Apoyo mutuo…

26 Oct

Apoyo mutuo…

A lo largo de la vida contactamos, conocemos, tratamos o intimamos con infinidad de personas. Algunas son fugaces estrellas que pasan y se van. Otras permanecen con su presencia,  con su recuerdo o con sus hechos durante mucho tiempo o para siempre. Algunas resultan significativas, otras son pasajeras…

En la vida del Apóstol Pablo ocurría esto también. El recorrió parte del mundo para llevar el evangelio y conoció mucha gente, lugares, ciudades con las cuales mantuvo relaciones efímeras o duraderas. Se interesó por todos, les dio lo mejor que pudo, fue bien o mal correspondido, según las ocasiones y de acuerdo a lo que leemos en sus cartas a las iglesias. Sufrió y se alegró con cada caso. Algunos impactaron su propia vida más que otros. Ninguno le resultó indiferente.

En 1 Tesalonicenses 2:17-20 y 3:1-3 leemos:

  • “Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro; por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó. Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo. Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, y enviamos  a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe,  a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos”

A la distancia, en medio de sus propias tribulaciones y problemas, Pablo se inquietaba por sus hermanos, por sus hijos espirituales, por la iglesia toda de Tesalónica.

¿Qué le dió consuelo y aliento? Ver su progreso y fidelidad…

  • “Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros, por ello  hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor. Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe” (1 Tesalonicenses 3:6-10)

¿Qué les recomendó? Que siguieran firmes…

  • “Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre…” (1 Tesalonicenses 3:11-13)

¿Crecemos espiritualmente para dar gozo y satisfacción a los que nos enseñan y guían?

  • “Por lo demás hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.” (1 Tesalonicenses 4:1)

Más allá de las dificultades que pasaron los de Tesalónica, eran buenos ejemplos y eso alentaba a Pablo a continuar trabajando…

  • “…de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” (1 Tesalonicenses 1:7)

¿Cómo somos nosotros?

Recordemos: Nuestras vidas afectan a otros, para bien o para mal…

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