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España: Evangélicos celebrarán Día internacional de la Mujer

4 Mar

España: Evangélicos celebrarán Día internacional de la Mujer

By ALC
Friday, March 04, 2011

MADRID – Organizada por la Consejería de la Mujer del Consejo Evangélico de Madrid (CEM), este viernes 11 de marzo, tendrá lugar una Jornada con motivo del Día Internacional de la Mujer, en el Paraninfo del Colegio El Porvenir. El encuentro busca aportar la mirada evangélica a esta significativa fecha.

En el entorno internacional, y también en el evangélico español, existe una gran herencia de anteriores generaciones de hombres y mujeres de fe protestante que dieron pasos de gigante en pro de los derechos de la mujer en el mundo y en este país.

Entre otros aspectos, en el ámbito educativo con aportaciones singulares y pioneras, que tristemente son desconocidas por los propios evangélicos, y mucho más por la población en general.

Por ello, el CEM ha querido organizar –por primera vez en Madrid- un acto en este Día Internacional de la Mujer desde la óptica evangélica.

Según explica Marisa Muñoz-Caballero -Consejera de la Mujer del CEM- no es un acto organizado para mujeres, sino para todas las personas que crean en la defensa del respeto, la dignidad y el papel de la mujer en la sociedad y en la iglesia. Ese será el centro de esta cita; que además tendrá un papel representativo cara a la sociedad del mundo evangélico madrileño e indirectamente del español.

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Avergonzados

4 Mar

Avergonzados

La nota se titulaba “el lado público de la vergüenza” Y decía así: “Parecería que estamos viviendo una época desvergonzada de escándalos sórdidos y codicia impenitente. No obstante la vergüenza o al menos el escarnio, podría estar preparando su vuelta” Trata sobre cómo las acciones descaradas e intrigantes pueden llegar a ser puestas en evidencia con los medios sociales modernos “… hay un factor vergüenza… sin embargo hay quienes temen que las consecuencias de la justicia de pandillas se generalicen en la Web, donde el tribunal de la opinión pública hace sus propias leyes”

La Biblia nos habla sobre estos temas: vergüenza y falta de ella, juicios humanos y justicia divina.

El pecado del ser humano lo ha llevado a un grado tal de decadencia que Dios debe intervenir, haciéndolo aún más patente.

“y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible… por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones… los entregó a pasiones vergonzosas… y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío… Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Romanos 1:23-28)
“Porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto” (Efesios 5:12)
Pero vendrá el día del juicio de Dios

“Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo” (1 Corintios 14:10)
“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10)
“Pero habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican… Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad… para que toda boca se cierre, y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios” (Romanos 1:32; 2:2; 3:19)
¡Qué bueno sería que cada uno de nosotros pudiera experimentar, al igual que el Apóstol Pablo, lo siguiente:

“Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo. Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor” (1 Corintios 4:3-4)
“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:15)
Recordemos: En medio de un mundo desbocado, Dios nos da la posibilidad de vivir en santidad.

TBS
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La muralla secular y laicista

4 Mar

Wenceslao Calvo

La muralla secular y laicista


Cuando Martín Lutero escribió su obra A la nobleza cristiana de la nación alemana describió las tres murallas con la que la Iglesia de Roma se había rodeado para ser inexpugnable ante cualquier intento de reforma.
3 de marzo de 2011
Si se pretendía reformarla mediante el poder secular, aducían que el poder secular debía estar sometido al eclesiástico. Si se recurría a las Escrituras argumentaban que nadie, sino el papa, podía interpretarlas correctamente. Y si se echaba mano de un concilio respondían que nadie puede convocar un concilio salvo el papa. De esta manera las armas que podían servir quedaban, por definición, embotadas para ese propósito de reforma. En la obra mencionada Lutero desmontó esas tres argumentaciones.

