Los temas religiosos complican al PT y enojan a Rousseff

16 Oct

15-10-10 | POLÍTICA
Los temas religiosos complican al PT y enojan a Rousseff

El debate por el aborto y el matrimonio gay volcó al decisivo voto evangélico a favor del opositor Serra, que escala en las encuestas. El triunfo del oficialismo ya no es una certeza, y la participación de Lula será clave en la recta final. Su candidata increpó a un periodista que le preguntó si era lesbiana (ver video relacionado)

Dos semanas atrás, José Serra necesitaba 17 millones de votos para revertir el aplastante triunfo de Rousseff en primera vuelta. La petista lo superó por casi 15 puntos y, en los primeros sondeos luego del comicio, la ventaja aún era de 12 por ciento. Todos los analistas brasileños auguraban su segura victoria en el ballottage, y el segundo tramo de la campaña se perfilaba tan aburrido y previsible como el primero.

Unos pocos días más tarde, el comando de campaña del PT ve con preocupación que la diferencia se haya derrumbado a entre 4 y 7 puntos, según la encuesta. Será difícil que Serra dé la sorpresa, pero nadie puede descartar que en la próxima semana el oficialismo haga un irreversible paso en falso. No hay margen para el error, y mucho menos cuando sectores con prédica directa sobre los votantes están en franca campaña contra Rousseff.

La candidata de Lula fracasó en su intento de reconquistar a los electores evangélicos y católicos perdidos en la primera vuelta. Su vieja posición a favor de la despenalización del aborto le valió el rechazo de ese sector, que primero se volcó a Silva y ahora apoyará a Serra. El partido de gobierno retiró la descriminalización de sus bases programáticas con tal de reponer esa sangría (ver nota relacionada).

Pero el reconocimiento de que subestimaron el peso de la comunidad religiosa, que en Brasil incluye a millones de votantes, llegó tarde. Las cuestiones de conciencia se convirtieron en el caballo de batalla de una parte de la jerarquía eclesiástica -sobre todo la de San Pablo, bastión de Serra- y de los medios de comunicación opositores al gobierno, que no jugaron un papel menor en el estancamiento de Rousseff.

El debate por el matrimonio gay es otro punto delicado. Entre la espada y la pared, la petista anticipó que fijará por escrito su posición al respecto. Denunció varias veces un manejo desleal de esos temas espinosos para articular una “campaña sucia” en su contra. En efecto, durante una improvisada conferencia de prensa un corresponsal del opositor diario O Globo le preguntó sin anestesia si era lesbiana.

Rousseff intentó conservar la calma, pero no pudo ocultar su molestia. “¡Ay, querido! No voy a responder eso. Tengo un hijo y soy abuela, por el amor de Dios. No voy a entrar en ese tipo de debate”, respondió. La rueda de prensa siguió, y casi todas las preguntas giraron en torno del aborto y del casamiento homosexual.

“El fenómeno está en el campo”

En un comentario reservado a un gobernador aliado, al que tuvo acceso el diario Folha, Lula hiló una analogía futbolera para dar un panorama del ballotage: comparó a su querido Corinthians con el PT. Según explicó, en las elecciones que ganó en 2003 y 2006 aún no era “Lula”: fue como si el Corinthians ganara “sin Ronaldo ni Dentinho”. Ahora, concluyó, “el equipo de Dilma tiene al fenómeno en el campo”.

A eso apuestan los estrategas del PT. Dilma comenzó la campaña como una ministro ignota; hoy es una de las mujeres más influyentes de Latinoamérica. El 47% que obtuvo en primera vuelta se explica sólo por el 80% de imagen positiva con que su padrino político dejará Planalto. Ese es el as bajo la manga del oficialismo: se calcula que, con más intervenciones televisivas de Lula, pasará el temblor de los 4 puntos.

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