UN EJEMPLO DEL PROPÓSITO DE DIOS EN NUESTRO RECOJO DE DESPOJOS

19 Ago

David Wilkerson Today

THURSDAY, AUGUST 19, 2010

UN EJEMPLO DEL PROPÓSITO DE DIOS EN NUESTRO RECOJO DE DESPOJOS

Mientras David y su ejército estaban fuera, los amalecitas atacaron su aldea

en Siclag. Estos invasores merodeadores se llevaron a todas las mujeres y

niños quemaron toda la aldea. Cuando David retornó, él “se angustió mucho,

porque el pueblo hablaba de apedrearlo…mas David se fortaleció en Jehová su

Dios” (1 Samuel 30:6).

¡Hablando de guerra espiritual! Esto no era un simple ataque contra David. Era

un asalto pleno contra el propósito eterno de Dios. Una vez más, el diablo

estaba detrás de la simiente de Dios.

Este es el enfoque de la guerra espiritual: El enemigo ha estado siempre

determinado a destruir la simiente de Cristo. Y ese hecho no ha cambiado aun

2000 años después de la Cruz. Satanás insiste en destruir la simiente de

Dios, y él lo hace, atacándonos a nosotros, la simiente de Cristo. David se

sintió amenazado al oír la queja de sus hombres. Pero David sabía que su

corazón era justo para con Dios, y la Escritura dice que él cobró ánimo en

el Señor. Inmediatamente, este hombre de fe partió para perseguir a los

amalecitas. Y rápidamente los alcanzó, rescatando así, a toda persona y toda

posesión que había sido llevada (ver 1 Samuel 30:19-20). David no sólo

recuperó lo que le fue quitado en Siclag sino todo lo que los amalecitas

hubieron saqueado.

¿Qué hizo David con todos estos despojos de guerra? Los usó para cumplir el

propósito de Dios. Además, envió regalos del botín a los ancianos de Judá

y a las aldeas en las que él y sus hombres se habían escondido (ver 1 Samuel

30:26,31). Éste es otro ejemplo del propósito de Dios en nuestra guerra

espiritual. Debemos tomar el botín de la batalla no sólo para nosotros

mismos, sino para el cuerpo de Cristo. Los recursos que ganamos son dados para

traer bendición a otros.

El ejército sirio sitió la ciudad de Samaria durante una hambruna. Los sirios

simplemente acamparon fuera de la ciudad, esperando que los samaritanos se

mueran de hambre. Dentro de los muros de la ciudad, las condiciones se tornaron

tan malas que una cabeza de asno se vendía por ocho piezas de plata. La

situación se volvió tan desesperante que las mujeres ofrecían a sus hijos

para ser puestos en la olla para ser comidos. Era una locura desenfrenada. (ver

2 Reyes 6).

Cuatro leprosos que vivían fuera de los muros de la ciudad decían entre

ellos: “¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?…Vamos, pues, ahora,

y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos;

y si nos dieren la muerte, moriremos” (2 Reyes 7:3-4). Así se embarcaron hacia

el campamento sirio.

Cuando llegaron, todo estaba mortalmente quieto. No se veía ni una sola alma.

Así que revisaron cada tienda, pero ya no había nada. La Escritura explica:

“Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese

estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se

dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra

nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que

vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer,

abandonando sus tiendas, sus caballos…y el campamento como estaba; y habían

huido para salvar sus vidas” (2 Reyes 7:6-7).

Cuando los leprosos se dieron cuenta de esto, recorrieron todo el campamento

comiendo y bebiendo para luego volver a la ciudad y gritar: “Vengan con

nosotros. No lo van a creer, pero los sirios han huido de sus campos” (ver

7:10). El Señor volteó completamente la situación. Tomó el botín de la

guerra y lo usó para restaurar y refrescar a su pueblo, manteniendo así, su

causa en la Tierra.

¿Ve usted el cuadro? ¿Está comenzando a entender la razón de su batalla

presente? A aquéllos que ponen su confianza en el Señor, se les ha prometido

una victoria gloriosa sobre todo el poder del enemigo. Dios quiere que usted

sepa: “Sí, tú saldrás victorioso. Pero te voy a hacer más que un vencedor.

Estoy desarrollando un mayor propósito en ti, para mi reino. Saldrás de esta

batalla con más despojos de los que puedas llevar”.

Read this devotion online: http://www.worldchallenge.org/es/node/9548

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