Pero he aquí que las fuerzas de oscuridad, que tienen muchas cabezas, se han manifestado en nuestro tiempo en la forma de secularismo y laicidad. Y al igual que ocurriera en el pasado con la Iglesia católica ocurre ahora con éstas y con los dirigentes que en España y en otras partes del mundo las promueven. Porque ante cualquier intento de hacerles entrar en razón para que abandonen sus insensatas propuestas sobre la familia, el matrimonio y la vida humana, se escudan en que ellos no están bajo el mandato de ninguna ley divina, sino solo bajo el de aquellos consensos a los que los hombres puedan llegar. Y de esta manera, blindados detrás de esa muralla, hacen y deshacen a su antojo, jactándose además de su coherencia con sus propios postulados y acusando de incoherencia a los cristianos, por no ser capaces de vivir de acuerdo a los suyos propios. Y así como la Iglesia católica se hizo irreformable en el siglo XVI, el secularismo y la laicidad se han vuelto también irreformables en el XXI.

Hay cristianos que, ante el supuesto poder argumentativo de la muralla secular y laicista, han asumido las mismas posiciones, claudicando así ante el avance de estas fuerzas anticristianas. La timidez con la que proponen las ideas judeo-cristianas es tan acomplejada y la osadía de las fuerzas enemigas imponiendo las suyas es tan atrevida, que el resultado de esa confrontación es el que se podía esperar: La entrega vergonzante de las más preciosas verdades, a cambio de recibir su aprobación al decir: ¡Qué buenos chicos son estos cristianos!

Pero como todo en esta vida tiene su flanco débil, también la muralla secular y laicista la tiene. Porque si hay una grieta por la que puede ser derribada es esta: La contradicción que sus impulsores manifiestan entre lo que dicen y lo que hacen, cuando los medimos por los propios parámetros que ellos mismos han establecido. Y ya se sabe que si alguien contradice con su conducta lo que dice con sus palabras ha perdido la autoridad moral que pretendía tener y hasta se le podría calificar de simulador. Es una sencilla regla de tres que no solo ha de aplicarse a los cristianos, sino que ha de ser válida también para los que no lo son.

Hace poco Wikileaks sacaba a la luz pública algunos trapos sucios que ponían en evidencia a ciertos dirigentes e instituciones. Claro que ante lo insostenible que podía ser la situación para más de uno se ha optado por la vía expeditiva: Silenciar al difusor de tales informes y dejarlo inoperante. De esta manera muchos podrán seguir respirando tranquilos.

Pero ¡oh calamidad! he aquí que, sin que los expertos en relaciones internacionales ni los servicios secretos lo sospecharan, una parte del mundo musulmán se ha puesto en pie de guerra contra algunos de sus dictatoriales dirigentes. Unos dirigentes que hasta hace unas semanas eran recibidos, considerados, agasajados y solicitados por otros dirigentes de naciones occidentales democráticas [Por cierto, nunca entenderé por qué unos dictadores son abominables y otros son afables].

Así pues, ahora que algunos pueblos repudian a sus mandatarios, los dirigentes seculares y laicistas occidentales se apresuran, en este preciso momento, a condenarlos. Durante años les han hecho el juego, les han seguido la corriente, han hecho tratos con ellos, han cerrado los ojos y han guardado silencio, aun sabiendo que en sus países no había libertad de conciencia, ni de religión, ni de asociación, ni de información.

No obstante y aún con todas las revueltas actuales, esos dirigentes corren desesperadamente en busca de auxilio de las dictaduras autocráticas de Oriente Medio, para que nos ayuden a salir del agujero económico y financiero en el que estamos metidos, para que nos refinancien la deuda y para que nos garanticen el suministro de petróleo o gas que nos son tan vitales; en una palabra, para que nos den oxígeno. Y así, los mandatarios seculares y laicistas occidentales hacen cola para llamar a las puertas de los palacios y mendigar ante los sátrapas, que son la negación de lo secular y lo laico. Patético.

Así pues, estos supuestos campeones de la coherencia y la integridad quedan en evidencia no por discursos ni razonamientos, sino por sus hechos. Es la incoherencia de los que se presentaron como coherentes. Rafael Alberti escribió un poema que decía:
‘…Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua…
Siento esta noche heridas de muerte las palabras.’

