Dios participa…

25 Jul

Dios participa…

Leer Salmo 56

El salmo 56 fue escrito en una ocasión en que David corrió serio peligro en medio de los filisteos, de tal manera que tuvo que fingir locura para salir ileso (ver 1 Samuel 21:10-15). El salmista expresa claramente la confianza que los creyentes deberían mostrar en El Señor cuando las circunstancias parecen ser aterradoras. Mathew Henry dice acertadamente lo siguiente: “De este y otros salmos deducimos que, incluso en las horas de mayores apuros y adversidades, David nunca colgaba en los sauces su arpa, sino que siempre estaba a tono para cantar las divinas alabanzas”

En el título encontramos que este salmo tiene un apelativo curioso: “Sobre la paloma silenciosa en paraje muy distante”. El Targum expresaba que esta tonada tenía el siguiente significado: “Concerniente a la comunidad de Israel, asemejada a una paloma silenciosa que cuando están lejos de sus ciudades, se arrepienten y alaban al Señor del Universo”

El salmo comienza con una declaración de Confianza…

  • “Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre… En el día que temo, yo en ti confío… En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?” (Salmos 56:1-4)

David traslada a Dios al centro de la escena quitando de allí al “hombre” que parecía perturbarle. El había escapado de las crueles manos de Saúl para caer en las no menos crueles manos de los filisteos. Todo parecía complicarse, en especial si su atención estaba puesta en el potencial peligro que significaban sus enemigos…

Su decisión está afirmada en los versículos 3 y 4. Mathew Henry explica de la siguiente manera el versículo 3: “En el día que temo cuando me sobrecoge el miedo hasta el punto de huir despavorido (1 Samuel 21:10-11), yo en ti confío, y solo así puedo silenciar mis temores”. Es de esta manera que expresa como nota victoriosa esa pregunta que repetirá un poco más adelante: “¿Qué puede hacerme el hombre?”

Luego, David, expresa la razón de su Conflicto…

  • Todos los días ellos pervierten mi causa; contra mí son todos sus pensamientos… Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma… Esto sé, que Dios está por mí” (Salmos 56:5-9)

La angustia por la persecución parece incesante… David, que por ese entonces tendría unos treinta años, sentía que vivía envuelto en un conflicto interminable… Si no era Saúl eran los filisteos y viceversa… Saltar del sartén al fuego no parecía ser una cosa divertida, sino extenuante…

Cuando dice “mis huidas tú has contado” se refiere a su “vagar” o su “vida errante” debido a los muchos traslados que había realizado hasta ese momento de su corta vida. Alejado de la casa de sus padres y la serena quietud de las colinas de Belén, en muchas ocasiones había derramado lágrimas de dolor; pero lo que consolaba al salmista era que no solo Dios le acompañaba en su peregrinar sino que tomaba en cuenta cada lágrima vertida en la búsqueda de Su Voluntad. Como dice Isaías 63:9, “En toda angustia de ellos él fue angustiado”… Concretamente Él lleva nuestro dolor y un día, en Su Presencia “enjugará toda lágrima” (Isaías 25:8; Apocalipsis 7:17; 21:4)

Termina asegurando cual es su Compromiso…

  • “En Dios alabaré su palabra; en Jehová su palabra alabaré… Sobre mí, oh Dios, están tus votos; te tributaré alabanzas… para que ande delante de Dios en la luz de los que viven” (Salmos 56:10-13)

Un Dios comprometido con nosotros merece nuestro compromiso en reciprocidad. La seguridad de la liberación en El Señor llevó a David a expresar votos firmes de alabanza… ¿Qué haremos nosotros?

Recordemos: Un Dios comprometido merece nuestro compromiso…

DECH
boletines@daresperanza.com.ar

Mail: info@daresperanza.com.ar
Teléfono: (Exterior) 54-11-4464-4583
Teléfono: (Argentina) (011) 4464-4583

http://www.daresperanza.com.ar

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: