La Verdad…

8 Oct

La Verdad…

El Diccionario dice que “verdad” es “condición de lo que es cierto, autenticidad, certeza” y “verdadero” es “conforme a la verdad, a la realidad. Auténtico, que tiene los caracteres esenciales de su naturaleza, conveniente, adecuado”

En Filipenses 4:8 leemos:

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto… si algo digno de alabanza, en esto pensad”
En Gálatas 3:1 y 5:7 dice:

“¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?”
“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?”
Cuando nos falta la verdad, otras opciones pueden pasar a ocupar ese lugar:

Corrupción:

“Disputas necias de hombres corruptos de entendimiento, y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia…” (1 Timoteo 6:5)
Desvío:

“…que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos” (2 Timoteo 2:18)
Resistencia:

“Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe” (2 Timoteo 3:8)
Muerte:

“El, de su voluntad nos hizo renacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1:18)
Mentiras:

“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Santiago 3:14)
Blasfemia:

“Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado” (2 Pedro 2:2)
Cuando Dios y Su Verdad nos acompañan, traen consigo lo que dice 2 Juan 2-3

“A causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros: Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor”
Y nos dan un andar diferente:

“Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre” (2 Juan 4)
Ahora bien, “fascinar” significa “atraer hacia sí con la fuerza de la mirada, hechizar, deslumbrar, cautivar, seducir”. Lo contrario es “repeler”

O sea, si nos fascina algo contrario a la verdad, esto empuja o repele a la verdad.¿Hay alguna cosa que nos fascina o seduce? ¿Qué resulta tan atractivo o interesante que nos aleja de lo que Dios desea para nosotros?

Santiago 1:14 y 2 Pedro 2:18 dicen:

“Sino que cada uno es tentado cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”
“Pues hablando cosas infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error”
La razón de ser seducidos es la falta de firmeza:

“… seducen a las almas inconstantes…” (2 Pedro 2:14)
La solución es afirmarnos como corresponde:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo” (Efesios 6:11)
“…siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere” (Colosenses 4:12)
Recordemos: Si algo nos aleja de la Voluntad de Dios no puede ser menos que malo y ajeno a la verdad.

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