¡Qué gran farsa ideológica de palabras es la que han fabricado los secularistas y laicistas! No se sostiene a sí misma, porque sus propulsores son incapaces, cuando llega la hora de la verdad, de asumir sus consecuencias últimas.

Por eso, el saber que estoy siguiendo a alguien que fue coherente hasta el final, incluso al coste de su propia vida, me da la seguridad de comprobar que estoy en la senda correcta.

Autores: Wenceslao Calvo© Protestante Digital 2011

ICR-IERE: una fe y un bautismo común?Ecumenismo

4 Mar

X. Manuel Suárez

ICR-IERE: una fe y un bautismo común?Ecumenismo


El reciente acuerdo de reconocimiento mutuo del bautismo entre la IERE (Iglesia Española Reformada Episcopal, Comunión anglicana española) y la Iglesia Católica Romana (ICR) despierta en muchos de nosotros perplejidad.
3 de marzo de 2011
Dice textualmente el acuerdo que “la Conferencia Episcopal Española y la Iglesia Española Reformada Episcopal, firmantes de la presente Declaración, que conservarán en sus respectivos archivos, reconocen el mismo y único bautismo válidamente administrado y recibido”.

Los criterios que se establecen para regular esta validez no tienen que ver con la decisión personal firme y consciente del bautizado, sino con el real compromiso de los padrinos de educar en el cristianismo al bebé bautizado. No pretendo abrir un debate teológico, sino presentar con todo respeto e interés algunas preguntas sobre las consecuencias de este acuerdo.

¿Qué significado le dan los firmantes al bautismo? El documento da tanto valor a citas de la Iglesia Católica Romana y de instancias ecuménicas como a citas de la Biblia, lo que da idea de sus prioridades a la hora de sentar los fundamentos del acuerdo y contradice el principio protestante de la Sola Escritura; así, se remite a un texto ecuménico para retorcer el concepto bíblico del nuevo nacimiento y decir en el punto 2 que el bautismo “eleva al hombre a la vida sobrenatural y por ello es llamado nuevo nacimiento (cf. Jn 3:3)”.

¿Para qué llamamos a nuestros amigos católicos al nuevo nacimiento, al cambio radical de vida, al arrepentimiento, a la conversión y la nueva vida en Jesús? ¿Para qué predicamos el Evangelio de redención, el nuevo nacimiento a personas que ya han sido bautizadas en la Iglesia Católica Romana, un bautismo que, según el acuerdo, ya supone el nuevo nacimiento en los términos de Jn 3:3?

Los puntos 4 y 6 del documento nos aclaran más su concepto del bautismo: “Por el bautismo le es dado al cristiano participar sacramentalmente en la muerte y resurrección de Jesucristo, muriendo a todo pecado, original y personal, y resucitando a una vida nueva”; “por el bautismo el hombre es liberado del pecado original en el que ha nacido, recibe el perdón de todos los pecados personales”. Si el pecado es personal, ¿no ha de ser personal también el nuevo nacimiento, la salvación? ¿No han de ser éstos la consecuencia de una decisión personal? Y el propio documento señala en su punto 11 que “el bautismo de niños no requiere el acto de fe personal del bautizando”.

¿En qué queda la Sola Fe? ¿Quién da el paso de fe? ¿Es la fe una cuestión personal o la consecuencia de un rito? ¿Somos salvos por un encuentro personal con Dios o por un encuentro con la Iglesia de Roma o la IERE? La Reforma resolvió claramente esta crucial cuestión y, aunque la tradición luterana y la calvinista le dieron un cierto valor a la Iglesia como facilitadora de un entorno de incorporación del creyente a la familia de Dios, la decisión de entrar en la salvación siempre la hemos entendido como algo personal e indelegable.

