. Brega en el dolor de tu niñez. Perdona a tus ofensores desde tu corazón. Profundiza en tu relación con tus hermanos porque tú necesitas el amor de ellos. Atrévete a entrar en relaciones sanas con otras mujeres. Tú puedes ser un buen don, un buen regalo a una mejor. Levántate Andy. Ofrécete a ti mismo. Todos estos son pasos en el camino capacitados por el poder del Espíritu Santo a través del mandato del Señor. Sigue adelante. Sigue adelante. No te mantengas atorado en el mismo lugar.”

Nosotros podemos, por ejemplo, tratados de sanidad, ponernos en lugares estratégicos en nuestras iglesias para que gente quebrantada como yo puedan escuchar y responder a este llamado de resurrección. Yo sé que ustedes aquí en esta iglesia tienen un grupo, y necesitamos más. Y eso es realmente lo que nosotros hacemos. Nosotros … que comiencen grupos poderosos de sanidad en sus iglesias. Vamos a trabajar juntos en esto. Vamos a ser socios para hacer de esta iglesia un lugar de sanidad.

En la misma manera en que ahora en Massachussets tenemos una puerta abierta para impedir el matrimonio homosexual en Massachussets, también atravesemos esa otra puerta de proveer una avenida poderosa y ancha para la resurrección de muchos. Jesús quiere esto para nosotros. El quiere que nosotros levantemos estándares de justicia en los lugares de trabajo y de negocios. Pero a Él le deleita cuando proveemos medios de que la gente pueda verdaderamente vivir a ese estándar de justicia que Él establece. Amen.

¿Por qué no nos ponemos de pie todos y oremos? Gracias por este pueblo, Señor. Gracias por sus vidas hermosas, buenas y quebrantadas. Todos tenemos historias, Señor, de quebrantamiento. Señor, formas en que la jornada fue difícil también para nosotros, y algunas veces no fue nuestra culpa, algunas veces nuestro propio pecado. Señor, pedimos que la luz de Tú resurrección brille sobre nuestras propias historias personales, que Tú nos des ojos para aquellos que no tienen pastor. Señor, en vez de ver un activista furioso, ayúdanos a ver un hijo o una hija perdida. Ayúdanos a ver a alguien que no tiene pastor.

Te pedimos Señor en Tú misericordia, que Tú dirijas a aquellos que están perdidos hacia este iglesia, este lugar. Señor, yo pido por los que están perdidos, por los que están llorando y clamando, diciendo, “¿Esto es todo lo que hay? ¿Este es mi destino?” Señor, que Tú les muestres su verdadero destino, y que ellos puedan recibir departe Tuya, hombres y mujeres, en esta iglesia, que puedan venir y unirse a ellos para poderlos ayudar en su camino por el desierto para libertar agua en su desierto. Haz un camino o Dios. Abre las puertas en esta iglesia, Señor. Abre las puertas de la sanidad. Abre las puertas de la justicia para que Tus hijos puedan volver a casa. Suéltalos Señor del norte. Suéltalos desde el sur. Suéltalos desde el oeste. Suéltalos desde el este o Dios. Tráelos a casa de nuevo o Dios, y prepáranos para recibirlos, sí Señor. Que sea así para esta iglesia. Que sea así Señor. Gracias Señor. Gracias Jesús. Aleluya. Aleluya. Gracias Señor. Gracias Jesús. Amen, Amen, Amen. Gracias Señor. Gracias Jesús. Aleluya. Gracias Jesús. Señor te alabamos, Te bendecimos. En el nombre de Jesús, Amen, Amen. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Gracias Jesús.

Yo quisiera hacer algo… que todo aquel que quiera pasar aquí al frente, ya sea por que sienta algún llamado de Dios, hacer, a que Dios lo esté llamando a un ministerio sanador a personas con diferentes tipos de problemas así de identidad, o que usted tiene algún familiar, algún amigo que necesita sanidad en cualquier área de las cuales, no solamente homosexualidad, si no cualquier área de quebrantamiento sexual, que usted quiera orar, interceder. Y no quiero ver solamente mujeres, porque hay muchos hombres que son llamados a este ministerio, pase aquí al frente, y vamos a pedir que Dios nos constituya, y que comience un proceso de prepararle a usted para ser un sanador. Que Dios nos haga presencias sanadoras en nuestras comunidades. Amén. Y que esta iglesia, vamos a pedirle al Señor, que esta iglesia sea un lugar de sanidad para nuestra comunidad allá afuera. No solamente que seamos nosotros que decimos, “No, no, no” a la homosexualidad y al matrimonio homosexual, si no que también seamos parte de la respuesta para sanar a mucho. Que el Espíritu Santo obre en nuestra iglesia.

O Señor, Isaías 61, la unción de Isaías 61, que el Espíritu del Dios soberano sea sobre nosotros para predicar buenas nuevas a los pobres, para soltar a los que están en exilio, para abrir puertas de prisión. Señor, pido por los intercesores aquí, los que oran por sus hijos, que oran por sus hijos y sus hijas, que oran por aquellos que están perdidos que todavía no conocen. Señor, pido que una vez más prendas ese fuego de la fe, de la fe sencilla, de que cuando oremos, Tú actúes. O Señor, te damos gracias por esto. Te pido que prendas una base de oración en este lugar para las personas que están quebrantadas sexualmente para que Tú salgas a través de estas oraciones, para que Tú rompas la decepción, el engaño, quebrantes en las mentes decididas, principados de pensamiento mental. O Señor, pido que Tú hagas esto a través de las oraciones de tu gente fiel. Gracias Señor. Gracias.

Te pido que esta sea la fundación, el fundamento, que esta intercesión sea el fundamento. O Señor, te pido por aquellos que están siendo llamados para unirse a los que están quebrantados, para unirse a ellos, semana, tras semana, tras semana, para incluirlos en sus vidas. Señor, te pido por aquellos que han sentido quebrantamiento por sus seres queridos, o por aquellos que han sido quebrantados dentro de si por sus propios pecados. O Señor, te pedimos que esto se convierta en un quebrantamiento redentor, que Tú creas espacio en sus corazones para esas vidas quebrantadas. O Señor, te pido estrategias para la sanidad, sabiduría, fronteras, barreras, y un camino, un riel en el cual los que están quebrantados puedan naturalmente ir de un lugar a otro en su jornada a fin de llegar a la verdadera madurez. O Señor, yo pido que Tú lo hagas a través de Tus sanadores, a través de Tus intercesores, a través de Tus maestros, a través de lo profético, a través de los pastores. O Señor, te pedimos que todos puedan hacer su propia parte para hacer un camino para una comunidad verdaderamente sanadora en este lugar. Que así sea o Dios. Que así sea o Señor. Gracias, Señor. Gracias.

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