Fiabilidad de la Biblia parte 1

21 Sep

Para hablar de este tema y,en general, de la confianza que nos merecen los evangelios, tenemos que referirnos, obligatoriamente a los documentos que tenemos del Nuevo Testamento. El interés de este tema radica en saber hasta qué punto estos documentos nos garantizan que los contenidos de los evangelios no son el fruto de un proceso de invención o de corrupción a través de los años.

1. MANUSCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO
En primer lugar, es interesante tener presente que ninguna obra de la antigüedad está tan bien testimoniada como los escritos evangélicos y, en general, el Nuevo Testamento, tanto en su totalidad como en fragmentos conservados; existen cerca de unos 5300 manuscritos del NT que lo contienen en parte o en su totalidad. También hay que notar como estos documentos nos ayudan a certificar que, como mínimo, en la primera mitad del siglo II, los evangelios y los escritos del NT ya circulaban por las iglesias cristianas.
Destaquemos cuáles son las más antiguas copias del Nuevo Testamento en su totalidad:
– El Códex Vaticanus y el Códex Sinaítico son las copias enteras del Nuevo Testamento completo más tempranas que tenemos. Pertenecen a una fecha alrededor del año 350. Pero, a pesar de la importancia de estos documentos por su dimensión, hay otros más importantes para la cuestión que nos ocupa.
Tenemos muchas copias de papiro de libros del NT, que podemos datar en siglos anteriores. Los más importantes son:

— Chester Beatty Biblical Papyri, cuya existencia se hizo pública en 1931, consiste de porciones de 11 códices de papiro, tres de los cuales contienen la mayoría de los escritos del NT. Uno de estos documentos contiene los 4 evangelios y los Hechos de los Apóstoles. Este documento pertenece a la primera mitad del siglo III.

— Fragments of an unknown Cospel and other Early Christiani Papyri. Fragmentos de papiros, fechados alrededor del año 150, y publicados por H.I. Bell y T.C. Skeat (1935) Algunos han considerado su contenido como un quinto evangelio, otros como una paráfrasis de algunos de los pasajes del los evangelios. Contiene tres hojas de material que pueden fechase a finales del siglo I o en la primera década del siguiente.
Encontramos comentarios respecto a asuntos tratados en los evangelios y una porción del evangelio de Juan, concretamente del capítulo 5, comenzando con la recomendación: «Escudriñad las Escrituras».
— Papiro John Rylands: hay un trozo de un códex en la John Rylands Library, Manchester, que en base a la paleografía podemos fechar alrededor del año 130 y que contiene un fragmento del capítulo 18 y los versos 31-33, 37-38 del cuarto evangelio. Este dato nos muestra que el cuarto evangelio, escrito en Éfeso entre el 80 y el 100 d.C., estaba circulando en Egipto unos cuarenta años después si, como creen los expertos, este documento es originario de Egipto.
– Papiro Bodmer II, cuyo su descubrimiento fue anunciado por la Bodmer Library de Genova en 1956, es posterior al documento anterior, pero está mejor conservado: puede datarse entre el año 150 y el año 200. Contiene los primeros 14 capítulos del evangelio de Juan con una laguna de 22 versículos y considerables porciones de los últimos siete capítulos.
— Papiros de Qumran. Un hallazgo muy importante, anunciado por el padre O’Callaghan, es el de un pequeño fragmento del evangelio de Marcos procedente de la cueva 7 de Qumran. Antes de su identificación el documento había sido fechado en torno al 50-75 d.C. Posteriormente, el mismo O’Callaghan ha podido identificar dos fragmentos más en los que también aparecen fragmentos del mismo evangelio. Sin embargo, dado el tamaño tan pequeño de los documentos, ni su valor ni su identificación es admitida por todos los expertos.

David Galcera, ¿Hay alguien ahi?, ed. Clie, pag. 249-251

continúa….

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