Dios promete…

24 Jul

Dios promete…

Leer Salmo 55

“Dios no se deleita en ver lágrimas en tus ojos y palidez en tu semblante; tus gemidos y sollozos no son música a sus oídos. Más bien quiere que te veas libre de tu carga echándosela sobre sus hombros, para que puedas regocijarte en su gozo y consuelo” (Samuel Blackberry)

Cuando David escribió el Salmo 55 la situación que le tocaba vivir estaba llena de angustia, traición y desengaño. Su propio hijo Absalón se había rebelado contra él y Ahitofel, uno de sus consejeros y amigos más cercanos era parte activa en esta traición (ver 2 Samuel Capítulo 15). El texto que posiblemente ilustra acertadamente el sentir de David en esa etapa de su vida se encuentra en 2 Samuel 15:30-32…

  • “Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos… Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón… Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios…”

Una escena de duelo y amargura que no deja de enseñarnos una gran lección… David en su dolor de todas maneras buscó la cumbre de los Olivos con el objetivo definido de brindar adoración a Dios a pesar de que esa parecía ser una de las derrotas más crueles de su vida. Es por ese motivo que El Señor Jesucristo dijo:

  • “los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23).

El Padre “busca” adoradores y David nos enseña que sin importar las circunstancias, Él los puede encontrar…

Comienza el salmo explicando las razones de su Clamor…

  • “Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica… Porque sobre mi echaron iniquidad, y con furor me persiguen… Temor y temblor vinieron sobre mí… Y dije: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría…” (Salmos 55:1-8)

Al leer el Salmo rápidamente descubrimos que…

David ora… “Escucha, oh Dios, mi oración”
David llora… “clamo… y me conmuevo”
David tiembla… “Temor y temblor vinieron sobre mí”
¿Por qué sucede esto?… “A causa de la voz del enemigo”… La razón principal es que este no era un enemigo común y corriente sino su propio hijo asociado con quien fuera su amigo más íntimo… No es lo mismo enfrentar a los filisteos y a Goliat que luchar contra sus seres queridos…

Luego deja bien en claro que es lo que le produce Congoja…

  • “Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos… Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado… Sino tú, al parecer íntimo mío… que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios…” (Salmos 55:9-15)

La descripción de los sucesos mencionados en los versículos 9 al 11 coincide con la maldad expresada por Absalón y sus secuaces. La ciudad de Jerusalén despreciaba a su rey y aceptaba la vileza de los rebeldes… Todo esto generaba gran dolor al salmista… La lógica del argumento de David es bien comprensible… se soporta la traición de un enemigo declarado pero se sufre doblemente cuando quien defrauda es aquel en quién se depositó toda la confianza…

Finalmente termina afirmando su Confianza en El Señor…

  • “En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y Él oirá mi voz… Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo…” (Salmos 55:16-23)

La respuesta de David es una nota victoriosa… Al depositar su carga sobre El Señor de manera práctica descubre que Él está ahí para suplir toda su necesidad…

Recordemos: Aunque los hombres nos defrauden el lugar más seguro para dejar nuestras cargas es sobre Aquel que nunca nos abandonará…

DECH
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