CUENTA TUS BENDICIONES

14 Sep

CUENTA TUS BENDICIONES

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Por Talita Cumi

Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices. Génesis 32:26

Ya en el génesis, algunos de los hijos de Dios sabían de la importancia de luchar por las bendiciones. Jacob tuvo un encuentro cercano con Dios. Ese día, su nombre cambió a Israel. Dios lo bendijo, y libró su alma. Puedo decir sin temor a equivocarme, que la primera y más grande bendición que ha venido a mi vida, fue el momento en que Jesucristo salvó mi alma. Como Jacob, yo también tuve un encuentro cercano con Dios, que cambió mi vida para siempre. Jesucristo vino a mí en el momento de mi gran obscuridad. Y no morí, sino que viví. Me dio un nombre nuevo: Me resucitó de entre los muertos y me dijo: Niña, a ti te digo, levántate. Tomó mi mano y su toque fue suficiente para restaurar todo mi ser, Espíritu, Alma y Cuerpo.

Tenlo pues ahora á bien, y bendice la casa de tu siervo, para que perpetuamente permanezca delante de ti: pues que tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre. 2 de Samuel 7:29

Inmediatamente, Jesucristo bendijo mi casa. Restauró mi matrimonio, mi familia. Bendijo mi futuro cuando mi pasado me carcomía los huesos. Puso gente en mi camino que se tomó el tiempo para bendecirme, ministrarme, consolarme, vendar mis heridas, explicarme las cosas. Todo esto lo hizo Dios por puritita Gracia, sólo por compasión y misericordia para conmigo, que estaba muerta y viví.

Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. Lucas 24:27

Inmediatamente después, Jesucristo tuvo otra vez de mí misericordia, y me abrió las escrituras: Me mostró su Presencia en el Antiguo y Nuevo Testamento. Me dijo Yo soy Jesucristo, El Hijo del Hombre. Yo no sabía nada de El. De oídas le había oído. La imagen que de El tenía, estaba distorsionada en mi mente, pues no le conocí hasta entonces. Supe que Jamás me dejaría, que siempre estaría conmigo, todos los días hasta el fin de los tiempos. Y me dijo: escribe. Escribe tu testimonio, escribe reflexiones. Escribe. Desde entonces, 14 años ya, escribo. Cada que escribo, El se acerca a mí, y toca mi hombro, y restaura mi vida otra vez, y me bendice y me da lo que necesito, me quita lo que me estorba, renueva mis fuerzas, limpia mis dones, me da de comer el pan de vida, me da de beber el agua que quita la sed, y luego me dice: Otra vez, Escribe.

Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras; Juan 24:45

Antes de que Jesucristo viniera a mi vida, La Biblia era un libro ilegible. No podía leerlo,mucho menos entenderlo. Recuerdo haber oído la historia del nacimiento de Jesucristo, y su muerte y resurrección, pero no entendía su significado. Era sólo una historia más. Jesucristo tuvo misericordia de mí otra vez y me bendijo, me abrió el sentido del entendimiento, haciéndome comprender quien es El que me salvó. Me hizo confiar en que podía poner mi fe y esperanza en El y que El nunca me dejaría, ni me abandonaría, que su misericordia para mí y los míos es eterna. Me rodeó entonces de mi familia y buenos amigos cristianos, gente que se levantaba a orar por mí, bendiciéndome todavía más. Me puso también a orar por mucha gente, mostrándome que hay bendición en la obediencia.

Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Romanos 15:4

Me bendijo también con esperanza. Tengo esperanza bienaventurada en volver a ver a mis familiares y amigos que ya están con El, disfrutando de Su presencia. Tengo esperanza bienaventurada de que El esta a cargo de mi esposo, de mis hijos, de toda mi familia. Que no importa lo que veamos con los ojos físicos, tenemos que ver lo que Dios esta haciendo en lo espiritual y poner ahí nuestra esperanza. Que debemos buscar la razón del porqué de las cosas, no como inquiriendo o dudando, sino como entendiendo el propósito de Dios en todo. Esto también es una bendición de Dios.

Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se fue de ellos; y era llevado arriba al cielo. Lucas 24:50-51

Así como me bendijo con Su presencia en mi vida, he sentido su ausencia, insoportable, por cierto. Aunque se que El prometió estar conmigo todos los días, no todos los días puedo sentir Su presencia en mi vida. Sin embargo, este camino no es por las emociones, ni por los sentimientos, sino por la Fe. Por fe se que aunque algunas veces no siento, ni oigo, ni escucho ni veo, El está ahí, cerquita de mí, mostrándome la más grande de mis bendiciones: Mi Salvación por la fe en El, mi amado Salvador.

Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: Efesios 1:3

Nací en un día como hoy. Sin embargo, mi vida comenzó cuando entregué mi corazón a Jesucristo mi salvador. Hoy día, me lleva de la mano por un camino no-convencional a hacer su voluntad. Se que El va conmigo, y veo su presencia, y también sigo viendo al enemigo tratando de sacarme de la jugada una y otra vez. Pero Jesucristo en mí, por mí, junto a mí, frente a mí, sobre mí, el Camino por el que mis pies andan, La Luz que guía mis obscuridades, los ojos que brillan dentro del vagabundo, la prostituta o desamparada, la mujer que lucha en sus fuerzas por combatir adicciones, enfermedades, opresiones espirituales. Ahí está Jesucristo. Le veo, y veo lo que quiere hacer, y le digo, Tu primero mi Dios, muéstrame cómo, pues la magnitud del dolor es inmensa, la desesperación, la pena y el tormento son avasalladores, y suceden aquí y ahora. Entonces, me dice: Yo morí por El, y por ella, y por aquella también. Me dice, si ellos no vienen a mí, Yo voy a ellos.

Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Génesis 1:28

La bendición de Dios produce frutos. Los frutos no se miden por cantidades, sino por el numero de semillas buenas que cada fruto dará a tiempo. Cada semilla dará a su vez un fruto el cual portara la buena semilla, que es la Palabra de Dios. Cuando esto escribía, recibí una llamada telefónica de mi más querida amiga. Me dijo que hace 5 años yo le regalé un libro, que hoy estaba dando frutos en su vida. Me regocijé porque en aquellos días yo planté esa semilla sólo por fe, creyendo que El la regaría, y daría su fruto a tiempo. Mi amiga me recordó cuan bendecida soy de tenerla a ella como amiga y hermana en Cristo, y ahora mi amiga esta dando frutos pues se ha puesto a sembrar semillas también. Hoy este mi gozo es cumplido en la bendición de saber que las semillas que plantamos hace años, se están multiplicando, como es la voluntad de Dios con cada una de las bendiciones que nos ha dado.

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Una respuesta to “CUENTA TUS BENDICIONES”

  1. ANGIE 14 septiembre 2010 a 4:46 PM #

    que bien amiga al leer esto pude comprender varias cosas tengo 15 años y estoy comenzando en mi vida cristiana gracias por sus consejos Dios la bendiga

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