La Biblia frente a la brutalidad del Congo

6 Feb

La Biblia frente a la brutalidad del Congo
Publicado el 27 November 2010. Tags: ABS, Biblia, proyectos, SBC, SBU
En la República Democrática del Congo (RDC), la guerra está arrasando el corazón y el alma de su gente. La American Bible Society (ABS), y la Sociedad Bíblica del Congo (SBC) están capacitando a las mujeres de la EDC con ayuda, esperanza y salud.
Flora, de 27 años, criaba cabras y trabajaba en la RDC. Un día, escuchó disparos de armas de fuego y corrió hacia unos matorrales en busca de cobijo. En ese lugar, los soldados la capturaron y violaron. Aquella experiencia la marcó profundamente. Pero Flora cree en el poder de Dios para ayudarla y fortalecerla.


«Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación» (Salmos 68.19)
Desde el aire, la RDC destella brillos de verde jungla y tierra. Las planicies se convierten en sabana, y se alzan imponentes las montañas con sus picos congelados. El Río Congo, con sus innumerables tributarios, enlaza el país en un cuadro de tranquilidad.
Pero desde el piso, emerge una realidad enteramente diferente. Facciones de guerrilla intentan explotar los ricos recursos minerales de la RDC, y matan rutinariamente a hombres, mujeres y niños, robando la tierra y el alma de su gente.
Desde la guerra, que empezó en agosto de 1998, casi 5.5 millones de congoleses han perdido sus vidas en el segundo conflicto bélico más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial. Alrededor de 45.000 personas mueren cada mes, constituyendo los niños el 47 % de ese número. Aproximadamente 1.5 millones de personas están en constante huída, abandonando sus hogares, iglesias, escuelas y villas que son quemados hasta sus cimientos. Las enfermedades, como la malaria, neumonía y la desnutrición son galopantes, siendo resultado directo del conflicto.
Matar es rutinario. También los crímenes sexuales contra mujeres y niños. En el noreste de la RDC, la prevalencia de las violaciones y otros delitos sexuales son consideradas como las peores del mundo.
La situación es desoladora, compleja y ampliamente ignorada por el mundo occidental. Pero eso debe cambiar y la ABS se ha comprometido a que tanto la RDC como los países africanos que la rodean sean uno de sus focos geográficos para los próximos cinco años.
«Somos responsables y por lo tanto se nos pedirán cuentas de lo que hemos hecho en la tarea que Dios ha puesto delante de nosotros», dice Robert L. Briggs, vicepresidente ejecutivo de los ministerios globales de Escritura de la ABS. Briggs agrega que «no podemos desentendernos de este lugar donde el poder y la promesa de Dios deben ser conocidas». Citando el Salmo 68, Briggs continua: «El Señor es el Padre de los que no tiene padres, y el protector de las viudas. Él provee por los que están pasando por necesidades y libra a su pueblo de la muerte.»
La ABS ha tomado claramente el mensaje de este Salmo y lo ha colocado en su corazón.
La belleza natural de la RDC, es exuberante. La RDC es también rica en minerales, como cobalto, cobre, diamantes, tantalio, etc. La explotación de esos minerales se constituyó en el corazón del conflicto que ya ha cobrado tantas víctimas.
La RDC recaló en la ABS


