GOBERNADOS POR LA PALABRA DE DIOS

24 Jul
David Wilkerson Today



FRIDAY, JULY 23, 2010



GOBERNADOS POR LA PALABRA DE DIOS



Si Cristo reina como suprema autoridad sobre su reino, y si nosotros somos sus

súbditos, entonces nuestras vidas deben de ser gobernadas por él. ¿Qué

significa, exactamente, ser gobernados por Jesús?



De acuerdo al diccionario, gobernar significa “guiar, dirigir, controlar

todas las acciones y comportamientos de aquellos bajo autoridad”. En corto,

debemos permitir a Jesús controlar todas nuestras acciones y comportamiento,

incluyendo cada uno de nuestros pensamientos, palabras y obras.

Jesús también rige las naciones del mundo. La Biblia nos dice, “El señorea

con su poder para siempre; sus ojos atalayan sobre las naciones; los rebeldes no

serán enaltecidos” (Salmo 66:7). “Jehová estableció en los cielos su

trono, y su reino domina sobre todos” (Salmo 103:19).



No se engañe – nuestros países no están gobernados por los políticos, o

por una autoridad humana. No está controlado por las entidades financieras

tampoco. Ningún otro poder, sobrenatural o de la tierra reina sobre América o

cualquier otra nación. Sólo Dios está en control. El está sentado como Rey

de Reyes y Señor de Señores, gobernando y reinando sobre toda la creación

desde su trono celestial.



En toda América estamos viendo un decaimiento moral terrible, el surgimiento

de lo oculto, deviaciones sexuales rampantes, ateísmo atrevido y vociferante.

Algunos Cristianos temen que las hordas del infierno estén tomando lentamente

nuestras naciones, estableciendo el reino de tinieblas de Satanás.



No necesitamos preocuparnos. Isaías nos asegura, “Quebrantó Jehová el

báculo de los impíos, el cetro de los señores… ¡Cómo caíste del cielo,

oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a

las naciones…Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se

inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es este

aquél varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos?”

(Isaías 14:5, 12, 15-16).



Amados, nuestro Dios no está ansioso ni preocupado por Satanás. El no está

angustiado sobre lo que nosotros vemos como un avasallamiento de nuestras

naciones. Con tan sólo una palabra de la boca de nuestro Señor, Satanás se

irá para siempre, y será atormentado por toda la eternidad. Por lo tanto, no

debemos temer a lo maligno.



En ningún otro reino Dios gobierna tan soberanamente y tan poderosamente como

en su propio reino – el que él ha establecido en los corazones de sus hijos.



Jesús dijo, “he aquí el reino de Dios está entre vosotros” (Lucas

17:21). Y es en ese reino – el dominio de nuestro corazón – que Cristo

reina supremamente sobre sus hijos, guiándonos, sanándonos, gobernando

nuestras acciones y comportamientos.



“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (Isaías 9:7).

Este verso habla del reinado de Jesús a través de toda la eternidad sin fin.

Pero también tiene otro significado importante: Debemos siempre aumentar

nuestra sumisión al gobierno de nuestro Rey.



¿Puede usted decir honestamente que día tras día, el gobierno de Jesús

sobre usted está aumentando? ¿Está usted sujetando su comportamiento más y

más bajo su autoridad?



Usted puede preguntarse – si Jesús está en los cielos, gobernando en total

autoridad a la diestra del Padre, ¿cómo gobierna su reino aquí en la tierra?

Encontramos la respuesta en el libro de Hebreos. El autor nos dice que en el

Antiguo Testamento, Dios habló a su pueblo a través de los profetas. Pero hoy

día el Señor ha elegido hablar a través de su Hijo (ver Hebreos 1:1-2).



Jesús es el mensaje explícito de Dios para nosotros – la Palabra divina

hecha carne. Y el Padre, nos ha enviado al Espíritu Santo para recordarnos las

palabras que Jesús habló mientras estuvo en la tierra. Así, Jesús nos

gobierna por la escrita y revelada Palabra de Dios. La Biblia es el cetro de

nuestro Rey, por medio de la cual él hace que su palabra sea conocida por

nosotros.



Si usted quiere escuchar el testimonio de un hombre que era gobernado por la

Palabra escrita de Dios, usted lo puede encontrar en el Salmo 119:11, “En mi

corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (ver también los

versos 105, 123, 133, 162).

 







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