Una expresión magnífica de su gloria

28 Jul

Una expresión magnífica de su gloria

Juan 17: 20 – 23

Para hablar de la manifestación de la gloria de Dios es necesario observar con detenimiento qué es lo que lo moviliza a hacerse presente. Qué hace que Él haga palpable su presencia.

Sabemos que el es Omnipresente. Él está en todos lados, pero no en todas partes se hace sentir. No en todas partes decide manifestar Su presencia.

Un principio bíblico es: “el que es adorado reina”

Él decidió manifestar su presencia donde es adorado. Donde es deseado. Donde es celebrado.

Por ser Omnipresente, está aún en los cultos sectarios, rituales de muerte, prostíbulos, y en todo lugar, aunque abunde el pecado; pero, su presencia no se manifiesta allí, a no ser por algún caso especial donde soberanamente decida hacerlo.

Este texto es revelador para nosotros. “la gloria que me diste les he dado” dice Jesús”.

O sea, la gloria de Dios está en nosotros. Cristo ya nos la dio. La misma que el Padre le dio al Hijo. Jesús nos la dio con un motivo bien explícito: “para que sean uno”

La gloria de Dios nos es para que nos caigamos, temblemos, o se nos ponga la piel de gallina. Es para que seamos uno.

La manifestación más extraordinaria de la gloriosa presencia de Dios es cuando vos y yo decidimos ser uno, ser perfectos en unidad. Como el Padre y el Hijo (v. 21)

Hermano es un tiempo muy especial el que estamos viviendo. Más que nunca retumban en mi espíritu las palabras del profeta Isaías “levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria del Señor a nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”

Es sobrenatural el resplandor de su gloria. Una expresión magnífica de su gloria es cuando vos y yo somos uno. Porque entonces el mundo creerá.

El mundo y sus gobernantes están en tinieblas. Es muy necesario resplandecer y vivir en ese nacimiento que sólo la gloriosa presencia del Señor puede producir en nosotros.

Vamos, animémonos en este tiempo de tanta confusión y oscuridad a ser portadores resplandecientes de la gloria de Dios sirviéndolo en unidad, porque es una de las expresiones más sublimes de su gloria sobre la tierra. Porque es una de las expresiones máximas de la manifestación de su presencia entre nosotros.

Bendigo la gloria de Dios en tu vida y resplandor de la misma sobre ti.

Pastor Carlos Ibarra

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