Cuando llega la afliccion..

30 Jul

Cuando llega la afliccion..

  • Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. (2 Crón. 33: 12).
  • “En el mundo tendréis aflicción” (Juan 16: 33), dice Cristo, pero en mí tendréis paz.

Las pruebas a las cuales son sometidos los cristianos en la tristeza, la adversidad y el oprobio, son los medios designados por Dios para separar el tamo del trigo. Nuestro orgullo, egoísmo, malas pasiones y amor de los placeres mundanales, deben ser todos vencidos; por lo tanto Dios nos manda aflicciones para probarnos, y mostramos que existen estos males en nuestro carácter.

Debemos vencer por su fuerza y su gracia, a fin de participar de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia. “Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación -dice Pablo-, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; no mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4: 17, 18).

Las aflicciones, las cruces, las tentaciones, la adversidad y nuestras variadas pruebas, son los medios que emplea Dios para refinamos, santificamos y hacernos dignos de su alfolí celestial.

Muchas de vuestras aflicciones han recaído sobre vosotros, en la sabiduría de Dios, para acercamos al trono de la gracia. Suaviza y subyuga a sus hijos mediante dolores y dificultades. Este mundo es el taller de Dios, donde nos amolda para las cortes celestiales. Emplea el cincel en nuestro tembloroso corazón, hasta que desaparecen las asperezas e irregularidades, y estamos en condiciones de ocupar el lugar que nos corresponde en el edificio celestial. Por medio de la tribulación y el pesar el cristiano se purifica y fortalece, y desarrolla un carácter de acuerdo con el modelo dado por Cristo.-

Permitamos que las aflicciones que tanto nos apenan y agravian sean lecciones instructivas, que nos enseñen a avanzar hacia el blanco del premio de nuestra alta vocación en Cristo. Sintámonos alentados por el pensamiento de que el Señor vendrá pronto. Alegre nuestro corazón esta esperanza.
John J Alvarado DJuly 30, 2010 at 11:42am

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