Penetrar la obscuridad

10 Sep

9 de septiembre 2010

Penetrar la obscuridad
Charles R. Swindoll

Vea 2 Samuel 22:1-51

Diría usted que ¿está viviendo días difíciles?, o ¿está enfrentando problemas?  Cuando los tiempos son duros, el Señor es nuestra única seguridad.  David nos asegura en su cántico que el Señor se deleita en nosotros; Él ve y se interesa por lo que está sucediendo en nuestra vida, en este mismo instante.
El Señor es nuestro apoyo.  En los tiempos de dificultad, Él es en quien más podemos confiar para nuestra seguridad.  Nos libra, porque se deleita en nosotros. ¡Qué aliento tan grande nos comunica esto mientras sigue la batalla y nos vamos agotando! El cántico de triunfo de David comienza con este tema tan fácilmente olvidado.  Me siento muy agradecido por habérnoslo recordado.

Ciertamente tú eres mi lámpara, oh SEÑOR; el SEÑOR ilumina mis tinieblas.  (2 Samuel 22:29)

Esto me recuerda una escena de mi niñez.  Cuando yo era un muchacho, mi padre y yo solíamos caminar dentro del agua, un pastatiempo popular en la costa del golfo de Texas en Estados Unidos, donde crecí.  Llevábamos una lámpara en una mano, y un arpón de dos púas en la otra, mientras avanzábamos, con el agua hasta la rodilla a lo largo de la playa.  Mientras caminábamos, movíamos la lámpara de un lado a otro para ver en la suave arena los peces lenguados que se acercaban a la playa en la noche para comer camarones y salmontes.  La pequeña lámpara nos proporcionaba la luz suficiente para que pudieramos ver los peces que había sobre la arena debajo del agua poco profunda. . . la suficiente para que pudiéramos ver unos pocos metros más allá de nosotros mientras caminábamos por el agua.  En realidad, era toda la luz que necesitábamos.  Penetraba suficientemente la oscuridad para que pudiéramos ver por dónde estábamos caminando, pero no mucho más allá de eso.
Lo mismo se puede decir de la luz que recibimos de Dios.  A veces, andamos a ciegas, tratando de ver más allá de la oscuridad que tenemos al frente.  Pero Él nos da sólo la luz suficiente para que podamos dar el paso siguiente.  Esa es toda la luz que Él nos da y, en realidad, es toda la que necesitamos.

Buenos Días con Buenos Amigos

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2010 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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