Cuando Jesús le dice a Nicodemo que “es necesario nacer de nuevo”[i], no le está invitando a que haga un rito de paso en la sinagoga, sino a que tome una decisión personal, y cuando Jesús salva a alguien le dice “tu fe te ha salvado”[ii], no la fe de tus padrinos ni la de quienes te presentaron en el templo o te circuncidaron.

¿Quiénes constituyen la Iglesia? En el punto 1 del acuerdo la IERE y la Iglesia Católica Romana reconocen “nuestra fe común en Dios nuestro Padre, en nuestro Señor Jesucristo y en el Espíritu Santo, y nuestro bautismo común en la única Iglesia de Dios”.

Volvemos a preguntarnos ¿para qué predicar el Evangelio, para qué llamar a salir de la perdición, invitar al arrepentimiento y al encuentro personal con Jesús a personas que, por haber sido bautizadas en la Iglesia Católica Romana, tienen nuestra misma fe común en Dios y forman parte de nuestra misma Iglesia?

Y de esto se deriva una implicación práctica: ¿no deberíamos invitar a la Iglesia Católica Romana a incorporarse a la FEREDE? ¿O mejor deberíamos solicitar nuestra entrada en la Conferencia Episcopal católica? La Reforma estableció que la Iglesia de Dios está formada por todos los creyentes que personalmente han sido salvos, es la “iglesia invisible” de la que hablaba Calvino, ¿y acaso forman parte de ella tantos que fueron bautizados al nacer por decisión de otros y deciden llevar una vida sin Cristo? ¿Acaso no había sido circuncidado Acán[iii]? ¿y acaso le sirvió la circuncisión de algo para salvarse a él y a tantos otros que cita Esteban en su discurso, a quienes identifica como “incircuncisos de corazón”[iv]?

El bautismo es una muestra externa de una decisión personal voluntaria de entrega a Jesús, pero por sí solo ofrece tanta garantía de salvación como la circuncisión, esto es, ninguna[v].

El punto nº 1 reconoce “nuestro bautismo común en la única Iglesia de Dios” ¿Para qué murieron por la fe tantos hermanos nuestros, incluyendo nuestros mártires de la Iglesia Anglicana, defendiendo la Sola Fe, la Sola Gracia y la Sola Escritura, si permaneciendo en la Iglesia de Roma, siendo en ella bautizados ya formaban parte de “la única Iglesia de Dios”?

La IEREse debe preguntar, después de la firma de este acuerdo, para qué se ha de predicar el Evangelio en una sociedad como la española, en la que la mayoría de personas ha pasado por el bautismo católico. ¿Y acaso a la mayoría de los evangélicos españoles no les bautizaron en la Iglesia de Roma y de ella salieron para incorporarse a la Iglesia de Cristo? Cuando invitamos a un católico a nacer de nuevo y pasar de muerte a vida, ¿de qué estamos hablando?

Permítaseme ser un poco más pragmático y preguntar: ¿A quién le conviene este acuerdo? Sin duda, a la Iglesia Católica Romana, que está alarmada por el espectacular incremento del número de católicos que se convierten y se hacen evangélicos en muchos países del mundo; consecuentemente, intenta llegar a acuerdos semejantes aquí y en otras partes para garantizar que los católicos van a dejar de ser objeto de evangelización, aunque hay que reconocer que para este objetivo no le es muy útil pactar con la IERE, que desgraciadamente no es la denominación con mayor impulso evangelizador en España.

Las entidades representadas en la FEREDE comparten unas bases de fe; ¿son éstas compatibles con las que se ponen de manifiesto en este acuerdo entre la IERE y la Iglesia Católica Romana? La firma de este documento hace ver, en mi personal parecer, la necesidad de que en la FEREDE nos dotemos de unos límites que definan con más claridad nuestra identidad, lo que cabe dentro y lo que queda fuera.

[i] Jn 3:7
[ii] Mt 9:22, Mr 10:52, Lc 7:50 y 17:19
[iii] Jos 7
[iv] Hch 7:51
[v] 1 Co 7:19, Ro 9:7-8, Gá 3:7

Autores: X. Manuel Suárez© Protestante Digital 2011