El “Juicio de los Monos”

27 Jul

La nota

“Eso de la teoría de la evolución no tiene ningún sentido. ¿Cómo puede ser que una persona afroamericana y una blanca salgan del mismo sitio? Nuestra piel es completamente diferente”. La declaración forma parte de un reportaje que la BBC realizó en 1996, el ‘ilustre’ ciudadano que emitió dichos comentarios era un joven de 16 o 17 años, durante una clase de ciencias en un instituto estadounidense localizado en Dayton, Tennessee. Este sitio no fue escogido al azar, dado que, hace 85 años, el profesor de biología John Scopes fue llevado a juicio por enseñar la Teoría de la Evolución a sus alumnos. En el mismo documental, otro estudiante coincide que las teorías de Darwin son absurdas. “Dios nos puso aquí, y luego colocó a todos los animales y las plantas para ayudarnos a sobrevivir”. Por lo que se ve, en esta pequeña ciudad, las cosas no han cambiado mucho desde 1925, y a juzgar por las recientes encuestas en el vecino país del norte, tampoco, pues según el USA Today, dos terceras partes de los ciudadanos estadounidenses creen que la teoría creacionista “es definitiva o probablemente correcta”.

El juicio

El juicio (comenzó el 10 de julio de 1925) al profesor John Scopes es uno de los grandes acontecimientos (y hay que decirlo también, como están acostumbrados, fue un gran espectáculo en esa época) de la historia judicial estadounidense. Miles de curiosos, alrededor de doscientos periodistas, banners adornando las calles, puestos de limonada y hasta chimpancés disfrazados con trajes de etiqueta, convirtieron este juicio (que dicho sea de paso, fue el primero en transmitirse por radio en vivo en la historia americana), en un gran carnaval. En realidad, John Scopes fue un arma publicitaria en las manos de dos grandes asociaciones, la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles, por sus siglas en inglés) y los Fundamentalistas Cristianos, quienes terminaron siendo los protagonistas de este magno evento. La defensa corrió a cargo de Clarence Darrow, un abogado de ‘izquierda’ que había tenido un notable éxito defendiendo a huelguistas, líderes sindicales y anarquistas. Entre sus características, también se encuentra que era ateo, demócrata y partidario de la candidatura a la presidencia de ese país de William Jennings Bryan, a quien irónicamente enfrentó en el juicio (como lo muestra la imagen).

El 10 de julio de 1925, en el palacio de justicia del Condado Rhea, quedó atestado de personas, casi un millar acudieron a presenciarlo, alrededor de 300 quedaron de pie.  El juez John T. Raulston que presidió el juicio, propuso mover el juicio a una tienda de campaña, donde sentar a 20,000 personas. El juez, un conservador cristiano que ansiaba publicidad, se mantuvo flanqueado por dos policías, quienes estuvieron manipulando dos enormes ventiladores, con el fin de mantener al aire circulando. El jurado compuesto de doce ciudadanos (que contaba entre sus filas a 10 granjeros, y once de los miembros eran asistentes regulares al templo), fue designado de inmediato. El procedimiento de apertura del juicio, contra las objeciones de Darrow, fue una oración. El juicio se aplazó durante el fin de semana y el domingo, William Jennings Bryan pronunció el sermón en el templo Metodista de Dayton. Aprovechó la ocasión para atacar la estrategia de la defensa en el caso Scopes. Mientras Bryan hablaba, el Juez Raulston y toda su familia escuchaba con atención… y en primera fila.

En el primer día del juicio, la defensa trató de anular el procedimiento por motivos constitucionales, tanto estatales como federales. El objetivo de la defensa no era la absolución de John Scopes, sino obtener una declaración emitida por un tribunal superior (US Supreme Court), aboliendo leyes que prohibieran la enseñanza de la evolución (Este objetivos no se llevaría a cabo hasta 43 años después, en el caso de Epperson Vs. Arkansas). Como era de esperarse, el Juez Raulston denegó la petición de la defensa.

Las declaraciones de apertura fueron retratadas como una batalla titánica entre “El Bien  y el Mal” o “La Verdad contra la Ignorancia”. Bryan afirmaba que “Si la evolución gana, el cristianismo desaparece”, contra esto, Darrow respondía que “No es Scope el que está en juicio, sino la civilización, además de abrir las puertas a un reino de intolerancia sin precedentes desde la Edad Media”.

