Dios proporciona…

26 Jul

Dios proporciona…

Leer Salmo 57

El Salmo 57, de manera similar a otros salmos de David, se presenta como un lamento que, sin embargo, expresa suma confianza en El Señor en medio de circunstancias muy adversas. David sigue ocultándose de Saúl pero sabe que su verdadero refugio no se encuentra en las paredes de una cueva sino bajo la Sombra de Sus Alas.

Por el título sabemos que el salmista se oculta en una cueva para huir de sus enemigos. Posiblemente se refiera a “la cueva de Adulam” (1 Samuel 22:1), donde se juntaron con él “todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu” (1 Samuel 22:2). Su compañía nos muestra un atisbo de las controversias en que se encontraba aquel que fue considerado su “jefe”. Es evidente que David pasaba por una etapa difícil y complicada.

A pesar de todo, la tonada del Salmo es: “Sobre no destruyas”. Como dijera Charles Spurgeon en referencia a esta frase: “Podemos inferir por el espíritu de la oración al Señor que El Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a nuestros enemigos”. Recordemos que en el Salmo 18:25 leemos: “Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro”.

El Salmo comienza reclamando la Misericordia de Dios…

  • “Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma… El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad” (Salmos 57:1-3)

Charles Spurgeon comenta: “El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos”

¿Dónde buscaba David esa misericordia?… “Y en la sombra de tus alas me ampararé”. Como dice el Salmo 91:1… “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente”. Nuestros enemigos pueden encontrarnos y hacernos sufrir si confiamos en un refugio natural, como puede ser una “cueva”, pero no existe nadie que pueda tocarnos al amparo de Su Misericordia; porque si El mismo Dios elige no afligirnos, no hay nada que pueda hacer el hombre para perturbarnos…

Luego expone la Maldad de sus enemigos…

  • “Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas… Red han armado a mis pasos… hoyo han cavado delante de mí…” (Salmos 57:4-6)

También decía Charles Spurgeon en referencia a este pasaje: “Como la zarza de Horeb, el creyente se halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa”

Termina el cántico manifestando su Motivación espiritual…

“Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto… Despierta alma mía… me levantaré de mañana… Exaltado seas sobre los Cielos, oh Dios; y hasta las nubes tu verdad” (Salmos 57:7-11)
No dice David, en medio de la preocupación, “mi corazón está fluctuante o temeroso”, sino que está “dispuesto” es decir: “calmado, firme, contento, resuelto, fijo”. No hay dudas que si el eje central está seguro, toda la rueda está firme. Para que nuestro frágil barco no bogue a la deriva es fundamental que el ancla esté asegurada. De la misma manera, cuando en nuestro corazón decidimos confiar en Dios el servicio y la alabanza serán expresiones naturales. Aún Adulam puede ser un lugar de exaltación si El Señor reina en los corazones de quienes habitan allí…

Recordemos: Un corazón dispuesto es un corazón victorioso…

DECH
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