Amor vs Enamoramiento

26 Oct

Amor vs Enamoramiento
Por Suzette Pineda

Imagina que estas en un camino lleno de flores y un hermoso arrollo al final de él, se respira paz, naturaleza, vida, tranquilidad etc… y luego una horrible tormenta oculta tu cielo azul y entenebrece tu hermoso paisaje, empieza a caer la lluvia tan fuertemente que te obliga a buscar refugio y cuando al fin termina, sales y ves solo la sombra de lo que fue y te ves obligada a migrar a otro lugar porque repararlo parece imposible. Mientras nos distraíamos viendo lo hermoso del paisaje perfecto que teníamos frente a nuestros ojos desde lejos una tormenta se avecinaba pero jamás la vimos y cuando llego nos tomo por sorpresa.
Las relaciones en un inicio parecen tan perfectas que nos distraemos en solo aquello que vemos a simple vista, somos incapaces de ver mas allá, resulta tan cómodo disfrutar de un buen momento y luego si algo sale mal hay muchas otras personas con las que podemos intentarlo de nuevo, pero ¿Qué de los fracasos que venimos arrastrando? A donde vayamos ellos nos perseguirán y afectaran una y otra vez todas nuestras relaciones. Enamorarse parece la melodía más hermosa, pero enceguece, idealiza y a fuerza encaja con la pareja “ideal”, todas las piezas que se forzan un día se aflojaran y saldrán disparadas la una de la otra. El enamoramiento está basado en ilusiones e ideales, es vivir los buenos momentos y huir de los malos porque “esa ya no es la persona de la que me enamore”. Cuando iniciamos una relación todo es perfecto, pero si no tenemos la edad ni la madurez suficiente las responsabilidades harán añicos con ella. El enamoramiento repentino se concentra en el físico, si nos tomamos más tiempo y observamos un poco más, podemos estar más seguro de quien es la persona que estamos eligiendo; entonces analizamos que no estamos frente a una persona perfecta y que en algún momento nos enfrentaremos a ella, a ese yo interno que solo se manifiesta con el tiempo y la confianza y es cuando debemos aprender a lidiar con los errores y hacer valer más sus virtudes, pero es una lucha de dos en donde el interés primordial debería ser permanecer juntos por amor.

El acoplamiento es una fase difícil que hay que hacer con cuidado; “Quiero amarte sin absolverte, unirme a ti sin esclavizarte, quiero apreciarte sin juzgarte, ayudarte sin menospreciarte, corregirte sin herirte. Si puedes hacer lo mismo por mi entonces nos habremos conocidos verdaderamente. Te amo”

Los defectos también son particularidades de una sola persona, hay defectos que definitivamente nos toca pulir como pareja para hacer la convivencia más amena, hay defectos que son parte fundamental de la personalidad de alguien y por más que luchemos con ellos jamás se irán así que con este tipo de defectos debemos aprender a convivir o analizar si podemos tolerarlos, con toda seguridad nuestra pareja también estará haciendo este análisis sobre nosotros porque tanto ella como nosotros somos dos seres imperfectos. Como pareja no podemos pasar por la vida de alguien solo para señalar sus faltas o ignorarlas, debemos ser el ingrediente que sazone mejor la comida, eso extra que hace que todo sepa mejor, de lo contrario no tendríamos objeto en la vida de esta persona ni esta persona en la nuestra. No es fácil encontrar el amor porque la idealización de él, lo encuadra en un “felices para siempre” ojala fuera así, pero está muy lejos de serlo aunque los momentos felices pueden ser muy a menudo, los feos nos recuerdan que debemos luchar por permanecer juntos y nos recuerdan por qué nos elegimos el uno al otro. Por eso en los problemas el amor pierde el encanto porque pensamos que es el camino a la felicidad.
Decirle “si quiero” a alguien es algo más profundo de lo que parece, es decir: “Si tu vas a la guerra yo voy contigo.” (¿SERA?) Es volverse parte de esa persona y demostrarle mientras tengamos vida que lo que sentimos es tan real que se palpa con hechos. Gritos, rabietas y somatones de puerta solo son motivos para reflexionar y reconciliarse profundamente, deben ser motivos para platicar y arreglar los desacuerdos, buscar el bien de ambos, el punto medio en el que encuentren el equilibrio de lo justo.

Lo más emocionante es caminar con alguien que sabe exactamente como somos y aun así nos ama, alguien que en nuestra ausencia extraña hasta nuestros defectos y valora más nuestras cualidades. El amor es complicidad, es tolerancia, es comunicación, es compañía, es apoyo. El enamoramiento es una atracción inicial que si no se encamina con la cabeza se vuelve una ilusión fallida que nos defrauda nuevamente en la búsqueda de otra persona. Seguro mis errores también la harán salir corriendo. Quiero compartir un pensamiento que me envió un amigo a mi correo hace algunos meses, (Nota de la Editora esta es una carta ganadora del concurso de cartas de amor de Villalba en España) lejos de la tragedia que se relata, quien narra la historia supo descubrir que era el amor, lo triste fue que la otra persona no supo verlo. No siempre hay un “felices” para siempre, pero en la búsqueda de ese sentimiento tan indescriptible, vale la pena intentarlo.

Estimada Cristina:
Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, que como verás, la he dividido en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR: -La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina. – El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra. – El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar. – La mancha de rímel que dejaste en mi almohada la noche de bodas, cuando por fin dormimos juntos. – La promesa de que yo sería el Único que besaría la constelación de pecas de tu pecho. – Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo, en medio de tus carcajadas, durante nuestra luna de miel, mientras subíamos al tren. – Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos y hablando. También me quedaré, si no te molesta, con las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti.

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ: – Las cenas en silencio, interrumpidas únicamente por el ruido de los cubiertos, porque ya no tenías nada para contarme. – Aquellos besos obligados que me dabas, cuyo ingrediente principal era la rutina. – El sabor agrio de los insultos y los reproches. – La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío, porque te quedabas hasta tarde navegando en Internet o hablando con tus amigos ocasionales en Facebook. – Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa. – El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono. -Alan y Cecilia… Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca llegamos a tener. Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el automóvil, los muebles, la casa, etc.) solo quiero comunicarte que puedes quedártelos todos. Al fin y al cabo sólo son eso… objetos.
Afectuosamente, Roberto.

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