Después de una serie de interrogatorios, el Juez comenzaba a impacientarse, así como Darrow, pues era notorio de que parte era partidario el Juez.  Incluso, cuando el juicio se transfirió al exterior, Darrow solicitó la remoción de un señalamiento que decía “Lean la Biblia” o que colocaran uno que dijera “Lean acerca de su Evolución”. El Juez ordenó su remoción.

En el séptimo día del juicio, el Juez Raulston cuestionó si tenía más evidencias que presentar. Lo que siguió a esa pregunta, el New York Times lo describió como “La más sorprendente escena en una corte en la historia anglosajona”. Como respuesta, solicitaron la presencia de William James Bryan, dado su perfil como experto en la Biblia. Bryan asintió, estipulando que entonces el tendría la oportunidad de interrogar a los abogados de la defensa. Bryan, ignorando las preocupaciones de sus colegas, tomó asiento en el banquillo de los testigos y comenzó a abanicarse.

Darrow comenzó el interrogatorio con una pregunta discreta: “Usted ha estudiado considerablemente la Biblia ¿no es así Sr. Bryan?” a lo cual contestó: “Si, lo he hecho. He estudiado la Biblia por casi cincuenta años”.  Entonces inició una serie de preguntas diseñadas para minar una interpretación literal de la Biblia. Bryan fue interrogado acerca de una ballena que se tragó a Jonás, Josúe haciendo que el Sol se detuviera, Noé y el diluvio, la tentación de Adán en el Jardín del Edén, y la creación, de acuerdo al Génesis. Después de que, inicialmente Bryan había expresado que “Todo en la Biblia debe ser aceptado como se menciona en ella”, finalmente, concedió que algunas palabras no debían de tomarse siempre en forma literal, y a las incesantes preguntas de Darrow, como aquella de si los seis días de la creación descritos en el Génesis, eran de 24 horas, Bryan respondió: “Mi impresión es de que se trata de periodos”.

Bryan, quien inició su testimonio en forma calmada, poco a poco la fue perdiendo, debido al persistente ‘bombardeo’ que le sometió Darrow. Hubo un momento, en que un ya exasperado Bryan dijo: “Yo no pienso en cosas que no quiero pensar”, a lo cual Darrow preguntó: “¿Usted piensa acerca de las cosas que usted piensa?” Bryan respondió, con la desdeñosa risa de los espectadores “Bueno, en ocasiones”. La batalla entre ambos continuo, Bryan acusó a Darrow de “Calumniar contra la Biblia”. Después indicó que no contestaría más preguntas impertinentes porque “Quería que el mundo supiera que este hombre, que no cree en Dios, estaba tratando de utilizar una corte en Tennessee…” Darrow lo interrumpió para decir “Objeto su declaración y sus tontas ideas que ningún cristiano inteligente en la Tierra cree”. Después de este arrebato, el Juez Raulston levantó la sesión. Al día siguiente, el Juez le indicó a Bryan que no retornara al estrado y que su declaración se eliminaría de los registros.

La confrontación fue reportada por la prensa como una derrota para Bryan. “Como una leyenda, Bryan fue destruido por su testimonio ese día”. Su desempeño fue descrito como un “un golpe digno deun guerrero borracho”. Darrow sin embargo, tampoco escapó del critica y fue tachado como un “cínico anti-religioso”.

Después de ocho días de juicio, y nueve minutos de deliberación, Scopes fue declarado culpable y se le impuso una multa de 100 dólares, que dicho sea de paso, este veredicto fue revocado, por un tecnicismo.

A manera de conclusión

Es increíble que en pleno 2010, la enseñanza del Darwinismo sea tema de debate.  Una película británica sobre Darwin no encontró distribuidor en EEUU después de que fuera ‘destrozada’ por críticas en páginas de Internet cristianas. Los expertos no parecen sorprendidos por esto, dado que creen que la mayor parte de la gente piensa que hay más en la vida de lo que podemos ver, sentir o medir. La situación es muy parecida a la Edad Media, la religión es simplemente lo más importante, y la ciencia (y sus seguidores) formamos parte de una minoría, la cual, dicho sea de paso, y aprovechando este espacio de expresión, ya debería tener una ley que garantice el respeto a nuestro derecho de no creer en un Dios, y me refiero al sinnúmero de discriminaciones que recibimos frente a los grupos religiosos, sobre todo, para aquellos involucrados en las decisiones políticas de los pueblos (Saludos ‘Santa Sede’).

http://elcerebrodebroca.wordpress.com/2010/07/18/el-juicio-de-los-monos/

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