Reírse mejora la calidad de vida

4 Ago

Reírse mejora la calidad de vida
MADRID, Muy interesante. Edición ProtestanteDigital.com
Según un estudio realizado por el estadounidense Lee Berk y presentado en la conferencia de Biología Experimental que se celebró en California, 20 minutos diarios de risa, disfrutando que no simulando la experiencia, equivalen a 20 minutos de ejercicio.

Para descubrir los efectos de la risa frecuente sobre el organismo, Berk y su equipo de la Universidad de Loma Linda, en Estados Unidos, seleccionaron a un grupo de 14 personas sanas, las cuales fueron expuestas a un video de 20 minutos de duración a su elección entre programas humorísticos como Saturday Night Live, Seinfield y el Show de Bill Cosby. Al inicio y al final de esta sesión fueron medidos sus niveles de hormonas del estrés, presión arterial y colesterol en la sangre.

Así constataron que la risa logró reducir de 120 a 110 la presión sanguínea sistólica. Además, la concentración de colesterol «malo» en la sangre bajó de 168 a 162 mg/dl. Estos beneficios estarían asociados a una reducción en los niveles de cortisol y adrenalina, hormonas responsables del estrés.

Por otro lado, las carcajadas ayudan a mejorar el estado de ánimo general y a reforzar las defensas del organismo al incrementar la producción de anticuerpos y la actividad de los linfocitos T y de las «células asesinas» (NK). Todos estos efectos no fueron observados tras exponer a los mismos pacientes a un video de 20 minutos con imágenes de la película «Salvar al Soldado Ryan».

Otra consecuencia atribuida a la risa es la modificación de los patrones de apetito. Al igual que el ejercicio físico, la risa reduce los niveles de leptina, hormona encargada de la sensación de saciedad, y eleva los niveles de grelina, sustancia responsable del apetito. Esto puede ser útil para aquellas personas que han perdido las ganas de comer, debido, por ejemplo a una depresión o a alguna dolencia crónica.

3.- Estar aislado, tan malo para la salud como el exceso de alcohol o tabaco
MADRID, EFE. Edición ProtestanteDigital.com
No tener amigos puede ser tan peligroso para la salud como fumar o tomar alcohol en exceso, según concluye un estudio de científicos estadounidenses publicado hoy en la edición electrónica de la revista «PLoS Medicine».

Los expertos aseguran que el aislamiento es malo para la salud y, sin embargo, esta es una tendencia cada vez mayor en un mundo industrializado en el que «se están reduciendo enormemente la cantidad y la calidad de las relaciones sociales».

Estudios previos han demostrado que las personas con menos relaciones sociales mueren antes que aquellos que se relacionan más con amigos, conocidos y familiares. Por eso, preocupados por el aumento de personas que se relacionan menos con los demás, analizaron cómo puede afectar a la salud un aislamiento excesivo.

Para ello, los investigadores recurrieron a 148 estudios previos que facilitaran datos sobre la mortalidad de los individuos en función de sus relaciones sociales. Tras analizar los datos de 308.849 individuos, seguidos durante una media de 7,5 años, descubrieron que las personas con más relaciones sociales tienen un 50 por ciento más de probabilidades de supervivencia que aquellos que se relacionan menos con los otros.

Según los expertos de la Universidad Brigham Young (Utah) y del departamento de epidemiología de la Universidad de Carolina del Norte que han participado en el estudio, la importancia de tener una buena red de amigos y buenas relaciones familiares «es comparable a dejar de fumar y supera muchos factores de riesgo de la mortalidad como la obesidad, la inactividad física».

Estos resultados también revelan que analizando otros efectos como la edad, el sexo o la condición de salud del individuo, la integración social puede ser otro factor a tener en cuenta a la hora de evaluar el riesgo de mortalidad del individuo.

«La medicina contemporánea podría beneficiarse del reconocimiento de que las relaciones sociales influyen en los resultados de salud de los adultos», señalaron los responsables del estudio que consideraron que tanto médicos como educadores podrían advertir de la importancia de la relaciones sociales.

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