EL PECADO DE MEZCLAR

1 Abr

David Wilkerson Today

WEDNESDAY, MARCH 30, 2011

EL PECADO DE MEZCLAR

Ni en el Antiguo Testamento encontramos nada tan fuerte como las advertencias

que Pablo hace en contra de la afinidad con el mundo:

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué

compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión, la luz

con las tinieblas? ¿Qué armonía puede haber entre Cristo y Belial? ¿O qué

parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de

Dios y los ídolos? Y vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios

dijo: Habitaré y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi

pueblo” (2 Corintios 6:14-16).

En el Antiguo Testamento cuando Dios quería revelar el poder de su presencia

ante los malvados Egipcios, él trazó una línea de separación, separando al

pueblo de Dios en Gosén del resto de Egipto.

“Pero Jehová hará distinción entre…Israel y…Egipto…porque yo

enviaré esta vez todas mis plagas sobre tu corazón…para que entiendas que

no hay otro como yo en toda la tierra” Éxodo 9:4, 14).

Dios quiere que el mundo vea la diferencia entre su pueblo que lo ama y el

resto del mundo incrédulo. Él quiere que seamos un ejemplo de ser un pueblo

liberado y victorioso, confiando en Su brazo poderoso para que nos libre de

todo daño y maldad.

Las razones hoy en día para que nos separemos del mundo (Egipto), son las

mismas de tiempo antiguo. Dios está nuevamente trazando la línea entre su

pueblo y este siglo malvado para que esta generación pueda saber que en toda

la tierra no hay ninguno que pueda liberar como él . Los malvados de este

siglo necesitan tener una manifestación aún más grande de la presencia del

Señor. Ninguna otra cosa les llamará la atención. Ninguna otra cosa los

golpeará para convencerlos del pecado. ¡El Espíritu Santo ha sido derramado,

para que toda carne pueda estar bajo el poder de la presencia de Cristo y ser

convencidos de sus pecados, de justicia y de juicio!

Hablando acerca de sus verdaderos discípulos, él dijo, “No son del mundo,

como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:16). Y otra vez, “Yo os elegí del

mundo, por eso el mundo os odia” (Juan 15:19).

El mundo ama a los suyos, pero nosotros no somos del mundo. Que Dios nos ayude

a aceptar alegremente nuestro carácter especial de separación y diferencia.

¡Sólo aquellos que están verdaderamente sin mezcla con el mundo y que se han

separado para Cristo tendrán poder para salvarlo!

“Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15).

Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/12833

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