Dos años atrás, la ABS tuvo su primera experiencia de la brutalidad en la RDC, cuando uno de sus empleados, Bagudekia Alobeyo, pidió a sus colegas que oren por su familia en Dungu, RDC. Los rebeldes ugandeses habían llevado a cabo un brutal ataque contra civiles en aquella región. La gente era asesinada, las mujeres eran violadas, y los niños eran utilizados como esclavos sexuales de soldados y mineros. La villa fue totalmente incendiada, y aquellos que lograron escapar, como la familia de Alobeyo, fueron obligados a vivir en la selva.
Después de mucha oración, planificación y contribuciones de mucha gente, la ABS ayudó a Alobeyo a rescatar a su familia; un piloto rescató a toda su familia, y los llevó a Ariwara, cerca de la frontera con Uganda.
Aunque parecía una escena de una película de acción, el rescate llevó la brutalidad de la RDC a la sede de la ABS. Una vez que esto sucedió, ya no hubo vuelta atrás.
Briggs describe las inmensas necesidades en la RDC. Primero, hay una profunda escasez de Biblias. Las congregaciones puede tener una sola Biblia, y los líderes de la Iglesia acostumbran a compartir una Biblia con otros pastores. En una región dominada por la violencia y la brutalidad, tener acceso a la palabra de Dios es una necesidad absoluta.
Segundo, la gente escapa para resguardar sus vidas de los ataques de la milicia. Consecuentemente, necesitan comida y cobijo, así como Escrituras, para sostenerlos y darles ánimo.
Tercero, mujeres y niños están siendo extorsionados y usados como armas de Guerra. Briggs dice: «La violación y brutalidad sexual sin precedentes obliga a las mujeres y a los niños a vivir con cicatrices físicas y emocionales que no pueden sanarse de la noche a la mañana. Los líderes de las iglesias están tratando de ayudar a las mujeres y los niños pero necesitan aprender a aconsejarlos apropiadamente. Se necesitan Biblias, más cuidado, más consuelo para que estas personas puedan recuperar sus vidas nuevamente.» El alcance del problema es enorme y sus raíces muy profundas.
En respuesta a esta crisis, la ABS ha lanzado dos programas. Uno es para provisión de Escrituras, otro para provisión de alimentos.
La ABS y la SB del Congo trabajan juntas
La SB de la RDC y la Iglesia Evangélica de África Central llevan ayuda y la Palabra de Dios a 2.500 refugiados que viven en un asentamiento en Dungu. El esfuerzo incluye Biblias, comida para un mes y elementos de higiene.
Otro proyecto ofrece escrituras a sobrevivientes de violaciones. El programa involucró a pastores, las mismas víctimas y sus familias, con una duración de tres años en la región de Goma.
Janette, de 21 años de edad, era una comerciante que vendía vegetales para vivir. Un día, un grupo de atacantes la persiguieron hasta que finalmente la violaron. Cuando pudo escapar, se reunió con su esposo, herida tanto en el cuerpo como en el espíritu. En vez de rechazarla, el esposo de Janette, Äôs, la cobijó y le buscó un lugar para tratarla. Desde entonces, se han mudado a una villa más segura, y Janette encontró en Dios la fuerza que necesitaba.


El centro del conflicto

Establecida como una colonia de Bélgica en 1908, la RDC —anteriormente llamada Zaire— ha sufrido de inestabilidad política y social por más de 50 años. Los líderes iban y venían; regímenes corruptos se han derrumbado, solo para ser reemplazados por grupos rebeldes tanto o más corruptos que los anteriores. En 2006, la RDC sostuvo su primera elección democrática y libre en más de 40 años. Pero este gobierno no tiene el poder para detener la violencia.
El oriente de la RDC es rico en minerales, y es en la explotación de esos recursos donde descansa el corazón del conflicto. La RDC es el productor más grande de cobalto, así como de cobre y diamantes. Otros materiales valiosos abundan en sus ricas tierras.
La explotación ilícita de esos recursos ha caracterizado el conflicto desde que comenzó.
Aunque los medios y distintas organizaciones han documentado el problema, no se ha tomado ninguna acción efectiva para detener la explotación. Los intereses económicos que involucran a compañías europeas, asiáticas y norteamericanas no permiten detener el conflicto. La respuesta internacional al conflicto ha sido tibia, diálogos de paz y conversaciones se han ido desarrollando con los años pero sin ningún resultado valedero.
En el proceso, las vidas y las esperanzas de millones han sido destruidas.
A principios de 2010, una delegación de la ABS fue hasta la RDC para evaluar la situación y decidir cuáles eran los mejores pasos a seguir. El sufrimiento y el abandono de niños y mujeres son profundos y generalizados. La situación, en algunos lugares, es caótica y la violencia, inusitada.
Pero el grupo fue testigo de «gozo abundante», dijo John Walter, director de las campañas nacionales de la ABS. Se refería, a un servicio religioso con más de 1.500 congoleses abarrotados en una pequeña iglesia donde escuchaban sus palabras con entusiasmo. Los cantos, acompañados con una pequeña armónica, pronto ahogaron las voces de John y del pastor. Las alabanzas se oían desde los alrededores.
Su gozo era «extraordinario», dijo Walter, a pesar de su profunda pobreza y necesidad, la gente alababa a Dios con fe y entusiasmo. Había gozo y esperanza a pesar de las circunstancias.
Este evento empujó ciertamente el entusiasmo de la ABS. Briggs, que fue parte de la delegación, les prometió a los líderes de la iglesia de la RDC que la ABS no ignoraría el pedido de los congoleses. «Vamos a hacer todo lo que podamos para ayudar.»
La promesa final fue: «No los olvidaremos».

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: