FORTALEZA PARA EL VIAJE

3 Mar

David Wilkerson Today

THURSDAY, MARCH 3, 2011

FORTALEZA PARA EL VIAJE

Nadie en esta tierra puede colocarlo en el ministerio. Le pueden dar un diploma

de un seminario, puede ser ordenado por un obispo, o recibir una comisión de

parte de una denominación. Pero el apóstol Pablo revela la única fuente de

un verdadero llamado al ministerio: “Doy gracias al que me fortaleció, a

Cristo Jesús, nuestro Señor, porque, teniéndome por fiel, me puso en el

ministerio” (1 Timoteo 1:12).

¿Qué quiere decir Pablo aquí cuando dice que Jesús lo fortaleció y lo tuvo

por fiel? Piense en el tiempo de la conversión del apóstol. Tres días

después de ese evento, Cristo colocó a Pablo en el ministerio –

específicamente en el ministerio de sufrimiento: “Porque yo le mostraré

cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16). Este es el

ministerio al cual Pablo se refiere cuando dice, “Por lo tanto, teniendo

nosotros este ministerio…” (2 Corintios 4:1). Él continúa añadiendo,

“…según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.” Él está

hablando del ministerio de sufrimiento. Y él lo pone en claro que es un

ministerio que todos tenemos.

Pablo nos está diciendo que Jesús le dio una promesa para este ministerio.

Cristo se comprometió a serle fiel y a fortalecerlo a través de todas sus

pruebas. La palabra Griega equivalente a habilitar significa, “un suministro

contínuo de fortaleza”. Pablo declara, “Jesús prometió darme más

fortaleza de la que necesito para el camino. Él me habilita para mantenerme

fiel al ministerio. Gracias a él, yo no desmayaré ni me rendiré. Yo

emergeré con un testimonio.”

Una transfiguración está sucediendo en nuestras vidas. La verdad es que somos

cambiados por lo que nos obsesiona. Llegamos a ser como las cosas que ocupan

nuestra mente. Nuestro carácter está siendo influenciado e impactado por lo

que tiene cautivo a nuestro corazón.

Yo le agradezco a Dios por cada persona que alimenta su mente y su alma con las

cosas espirituales. Tales siervos han fijado sus ojos en lo que es puro y santo.

Ellos mantienen su mirada en Cristo, pasando tiempo de calidad adorándolo a él

y edificándose en la fe. El Espíritu Santo está trabajando en estos creyentes

al cambiar continuamente su carácter a la semejanza de Cristo. Dichos creyentes

estarán listos para los sufrimientos duros e intensos que vienen. Los creyentes

flojos, descuidados y sin oración sufrirán ataques de corazón o abatimientos.

Sus temores los abrumará porque no tienen al Espíritu Santo trabajando en

ellos, transfigurándolos. Cuando vengan los tiempos difíciles, ellos

simplemente no tendrán fuerza.

Aquí está la palabra final de Pablo sobre este tema: “No damos a nadie

ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea desacreditado.

Antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia,

en tribulaciones, en necesidades, en angustias, en azotes, en cárceles…como

entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a

muchos” (2 Corintios 6:3-5, 10). ¿Cómo “enriquecemos a muchos”?

Haciendo brillar hacia afuera la esperanza de Cristo en medio de nuestro

sufrimiento. Ofrecemos verdaderas riquezas cuando causamos que otros pregunten,

¿Cuál es su secreto? ¿Dónde encuentra él tanta paz?

Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/12533

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