CALEB

11 Nov
David Wilkerson Today
THURSDAY, NOVEMBER 11, 2010
CALEB
Caleb, cuyo nombre significa valor, determinación, ¡tipifica a la persona que
se aferra al Señor! Caleb era inseparable de Josué, representando así al que
continuamente camina con el Señor haciendo caso omiso de las distracciones de
la vida.
Caleb había acompañado a los espías al otro lado del Jordán, cuando el
Espíritu Santo lo dirigió hacia Hebrón – “el lugar de muerte.” Abraham
y Sarah estaban enterrados allí, como también Isaac y Jacob y los patriarcas,
y años más tarde, el reino de David comenzaría allí. Con asombro Caleb
escaló esa sagrada montaña y la fe inundó su alma. Él valoró ese
santificado lugar, y desde ese momento en adelante, él quiso que Hebrón fuese
su posesión.
Se nos dice de Caleb que él “decidió ir detrás de Dios” (Números
14:24). Él nunca desmayó hasta el final, y a sus ochenta y cinco años de
edad él podía testificar: “Todavía estoy tan fuerte como el día en que
Moisés me envió. Cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para
combatir, para salir y para entrar” (Josué 14:11).
¡En su vejez Caleb peleó su mayor batalla! “Dame, pues, ahora este monte
[Hebrón]…” (14:12). “Josué entonces lo bendijo y dio a Caleb…a
Hebrón por heredad” (14:13). “Por tanto, Hebrón vino a ser heredad de
Caleb…por cuanto se había mantenido fiel a Jehová, Dios de Israel”
(14:14).
Este mensaje es glorioso: No es suficiente el haber muerto al pecado – o
haber entrado a la plenitud alguna vez en el pasado. ¡Lo que se necesita es
crecer en el Señor hasta el final! Es mantener el poder espiritual y la fuerza
sin desmayar. ¡Es “decidir seguir a Dios” aún en la vejez!
Hebrón – la heredad de Caleb – significa ¡una compañía asociada!
¿Asociada con qué? ¡Con la muerte! No sólo la muerte al pecado en el
Jordán, sino vivir en un lugar de muerte. ¡Vivir con aquellos asociados con
la muerte y resurrección de Jesucristo! “Dame, pues, ahora ese monte”
había orado Caleb. En otras palabras, “¡Dame este caminar de muerte a mi
‘yo’!” Fue aquí que Abraham había edificado un altar para sacrificar a
su hijo, y era aquí que Caleb y su tribu vivirían, constantemente asociados
con ese altar de un sacrificio vivo.
El seguir al Señor con todo su corazón produjo un fuego santo por Dios en los
hijos de Caleb. ¡Mientras los hijos de las dos tribus y media se apartaron y
abrazaron al mundo y su idolatría, la familia de Caleb creció fuerte en el
Señor!
El deseo de Dios para todos nosotros es que entremos a un lugar de descanso,
gozo y paz en el Espíritu Santo. Eso requiere seguirlo a él, “con todo tu
corazón…y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30).
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