¿Hablamos o hacemos?

23 Sep

¿Hablamos o hacemos?

“La verdadera elocuencia consiste en no decir más de lo que es preciso” (Francois de la Rochefoucalud)

El ser humano es dado a hablar, a hacer declaraciones altisonantes con respecto a muchos puntos de vista personales, proyectos, metas, proposiciones. Le gusta explicar todo, justificar con dichos cada acción, poner en palabras casi todo lo que piensa o hace.

Los discursos son una gran herramienta de convencimiento y desarrollo de las ideas.

Dios nos ha hablado en innumerables ocasiones…

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas…” (Hebreos 1:1)
Pero es más que llamativo lo que nos dice en 1 Corintios 4:20…

“Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder”
Está bien hablar… pero las palabras van mejor respaldadas si se acompañan de hechos poderosos…

Hablar solamente puede producir envanecimiento:

“Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiese de ir a vosotros. Pero iré pronto, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan envanecidos” (1 Corintios 4:18-19)
El envanecimiento puede llevar a creernos “intocables”…

“De cierto, se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles… Y vosotros estáis envanecidos. ¿No deberíais mas bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?… Mas bien os escribí que no os juntéis con ninguno que llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:1-2,11)
“¿Osa alguno de vosotros cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas…” (1 Corintios 6:1-6)
Según 1 Corintios 6:7-8 si nuestras acciones fueran espirituales, su poder sería de un nivel muy superior a los ojos humanos:

“Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís mas bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos”
“Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser mejores, eres un líder” (Jack Welch)

“No debemos hablar sino cuando nuestras palabras pueden ser más útiles que nuestro silencio” (S. Juan Crisóstomo)

Recordemos: El poder de lo que hacemos hablará mucho más que nuestras palabras…

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Una respuesta to “¿Hablamos o hacemos?”

  1. Mijhail 24 septiembre 2010 a 7:38 AM #

    Entrevista exclusiva al Papa

    JOSE: Excelencia, gracias por recibirme.

    PAPA: Santidad.

    J: Oh, gracias, pero no creo que sea para tanto.

    P: Me refería a mí.

    J: Ah. Claro, Santidad, perdone.

    P: Absuelto.

    J: He leído en varios medios que la semana pasada comparó a los ateos con los nazis.

    P: Correcto.

    J: ¿No le parece un poco excesivo?

    P: Mira, hijo, yo fui de las juventudes hitlerianas, sé de lo que hablo.

    J: Pero los nazis mataron a muchísima gente.

    P: ¿Tú fuiste de las juventudes hitlerianas?

    J: No, pero…

    P: ¿Has sido nazi alguna vez en tu vida?

    J: No.

    P: Pues yo sí. Así que no hables de lo que no sabes. Mira, desde que dejamos de quemar brujas, la Iglesia ha sido muy condescendiente con los ateos. ¿Resultado? Ahora van por ahí masturbándose y abortando. Incluso he oído que fornican por el orificio de la defecación. ¿Crees que Dios nos puso ese orificio ahí con esa finalidad? Con lo a desmano que está, hace falta ser vicioso…

    J: Con todos los respetos, Santidad, creo que el fornicio anal no es un invento nuevo.

    P: ¡Pero ahora hay orgullo en ello! Ahora los ateos se vanaglorian del Big Bang y de las penetraciones anales. Están obsesionados con los agujeros, como ese ateo inglés, Stephen no sé qué.

    J: Hawking.

    P: Ése.

    J: Bueno, es un científico, sólo hace su trabajo.

    P: Los científicos tienen que estudiar cosas importantes, como porqué los preservativos son malos para el alma.

    J: Pero es que los científicos sostienen que no hay alma.

    P: ¿Lo ve?, fíjese si les queda campo de estudio todavía. No puede ser que anden por ahí clonando ovejas cuando ni siquiera saben dónde está el alma.

    J: Cambiando de tema, Santidad… ¿Qué tiene que decir de los abusos?

    P: ¿Qué abusos?

    J: Bueno, ya sabe… Han aparecido noticias de personas que dicen haber sido violadas por…

    P: Oh, esos abusos. El Vaticano condena tajantemente los abusos de menores. Cinco importantes teólogos llevan cuatro años dándole vueltas al tema y han llegado a la conclusión de que, si Dios quisiera que practicáramos el coito con niños, no los haría tan pequeños.

    J: Interesante.

    P: Es una cosa horrible que un hombre de Dios fornique con niños chicos. No me lo puedo ni imaginar, y créame que lo he intentado con enorme ahínco.

    J: ¿No arreglaría las cosas permitir que los curas tengan relaciones sexuales con normalidad?

    P: Eso es inviable. Los católicos tenemos que pensar en Dios como en la fimosis del alma. No hay mala voluntad en Dios, como no la hay en el prepucio anormalmente estrecho.

    J: ¿Y qué va a hacer el Vaticano para evitar que esto ocurra de nuevo?

    P: Tenemos un plan de acción. A partir de ahora, cuando veamos a un cura contento será inmediatamente expulsado de la Iglesia.

    J: ¿Y si está contento por otra cosa que no tenga relación con niños?

    P: No seas ridículo, ¿por qué iba a estar contento un cura?

    J: Una última pregunta, Santidad. ¿Cuándo tendrán pleno derecho las mujeres en la jerarquía católica?

    P: Nosotros no tenemos ningún problema con las mujeres en sí. Lo que nos molesta son los pechos y las vaginas. Y las nalgas también nos turban un poco. Y las nucas. Y ocasionalmente, también las piernas y los vientres, particularmente si son planos. Y tampoco nos acaba de convencer esa zona de la espalda que está justo encima de las nalgas y que a veces asoma cuando se sientan, ¿sabes de lo que te hablo?

    J: Perfectamente.

    P: Sí… Ese Satán sabe hacer las cosas, ¿eh?

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