¿Pueden los mitos inveterados moldear nuestras mentes?

5 Ago

sfinx

La palabra mito suele usarse para denotar una historia o una creencia falsa: los políticos hablan del mito de la invulnerabilidad de un país, y los científicos rebaten los mitos primitivos acerca del Sol y de la Luna con los datos de la moderna astronomía. Platón y Aristóteles consideraban que el pensamiento lógico supera al mítico.

Aun así, las palabras griegas logos (raíz de lógica) y mythos (mito) pueden ambas significar “palabra” en el sentido de “dato”. Logos se refiere al pensamiento o al cálculo racionale, mientras que mythos se ha reservado para denotar un relato o una leyenda ficticios, concernientes a seres sobrenaturales.

Según los psicólogos, las leyendas o mitos forman parte importante del modo de pensar de muchas personas, aun de las que dicen que se guían por la pura razón. “La mitología no es una mentira: es poesía, es metáfora”, decía Joseph Campbell. Otro mitólogo, Sam Keen, añade: “El mito es el ADN cultural, el ‘programa’ de información inconsciente que rige nuestra forma de ver la ‘realidad’.”

El psicólogo Carl G. Jung aseveraba que en nuestro inconsciente existen ideas elementales (“arquetipos”) de notable capacidad transformadora; este “inconsciente colectivo” se expresa en mitos que a lo largo de la historia se repiten de diversas maneras. Y, en efecto, así ocurre. Por ejemplo, al establecer ritos concernientes a los momentos más trascendentales de la vida de todo ser humano, las sociedades primitivas forjaron mitos que añadieran intensidad a sucesos tales como la mayoría de edad, el matrimonio y la muerte.

El osado aventurero es una figura que aparece en los mitos de muchos pueblos; su viaje a tierras lejanas simboliza la lucha interna que cada quien debe afrontar para llegar a adulto. La meta del héroe mítico no suele ser el triunfo personal sino algo que ayude a la sociedad, como matar un monstruo que amenaza al pueblo; o, como en Prometeo (que dio el fuego a la humanidad), aportar una nueva sabiduría.

En la Odisea de Homero, el joven Telémaco deja el hogar materno y va en busca de su padre, Odiseo, legendario guerrero que desde fines de la guerra de Troya anda errabundo por el Mediterráneo. En su busca, el muchacho se vuelve hombre, y merecedor del respeto de su padre.

También nuestra cultura crea los mitos que le dan forma. Al hacer resaltar nuestras más hondas preocupaciones personales, familiares y concernientes a la naturaleza y la divinidad, los mitos nos ayudan a perfilar nuestros pensamientos, Pero los mitos no sólo nos afectan por lo que los héroes logran, sino por cómo lo logran; además, dicen mucho acerca de los valores que rigen la sociedad.

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