Asunto: el proposito de la Gracia: DESARRAIGAR EL EGOISMO

3 Ago

John J Alvarado DAugust 2, 2010 at 10:36pm
Asunto: el proposito de la Gracia: DESARRAIGAR EL EGOISMO

  • Guardaos de la levadura de los fariseos, que es hipocresía. (Luc. 12: 1).

La hipocresía de los fariseos era resultado de su egoísmo. La glorificación propia era el objeto de su vida. . .

Los mismos discípulos, aunque exteriormente lo habían abandonado todo por amor a Jesús, no habían cesado en su corazón de desear grandes cosas para sí. . .

Así como la levadura, si se la deja completar su obra, ocasionará corrupción y descomposición, el espíritu egoísta, si se lo alberga, produce la contaminación y la ruina del alma.

¡Cuán difundido está, hoy como antaño, este pecado sutil y engañoso entre los seguidores de nuestro Señor! ¡Cuán a menudo nuestro servicio por Cristo y nuestra comunión entre unos y otros quedan manchados por el secreto deseo de ensalzar al yo!

A sus propios discípulos se dirigen las palabras amonestadoras de Cristo: “Mirad, y guardaos de la levadura de los fariseos”… Unicamente el poder de Dios puede desterrar el egoísmo y la hipocresía.

Cuando Judas se unió a los discípulos no era insensible a la belleza del carácter de Cristo. Sentía la influencia de aquel poder divino que atraía las almas al Salvador. . . El Salvador leyó el corazón de Judas; conoció los abismos de iniquidad en los cuales éste se hundiría a menos que fuese librado por la gracia de Dios.

Al relacionar a este hombre consigo, le puso donde podría estar día tras día en contacto con la manifestación de su propio amor abnegado. Si quería abrir su corazón a Cristo, la gracia divina desterraría el dominio del egoísmo, y aún Judas podría llegar a ser súbdito del reino de Dios.-

Nadie ocupaba un puesto tan exaltado como el de Cristo, y sin embargo él se rebajó a cumplir el más humilde deber. . . Cristo les dio su ejemplo de humildad. No quería dejar a cargo del hombre este gran asunto, de tanta importancia lo consideró, que él mismo, que era igual a Dios, actuó como siervo de sus discípulos.

Mientras estaban contendiendo por el puesto más elevado, Aquel ante quien toda rodilla ha de doblarse, Aquel a quien los ángeles de gloria se honran en servir, se inclinó para lavar los pies de quienes le llamaban Señor. Lavó los pies de su traidor.

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